Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi...menos Iza-chan, Kenji . Shigeru, Mamoru, Shinichi y Kaoru...( todos los pequeños engendritos asi me ahorro el tener que seguir enumerándolos xp) que son parte de nuestra imaginación enferma xp
Ai wa yasei da!
por
Freya & Sakura
Hola chicos!
Finalmente llegamos al término de esta historia… (por no decir la gran epopeya) que creamos… :'-( entre escribirla y publicarla fueron casi seis meses en total… medio año dedicadas a Ai wa yasei da!... realmente extrañaremos esta historia, especialmente los pequeñitos invención nuestra… siempre veré en una pequeñita la carita fresca y pícara de Iza-chan … espero que lo hayan disfrutado como nosotras : -) que se diviertan y pasen un rato ameno con el final… gracias por todo… queridos lectores… :- )… Dejamos que lean el capi…. Nos vemos al final ; )
Sakura
Epílogo II Octava Parte: El heredero Saotome y la niña de las flores.
Simbología
"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. –
Lo que dice el personaje.
Cambio de escena -----------------------
Algunas horas después, en el Sengoku-jidai caía el atardecer, el sol todavía enviaba a la zona algunos débiles rayos que iluminaban los rostros risueños de algunos pequeños que retozaban en el césped junto a sus mascotas en tiernos juegos infantiles. Las aves emitían sus últimos cantos antes que el sol se ocultara por completo.
Cerca de una cabaña rodeada de flores en medio del bosque, Kagome juntaba con la pequeña Izayoi algunas amapolas, margaritas y lilas para preparar un ramo. La chiquilla correteaba rozagante con una corona de jazmines adornando su cabecita, obra de su madre. La mujer de cabellos azabaches aspiraba con verdadero placer el perfume delicado que le ofrecía la naturaleza, completamente feliz.
Por otro lado, cerca del Goshinboku, Inuyasha y los gemelos practicaban. El hanyou contempló con orgullo a sus retoños, los pequeños cada día se hacían más fuertes y rápidos. "Está tarde es perfecta...todo está tan tranquilo..." sonrió Inuyasha relajándose por unos segundos, sin embargo todo su cuerpo se tenso al percibir un asqueroso aroma a lobos acercándose hacia ellos. – No puede ser ese maldito otra vez...- masculló antes de tomar a sus hijos y acercarse con rapidez hacia donde estaban Kagome e Izayoi, una vez ahí dejo en el piso a sus hijos y tomó posesivamente a su mujer por la cintura.
- ¿Qu.. qué pasa? – preguntó Kagome un poco asustada. - ¿Se acerca algún youkai peligroso? – preguntó.
- Nunca ha sido peligroso...sólo es una maldita molestia...- masculló Inuyasha.
El par de gemelos alerta se posicionaron delante de su madre y de su hermana en posición defensiva con sus diminutas espadas a lo alto.
En ese momento un remolino verde se acercó a gran velocidad hacia ellos. A pocos metros se detuvo y sonrió orgulloso. En su espalda cargaba dos pequeños de aproximadamente dos y tres años de edad muy parecidos a él. Los dejó en el suelo.- Sepan comportarse niños… ellos son amigos de otou-san -
- De acuerdo, oyaji… - sonrió Hideki, el más grande de los hermanitos, era un precioso niño de piel morena, ojos verdes y brillantes cabellos oscuros atados en una pequeña coleta. El más pequeño se posicionó a un lado de su hermano, sus ojos eran de color azul brillante, su piel muy blanca y el cabello de un rojo muy intenso.
- ¡Yo! Kagome – sonrió Kouga acercándose a la pareja. – Konbanwa… mocosos… Inukoro.. – agregó mordazmente
- ¡Keh¿Qué diablos haces aquí? ...- gruñó Inuyasha mirando con el ceño fruncido al joven lobo.- ¿Esos mocosos tienen la mala suerte de ser tus hijos?- preguntó sonriendo de forma burlesca.
- ¡Konbanwa… Kouga-kun! Tanto tiempo sin verte… - sonrió ampliamente Kagome. - ¿Son tus hijos estos niños tan hermosos? – preguntó acercándose a los chiquillos para acariciar sus cabecitas. – Kawaii… - murmuró.
- Hai… - asintió orgullosamente el demonio lobo. – A mi también me da gusto verte, inukoro… - contestó mirando de reojo al hanyou. – Qué bonita chiquilla… es igual a ti, Kagome – comentó mirando a Izayoi. – Lástima que tenga a este baka como padre… pobrecita… me compadezco.. –
La pequeña frunció el ceño. - ¡¡Otou-chan es lindo¡no le digas baka! – exclamó agitando sus pequeños bracitos.
