Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi...menos Iza-chan, Kenji . Shigeru, Mamoru, Shinichi y Kaoru...( todos los pequeños engendritos así me ahorro el tener que seguir enumerándolos xp) que son parte de nuestra imaginación enferma xp

Ai wa yasei da!
por

Freya & Sakura

Hola a todos¿Cómo están? Nosotras estamos muy contentas POR FIN!! SÍ POR FIN xp luego de todos estos meses al fin terminamos con esta historia definitivamente, bueno igual nos da un poco de nostalgia dejarla ;-; fue casi medio año con ella y esta demás decir que estamos muy contentas con los resultados que tuvimos con nuestro primer fic :) , nunca pensamos que lograríamos tener en cada uno de los capítulos que hemos subido más de 200 visitas, eso si...no se pongan flojos para dejar reviews a estas alturas v.v no sean malos...nada les cuesta apretar abajo donde dice GO y DEJARNOS UN REVIEW con sus comentarios pequeñitos o grandes...nos encanta leerlos y contestarlos y como dicen por ahí "el tamaño no importa" xppp así que ya saben...

Antes de dejarlos con el nuevo cap. de este epílogo, queremos contarles algunas novedades, tenemos dos nuevos proyectos uno de Inuyasha y el otro de Ranma ½, y queriamos aprovechar para contarles al menos como se nos ocurrieron ;). El de Inuyasha nació de los deseos de Sakura de hacer un fic navideño xp ella tiene espiritú navideño ya xp a mi con suerte me llega por un ratito el 24 en la noche y además de las simples ganas tambien le nacio la inspiración al ver un fanart que colocaremos en nuestro profile por si desean verlo, y además de esa pic también conspiro el hecho de que justo hace un par de días le hice un comentario a Sakura con respecto a un artículo que leí sobre el significado de la navidad en Japón :) , esta historia será de un solo capítulo y estamos rezando para no emocionarnos y hacerla demasiado extensa xp pretendemos publicarla para navidad y de este año xppp. Nuestro proyecto de Ranma ½ nació de una manera más enferma xp, no sé si en algún minuto se los he comentado...a mi la inspiración me nace escuchando canciones de las series, ya sean bgm o vocales y siempre tengo en mi reproductor varias de ellas (me enferma salir y escuchar la música que ponen en el transporte publico x.x) y un día con mis neuronas bien derretidas xp ví en mi mente ciertas escenas al escuchar una canción xp, luego le comenté la idea a mi socia y también visualizo las mismas cosas enfermas xpp , si quieren conocerla pretendo subirla al profile xp y no se asusten por como se escucha xp, de este proyecto solo puedo decirles que empezaremos a escribirla pronto y que también será estilo comedia romántica..eso si aún no sabemos si será una epopeya como este xp...demás esta decir que esperamos que nos sigan acompañando :)
Bueno creo que me emocione xpp ahora si los dejo con la tercera parte ;)

En esta parte hay una que otra escena tantito lime, asi que ya están advertidos xp

Epílogo II Tercera Parte: Quiero arder entre tus brazos.

Simbología

"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. – Lo que dice el personaje.
Cambio de escena -----------------------


Muy temprano en el Dojo Tendo, la pareja de jóvenes luego de vestirse bajó por las escaleras para dirigirse a desayunar. Ranma caminaba abrazando a su mujer, mirándola con intensidad.

- Mm… Akane… ¿te dije que esas faldas ajustadas que usas te hacen muy sensual?... – murmuró acariciando con sus dedos la espalda de la chica. - ¿Y te mencioné que adoro tus caderas? – susurró con voz ronca besando las mejillas de su esposa.

Un intenso calor recorrió todo el cuerpo de Akane reflejándose claramente en sus mejillas – Creo que no...pero me lo has demostrado muchas veces...- comentó mirándolo de forma juguetona cuando terminaron de bajar las escaleras - ¿Por qué te gustan? – preguntó sabiendo que provocaría un fuerte sonrojo en su esposo.

El muchacho se sonrojó furiosamente. – Porque… - murmuró colocando una de sus manos en las caderas de la chica y acariciándola murmuró – Son firmes al tacto… también me encanta cuando las balanceas al caminar… eso te hace extremadamente sexy… - murmuró acariciando el cuello de su mujer con sus labios.

- Me encanta saberlo...- susurró suavemente Akane mientras abrazaba a su esposo arrimando con deseo sus pechos contra su torso – mmm Ranma...si seguimos así no vamos a llegar al trabajo...- gimió bastante acalorada al sentir como su esposo la jalaba por las caderas aún más hacia él.

- Oh ¡Ohayou muchachos! – sonrió Nodoka sorprendiendo a la joven pareja. – Veo que despertaron con mucha energía hoy… ese es mi Ranma… siempre tan varonil... – agregó orgullosa.

- Oha...Ohayou...- contestó Akane furiosamente sonrojada separándose con rapidez de su esposo – go...gomen...que vergüenza...nosotros pensábamos que seguían con Nabiki – comentó avergonzada.

- No se preocupen... – rió satisfecha la mujer agitando su mano en señal de que no le molestaba. – Sigan tranquilos… - afirmó sonriente mientras se dirigía al comedor.

Ranma decidido a seguir las órdenes de su madre jaló a su esposa hacia su pecho, la miró con intensidad. - ¿En qué nos quedamos? – preguntó sensualmente.

- ¿Pero en qué diablos estas pensando? – preguntó Akane mirándolo con el ceño levemente fruncido. - ¡No me lo digas! – lo detuvo al ver la expresión totalmente deseosa de Ranma. – Vamos a desayunar...- dijo tomándolo de la muñeca jalándolo con ella hacia el comedor. – Ohayou otousan...oji-san – saludó mientras se sentaba en su lugar acompañada de un bastante frustrado Ranma.

- Ohayou oyaji, oji-san… - murmuró Ranma tomando los palillos desganado. - ¿Cuándo llegaron? – preguntó levemente irritado.

- Llegamos muy temprano, no los quisimos despertar porque pensamos que su fin de semana debió ser bastante agitado ¿no hijos? – preguntó Soun bastante esperanzado pensando en que tal vez esta vez el heredero de la escuela de combate libre había sido concebido.

- ¡Papá! - gritó Akane sonrojada - ¿co...cómo preguntas ese tipo de cosas? –tartamudeó nerviosa.

- No seas tímida Akane, estamos preocupados porque queremos saber sobre nuestro heredero… - sonrió Genma devorando con avidez su plato.

Ranma se ahogó con lo que comía. - ¿¡De qué demonios hablas oyaji!? – exclamó un poco alterado.

- Hai..hai… - asintió Nodoka feliz. – Estamos muy intrigados por saber cuándo nos darán un nieto... – sonrió maternalmente. – Me gustaría que nos dieran cinco al menos... – finalizó guiñándole un ojo a su hijo.

- Cof, cof...- tosió con fuerza Akane al ahogarse con el arroz.- ¿CINCO? "kuso siempre supe que la tía era un poco extraña...pero cinco...no...nunca...es mucho..." – preguntó mirando bastante alterada a su suegra. Giró su rostro para observar a Ranma quien se veía extrañamente tranquilo - ¿Cinco?...- murmuró por lo bajo – Tíos ¿Cómo era Ranma cuando niño? – preguntó levemente irritada por la tranquilidad de su esposo.

- Etto... – balbuceó un poco nerviosa Nodoka. – Digamos que Ranma era demasiado hiperactivo... – finalizó secando un poco su sudor con un pañuelo.

- Por no decir que era el mocoso más fastidioso del mundo… - agregó Genma con escalofríos. – Siempre hacía de las suyas conmigo… desde que lo llevé a entrenar cuando era muy pequeño… me ha metido en muchos problemas... – suspiró resignado sirviéndose su quinto plato.

Ranma sintió como una vena en su sien le palpitaba. - ¿Qué yo te metí en problemas oyaji?... ¿NO SERÁ AL REVES? – gritó lanzando un puñetazo directo a su cara.

- Exactamente igual que cuando lo conocí entonces...- afirmó Akane mirando de forma juguetona a su esposo.

Ranma miró de reojo a su esposa con el ceño fruncido. "¡Je! tengo una respuesta para eso... ya recuerdo..." sonrió maliciosamente. – Oji-san… ¿y Akane cómo era de niña?– preguntó interesado lanzando una mirada sutil sobre la chica. - Creo que hace unos años usted mencionó que tenía poderosos pulmones… igual que Izayoi, la hija de Kagome e Inuyasha -

Soun dejó de leer el periódico, un sudor frío lo recorrió al recordar a su hijita de bebé – Era muy linda y tierna...- comentó nerviosamente- pero cuando se enfadaba o quería algo, chillaba tan fuerte que casi todo el vecindario se daba cuenta de que le pasaba algo – afirmó comenzando a reír mientras era observado por una Akane que tenía el ceño totalmente fruncido.

Ranma soltó una carcajada. – Y aún sigue conservando esos pulmones... – afirmó entre risas codeando levemente a su esposa.

