Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi...menos Iza-chan, Kenji . Shigeru, Mamoru, Shinichi y Kaoru...( todos los pequeños engendritos asi me ahorro el tener que seguir enumerándolos xp) que son parte de nuestra imaginación enferma xp

Ai wa yasei da!
por

Freya & Sakura

Hola a todos¿Cómo están? Queremos darles las gracias a todas las personas que continúan leyendo nuestra historia :) realmente nos hace muy feliz que sigan fieles a esta historia que aunque no lo crean cuenta con 524 páginas, de las cuales sólo nos faltan muy poquitas por publicar. A todos quienes nos dejan reviews con sus comentarios siempre les agradeceremos infinitamente el tiempo que nos regalan para dejarnos sus opiniones :). Aprovecho estas pequeñas notas para contarles que nuestro pequeño fic de Inuyasha ya está bastante avanzado asi que no tendremos ni un problema para publicar el 24 o el 25 (esto es una pedrada para un hombre sin fe que dudo de nosotras xp saludos Diox xp) y voy a darles un pequeño detallito sobre la historia xp ¿Sabían ustedes que en Japón la noche del 24 es una noche especial para celebrarla en pareja? Creo que ellos del noche de paz, noche de amor...solo asimilaron el noche de amor xp

Advertencia: Si en alguna de nuestras escenas lemon de todo esta historia has sentido calor, bochornos o algo parecido xp es un buen momento para que el lector se prepare para leer con una botella de agua fría al lado xp, más aún si se encuentran en la mitad del mundo donde nos estamos asando por estas fechas. Y les pongo esa advertencia primero porque el sabio destino xp quiso que las dos escenas lemon existentes en esta historia quedaran juntitas xp asi que...(¿si les pongo disfrutenlo se lee feo xp?) ya saben xp en este cap. hay escenas lemon y si no quieren leerlas o ofende a sus inocentes pupilas...la autocensura rules xp

Ah y antes de dejarlos con el capítulo les pedimos que por favor nos dejen sus comentarios como siempre :) onegai , es bien facilito solo van abajo y apretan GO para dejarnos su review xp

Epílogo II Quinta parte: Fuego del atardecer.

Simbología

"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. – Lo que dice el personaje.
Cambio de escena -----------------------


En el Sengoku-jidai, cerca del mediodía aún habían secuelas de los estragos ocasionados por los pequeños, el marcador seguía intacto en el pisos, y en los lugares más recónditos quedaban restos de setas y bellotas. Mientras Inuyasha y Kagome trataban de ordenar el desastre el par de gemelos agotados aún dormían y una alegre Izayoi correteaba por el jardín en busca de flores para confeccionarse una corona.

Kagome se arrodilló, tomó un cepillo, colocó una considerable cantidad de limpiador sobre el suelo y se dispuso a limpiarlo con sus dos manos tratando de poner el máximo empeño para disipar las manchas que parecía que jamás se borrarían.

Inuyasha bastante fastidiado pintaba las paredes de la cabaña, prácticamente había dedicado toda la mañana a recoger las malditas bellotas y setas dejadas por Shippo y su amiga "Maldito mocoso del demonio...debí obligarlo a recoger todas esas porquerías...pero ya va a ver cuando lo vuelva a ver...para colmo el aroma de Kagome me está volviendo loco, lo único que deseo es terminar de pintar para poder escapar por un rato...kuso..."

- ¡Oe Kagome¿Dónde demoni...- todo el cuerpo de Inuyasha se paralizó al ver la posición en que se encontraba su mujer y como si esto no fuese de por si lo suficiente para alterar aún más su frágil autocontrol , Kagome movía sus caderas rítmicamente mientras limpiaba.
Siguió cada uno de los movimientos de su mujer, sintiendo como un fuerte calor comenzaba a apoderarse de todo su cuerpo, sabía que si seguía mirándola de esa forma muy pronto acabaría sobre ella mandando todo al demonio.

- ¿Qué sucede koibito? – preguntó Kagome sin voltear concentrada en limpiar, había logrado que las marcas comenzaran a hacerse más difusas. Súbitamente un intenso calor recorrió su cuerpo, tenía la sensación de que un fuego abrasador la quemaba.

- Nan...Nademonai...- contestó rápidamente Inuyasha dirigiéndose hacia la cocina, al volver venía a torso descubierto y con el cabello totalmente mojado. Sin mirar a su mujer volvió a su trabajo tratando de completarlo con la mayor velocidad posible "Kuso, kuso, kuso, kuso...me voy a volver loco"

La muchacha dejó de fregar el piso cuando sintió un ruido, por su lado izquierdo pudo distinguir como un líquido blanco se esparcía por todo el suelo. "Kuso.. ¿qué diablos es esto?... Inuyasha… no puede ser… después de todo lo que hicimos… ¡¡Inuyasha!! grr…" pensó la chica mientras giraba. – ¡INUYASHAA!.. tú.. tú… ¿qué hicist.. um? – se interrumpió al observar el espectáculo que se estaba perdiendo: un Inuyasha extremadamente sensual, con sus plateados cabellos levemente humedecidos, su torso desnudo, pequeñas gotitas recorrían el musculoso pecho del medio demonio, respiraba agitado mirándola intensamente, sus ojos eran fuego, fuego dorado que abrasaba hasta la más ínfima fibra de su cuerpo.

Sintió un escalofrío recorrerla, su cuerpo se tensó por completo, el joven no dejaba de mirarla, completamente sonrojada entreabrió sus labios. – Inu... yasha... – murmuró en un gemido ahogado, por inercia lamió sus labios, toda la furia que había sentido en un momento desapareció al ver a su esposo en esas condiciones, tal como felino gateó acercándose a él, completamente extasiada continuó fijando su mirada en la del muchacho, sus ojos brillaban con lujuria recorriendo una y otra vez la figura de su esposo.

Inuyasha sentía que el deseo lo embargaba apoderándose de cada uno de sus sentidos con una fuerza salvaje, ya no podía pensar en nada más que en su ardiente deseo de poseerla. El sonido de los acelerados latidos del corazón de Kagome, su pecho subiendo y bajando en agitadas exhalaciones, todo en ella parecía aumentar su lujuria – Kagome...- sus palabras salieron en un profundo y ronco gemido.

En ese momento se escucharon un par de piecitos que corrían hacia ellos, Shinichi saltó hacia su madre abrazando una de sus piernas, Mamoru hizo lo propio colgándose del hakama de su padre: - ¡OHAYOU! – exclamaron con energía los pequeños sonriendo alegremente.

Inuyasha miró seductoramente a Kagome antes de agacharse para cargar a su pequeña replica – Ohayou diablitos...- sonrió sin despegar su mirada de la de su mujer.

Kagome le devolvió la mirada a su esposo, guiñándole un ojo acarició la cabecita del pequeño de cabellos oscuros. – Ohayou mis bebés… ¿cómo durmieron? – preguntó sintiendo enrojecer sus mejillas por todo el calor que su compañero irradiaba con su mirada, sin darse cuenta mordió su labio inferior.

- ¿Onee-chan?... ¿Dónde está? – preguntó Mamoru regresando a la realidad a sus padres que hasta ese minuto seguían mirándose de forma muy poco inocente.

La pelinegra dejó de competir con Inuyasha por quien miraba con más intensidad y deseo al otro para mirar preocupada a su hijo: - ¿Um? Hasta hace un rato estaba aquí… ¿Inuyasha tú sabes? – preguntó alarmada mirando a su esposo. – Voy a buscarla afuera… - espetó mientras se dirigía a la salida

Por primera vez en todo ese rato Inuyasha se percató de que el aroma de Izayoi no se sentía – Maldición...no siento su aroma – cargando aún a su hijo siguió a su mujer cada vez más preocupado.

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Luego de entrenar a los alumnos de primer año de la escuela Furinkan, Ranma estaba tomando una ducha, no había podido cambiar su expresión en todo el día, sus alumnos acostumbrados a la simpatía del profesor le habían preguntado y él, descargando su ira, los había hecho correr el doble de vueltas que normalmente acostumbraban para evitar preguntas molestas.
El muchacho se enjabonó el pecho, el agua tibia recorrió todo su cuerpo logrando relajar sus músculos, el vapor empañó el espejo del baño. Pensativo colocó champú en una de las palmas de sus manos y a continuación comenzó a masajear su cuero cabelludo. "Kuso… ¿por qué rayos no confió en mi¿Acaso me cree tan degenerado, poco hombre, pervertido para hacer algo así?... maldita sea… prefiere creerle a Shampoo cuando sabe que siempre está inventando intrigas para molestarla…"
Dejó de enjabonar su cabello para enjuagarlo, con el calor tan placentero de la lluvia se dejó llevar recargándose en una de las paredes. "Mierda... mierda…, ni siquiera tengo ánimos para conversar con ella… estoy tan furioso y decepcionado..." luego de unos minutos Ranma cerró el grifo y colocó una toalla alrededor de su cintura para dirigirse al cambiador y vestirse. Cuando terminó se encaminó hacia el parque, no quería volver a casa aún, por lo tanto prefirió sentarse debajo de un árbol para hacer tiempo

Al sonar el timbre del receso, Akane decidió ir a buscar a su esposo para hablar con él. Toda la mañana había sido un verdadero calvario, se sentía igual de tonta que todas aquellas veces en las que había pensando mal de Ranma y luego descubría que estaba equivocada "Ni siquiera sé como empezar a hablar con él...mierda todo esto es mi culpa... ¿cómo pude caer de nuevo en las mentiras de esa mujer?...hace tanto tiempo que no me sentía así de celosa...rayos debe estar furioso conmigo".

