Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi...menos Iza-chan, Kenji . Shigeru, Mamoru, Shinichi y Kaoru...( todos los pequeños engendritos asi me ahorro el tener que seguir enumerándolos xp) que son parte de nuestra imaginación enferma xp
Ai wa yasei da!
por
Freya & Sakura
Hola a todos¿Cómo están? Esperamos que la hayan pasado muy bien en Navidad :) , les damos las gracias a todos los que leyeron nuestro pequeño oneshot navideño, sus reviews los vamos a responder por mail o por mensajes privados de esta página y para los que aún no lo han leído los invitamos a hacerlo xp no maten aún el espíritu navideño xp. En nuestro profile pueden encontrarlo ;)
Este es el penúltimo cap. de esta historia :) esperamos que lo disfruten y que como siempre nos dejen sus comentarios ;)
Epílogo II Séptima parte: Sobrevivir a los antojos.
Simbología
"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. –
Lo que dice el personaje.
Cambio de escena -----------------------
En el Dojo Saotome Tendo ya casi todo estaba listo, Kasumi y Nodoka servían algunos bocadillos, los invitados estaban cómodamente instalados en la casa. Guirnaldas coloridas y letreros con la bienvenida al heredero Saotome-Tendo adornaban todo el lugar.
Kagome conversaba animadamente con Ukyo, Inuyasha observaba
divertido como sus tres pequeños abusaban del pobre
Panda que jugaba shogi con Soun, quién lloraba emocionado
porque nuevamente todas sus hijitas estaban en la casa, además
estaba notablemente ansioso por conocer el resultado de los
análisis. Nabiki miraba la televisión comiendo algunas
galletas caseras hechas por su hermana mayor, de vez en cuando miraba
de reojo a su esposo el cual estaba encantado con tanta belleza
femenina a su alrededor y de paso aprovechaba para lanzar unas
cuantas miradas al medio demonio. Ryoga lidiaba con su pequeña
hija que no dejaba de llorar.
En medio de todo el bullicio la
pequeña Noriko, hija de Kasumi y Ono, jugaba apacible con su
pequeño osito de peluche, con tan solo un año y medio
la chiquilla se comportaba como toda una señorita, sus
cabellos castaños recogidos en una coleta color rosa, su
mirada apacible y dulce, era la pequeñita consentida de Soun.
- ¿No creen que ya se tardaron demasiado?...- preguntó Nabiki con un leve tono de aburrimiento en su voz. - ¿Están seguros que volverían luego de pasar por los exámenes?...Tal vez se fueron a otro lugar...-
- Estoy segura que vendrán… ellos me dijeron que volverían inmediatamente a casa.. – sonrió Nodoka.
- El gran Kuno Tatewaki irá para salvar a su tierna cuñada… quien sabe que peligros puede estar enfrentando… ¡mientras yo viva no lo permitiré!- exclamó el joven subiendo en la pequeña mesa de la sala mientras levantada su bokken en una pose totalmente heroica.
- ¡Keh! Este tipo está más enfermo de lo que pensé...- murmuró Inuyasha observando la escena de Kuno.
- Yare yare… no se impacienten… estoy segura que están emocionados por la noticia y decidieron dar otro paseo… pronto llegaran… - espetó Kasumi con una gran sonrisa tratando de calmar los ánimos.
Mamoru y Shinichi miraron con curiosidad al hombre de aspecto curioso, sus dorados ojos se posaron con ambición sobre la gran espada de madera que tenía. Los niños se miraron durante un par de segundos y decididos se lanzaron hacia Kuno atacándolo...esa espada tenía que ser suya.
- ¡¡Kisama!! Malditos mocosos… tenían que ser hijos de este estúpido ser con orejas de perro… - chilló Kuno corriendo en círculos por la sala tratando de liberarse del agarre de los pequeños dejando caer el bokken.
- ¡¡Es mío!! – exclamó Shinichi feliz dejando de morder al ex rayo azul de Furinkan tomando la espada de madera.
Inuyasha miró despectivamente a Kuno – ¡Ja! Hasta mis hijos son capaces de derrotarlo...- soltó mirando con orgullo a sus pequeños, se acercó hacia ellos para acariciar sus cabecitas.- tenían que ser fuertes si son hijos del gran Inuyasha...-
Nabiki miró con una media sonrisa el hanyou: - ¿Alguna vez te han dicho que eres muy parecido a Ranma-kun? – preguntó con una mordaz sonrisa.- sobre todo por el tamaño de su ego...- sonrió al ver como el muchacho la miraba bastante enfadado.- ¿El gran Inuyasha no necesita una representante para publicitar su show, podríamos dividirnos las ganancias...-
Kagome dejó de conversar con la joven de las espátulas para abrazar posesivamente a su esposo. – No gracias… yo misma puedo encargarme de eso… - respondió cortante mirándola desafiante. - ¿No es así, koishii? – sonrió observando a su esposo, no pidiéndole una opinión sino una afirmación.
- Mm...ha...¡HAI! – asintió el hanyou asustado por la intensa aura de batalla que irradiaba de su esposa.
- ¡Qué mujer más celosa eres! – comentó divertida Nabiki levantándose para acercarse a su bastante adolorido esposo
Ukyo se acercó a Ryoga – Ya intentamos todo koishii… mejor voy a cantarle una canción de cuna, quizás con eso se calme.. – sonrió tiernamente tomando la pequeña de los brazos del chico.
- Hai...no sé que le pasa hoy...- suspiró con resignación Ryoga. En ese minuto su bebé dejó de llorar y comenzó a mirar con curiosidad a Inuyasha, Ryoga y Ukyo observaron a la bebé y luego a Inuyasha.
- ¿Qué?..- masculló Inuyasha aún algo molesto por la comparación que había hecho Nabiki.
- ¿No querrías sostener por un momento a Ryo-chan? Creo que le agradas.. – sonrió Ukyo.
Inuyasha observó a la pequeña – Hai...- sonrió separándose de su mujer, delicadamente cargó a Ryoko. La chiquilla reía alegremente en sus brazos. – Vaya...que risueña eres...- comentó elevando a la niña hasta dejarla a la altura de su rostro, en ese minuto ella miró sus orejas y rió con más ganas elevando sus manos, estirándose para tratar de alcanzarlas – Um...está bien...está bien – el hanyou la acercó aún más hacia él dejándola juguetear con sus suaves orejitas.
- Arigato Inuyasha... – sonrió la muchacha de las espátulas. – Creo que se ha enamorado de ti… - agregó observando a la pequeña reír muy a gusto con el medio demonio.
- Es inevitable...todas las niñas me aman...- comentó sonriendo divertido ante la pequeña vena que se formaba en la sien de Kagome. – Mejor ve con tu madre antes de que alguien se ponga celosa...- comentó con una media sonrisa entregándole la bebé a Ukyo.
- Es raro...ella no es tan risueña con todo el mundo...- comentó Ryoga acercándose para acariciar una de las mejillas de Ryoko quien balbuceaba tranquila entre los brazos de Ukyo.- Últimamente cada vez que el idiota de Ranma le habla se pone a llorar...- rió divertido.
Una alegre voz interrumpió la conversación de los chicos – ¡Nihao! Shampoo venir a saludar y a traer...- la chica se interrumpió al ver a un extraño pero fuerte, guapo y muy varonil hombre que estaba cerca de Ukyo. Le entregó a Kasumi la comida que traía y se acercó rápidamente a Inuyasha, lo recorrió con la mirada: - ¿Tu ser libre?...Porque si chico guapo con orejas de perro serlo...Shampoo aceptarlo como segundo esposo... – comentó mirándolo de forma sugerente.
- ¿Na...NANI? – preguntó Inuyasha alejándose de la mujer con una clara mirada de pánico.- ¿qui...quién demonios eres tú?..- reiteró colocándose estratégicamente detrás de su mujer.
- Shampoo...nueva dueña del Nekohanten ahí tener el mejor ramen de la zona...- sonrió acercándose un poco hacia el chico.
- ¿Ramen? – preguntó interesado Inuyasha.
- Inuyasha… - gimoteó lastimosamente Kagome dejando de apretar los puños. - ¿No es suficiente con el ramen que preparo para ti¿Probarías el que ella te ofrece? – musitó dejando caer algunas lágrimas, victima de la volubilidad de las embarazadas.
- Iie...koishii...no llores, no llores...- murmuró Inuyasha girando a su mujer acercándola luego hacia él para abrazarla delicadamente.
- ¿Porque las mujeres de este lugar ser tan posesivas? Shampoo sólo ofrecer sus productos...- masculló la amazona.
