Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi...menos Iza-chan, Kenji . Shigeru, Mamoru, Shinichi y Kaoru...( todos los pequeños engendritos asi me ahorro el tener que seguir enumerándolos xp) que son parte de nuestra imaginación enferma xp
Ai wa yasei da!
por
Freya & Sakura
Hola chicos! Aquí venimos con otro capi más… debo avisarles que son los últimos tres capis de esta historia… :- ( esperamos que disfruten del final como de todo lo que leyeron hasta ahora… : ). El 24 a la tardecita o noche publicaremos el oneshot navideño de Inuyasha… esperamos que celebren su navidad leyéndonos jejej ;- P. Les deseamos muy felices fiestas…!
Epílogo II Parte seis: Al rescate de las doncellas oprimidas!
Simbología
"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. –
Lo que dice el personaje.
Cambio de escena -----------------------
Dos semana después
La noche había caído sobre Tokyo, una inmensidad de estrellas junto con la enorme luna nueva decoraban el despejado cielo nocturno. En una moderna heladería en el centro de la ciudad una pareja muy particular se encontraba en el fondo del local. El muchacho exhibía su larga cabellera color azabache, llevaba una camisa de mangas cortas color rojo y unos jeans negros. La joven con sus brillosos cabellos azabaches trenzados hacia un lado, degustaba alegre un enorme helado de banana split, bueno, no tan enorme comparado con el que el muchacho engullía con notable voracidad.
- ¿Quieres probar del mío? – sonrió Kagome tomando un poco de helado con la pequeña cucharita.
Inuyasha dejó de devorar su helado por un segundo, observó a su mujer con enormes deseos de probar no sólo una cucharada, realmente deseaba comerse todo el postre, pero la pequeña vocecita de su conciencia le decía que no podía hacer algo así – Iie...no voy a quitarle la comida a nuestro cachorro, mujer...- sonrió mirándola con ternura – Tienes que comer más ahora que estamos esperando otro hijo.-
La muchacha sonrió mientras acariciaba una de las manos de su esposo. – No te preocupes… sólo una cucharada… pruébalo… está delicioso... seguro te va a gustar… – sonrió Kagome acercándole la cuchara a la boca a su compañero.
Inuyasha aceptó separando sus labios para probar el helado que le ofrecía su mujer – Hai...delicioso...- sonrió una vez que terminó de probarlo - ¿Cuándo vamos a darles la noticia a nuestros cachorros? -
- Pensaba en decírselos mañana… ¿qué te parece¿cómo crees que tomen la noticia? – sonrió la muchacha tomando nuevamente la cucharita para lamer los restos de helado que su esposo había dejado.
Inuyasha observó levemente sonrojado a Kagome – Hai, es mejor decírselos pronto, así se acostumbran mejor a la idea, no creo que les disguste... deberían estar acostumbrados ¿no? - entrelazó su mano con la de su mujer, antes de continuar: - ¿A ti te molestó saber que tendrías un hermano? –
- No… en esa época solo vivía con otou-san y oka-chan, aunque mi padre siempre estaba viajando… cuando me dijeron que tendría un hermanito me alegré muchísimo… - sonrió Kagome recordando con cierta nostalgia aquellos tiernos momentos de su infancia. - ¿Por qué te sonrojas, koishii? – cambió de expresión sonriendo traviesamente al notar el rojo de las mejillas de su esposo.
- ¿Eh?...etto...- Inuyasha se sonrojó aún más al sentirse descubierto por su mujer, tragó un poco de saliva tratando de recuperar compostura - ¿Recuerdas la primera vez que me trajiste a tomar helado?... ¿Recuerdas que paso después? - susurró cerca su oído.
- Hai... – susurró la muchacha dejando su helado para prestar total atención a su esposo. – Esa noche nos encontramos con Ranma y Akane… - lo miró sensualmente - Fuimos a un karaoke, canté para ti... y… mmm… - las mejillas de la chica se tiñeron de un leve tono carmesí. – Me entregué como tu mujer… hicimos el amor por primera vez koishii… - respondió totalmente tranquila mirando con picardía a su esposo mientras acariciaba el muslo derecho de éste.
Inuyasha acercó su rostro al de Kagome, la miró con intensidad antes de responder: - Mi mujer...- sus labios rozaron despacio los de ella - ¿Te gustaría revivir esa noche gatita?...- murmuró con la voz enronquecida.
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En el cine que se encontraba cerca de la heladería estaba pasando una antigua pero famosa película de terror "El Exorcista"; a esa hora ya había terminado la función y varias parejas salían del lugar, con distintas direcciones. Una de ellas llamaba particularmente la atención, la mujer tenía a su pareja tomada del brazo, sus dedos presionaban la piel de él casi como si su vida dependiera de ello, lucía totalmente asustada y sus ojos vidriosos presagiaban que estaba a punto de ponerse a llorar.
- Onna… ¡deja de apretar tanto mi brazo!... ¿qué pasa koishii? No me digas que tienes miedo… - comentó mordazmente el muchacho de la trenza. – No después que insististe tanto para que viéramos esta basura.. - agregó sonriendo burlón.
Akane respondió tratando de controlar el miedo que sentía – No te estaba apretando tanto, no sabía que resistieras tan poco..."odio que me pasen estas cosas luego de ver una película de terror, seguro que ahora no va a parar de molestarme...baka".- masculló soltando a Ranma y separándose de él – No es una basura...y no me pasa nada...- afirmó mirándolo con el ceño levemente fruncido.
- No te pasa nada…¡je¿Y por qué estas temblando? – preguntó colocándose frente a su esposa. – Admítelo koishii… estás muerta de miedo… -
- ¡Baka¡Tal vez tengo frío! – gruñó Akane comenzando a caminar para alejarse de él – Deja de molestarme –
Ranma saltó ágilmente hacia su esposa y la tomó de la cintura – Gomen ne… pero debo admitir que me gusta hacerte enojar… te ves hermosa... – sonrió alcanzándole su chaqueta. - ¿Tienes frío? – preguntó preocupándose por su mujer olvidando el asunto de la película.
Akane lo miró levemente sonrojada.- Gracias...- sonrió mientras se colocaba la chaqueta del muchacho – aunque realmente no tenía tanto frío...- comentó de forma juguetona.
- ¡Je je! lo sabía… - sonrió el muchacho. – No tienes que fingir… admite que un poco de miedo te causó… - susurró juguetón acariciando el hombro de la muchacha.
- Un poco...pero muy poco...- sonrió Akane – Pero supongo que tú estarás ahí para protegerme o para consolarme esta noche ¿ne? – comentó mirándolo traviesamente.
- Hai… siempre.. – enfatizó Ranma guiñándole un ojo seductoramente. En ese momento visualizó la heladería donde se encontraban Kagome e Inuyasha. Miró a su esposa en gesto de súplica – Oe…y si me invitas a tomar un helado.. ¿qué te parece? – sonrió cínicamente.
- ¿Eh?... ¿Ranma Saotome quiere tomar helado en un lugar público? – Akane lo miró con una ceja levemente arqueada. - ¿Desde cuándo se volvió algo digno de un artista marcial? Porque según recuerdo solías decir que eso era algo para niñas...-comentó de forma burlesca.