Ya en el patio de la escuela se dirigió hacia el gimnasio, sin ser vista se fijo en su expresión "diablos...realmente está furioso conmigo...". Ranma miraba en dirección opuesta a ella, concentrado en sus pensamientos. "Vamos Akane no eres una niña...no seas cobarde...maldición ve a pedirle perdón..baka..." con paso decido camino hacia él, pero frenó bruscamente cuando la mirada de Ranma se encontró con la de ella.

Al fijarse en la mirada del chico sintió como se acordaba totalmente, sin poder evitarlo giró bruscamente devolviéndose sobre sus pasos "maldición, maldición, maldición...tonta, tonta...KUSO NO SOY UNA NIÑA COBARDE..." volvió a girar para dirigirse esta vez decidida hacia su esposo quien comenzaba a mirarla con curiosidad.
Cuando llegó a su lado se sentó junto a él – Tú...tú... ¿estas ocupado?- balbuceó mirando avergonzada hacia el piso.

Ranma sonrió, pero al ver que su esposa lo estaba mirando cambió de expresión a una totalmente seria - Sí… - respondió sin mirarla, luego de unos segundos al no obtener respuesta siguió: - Claro que no estoy ocupado... si lo estuviera no me verías aquí sentado haciendo nada... ¿no crees? – preguntó mirando burlón a la muchacha. "Rayos... estoy enfadado con ella… pero su actitud… mierda…parece una niñita... no puedo evitar sentir ternura…"

Akane evitó la mirada de su esposo para que él no notara los deseos que tenía de ponerse a llorar como una niña en sus brazos – Hai...- murmuró quedamente - ¿te molesta que esté aquí? - "si no quiere hablar conmigo ahora lo mejor es que me vaya...lo que menos deseo es que se moleste aún más...seguro que no quiere ni verme...".

- Está bien… has lo que quieras… - murmuró Ranma fingiendo frialdad. "Kuso… si sigue así voy a perdonarla en cualquier momento… no quiero caer…". Sin mirar a su esposa tomó un palillo y comenzó a dibujar figuras en el suelo.

Akane lo miró de reojo. – Tenemos que hablar Ranma...- su mirada se fijó en un punto opuesto de donde estaba él para conseguir el valor suficiente para continuar – sé que no estuvo bien lo que pasó esta mañana...yo de verdad...Ranma...mi amor perdo...- se detuvo totalmente frustrada al ver que su esposo se dirigía rápidamente hacia unos alumnos.

- ¡Nos vemos! Tengo una reunión con mis estudiantes… – se despidió el joven alejándose con los muchachos.

- Hai..."Shimatta...con todo lo que me costó tratar de encontrar una forma para decírselo...el muy idiota ni siquiera me prestó atención..." – suspiró frustrada viendo a su esposo alejarse.

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Kagome presa de pánico recorrió todo el lugar, hasta que en medio de un claro rodeado de diversas variedades de flores escuchó risas, una la reconoció rápidamente, era su pequeña, se acercó un poco más tapando sus ojos de la luz del sol que irradiaba con fuerza. Distinguió la figura de una joven muchacha de tez pálida de largos cabellos azabaches y de risa alegre. "…no puede ser… yo conozco esa risa… ¿será...?"

- ¡Konnichiwa! – saludó acercándose. – Iza-chan… estábamos preocupados.. – comentó Kagome mirando a su hija seriamente.

- ¡Konnichiwa! No la regañe Kagome-sama, fue mi culpa yo la traje hasta aquí para buscar flores – sonrió la muchacha.

- ¿Rin-chan? – preguntó sonriendo mientras llevaba de la mano al pequeño Shinichi hasta acercarse a la chica.

- Hai, estaba buscando algunas flores cuando me encontré con su hija ¿él también es suyo? – preguntó Rin observando al otro niño.

- Rin-chan… ¡cómo has crecido! – exclamó Kagome para acercarse a la muchacha y abrazarla efusivamente. Luego separándose sonrió – Hai, él es Shinichi… uno de mis gemelos… por cierto... ¿qué haces aquí sola?.. ¿y Sesshoumaru? – preguntó sonriendo traviesamente guiñándole un ojo a la chica.

La muchacha se sonrojó levemente – Buscaba flores también...Jaken-sama y Sesshoumaru...etto Sesshoumaru-sama...están cerca...- contestó evadiendo la mirada de la mujer – Son iguales a su padre... ¿cuántos cachorros tienen? – preguntó Rin con curiosidad.

- Tres… hai, todos heredaron sus ojos... – sonrió orgullosa la mujer mientras acariciaba la cabeza del pequeñín el cual respondió abrazando las piernas de su madre mientras las acariciaba con sus mejillas. – Etto… ¿y ya tienes novio? Eres una jovencita muy linda… seguro que tienes muchos pretendientes... – Kagome soltó una risita.

- ¿No...novio?- tartamudeó la muchacha totalmente roja – Iie...prefiero acompañar siempre a Sesshoumaru-sama - afirmó con un brillo especial en la mirada.

En ese minuto llegó a toda velocidad Inuyasha cargando en la espalda a Mamoru. Mirando un punto fijo entre los árboles dejó lentamente a su hijo en el piso. – Temee...- gruñó- ¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ SESSHOUMARU? –

- Kisama… no te interesa y aléjate de mi camino… - murmuró Sesshoumaru sin mirar al hanyou.

- ¡Es cierto, no moleste a Sesshoumaru-sama, estúpido hanyou! – espetó Jaken colocándose frente a su amo.

- ¡TÚ CIERRA LA BOCA SI NO QUIERES QUE TE HAGA PEDAZOS! – gruñó Inuyasha mirando amenazadoramente al youkai verde – ¡Keh!.. ¿A quién le interesa meterse en el camino de alguien como tú?...lo que menos deseo es sentir tu repugnante aroma...- se interrumpió para dirigir una mirada hacia la niña que siempre acompañaba a Sesshoumaru – Maldito degenerado...esta niña es tu mujer...¿¡no se supone que despreciabas a los humanos!? –

- Miserable… - espetó Sesshoumaru mirando con frialdad a su medio hermano

- Lo que haga Sesshoumaru-sama no es de tu incumbencia… si él decidió elegir a la mocos.. perdón a Rin-san como su mujer es su problema… - exclamó el youkai verde.

- Jaken… - murmuró Sesshoumaru exterminando al pequeño youkai con la mirada, luego sus labios se curvaron en una siniestra sonrisa.

- ¡NOOOO!... ¡Perdóneme por favor, le juro que no lo vuelvo a hacer¡Nunca más voy a hablar de más! – chilló Jaken colocándose de rodillas ante su amo

- Rin… nos vamos… - afirmó Sesshoumaru mirándola intensamente.

- ¡Sayounara! – se despidió Rin mirando a unos sorprendidos Inuyasha y Kagome; rápidamente se acercó a Sesshoumaru – Nos vamos...- afirmó mirándolo con infinita adoración.

- ¡¡Sesshoumaru-sama!!.. ¡Matte¡acuérdese que Jaken está a su lado! – chilló el pequeño youkai corriendo hacia su amo.

Kagome soltó una risita mientras veía alejarse al trío. – Niños… él era su tío… y… por lo que escuché… Rin es su tía – señaló alegremente.

- Maldición mujer...¿cómo puedes tomártelo con tanta calma?...esa bestia se va a reproducir...- comentó Inuyasha con una leve mueca de asco.- y no les digas a los niños que es su tío...ya sabes que no me encanta la idea de que sea mi medio hermano...maldito degenerado...-

- Sesshoumaru ha cambiado… ¿antes solo quería matarte, ne? desde que está con Rin-chan de cierta forma se ha ablandado… - sonrió Kagome acercándose a su esposo. – Además… ¿qué tiene de malo que se reproduzcan¿acaso tú y yo no hicimos lo mismo? – murmuró por lo bajo la joven para que solo la escuchara su compañero.

- ¡Keh! ... no me compares con ese maldito – refunfuñó Inuyasha bastante sonrojado por las últimas palabras de su mujer – ¿Vamos a casa? – preguntó mientras se agachaba para que los gemelos subieran en su espalda.

- Hai… - sonrió Kagome tomando de la mano a la pequeña. – Si son iguales...- murmuró por lo bajo siguiendo a su esposo.

- ¿Qué fue lo que dijiste? – preguntó Inuyasha mirando con curiosidad a su mujer.