Disimuladamente Akane pellizcó el muslo del chico - Al menos yo era tierna...y creo que deberían prepararse porque en menos de un año es probable que tenga a su heredero...- sonrió levemente sonrojada. El sonido del teléfono salvó a Akane de tener que soportar el interrogatorio de sus padres. – Yo voy...-dijo antes de ponerse de pie rápidamente para ir a contestar, dejando a Ranma solo para contestar todas las dudas de sus padres y tío.

- ¿Moshi-moshi? – contestó Akane luego de levantar el auricular.

- ¡Ohayou Akane-chan! – respondió Kagome desde el otro lado.

- ¡Ohayou Kagome-chan¿Cómo están todos¿Inuyasha sigue deprimido? –preguntó Akane sonriendo traviesamente.

- Bien – sonrió sonrojada Kagome. – Anoche intenté consolarlo… los niños estaban dormidos... todo iba demasiado bien… demo… ¿puedes creer que se formó una tormenta y los niños se despertaron y nos pidieron dormir con nosotros? – finalizó suspirando resignada. – Necesito de tu ayuda, amiga... – apeló con voz suplicante.

Akane hizo grandes esfuerzos para no reírse – Hai...ya te lo dije ayer, nosotros podemos cuidar de ellos cuando ustedes quieran...- afirmó – Hoy no vienen alumnos al Dojo por la tarde, si quieres podemos ir por los niños cuando salgamos de la escuela.-

- ¡Domo Arigato! – sonrió Kagome emocionada. – ¿Entonces nos vemos en la tarde, ne? -

- Hai, nos vemos en la tarde – colgó Akane, al voltear se encontró con su esposo quien la observaba con una clara expresión de berrinche - ¿pasa algo? – preguntó tratando de verse lo más inocente posible.

- Me abandonaste… - murmuró Ranma mirando hacia el suelo. – Después que dijiste que pensábamos tener un bebé… me hicieron un interrogatorio...recién logré distraerlos para escapar… - finalizó con una expresión de trauma absoluto. – Ahora están discutiendo que nombre va a llevar su futuro heredero… espero que no tengan tan mal gusto como el maestro... – finalizó con una gotita en su frente.

Akane suspiró resignada – Gomen ne...- sonrió acariciando con ternura una de sus mejillas – que discutan todo lo que quieran...no les servirá de nada, el nombre de nuestro hijo o hija lo escogeremos nosotros – afirmó mientras rodeaba con sus brazos su cuello - ¿no tienes nada que hacer esta tarde o si? –

- No… ¿por qué? – preguntó curioso acariciando con ternura el cabello de su esposa.

- Mm...bueno es que nos ofrecí para cuidar ésta noche a los hijos de Inuyasha y Kagome-chan... ¿te molesta?- preguntó Akane regalándole una hermosa sonrisa.

- Mm... algo – murmuró Ranma sonriendo maliciosamente a su esposa. – Inuyasha parecía desesperado ayer con Kagome… no será que… - el muchacho sonrió burlonamente - ¿por eso nos dejan los niños? – preguntó.

- No te burles...-rió Akane – hai es por eso y sabes que te encanta jugar con los gemelos, así que no te creo que te moleste para nada...además nos servirá como práctica...- afirmó levemente sonrojada.

- Hai… pero creo que esta noche no podremos practicar para lo otro... – sonrió traviesamente el muchacho.

- Vives pensando en eso ¿no? "en la noche no...pero quién sabe... tal vez antes si..."– comentó Akane dirigiéndose hacia la salida, prefirió no despedirse de sus padres para no tener que pasar por el mismo interrogatorio que su esposo. – Pervertido...- sonrió sacándole la lengua antes de salir corriendo en dirección a la escuela.

- ¡Oe espera! – exclamó Ranma persiguiéndola mientras tomaba su maletín para dirigirse corriendo hacia la salida.

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El viento mecía con fuerza las ramas de los árboles, su silbido era roto por desgarradores gritos de una joven princesa que se encontraba atada al tronco de uno de estos, totalmente presa del pánico.

- ¡Otou-sama!... ¡Tasukete kudasai! – exclamó la niña dejando escapar algunas lágrimas, por más que intentara moverse no podía zafar las cuerdas que estaban fuertemente aseguradas.

– Otou-sama ...¿Dónde estas? – llamó nuevamente desesperada esperando una respuesta, un silencio extraño reinaba en el tenebroso bosque, sólo podía percibir unas cuantas sombras y escuchar el viento que hacía mover las ramas de los árboles, semejando sonidos espeluznantes, como voces del otro mundo.

En ese momento una sombra diferente a las anteriores emergió en el lugar, la pequeña sonrió y muy curiosa observó a lo lejos una figura que se acercaba tratando de adivinar de quien se trataba. Su rostro feliz no duró mucho tiempo, era el rey del castillo del Este, el más malvado y tirano de todos los que se hubieran conocido. La pequeña Izayoi había sido atada a ese enorme tronco gracias a las órdenes que había dado a uno de sus vasallos, Souta Higurashi. Este rey odiaba a la pequeña por ser hija del soberano del Oeste, Inuyasha Taisho, a quien todos respetaban y consideraban el gran señor de todos los feudos lindantes, era una persona muy querida porque ofrecía ayuda a todos los que necesitaban y muy generoso con las familias pobres.

El rey malvado, envidioso de éste, no quería que dominara las tierras que le pertenecían, ni tampoco el reino del Oeste, según sus pensamientos un medio demonio no era digno de tal responsabilidad y no merecía tantos honoríficos como los que le eran otorgados.

- Mocosa… deja de gritar… es tu fin – sonrió despectivamente el anciano. – No quiero mancharme con la sangre de la hija de un hanyou… por eso vendrá mi más fiel vasallo a acabar con tu vida… y ya no habrá más heredera… el reinado del este y oeste será sólo mío! – rió escandalosamente el rey.

- Maldito viejo desgraciado...- una imponente voz cortó las risas del anciano; ésta provenía de un fuerte hombre de cabellos plateados que se mecían al viento, su presencia llenó por completo el escenario y atrajo la atención del público femenino – POR HABER SECUESTRADO A MI PRECIOSA HIJA...- sus ojos dorados llenos de furia se clavaron sobre el ahora asustado hombre - TE VAMOS A HACER PEDAZOS MALDITO BASTARDO – exclamó desenfundando su poderosa espada.

- Miserable… no sabes a quien te enfrentas... – sonrió con malicia el anciano retrocediendo algunos pasos. En ese momento apareció una figura mucho más alta que la de este, un joven alto de cabellos oscuros de apariencia muy varonil se acercó al campo de batalla, colocándose adelante del rey malvado. – Hanyou... – sonrió desdeñosamente. – Yo soy tu oponente… ¡pelea! – gritó.

-¡Keh!...veo que quieres morir maldito humano...ni siquiera vale la pena ensuciar mi espada con alguien tan débil como tú...- comentó Inuyasha de forma despectiva volviendo a guardar su espada – ni creas que te vas a librar tan fácil viejo...- sonrió de forma burlesca.

Antes de que Inuyasha terminara de hablar los dos pequeños gemelos se habían lanzado a atacar al anciano haciéndolo caer al piso. Por su parte Inuyasha comenzó a atacar a Souta iniciando una serie de movimientos coreografiados con anterioridad para evitar cualquier accidente. Miró de reojo a sus hijos, inevitablemente una media sonrisa se formó en su rostro "jejeje diablos estos mocosos van a terminar matando de verdad al abuelo de Kagome...no debimos gastar tanto tiempo explicándoles como tenían que hacerlo...pero son tan fuertes..." dejo de mirar con orgullo a los niños para realizar el último movimiento que dejó en el suelo a Souta. La suave brisa jugueteó con los cabellos de Inuyasha, los acomodó en un gestó totalmente seductor antes de mirar intensamente hacia el público, centrándose en una mujer de cabellos azabaches y ojos color chocolate que parecía levemente molesta. - ¡Keh! nadie puede contra el gran Inuyasha...- afirmó con una media sonrisa.

Mientras tanto, Souta con una seductora sonrisa regalaba sus autógrafos a algunas jovencitas y repartía fotos del gran Inuyasha a una multitud de chicas que se empujaban entre sí antes que se acabaran. El muchacho era el encargado de las relaciones públicas, adoraba esa tarea ya que si tenía que promocionar a su héroe era el indicado para eso.

- Paciencia, chicas… tengo para todas... no se preocupen…, acuérdense que tenemos algunos recuerdos para la suerte en el templo… ¡ah! y además les prometo que la semana que viene dejaré que Inuyasha converse con ustedes unos momentos después del espectáculo¿de acuerdo? – sonrió pacíficamente el muchacho.