- Oe… lo decía por ti… sé que te gustan mucho esos dulces… - refunfuñó el joven de la trenza. – Vamos koishii… está bien… yo pagaré… - fingió desinterés tratando de ocultar su gesto de súplica. "Kuso… de repente me dieron muchas ganas de tomar helado… ¿qué diablos pasa conmigo?...no me importa… el que se burle recibirá su merecido…"
- No te creo...- sonrió Akane - ¿por qué no admites que te mueres de ganas de tomar helado? -
Ranma no respondió, frunciendo levemente el ceño tomó de la mano a su esposa para entrar en el local. Una vez que entraron pudo divisar la mano de una sonriente joven de cabellos azabaches que saludaba y hacia señas para que se acercaran. Caminaron hacia la mesa.
- Konbanwa… - saludó a la pareja.
- Hola chicos… ¿cómo están?... – sonrió Kagome. - ¿Hace mucho frío? – preguntó sonriendo traviesa al ver la chaqueta de Ranma en los hombros de su amiga. - ¿De dónde vienen? –
Inuyasha suspiró con resignación – Konbanwa...- "Kuso...esto es una maldición...la historia se repite... ¿por qué diablos tenían que venir al mismo lugar?"
Akane y Ranma se sentaron frente a la otra pareja. La chica sonrió antes de responder al interrogatorio de su curiosa amiga – Estamos bien ¿cómo están ustedes¿y los niños? – levemente sonrojada murmuró – fuimos al cine...y no...no hace tanto frío.-
Kagome se sonrojó y suspiró para luego dejar escapar una risita. - La noche estaba preciosa y aprovechamos para salir… los niños se quedaron con mi madre y mi abuelo… - sonrió. - ¿Cómo estuvo la película? -
- ¡Je! Akane salió muerta de miedo del cine con la película que ella misma eligió… ¿no es cierto, koishii? – sonrió Ranma de forma burlesca.
- ¡Keh! no puedo creerlo ¿Y qué demonios te dio tanto miedo?..- soltó Inuyasha mirando a una bastante molesta Akane con una media sonrisa – Si te vieras en un espejo cuando estas enojada...te acostumbrarías y no sentirías miedo al ver algo así...pareces poseída por un espíritu maligno...-
- Je… es por eso que ya no le temo a nada… - sonrió Ranma al ver que la camarera llegaba con el gigantesco helado con todo tipo de sabores que había pedido, que además tenía una gran variedad de frutas y galletas que lo decoraban y al menos se distinguían cinco colores de salsas que cubrían el helado, gracias a esto se salvó de que su esposa le contestara a su impertinencia ya que lo miraba amenazante a punto de asesinarlo. La camarera dejó luego una pequeña copa con dos bolitas de helado y una galleta incrustada, con un poco de salsa chocolate para Akane.
Akane, Kagome e Inuyasha miraban bastante sorprendidos la gigantesca copa que Ranma había pedido.
- ¿No crees qué es mucho? – preguntó Akane observando como su esposo devoraba el contenido de la copa.
- Estaba convencido de que este idiota no tomaba helado...- comentó Inuyasha mirando de forma burlesca a Ranma.
- Cállate, baka… - murmuró Ranma mirando con el ceño fruncido al mitad demonio. – Seguramente quieres uno igual al mío y por eso molestas… – sonrió atacando el helado una vez más, ya casi iba por la mitad de la gigantesca copa.
- ¡Keh! No estoy tan desesperado por comer como tú...- Inuyasha dirigió una mirada burlona hacia Ranma, quien ya casi terminaba con su helado.
Kagome sonrió al ver la actitud infantil de los muchachos – Akane-chan… ¿para cuándo van a encargar su bebé? Acuérdate que quiero ser la madrina… - sonrió traviesamente.
Akane sonrió levemente sonrojada – Lo estamos intentando, pero ya sabes esas cosas a veces tardan, de todos modos sólo llevamos un par de semanas tratando – comentó antes de probar lentamente su helado.
- ¡Je!… ¿un par de semanas?... mujer desconfiada… estoy seguro que desde el primer día que comenzamos a intentar lo logré… mañana vas a comprobarlo cuando tengamos los resultados de los exámenes… - sonrió con autosuficiencia el muchacho de la trenza.
- ¡Baka! –gruñó Akane dándole un "leve" golpe en la cabeza - ¡ya sólo te falta mencionar la cantidad de veces que lo hemos intentado! – masculló mirando con el ceño fruncido a su esposo. – Kagome-chan ¿podrías explicarle a este obstinado que no es tan fácil como él cree? – pidió mirando a su amiga que sonreía nerviosamente.
- Cualquier idiota sabe eso...- comentó Inuyasha, miro con curiosidad a Akane por unos segundos, sin ser notado por ésta, ya que la mujer seguía asesinando con la mirada a Ranma – seguro que lo está...- murmuró por lo bajo para ser escuchado sólo por Kagome.
Kagome sonrió. – Calma chicos… Akane no te enojes con Ranma… si incluso una vez los vimos a medio vestir… no hay nada de malo en su comentario… - soltó una risita.
Ranma estaba bastante entretenido fulminando con la mirada el helado de su esposa pero al escuchar las palabras de la otra muchacha se sonrojo furiosamente.
- Eso es verdad...ya los hemos visto mil veces comiéndose con la mirada...entre otras cosas...- sonrió Inuyasha divertido por la expresión de la pareja.
- Ustedes.. los más discretos...aún recuerdo esa vez que fuimos a buscar a los niños al templo – comentó de forma traviesa Akane mientras jugaba con la cucharita de su helado.
Kagome se sonrojó furiosamente y prefirió no hacer comentarios.
Ranma miraba con más atención el helado de su esposa que comenzaba a derretirse, ni siquiera había comido la mitad. Tomó su cucharita dispuesto a atacar y la acercó a su objetivo.
Inuyasha por una vez siguió el ejemplo de su mujer y siguió con su helado a prisa, Ranma se veía dispuesto a arrasar con todos los postres.
Akane miró a los ojos a su esposo, alejando un poco de su alcance la copa de helado, preguntó: - ¿Qué es lo que tratas de hacer? –
- Oe… koishii… dame un poquito… - murmuró Ranma sólo para ser escuchado por su esposa mirándola con ojos vidriosos.
- ¿Y tú qué me darás a cambio? Porque si quieres mi helado te regalaría todo lo que queda...- susurró Akane mirándolo con ternura.
Ranma sonrió y acarició las manos de su mujer. - ¿Un beso te parece justo? – preguntó sensualmente en el oído de la chica.
- ¿Sólo uno? – preguntó Akane mirándolo de forma juguetona.
- Cof cof… - tosió Kagome para luego sonreír pícaramente. – Amigos… creo que aquí no es el mejor lugar para seguir intentando tener un bebé… - guiñó uno de sus ojos
- ¡Kagome-chan! – protestó Akane mirando sonrojada a su amiga – que cosas dices...- sonrió avergonzada- Por cierto...¿recordaban viejos tiempos teniendo una cita aquí? –
- Algo así… - sonrió sonrojada la joven de cabellos azabaches bajando la mirada para probar otra cucharada de su helado. – Etto… además… vinimos a festejar… - murmuró revolviendo su derretido helado sonriendo abiertamente.