- ¡Nan... nandemonai! – rió Kagome fingiendo inocencia. – Vamos a casa, tengo que preparar el almuerzo... "Kuso... olvidé que puede escuchar claramente a metros de distancia…" – dijo la joven mientras se alejaban del lugar.

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Akane subía las escaleras de su casa bastante distraída. Su expresión reflejaba algo de tristeza, frustración y bastante preocupación "Siempre me pasaba a buscar cuando terminaba con sus clases...pensé que a pesar de todo también lo haría hoy...no soporto estar así...maldición...me da tanta vergüenza recordar lo tonta que fui..." se detuvo en la puerta de su habitación apoyándose contra esta "...si tan solo me hubieses prestado atención esta mañana un par de segundos más todo sería distinto ahora...pero él no tiene la culpa...todo sería distinto si no se me hubiese ocurrido ponerme de ese modo ...kuso, kuso, kuso" suspiró frustrada apoyando sus manos en la puerta.

- Ranma...- murmuró quedamente sintiendo como volvían a ella los deseos de llorar que la habían atacado durante prácticamente todo el día. – No voy a llorar...maldición...- cerró con fuerza sus ojos como si de esta forma pudiese evitar las lagrimas. Sus deseos de llorar se convirtieron en miedo cuando repentinamente se vió privada de su apoyo en el momento en que la puerta se abrió bruscamente. Por un segundo pensó que caería, pero unos fuertes brazos que conocía muy bien evitaron que se hiciera daño.

- Ra...Ranma...- balbuceó mirando levemente sonrojada a su esposo. – Gra...gra...gracias por ayudarme..."me quedaría así todo el resto del día...extrañaba tanto estar cerca de él...si supiera como me ha hecho falta durante todo el día estar a su lado...conversar con él..."- tartamudeó avergonzada pero sin separarse de Ranma.

- Akane... – murmuró sonrojado, luego, al darse cuenta que su esposa lo miraba intensamente prosiguió: - Deja de ser tan torpe y presta atención a lo que haces… si no fuera por mi quién sabe que te pasaría… - sonrió engreído. "Y me gustaría estar siempre para protegerte… diablos… no puedo estar enojado ni siquiera unas horas… lo único que deseo ahora es perdonarte… no quiero soltarte de mis brazos…"

Akane desvió su mirada hacia el piso – Hai, fui distraída..."sigue enojado conmigo ...maldición pase lo que pase no voy a empeorar aún más las cosas...por muy desagradable que sea..."... realmente no sé que sería de mi si no estuvieras junto a mi...para salvarme...- murmuró quedamente

Ranma en un rápido movimiento se separó de la chica para caminar unos pasos y alejarse girando para quedar a espaldas de ella, con el rostro levemente sonrojado, espetó: - Akane… yo… yo… - balbuceó con dificultad - ¡te perdono! – exclamó finalmente volteando para darse cuenta que su mujer había desaparecido. "Um… ¿qué habrá sucedido con ella? supongo que habrá escuchado…"

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Estaba atardeciendo en la era de las guerras civiles, Kagome tomó su mochila para colocar algunas prendas dentro de ésta. Había salido unos momentos para dejar a los pequeños en la casa de Miroku y Sango con la excusa de que limpiarían la cabaña. Inuyasha se había adentrado en el bosque en búsqueda de leña.

- Hoy no puede pasar nada… estoy completamente sana, los niños en casa de Sango… Shippo se marchó con Soten a otra aldea para defender a los habitantes de posibles ataques de youkais… definitivamente… nada puede salir mal.. – sonrió satisfecha Kagome colocándose la mochila. Vestía una blusa sin mangas entallada demostrando sus generosos atributos y una pequeña falda roja que se ajustaba a sus caderas delineándolas perfectamente. Su cabello azabache a la cintura que lucía más radiante que nunca con algunas ondas que terminaban en las puntas. Colocó en ciertas partes estratégicas de su cuerpo una delicada esencia de jazmines.

Luego de ordenar un poco el lugar, rápidamente se internó en la floresta, unos ruidos de metal la guiaron hacia el hanyou quien cortaba algunas maderas en pequeños leños para juntarlos y cargarlos, se había quitado el haori, estaba ligeramente sudado por la actividad realizada. Dirigiéndose hacia él lo miró intensamente, sabía que no iba a poder sorprenderlo por la desventaja que corría en cuanto al olfato de su esposo, pero deseaba al menos llamar su atención con su vestimenta y aroma.

- Inuyasha… - suspiró casi gimiendo su nombre mientras recorría con la mirada el cuerpo de su esposo con avidez.

Inuyasha cerró los ojos, inhaló con fuerza el delicioso aroma de Kagome, mezcla de jazmines y de su propia esencia de mujer que invadió despacio sus sentidos extendiéndose como fuego en su sangre.
Giró lentamente para mirarla, ella era preciosa; sin darse cuenta cayó totalmente embelesado frente a las perfectas formas de su cuerpo. Todo en ella lo enloquecía, despertando intensos sentimientos en él; sentimientos de protección, de amor, de deseo...y el anhelo de estar a su lado por toda la eternidad.

- Kagome...- su voz escapó de su garganta en un enronquecido susurro.- ¿No te da miedo entrar a un bosque sola y vestida así? – preguntó regalándole una seductora sonrisa.

- Para nada… sé que el poderoso Inuyasha me protegería… - murmuró Kagome acercándose al muchacho balanceando sus caderas sensualmente

Inuyasha observó de forma juguetona a su mujer, lentamente se acercó un poco a ella: - ¿Y no te da miedo pensar que tal vez en esta ocasión el "poderoso Inuyasha" no pueda protegerte de él mismo? Mmm...Tal vez él no desea protegerte...presiento que quiere secuestrarte... mujer...-

- ¿Y quién dijo que quiero que me protejas de ti mismo?... – musitó Kagome pegándose a su esposo, rodeó con sus brazos el cuello de éste presionando sus pechos contra su musculoso torso. – Mmm… además yo quiero ser secuestrada… toda la vida… por mi poderoso Inuyasha… - gimió entre sus brazos mirándolo penetrantemente. – Inuyasha… ahora que estamos completamente solos… ¿qué podríamos hacer? – susurró sugerente acariciando con una de sus manos los hombros y el torso de su esposo.

- ¿Solos?...- preguntó rodeando con uno de sus brazos la cintura de su mujer para arrimarla aún más contra su cuerpo. – No me provoques así Kagome...a menos que desees que no te deje ir en todo lo que queda del día – afirmó colocando su otra mano en la nuca de la mujer acercando lentamente sus rostros hasta casi rozar sus labios.

- Hai… los niños se quedaron con Miroku y Sango para que podamos "limpiar la cabaña"… y… ahora venía a buscarte para eso – soltó una risita la muchacha - … demo… ¿podríamos hacer cosas más interesantes, ne? – susurró mordiéndose su labio inferior, sus labios estaban a milímetros de los de él.

- Kagome...- gimió Inuyasha. La deseaba intensamente, no podía pensar en nada que no fuese la urgencia que sentía por tocarla, por besarla, por poseerla una y otra vez. Su corazón latía con un ritmo acelerado, al igual que el de su mujer despertando su instinto, haciendo arder su sangre y obnubilar su razón. Con fuerza unió sus labios en un beso ardiente, salvaje y posesivo. Ella se lo devolvió con la misma pasión llenándolo de satisfacción y aumentando su deseo.

La joven de cabellos azabaches sintió como la lengua de su compañero se introducía con fuerza dentro de su boca, se llenó de excitación con el ardor de sus caricias, voraz respondió de la misma forma adueñándose de su sabor, de su esencia, hambrienta, deseosa de tener más de él.
Acarició el dorso del muchacho levemente sudado, olía a hierbas frescas, a pino, su delicioso aroma salvaje la envolvía; extasiada deseaba ser suya una y otra vez hasta el hartazgo. Luego de recorrer su espalda tomó una de las manos de su esposo que estaba posicionada en su cintura atrayéndola a sus pechos. – Mm… Inuyasha.. – gimió entre besos.

Despacio Inuyasha rompió el beso, con sus labios aún casi pegados a los de Kagome abrió bruscamente su blusa llevando luego sus manos hacia sus hombros para despojarla por completo de la prenda; miró con intensidad a su mujer quien jadeaba con agitación. Los pequeños jadeos que escapaban de sus deliciosos labios lo excitaban aún más. Sonrió seductoramente antes de prácticamente arrancarle su sostén. Deseaba con desesperación llevarla hasta el borde del delirio en sus brazos, la necesitaba, todo su cuerpo ardía en la necesidad de tenerla por completo.

- Ahmm me vas a volver loco Kagome...- soltó roncamente comenzando a deslizar con ardor sus manos sobre sus pechos, masajeándolos, sosteniéndolos, trazando pequeños círculos con las yemas de su dedos alrededor de sus erguidos pezones. Sin dejar de acariciarlos, bajo un poco su rostro, rozando despacio con su lengua el delicado cuello de su mujer.