- Momento… - exclamó Kagome con el ceño totalmente fruncido. - ¿Qué diablos estas haciendo Souta? Las fotos de MI esposo no son para regalarlas, y además él no tiene tiempo para ese tipo de cosas… como la entrevista… él sólo aceptó éste trabajo para ayudar a la familia y no para hacer publicidad de su persona... – protestó con un aura de fuego aumentando que aumentaba peligrosamente segundo a segundo. – Así que ya se acabó el espectáculo jovencitas… sólo se trata de una obra de teatro… no una exhibición de un streap tease. – finalizó palmeando las manos indicando que despejaran el lugar, con una vena formándose en su sien.

Algunas muchachas se alejaron para comprar algunos recuerdos en el templo, otras miraron a Kagome con miedo y escaparon corriendo velozmente, finalmente, un pequeño grupito murmuró entre sí, una de ellas que era de cabellos rubios y con una expresión de autosuficiencia observó de forma despectiva a Kagome antes de exclamar lo suficientemente fuerte para que esta escuchara: – …vieja bruja… - a continuación sutilmente huyeron de allí, para dejar a una muchacha de cabellos azabaches totalmente furiosa.

Inuyasha ajeno a la crisis de celos de su mujer estaba sentado junto a sus hijos cerca del Goshinboku; escuchaba con una sonrisa los comentarios de los emocionados gemelos que tuvo que separar con un poco de dificultad del abuelo ya que querían seguir luchando y las protestas de Izayoi que estaba algo aburrida de ser la damisela en peligro.

Kagome se dirigió hacia Inuyasha, Souta al ver la expresión de su hermana, aprovechó para escoltar algunas jovencitas hacia el templo. El abuelo se levantó rápidamente, a pesar de los múltiples golpes que había recibido de sus dulces bisnietitos con sus "inofensivas" espaditas de madera, al sentir el aura ahora fría de su nieta prefirió no meterse en más problemas. Los gemelos e Izayoi optaron por jugar en casa y ver que estaba cocinando su abuelita.

La muchacha de cabellos azabaches, totalmente furiosa por las miradas y sonrisas que su esposo había dirigido al público femenino, y especialmente por el comentario de aquella maldita chiquilla se acercó más, quedando a pocos centímetros del hanyou. - ¿Te divertiste mucho, no? – sonrió mordazmente.

- ¿Uh? Como siempre...ya sabes... ¿te pasa algo? – preguntó Inuyasha - ¿ No te divertiste viéndome? – preguntó con una media sonrisa.

- No, para nada… - rió sarcásticamente. – Me parece fantástico que tengas conquistado así a tu público femenino… ¿es para aumentar el negocio, ne? – espetó mirando retadoramente al chico. – Veo que tus sonrisas surten el efecto deseado… algunas hasta casi se desmayaron – finalizó mirando burlonamente al muchacho.

- ¿Tú?..."diablos está como fiera...baka, las sonrisas sólo eran para ella" – preguntó mirándola con una media sonrisa.

Kagome se dio vuelta totalmente roja de la rabia. - ¿Yo?... para nada… no estaba prestando atención... – murmuró bastante irritada. – Por cierto, cuando llegué unas jovencitas me pidieron tu número de teléfono… - comentó desinteresada.

- ¡Keh¿Y eso a mi por qué demonios tendría que importarme?...- rápidamente la tomó de una de sus manos jalándola hacia él hasta dejarla sentada sobre sus piernas - ¿qué les respondiste? – preguntó abrazando posesivamente a su mujer para acercar luego aún más su delicado cuerpo hacia él.

Kagome sin moverse lo miró maliciosamente. – Les dije que con mucho gusto, anoté el número de casa en una de las agendas de las chicas. Luego que me agradecieran les comenté que con gusto su suegra las iba a atender, ya que el gran Inuyasha está muy ocupado para atenderlas, generalmente se dedica a atender los deseos de su exigente esposa, y les detallé que vivían en un lugar que parecía otro mundo en una cabaña en medio de un bosque despoblado… - rió alegremente. – Creo que no me creyeron… pero en fin... supongo que después de eso no molestaran jamás – concluyó sonriendo satisfecha.

- ¿Celosa? – preguntó Inuyasha mirándola con una media sonrisa – Mmm pero hace muchos días que no puedo atender los deseos de mi excitante esposa...- susurró roncamente cerca de su oído.

- Y tu esposa es muy exigente con ese tema… ¿lo sabes, ne? - susurró Kagome seductoramente acariciando con dos de sus dedos los labios de su esposo. – Ahora mismo… tengo un deseo... – espetó de forma provocativa, mientras cambiaba de posición; giró para colocarse a horcajadas sobre el muchacho, deslizando sus piernas a los costados del cuerpo del hanyou. – Te exijo que me beses… ahora mismo… - enfatizó las últimas dos palabras para luego morder levemente con sensualidad su labio inferior.

Sus dorados ojos penetraron los de Kagome de forma seductora, despacio deslizó una de sus manos por la espalda de su mujer hasta posarla en su nuca – Me encanta cuando te pones exigente koishii...- susurró con sus labios casi pegados a los de ella. Su intensa mirada se fijó nuevamente en sus preciosos ojos llenos de deseo, se mantuvieron la mirada por unos segundos aumentando su excitación, su cálida respiración acariciaba suavemente sus labios incitándolo, atrayéndolo inevitablemente hacia su deliciosa boca. La besó con fuerza, totalmente excitado apresando febrilmente sus labios entre los suyos casi como si deseara robarle el aliento; con igual intensidad separó sus labios comenzando a rozar ansioso con su lengua la boca de su mujer, ésta aceptó dejando escapar un leve gemido que fue ahogado rápidamente por las ardientes caricias de los labios de Inuyasha.

El beso continuó por unos segundos hasta que Kagome, saboreando sus labios, se separó, el hanyou la miró con curiosidad respirando un poco agitado por la pasión de ambos entregada en ese beso. Finalmente, la joven habló: – Inuyasha… prepárate… hoy vas a poder cumplir todos los pedidos de tu esposa…- afirmó sonriendo sagazmente. - Los niños hoy no duermen en casa… ¿qué sugieres que hagamos? - preguntó mirándolo sugerentemente mientras rodeaba con ambos brazos posesivamente el cuello del joven medio demonio.

- No dormir en toda la noche...- susurró Inuyasha muy cerca de los labios de la joven – toda la noche...- sonrió seductoramente.

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Ranma recogió los elementos de Educación Física para guardarlos en el armario. "Al fin terminó mi día…creo que voy a esperar a Akane o iré a preguntarle si tiene tiempo para tomar un café o un helado… la tarde está estupenda…". Estaba por cerrar la puerta de la bodega cuando una fuerza brutal lo jaló hacia dentro. Ese desconocido poder lo empujó luego a la pared. Ranma abrió los ojos levemente adolorido cuando distinguió la figura de su esposa acercarse con una sonrisa inocente adornando su rostro.

- Pero que demon... ¿qué pasó Akane?... – se quejó frotando su cabeza con una de sus manos. – Podrías haber sido un poco más delicada... – protestó por lo bajo tratando de recomponer compostura.

- Ranma...necesito que me respondas algo...es muy importante – murmuró Akane mirándolo a los ojos con preocupación – me conoces desde los dieciséis años...dime... ¿crees que estoy más gorda? – preguntó con los ojos vidriosos.

- ¿Eh? – murmuró Ranma observando curioso a su esposa. "¿En qué estará pensando para preguntarme eso? Ahora qué diablos le puedo responder… es decir… ella cambió desde que nos conocimos… pero en otro sentido… ella…. kuso… ¿qué mierda le digo?.." pensaba nervioso el muchacho de la trenza comenzando a sonrojarse. – Etto… Akane… yo… - balbuceó jugando con sus dedos.

- ¿Nani?... "mierda... ¿por qué diablos duda tanto¿no estoy más gorda o si? Shimatta...Akane recuerda lo que estas haciendo...contrólate..." mmm es que yo...- discretamente puso el seguro en la puerta, lo cual no fue notado en lo más mínimo por Ranma quien seguía perdido en sus pensamientos - ...verás el otro día encontré algunas cosas y...- la mirada de preocupación de la mujer cambió automáticamente a una totalmente sensual mientras comenzaba a abrir lentamente el delantal blanco que usaba sobre su ropa - ...cuando me probé algo de ropa...etto...creo que ya no me sientan bien...¿tú que piensas anata?... – preguntó dejando caer el delantal quedando vestida sólo con el diminuto short y la playera que solía usar en su época de estudiante para la clase de deportes...claro que estas ropas ahora le quedaban mucho pero mucho más ajustadas en ciertas partes.

El muchacho de la trenza se sonrojó furiosamente, comenzó a tartamudear palabras incoherentes. "Mierda… mil veces mierda… ¿có... có... cómo diablos se puso eso¿Acaso quiere matarme?.. kuso… si intentara algo podrían escucharnos… Akane… maldita sea… te ves tan sexy… te ves perfecta… rayos… no creo soportar estarme quieto por mucho tiempo…". Ranma sintió como el calor que había subido a sus mejillas comenzaba a expandirse en todo su cuerpo, su piel se erizó, estaba totalmente shockeado y paralizado sin saber como reaccionar.