- ¿Qué cosa? – preguntó Akane observando con una sonrisa a su esposo que feliz devoraba su helado.
Kagome acarició su vientre. – Vamos a ser padres nuevamente… - sonrió tomando una de las manos de su esposo.
- Hai...queremos otra niña...- Inuyasha miró embobado a su mujer. – igual de hermosa que tú...- sonrió mirándola intensamente a los ojos.
- ¡Felicidades¡Que alegría!...- sonrió Akane entusiasmada con la noticia – Mou...debiste contarme antes que querían tener otro bebé amiga...-
- Gomen ne… creo que tomamos demasiado en serio ese asunto y se me olvidó contártelo… - respondió Kagome bastante sonrojada.
- Oe… ¿quieren hacer un equipo de básquet o fútbol? – preguntó mordaz Ranma
- Hai...- contestó Inuyasha mirando embelesado el rostro de su mujer y sin escuchar realmente lo que decía Ranma.
- ¡Ranma¿Qué no puedes estar sin...- Akane se interrumpió al ver al ex rayo de la escuela Furinkan en la entrada – Kuso...- musitó.
- Abran paso miserables mortales… aquí viene mi preciosa dama, reina de las reinas, diosa igualable… belleza eterna… - exclamó Kuno totalmente cargado de paquetes caminando con dificultad.
Nabiki Kuno, caminó con gracia hasta la mesa donde se encontraba su hermana menor, al entrar la había divisado y no dudó ni un segundo en acercarse para hacerles un poco más entretenida su estadía en ese lugar – Konbanwa niños...- saludó con una sonrisa, su mirada se posó en el atractivo acompañante de Kagome, bastante parecido al esposo de esta – Hola bombón – miró seductoramente al chico antes de sentarse a su lado – ¿No me lo vas a presentar Kagome?-
Akane miraba a su hermana con el ceño levemente fruncido, estaba a punto de regañarla, pero Kagome se le adelantó.
- Es MI esposo… - afirmó Kagome pasando un brazo por el cuello del hanyou posesivamente. – Y no te acerques tanto a él… tu esposo está todavía de pie con los paquetes… ¿creo que deberías ir a otra mesa con él, ne? – sugirió mirándola con el ceño totalmente fruncido.
Inuyasha miraba totalmente aterrorizado la conversación, la hermana de Akane tenía una mirada que casi se asemejaba a la de Miroku.
- Nee...Kagome-chan...tranquila...que decepción...- suspiró Nabiki alejando un poco su silla de la de Inuyasha.- hace años se los dije , no me atrae el tipo niño celoso...por muy atractivo que sea –finalizó recorriendo con la mirada al chico.
Akane suspiró con resignación – Tranquila Kagome-chan...mi hermana sólo está jugando ¿Cierto Nabiki? – preguntó tratando de llamar la atención de la mujer que miraba con una sonrisa bastante pícara a un asustado Inuyasha - ¡NABIKI! –
- Akane...no es necesario que grites...hai...estoy jugando...- contestó mirando con algo de aburrimiento a su hermana menor.
Kuno rápidamente dejó los paquetes en las cajas de seguridad de la heladería. Sus ojos brillaron al ver por primera vez a la miko. Rápidamente se acerco a la mesa donde se encontraban las dos parejas y su esposa. - Oh ángel divino que caíste del cielo… como es que te rodeas de simples seres humanos, preciosa luz etérea que ilumina mi camino… cabellos oscuros como el ébano… como la noche, oscura, infinita… misteriosa… tu piel es tan blanca como porcelana, tus ojos dos preciosas almendras en flor… - el ex rayo azul de la escuela Furinkan se acomodó los cabellos dándoles volumen. – Oh… que afortunado me siento de conocer beldades como tú… preciosa... – peligrosamente se acercó para tomar una de sus manos. – Solo deja que te muestre el camino al paraíso… te guiaré al lugar donde perteneces y me atrevería a pedirte, preciosa diosa… Diana sin arco y flechas, que me dejes ser tu esclavo para siempre… - finalizó acercando sus labios a las manos de una Kagome totalmente shockeada.
Inuyasha observó toda la declaración de Kuno algo confundido, pero en el minuto en que este se acercó a su mujer no resistió más, rápidamente tomó a Kagome por la cintura alejándola lo suficiente como para darle un fuerte puñetazo directamente en el rostro a Kuno – TEMEE...ACERCATE OTRA VEZ A MI MUJER Y TE HAGO PEDAZOS CON UNA SOLA MANO ESTUPIDO HUMANO – gritó mirando enfurecido a un bastante maltrecho Kuno quien se encontraba derrotado en el piso, cerca de las piernas de Akane.
Aprovechando la ocasión, rápidamente el ex rayo azul de Furinkan se asió de las piernas de la joven de cabellos cortos. – Preciosa tigresa… que suave y delicada es tu perlada y tersa piel… - exclamó tratando de ponerse de pie usando como sostén las piernas de una furiosa Akane.
- ¡Aléjate de mí, baka!- gruñó Akane, de una fuerte patada en el rostro Kuno fue a parar inconsciente a los pies de su diosa principal.
- Así...Kuno-chan...quédate a mis pies...luego hablaremos...- suspiró Nabiki mirando con frialdad al inconsciente hombre.
Ranma tomó de la mano a su esposa, en un rápido movimiento la sentó en sus piernas. – Maldito imbecil... – murmuró por lo bajo.
- Nabiki, creo que deberías controlar a tu esposo y dejar de mirar a los ajenos.. – protestó Kagome con el ceño fruncido arrojando rayitos con su mirada a una indiferente Nabiki.
- Si no quieres quedar viuda...mantén a ese idiota alejado de mi mujer...- masculló Inuyasha mirando a un inconsciente Kuno con profundos deseos de lograr que se mantuviera en ese estado durante mucho pero mucho rato.
- Vaya grupo de gente celosa...- comentó Nabiki mientras le hacía una señal a la camarera para que volviera a traer lo mismo que habían pedido los chicos antes.
- ¿Ranma?...- Akane miró con el ceño levemente fruncido a su esposo - ¿Por qué demonios ya no estoy sentada en mi silla? – preguntó tratando de mantener la calma.
- Para que ningún imbecil te toque koishii... – sonrió Ranma.
Akane comenzó a presionar sus puños - ¿Qué no viste que puedo defenderme sola¿Crees que puedes hacer lo que se te de la gana sin consultarme? – masculló mirándolo totalmente enfurecida - ¡Sueltamente de una maldita vez! – protestó tratando de soltarse del abrazo de su esposo.-
- Ca... calma mujer… - murmuró un poco sonrojado riéndose por la actitud de la chica. Suavemente la dejó en la silla en que se encontraban sentados y se sentó en el lugar donde estaba antes su esposa. -
Kagome rió divertida con la situación.
- Baka...estamos un lugar público...- murmuró por lo bajo Akane para ser escuchada sólo por su esposo.