La mujer gimió el nombre de su esposo una y otra vez, encendida por la pasión. Con desesperación desató el nudo de la hakama para que esta cayera al instante y dejara a su ardiente medio demonio como Dios lo había traído al mundo, sonrió con malicia. – Mucho mejor… - acarició con suavidad la espalda del joven para acercarse a su firme trasero, con una chispa de picardía en sus ojos pellizcó esa zona.

Los dorados ojos de Inuyasha penetraron de forma lujuriosa en los de Kagome - ¿Mejor?...- con fuerza la tomó por las caderas acercando aún más sus cuerpos, aumentando el fuerte deseo que lo dominaba por completo. Excitado deslizó sus manos sobre sus firmes nalgas apretándolas, acariciándolas, despertando en ella caricia a caricia la misma hoguera que lo consumía por dentro.

Nuevamente unió sus labios apoderándose de ellos de forma apasionada, con un deseo que crecía segundo a segundo de forma descontrolada. Su lengua se hundió en su boca con ardor buscando adueñarse de su delicioso calor. Sus manos se deslizaron nuevamente hacia los bordes de sus caderas comenzando a subir la ajustada falda descubriendo su trasero, despacio rompió el beso antes de arrancar con fuerza las pantaletas de su mujer. Tomándola nuevamente por las nalgas la arrimó hacia su cuerpo. – Mucho mejor...- sonrió seductoramente.

La muchacha sintió un fuerte escalofrío al entrar en contacto con el cuerpo desnudo de su compañero, su cuerpo se estremeció aún más al notar que el ardiente miembro del hanyou chocaba contra su bajo vientre. – Mm... Inu...yasha… - ronroneó frotándose contra el cuerpo del muchacho repetidas veces para aumentar su excitación. – Te deseo… - se dirigió al cuello del chico para besarlo, mientras aumentaba la intensidad de sus besos, comenzando a chupar con avidez su piel , bajaba su rostro para hundirse en el perfecto pecho de su esposo mordisqueándolo con delicadeza, sus manos continuaban firmes reposadas en las nalgas del muchacho, oprimiéndolo con sus ardientes dedos.

- Kagome...Kagome...te necesito...- Las manos de Inuyasha subieron ansiosas por las caderas de su mujer, abriendo su falda para desnudarla por completo. Jadeó con excitación al sentirla totalmente desnuda entre sus brazos, deseosa al igual que él. Con fuerza la levantó cargándola entre sus brazos, la chica se aferró con firmeza a su cuerpo mientras él avanzaba hasta llegar donde estaba extendido su haori, despacio la recostó sobre éste. Se arrodilló cerca de ella, sonrió al ver la ardiente mirada de su mujer, la cual correspondió con la misma intensidad. Sus manos se deslizaron con deseo sobre sus muslos acariciando lentamente cada centímetro de su deliciosa piel.

La tomó deseoso por las caderas girándola fácilmente hasta dejarla boca abajo, sus manos descendieron con ardor por su espalda, su cintura hasta detenerse en sus caderas, las sujetó con firmeza elevándolas hasta dejarlas cercanas a su cuerpo.

Su mujer se apoyaba sobre sus rodillas y sus manos, la rodeó con los brazos acercando su espalda hacia su torso, una de sus manos se cerró sobre sus pechos acariciándolos con pasión. Su ardiente miembro se frotaba lentamente sobre sus caderas mientras él comenzaba a morder su cuello ansioso por saborear su deliciosa piel.

La joven jadeó agitada, las fuertes manos de Inuyasha acariciando sus senos, su virilidad que se endurecía rozando sus nalgas, la humedad en su cuello provocada por los deliciosos besos propinados por el medio demonio, todo provocaba en ella deliciosas sensaciones, su cuerpo se consumía entre los ardientes brazos del imponente hanyou. Anhelante por obtener más frotó sus caderas contra la intimidad del muchacho, luego separó un poco sus piernas para acoplarse mejor a su cuerpo. – Inuyasha… tómame... soy toda tuya… - gimió totalmente excitada.

Fuertes estremecimientos recorrieron el cuerpo de Inuyasha, con cada sensual movimiento de su mujer su excitación se hacia cada vez mayor. Se incorporó rozando despacio cada pequeña fracción de su suave piel, de rodillas detrás de ella tomó con fuerza sus caderas, se detuvo por un segundo para darse el placer de contemplar su perfecto cuerpo, lentamente deslizó sus manos presionando sus dedos sobre sus suave y firme trasero.
Jadeante se empujó contra ella, deslizándose despacio en su deliciosa y cálida humedad, todo su cuerpo se llenó de placer al sentir como sus músculos cedían amoldándose a la perfección a su ardiente erección. Sus dedos presionaron con fuerza sus caderas inmovilizándolas antes de penetrarla por completo. Todos sus sentidos se perdieron en el placer que sintió al unir por completo su cuerpo con el de su mujer. – Kag...Kagomee...- un roncó gruñido escapó de su garganta antes de comenzar a embestirla con fuerza, rítmicamente acoplando a la perfección sus sudorosos y ardientes cuerpos.

- Inu.. Inuyasha… - gimió la muchacha al sentir en su interior la ardiente y rígida virilidad del medio demonio. Sus ojos se nublaron por la excitación, se sentía completa, llena de él, anhelando que continuara poseyéndola infinitas veces, sus cuerpos se amoldaban a la perfección, igual que dos piezas de un rompecabezas, nacidos el uno para el otro, sus corazones latiendo al mismo ritmo, musicales, sonidos vibrantes, armonía, deseo, calor, pequeños estremecimientos que hacían temblar su cuerpo.
Movió sus caderas, empujándose contra él, sólo deseaba una cosa y de mil maneras: hundirse en el fuego eterno de la pasión para siempre a su lado, volar en el paraíso tomados de la mano… libres, amantes eternamente, fundirse con el hanyou para siempre en un solo ser, entregarse a las delicias del placer en este mundo o el otro, delirio, locura, ardor, frenesí… con frenesí siguió moviéndose hacia él. Ese deseo que aspiraba, era aquel que nunca acaba, eterno, indestructible, inmortal, corazones que seguirían unidos en cualquier lugar, trascendiendo las barreras del tiempo para siempre.

El calor que sentía dentro lo abrasaba por completo en cuerpo y alma, lo hacia arder llevándolo hasta el borde del abismo del placer. Un gemido gutural que pareció escapar de su alma fue el preludio del éxtasis más profundo. Inuyasha siguió embistiéndola cada vez con más fuerza y profundidad. Ambos eran fuego, fuego que se alimentaba del uno con el otro, fuego que se encendía en el ardor de la copula. Movimiento a movimiento la unión se hacía cada vez más intensa, tempestuosa, salvaje, eran fuego y llamas brotaban de sus cuerpos.

Él se volvía loco con los fuertes gemidos que provenían de la garganta de su mujer, con la forma en que su delicioso cuerpo se movía una y otra vez para salir a su encuentro, la sola sensación de su ardiente piel rozarse contra la suya enviaba fuertes estremecimientos a todo su cuerpo.

Gemidos, calientes y jadeantes respiraciones, cuerpos sudorosos acoplándose en primitivo ardor invadieron el silencio del bosque, el cual poco a poco volvió a la calma al igual que la pareja de amantes.

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Estaba convencida de que ese día no debería haberse levantado, lo peor del asunto era que ni siquiera había tenido tiempo para arreglar las cosas con su esposo. En su último encuentro cuando ya había reunido el valor necesario para abrir la boca, recordó que en ese preciso momento debería estar en el hospital, ya que se había comprometido para asistir a una reunión de trabajo...reunión que finalizó cuando se presentó una emergencia y todos tuvieron que colaborar.

Para empeorar su suerte cuando llamó para avisar que no llegaría a cenar le contestó su padre quien entre lágrimas no encontró nada mejor que decirle que ella no quería a su familia, que no los tomaba en cuenta al salir de esa forma de la casa, que casi los había matado de la preocupación y que cómo era posible que ni siquiera su esposo supiera donde estaba. De todo el discurso de su padre sólo lo último la había afectado...lo más probable era que Ranma luego de su desaparición estuviese aún más molesto con ella.

Ya era casi de noche cuando finalmente consiguió salir del trabajo y en ese mismo instante el maldito invierno decidió hacerse presente de una vez con un fuerte aguacero.
La pequeña esperanza de que Ranma fuese por ella se diluyó a medida que se acercaba al Dojo. Bueno, tampoco podía culparlo, le había dicho claramente a su padre que podía volver sola a la casa...claro que el muy baka de su esposo podría haber elegido cualquier otro momento para obedecerla y no precisamente ese.

Al llegar se enteró que Ranma amablemente se había ofrecido para acompañar a Ryoga hasta el Ucchan's cuando este se apareció repentinamente en el Dojo. Bastante rato después de su llegada a la casa y luego de tomar un baño tibio, comenzó a subir las escaleras dirigiéndose hacia su habitación.

"Espero que esté aquí y dispuesto a escucharme porque a estas alturas ya no estoy con el mismo humor de esta mañana para aguantar sus enojo...sé que fue mi culpa, pero no por eso voy a aguantar que siga siendo desagradable conmigo...y poco me importa si aún sigue molesto, lo único que quiero es que escuche mis disculpas...". Lentamente abrió la puerta de la habitación pero no había nadie, de reojo notó que había luz en la antigua habitación de Ranma, frunció el ceño y decidida se dirigió hacia allá.