- Mmm ¿Qué pasa¿Tan mal me queda esto sensei?...- sonrió Akane girando lentamente delante de su esposo; podía sentir perfectamente como su mirada hacia arder cada centímetro de su piel, pero eso era el mejor aliciente para seguir provocándolo - ...sabes creo que me queda algo ajustado de aquí...- comentó apenas rozando con una de sus manos la zona de sus pechos. – y también me queda muy ajustado en las caderas...- su mirada se encontró con los ojos de su esposo que parecían estar desnudándola en ese mismo momento- ¿tú que crees?...- murmuró casi gimiendo antes de darle la espalda y descender lentamente sus manos hasta sus caderas.

Ranma tomó a su esposa por la cintura rápidamente, arrimándola con fuerza hacia él pegando totalmente sus cuerpos. Con desesperación lamió su cuello, ansioso de sentir su delicada y suave piel, su fragancia a jazmines que lo volvía a loco. Excitado bajó sus manos hasta las caderas de la chica depositando fogosas caricias a medida que deslizaba de manera celestial sus dedos sobre su anatomía, subió hasta la cintura presionando con deseo su tersa piel subiendo luego hasta sus pechos... con ansias los palpó sobre la ropa tan excitante que estaba utilizando. – Ak... Akane… - murmuró enronquecido mientras comenzaba a succionar con delicadeza el cuello de la chica.

La humedad y el ardor de sus caricias le provocaron deliciosos escalofríos que recorrieron una y otra vez todo su cuerpo. Un leve gemido escapó de sus labios al sentir el calor del fuerte cuerpo de su esposo totalmente pegado a ella; excitada comenzó a frotar suavemente cada parte de su cuerpo contra él – Mmm Ranma...aún no me respondes mi amor...- sonrió pícaramente colocando sus manos sobre las de él haciéndole aumentar delicadamente la presión sobre sus pechos.

Ranma sonrió, dejó de lamer el cuello de la chica para soplar levemente esa zona, causando escalofríos en la joven. – Koishii… para nada... tú no estas gorda… sólo que tú… - el muchacho deslizó una de sus manos debajo de la camiseta de Akane para apretar con suavidad uno de sus pechos. Con su otra mano acarició su estrecha cintura delineándola hasta llegar a sus caderas. – Has cambiado… te ves más sexy... – susurró acariciando con sus labios el lóbulo de la oreja de su esposa. - Definitivamente desde que te conocí a ahora… te ves más... voluptuosa… excitante... – finalizó mordisqueando levemente la misma zona.

- Ra...Ranma...- gimió Akane; toda su piel se erizaba con los besos de su esposo y su cálido aliento que acariciaba una y otra vez su cuello y nuca. Todo su cuerpo tembló con mayor fuerza al sentir como Ranma la acercaba aún más hacia él dejando prácticamente pegado su trasero a cierta parte de la anatomía de su esposo que comenzaba a cobrar vida haciéndole sentir lo mucho que le estaba gustando al chico su sorpresa.

Por su parte, ella se sentía cada vez más excitada, los jadeos de Ranma, sus besos, la ardiente forma en que la llenaba de caricias aumentaban a cada segundo el fuerte deseo que nacía en su interior, el deseo de poseerlo y ser totalmente suya nuevamente. Rápidamente giró hasta quedar frente a él, deslizó sus manos por el fuerte torso de su esposo hasta rodear con ellas su cuello, lentamente acercó sus rostros dejando sus labios a escasos centímetros de distancia – ¿Te gustó mi sorpresa?...- susurró sensualmente.

En un rápido movimiento el joven de la trenza tomó a su mujer de la cintura elevándola, sonriendo sensualmente la joven rodeó con sus piernas la cintura del muchacho. Ranma la tomó del trasero con fuerza y se dirigió a la pared, con delicadeza hizo que apoyara su espalda contra esta. Lujuriosamente observó a su esposa, presionando sus dedos con deseo en las nalgas de la chica. – Es la mejor sorpresa que pudiste darme koishii… me encantó… - susurró roncamente acercando su rostro al de la chica, completamente deseoso, estaba seguro, aunque el mundo cayera en ese momento nada importaría, amaría a su esposa una vez más.

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Era un atardecer hermoso, Inuyasha y Kagome habían regresado a la época actual porque la familia Higurashi había planeado viajar a Hokkaido por una fiesta familiar, Inuyasha y Kagome se quedaron allí para cuidar de la casa.

En el jardín, Inuyasha se encontraba sentado junto al Goshinboku, Kagome había juntado a sus tres pequeños para hablarles. Tomó aire y sonrió, ya había pensado una forma para que éstos le prestaran atención: -Bien… niños... tengo que decirles algo… si prometen obedecerme les prometo que les regalaré una paleta a cada uno – sonrió tratando de parecer convincente.

- ¡¡Hai!! – contestaron los gemelos con una gran sonrisa.

- Yo también acepto… ¿pero qué tenemos que obedecer? – preguntó la niña inocentemente.

- ¡Keh¿por qué tienes que darles algo para que obedezcan? – comentó Inuyasha mirando con la ceja levemente arqueada a su mujer.

- Porque lo merecen… - sonrió Kagome poniéndose de cuclillas para abrazar al par de pequeños los cuales respondieron igual de cariñosos besando repetidas veces las mejillas de su adorada madre. La joven sonrió enternecida – Mis bebés… hoy no dormirán con oka-chan… -

- Diablos mujer...estas actuando como si no los fueras a ver en meses...además ellos estarán bien...son fuertes como su padre- comentó Inuyasha levemente celoso.

- ¿Por qué? – preguntaron los dos niños a la vez mirando a su madre con los ojos vidriosos.

- No se preocupen, hermanitos - sonrió Izayoi. – Yo me encargaré de ustedes, ya soy grande… - afirmó la pequeña abrazando a sus hermanos no muy pequeños a su lado.

- Dormirán en la casa de Ranma y Akane… ¿no les parece genial? – sonrió Kagome tratando de mostrarse entusiasta. – Mis pequeños podrán jugar con Ranma¿ne? Iza-chan, tía Akane jugará contigo como el otro día… ella tiene muchos muñecos de peluche... – agregó la joven guiñando uno de sus ojos.

- ¡¡¡Hai!!!- exclamaron los gemelos recuperando nuevamente su entusiasmo y olvidándose de que no verían a su madre durante toda la noche.

Kagome suspiró aliviada "Lo logré... ahora tendré que darles algunas recomendaciones... espero que Akane no intente cocinar..." – En unos momentos ellos vendrán a buscarlos… pero quiero que me escuchen atentamente.. – afirmó la muchacha tratando de imponer seriedad. – No coman nada de lo que Akane les cocine… salvo arroz con curry que es lo único digerible que prepara… tampoco molesten al señor Panda, no se suban sobre él, no lo pellizquen, no lo mojen con agua caliente y fría por diversión… no corran por la casa sin obedecer a lo que les piden, y POR FAVOR no vayan a entrar a la habitación de Ranma y Akane, golpeen antes de entrar... – enfatizó la joven madre tratando de evitar que sus pequeños sufrieran alguna especie de trauma por ver aquello que no debían.

Inuyasha observó a sus hijos, los pequeños se veían muy concentrados tratando de memorizar las recomendaciones de su madre – Kuso... ¿estas segura de que no se te olvidan unas cien recomendaciones más mujer? – preguntó mirando a Kagome con una media sonrisa.

- Lo logré... – sonrió relajada la muchacha poniéndose de pie. – Oye… no te rías que tú no hiciste nada para ayudarme... – protestó frunciendo levemente el ceño.

- ¡Keh! Ellos saben comportarse mujer...no era necesario todo el discurso – afirmó Inuyasha colocándose de pie para acercarse a ella - ...de todos modos el darle consejos y recomendaciones sobre como comportarse es parte de tus labores de madre – sonrió mientras la abrazaba por la cintura – y te ves linda cuando lo haces ¿sabias?-

La muchacha sonrió abrazando al hanyou, un escalofrío recorrió su cuerpo – Inuyasha… tengo un poco de frío… ¿vamos adentro? no quiero que los niños se enfermen... –

- Mmm...koishii hace calor...¿estas bien? – preguntó Inuyasha acariciando con ternura sus cabellos

- Estoy un poco cansada… solo es eso... – murmuró la joven cerrando con pereza sus párpados.

Mientras tanto, una pareja demasiado "feliz" comenzaba a subir lentamente las escaleras para llegar al templo.

- ¿Qué tanto miras Ranma? – preguntó levemente sonrojada Akane luego de sentir la mirada de su esposo durante bastante rato sobre ella.

- A ti… te ves hermosa… ¿te lo dije hoy? - sonrió el muchacho pasando uno de sus brazos por los hombros de la chica. "Kuso… aún no puedo creer lo que sucedió entre nosotros hace unas horas… nunca pensé que Akane sería capaz de hacer algo así… pero rayos... debo admitir que me encantó…"

- Hai...- sonrió Akane– también me llamaste sexy...voluptuosa y excitante...- comentó mirando de forma juguetona a su esposo.