- Nee...Akane... ¿Por qué no me habías contado que estas embarazada? – preguntó Nabiki mirándola con fingida tristeza.- ¿cómo es posible que no le cuentes algo así a tu hermana?...-
- ¿NANI? – preguntó exaltada Akane - ¿De qué demonios estas hablando? Yo no estoy embarazada –
- ¡Keh! con esos cambios de humor...seguro que lo estas...- comentó Inuyasha mirando con una media sonrisa a los demás.
Antes de que Akane atacara a Inuyasha, Nabiki intervino: - Esta tarde fui al Dojo, Tía Nodoka me comentó que Ranma le dio la gran noticia el otro día...- sonrió pícaramente al ver la cara de pánico de su cuñado.
- Oe… oe… yo.. yo… - murmuró Ranma tratando de justificarse. – Exacta.. mente.. no.. no lo dije así… - tartamudeó asustado por la mirada de su esposa.
- ¿Se puede saber por qué demonios le dijiste eso a tu madre? – preguntó Akane tomando a su esposo por la camisa para acercarlo hacia ella – ¿No habíamos quedado en no decir nada hasta estar seguros?...¡maldición Ranma!-
- Tranquila, tranquila hermanita...Otousan aún no hará una fiesta para celebrarlo...- afirmó Nabiki ayudando a su esposo, quien aún seguía algo atontado, a sentarse.
- ¡RANMA!...¡Quiero una explicación ahora mismo! – gritó Akane aún más alterada por lo que acababa de decir su hermana.
- Calma.. Akane-chan.. – murmuró Kagome con una gotita en su frente.
- Sólo le dije la certeza que comprobaras mañana… - murmuró Ranma con pánico. – No es para que te enojes así... ko... koishii… - balbuceó alejando su silla de la de su esposa.
- Está bien...no estoy enojada...no tienes que alejarte tampoco...- Akane miró a Ranma con profundos deseos de llorar. – Es solo que no quiero que nos ilusionemos...y luego no estar embarazada...- murmuró quedamente.
En ese momento Kuno comenzó a moverse al recuperar la conciencia. Rápidamente se levantó. - ¿Qué pasó aquí? – preguntó un poco mareado. Luego miró a las tres chicas fijamente sin notar la presencia de los chicos. – ¡No puedo creerlo!… ¡estoy en el cielo y tres ángeles cuidan de mi!… ¡qué afortunado soy!… - exclamó tomando un micrófono.
Nabiki miró de reojo a su esposo – Shimatta...aquí vamos de nuevo...-
- Temee...te vas a ir directamente al infierno si sigues mirando a MI MUJER...-masculló Inuyasha mirando amenazante a Kuno.
- Kuno...es mejor que te tranquilices...Inuyasha es muy celoso...- comentó Akane divertida con la situación.
- Delicadas criaturas… no se preocupen yo las liberaré del yugo de este par de demonios que osan corromper su dulzura virginal. – espetó Kuno todavía atontado por los golpes tomando las manos de Kagome y Akane. – Yo seré su salvador… las protegeré… no dejaré que las toquen… primero tendrán que pasar sobre mi cadáver… - exclamó tomando su bokken.
- Maldito imbecil… en guardia… - murmuró Ranma colocándose en pose para luchar.
- ¡Keh! estúpido humano...te lo advertí...te voy a hacer pedazos- gruñó Inuyasha colocándose en guardia junto a Ranma – ¡je! dos contra uno no es justo ...pobre imbecil ...pero se lo merece...- comentó con una media sonrisa.
- ¡Hey! Sólo no le den en la cabeza...- advirtió Nabiki antes de seguir tomando su jugo totalmente relajada.
- ¡Ranma! ...¿Qué demonios pretendes hacer?... ¿es necesario que hagas esto? ...¡Maldición estas en una cita con tu esposa, baka! - protestó Akane.
- Oh… ¡mi hermosa tigresa me está defendiendo!… ¡voy a poner todo mi empeño para destruir a este par de insectos! – exclamó Kuno emocionado dejando caer unas lágrimas corriendo hacia los muchachos.
- ¡¡¡Inuyashaaa!!!... ¡Es peligroso! no lo ataques… ¡eres demasiado fuerte! ...¡Podrías lastimarlo! – chilló Kagome.
Kuno avanzó más rápido. – ¡¡¡También mi diosa Diana está a mi favor!!! ... ¡¡¡Soy el hombre más feliz del mundo!!! – gritó totalmente poseído. – ¡Mueran malditas sabandijas! – exclamó lanzando múltiples ataques con su bokken a ambos muchachos.
- ¡Temee!...¡Mi mujer no es NADA tuyo! – gruñó Inuyasha abalanzándose sobre Kuno sin tomar en cuenta en lo más mínimo que tipo de ataque pretendía llevar a cabo – TE VOY A MANDAR AL INFIERMO!- gritó enfurecido mientras lanzaba una fuerte patada con dirección al estomago de su oponente, pero un puñetazo se cruzó en su camino, rápidamente logró evadirlo – ¡KUSO! MALDITA SEA ¿POR QUÉ DEMONIOS ME ESTAS ATACADO IDIOTA? – preguntó mirando a Ranma quien se veía igual de alterado que él.
- CALLATE IMBECIL, el que lo atacará primero seré yo… así que sal de mi camino… yo conozco a Kuno hace años y sé perfectamente como vencerlo… - gruñó Ranma lanzando un puñetazo a Inuyasha que fue fácilmente esquivado por el medio demonio. – Vamos aléjate… mi objetivo no eres tú... – sonrió egocéntrico el muchacho de la trenza.
- Jajaja… par de gusanos… ¡¡al que deben atacar es a mí…!! – gritó Kuno tratando de golpear a Inuyasha.
Inuyasha de un leve puñetazo mando a volar a Kuno, quien cayó sobre unas mesas cerca de donde estaban las chicas.- ¡Keh! tal vez pero yo ya casi lo vencí...Así que voy a acabar con él...Aléjate de una vez...no eres mi oponente...- sonrió mirando de forma burlesca a Ranma.
-¡BAKA! Ese era MI trabajo… - exclamó Ranma lanzando una patada al hanyou.
Mientras tanto Kuno se recuperaba del golpe, como un rayo al ver a las muchachas corrió hacia ellas, Akane se encontraba un poco más adelante por lo tanto fue su primer objetivo. – ¡¡AKANE TENDOOO VEN A MIS BRAZOS!! – gritó acercándose rápidamente.
- Maldición... ¡Odio a los hombres! – gruñó Akane conectado un fuerte puñetazo en el rostro de Kuno – son todos unos estúpidos engreídos...- rápidamente y antes de que el pobre hombre pudiese reaccionar giró dándole un fuerte codazo que lo hizo doblarse, se alejó un poco antes de darle una patada que lo mando a volar hasta el otro extremo del local pasando por sobre las cabezas de Ranma e Inuyasha.- ¡ESTUPIDOS HOMBRES!-
- ¡Sugoii! – exclamó Nabiki viendo la clara oportunidad de hacer negocios, ya que muchas personas habían observado la pelea – ¡Atención chicas!...ella aprendió todo lo que sabe en el Dojo Saotome-Tendo, si quieren aprender a defenderse así, solo tienen que inscribirse..- la mujer comenzó a repartir tarjetas bajo la perpleja mirada de Akane y Kagome.