- No seas cínica Shampoo… Ranma y Akane estuvieron peleados hace poco tiempo por tu culpa… - le recriminó la muchacha de las espátulas
Shampoo miró con una media sonrisa a Ukyo. – No ser mi culpa que Akane no confíe en Ranma...ni tampoco que ellos no contarles a ustedes todo lo que pasó en China...-
- ¿¡Qué demonios pasó en China¿qué es lo que me quieres insinuar? – exclamó Ukyo amenazante fulminando con la mirada a la amazona.
- ¿Ryoga no contarte?...Ukyo-chan debería preguntarle a su esposo...- sonrió divertida Shampoo.
La joven de cabellos castaños dejó de escrutar a la amazona para asesinar con la mirada a su esposo.- ¿¡Qué diablos pasó en China, Ryoga!? – preguntó blandiendo su espátula más grande sosteniendo con su otro brazo a la pequeña bebé que observaba curiosa la escena.
Una leve risa proveniente desde la puerta salvó la vida del pobre ex-chico cerdo
- Ranma...me haces cosquillas...nos pueden ver...Ranma...- reía Akane mientras su esposo la estrechaba entre sus brazos y besaba una y otra vez delicadamente su cuello.
- Deben estar concentrados en arreglar el salón, no te preocupes.. – contestó Ranma arrimándose aún más hacia ella para continuar besando su delicado cuello.
- ¡¡Hijos míos!!... ¿Por qué tardaron tanto? – gritó Soun acercándose a la pareja. – Son crueles… no me quieren… - chilló dejando caer dos enormes géiseres de sus ojos. - ¿Qué hay del resultado?... ¿Tendremos heredero? – preguntó ansioso sin dejar de soltar lágrimas.
- Hai...- sonrió ampliamente Akane – Otou-san estoy embarazada...Ranma y yo tendremos un bebé...- afirmó mirando embobada a su esposo.
- Seré abuelo otra vez… al fin… el heredero… - murmuró Soun por lo bajo. El hombre sin poder evitarlo cayó redondo al suelo desmayado por la emoción.
- ¡Otou-san!.. ¿estás bien? – exclamó Kasumi colocando una almohada debajo de la cabeza de su padre.
- Creo que no es nada malo… sólo fue un choque emocional – sonrió Kagome. – Pronto despertará… -
- Mmm... Papá siempre ha sido exagerado... ¿Qué fue lo que pasó? – preguntó Nabiki mirando con curiosidad la escena.
- (Pobre Tendo...ya está viejo no deberían jugar así con sus emociones) – levantó su cartelito el Panda que venía seguido de cerca por Izayoi y los gemelos de Kagome.
- ¿Qué le sucedió al señor Soun? – preguntó Nodoka curiosa.
- Sucede que los resultados salieron positivos, estamos esperando un hijo… y creo que de la emoción se desmayó – dijo Ranma tranquilamente.
Un segundo después de escuchar la noticia el Panda se desplomó al lado del aún inconsciente Soun.
- Nunca pensé que la noticia les afectara tanto...¿No estaban seguros de que estaba embarazada? – preguntó Akane mirando con curiosidad a su esposo.
- ¿Qué están esperando un hijo¿A mi nietecito o nietecita? – exclamó emocionada la madre del muchacho acercándose a este para abrazarlo, pisando a un inconsciente Panda en el camino.
- Sí, ofukuro… serás abuela... – sonrió el muchacho de la trenza correspondiendo el abrazo de su madre.
-¡Felicidades, Akane-chan, Ranma-kun ! – sonrió Kagome acercándose.
- ¡Arigato amiga! – sonrió alegremente Akane. – Tal vez terminemos teniendo a nuestros bebés el mismo día..- comentó entre risas.
- Ya veo...con razón no lo resistieron...luego de tantos años creo que ellos ya habían perdido la esperanza de tener a su heredero...Felicidades Ranma-Kun, Akane – sonrió pícaramente Nabiki -...ahora entiendo porque se veían tan agotados las últimas semanas...-
- Gracias, Nabiki… - contestó irónicamente Ranma. - ¿Y tú y Kuno para cuándo se decidirán? – preguntó con malicia.
- Ustedes esperaron tres años ¿o fueron seis?...- respondió maliciosamente Nabiki.- Nosotros llevamos poco tiempo de casados aún cuñadito...-
Antes de que Ranma abriera la boca para replicar una sonrojada Akane se le adelantó: - Ha...hai ustedes llevan poco tiempo aún...- comentó – y no quiero ver como serán los hijos de esos dos tan pronto...- murmuró por lo bajo.
- Felicidades... ¿Ya piensan llenar el Dojo de mocosos?...- sonrió Inuyasha acercándose a su mujer rodeando posesivamente con sus brazos su cintura.
- Felicidades chicos… si es niño podríamos comprometerlo con nuestra Ryo-chan ¿ne Ryoga? – guiñó un ojo la joven de las espátulas codeando a su esposo.
- ¿Nani?... ¡Estas loca! Como voy a dejar que mi pobre hija tenga un suegro como Ranma... – comentó Ryoga mirando de forma desafiante al chico de la trenza.
- ¡Aiyaa¡Akane, Ranma¡Felicidades! – sonrió alegremente Shampoo, continuó al ver la mirada totalmente perpleja de Akane. – Akane no debe sentir celos de Shampoo...ya no interesarme airen...a menos que Akane decida mandarlo al demonio...- afirmó la amazona – entonces Shampoo lo recibiría feliz como su segundo esposo...- giró para mirar a Inuyasha - y a ti como tercero si tu ser abandonado por tu mujer...- sonrió guiñándole un ojo.
- ¡Je!...yo no siento celos de ti...- sonrió forzadamente Akane.- además no pienso mandarlo al demonio nunca...aunque haga algo malo se las vería conmigo...pero nunca será ni tu segundo ni tu tercer esposo...- comentó con una falsa sonrisa mientras tomaba de la muñeca a un nervioso Ranma acercándolo más hacia ella.
Kagome soltó una carcajada totalmente forzada. – ¡Qué simpática eres Shampoo!… ¿de dónde vienes¿No eres de Japón verdad? – preguntó con una sonrisa totalmente falsa abrazando con fuerza la cintura de su esposo casi exprimiéndolo.
Antes de que Shampoo contestara Ryoga pareció recordar algo: - ¡Akane-san, felicidades! – exclamó, luego se acercó a Ranma con una mirada algo extraña - ¡Ranma, amigo mio!... ¡Felicidades! Si nos disculpan... – rodeó con uno de sus brazos el cuello del chico de la trenza y lo arrastró con él hacia afuera.
- ¡BAKAYARO! Mi Ukyo me va a asesinar por tu maldita culpa imbecil...- gruñó soltándolo y mirándolo de forma asesina.
- ¿Por mi culpa¿y ahora que hice?... oe… me parece que sólo quieres culparme de tus males… a pesar de que dejaste de ser P-chan sigues siendo un cerdito pervertido… ¿qué le hiciste a Ucchan? – preguntó con picardía Ranma.
- ¡Temee!... ¡Deja de decirme P-chan!... ¡Es tu culpa Ranma!.. ¡Tú no me dejaste ir cuando nos encontramos con Shampoo! Maldito...ahora Ukyo cree que yo hice algo en China...kuso...debimos contarles todo esa vez...- gruñó Ryoga.
- ¡BAKA! Pero todo fue tú culpa por el maldito mapa
que hiciste… no sé porque diablos tuve que seguirte… estoy
seguro que si me hubieses hecho caso no nos habríamos topado
con la aldea de las amazonas y mucho menos con Shampoo – protestó
el joven de la trenza.
– Oe… - murmuró Ranma
luego de unos segundos de silencio -¿tú crees que las
chicas se enfadarían si les comentamos que Shampoo me pidió
ser su segundo esposo y a ti presentarte unas chicas?... después
de todo huimos del lugar cuando nos propuso eso… -
Ryoga sintió como un escalofrío recorría todo su cuerpo: - Chikuso...no me recuerdes eso...no lo sé...no lo creo...es decir...nosotros no paramos de correr hasta el día siguiente...- suspiró con resignación.- ¿por qué demonios no les dijimos al regresar?-
- No lo sé… y me parece que no es hora de quejarse… debemos reunir valor y contarles lo que pasó… - afirmó Ranma algo tembloroso.
- ¿Contarnos qué? - preguntó Akane haciendo un gran esfuerzo por aguantar la risa mientras se acercaba a su esposo.
- Sí… ¿es sobre lo que estaba hablando Shampoo hoy¿lo que hiciste en China, Ryoga? – preguntó Ukyo tratando de simular seriedad tocando el hombro de su esposo que estaba de espaldas a ella.
- ¿China¡Ah!...cuando se encontraron con Shampoo...- comentó Akane como si nada.- ¿es eso lo que quieren contarnos anata? – preguntó mirando a los ojos a un paralizado Ranma.