- Ha... hai.. – balbuceó sonrojado contemplando a su mujer. – Y es cierto... – agregó sonrojándose aún más. -. Los muchachos terminaron de subir las escaleras del templo y se dirigieron al jardín donde se encontraban Inuyasha y Kagome con los niños.

- ¡Konbanwa! Kagome-chan, Inuyasha ¿Cómo están? – saludó una sonrojada pero muy feliz Akane.

- Buenas Noches – Ranma estaba totalmente sonrojado. Tratando de recomponer compostura maliciosamente observó a la pareja y preguntó - ¿Qué tienen planeado para esta noche? –

- Hola... "chikuso...sino fuera por el favor que nos están haciendo le diría que se fuera a la misma..."- Inuyasha hizo un gran esfuerzo por no mandar al demonio a Ranma por su poco discreta pregunta - ¿Qué demonios les pasó a ustedes? Están muy rojos...-

- Hola chicos... es cierto... ¿qué les ocurrió? – Kagome soltó una risita. - ¿Estuvieron entrenando? – preguntó

- Na...nada...es que...subimos corriendo las escaleras...eso... ¿ne Ranma? – comentó aún más sonrojada Akane.

- Ha.. hai… es eso.. "¿Qué rayos?… que indiscretos son... como si ellos no hubieran planeado esto para otras cosas..." – Etto... ¿y cómo está tu yerno, Inuyasha? – preguntó el chico de la trenza burlonamente, feliz de desviar el tema.

- ¿No deberían irse de una vez? " Bakayaro...¿qué mierda trata de decir con eso de yerno? Ya me las vas a pagar algún día..." – preguntó Inuyasha algo impaciente – etto...es decir por los niños...antes de que sea más tarde – afirmó levemente sonrojado.

- ¿Por qué la prisa?... ¿Tienes qué hacer algo importante?... no es tan tarde… apenas van a ser las siete y treinta.. – sonrió perspicaz el muchacho de la trenza

- ¡Ranma¿no puedes estar sin molestarlo o qué? – Akane jaló a su esposo de la trenza acercándolo hacia ella – compórtate...- advirtió mirándolo con seriedad.

- Akane...creo que por el favor que nos estas haciendo...dejaré de llamarte bruja...-afirmó Inuyasha mirando a una perpleja Akane - ...pero por lo que más quieras...váyanse de una vez – pidió mientras le lanzaba la mochila con las cosas de los niños a Ranma.

- Ha.. hai.. – asintió Ranma sorprendido por la actitud del hanyou "Kuso… realmente está mal…". Rápidamente tomó la mochila y cargo a los gemelos en su espalda.

- Disculpen a Inuyasha, Akane-chan, Ranma-kun… muchas gracias por cuidar de nuestros hijos. – sonrió Kagome, dirigiéndose a los pequeños besó el cabello de ambos. Luego abrazó a la pequeñita. – Cuídate mucho y cuida de tus hermanos también – susurró acariciando la mejilla de la chiquilla.

- Hai oka-chan… no te preocupes – la niña besó la mejilla de su madre y rápidamente tomó de la mano a Akane. – Oba-san ¿nos vamos? –

Inuyasha se acercó a los gemelos, "delicadamente" acarició sus cabecitas – compórtense y cuiden a su hermana – sonrió al ver como los niños asentían dispuestos a cuidar celosamente a su hermanita. Luego se acercó a Izayoi y delicadamente la besó en la frente – Nos vemos mañana princesa –

- Hai vamos, Kagome-chan...Inuyasha...no hagan muchas travesuras ésta noche...- río abiertamente Akane antes de comenzar a bajar las escaleras del templo dejando detrás de ella a una sonrojada pareja.

Izayoi miró a la joven de cabellos cortos con un signo de interrogación sobre su cabeza. Quiso preguntarle algo a su madre pero ya se habían alejado, pensativa caminó junto a la chica.

Ranma, siguiéndolas, se despidió de la pareja: - Oe… supongo que tomaran precauciones¿ne? – sonrió de forma burlesca. – A menos que quieran formar un equipo de fútbol… - agregó maliciosamente antes de correr con gran velocidad hacia su mujer, evitando así que el medio demonio se lanzara sobre él a pesar de su buena voluntad para cuidar de sus queridos hijos.

Una vez que terminaron de bajar las escaleras del templo, Akane miró juguetonamente a su esposo – pobrecitos... ¿por qué les dijiste algo así¿viste lo rojos que se pusieron? -

- Hai... eso era lo que quería lograr... – sonrió complacido Ranma. – Son muy poco disimulados… ya sabes a que me refiero... – murmuró por lo bajo.

- Como si nosotros fuéramos muy disimulados...- susurró Akane levemente sonrojada mirando a su esposo.

Ranma hizo una media sonrisa con el comentario, para luego mirar a la pequeña que iba sumida en sus pensamientos. – Oe... Iza-chan… ¿estás pensando en tu novio? –

Izayoi se sonrojó furiosamente. – Etto… estaba pensando que… ¿los adultos hacen travesuras como los niños?... ¿por qué tía Akane le dijo a otou-chan y oka-chan que se comportaran? – interrogó al muchacho evitando su pregunta. La pequeña observó de reojo a sus hermanos que escuchaban atentos la conversación.

- No lo sé... – sonrió maliciosamente el joven, observó a su esposa y agregó: - Si quieres saberlo pregúntale a oba-san… ella fue la que les dijo eso... –

- Me las vas a pagar...- murmuró Akane por lo bajo para ser escuchada sólo por Ranma - ...etto... "kuso...y ahora qué diablos le digo..."- balbuceó nerviosa, segundos después una traviesa sonrisa iluminó su rostro – Hai... Iza-chan a veces algunos adultos...sobre todo los hombres se comportan como niños y hacen cosas de niños sólo fíjate en tu tío Ranma...- sonrió maliciosamente mirando a su esposo.

- ¿Qué hace Oji-san? – preguntó la niña mirando curiosa a la muchacha de cabellos cortos.

- ¿Na...nani?..."shimatta...se parece demasiado a Kagome..."- balbuceó Akane totalmente roja - ¡Iza-chan¿sabias que tengo muchos peluches? Voy a dejar que juegues con todos ellos preciosa...- sonrió radiante por haber encontrado un pretexto para que la niña se olvidara de sus preguntas.

- ¡Hai! – sonrió alegre la pequeña. - ¿Falta mucho para llegar? – preguntó.

- No, ya casi llegamos... – sonrió Ranma. – Oe... Akane... ¿por qué no respondiste la pregunta de la pequeña? – murmuró por lo bajo para que sólo su mujer lo escuchara, sonriendo maliciosamente.

- ¿Por qué no le respondes tú ahora?...me gustaría ver como explicas esas cosas... – contestó la chica de la misma forma.

- Si sigues provocándome tendrás tu castigo por la noche... – susurró sensualmente Ranma en el oído de la joven antes de entrar al Dojo. El lugar parecía vacío. – Oe Akane... ¿de casualidad nuestra familia tenía planeado salir a algún lugar? – preguntó extrañado.

- Ni...niños... ¿por qué no entran a la casa y nos ayudan a buscar al señor panda? – los niños asintieron y entraron corriendo en la casa; bastante sonrojada y algo acalorada Akane miró a su esposo – pervertido... ¿nunca te cansas?... ¿cuándo te he provocado? Mmm si sigues así seré yo quien termine castigándote ésta noche...- afirmó mientras acariciaba despacio su torso.

- Mm… no si antes te castigo yo... – murmuró ronco Ranma tomando en un rápido movimiento la cintura de su esposa.

En ese momento regresaron los pequeños corriendo: - El señor Panda no está... no hay nadie en casa... – dijo Izayoi notablemente desilusionada. – Yo quería jugar con él... – gimoteó.

-¿Te dijeron que se iban a entrenar o algo así? – preguntó Akane mirando algo nerviosa a Ranma.

- Para nada… pero ahora que lo pienso estaban muy raros cuando les contamos que vendrían los hijos de Inuyasha y Kagome… - "Kuso... seguro que huyeron… malditos cobardes…" pensó el muchacho apretando los puños.

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Kagome sonrió complacida, la cena ya casi estaba lista, no había dejado que Inuyasha la viera cocinar, era un mal que tenía, cada vez que él se acercaba a ella la comida terminaba siendo un desastre total. Se había esmerado mucho, quería que todo saliera perfecto. Había tomado un baño, su piel estaba impregnada con un perfume con aroma a orquídeas. Vestía una camisola de seda color roja con encajes en la parte de sus pechos que llegaba hasta la mitad de sus muslos y medias con ligas del mismo color. Se sentía un poco mareada, pero debía ser por el sol que había tomado durante la tarde en el jardín jugando con sus niños.

– Inuyasha… por favor puedes sentarte... – sonrió acercándose al hanyou, el cual estaba recostado en el sillón con una expresión de aburrimiento y berrinche.