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Ranma se encontraba en su antigua habitación, luego de que su esposa repentinamente escapara había quedado un poco extrañado, quizás se había enfadado por sus comentarios, pero decidió no darle importancia, ya que, después de todo, el ofendido había sido él. Sus dudas habían sido resueltas cuando su mujer llamó por teléfono para avisar lo de la reunión y la emergencia, en ese momento llegó Ryoga, que había recorrido todo Tokyo en búsqueda del Ucchan's.

Ryoga, dejando su orgullo de lado ya que debía llevar pañales y leche para su hija decidió pedirle de forma no muy amable a su "amigo" que lo escoltara hasta el local, este había aceptado sólo porque Ukyo había llamado a su casa unas horas antes preocupada porque había mandado a Ryoga al supermercado junto con un policía ya que quedaba algunas cuadras más alejado que la tienda que frecuentaba, el policía había regresado solo porque el muchacho despistado se alejó cuando éste estaba distraído y ya llevaba casi un día perdido.

Luego de llevarlo había tomado un baño y se dirigió a su antigua habitación que servía ahora de "biblioteca", tenía una colección de mangas y una de ellas la seguía desde que tenía dieciséis años, tomó el último tomo que no había podido leer, miraba entretenido la tapa cuando de repente la puerta de la habitación se abrió bruscamente y la figura de su mujer amenazante apareció, con brusquedad cerró la puerta.

- ¡Ya no soportó más esto!...- gritó Akane. - Me da lo mismo si aún estas enojado, quieras o no me vas a escuchar...- afirmó mirando decidida a un Ranma que la miraba con curiosidad - y no te atrevas a interrumpirme...ni mucho menos a dejarme hablando sola – agregó al notar que Ranma pretendía decirle algo.- Esta mañana me sentí igual que cuando tenía dieciséis años...la misma inseguridad, la misma rabia, los mismos celos...y sé que actué mal...sé que fui tonta cuando dejé que sus palabras me afectaran...y yo...- la mujer bajó su mirada tratando de esconder las lagrimas que había contenido durante grande parte del día y que ahora inevitablemente comenzaban a caer por sus mejillas.- yo confío en ti...sé que nunca me engañarías...sé que me amas...y aunque estoy segura de que esa bruja te acosó como siempre cuando estuviste en China... maldita sea... tengo más que claro que no le harías caso nunca...pero no pude evitarlo...y he intentado decirte todo el día que te amo, que no soporto estar peleada contigo y que necesito que me perdones por lo de esta mañana Ranma...- lentamente subió su rostro mientras secaba con fuerza sus lagrimas encontrándose con la divertida expresión de su esposo. - ¿Qué te da tanta risa?...Si quieres seguir molesto y si no deseas dormir conmigo... ¡me da lo mismo!...- mintió mientras comenzaba a dirigirse hacia la puerta - ¡Haz lo que se te de la regalada gana¡Me da igual! -refunfuñó secando las rebeldes lagrimas que volvían a caer por su rostro.

Ranma ágilmente alcanzó a su esposa y la tomó de la muñeca – Matte… - susurró acercándola hacia su cuerpo. – Hace mucho te lo dije… y parece que no has cambiado en nada… sigues sacando conclusiones precipitadas... – sonrió contemplando a su esposa que todavía seguía con algunas lágrimas en su rostro, con dos de sus dedos delicadamente, el muchacho las apartó.

Akane se abrazó a su esposo, apoyando su rostro en su pecho comenzó a llorar con más ganas - ¿De..qu..qué..te..ríes? – sollozó.

- De ti… preciosa… - musitó Ranma acariciando los sedosos cabellos de su esposa. – Hace tiempo que deje de estar enojado contigo koishii… todo lo que me dijiste recién no era necesario… ya te había perdonado… es más… hoy te lo dije… pero parece que no me escuchaste... ¡je¿Pensaste que te dejaría dormir sola¡eso jamás! – espetó el muchacho colocando sus manos en los hombros de la chica para separarla un poco de él y mirarla intensamente a los ojos.

- Cuando vi que estabas aquí...pensé que ya no querías dormir conmigo...- murmuró Akane bastante sonrojada por la mirada de su esposo. – Por cierto...¿por qué no fuiste por mi hoy? Por primera vez que deseo no obedezcas a lo que digo y se te ocurre hacerme caso – comentó sonriéndole traviesamente.

- ¡Quien entiende a las mujeres!..pensé que vendrías con alguna amiga tuya en auto.. además... en ese momento estaba algo molesto… - sonrió maliciosamente Ranma – Y aún lo estoy un poco… ¿qué te parece si para perdonarte más te pido algunas cositas? – sonrió sugerente.

- ¿Qué...qué co...cosas? – balbuceó Akane con las mejillas totalmente rojas.- Pervertido...deja de pensar en esas cosas...no te aproveches de la situación –

- Oe… ¿en qué momento te insinué algo indecente? – sonrió Ranma burlón. – Creo que aquí la hentai es otra… ¡je! – rió el muchacho divertido con la situación. – A lo que me refería era que… dejaras de cocinar por una semana… o te encargaras de ser mi ayudante en mi trabajo para ordenar los materiales… mmm… o también limpiar y ordenar por un mes nuestro cuarto… ¿qué te parece? – preguntó

- Tal vez no insinuaste algo indecente...pero me miraste de cierta forma que sueles usar cuando tú quieres...tú sabes que...pervertido...- comentó la muchacha sonriendo juguetonamente.- Ser tu ayudante en el trabajo... ¿para qué¿quieres repetir lo del otro día?...- Akane miró de forma insinuante a su esposo, el cual comenzó a ponerse rojo rápidamente - ¡Ja! Sigue soñando con eso Ranma...además sabes bien que tengo trabajo y sobre lo de limpiar el cuarto eso ni siquiera lo sueñes, sabes perfectamente que ese trabajo es de los dos...lo de la cocina puedo aceptarlo...- la mujer caminó lentamente alejándose un poco de su esposo – Pensé que me pedirías algo más...agradable...anata...pero ya es tarde para que lo hagas.-sonrió traviesamente.

- Mmm... ¿Algo como qué koishii? – preguntó Ranma mientras tomaba de la cintura a su mujer para acercarla a él. – Dime tú… después de todo... – sonrió fingiendo inocencia. – Siempre te aprovechas de mi¿ne? – en el rostro de la chica se dibujó un signo de interrogación, lo miró con el ceño levemente fruncido, Ranma sonriendo maliciosamente continuó: - ¿No recuerdas? Cuando nos conocimos te vi que mirabas muy atenta a cierta parte de mi anatomía… además, cuando podías venias a verme desnudo en el baño.. mm también… cuando empezamos a ser novios en el parque de la universidad, cuando me acorralaste en el baño, las esposas… ¡je! son incontables… pero lo peor fue cuando te aprovechaste de mi inocencia ese día que viniste a esta misma habitación… para acabar con mi pureza… hentai… - comentó dramáticamente fingiendo ingenuidad.

- ¡Hey!...¡Eso no es verdad!- se quejó Akane dándole un pequeño golpe en el pecho – Yo...yo no te miré nada ese día...lo que menos me interesaba era mirar tu "cosita"...si me quedé ahí parada como tonta fue porque esperaba encontrarme con una chica...no con un pervertido que observó tan bien mi cuerpo que hasta pudo hacer una comparación con su cuerpo de chica...- masculló mirando de forma retadora a Ranma – todo lo demás solo es parte de tu imaginación morbosa...y desde que fuimos novios cooperabas bastante en todas esas ocasiones...siempre te veías demasiado dispuesto y entregado mi amor – sonrió mirándolo de forma coqueta – recuerdo muy bien esa noche...- mirando intensamente a sus ojos azules continuó – y estoy dispuesta a permitir que hoy la revivamos...para que tú te aproveches de mi...- comentó fingiendo sacrificio.

- Oe… ¿qué es eso de "cosita"? – preguntó Ranma bastante molesto frunciendo el ceño. – No creo que sea la mejor forma de llamarlo… además… te vi muy impresionada cuando viste mi "cosita"… ¿recuerdas¡Je¡si hasta abriste los ojos como platos! – sonrió triunfante.

Akane rió abiertamente – No puedo creerlo...si que te afectó...- comentó de forma burlesca mientras se separaba de su esposo y se alejaba algunos pasos de él - ...cuando dije "cosita" sólo fue por darle un nombre...nunca pensé que al gran Ranma Saotome le afectara el asunto del tamaño – sonrió traviesamente.

- ¡Kuso! tú lo dijiste en un tono raro… y… y… ¡además recién acabo de perdonarte¿No recuerdas? – refunfuñó Ranma totalmente sonrojado.

Akane apoyó su espalda contra una de las paredes de la habitación: - Hai, lo recuerdo anata...-comentó con un dulce tono de voz.- pero no lo dije en ningún tono raro...además tú empezaste...dijiste que me había aprovechado de ti y sabes que eso no es verdad...-sonrió mirando a los ojos al chico.