- Sí… dilo ahora mismo, Ryoga... – murmuró amenazante Ukyo.
- Nande...nan...nandemonai...no...nosotros no...nos que...que...quedamos...- tartamudeó con dificultad Ryoga.
- ¿Ranma? "no puedo creer que nos hayan ocultado algo tan tonto como esto" – Akane tomó con una de sus manos la barbilla de su esposo fijando aún más su mirada en la de ella.
- Ha... hai.. como dice P-chan.. etto.. Ryoga… nosotros… nosotros… huimos cuando Shampoo nos propuso que nos quedáramos en la aldea para ser yo su segundo esposo y Ryoga para alguna de sus amigas… es cierto... TE JURO QUE ES LA VERDAD… - exclamó el joven de la trenza arrodillándose y juntando ambas manos en un gesto de súplica. – No sigan torturándonos… juramos que es la verdad y nada más que la verdad… - siguió en el suelo tiritando al no escuchar una respuesta de las jóvenes.
El silencio fue interrumpido por una carcajada sonora de la joven de las espátulas.
Ryoga volteó para mirar bastante asustado a su mujer - ¿Na...NANI?...-
- Tranquilo...tranquilo...- rió divertida Akane acariciando levemente la cabeza de su esposo.- ¿quién los estaba torturando anata? Escuchamos todo, les creemos...aunque debieron decirnos antes la verdad...no sabía que me tuvieras tanto miedo mi amor...- comentó de forma juguetona.
- ¿Hontou? – preguntó Ranma levantando el rostro. - ¿De verdad nos creen¿no están enfadadas? – preguntó.
- Ya los habíamos escuchado hablar antes… bakas... – rió Ukyo.
- Yo no me quería quedar ahí Ukyo...Ranma me obligó a quedarme todo es su culpa...- afirmó Ryoga tomando las manos de su mujer y mirándola con los ojos vidriosos.
- Hai Ranma, te creo y no estoy enojada...- contestó Akane mirándolo con ternura.- ¿Piensas quedarte ahí toda la vida?...te ves bien en esa posición anata...- sonrió traviesamente.
- ¡Je! no tenía miedo… sólo estaba fingiendo… - espetó el muchacho de la trenza con su pose habitual. - ¿Vamos a la sala con los demás, ne? –
- Es curiosa la forma que tienes para demostrar valor...- comentó Ryoga de forma burlesca antes de tomar la mano de su mujer para entrar de nuevo en la sala.
- ¿Entramos? – sonrió Akane tomando la mano de Ranma logrando que este ignorase del todo a Ryoga.
- Hai.. koishii.. – respondió embobado Ranma por la sonrisa de su esposa apretando suavemente su mano.
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Dos horas después las muchachas cortaban algunos de los pasteles que Kasumi había preparado para la ocasión. Kagome sacó del refrigerador algunos refrescos para dejarlos en la mesada de la cocina, miró de reojo hacia la sala con desconfianza.
- Parece que esa amazona se fue… - suspiró aliviada. - ¿De dónde la conociste, Akane-chan?... me refiero a esa China ofrecida… kuso… nunca me había ocurrido algo así… en la época antigua las mujeres son más recatadas… y bueno, en la época actual esas jovencitas que vienen a ver el show de Inuyasha me sacan de quicio, pero no tanto como tu amiga… - afirmó frunciendo levemente el ceño.
- Ranma la conoció en China, por un mal entendido él la venció y según sus leyes ella se convirtió en su prometida...- contestó Akane sintiendo como una pequeña vena comenzaba a palpitar en su sien al recordar.- cuando pasó eso ella besó a Ranma delante mío, una vez también la encontré acostada con él...así que al menos creo que ahora está menos ofrecida...- masculló.
- Shampoo era una buena cliente...pagaba muy bien la información...- comentó con una sonrisa Nabiki.
- Sí, era una buena amiga de Ranma.. – sonrió Nodoka.
Kasumi también asintió sonriente. - ¿Acaso te dijo algo que te molestara, Kagome-chan? – preguntó extrañada la mayor de las Tendo.
- Na... nada… - respondió Kagome con una gotita en su frente.
- Vas a tener que cuidar más a Inuyasha...- Nabiki sonrió pícaramente.- eso te pasa por casarte con alguien que llame la atención de las chicas.-
- Nee… Akane-chan.. – cambió de tema Ukyo al ver las venitas que se formaban en la sien de Kagome. – Vas a tener que cuidarte mucho con los antojos… en el embarazo las mujeres engordan bastante… y las nauseas los primeros meses son insoportables.. –
- Hai… además cuando el vientre es grande comienzan los dolores en la columna… sin contar que durante todo el embarazo vas muy seguido al baño… - agregó Kagome. – Además… en los últimos meses no puedes dormir muy bien porque el bebé se mueve mucho... –
Akane dejo de probar los postres: - Hasta ahora me he sentido muy bien...no tengo antojos, ni nauseas, ni nada extraño...- comentó algo asustada.- bueno sólo estoy algo voluble...-
- Akane...siempre has sido voluble...- afirmó Nabiki mirándola divertida.
- No es para tanto... – sonrió Kasumi. – Hermanita… yo no sentí tantos dolores, mi embarazo fue maravilloso… seguramente el tuyo lo será también.. –
- Hai...-sonrió alegremente Akane.- de todos modos si voy a cuidarme mucho, espero no tener tantos antojos como los que tenías cuando esperabas a Iza-chan, Kagome.-
- Je je… Inuyasha llegó una vez en un momento no muy propicio por la noche para pedir que cocinara algunos okonomiyakis… Ryoga casi lo asesina – sonrió sonrojada Ukyo.
- Te refieres... a que tú y Ryoga estaban… - se sonrojó furiosamente la joven de cabellos azabaches. – Gomen ne Ukyo-chan… - rió avergonzada.
- Nandemonai… - sonrió la joven de las espátulas. – Creo que el más afectado fue Ryoga… ¡je je! –
En la sala Ryoga estornudó sonoramente: - Kuso...creo que me va a dar algo...- comentó – como te decía antes Ranma...enfrentar a una mujer embarazada es difícil...- afirmó apoyando una de sus manos en los hombros de su amigo en señal de apoyo.
- Es una dura batalla...nunca sabes como van a reaccionar...- agregó Inuyasha palmeando su espalda.
- En un minuto están felices...y al siguiente están llorando...- comentó Ryoga mirando divertido la expresión de miedo que comenzaba a formarse en el rostro de Ranma.
- Y lo peor es cuando se enojan por la más pequeña tontería...¡kuso!...prefiero mil veces enfrentarme a cientos de youkais que tener que lidiar con una mujer embarazada...además con el carácter de Akane...- comentó entre risas Inuyasha.
- Escucha lo que dicen tus amigos, Ranma… es todo muy cierto… - afirmó Genma ya transformado en hombre. – Las mujeres son muy difíciles y complejas por naturaleza, estando embarazadas son peores aún… todavía recuerdo como tu madre me hizo trabajar... – suspiró – Que bueno que sólo tuve un hijo… - finalizó sonriente.
- Baka… debió ser la única vez en tu vida que trabajaste, oyaji.. – murmuró entre dientes el muchacho de la trenza. - ¿En realidad se ponen así? – preguntó preocupado mirando a Ryoga e Inuyasha.
- ¡Keh! Eso es lo menos complicado de todo el asunto...hay cosas mucho peores...- afirmó Inuyasha tratando de lucir totalmente serio.
- Ajá como los antojos...a cualquier hora...incluso en la madrugada y a ellas no les va a importar si estas cansado o tienes sueño...- suspiró Ryoga con resignación – te dirán cosas como "yo soy la que está cargando con nuestro hijo...y tú eres el culpable, así que sé útil en algo" –
- O peor aún, te miran a punto de llorar...si no haces lo que ellas quieren te sientes el ser más miserable de la tierra...- comentó Inuyasha recordando la forma en que su mujer lo miraba cuando quería algo.
Entretanto el par de gemelos azotaba a un Kuno semi inconsciente con su propio bokken. Izayoi y Noriko jugaban alegremente con algunas muñecas.
Ranma miraba bastante asustado a los muchachos por los comentarios que hacían. – Oigan… ¿no están tratando de asustarme, verdad? – espetó mirándolos con desconfianza.
- Para nada hijo… - respondió Soun. – Incluso mi esposa, que era el ser más dulce que piso este mundo, me dio bastantes problemas con los embarazos… - el hombre soltó algunas lágrimas. – Pero… me hizo el hombre más feliz del mundo con mis tres pequeñitas.. – agregó expulsando dos pequeños géiseres de sus ojos.