Inuyasha miró con una ceja levemente arqueada a Kouga.- No trates de reflejar la mala suerte de tus cachorros en los míos...ellos si tienen a un idiota por padre...es más alguien debió prohibir que te reprodujeras.-
Parecía que los niños tampoco se habían agradado mucho, los pequeños lobos y los gemelos se tiraban entre sí rayitos con la mirada.
- Nee Kouga-kun… ¿conocemos a tu esposa? – preguntó Kagome sonriente.
- Hai… es Ayame… - contestó Kouga. – Hace cuatro años que la hice mi mujer… y tenemos tres hermosos cachorros… el más pequeño lo está cuidando ella en la cueva… decidí que ya era mucho el tiempo que no los veía y quería saber como estaban.. –
- ¡Ayame-chan¡qué bueno! – exclamó feliz Kagome. – Dile que cuando quiera que pase a casa a tomar el té y conversar… quiero conocer a su otro pequeño… - agregó cordialmente.
- ¡Keh! Esa mujer siempre se vio muy persistente...no me extraña que te dejaras dominar fácilmente...- comentó Inuyasha mirándolo con una media sonrisa.
- Para nada… como no conocía otra mujer a la altura de Kagome, y Ayame me pareció una hembra muy fuerte y resuelta, decidí dejar que me conquistara… - rió con orgullo el youkai lobo.
- Kagome nunca estuvo a tu alcance...ella siempre me prefirió a mí...- sonrió de forma triunfal Inuyasha.- Siempre he sido más fuerte y mejor que tú...en todo...- añadió.
En ese momento, aprovechando la distracción de sus padres el pequeño Hideki se permitió mirar con más detenimiento a la pequeña Izayoi que se encontraba a un lado de Kagome que trataba de servir de intermediaria en la "amigable" discusión que tenían el par de hombres.
A pesar de las miradas asesinas de los gemelos se acercó hasta quedar dos pasos de la chiquilla.
- ¿Cómo te llamas? – preguntó utilizando su más hermosa sonrisa.
- Iza..-chan.. perdón… Izayoi.. – tartamudeó un poco nerviosa la niña por la seguridad con que se manifestaba el niño.
Hideki tomó las manos de la pequeña. – Yo soy Hideki… eres muy bonita, Izayoi… ¿Cuándo seamos grandes, quieres casarte conmigo? – preguntó.
- ¿Na... nani?? – exclamó la pequeña quitando sus manos de las del pequeño lobito mirándolo roja de la vergüenza.
- Baka...deja a onee-chan...- gritó Mamoru antes de lanzarse sobre Hideki para atacarlo con su pequeña espadita.
- Oe...no ataques a Hideki...- Shinta se unió rápidamente a la pelea tratando de ayudar a su hermano mayor.
- ¡¡Yo también defenderé a onee-chan!! – gritó Shinichi lanzando una patada hacia Shinta.
- Temee… ¡el poder de los lobos youkai es superior al de ustedes…¡Seguramente los venceremos…! – exclamó orgulloso Hideki lanzando puñetazos para defenderse.
La pequeña discusión entre Inuyasha y Kouga se detuvo cuando escucharon el bullicio de la pelea – Temee...tus estúpidos mocosos trataron de hacerle algo a mi hija...- gruñó Inuyasha mirando de forma asesina al joven lobo.
- Urusei… inukoro… ¿tú como sabes eso? Seguramente el par de malditos mocosos tuyos los atacaron primero y ellos se defendieron… yo les ordené que se comportaran y ellos son civilizados… no como algunos que no saben educar a sus hijos.. – gruñó Kouga.
- ¡Ustedes dos¡En vez de pelear den un ejemplo a sus hijos! – exclamó Kagome tomando al par de gemelos por el haori para evitar que la pelea siguiera. - ¿Por qué están riñendo? ...¿Cuándo les enseñamos eso? – los reprendió mirándolos seriamente.
- Oe...no tienes porque regañarlos...- Inuyasha rescató a sus hijos de los brazos de su mujer dejándolos nuevamente en el piso pero lo bastante alejados de los hijos de Kouga.- Hijos díganle a su madre por que tuvieron que atacar a esos mocosos.-
- ¡¡Ese lobo feo estaba muy cerca de onee-chan¡le tomó las manos! – exclamó frunciendo el ceño Shinichi mirando de forma asesina a Hideki.
- Estaba pidiéndole matrimonio a Izayoi… no sé porque me atacaron el par de inukoros… oyaji... – protestó Hideki detrás de las piernas de su padre.
- MALDITO LOBO... ¡Aleja a tus engendros de mi bebé!... ¡Te voy a hacer pedazos ahora mismo! – Gruñó Inuyasha lanzándose hacia Kouga con claras intenciones de acabar con su especie en ese mismo momento.