- Ge.. genial… ¡eres fantástica Akane-chan! – exclamó Kagome sonriendo admirada ante la fuerza de su amiga.
Ranma dejó de pelear con el medio demonio para observar con un signo de interrogación a las muchachas. - ¿Qué sucedió aquí? – preguntó.
- Chikuso...- murmuró Inuyasha mirando a Kuno aún estampado contra la pared.- ¡Keh! tu frágil y delicada esposa nos dejó sin oponente, baka...- comentó con una media sonrisa.
- Arigato Kagome-chan...-sonrió levemente sonrojada Akane.- en la escuela siempre tenía que pelear contra muchos tipos...se supone que si me vencían podrían salir conmigo...Kuno fue quien les dijo esa idiotez...-
- ¿Qué se supone que haces? – preguntó Ranma acercándose a su esposa bastante molesto. – ¡Debes tener cuidado, mujer!... ¿y si estas cargando a nuestro hijo? – miró a su mujer con un gesto de reprensión.
- ¿Entonces debí dejar que me abrazara?...- Akane miró a Ranma con el ceño fruncido - ¡¿Crees que no sé cuidarme?!... ¿¡Crees que pondría en peligro a nuestro hijo!?... ¡Sé pelear, baka! –
- ¡Keh! a mi lo único que me importa es que me quitaste la oportunidad de darle su merecido a ese imbecil...- comentó Inuyasha acercándose mientras miraba fastidiado a la mujer.
- ¡Para algo estoy yo¡Baka¿Crees que puedes hacer lo mismo que siempre estando embarazada? – protestó enfadado.
- ¡Tú estabas peleando con Inuyasha, ni siquiera te diste cuenta de lo que pasaba!... ¡Y no me digas baka, BAKA! – chilló Akane dirigiendo una mirada asesina a su esposo.- Kagome, Inuyasha...nos vemos – se despidió rápidamente antes de volver a dirigirse a Ranma: - Nosotros nos vamos a casa ¡Ahora! –gruñó tomando al chico por la trenza, arrastrándolo con ella hacia la salida.
- Bruja loca...- masculló Inuyasha.- ¿Um?.. ¿Pasa algo Kagome? –preguntó a su esposa algo asustado por la fría mirada que esta le dirigía.
- Inuyasha… - murmuró Kagome utilizando su más dulce y siniestra expresión. - ¿Qué te dije sobre peleas en público en la actualidad? –
-¿Eh?...Etto...- Inuyasha retrocedió algo asustado- "maldición esa maldita mirada otra vez..." que...que...no estaba bien...qu...que...tú...tú te enojarías...- tartamudeó nervioso.
- ¿Y qué más? – sonrió maquiavélicamente la chica.
- Que no dormiríamos juntos...- musito Inuyasha mirándola suplicante.- pe...pero no fue mi culpa, ese imbecil quería aprovecharse...yo...yo tengo que protegerte Kagome...-
Kagome no pudo evitar suspirar con resignación, no podía enfadarse cuando su esposo la miraba de esa forma. – Um… está bien… te perdono eso… pero a cambio de algo – sonrió traviesamente -
- Ha...hai...lo que tu quieras koishii...- afirmó Inuyasha decidido a hacer cualquier cosa a cambio del absoluto perdón de su dulce esposa.
- En realidad son dos cosas.. – sonrió con malicia la joven. - Que me beses en este momento y… - apoyó una de sus manos en el hombro del hanyou. – Mañana tú te encargaras de comunicarle a los niños que tendrán un hermanito o hermanita… y responderás todo aquello que te pregunten… - guiñó un ojo. - ¿Qué te parece¿Trato hecho? –
Inuyasha tomó por la cintura a su mujer acercándola aún más hacia su cuerpo, una de sus manos se deslizó hasta posarse en su nuca, rápidamente acercó su rostro al de ella uniendo sus labios en un apasionado beso, un beso que buscaba hacerla temblar entre sus brazos y olvidar todo lo sucedido esa noche. Suavemente separó sus labios – Acepto...es fácil darles esa noticia a nuestros cachorros mujer...-susurró muy cerca de sus labios.
Kagome se sonrojó levemente al sentir el cálido aliento de su compañero tan cercano a su rostro. Colocó sus brazos alrededor del cuello de éste, mirándolo con deseo… pero en ese momento al mirar a uno de sus costados se percató que muchas de las personas que estaban en el local los observaban atentamente por el pequeño espectáculo brindado gracias a su discreto beso. La muchacha se separó rápidamente de su esposo y le tomó la mano para dirigirse hacia la salida, antes de retirarse del local pudo distinguir a Nabiki rodeada de personas que pedían desesperadas la dirección del Dojo y a Kuno diciendo incoherencias aún bastante mareado.
Ya en camino hacia el templo los jóvenes iban tomados de la mano. Kagome sonrió traviesamente. – Nee… Inuyasha… ¿crees que será tan fácil decirles algo así a los niños? – preguntó
Inuyasha miró de reojo a su mujer:- ¡Keh¿Por qué sería difícil? Solo tengo que decirles que tendremos otro cachorro y ya...y si tengo que explicarles por qué...es simple...lo único que tengo que hacer es decirles que a cierta edad un hombre tiene que elegir una compañera y que cuando eso pasa es normal que se apareen seguido...y que por eso nacen luego los cachorros...- comentó sonriendo triunfalmente.
Los ojos de la muchacha se abrieron desmesuradamente - Na... ¿NANI?... ¿Apareamiento?... – exclamó totalmente escandalizada. "Kuso… pensé que Inuyasha sabría como abordar estos temas… pero me temo que tendré que darle una pequeña explicación de este tema…".
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La joven pareja de Nerima llegó finalmente al Dojo, Ranma abrió la puerta, estaba casi como niño con berrinche por la manera en que su esposa lo sacó del local, en todo el camino la muchacha se había encargado de regañarlo por empezar la pelea, casi destruir el local, comportarse como el mayor de los machistas y arruinar la cita.
- Kuso… - murmuró el muchacho de la trenza por lo bajo. - ¿Tenías que enojarte sólo por eso? – frunció el ceño mirando a su esposa de reojo.
Akane le dio una mirada asesina a Ranma - ¿Te parecen pocos motivos¿Te parece poco el espectáculo que diste con Inuyasha?...o que decir de como te pusiste cuando me defendí de Kuno... ¿sabias que estar embarazada no es estar enferma ni lisiada no? Eso si lo estuviera...cosa que AÚN NO SABEMOS Y QUE HABIAS PROMETIDO NO CONTARLE A NADIE...-
- SÓLO SE LO SUGERI A MI MADRE… - subió el tono el muchacho mirando molesto a su esposa. – Y sé que estar embarazada no es sinónimo de enfermedad pero tienes que cuidarlo y cuidarte… es peligroso… ¿no lo entiendes, mujer? – exclamó exasperado.
- No me grites...- murmuró quedamente Akane mirándolo con los ojos vidriosos – Lo entiendo, sé que tengo que cuidarme, pero Kuno ni en sueños podría lastimarme... ¿SIGUES PENSANDO QUE NO SÉ DEFENDERME NO?... ¡LO SABIA! SÉ DEFENDERME PERFECTAMENTE BIEN SOLA ¿QUIERES PROBAR? – añadió desafiante.