- ¿Por qué haríamos algo así? – preguntó Ryoga con una media sonrisa - ¿Tan pronto te asustas Ranma? ...cobarde...- masculló meciendo suavemente a su pequeña hija quien miraba bastante divertida la expresión de Ranma.
- ¡Keh!...¡qué mal agradecido eres! Solo te damos unos pocos consejos para que Akane no te asesine antes de que nazca su hijo...- los labios de Inuyasha se curvaron en una burlesca sonrisa - Lo más importante...bajo ninguna circunstancia se te ocurra decirle que está gorda...- musitó el hanyou con un lúgubre tono de voz.
- ¿Por qué¿qué hizo Kagome cuando le dijiste así? – sonrió divertido Ranma.
- ¡Keh!.. ¿qué mierda te hace pensar que algo así me paso a mi? – preguntó Inuyasha tratando de fingir indiferencia.
- Baka.. por el tono de voz que utilizaste… se nota que te castigó con algo… ¡je¿qué te hizo? – preguntó burlón el joven de la trenza.
- No cocinó ni compró ramen por más de dos semanas...- murmuró Inuyasha.- ¡Y deja de burlarte! Kuso...deberías hacernos caso...seguro que tu ·"dulce esposa" reaccionaría peor...-
- Hay que ser muy idiota para decirle algo así a una mujer embarazada...- comentó Ryoga mirando de reojo a Inuyasha – aunque pensándolo bien...seguro que si no te advertíamos le decías algo así a la pobre Akane-san – sonrió mirando ahora a Ranma.
Kuno se levantó dejando al par de gemelos en el suelo mirándolo con una vena en la sien. – Seguramente, con lo torpe e insensible que eres hubieras lastimado el corazón de la preciosa Akane… ¡maldito imbecil!… ¡si te atreves a burlarte de ella me encargaré de ti! – exclamó acercándose al muchacho. El par de gemelos irritados con el joven de extraña apariencia que amenazaba con atacar a su ídolo corrieron en su defensa y mordieron con fuerza las piernas del ex rayo azul.
- ¡¡KISAMAAA¡¡Suéltenme¡¡Engendros del demonio, hijos de Satanás!! – chilló el muchacho corriendo por todo el lugar tratando de liberarse del agarre de los pequeños.
- También ataquen con puñetazos y patadas hijos...- recomendó Inuyasha sonriendo con orgullo.
- Así se hace pequeños… aprendieron muy bien lo que les enseñé – sonrió Ranma acercándose a los pequeños para darles algunas palmaditas en sus cabecitas.
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Luego de escuchar incontables veces palabras como: engordar, estrías, flaccidez, dolor, nauseas; Akane creyó que lo mejor era escapar de la cocina sin que nadie lo notara al menos hasta que cambiaran de tema. Despacio retrocedió hasta salir de ahí sin ser vista, ya casi se acercaba a la puerta de salida cuando chocó bruscamente contra alguien.
Ranma por su parte dejó la sala para dirigirse a la salida de la casa, habían retomado el tema del embarazo traumatizándolo aún más: antojos, sensibilidad de la mujer, insomnio... Genma comentó que Nodoka lo abandonó por preocuparse más por su bebé. Disimuladamente escapó de ahí aprovechando que los niños habían llamado la atención con sus gracias en contra de Kuno. Caminó un poco más, sin darse cuenta un cuerpo chocó bruscamente contra él cuando iba a tocar la perilla de la puerta.
Akane volteó encontrándose con su esposo, rápidamente cubrió con una de sus manos la boca del chico evitando que este hablara, sin pensarlo dos veces lo tomó por la muñeca y lo sacó silenciosamente de la casa. - ¿Te ibas a escapar sin mi? – preguntó.
- No, etto… iba a buscarte después… - murmuró Ranma rascándose la cabeza simulándose distraído – Demo… tú tampoco pensabas buscarme… también te estabas escapando.. ¡je¿por qué te ibas? – preguntó.
- ¿Yo? Etto... ¿quién dice que me iba? – Akane evadió la mirada de Ranma mirando con bastante interés hacia otro lado. – Solo quería salir un rato ¿tú de qué huías?-
- De nada… sólo quería tomar un poco de aire… - fingió tranquilidad, luego miró unos segundos a su esposa, lo suficiente como para entender que ambos querían escapar en ese momento, agregó con complicidad: - ¿A dónde nos vamos? –
Akane rodeó con sus brazos el cuello de Ranma, luego dirigió su mirada hacia el tejado de la casa.- Tú sabes donde...- sonrió mirándolo traviesamente.
- Hai… - sonrió Ranma tomando a su mujer en brazos para saltar ágilmente hacia el techo con gran facilidad. – ¿También te estaban hablando de sus experiencias con el embarazo? – preguntó sonriendo ampliamente para luego sentarse dejando a su esposa sobre sus piernas.
- Sí...pero sólo mencionaran la parte más difícil creo...- Akane lo miró a los ojos.- ¿Lograron asustarte? –
- ¡Je! para nada… Ranma Saotome no le teme a nada.. – fingió
– No te creo...- afirmó tomando con una de sus manos el mentón de Ranma obligándolo a fijar nuevamente su mirada en la de ella.- Yo si tengo algo de miedo...vamos se sincero...-
- Lo soy… sólo me dijeron que te pondrías voluble y demasiado sensible, pero eso no es algo nuevo koishii, vivo contigo hace más de seis años… y siempre has tenido ese carácter… así que sabré enfrentarlo.. – sonrió burlón el muchacho.
- ¡Baka!...- masculló Akane bajando de las piernas de su esposo para sentarse a su lado.- Es increíble como siempre te las arreglas para arruinar el momento...- lo miró con algo de resentimiento antes de voltear el rostro y mirar en dirección opuesta a él.- Lo dices como si tu carácter fuese el más perfecto...- murmuró
- Oe… pero si es cierto… - sonrió Ranma pasando un brazo por la espalda de su esposa. – Pero yo te adoro así… ai shiteru koishii… - susurró acariciando el hombro de la chica. – Etto… mi carácter no es tan malo… um… a veces suelo ser un poco orgulloso… pero no es para tanto¿o sí? – preguntó despistado rascándose la cabeza con su otra mano.
- También eres algo infantil...y celoso...- agregó Akane volviendo a mirar a los ojos a Ranma.-...terco...engreído...- sonrió acercando su rostro al de él.-...pero así te conocí y así te amo anata...- susurró cerca de sus labios.
El muchacho acarició la nuca de la joven y la acercó suavemente para probar sus labios con delicadeza. – Yo te amo más… voy a ser doblemente feliz gracias a ti… - sonrió acariciando con ternura el vientre de la chica.
Akane sonrió, delicadamente acarició una de las mejillas de Ranma.- Todo estará bien, prometo no volverte loco durante estos meses...- comentó de forma juguetona.
- Seguro… además… Ranma Saotome puede con todo.. – sonrió egocéntrico volviendo a unir sus labios con los de su esposa en un tierno beso.
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Templo Higurashi, tres meses después.
Kagome vestida con una solera color azul tomó su bolso rosa para colocárselo en su hombro. Sonriendo acarició con delicadeza su vientre. "No puedo creer que ya hayan pasado tres meses… este embarazo ha sido mucho más llevadero ¡jeje! no tuve casi nauseas y hasta ahora me estoy sintiendo muy bien… excepto que he tenido muchos antojos… realmente no me he podido controlar muy bien con ese asunto… pero estoy tratando de no exagerar…". La joven se sonrojó levemente. "Además… mi olfato se ha desarrollado más de lo común… y se me hace irresistible el aroma a bosque que Inuyasha emana…"
Inuyasha observó a su mujer, la chica sonreía y estaba algo sonrojada "está tan hermosa y su aroma es tan dulce...huele a flores...je ya se le nota el embarazo...se ve preciosa" - ¿Kagome¿Estas bien, koishii? – preguntó mirándola con curiosidad.
- Más o menos… hoy me corté el dedo cuando estaba preparando el desayuno y me duele.. – fingió la chica poniendo los ojos vidriosos. - ¿Lo besarías para sentirme mejor? – gimoteó utilizando su mejor voz de chiquilla, alzando su dedo índice.
Inuyasha se acercó a su mujer, tomó su mano y miro con preocupación su dedo – No veo nada... ¿te refieres a ese pequeño rasguño? – preguntó mirándola intensamente. Kagome asintió levemente sonrojada, él le dedicó su más seductora sonrisa antes de besar con delicadeza su dedo.
- Mm... arigato Inuyasha.. – sonrió complacida rodeando con sus brazos el cuello de su compañero. – Demo… ahora me duele aquí… - sonrió juguetona retirando una de sus manos del cuello del chico para tocar sus labios. – No sé que pasó… - frunció la boca subiendo sus hombros - ¿Me curarías? – lo miró a los ojos con un destello de picardía en su mirada.