- Ha...hai...Kag...Kagome...- tartamudeó Inuyasha sonrojado mientras se dirigía hacia la mesa y se sentaba. La siguió con la mirada mientras ella volvía a la cocina, los sensuales movimientos de sus caderas hicieron que enrojeciera aún más. "Chikuso... ¿cómo puede estar pensando en comer ahora? En lo único que consigo pensar es en tocarla, en besarla, en sus deliciosos pechos , en hacerla mía una y otra vez...mierda...se ve tan sensual así" pensaba mirando casi hipnotizado el trasero de su mujer. Sentía perfectamente como la pasión comenzaba a invadir su cuerpo desatando un deseo casi salvaje de poseerla en ese mismo instante.

La mujer volvió de la cocina trayendo una bandeja de plata, la comida estaba dentro de una campana que mantenía el calor. Antes de descubrir el platillo, tomó una botella de sake y sirvió primero en el vasito de su esposo, al hacer esto sintió la mirada ardiente del joven en sus pechos, se sonrojó levemente, un intenso calor recorrió su cuerpo, luego sirvió para ella. Sentándose, elevó el vasito - ¿Por qué podemos brindar, koibito? – susurró sensualmente.

- Por nosotros...- contestó Inuyasha acercándose un poco más a su mujer – por lo hermosa que estas esta noche...- su ardiente mirada recorrió el cuerpo de la mujer posándose finalmente en sus labios rojos que parecían pedirle que los probara una vez más – porque finalmente esta noche no podrás escapar de mis brazos mujer...-

- Que así sea... – sonrió Kagome. Ambos levantaron los pequeños vasitos y luego bebieron el contenido. Las mejillas de la joven tomaron un intenso color carmesí. Lamió sus labios con delicadeza, mirando intensamente a su esposo. Se levantó de la silla caminó hacia donde estaba el hanyou que la miraba totalmente embobado. Sonriendo coquetamente se sentó en las piernas de su compañero. - ¿No voy a poder escapar de tus brazos, koibito? Que interesante... – susurró rozando sus tibios labios sobre una de las mejillas del hanyou.

- Te voy a secuestrar...- un roncó gemido salió de los labios de Inuyasha, sus mano se deslizaron con ardor por la espalda de su mujer, las posó en sus caderas levantándola un poco para acomodarla a horcajadas sobre él, su mirada seductora penetró en los ojos llenos de deseo de su mujer antes de acercarla aún más hacia su cuerpo; lentamente volvió a subir sus manos recorriendo deseoso sus curvas - ...vas a ser mía toda la noche mujer...- una de sus manos se posó en su nuca tomándola firmemente – y para siempre Kagome...- susurró antes de unir sus labios en apasionado beso, sintió como su mujer le respondía de igual forma aferrándose a él casi como si de esto dependiera su vida, pidiendo más, buscando más. Sus dedos comenzaron a deslizarse entre los cabellos de Kagome mientras hacía el beso aún más íntimo, lentamente su lengua penetró en la boca de su mujer probándola de forma seductora acariciando con deleite la suavidad de ésta.

- Para siempre... Inu... yasha... – suspiró la joven entre los apasionados besos que mutuamente se daban. Recorrió con deseo la espalda del hanyou, el cual sólo portaba el haori blanco. Con rapidez separó la prenda dejando su pecho descubierto. Sonrojada, observó el perfecto torso de su esposo. – Inuyasha... tengo mucho calor... – susurró agitada.

- Ahmm Kagome...yo también...- jadeó excitado mordisqueando con ardor sus labios – diablos mujer me estas volviendo loco...- gruñó antes de acomodarla nuevamente entre sus brazos de lado para cargarla - no aguantó más...te deseo...te necesito...- gimió con necesidad antes de ponerse de pie para subir con ella rápidamente hacia la habitación.

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En el comedor de la casa Tendo, los pequeños miraban animadamente televisión, luego de cenar Akane le había regalado algunos caramelos los cuales los aceptaron radiantes. La joven pareja estaba detrás de ellos vigilando que no cometieran ninguna travesura.

- Kuso… realmente se salieron con la suya... – murmuró aún irritado Ranma. - ¿Dónde habrán ido? –

Akane suspiró resignada: - De todos modos no tenían ni una obligación de quedarse Ranma, nosotros quedamos en cuidar de los niños no ellos...- al levantar la mirada se encontró con el rostro de su esposo quién la miraba con una ceja levemente arqueada – bue...bueno yo nos ofrecí para cuidarlos pero sólo porque estaba segura que tú aceptarías anata – sonrió levemente sonrojada- supongo que papá y tío Genma no tenían muchas ganas de ver a estos angelitos, pero lo que no entiendo es por qué tu mamá los acompañó...¿crees que piense que dejarnos solos con los niños es alguna especie de entrenamiento? – preguntó arrimándose hacia su esposo para apoyar su cabeza en su hombro.

El muchacho sonrió viendo la expresión dócil y dulce de su mujer. Con un brazo rodeó el dorso de la chica. – Quizás… supongo que no será tan malo… tenemos que acostumbrarnos a la idea… - susurró acariciando con delicadeza los cabellos de la joven.

Akane le regaló una hermosa sonrisa – Tienes razón...- una de sus manos subió para acariciar con ternura las mejillas de Ranma - ¿Cuántos hijos te gustaría tener anata? – preguntó mirándolo totalmente cautivada.

- ¿Mm… unos veinte? – preguntó el muchacho con una media sonrisa.

- No me hagas ese tipo de bromas...- la mano de Akane se deslizó hasta tomar el cabello de Ranma, tirando de el acercó su rostro hacia el suyo - ...a menos que busques algún método en que puedas tenerlos tú-

- Je je... todos los que tú quieras… koishii... – Ranma besó la nariz de su esposa.

- No me asustes así...- Akane subió suavemente su rostro dejando casi pegados sus labios a los de su esposo – te amo Ranma...-susurró rozando con su cálido aliento los labios de él.

Ranma acercó sus labios a los de su esposa hasta que hicieron contacto, rozándolos con suavidad murmuró – Yo también… mucho... –. Besó con ternura a la chica, acariciando con delicadeza sus dulces labios, que eran como néctar para el, sólo estando así era feliz… no necesitaba de nada más.

Akane rodeó lentamente con sus brazos el cuello de su esposo correspondiendo con ternura a su beso, la calidez de sus labios la transportaba totalmente, la hacia sentirse protegida y amada por él. Una de sus manos se deslizó hacia sus mejillas para acariciarlas lentamente, iniciando un suave recorrido hasta perderse entre sus cabellos.

Los pequeños dejaron de mirar la televisión para observar a la pareja con curiosidad. Los gemelos cuchichearon entre sí. Izayoi los miró con inocencia.

Shinichi se acercó a la pareja y jaló el pantalón del muchacho para llamar su atención. – ¿A qué están jugando? – preguntó mirando un poco asqueado por la forma de "jugar" de sus tíos.

Akane se separó levemente sonrojada de Ranma, contuvo una risita antes de preguntarle a su esposo: - ¿A qué estábamos jugando anata? Contéstale a Shinichi –

- Mm… - Ranma se sonrojó levemente, luego adoptando una postura de autosuficiencia habló: - A los adultos les gusta jugar de esta forma, Shinichi, algún día me entenderás... – finalizó guiñándole un ojo al pequeño.

- ¡Keh! no voy a jugar nunca a eso...da asco...- soltó Mamoru con una expresión que dejaba claro lo mucho que le desagradaba el asunto.

- Sí como tú digas… - murmuró por lo bajo Ranma. "¡Je! seguro que en quince años más serás igual de hentai que tu padre..."

Izayoi se incorporó: – A otou-chan y oka-chan les gusta mucho jugar a eso… pero parece que es un secreto…. sólo lo hacen cuando piensan que no los estamos viendo, pero… es un poco diferente… otou-chan abraza a oka-chan por atrás como si ella fuera a escaparse… y oka-chan se queja. – la niña sonrió radiante – Creo que otou-chan siempre gana en el juego… -

Los ojos de Akane se abrieron desmesuradamente, totalmente roja miró a su esposo quien se encontraba aún más traumatizado que ella – "diablos...siempre supe que Kagome e Inuyasha eran bastante hentais pero nunca pensé que lo hacían en frente de los niños...y de esa forma..." ¿Po...por detrás¿qu...qué viste Iza-chan? – tartamudeó nerviosa.

- Otou-chan besó a oka-chan y la tomó de las pompis… así... – indicó la pequeña tomándose con sus manos sus posaderas. - ¿Por qué? – preguntó curiosa. - ¿Dije algo malo? Oba-san y Oji-san están rojos… - exclamó Izayoi señalando a la pareja.