Ranma miró a su mujer enfadado, en ese momento llegó Nodoka al escuchar el escándalo. La mujer soltó una risita. – Su relación es tan dulce… me recuerdan a Genma y a mi en nuestros primeros meses de casados... – espetó sonriente.
- ¿En serio? – preguntó Akane mirando asustada a su suegra.- Etto...lo que pasa es que Ranma está algo molesto porque lo regañé por hacer un escándalo en la heladería a la que fuimos.- comentó con un dulce tono de voz.
- ¿Qué sucedió? – preguntó interesada Nodoka.
Ranma miró escéptico a su mujer "¿Cómo diablos puede cambiar tan fácil el carácter? está demasiado voluble mucho más de lo normal… quizás a fin de cuentas lo que he pensado estas semanas no esté tan errado…"
- Ranma e Inuyasha pelearon...creo que medían cual de los dos tiene el ego más alto...mientras se dedicaban a eso...tuve que controlar a Kuno...- comentó Akane mirando de forma burlesca a su esposo.
- OE.. ¡un momento! – exclamó Ranma mirando con el ceño fruncido a su esposa.
- ¿Qué hiciste con Kuno?... no me digas que lo golpeaste… tienes que cuidarte querida… ¿estas bien? Acuérdate que tienes que cuidar a mi hermoso nieto… - señaló la señora mirando notablemente preocupada a su nuera.
- Etto...Um...hai estoy bien...- respondió Akane levemente sonrojada.- no pasó nada ¿ne Ranma? – preguntó suplicándole con la mirada para que no abriera la boca.
- No es cierto… - gruñó Ranma. – Ofukuro… Akane pateó con todas sus fuerzas al idiota de Kuno… a pesar que yo le dije que cuidaría de protegerla ella dijo que se defendería sola aún estando embarazada… - afirmó mirando seriamente a su madre.
La muchacha estaba a punto de lanzarse sobre el joven para asesinarlo cuando Nodoka colocó sus manos sobre sus hombros. – Vamos querida… tenemos que hablar un momento… te voy a enseñar como tienes que comportarte cuando estas esperando un hijo.. – sonrió maternalmente a pesar de que Akane lo que menos deseaba era charlar, lo único que deseaba era matar a sangre fría a su mentiroso esposo.
Akane suspiró resignada, se dejo llevar por su suegra hacia la sala "bakayaro... usotsuki...demo después de todo será casi como escuchar los consejos de mamá...no puede ser tan malo ¿o si?"
Un par de horas después y luego de escuchar varios consejos y anécdotas de su suegra por fin subía hacia su habitación "al menos logré convencerla de que Ranma había exagerado las cosas y de que aún no estamos seguros de si estoy o no embarazada, aunque creo que está igual de obstinada que Ranma con la idea de que ya estoy esperando un bebé" sonrió acariciando con ternura su vientre "un hijo...nuestro bebé... ¿será posible que ya estés aquí?".
Al entrar en la habitación se encontró con una burlesca y arrogante mirada azul que logró crispar en menos de un segundo cada uno de sus nervios. Dirigió una mirada asesina a su esposo antes de voltear el rostro, levantó el mentón y con una expresión orgullosa se dirigió hacia el armario a buscar su pijama. De reojo miró a Ranma, estaba recostado haciendo inútiles esfuerzos por parecer bastante interesado en lo que estaba leyendo.
- Baka...- masculló Akane antes de salir de la habitación, a los pocos minutos volvió ya vestida, guardó su ropa sintiendo perfectamente sobre ella la mirada de su esposo, tomó un libro e ignorándolo por completo se metió a la cama bastante alejada de él. – Usotsuki – murmuró mirándolo con el ceño fruncido antes de concentrar toda su atención en su lectura.
Ranma sonrió cínico "¡Je! creo que está bastante enfadada… no quiso cambiarse en el cuarto enfrente mío, además… por el pijama poco sexy que está usando creo que debe estar furiosa…" Miró descaradamente a su esposa. - Oe koishii… ¿por qué mentiroso¿estás enojada? – preguntó
Los dedos de Akane presionaron con fuerza el libro – No pienso dirigirte la palabra...- respondió sin mirarlo aparentando estar totalmente concentrada en su lectura.
El muchacho de la trenza sonrió divertido con la actitud de su mujer y se acercó a ella, apoyándose con uno de sus codos en la cama, ladeado, susurró ronco en el oído de su esposa: - ¿Por qué? ...¿Hice algo malo, koishii? –
Súbitamente acalorada y algo sonrojada Akane lo miró – Ha...hai...tú...tú sabes...- balbuceó hipnotizada por la mirada azul de Ranma, movió bruscamente su cabeza tratando de volver a la realidad y recordar que estaba realmente furiosa con él – Déjame leer tranquila...sabes bien lo que hiciste Ranma..- afirmó antes de volver a su lectura.
Ranma sonriente quitó de las manos de su esposa el libro. - ¿Y si no quiero dejarte leer? – preguntó malicioso.
- ¡RANMA!...entrégame ese libro ¡AHORA!- gruñó Akane - No me hagas ir por él...- advirtió mirándolo totalmente furiosa.
- ¡Je! ven por el… - sonrió sugerente Ranma ciñendo el libro para evitar que ésta lo pudiera retirar de sus brazos. – Sólo atacándome podrás obtenerlo... –
- ¡BAKA! – gritó Akane lanzándose sobre su esposo, quedando recostada sobre él por completo, furiosa comenzó a moverse tratando de alcanzar el libro pero Ranma lo mantenía bastante alejado de ella.- Idiota...entrégame el maldito libro..- masculló mirándolo enfurecida.
Ranma se sonrojó levemente. – Mmm… ¿esa es toda la fuerza que tienes, mi amor? – preguntó mordaz. – Oe… ten cuidado con moverte tanto o Saotome Ranma puede reaccionar… - advirtió divertido.
Akane se sonrojó furiosamente – Hentai...- murmuró avergonzada antes de separarse con rapidez de él. – Si quieres quédate con el libro...baka...- masculló recostándose nuevamente.
El muchacho dejó el libro en la mesita de luz, rodeó con uno de sus brazos la cintura de su esposa, que estaba a espaldas de él. – Pero yo no quiero el libro… te quiero a ti… - susurró nuevamente en el oído de la chica.
- Ranmaa...- Akane volteó abrazándose con fuerza a él – yo también te quiero...- gimoteó antes de comenzar a llorar con todas sus fuerzas enterrando su rostro en el pecho de su esposo – no me im...importa que seas ba...baka...infantil...en...engreído...ai shiteru Ranmaa – sollozó arrimándose aún más hacia su cuerpo.