Inuyasha rodeó con uno de sus brazos la cintura de la chica, delicadamente la acercó hacia su cuerpo - ¿No te duele nada más?...- preguntó en un enronquecido susurro mirándola de forma bastante sugerente.- Por que si es así...podemos dejar el paseo para otro día..- susurró segundos antes de unir sus labios en un suave y sensual beso, sus caricias eran provocativamente dulces, buscaban despertar en la chica el deseo de compartir una tarde íntima, totalmente solos ella y él.
- ¡¡Oka-chan¿nos vamos ya? – exclamaron los chiquillos colgándose de las piernas de la joven de cabellos azabaches.
- ¡Haii! – exclamó enérgica Izayoi llegando al lugar, Kagome le había puesto un vestido blanco con bordados rosas en forma de sakura, el cabello azabache de la pequeña relucía, la trenza que utilizaba ya superaba la mitad de su espalda, el flequillo caía graciosamente sobre su frente. Sus mejillas estaban sonrosadas por la constante actividad, era una pequeña demasiado hiperactiva. Al ver a sus padres se detuvo mirándolos curiosa.
- Otou-chan.. oka-chan… ¿los niños también pueden jugar a lo mismo que los adultos? – preguntó inocentemente.
Inuyasha se separó delicadamente de su mujer, hizo un gran esfuerzo por controlar sus nervios frente a la pregunta de su bebé:- Iie...sólo podrás jugar a algo así cuando tengas al menos veinticinco años, preciosa...- sonrió satisfecho por su respuesta, dirigiéndose a los gemelos agregó: - y ustedes dos se van a encargar de cuidar que ningún desgraciado trate de jugar a eso con su hermanita antes de tiempo ¿entendido?-
-¡Hai!...- exclamó Mamoru emocionado por la importante misión que les estaba dando su padre.
Izayoi frunció el ceño. – ¡Eso no es justo! Veinticinco años es mucho… ¿Cuántos años tiene oka-chan? – preguntó.
- Eso no importa… de todas formas creo que estas siendo injusto con la pequeña – rió divertida Kagome. – Al menos deberías dejarla a los quince años… ¿recuerdas? A esa edad te besé por primera vez... – sonrió sonrojada.
Inuyasha miró de reojo a su mujer.- ¡Keh! No estoy siendo injusto mujer...- comentó agachándose para tomar la mochila con las cosas para el picnic - ¿Y qué demonios tiene que ver lo nuestro con Iza-chan? – notó como su mujer se veía algo fastidiada, volvió a agacharse dejando que los gemelos subieran en su espalda.- Además que me hayas besado cuando tenías quince años no significa que yo estuviera de acuerdo con eso...no me preguntaste..y yo no estaba muy conscien..."kuso..".- disimuladamente miró a Kagome quien le dedicaba la mirada asesina más aterradora que hubiese visto en toda su vida. – ¡Ya es tarde!...- comentó antes de correr a toda velocidad hacia la salida del templo.
- ¡¡¡Inuyasha… no BAKA!!!.. ¡Ya verás cuando te alcance! – exclamó furiosa la chica tomando en brazos a la pequeña para correr con todas sus fuerzas tras el medio demonio.
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La llegada de la primavera, además de la suave brisa y días
cálidos y asoleados, trae consigo el florecimiento de árboles
y flores, y ese sábado muchas personas se encontraban en el
Parque Ueno celebrando el Hanami, admirando la multitud
de cerezos en flor que parecían cubrir por completo el cielo,
asemejándose a pequeñas nubes previas al
atardecer con sus suaves matices rosa.
Aquel era un día
para festejar, para contemplar la belleza de la naturaleza y
compartir en familia o con amigos, sentada sobre una manta una joven
mujer observaba con una sonrisa en su rostro la lenta caída de
los pequeños pétalos de sakura que sucumbían
frente a la suave brisa.
- Parece nieve... ¿tú que crees, Ranma? – al no obtener respuesta observó a su esposo quién se encontraba profundamente dormido apoyando su cabeza sobre su regazo.- ¿Ranma? – susurró suavemente acariciando con delicadeza una de sus mejillas, sonrió tiernamente al ver como su esposo respondía a sus caricias sonriendo y susurrando su nombre aún dormido.
Los primeros meses de su embarazo habían sido prácticamente perfectos, casi no había tenido nauseas, sólo un poco de cansancio y sueño las primeras semanas pero nada más, ni siquiera tenía antojos, el que si parecía tenerlos era Ranma aunque él siempre se había caracterizado por comer bastante. Lo que realmente había sido difícil durante esos meses era soportar la constante sobreprotección del muchacho, la cuidaba de tal forma que ya ni siquiera la dejaba ir a correr sola de vez en cuando.
- Pero me encanta que estés cerca mío todo el tiempo..." sobre todo estas ultimas semanas...tengo que admitirlo...diablos no puedo dejar de mirarte ni de tocarte...que bien te ves durmiendo...Ranma..." – levemente sonrojada recorrió con la mirada el cuerpo de su esposo. – Kuso...pero ¿qué rayos me pasa?...no puedo estar pensando en eso todo el día ¡shimatta! – cerró los ojos e inhaló con fuerza tratando de arrancar de su mente sus acalorados pensamientos – de todos modos creo que lo mejor será despertarlo...- sonrió mirando con una traviesa expresión a su esposo. Con cuidado tomó una pequeña rama que estaba a su lado, suavemente la acerco al rostro del muchacho, dejando que las pequeñas hojas rozaran despacio una de sus mejillas.
- Mmm koishii… ¿otra vez?... tengo mucho sueño… me tienes agotado… ¿de dónde sacas tanta energía? – murmuró semidormido.
- Mmm sí otra vez...¿ya no puedes, anata?...pensé que los Saotome tenían energía hasta el último minuto de sus vidas...- susurró suavemente y haciendo un gran esfuerzo por no reírse mientras rozaba las hojas sobre los labios de su esposo.
En ese segundo Ranma se levantó bruscamente para sentarse y mirar con el ceño levemente fruncido a su esposa. – Claro que sí, los Saotome nunca se rinden… ¿por qué lo dices? – preguntó.
Akane sonrió pícaramente.- Porque hace unos segundos dijiste que tenías mucho sueño...que te tengo agotado...- subió una de sus manos para acariciar las mejillas del chico.- Etto..supongo que son las hormonas las que me tienen así anata...- murmuró bastante sonrojada.
- Quizás algo… pero no puedo negar que me encanta.. – sonrió seductoramente acariciando el rostro de su mujer. - ¿Me quedé dormido? Kuso… últimamente estoy un poco agotado... pero supongo que es algo temporal... – murmuró extrañado dándose palmadas en las mejillas para despertar por completo.
- ¿Hace cuántos días que estas así¿por qué no me habías dicho nada antes? – preguntó Akane mirando a los ojos a su esposo.- El lunes irás a hacerte algunos exámenes...-
- ¿NANI¿exámenes? – miró a la joven con el ceño levemente fruncido - No es nada importante, supongo que es por dormir poco tiempo y trabajar horas extras para presentar la planificación… me niego rotundamente a que un idiota me diagnostique alguna enfermedad que no tengo.. –
- ¿Me estas llamando idiota? – preguntó Akane mirándolo molesta.- Quieras o no vas a ir ...- masculló regalándole una fiera mirada.
- Para nada… y definitivamente no voy, me siento perfecto... – protestó mirando a su esposa de la misma manera que ella lo hacía con él.
- ¿Te da miedo? – Akane curvó sus labios en una media sonrisa.- Yo estaré contigo anata...-
Un golpe que sonó como si alguien se dejase caer de rodillas cerca de ellos llamó la atención de los chicos...
- Ho...hola...- jadeó bastante agitado Inuyasha, dejando bajar a sus hijos y luego quitándose la mochila con las cosas para comer que había preparado su mujer.
- ¡Hola, Ranma, oba-san! – exclamaron en coro los pequeños ubicándose a un lado del joven de la trenza.
- ¿Qué demonios? – preguntó sorprendido Ranma con la llegada repentina del medio demonio y los pequeños. - ¿Por qué luces tan cansado¡Je¿qué pasó con Kagome?... – preguntó burlón.