Akane río nerviosamente – je..je...no..."Shimatta...después de todo no era lo que había pensado...soy una pervertida..." es que hace algo de calor por eso estamos rojos je y ¿por qué dices que tu papá siempre gana en el juego?-

- Porque oka-chan se queja… y otou-chan la atrapa muy fácilmente… ¿ese es el objetivo? – preguntó curiosa. – Creo que recién la que ganaba eras tú, oba-chan – sonrió la pequeña.

- jejeje bueno no exactamente...- río abiertamente Akane con las ocurrencias de la niña- más que un juego es para demostrarle a otra persona lo mucho que la amas y cuanto te gusta estar a su lado...pero es algo que sólo debes hacer cuando seas grande – comentó mirando de reojo a su aún shockeado esposo – je hai Iza-chan deje fuera de combate a tu tío Ranma...- sonrío mirándolo juguetonamente.

- ¡Je!... eso fue porque nos atraparon estando desprevenidos... Oji-san siempre gana, pequeña… - afirmó Ranma utilizando su sonrisa más egocéntrica, luego sonriendo maliciosamente preguntó: - Niños… ¿podrían cerrar los ojos? Esto es algo que ustedes no deben ver... –

Los pequeños curiosos asintieron tapándose los ojos con sus manitas murmurando protestas por lo bajo porque querían saber que era lo que iba a hacer tío Ranma.

- ¿Así que me tenías fuera de combate?… – murmuró sensualmente Ranma para luego tomar a su esposa por la cintura y atraerla hacia él. Con su mirada recorrió lujuriosamente su figura.

- Ran...Ranma... ¿qué...qué haces? – balbuceó Akane totalmente roja y respirando con agitación entre los brazos de Ranma – si estabas fuera de combate...- susurró casi gimiendo esperando la apasionada respuesta de su esposo.

Ranma pegó su cara a la de su mujer – Pero ahora estas tú fuera de combate… eso es lo que interesa... – guiñó uno de sus ojos separándose un poco. Akane estaba notablemente sonrojada. De un ligero movimiento la acercó un poco más, afirmada en su pecho la chica respiraba agitada. Ranma tomó con una de sus manos el rostro de su mujer y selló sus labios con los de ella en un apasionado beso.

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El pálido resplandor plateado de la luna iluminaba levemente los cuerpos de una pareja de desesperados amantes. El ardor que los consumía parecía escapar por sus poros generando un calor ambiental que se acercaba peligrosamente a lo febril.

Inuyasha recostado sobre su mujer recorría con sus labios la cálida piel de su delicado cuello; una de sus manos descendió lentamente hasta tomar uno de los pechos de la chica, lo presionó despacio deleitándose y excitándose cada vez más con las respuestas lujuriosas del cuerpo de su mujer. – Mmm Kagome...me vas a volver loco si te sigues moviendo así ahhmm – soltó en un roncó gemido presionando con mayor deseo.

Kagome sintió fuertes escalofríos recorrer su cuerpo, acarició con sus manos la amplia espalda de su esposo glorificándose con su piel, levemente bronceada, firme, descendió hasta llegar a su trasero, deleitada rozó con sus ardientes dedos cada centímetro de su delicioso portento masculino.

El joven deslizó suavemente una de sus manos por los brazos de su mujer hasta llegar a sus hombros, una vez ahí bajó despacio su camisola descubriendo sus firmes pechos. Su mirada recorrió con deseo el cuerpo de la chica, se inclinó nuevamente sobre ella comenzando a rozar despacio sus labios sobre sus suaves pechos. Su delicioso aroma lo embriagaba, se sentía mareado y atrapado por su esencia.

Kagome sintió un poco de frío, extrañamente se sintió un poco agotada. – Inuyasha... tengo un poco de frío... – murmuró entre besos no prestándole demasiada importancia al hecho.

Inuyasha estrechó entre sus brazos a Kagome, despacio se movió sobre la cama dejando a la mujer sobre el – Ahmm koishii...yo me encargo...te prometo que vas a arder en mis brazos...- susurró de forma sugerente en su oído mientras sus manos descendían por sus espalda hasta posarse con ardor sobre sus nalgas.

Kagome asintió sonrojada por las palabras de su esposo, amaba la pasión de las caricias de su compañero, su ronca voz hablándole sensualmente, pero empezaba a sentirse extraña, nunca había sentido algo así, estaba más agitada, con bastante frío, no tenía casi fuerzas. De forma torpe acarició el pecho de su esposo comenzando a cabecear, parecía que todo estaba borroso a su alrededor.

Inuyasha detuvo sus caricias al sentir que Kagome estaba extrañamente quieta entre sus brazos, delicadamente volvió a dejarla recostada a su lado - ¿Kagome estas bien? – preguntó mirándola con preocupación.

- Hai… etto… más o menos… tengo un poco de frío… y me siento muy cansada… como si hubiera corrido muchos kilómetros… - susurró agitada la chica. – Creo que fue por quedarme unos minutos en la lluvia de ayer… ¿no crees? – la joven estornudó.

Delicadamente Inuyasha colocó una de sus manos sobre la frente de Kagome – Kuso...mujer estas ardiendo en fiebre...- rápidamente se sentó sobre la cama para ponerse de pie, pero al hacerlo se sintió levemente mareado, despacio volvió a sentarse- Chikuso... ¿qué mierda me diste para tomar Kagome? – preguntó divertido.

Kagome sonrió bastante debilitada, se recostó a un lado de Inuyasha. – Era sake… ¿no te gustó? – comentó sonriendo. – No me di cuenta que estaba tan mal… pensé que el calor era parte de lo que sentía cuando me acariciabas... – finalizó sonriendo con picardía, pero a continuación estornudó nuevamente, sus mejillas estaban sonrojadas por la fiebre, sus ojos brillosos, por su frente resbalaban algunas gotitas de sudor.

- Siempre supe que te gustaba hacer el amor conmigo mujer...pero no sabia que te acalorabas tanto cuando lo hacíamos...- comentó Inuyasha con una media sonrisa poniéndose muy despacio de pie, se acercó a ella para arroparla luego acarició con suavidad una de sus mejillas – cuando te dije que deseaba que estar despierto toda la noche nunca pensé que seria cuidándote, pero eso ahora no tiene importancia ya veras que recuperaremos el tiempo perdido – sonrió tiernamente antes de besar su frente con suavidad.

Kagome soltó una risita. – Dalo por hecho… mañana mismo estaré mejor… - la chica tosió un poco. – Inuyasha… ¿podrías hacerme ese preparado milagroso? El que hiciste cuando aún estábamos buscando los fragmentos… ¿recuerdas? – sonrió dulcemente acercando su mano a la mejilla del hanyou para acariciarla lentamente con sus dedos. – Era una adolescente de quince años enamorada… tu medicina y el haberte quedado toda esa noche junto a mi… me hizo recuperarme… - la muchacha miró con ternura a su compañero. - Te amo tanto... – sonrió.

Inuyasha colocó su mano sobre la de su mujer, despacio la acercó hacia sus labios para besarla con delicadeza – siempre voy a cuidar de ti koishii...eres mi vida...- bajó su rostro para besar con dulzura sus labios intentando demostrarle con esa leve caricia la infinita devoción que sentía por ella. Lentamente separó sus labios de los de su mujer – Ai shiteru...-

- Arigatou... koibito... – sonrió la muchacha cerrando los párpados débilmente. – Lo sé… sé que siempre estarás ahí para mí… confío ciegamente en ti, amor… mi mejor medicina es estar abrazada a ti durante la noche… sintiendo tu respiración tranquila, tu calidez… sólo con eso estaré mejor.. – sonrió. El muchacho acarició la mejilla de la joven regalándole una hermosa sonrisa, luego fue veloz hacia la cocina para preparar la medicina.

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Akane cepillaba lentamente su cabello mientras miraba algo distraída por la ventana, por fin había logrado que los niños aceptaran irse a dormir, luego de acomodarlos se había puesto su pijama y ahora se preparaba para descansar. "Creo que comienza a gustarme demasiado la idea de tener a un niño pequeño para cuidar de él...es algo agotador pero debe ser hermoso tener un hijo "sonrió antes de dejar el cepillo sobre su escritorio.

Ranma abrió sin hacer ruido la puerta de la habitación, Akane estaba de espaldas, apenas llevaba una camisola, la tenue luz que iluminaba la habitación hacía resaltar su piel blanca, deliciosa al tacto, la miró totalmente hipnotizado. Con sigilo se acercó hacia la muchacha y la envolvió en sus brazos por atrás.

- Ya comenzaba a extrañarte... – sonrió Akane relajándose entre los brazos de su esposo - ¿te gustó cuidar de los niños? – despacio deslizó sus manos sobre los fuertes brazos del muchacho para acariciarlos con ternura – ¿sabes? creo que no lo hicimos tan mal –

- Después de todo los mocosos no son tan malos… fue divertido… y va a ser mejor cuando tengamos a nuestros pequeños... – sonrió tiernamente el muchacho haciendo girar a su esposa para que quedaran enfrentados. – Quiero tener muchos hijos contigo koishii… una niña hermosa igual a ti... – Ranma colocó con delicadeza algunos cabellos sueltos de la joven detrás de una de sus orejas.