- Claro que lo es… - sonrió Ranma acercándose a su esposa, apoyó ambas manos a los costados del cuerpo de la chica. – aunque que debo admitir que también te incentivé… mm... ¿sabes?... me gustó tu idea… la de revivir el momento... – murmuró roncamente bajando una de sus manos para acariciar su estrecha cintura.

Akane posó sus manos sobre el pecho de su esposo: - Como sea...esa noche fue hermosa...- sonrió subiendo luego una de sus manos para acariciar las mejillas de Ranma. - ¿Y te vas a aprovechar de mi? – preguntó mirándolo de forma juguetona.

- Hai… - sonrió sugerente Ranma. – Esta vez seré el abusador... y tú mi víctima… - agregó mirándola sensualmente. De un movimiento rápido la tomó por la cintura y la acercó hacia su pecho. Una de sus manos delineó con lentitud y complacencia la cintura de la chica, sus caderas, hasta llegar a sus muslos, finalmente se perdió debajo de su falda.

El calor de las fuertes manos de Ranma que la atormentaban de forma deliciosa apenas rozando su piel desató un travieso cosquilleo que recorrió cada una de sus terminaciones nerviosas. Lentamente su mano se deslizó hasta perderse entre sus cabellos – Mmm ¿Ranma.? – las palabras de Akane salieron en un suave y sensual susurro.

- ¿Ak...Akane?..- el ronco susurro de Ranma fue acompañando por el movimiento ascendente de su mano en la parte posterior del muslo de su mujer.

- Creo que no te voy a dejar...- Akane sonrió juguetonamente al ver la expresión de trauma que comenzaba a formarse en el rostro de su esposo.-...no me refiero a eso baka...- susurró antes de comenzar a rozar despacio sus labios sobre los de Ranma – no podré ser tu víctima...porque en este mismo instante...- sus labios atraparon con sensualidad su labio inferior para morderlo levemente. - ...lo único que deseo es aprovecharme de ti...- ronroneó mientras subía la mirada para encontrarse con esos ojos azules que eran como llamas que la abrasaban de pies a cabeza. Lentamente sus rostros se fueron acercando hasta que sus labios se unieron en un beso lento, insinuante, dulce y sensual que encendía con fuerza la ardiente hoguera interna que despertaba el uno en el otro.

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La noche era una de las más hermosas de hace mucho tiempo en el Sengoku-jidai, las estrellas brillaban más que nunca, el clima apacible, solamente corría una ligera brisa que apenas movía los largos cabellos color azabache de una joven que contemplaba la gran bóveda arrodillada en la entrada de su cabaña, al igual que su cabello la camisola color blanca que traía para dormir se movía con gracia.

Suavemente, Kagome aspiró y exhaló el límpido aire fresco único de esa época, con una de sus manos acomodó algunos cabellos detrás de su oreja. – Qué preciosa noche… - murmuró para si misma.

Desde el umbral de la puerta Inuyasha observaba a su mujer, una sincera sonrisa se formó en su rostro, sabía que era el hombre más afortunado del mundo al tenerla a su lado y estaría eternamente agradecido por lo que hizo que sus caminos se cruzaran y pudieran formar una familia juntos.

Suavemente se sentó junto a ella – Preciosa como tú...y muy tranquila...¡Keh! de todos modos extraño a nuestros cachorros...-

La muchacha se sonrojó levemente con la afirmación de su esposo, sonriendo apoyó su cabeza sobre el pecho del muchacho cerrando al mismo tiempo sus ojos. – Hai… espero que no estén causando muchos problemas a Miroku-sama y Sango-chan… - suspiró tomando de sus manos. – Nee… Inuyasha… ¿has pensado en la posibilidad de... mm… nuevamente comenzar a dormir poco, con interrupciones?.. ya sabes.. – susurró sonriendo. – Despertar con llantos otra vez… cuidar de otro pequeñito… -

Los ojos de Inuyasha se abrieron desmesuradamente, con rápidez llevo una de sus manos a la frente de su mujer - ¿Estas bien?...- preguntó mirándola con curiosidad – es decir...no pensé que quisieras tener más...-

- Ha... hai… me gustaría tener otra niña… ponerle vestiditos e inventar peinados como hago con Izayoi… - sonrió la muchacha. - ¿Tú no quieres? – preguntó un poco preocupada.

- Sí quiero...- Inuyasha rodeó con sus brazos la cintura de su mujer arrimándola hacia su cuerpo – luego sólo necesitaríamos encargar otros seis más y tendríamos los diez que siempre soñé...-

- ¿NANI? – preguntó Kagome escandalizada. – Yo planeaba tener una pequeñita más… - comentó la chica mirando con pánico la expresión de seguridad que tenía el hanyou al decir lo anterior.

Inuyasha miró a su mujer con una media sonrisa.- Es increíble que luego de tantos años siempre caigas en la misma broma...¿y si es niño?-

Kagome sonrió. – Algo me dice que tendremos una niña… quizá sean mis poderes de sacerdotisa - rió alegremente.

Inuyasha le devolvió la sonrisa, con uno de sus brazos la rodeó por la cintura acercándola con delicadeza hacia él - ¿Alguna vez te he dicho que soy feliz a tu lado? – su otra mano se posó con ternura sobre una de sus mejillas. – Ai shiteru Kagome...-

- Mm… sí… pero me gusta que me lo repitas siempre… - sonrió la muchacha acariciando con sus dedos la mano de su esposo. – Solo deseo pasar el resto de mi vida así… junto a ti… amándote por siempre... – agregó la joven sonrojándose levemente. – También te amo… Inuyasha... –

Velozmente se puso de pie cargando a su mujer en sus brazos. – Entonces tenemos mucho que hacer...- sonrió de medio lado regalándole una juguetona mirada.

- ¿Um¿hacer qué? – preguntó la joven inocente. Estaba levemente aturdida porque de un segundo a otro su esposo la había tomado en sus brazos. - ¿Dónde vamos? – preguntó.

- ¡Keh! ...¿no querías una niña, mujer?...- susurró Inuyasha mirando con intensidad a Kagome antes de besarla con suavidad, muy despacio; sabía que disponían de todo el tiempo del mundo para demostrarse cuanto se amaban y estaba seguro de que así sería por siempre.

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Ranma cerró con seguro la puerta de la habitación para luego voltear y observar a su esposa que aún seguía recargada en la pared, estaba sonrojada, sus cabellos levemente desordenados, sus labios entreabiertos, a su lado la ventana totalmente abierta, las gotas de lluvia mojaron un poco el suelo de la habitación, un viento suave hizo ondear las cortinas, el aire fresco proveniente del exterior con aroma a tierra húmeda invadió la habitación. Con lentitud el muchacho se acercó a la chica, acarició su cintura, sus ojos azules se perdieron en los café de su mujer. Ambos sonrojados, sus corazones latían acompasados.

- ¿Te he dicho que eres la mujer más bella de este mundo? – susurró el muchacho presionando con sus dedos la piel de la joven.

Akane asintió sonriéndole con ternura – Muchas veces...- despacio posó las manos en su ancho pecho – pero me encanta que me lo digas... ¿Te dije hoy que te amo y que siempre te voy a amar Ranma? – la mirada de su esposo la hacía sentirse envuelta en un manto de calidez, de amor. Sentía que se perdía dentro de la profundidad de sus ojos azules atrapada por una especie de sensual hechizo imposible de romper.

- Hai… y me gusta escucharlo de tus labios… una y otra vez… - susurró sensual el chico acariciando con dos de sus dedos los labios de su mujer. – Creo que merezco una recompensa por lo de hoy… ¿ne? – sonrió pícaramente.

Akane besó suavemente los dedos con que su esposo acariciaba sus labios – Puedes tomar lo que quieras...anata...- susurró mirándolo de forma sugerente.

- ¿Ah si? – sonrió Ranma pasando su mano disimuladamente por detrás de la chica, suavemente acarició sus firmes nalgas. - ¿Puedo tomar todo, todo lo que yo quiera? – preguntó sonriendo con malicia.

- Mmm todo lo que tú quieras y todas las veces que quieras...- sonrió Akane levemente sonrojada, manteniendo la mirada fija en la de su esposo comenzó a abrir con calma su camisa – porque yo...también lo haré...- susurró suavemente mientras sus dedos recorrían con deseo el fuerte torso de Ranma.

El muchacho suavemente deslizó su falda hasta quitársela. Nuevamente posicionó sus manos en el trasero de su mujer y lo presionó con un poco más de fuerza. - Entonces tomaré tu palabra... koishii… - murmuró enronquecido mirándola con deseo antes de acercase a su delicado cuello y depositar algunos besos en este.

Akane cerró los ojos, inhaló lentamente llenándose del aroma de Ranma, mezcla perfecta entre su loción y su propia esencia. Despacio arrimó su cuerpo aún más hacia él, su calor la reconfortaba, con suavidad rozó sus labios por su cuello y rostro, besando apasionadamente cada parte de este que lograba alcanzar. Sus pequeños y ardientes besos se mezclaban con leves gemidos y suspiros de placer que salían de sus labios y los de su esposo.