- ¡Hola niños! – sonrió Akane, luego mirando con curiosidad a Inuyasha continuó- ¿Qué demonios le hiciste a mi amiga? -
- ¿NANI?...es TU amiga la que se puso como loca...yo no hice nada...- Inuyasha miró hacia atrás algo asustado.- Yo sólo estaba comentado lo que pienso sobre Izayoi y el mocoso ese...y de repente se puso como loca...preferí correr...no quiero discutir con ella...-
- No digas esas cosas si Kagome no es loca…- fingió el chico de la trenza simulando que la muchacha estaba allí. - Oe Kagome…¿cómo estás? ...¿qué haces detrás de Inuyasha?... ¿por qué no vinieron juntos? – preguntó mirando por detrás del medio demonio
Inuyasha comenzó a sudar frío, el sólo imaginar que Kagome podía estar detrás de él en ese minuto bloqueó todo el resto de sus sentidos.
Akane miró con complicidad a su esposo.- ¡Kagome-chan! Ya estábamos preocupados por ti amiga -
- Ka...Kagome...yo...yo...no dije na...nada...- tartamudeó Inuyasha aterrado. No necesito voltear para saber que Ranma y Akane le habían hecho una broma cruel porque el par estaba carcajeándose con muchas ganas. – TEMEE...PAR DE IDIOTAS...- gruñó conteniendo sus deseos de asesinar al par de humanos en ese mismo momento.- ¡Me da lo mismo si Kagome escucha¡Está loca¡ No es mi maldita culpa que se enfadara! ...TODO LO QUE LE DIJE ERA VERDAD...-
En ese momento llegó una furiosa joven de cabellos azabaches bastante agitada – Inuyasha… ¿qué estabas diciendo? – murmuró fingiendo un dulce tono de voz acercándose al hombro del medio demonio.
- Kag...Kagome...yo...yo...- tartamudeó con dificultad Inuyasha comenzando a sudar frío.- ..na...nada...- contestó tomando con rapidez de la mano a Izayoi para luego cargarla entre sus brazos.- las extrañamos...¿cierto hijos?...-
- Oyaji baka… - murmuró Shinichi.
- ¡Je! usando a los pequeños como escudo… muy digno de tu parte Inuyasha.. – sonrió mordaz Ranma.
- ¡Baka! Tú no te metas...- masculló Inuyasha mirando de forma asesina al chico de la trenza.
- ¡Kagome-chan¡Qué bueno que llegaste amiga!...ya me sentía sola rodeada de tantos niños...- sonrió alegremente Akane esperando que su amiga decidiera olvidarse de su pequeña pelea con Inuyasha.- ¿Ya viste lo hermosos que se ven los árboles? –
El aura de la pelinegra se apagó rápidamente y su semblante cambió totalmente. Algunas lágrimas comenzaron a aflorar en sus castaños ojos. – Inuyasha… ¿de verdad no estabas de acuerdo aquella vez?... en ese momento… pensé que me habías correspondido porque lo deseabas… porque estabas seguro de que me querías… - gimoteó derramando copiosas lágrimas. – Inuyasha… ¡eres un tonto! – exclamó tomando del haori del muchacho para llorar con más fuerza acomodando su cara en su pecho. – Baka.. baka.. ¡BAKA! – continuó jalando la prenda mientras las lágrimas comenzaban a mojarla.
Despacio, Inuyasha dejo a su hija en el piso, suspiró con resignación antes de abrazar delicadamente a su mujer. – Maldición Kagome no llores...no llores...- suplicó con su tono más suave de voz.- sí quería...pero me hubiese gustado que no fuera de esa forma...ya no llores...le hace mal a nuestra bebé...- pidió nuevamente acariciando con suavidad su espalda.
- ¿Qué no fuese de esa forma¿a qué te refieres? – hipó Kagome calmándose un poco pero dejando algunas lágrimas caer por su rostro.
- A que yo no estaba consciente al inicio...estábamos en medio de una batalla y no estábamos solos...- murmuró algo sonrojado.- merecías algo más romántico koishii – agregó acariciando con ternura una de sus mejillas.
- Inuyasha… - sonrió Kagome correspondiendo al abrazo de su esposo. – Aishiteru… no te preocupes… a mi me pareció muy romántico… pude detener tu transformación y evitar que te convirtieras en un youkai para siempre… además… luego de eso me abrazaste y me prometiste que serías un hanyou un poco más para mi… - sonrió sonrojada apoyando su barbilla en el hombro de su compañero cerrando sus ojos.
- ¡Je! de verdad me compadezco de ti… - sonrió burlón Ranma interrumpiendo el momento.
- ¡Baka!...- Akane silenció con un codazo en el estomago a su esposo.- déjalos en paz ¿que no ves que se están reconciliando? –
- Itte… sólo estaba bromeando... – murmuró Ranma frotándose el abdomen
Inuyasha prefirió no hacer caso del comentario de Ranma, internamente se carcajeó cuando este último fue golpeado por Akane.
- No te preocupes Akane-chan… - sonrió Kagome dejando de abrazar a su esposo para sacar de la mochila algunas cajitas con bento y otras con sakura mochi preparadas por ella colocándolas luego en la manta. – Pueden servirse todo lo que deseen chicos.. –
- ¡Arigato! Yo también traje algunas cosas...- sonrió alegremente Akane.- No cocine nada...no se preocupen...- masculló al notar la forma en que era observada por los demás.
Inuyasha se sentó al lado de su esposa, sonrió al ver como sus hijos peleaban entre ellos con unas pequeñas espaditas que les habían regalo hace unos meses atrás. Al mirar a Izayoi notó que esta lo observaba muy seria. - ¿Pasa algo preciosa? – preguntó con curiosidad.
- Otou-chan... eres feo… ¿no me quieres verdad?... – gimoteó la chiquilla.
Todos miraron bastante sorprendidos a la niña, Inuyasha le contestó tratando de mantener la calma- ¿Nani?... ¿Cómo puedes decir esas tonterías? "Kuso...esta niña es igual que su madre..."-
- Otou-chan no quiere que Izayoi juegue con Shigeru hasta ser muy vieja… - lloriqueó mirando a los ojos a su traumatizado padre.
Inuyasha miró a su hija con el ceño levemente fruncido, una vena comenzaba a palpitar en su sien, prefirió ignorar el comentario de la niña, rápidamente tomó una de las latas de ramen que Kagome había traído y comenzó a devorarla a toda velocidad, mascullando entre cada bocado algunas maldiciones.
- ¿No te deja jugar¿qué tiene de malo que jueguen? – preguntó con curiosidad Akane.
- Otou-chan es malo… Izayoi sólo quiere jugar a lo que hacen los adultos... como tú y ojii-san… - exclamó la pequeña observando a la pareja de Nerima.
- ¿NANI? – preguntó escandalizado el muchacho de la trenza. - ¿Qué cosas hacen los adultos? -
- Darse besos... – sonrió inocente la pequeña.
Akane suspiró aliviada, levemente sonrojada comentó:- Je...etto...um...pero es que eso sólo lo puedes hacer cuando seas grande...eres muy pequeña aún Iza-chan...tal vez tu papá te deje cuando tengas quince o dieciséis años...-
- Por primera vez estoy de acuerdo con Inuyasha… yo creo que la mocosa es muy pequeña para pensar en eso, y no creo que a los quince años sea una edad razonable koishii… mínimo a los veinte.. – espetó el muchacho de la trenza.
- Etto… mejor sigamos con el almuerzo... – trató de cambiar de tema Kagome con una gotita en su frente mientras devoraba con avidez una sakura mochi.
- ¿Realmente creen que un chico de quince o dieciséis años les va a pedir su opinión para hacer algo así¿alguna vez le pediste al tío Genma su autorización para algo, anata? – preguntó Akane comiendo lentamente uno de los sakura mochi.
- Um… de acuerdo… - respondió desganado el muchacho de la trenza.
- ¿Está bien la comida? – preguntó sonriente Kagome
- Hai, Kagome-chan está delicioso...me encantaría poder cocinar algo más que arroz...- suspiró con resignación Akane.
- Ya sabes que me encanta todo lo que cocinas Kagome...- comentó Inuyasha tratando de pensar en otra cosa que no fuera el último comentario de Akane.
- Grico… quiego más… - apenas pudo pronunciar Ranma tragando tres sakura mochi a la vez, rápidamente se sirvió con los palillos un poco del bento.
Kagome, al igual que Ranma, ávida se sirvió los últimos dos sakura mochi antes que el ojiazul los engullera y reservó una de las cajitas del bento. Inuyasha y Akane los miraron con una gotita en su frente. – Etto… es por la bebé… debo alimentarme muy bien... – se justificó.
Inuyasha tomó un par de latas de ramen y las alejó rápidamente de Ranma.- ¿Y a ti qué demonios te pasa? ...desde que te conozco te he visto comer como cerdo, pero esta vez superaste el record...- sonrió de medio lado.