- je je je...pero si tenemos una niña la vas a celar mucho – rió Akane; antes que Ranma le contestara colocó delicadamente dos de sus dedos sobre sus labios – espero que pronto tengamos a nuestros pequeños anata...no sabes cuanto deseo que tengamos un hijo o hija – afirmó tomando entre sus manos el rostro de su esposo – ai shiteru...- susurró suavemente antes de acercar sus rostros para unir sus labios en un dulce beso. Sus labios apenas se acariciaban, pero cada leve roce llenaba sus corazones de la calidez y felicidad que sólo se sienten en brazos del ser amado.

En ese momento unos pasitos interrumpieron, los pequeños aprovechando que la puerta estaba abierta entraron en la habitación, los gemelos jalaron a Ranma del pantalón.

- Otou-chan siempre nos cuenta un cuento antes de dormir… Oji-san… ¿podrías leernos algo? – preguntó Izayoi en un gesto de súplica uniendo sus pequeñas manitas en una pose enternecedora.

- Pero qué diab... – murmuró por lo bajo el joven de la trenza separándose de su esposa. - ¿No estaban dormidos? – preguntó

- Sin cuento no dormimos...- murmuró quedamente Mamoru mirando a la pareja con los ojos vidriosos.

Akane miró con ternura a los niños, caminó hasta la cama y se recostó – Vengan niños – les sonrió. Los niños rápidamente se recostaron a su lado siendo observados por un sorprendido Ranma. – Vamos Oji-san...cuéntanos una historia – suplicó Akane con un tono de voz similar al de una niña pequeña mirando de forma juguetona a su esposo.

- Kuso... – susurró Ranma mirando a su esposa con el ceño levemente fruncido. – Está bien… les contaré una historia muy interesante... "¡Je! ya sé que les voy a decir…" sonrió maliciosamente acomodándose frente a su esposa y los niños. – Había una vez un muchacho muy fuerte, educado, de buenos principios, valiente, guapo, seductor, encantador, toda joven que se acercaba a él quedaba completamente enamorada al verlo... desde la más simple jovencita a la princesa más codiciada caía a sus pies.. – miró de reojo a su esposa egocéntricamente quien lo miraba con cierto resquemor.– Je... como decía… una vez el apuesto príncipe tuvo que visitar con su padre el reino de un amigo de la familia. Allí se encontró con una princesa que a simple vista parecía bella, pero cuando comenzaron a conversar la muchacha dejó todo su aparente encanto de lado, era una joven violenta, de carácter fuerte, voluble y poco femenina. El pobre príncipe la trataba amablemente, pero ella sin escucharlo pensaba cosas horribles de él, y lo trataba muy mal solo porque sus padres habían decidido comprometerlos... –

- ¿Por qué era así de mala la princesa? – gimoteó Izayoi. – Las princesas siempre son lindas y buenas… -

- A veces las niñas son malas...- comentó Mamoru apoyando la historia de Ranma.

- Hai… Kaoru-chan me da miedo... – murmuró Shinichi con una expresión de pánico.

- El príncipe tampoco era perfecto...- refunfuñó Akane mirando a Ranma con auténticos deseos de ser tal y como describía a la princesa en ese momento – tal vez era apuesto y fuerte, pero en el fondo era muy insensible y grosero con la princesa, ella sólo se defendía, además la pobrecita no tenía más remedio que pensar cosas horribles de él ya que siempre lo encontraba en actitudes extrañas con otras mujeres. El muy pervertido tenía otras tres prometidas...imagínense...pobre princesa ¿no Ranma?- preguntó mirando retadoramente a su esposo.

- Que historia más fea tío Ranma… ¿el príncipe no amaba a la princesa y la maltrataba? – preguntó Izayoi.

- Cómo les decía… - Ranma tosió aclarando su voz. – El príncipe era un total caballero, no escuchen lo que les dice tía Akane, él estaba profundamente enamorado de ella… pero la princesa no se daba cuenta de ello y siempre lo golpeaba, llamándolo pervertido cuando él sólo quería ser amable con ella. La muchacha era tan obstinada que hacía que el príncipe se metiera en muchos enredos por su culpa… pero él como era tan inteligente, fuerte y varonil conseguía siempre vencer.-

- Hime...baka...- río Mamoru contagiando a sus hermanitos.

- No soy ba..., es decir, la princesa no era baka...ni tampoco obstinada, ni mucho menos culpable de que el príncipe se metiera en líos – Akane observó con el ceño fruncido como su esposo sonreía burlándose de ella – Tío Ranma no conoce toda la historia niños, él sólo sabe lo que pasaba con el príncipe...y para la dulce princesa era realmente difícil darse cuenta de que el chico estaba enamorado de ella ya que él vivía diciéndole que era fea, poco femenina y violenta, pero a pesar de todo ella también estaba profundamente enamorada de él – sonrió mirando de reojo a Ranma – pero el príncipe era tan infantil e insensible que no se daba cuenta...a pesar de que la princesa siempre trataba de protegerlo y de ayudarlo y cada vez que ellos estaban a punto de admitir sus sentimientos alguien los interrumpía o el príncipe se acobardaba –

- ¡Oye yo no soy un cobarde! Digo… el príncipe Ranma… etto... ¡el príncipe!... lo que sucede es que Akane... eh... ¡la princesa! no trataba bien al pobre joven y él pensaba que ella lo iba a rechazar… - Ranma estaba totalmente poseído contando la historia y miraba desafiante a su esposa, como si se tratara de una competencia – Además, las prometidas siempre perseguían al apuesto príncipe y él no tenía oportunidad para declararse a la princesa… -

- Para esas cosas si eras cobarde..., es decir, el príncipe baka lo era – Akane miraba fieramente a los ojos a su esposo olvidando totalmente la existencia de los niños- ¿el príncipe tuvo la valentía suficiente para terminar con todas sus prometidas? Además fue la hermosa princesa quien lo besó por primera vez ¿recuerdas? – sonrió mirándolo juguetonamente.

- Oe… yo no era cobarde… - Ranma observó a los pequeños que estaban profundamente dormidos sobre la cama. – La princesa… fue muy atrevida al besar al príncipe... él no estaba preparado… - Ranma se sonrojó. – Pero… me encantó eso… - murmuró acariciando una de las manos de su esposa.

Akane sonrió, bajó de la cama y arropó a los pequeños, luego se acercó hasta Ranma para recostarse entre sus brazos – el príncipe fue muy atrevido al casi secuestrar a la princesa...- la mujer se sonrojó levemente – créeme si me di cuenta de que no te lo esperabas...te quedaste parado en medio del dojo sin reaccionar por mucho rato...en nuestros primeros besos siempre te quedabas como en otro mundo...me encantaba dejarte así...- comentó mirándolo traviesamente.

Ranma se sonrojó levemente. – ¡Je! pero yo no era el único… tú también intentaste huir en algunas ocasiones… ¿recuerdas en la escalera? – preguntó oprimiendo su dedo índice en la punta de la nariz de su mujer. – ¡Co-bar-de! – sonrió burlonamente pero su mirada reflejaba ternura.

- Te he dicho más de mil ve...- las replicas de Akane fueron silenciadas por los cálidos labios de Ranma, que atraparon los suyos en un beso lleno de ternura. Ella le correspondió del mismo modo, sus labios se acariciaron una y otra vez de forma suave, lentamente, apenas rozándose. Sus miradas llenas de amor se encontraron, Akane estiró una de sus manos para apagar la luz – Oyasumi nasai...príncipe Ranma...- murmuró de forma juguetona acurrucándose entre los brazos de su esposo.

- Oyasumi... hime-sama... – sonrió el muchacho acariciando delicadamente la espalda de su mujer. – Te amo... – finalizó mientras cubría a ambos con las sábanas.

Continuará

Notas de las autoras

Vaya...si que ardió Kagome entre los brazos de Inuyasha xp jajaja! Somos malas lo sabemos xp y para colmo Akane y Ranma casi comiendo pan delante de los pobres xp. Sobre la historia que Ranma les relata a los niños no se nos ocurrió nada mejor que eso y realmente fue demasiado divertido, esperamos que les haya parecido igual ;) Les pareció curiosa Iza-chan xp? jejejej así son los mocosos xp ( rayos soné a Inuyasha ;-;)
Bueno hasta aquí las notas ya les di la suficiente lata allá arriba xp...si les gustó este capítulo, si en algún momento les hizo reir, si nos consideran malas por dejar a Inu y Kagome asi de ganosos xp ya saben cual es la forma de hacernos saber eso xp ONEGAI DEJEN SU REVIEW (es re fácil y rápido no sean mala onda ;-;)

Nos vemos!


Algunas palabras en japonés usadas en esta parte y que tal vez no recuerdes xp:

Domo Arigato: Muchas Gracias
Tasukete kudasai: Sálvame por favor
Konbanwa: Buenas noches
Hime, Hime-sama : princesa.