El joven de la trenza movió con lentitud sus manos por la espalda de su mujer, hambriento por acariciar cada centímetro de su delicada piel. Su suave fragancia de flores se unía al aroma a lluvia que invadía la habitación, haciéndolo delirar, deseando que aquel momento fuera eterno. Dejó de prestarle atención a su cuello para mirarla nuevamente a los ojos y subir su blusa hasta quitársela por completo. Las mejillas del muchacho se arrebolaron por completo cuando vio que su esposa no estaba usando sostén. Miró hipnotizado sus pechos, sin poder quitar la vista de estos. – Ak.. Akane… - gimió roncamente.

- Olvidé llevar uno cuando fui a darme un baño...- murmuró completamente roja por las miradas de Ranma. – y cuando llegué a nuestra habitación sólo pensé en venir por ti...creo que no te molesta ¿o me equivocó? – comentó de forma juguetona mientras despojaba a su esposo de su camisa dejándola caer. Mordió levemente su labio inferior antes de apretar deseosa sus suaves pechos contra el duro torso del chico. – creo que te gusta...- susurró abrazándose a él.

- Ha... hai… - se sonrojó furiosamente Ranma al sentir los firmes senos de su esposa afirmarse contra su pecho. Recomponiendo postura tomó a la chica en brazos y delicadamente la depositó en el futon para luego colocarse sobre ella cuidando no aplastarla con su peso. – Pero creo que te gustará más lo que te haré esta noche… - murmuró ronco mirando sugestivamente a su mujer.

Akane se encontraba perdida en el intenso brillo de esa mirada que parecía penetrar en ella hasta lo más profundo de su ser, cada vez que se miraban a los ojos caían rendidos frente a sus sentimientos. Sus bocas se buscaron hasta encontrarse en una suave caricia, en leves roces que buscaban encender aún más el anhelo de un beso. Akane sintió como los labios de Ranma se entreabrían un poco dejando escapar un excitante gemido de placer, los rozó con la punta de su lengua, explorando los bordes de la cálida boca masculina.
Finalmente se besaron, Akane cautivada por el delicioso calor del cuerpo su esposo deslizó lentamente sus manos por su espalda hasta posarlas sobre su trasero, con deseo lo presionó, obteniendo una inmediata respuesta por parte de Ranma quien apasionadamente profundizó el beso. Su lengua se encontró con la de ella uniéndose en una erótica danza que encendía cada vez más su excitación.

Akane subió sus manos nuevamente por la espalda de Ranma para abrazarlo con fuerza antes de que ambos rodaran sobre el futón, lentamente rompió el beso acomodándose a horcajadas sobre él. Con una pícara sonrisa delineó despacio con la punta de sus dedos los pectorales de su esposo, descendió con sus manos hasta llegar a su cintura - ¿Y qué es lo que me harás esta noche anata?- suavemente desató sus pantalones, se puso de rodillas a su lado y tomándolos por la cintura junto a sus boxers comenzó a bajarlos despacio disfrutando de cada estremecimiento causado en su esposo al más leve roce de sus dedos sobre su tibia piel. Su propio cuerpo comenzaba a ser invadido por un fuerte deseo que la sofocaba, no podía negarlo, él la volvía completamente loca de amor y deseo.

Cuando logró desnudarlo por completo volvió a recostarse a su lado, sonrió traviesamente antes de susurrarle al oído: - ¿Tan mal te dejé que ya perdiste tu seguridad?...aunque es evidente que te gustó que te desnudara...- comentó sonrojada observando de reojo a su muy excitado esposo.

- ¡O.. oe¡No.. no.. no estoy mal! – exclamó bastante agitado el muchacho sentándose en el futon. – Pero… ¡je! si que me gusto tu técnica para desnudarme… fuiste muy ingeniosa.. – admitió levemente sonrojado. – Demo.. ahora es mi turno. Y estoy totalmente dispuesto a superarte… – sonrió maliciosamente tomando a la chica por la cintura para tomarla y ponerse de pie junto a ella.– Sólo observa al maestro.. – murmuró roncamente mirando intensamente a los ojos a su mujer para colocarse en cuclillas. Se acercó a los muslos de la chica, con ambas manos la tomó con firmeza de su trasero, su boca húmeda rozó los muslos de la joven, provocándole deliciosas sensaciones placenteras, luego subió hasta llegar a las pantaletas color carmín que estaba utilizando. Con delicadeza la tomó con sus dientes para deslizarla muy lentamente por sus contorneadas piernas, disfrutando cada centímetro de la perfumada piel de su esposa.

Una vez terminado su trabajo, tomó la pequeña pantaleta para jugar con esta con uno de sus dedos haciéndola girar - ¿Qué tal?... ¡je! me parece que esta vez Ranma Saotome gana.. ¿no? – sonrió triunfal dejando de jugar con la pantaleta para tomar posesivamente a su mujer de la cintura y acercarla hacia su cuerpo. – Te amo… - susurró ronco.

- Ai shiteru Ranma...- la voz de Akane escapó de su garganta casi como un sensual gemido; todo su cuerpo se estremecía al sentir el leve roce de sus muslos contra los de ella, el calor de su musculoso torso contra sus pechos, el ardor palpitante de su virilidad presionando contra su cuerpo. La expectativa de lo que vendría encendió aún más la llama abrasadora de la pasión que la consumía lentamente. – Tú también fuiste muy original anata...- gimió frotando lentamente una de sus piernas contra las de él.- Muero de ganas por saber que es lo que me harás esta noche...- un suspiró de placer escapó de sus labios al sentir como Ranma la acercaba aún más hacia su cuerpo.

El muchacho de la trenza nuevamente tomó en brazos su mujer para colocarla en el cómodo futon. – Ya veras koishii… - jadeó acariciando las rodillas de la chica mientras separaba ambas piernas con delicadeza –… tendré que atrapar todos los gemidos que salgan de tu boca con mis labios… - gimió casi gutural, bajando sus manos.

Ranma se regocijó con aquella piel de porcelana, suave, fragante, fascinante. Sus dedos, traviesos, terminaron de recorrer los muslos de la chica para acercarse a su intimidad, para rozarla, luego, humedeció uno de sus dedos acariciando nuevamente el centro de placer de su mujer. La chica arqueó su espalda totalmente excitada, sonriendo, continuó recorriendo la intimidad de su esposa dispuesto a hacerle sentir el más infinito placer, esta vez penetró con su dedo índice sus cálidas y húmedas profundidades femeninas, haciendo que Akane gimiera completamente poseída por la lujuria.

- Ahmm Ranmaaa...Ranmaaa...- delirantes quejidos invadieron su garganta escapando de ella una y otra vez. Un fuerte deseo la invadía por completo, despertando en ella la angustiante necesidad de sentirse poseída por completo por él, instintivamente elevó un poco sus caderas buscando un mayor contacto. Se sentía completamente húmeda por la excitación que se había adueñado de su cuerpo, lo necesitaba...necesitaba ser suya y hacerlo suyo una vez más.

El muchacho de la trenza continuó penetrando una y otra vez, satisfecho con sus logros, su mujer prácticamente desfallecía entre sus brazos, totalmente afiebrada, delirante, sonrojada, una verdadera diosa a sus ojos. Con su otra mano recorrió las planicies de su abdomen, suave como terciopelo, hasta llegar a sus delineadas curvas. Sus dedos ardientes se posesionaron de uno de los senos de la chica para acariciarlo una y otra vez, sediento de amor, de todo el amor que sentía por su esposa y que ella le profesaba. Hambriento de tomarla una y otra vez por la eternidad, de compartir el lecho para siempre, amándose hasta el fin de sus vidas.

Akane exhaló un fuerte gemido, todo su cuerpo se tensaba arqueándose más hacia él, cerró los ojos llevando su cabeza hacia atrás, aguantando, buscando prolongar cada segundo de placer. Nada existía más allá de su ferviente necesidad de sentir su cuerpo sobre ella, dominando su pasión, haciéndola suya hasta llevarla a rendirse totalmente entre sus brazos. – Ranmaaa...- gimió con fuerza mirándolo llena de deseo.

- Akane... – jadeó el muchacho dejando de lado lo que estaba haciendo para colocarse sobre su esposa, ella instintivamente separó un poco más sus piernas en una muda y sugerente invitación a la entrega. Él se acomodó nuevamente antes de ser atrapado por las suaves piernas de su mujer que lo acercaron aún más hacia su cuerpo, sus intimidades se rozaron levemente encendiendo en el muchacho el ferviente deseo de hacerla suya en ese instante; con un solo movimiento se sumergió por completo en el ardiente cuerpo de su esposa. Sus movimientos comenzaron pausados, pero seguros, aumentando paulatinamente la velocidad. – Mmm... ¡Akane! – gimió sin poder evitarlo frente al placer que le producía el sentirse rodeado de su húmeda y cálida esencia.