- ¡Ranma¿Anata...qué pasa contigo? – preguntó Akane algo avergonzada por la voracidad de su esposo.- Te estas comportando como si no hubieses comido en meses...tranquilo...si comes así te puede hacer mal...- dirigiéndose a su amiga continuó: - Tú tampoco deberías exagerar amiga...-
-Um... está bien... – asintió Kagome sintiendo un poco de culpa quedándose con solo un sakura mochi.
- A ti no te importa baka... – gruñó Ranma mirando al medio demonio, para luego seguir el ejemplo de Kagome.
- ¡Keh! Mientras no ataques mi ramen...me da lo mismo si decides comerte hasta las ramas de los árboles...- comentó el hanyou de forma burlesca.
- Te ves casi tan antojado como Kagome, anata...- sonrió alegremente Akane.
- No es cierto… siempre tuve buen apetito... – farfulló el chico de la trenza.
- Oka-chan… - habló de repente la pequeña Izayoi todavía resentida con su padre.
- ¿Qué sucede linda? – sonrió Kagome.
- Los cerezos tienen el mismo color que el algodón de azúcar… ¿no crees? – rió tomando entre sus manos un pétalo en el aire que en ese momento caía.
- Hai es cierto...- sonrió Inuyasha – sobre todo los que son de color más rosa ¿no preciosa? – preguntó mirando sonriente a la niña.
- Izayoi no le habla a otou-chan malo… - contestó la pequeña sin mirar al muchacho.
- ¿Na...Nani?... ¡Kagome¿Escuchaste a tu hija?... ¿Cómo puede decirme algo así?...- murmuró Inuyasha visiblemente abatido.
- Iza-chan… tienes que respetar a tu padre… ¿de acuerdo? él te quiere mucho y lo que hace es sólo para protegerte… tú lo sabes bien.. ¿ne? – dijo la joven de cabellos azabaches mirando seria a la pequeña.
La chiquilla asintió con la cabeza gacha sin mirar a su padre aún un poco resentida con este.
Shinichi se acercó a su padre, al sentir el aroma de tristeza de éste rodeó con sus bracitos uno de los brazos del medio demonio. – Te quiero oyaji.. – sonrió.
Mamoru también se acercó a su padre abrazándose al otro brazo de este: - Yo también oyaji...-
Inuyasha evitó la mirada de todos los demás tratando de no demostrar su emoción: - Yo a ustedes mocosos...-sonrió acariciando las cabecitas de los niños.
Akane sonrió al ver como su amiga miraba enternecida a Inuyasha y a sus hijos. Su miraba se topó con un gran y rosado árbol de sakura.- Iza-chan tenia razón...- murmuró para si misma.- ¿Ranma, atashi no koto suki nan desho? – preguntó con su tono de voz más dulce mirando a los ojos a su esposo.
Ranma se sonrojó furiosamente. – ¿Po… por qué lo preguntas koishii? Tú sabes que sí… - murmuró jugando con un palillo en la tierra evitando las miradas burlonas del medio demonio.
- Ranma...anata...- Akane tomó a su esposo por la camisa, mirándolo con desesperación continuó: - necesito...es decir...quiero algodón de azúcar...-
- ¡¡Ha.. hai!!... ¡Enseguida! – exclamó el ojiazul poniéndose de pie en un santiamén y corriendo por el lugar para encontrar lo que su esposa pedía.
- ¡Keh!...Diablos Akane ahora no pararás de tener antojos...- sonrió de medio lado Inuyasha- espero que los que vienen sean un poco más sanos que éste o a Ranma le costará mucho cargarte hasta el hospital.-
- Nee… no le digas eso a Akane-chan… ella no ha tenido casi ningún antojo… es más… parece que se los pasó a Ranma-kun – rió Kagome.
- Este es mi primer antojo...tienes razón Kagome-chan – sonrió Akane ignorando el comentario de Inuyasha.- últimamente él ha tenido algunos antojos aunque lo niegue...creo que mi bebé no quiere que su mamá suba mucho de peso...- agregó acariciando con ternura su casi imperceptible vientre.
- ¡Je¿Eso significa que nuestra hija es tan golosa como su madre?...o tal vez quiere que su padre sufra de la espalda por tener que cargar a su madre...- comentó entre risas el hanyou.
- ¿Qué dijiste? - preguntó Kagome con el ceño fruncido.
- Nandemonai...koishii...- sonrió Inuyasha fingiendo inocencia mientras masajeaba los hombros de la chica.
En ese momento para la fortuna del medio demonio llegó Ranma cargando varios algodones de azúcar, algunas manzanas con caramelo y palomitas de maíz.
- Aquí tienes koishii... traje algunas cosas más por si se te antojan.. y además... hacía tiempo que no probaba de esto.. - murmuró Ranma fijando su vista en los dulces
- Arigato...- sonrió Akane dulcemente, tomó uno de los algodones de azúcar y además apartó de su esposo algunos dulces.- Creo que tú tienes más antojos...- comentó mirándolo de forma juguetona.- como sigas así vas a engordar más que yo...- agregó comenzando a comer muy despacio.
- ¡Keh! va a ser divertido verte convertido en una pelota, baka...-agregó mordazmente Inuyasha.
- Bakayaro… ¿quieres pelear? – sonrió egocéntrico Ranma poniéndose en guardia.
- Keh...no pierdo el tiempo con humanos débiles...- comentó con una media sonrisa Inuyasha.
- ¿Débil¡Je! no me subestimes ahou… ¡ahora te enseñaré lo que Ranma Saotome es capaz de hacer! – exclamó lanzando algunos puñetazos hacia el hanyou.
Akane suspiró con resignación, estiró uno de sus brazos para tomar a su esposo por la camisa, una vez que lo logró tiró con fuerza de ésta consiguiendo que el chico cayera sentado a su lado nuevamente. - ¿Quieres palomitas anata?...- preguntó con un dulce tono de voz y regalándole una hermosa sonrisa.
Ranma olvidó completamente la pelea y levemente sonrojado sonrió embobado por la sonrisa y el tono de voz de la chica. – Ha... hai koishii.. – asintió tomando algunas todavía mirándola fijamente.
- Etto… ¿ya saben que nombre van a ponerle a su hijo? – sonrió Kagome terminando de desviar aquella contienda.
- ¿Eh?...Um...no hemos pensado aún en un nombre...- Akane sonrió acariciando con una de sus manos delicadamente su vientre.- pero algo me hace pensar que tendremos que elegir un nombre para un niño...-
- Yo también creo que será un niño... y muy fuerte como su padre – sonrió dulcemente Ranma colocando su mano sobre la de su esposa para acariciar su vientre.
- Mientras no herede el carácter de uno de ustedes...pobre mocoso...- comentó Inuyasha de forma burlesca.
- ¡Inuyasha! – le llamó la atención Kagome.
- No te preocupes Kagome-chan..-sonrió Akane mirando a su esposo aún demasiado feliz como para prestarle atención a los comentarios del hanyou - ¿ustedes ya pensaron en un nombre? – preguntó acercándose más a Ranma para apoyar delicadamente su cabeza sobre uno de sus hombros.
- Hai.. – sonrió Kagome acariciando suavemente su vientre. – Todavía no estamos seguros del sexo tampoco… pero presentimos que será una niña y por eso decidimos ponerle Hanako… es un nombre muy bonito… ¿ne, Inuyasha? – volteó para ver al chico.
- Hai...pero nuestra hija será mucho más bonita que cualquier nombre...- sonrió Inuyasha.- será igual de hermosa que tú...- murmuró por lo bajo para ser escuchado sólo por su mujer.
- Hanako es lindo nombre... ¿por qué lo escogieron? – pregunto Akane mirando con curiosidad a la otra pareja.
Kagome se sonrojó levemente. – Etto… por nada en especial… "No puedo decirles por qué fue en realidad… ¡jeje! aunque también elegimos ese nombre por otras cosas… omitiré lo principal…" carraspeó para luego volver a hablar: – Bueno en realidad… decidimos llamarla así porque en este embarazo he tenido una debilidad especial por las flores… los perfumes me desagradan bastante como en los otros embarazos… pero las flores que tenemos alrededor de la cabaña me sentaron tan bien que todos los días hago un ramo para colocarlo en un florero en casa… creo que a ella le gustan mucho… - sonrió masajeando su vientre.
Ranma rodeó con sus brazos a Akane. – Es un bonito nombre... – sonrió tontamente mirando a su esposa.
Akane le devolvió la sonrisa levemente sonrojada, luego miró a Izayoi quien se veía aún algo molesta - ¿Iza-chan?...¿qué te pasa linda?...¿no quieres una hermanita?-
Izayoi jugó con sus dedos. – Preferiría un hermanito… no quiero dejar de ser la única.. – gimoteó.