Ranma acarició los cabellos de su esposa abrazándola con fuerza. - ¿Por qué lloras koishii¿Tengo la culpa? – preguntó preocupado. "Kuso... soy un estúpido... la hice llorar…"
- No...no lo sé...- murmuró quedamente Akane secando sus lagrimas – pero no es tu culpa...me dieron ganas de llorar cuando dijiste que me querías – suspiró acomodándose entre los brazos de su esposo.- Me costó mucho que tu madre creyera que yo no había golpeado con todas mis fuerzas a Kuno...¿por qué le dijiste eso? –
Ranma se encogió de hombros. – Porque estaba preocupado por ti… quería que mi madre te dijera algo y le hicieras caso… sé que eres fuerte y que puedes defenderte… - acarició suavemente sus cabellos. – Demo… quiero que nuestro hijo y tú estén bien… si te pasara algo malo… yo no podría vivir sin ti… - susurró dulcemente jugando con los cabellos de su mujer.
Akane sonrió, tomó una de las manos de su esposo colocándola sobre su vientre – De verdad deseo que nuestro bebé ya esté aquí...- murmuró colocando su mano suavemente sobre la de Ranma.- Nada va a pasarnos...yo tampoco puedo vivir sin ti Ranma...- afirmó mirándolo con ternura. – Creo que me debes algo ¿sabias? –
- ¿Qué cosa? – preguntó acariciando con delicadeza el vientre de su esposa.
- Baka...no te di mi helado a cambio de nada...- sonrió Akane.
El joven de la trenza acercó su rostro al de su mujer para besarla dulcemente, luego de unos segundos se separó lentamente, acarició con una de sus manos una de las mejillas de su esposa. – Arigato... ore no kawaii baby... –
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El sol calentaba la tranquila mañana, todo estaba en calma en el templo Higurashi, cerca del goshinboku, Inuyasha comenzaba a hacer frente al reto más complejo de su vida...claro que en ese minuto...él no lo sabía.
Exhaló con fuerza antes de sentarse frente a sus tres hijos, los pequeños lo miraban de una forma que comenzaba a ponerlo nervioso – Mocosos...con su madre decidimos tener otro cachorro...así que dentro de nueve meses van a tener un hermano o hermana...- informó bastante nervioso y haciendo grandes esfuerzos por evitar los tres pares de ojos dorados que lo miraban insistentemente.
- ¿Un hermanito o hermanita? – sonrió Izayoi. – Otou-chan… ¿Cuánto tiempo son nueve meses? – preguntó. El par de pequeños miraron curiosos a su padre.
Kagome rió divertida al observar los nervios de su esposo. "¡Jeje! y él creyó que sería fácil…"
- Hai, esperamos que sea una niña...- comentó Inuyasha un poco más relajado - ¿cómo que cuanto tiempo son nueve meses? Mmm...ella nacería luego de tu cumpleaños...unos meses después princesa –
- ¿Cómo? – preguntó Mamoru mirando con curiosidad a su padre.
- Hai… - asintió Izayoi. - ¿Cómo vendrá nuestro hermanita? -
- Kuso..."¿qué clases de preguntas son estas? Chikuso...".- murmuró por lo bajo el hanyou.- Mmm en algunos meses su mamá se pondrá como pelota...tan, tan gorda...que tendremos que llevarla al hospital...y al volver traeremos a su hermanita..-
Una vena se dibujó en la sien de la joven de cabellos azabaches. – ¡Oye! Yo no quedé como pelota… - protestó mirando molesta al hanyou.
- ¿Por qué? – preguntó Shinichi.
- ¿Por qué se pone así?... ¿Cómo hacen a los bebés? - interrogó la pequeña.
- Kuso...deja de quejarte onna...te veías lin... ¿NANI¿Co...cómo se hacen?- tartamudeó nervioso el hanyou.- "¿Qué diablos fue lo que me dijo Kagome que tenía que decirles si preguntaban eso? ...kuso ¿QUÉ DIABLOS LES DIGO?" etto...se ponen así porque tienen que alimentar al cachorro...y porque a algunas mujeres les dan deseos de comer muchas cosas...-
- ¿Cómo se hacen? – preguntó con inocencia la replica de Inuyasha.
- Sí… dinos como se hacen... Inuyasha.. – sonrió divertida Kagome.
Inuyasha fulminó con la mirada a su mujer – Tu madre dice que cuando una pareja se ama, tiene que llamar a un estúpido pajarraco que ahora no recuerdo como se llama...y ese animal lleva al cachorro al hospital cuando la mujer es llevada ahí por lo gorda que está.- respondió Inuyasha mirando a sus retoños de una forma que dejaba muy en claro que no deseaba más preguntas.
Kagome le dedicó una mirada asesina a su esposo, luego miró dulcemente a los pequeños. – Niños, vayan a jugar con el bisabuelito… oka-chan tiene que hablar con oyaji… - señaló haciendo énfasis especial en la última palabra.
Los pequeños asintieron y corrieron rápidamente hacia el templo.
- ¿Por qué demonios me miras así mujer? Yo les dije lo mismo que tú dijiste anoche...- protestó Inuyasha mirando hacia otro lado.
- ¿Así que estaba gorda como una pelota? – espetó Kagome mirando al hanyou fijamente y tomándolo del haori para que la mirara a los ojos. – Hai… te dije que les dijeras lo de la cigüeña… pero no de esa manera… ¿podrías haber tenido un poco más de tacto, NE? –
- ¿Qu...Quién dijo que tú estabas como pe...pelota? – tartamudeó Inuyasha mirando bastante asustado a su mujer.- Bue...bueno cuando esperábamos a los gemelos si estabas como pelota...- comentó, al notar la mirada de su mujer rápidamente agregó: - Pe...pero eran DOS...y ... te...te...veías hermosa...- balbuceó
Kagome dejó de mirar enfurecida a su esposo, sus ojos brillaron y sus labios comenzaron a temblar. – No te creo… - gimoteó comenzando a derramar algunas lágrimas. – Inuyasha no baka… tú crees que me veo horrible… ¿ne? – la joven pasó una de sus manos sobre sus ojos.
Inuyasha retrocedió un poco mirando aterrado a su mujer – No...no, NO..."mierda realmente me da miedo cuando se pone así ...nunca sé como diablos va a reaccionar...chikuso"- afirmó mirando con curiosidad a Kagome mientras se acercaba – si...siempre te ves hermosa...- balbuceó tomando delicadamente entre sus manos el rostro de la mujer – eres lo más hermoso que he visto en mi vida...ai shiteru Kagome..-
La chica dejó de lagrimear, una amplia sonrisa se formó en su rostro y se arrojó sobre su esposo abrazándolo efusivamente. –¡También te amo Inuyasha…! más que a nada… - exclamó totalmente feliz, loca de amor por las palabras de su esposo.
Inuyasha estrechó entre sus brazos a su mujer – ¡Keh! ...cuando estas como pelota también te ves hermosa Kagome...- sonrió mirándola intensamente
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En medio de uno de los parques más extensos de Nerima un par de muchachos descansaba sobre un banco rústico. La muchacha temblorosa sostenía en sus manos un sobre. El muchacho nervioso la miraba de reojo.
"Kuso… hasta ayer estaba tan seguro… ¿por qué demonios ahora dudo tanto?... y.. ¿por qué Akane no abre ese maldito sobre…?... me estoy muriendo de la impaciencia…".
Ranma tamborileó sus dedos sobre el asiento, mientras Akane indecisa aún seguía con el sobre en las manos, sus nervios se crispaban a medida que los minutos pasaban, acomodó una y otra vez sus piernas. La joven seguía petrificada.