Piel contra piel, calor y humedad, sus cuerpos encajaron en perfecta unión, el fuerte sentimiento de amar y ser amada la consumió por completo, todos sus pensamientos fueron desplazados por el amor y la pasión que Ranma despertaba en su corazón y en su cuerpo. Calidez que de la mano de cada excitante embestida, aumentó hasta convertirse en una abrasadora llama que consumía todo su cuerpo.

- Ahhmm... ¡Ranma! ...¡Ranma! – gimió quedamente Akane aferrándose con firmeza a la espalda de su esposo. Se sentía totalmente colmada, llena de él, su respiración se volvía segundo a segundo más acelerada y dificultosa. Lo abrazó con fuerza, jadeante comenzó a mover sus caderas recibiendo y siguiendo cada una de las fuertes arremetidas de Ranma. Todo su cuerpo se agitaba con fuerza, el placer la recorría por completo mientras sentía su cálida piel frotarse contra la suya y las suaves caricias de su ardiente aliento en su cuello.

El incesante golpeteó de la lluvia contra los cristales de la ventana se escuchaba cada vez más lejano, toda su atención era atrapada por los jadeos y acelerados latidos del corazón de su esposo, latidos que seguían el mismo ritmo de las cada vez más fuertes y descontroladas embestidas.

Akane se aferró con más fuerza a él clavando sus uñas en su húmeda espalda, deslizándolas lentamente por esta. Estaba a punto de desfallecer en sus brazos sintiendo como una y otra vez le provocaba fuertes estremecimientos que la recorrían por completo.

Delirantes gemidos llenaron la habitación, todo desapareció por completo para ellos en el momento en que el más fuerte estallido de placer los llevó al éxtasis del amor y el deseo. Sus miradas se encontraron, suavemente acercaron sus rostros hasta unir sus labios en un beso lleno de amor y ternura.

Minuto a minuto sus respiraciones comenzaron a normalizarse, nuevamente el silbido del viento y el repicar de la suave lluvia reinaron en la habitación.

Akane apoyada sobre su propio costado, observaba levemente sonrojada a Ranma, quien estaba recostado de espaldas con los ojos cerrados, cubierto hasta la cintura por el kakebuton al igual que ella. Despacio delineó con uno de sus dedos los pectorales del muchacho. - Ai shiteru Ranma...- susurró.

El muchacho de la trenza separó sus párpados lentamente para encontrarse con la visión perfecta de un ángel, de su ángel… – Mm... yo también te amo… - sonrió tiernamente acariciando el rostro sonrojado de su mujer.

- Yo...realmente estoy arrepentida por lo de esta mañana...- mirándolo a los ojos tomó la mano que su esposo tenía posada sobre su mejilla para entrelazarla con la suya – lo único que pensé en ese minuto fue que tú nunca me harías algo así...pero no pude evitar ponerme celosa...-

- No sigas pensando en eso… ya lo olvidé... – sonrió el muchacho besando la punta de la nariz de su esposa. - ¿Sabes? Te ves hermosa celosa... – murmuró mientras besaba la mejilla de la chica, se alejó un poco de su rostro para mirarla dulcemente.

Akane sonrió mirándolo embelesada, despacio se acercó a él para susurrarle sensualmente al oído – Estuviste increíble esta noche...me encantó...- volvió a recostarse mientras observaba a su sonrojado esposo - Hace algo de frío...onegai...cierra la ventana anata...- suplicó con un dulce tono de voz.

- ¡Je¿Sólo esta noche? – preguntó en un tono pícaro sonriendo mientras se levantaba para dirigirse a la ventana y cerrarla, volteó y le guiñó un ojo – Oe… tú también estuviste muy bien… creo que no podré usar por una semana camisetas sin mangas ¡je! –

Akane recorrió con su mirada el cuerpo de su esposo, su ancha espalda, sus fuertes brazos, sus piernas con sus perfectamente definidos músculos. Subió un poco más la mirada fijándola en su perfecto trasero. – Yo..."diablos... si sigo mirándolo de esta forma terminará por darse cuenta...demo...no puedo evitarlo...me encanta su cuerpo..."...etto...tienes que apagar la luz también...- balbuceó bastante acalorada.

- Mm… hai.. – sonrió triunfal al notar las descaradas miradas de su esposa. - ¿Pasa algo? – preguntó mirándola fijamente antes de presionar el interruptor.

- Nan...nandemonai..."shimatta...ya se dio cuenta"...ve...ven de una vez ya...ya...es tarde...- tartamudeó Akane evadiendo su mirada.

- Hai.. – espetó Ranma presionando el botón. – Lentamente se acercó al futon y se recostó a un lado de su esposa, tomándola posesivamente de la cintura con uno de sus brazos – Prepárate koishii… de hoy en nueve meses tendrás que cargar a nuestro bebé… - sonrió triunfal.

- ¿Eh¿De qué estas hablando? No es tan fácil...- sonrió Akane acurrucándose entre sus brazos – Sé que estoy en los días en que podría quedar embarazada, pero no es tan simple como crees...así que no te hagas ilusiones aún...-

- ¿Acaso dudas de mi? – preguntó algo ofendido. – Estoy completamente seguro de que estas embarazada… Ranma Saotome ¡JAMAS falla! – aseguró sonriente.

Akane levantó su rostro para mirarlo con el ceño levemente fruncido – Ijippari...Mmm ¿Si acepto lo que dices me invitas a salir mañana? – preguntó de forma juguetona.

- Um... sí… ¿pero cómo es eso de si lo acepto? No es necesario que lo aceptes… es un hecho.. – protestó Ranma.

- No es un hecho...sólo es una posibilidad...- insistió Akane separándose de él para retarlo con la mirada.

- Lo es… lo estas - repitió Ranma.

- No lo es...no lo estoy...- afirmó Akane.- ¿Quieres apostar? -

- Hai, claro… ¿Qué apostamos? – preguntó totalmente desafiante.

- Si yo gano, durante un mes cada vez que vayamos al cine...yo elegiré la película y no quiero quejas de tu parte ni caras de reproche...- contestó mirándolo de forma juguetona.

- Um… estoy seguro que ganaré pero… ¿para que quieres apostar eso? Siempre luego de ver tus películas de terror terminas asustándote y teniendo pesadillas… - comentó con una gotita en su frente. – De todos modos yo ganaré, y si es así tú tendrás que ver lo que a mi me guste… - sonrió triunfal.

Akane dirigió una mirada de leve resentimiento hacia su esposo: - Cuando me consuelas luego de las pesadillas nunca te quejas – comentó acomodándose de nuevo entre sus brazos. – En cierta forma es lindo lo mucho que deseas que tengamos un hijo...Oyasumi anata...- murmuró dulcemente.

Ranma colocó sus manos alrededor del cuerpo de la chica, una de ellas en su vientre y acariciándolo suavemente contestó – Como te dije en el inicio de la conversación… empieza a cuidarte… en un par de semanas me vas a dar la razón… - sonrió presuntuoso. – Oyasumi nasai… koishii –

Continuará

Notas de las autoras:

Oh my God¿Por qué me toca justo a mi comentar esta parte xp? Dejen que mis hormonas vuelvan a su sitio para comenzar xp, me van a perdonar todos nuestros lectores hombres pero por obvias razones todo lo que ponga aquí ira dirigido en su mayoría a las chicas xp.
¡Ahhhhhh! Si tienen una imaginación bastante desarrollada y fueron capaces de imaginar cada una de las escenas deben estar en el mismo estado que yo (conste que Sakura también está igual no crea que soy la única hentai xp) ¿qué les pareció Inuyasha con el torso descubierto sudado o mojado? sinceramente que linda imagen se viene a nuestra mente no xp? y ¿qué me dicen de Ranma en la ducha? xD como él mismo dijo una vez en nuestro fic en un momento de calor "MIERDA MIL VECES MIERDA" Ya ni siquiera me voy a referir a la escenita en el bosque o "reviviendo el pasado" con Ranma y Akane porque me puede dar un ataque xp. Y mención especial también para nuestro Fluffy, ese hombre sólo necesita decir un par de palabras para que sus fans empecemos a babear, si el "kisama" te suena sexy en sus labios es que estas tan enferma como nosotras xp

Freya vuelve a la normalidad luego de tomarse medio litro de agua xp

Bueno se abren las apuestas ¿qué creen ustedes¿Saotome Ranma nunca falla¿le tienen fe? xp y ¿qué piensan de Kagome e Inuyasha? Yo creo que Kagome esta abusando del pobre Inu-chan xp ya quiere dejarle otro bebé más para que aumente su trabajo de niñero v.v...y ya dejo el debraye hasta aquí xp esperamos sus comentarios, vamos es bien fácil y no se tardan tanto, si la pasaron bien con el capi regalennos un review nada les cuesta ;)

Nos vemos pronto!

Freya


Palabras en japonés:

Matte: Espera
Kakebuton: Edredón. Para que entiendan mejor el futon colocado para dormir se divide en tres partes: El kakebuton, o edredón, el shivibuton que es la parte que corresponde al colchón, y la makura, que es la almohada
Ijippari: terco, testarudo, cabezota xp etc etc.