Inuyasha observó de reojo a su hija, una pequeña sonrisa se formó en sus labios.- Aunque digas que soy malo...deberías saber que nunca podría olvidarme de mi preciosa princesa...eres nuestra primera bebé...siempre serás única...- afirmó mirando con dulzura a la niña.
- Otou-chan... ¡daisuki! – exclamó para tirarse a los brazos de este. – Gomen ne… no eres feo… eres el más lindo de todos los papás… - afirmó rozagante.
Inuyasha correspondió al abrazo de la niña – Tú eres la hija más linda que puede existir en el mundo preciosa...- sonrió acariciando con delicadeza las mejillas de Izayoi.
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Al otro día en el Dojo Tendo.
Ranma y Akane estaban teniendo una "discreta" discusión por el tema del médico en la sala, Soun Genma y Nodoka estaban al otro lado de la mesita mirando televisión aunque estaban bastante interesados en la discusión y prestaban oídos al altercado. El joven de la trenza había amanecido con nauseas y calambres en las piernas. La joven insistía en que debía hacerse un chequeo.
- Pero no es nada, koishii... estoy completamente bien... – gruñó Ranma con una sonrisa apretada.
- Sólo tienes que hacerte un par de exámenes...- masculló Akane mirando con seriedad a su esposo.- ¿Es que no entiendes que necesito estar segura de que estas bien?...-
- ¿No confías en lo que te digo? No necesito de esos estúpidos exámenes… - insistió mirando hacia otro lado.
Akane tomó con una de sus manos el rostro de Ranma obligándolo a mirarla a los ojos. - ¿Entonces cómo diablos explicas lo que te pasa?...maldición Ranma sólo tienes que sacarte un poco de sangre...no seas cobarde –
- ¿¿Cobarde¡Je! no le tengo miedo a esas cosas… sólo que me parece inútil todo esto.. – replicó poniéndose de pie para voltear y caminar unos pasos hacia la escalera.
- Ranmaa...- gimoteó suavemente Akane.- ¿por qué eres tan terco?... ¿que no entiendes que tienes que cuidarte para nuestro bebé? ...Estoy preocupada por ti anata..-
- Akane... – susurró el muchacho para voltearse rápidamente y abrazar a su esposa con suavidad. – Gomen… haré esos malditos exámenes… no quiero que te sientas mal por mi culpa ni que le suceda nada a nuestro bebé… - musitó acariciando con delicadeza los cabellos de su mujer.
Akane correspondió al abrazo – Arigato anata...-sonrió arrimándose más a él – no te preocupes te acompañaré y todo saldrá bien.-
- Hai… - sonrió estrechándola entre sus brazos. Una sensación extraña lo invadió en ese momento. "No puedo creerlo… tengo muchas ganas de comer algo preparado por Akane… kuso… estoy muy mal...". – Chikuso… - murmuró por lo bajo.
- ¿Qué pasa?...- preguntó Akane separándose un poco de él para mirarlo a los ojos.
- Etto..."No puede ser cierto… rayos…" koishii… quisiera comer algo preparado por ti.. – dijo sin poder creerlo él mismo.
- ¿¿Es.. estás bien hijo??? – exclamó Genma bastante asustado.
- ¡HIJO MIO!..- suplicó Soun mirando con desesperación a Ranma.- Conoces el mal de Akane...no puedes hacernos esto... ¿quién se encargará del Dojo si te pasa algo? - el hombre comenzó a llorar con todas sus fuerzas.
Akane dirigió una incrédula mirada hacia su esposo.- ¿es broma no?...no bromees así conmigo...-
-…ni yo mismo lo creo… pero me dieron deseos enormes de comer algo cocinado por ti.. – afirmó presa del pánico.
Una gran sonrisa se formó en el rostro de Akane, se sentía en el cielo.- ¿Puedo cocinar lo que yo quiera? "Siempre supe que llegaría el día en que Ranma apreciaría mi comida ...POR FIN ...no puedo creerlo...por fin se dio cuenta de que mi comida no es mala"-
Ranma pensó por un momento en la posibilidad de huir. "Diablos… no puedo hacer eso… no quiero que Akane se preocupe… pero… ¿si termino envenenado?... mierda.." – Ha.. hai… pero no te compliques demasiado… - contestó finalmente bastante resignado.
- ¡Hai! – exclamó llena de felicidad Akane mientras se ponía de pie para dirigirse hacia al cocina.- Estoy tan contenta que voy a cocinar para todos...- agregó antes de desaparecer de la sala.
Pasaron cinco minutos y la sala estaba desierta a excepción de un tembloroso joven que yacía sentado en el mismo lugar. Escuchaba los golpes y los exagerados gritos de su esposa, los olores que venían de la cocina que, no eran precisamente agradables… "Kuso… ¿en qué embrollo me metí?... ahora no hay posibilidades… tendré que probarlo y… creo que tomaré todos los digestivos que encuentre en casa." Otro enérgico grito de la chica sacó de sus pensamientos al muchacho que caminó hacia la puerta de la cocina preocupado por su vida.
Akane miró con orgullo su creación culinaria, había puesto toda su imaginación en ésta, tal vez se veía algo extraña, pero estaba totalmente segura de que su sabor era mucho mejor de lo que se veía, tomó el plato y se dirigió hacia la sala. Camino a esta se encontró con su esposo.- Mira ya terminé... ¿se ve lindo no? – preguntó con una gran sonrisa enseñándole su obra.
- Etto… - Ranma miró con pánico el menjurje que tenía delante de sus ojos: el arroz era de color café, tenía algunas zanahorias mal picadas alrededor, huevos a medio cocinar con algo de la cáscara y un olor penetrante a vinagre, parecía que estaba espolvoreado con pimentón dulce, pero en grandes proporciones. – Mm… se.. ve… b.. bien… - tartamudeó comenzando a tener palpitaciones. "Voy a morir… me pregunto si podré conocer a mis hijos luego de esto…." pensó mientras acercaba a su boca con los palillos un poco de aquella extraña comida.
Continuará
Notas de las autoras:
En esta parte hay demasiadas cosas que me gustaron, para empezar
Inuyasha y Ryoga traumatizando al pobrecito Ran-chan con el asunto
del embarazo jajaja! pobrecito vv Inu y Ryo-chan fueron malos xpp
(pero me encanto escribir eso xppp). También fue divertida la
parte de Inu metiendo la pata hasta el fondo con Kagome con sus
comentarios...tuvo varios lapsus brutus por ahí no xp?
Lo
que me ofendió profundamente fue Iza-chan con sus comentarios
sobre su pobrecito papi v.v ...realmente pobre Inu...tan precoz que
le salió su princesa ;)...pero por otro lado con sus
hermanitos todo el día tras ella xp va a tener muy buena
vigilancia
Pero lo que más me gustó sin lugar a dudas fue Ranma con antojos xppp y que antojos no? Sobrevivirá el muchacho para conocer a su bebé¿Cómo se verá de papá? ( esta pregunta es para estimular la baba en las lectoras xp)
Antes de irme les cuento que ya estamos por terminar de escribir el segundo capítulo de nuestra nueva serie de Ranma ½ , lo único que les puedo adelantar es que me estoy divirtiendo mucho traumatizando a Ranmita xp, se nos han ocurrido escenas demasiado enfermas xp que esperamos disfruten tanto como las que hicimos en Ai wa yasei da! ...el título de esta nueva serie aún no se los puedo dar porque seguimos dudando entre algunas opciones (y considerando todo lo que nos costó ponerle un nombre a este crossover de verdad ha sido rápido el proceso para encontrar un nombre para la nueva serie xp) pero tenemos claro que vamos a subir el primer capítulo el 30 de diciembre.
Creo que ya me emocioné demasiado P Nos vemos en el último capítulo y por fis dejen sus comentarios :)
Freya
Nota cultural:
Hanami: Literalmente es la contemplación de las flores "Hana" significa flor y "Mi" viene del verbo "ver", pero se relaciona más con la visita anual a los distintos parques de la ciudad para contemplar a los cerezos en flor , cuando estos comienzan a florecer muchas personas visitan aquellos parques famosos por poseer una enorme cantidad de cerezos. Pero no solo acuden a los parques a admirar las flores sino también a comer y beber bajo sus ramas y pasar un rato divertido. En esta fiesta se celebra "la vida", esto se debe a que los Sakura representan lo efímera que es la existencia humana ya que las flores desaparecen en tan sólo una o dos semanas.
Palabras en japonés:
Bakayaro: Estupido idiota, estupido cretino.
Ranma,
atashi no koto suki nan desho: Ranma...tu me amas ¿cierto?
(esta pregunta se la hace Akane a Ranma en el último tomo del
manga y fue realmente necesitabamos ponerla xp)
Ahou:
Tonto
Daisuki: Te quiero, me gustas