Akane no dejaba de mirar el sobre que tenía entre sus manos "Vamos Akane... ¿Qué podría pasar?...sólo tienes que abrirlo de una vez y solucionar esta duda...¿y si no estoy embarazada?..." miró de reojo a Ranma quién se veía cada vez más nervioso "si no lo estoy...¿qué va a pasar?...él lo desea tanto como yo..."
- ¿Ranma? – Akane lo miró a los ojos - ¿y si no estoy embarazada?...- preguntó volviendo a mirar el sobre.
- Etto.. – el muchacho frunció ligeramente el ceño. – No estaremos seguros hasta que abras el sobre, mujer… - gruñó levemente.
- Um...hai...- musitó Akane, con lentitud abrió el sobre, miró nuevamente a su esposo antes de sacar el contenido de éste. Una inmensa emoción se apoderaba de ella con cada palabra que leía, inevitablemente las lagrimas comenzaron a caer por su rostro. Miró nuevamente a Ranma pero las palabras se negaban a salir de su garganta.
- ¿Ak.. Akane..? – murmuró el muchacho totalmente desconsolado. "Mierda… todo esto es mi culpa… seguramente la ilusioné de tanto insistir en el asunto…y ahora el examen salió negativo... soy un imbécil… maldito sea mi estúpido orgullo...". Ranma abrazó protectoramente a su esposa. – No te preocupes koishii… lo intentaremos una y otra vez hasta que lo estés… seguro que la próxima lo logramos… - consoló a su mujer.
- ¿Ran...Ranma? – balbuceó Akane mirándolo a los ojos - ¿Vamos a seguir intentándolo? – preguntó disfrutando de su abrazo.
- Sí… no te preocupes, linda… - acarició con suavidad la espalda de la muchacha haciendo todo lo posible por reconfortarla. – Todo fue mi culpa... tenías razón… soy un maldito orgulloso… - susurró resignado.
Akane se separó un poco de él, lentamente secó su rostro: - Hai baka...todo es tu culpa... – comentó mirándolo juguetonamente – Estoy embarazada...por tu culpa...- afirmó emocionada – vas a ser papá Ranma...-
- ¿Es... estás bromeando¿voy.. voy a ser papá?... – preguntó el joven de la trenza incrédulo.
Akane asintió regalándole una hermosa sonrisa. – Hai anata...vamos a tener un bebé –
Ranma sólo reaccionó segundos después. - ¿VOY A SER PAPÁ¿SEREMOS PADRES? – gritó emocionado. La muchacha asintió nuevamente sonriente, él la estrechó entre sus brazos y se separó solamente para darle un apasionado beso. Luego de unos segundos la tomó en brazos mientras gritaba emocionado y daba algunas vueltas totalmente precavido, ahora su deber era cuidar del bienestar de su esposa e hijo, eran su prioridad absoluta. Algunas personas que estaban a su alrededor observaron curiosos a la pareja.
– Te amo tanto koishii… - acarició la mejilla de la joven sentándose finalmente en la banca con la chica en sus piernas.
- Lo sé...- Akane abrazó con fuerza a su esposo. – Yo también te amo Ranma... ¿sabes creo que nunca me había sentido tan feliz luego de perder una apuesta contigo? – comentó sonriendo traviesamente.
- Je je… ¿viste tontita? – susurró dulcemente presionando la punta de la nariz de su mujer con uno de sus dedos. – Ranma Saotome no se equivoca… - sonrió para luego besar una de las mejillas de la muchacha. –…soy feliz… creo que nunca lo fui tanto… - musitó besando ahora la frente de su mujer. – Exceptuando el día que te decidiste a dar el primer paso hace más de seis años… y el día que nos casamos… - sonrió.
- Oye...no te aproveches de la situación...- sonrió Akane acariciando con uno de sus dedos los labios de su esposo. – ¿a qué primer paso te refieres? ...- preguntó de forma juguetona.
- Cuando me besaste… esa semana que estuvimos solos hace más de seis años… ¿recuerdas? – preguntó jugando con el cabello de la chica sonriendo traviesamente.
- Nunca olvidaría nuestro primer beso...- sonrió Akane posando delicadamente una de sus manos sobre las mejillas de Ranma. – Esa semana hicimos muchas cosas...fuimos bastante rápido...- murmuró mirándolo algo sonrojada.
- ¡Je! claro… sin la intromisión de nuestros padres… nos quedaba sólo un día sin ellos… teníamos que aprovechar el momento... – murmuró algo sonrojado. – Además...desde mucho antes deseaba besarte… no sé como desperdicié esos dos años… -
- ¿Qué hubieses hecho si yo no daba el primer paso¿tenías pensado besarme esa semana?...- preguntó divertida.- ¿o aún seguiría esperando? – sonrió de forma juguetona.
- ¡Je! Tenía planeado besarte aquella vez… la primera noche… ¿recuerdas? – sonrió arrogante. – Demo… no funcionó… pero Ranma Saotome nunca se da por vencido...planearía otras formas.. –
Akane arqueó levemente una de sus cejas – Ajá...si como no... ¿Nos vamos a casa? – preguntó tratando de cambiar de tema.
- Creo que deberíamos esperar un poco… conociendo a nuestra familia deben estar entusiasmados con los preparativos... estaban casi seguros de la llegada de su tan esperado heredero... ¿no crees? – respondió Ranma con una leve sonrisa
Akane sintió como una pequeña gotita de sudor comenzaba a formarse en su frente.- Hai...es mejor que nos quedemos los tres en el parque hasta que tengan todo listo...- asintió con un dulce tono de voz
Continuará
Notas de las autoras:
Hola! Bueno… creo que hoy no hay mucho comentario cultural en
esta parte… me reí mucho haciendo de Tatewaki.. jajaja…
pobrecito… es tan idiota xDD (por no decir pervertido también
xp). No hicimos que ellos pelearan contra Kuno porque nos cae bien
como para que lo maten… y además supusimos que el ego de
Ranma chocaría con el de Inuyasha :- P. Esperamos que te haya
gustado la escena, Elena ; )
Y al final Akane y Ranma van a ser
padres! Kawaii! T.T al final Ranma ganó la apuesta.. je!
xD.
Y las preguntas de los pequeños para con
Inuyasha? xD algunos nos criticaron al pobre pajarraco… v.v pero en
fin.. es lo más tradicional para decirle a los pequeños,
ne: P. Pobrecito perrito.. hasta Kagome se unió a los
cachorritos ja ja! xD
Para fines de diciembre publicaremos nuestro nuevo fanfic de Ranma ½, esperemos que nos visiten en la otra sección de ese animé ; ).
En fin… por último les pedimos un favorcito que sería nuestro regalo de navidad: unas palabritas suyas nos harían súper felices :) nos dejan un review? Porfiss!!... :). Omedeto kurisumasu!!
Gracias por leernos hasta aquí : -)
Sakura
Palabras en japonés :
Shimatta: Maldición
Sugoii: increible,
maravilloso
Ofukuro: Mamá
Usotsuki :
Mentiroso
Arigato... ore no kawaii baby... Gracias... mi linda
niña o mi niña linda