Kagome suspiró con resignación mientras una gotita de sudor se asomaba en su frente. – Hombres… -
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Tres meses después…
Ranma se sentó en una de las banquetas en el patio de la escuela Furinkan. Estaba bastante acalorado luego de dar clases a tres cursos, tomó de su bolso una botella con agua, bebió un poco y el resto se lo arrojó en la cabeza, el liquido chorreó por el cabello azabache del muchacho, mojo sus hombros y la camiseta de deportes que llevaba.
Sonriendo tomó una toalla y se secó un poco la cara. "Hoy se cumplen seis meses del embarazo… ha sido todo tan rápido… Akane se ve preciosa… por suerte no ha tenido tantos contratiempos sólo que se siente agotada más rápido y también tiene a veces dolores de espalda… creo que los antojos me los ha pasado a mi ¡je!. Lo que más me sorprendió fue sentir deseos de comer su comida… creí que no viviría para contarlo cuando vi el aspecto de lo que había cocinado… al menos supo como curarme… desde ese momento que no tuve más antojos de su comida ni de otras cosa ¡jeje!"
Algunas gotas recorrieron el cuello del muchacho y se perdieron en la camiseta. El joven colocó la tapita en la botella, la guardó en el bolso y frunció el ceño. "Kuso… y tuve que hacer esos malditos exámenes… detesto ir al médico… al final de cuentas no encontraron nada… sólo era algo psicológico por ser el primer embarazo de Akane… ¡jeje! era una forma de compartir la llegada de nuestro hijo, de protegerla…" Sonrió nuevamente al ver la silueta de su esposa a lo lejos.
Akane sólo sonrió cuando vió como Ranma se ponía de pie y comenzaba a caminar rápidamente hacia donde ella estaba. No pudo evitar sonrojarse al ver lo endemoniadamente bien que él se veía, la camiseta que usaba se notaba algo húmeda y pegada a su cuerpo delatando las sólidas y armoniosas líneas de su cuerpo. – Vinimos a buscarte anata...- comentó cuando el chico llego finalmente a su lado.
Ranma se acercó a su esposa, colocó un sonoro beso en sus labios y luego acarició el vientre de su mujer. - ¿Cómo se ha portado mi hijo hoy? –
- Se parece mucho a ti...está mañana estuvo bastante rato entrenando sus patadas...- comentó de forma juguetona Akane.- se tranquilizó cuando le dije que vendríamos a buscar a su papá... ¿crees que él te extrañaba tanto como yo? – preguntó subiendo una de sus manos para acariciar las mejillas de Ranma.
- Mi hijo será muy fuerte... tanto o más que yo… - rió Ranma. – También los extrañaba koishii… - agregó tomando su mochila - Por hoy terminé… ¿vamos a casa? – sonrió mientras pasaba uno de sus brazos por los hombros de su esposa.
- Mejor invítanos a tomar un helado...y luego podrías acompañarme a comprar un regalo para Iza-chan...además podemos pasar también a ver algunas cosas en las tiendas para bebés...- comentó Akane tratando aguantar la risa que le provoca la expresión de aburrimiento que se había formado en el rostro de su esposo al escuchar la palabra "tienda".
- Etto… no me gusta mucho visitar las tiendas… pero si es por nuestro hijos y a ti te gusta está bien… demo... ¿por qué un regalo¿ya es el cumpleaños? – preguntó Ranma distraído mientras comenzaban a caminar.
- Hai, mañana es su cumpleaños...el tiempo pasa muy rápido...parece que fue ayer cuando acompañamos a Kagome-chan al hospital ¿recuerdas?...- sonrió Akane. Antes que el chico pudiese contestar agregó: - Cuando nazca nuestro bebé no te iras a poner como estaba Inuyasha ese día ¿no?-
- ¡Je! de ninguna forma… ese tipo está loco… yo sabré controlarme… - respondió Ranma tratando de fingir seguridad. "Si Akane llega a sentirse mal voy a acabar golpeando a los malditos médicos…"
Akane se detuvo, colocándose frente a su esposo lo miró a los ojos. - ¿Me vas a acompañar durante el parto? "mentiroso estoy segura que la sola idea del parto le da miedo"-
Ranma estuvo a punto de contestar pero lo meditó bien. "Rayos le diría que no porque no quiero verla sufrir… pero también quiero estar allí para ayudarla en lo que necesite… kuso… creo que será algo muy difícil de enfrentar… aún más que aprender nuevas técnicas…". – Um… por supuesto que sí koishii… - respondió apoyando su cabeza en sus brazos fingiendo normalidad.
- ¿Seguro? ...¿Vas a resistir?...Es decir...yo no sé lo que pueda hacerte o gritarte en un momento así...- comentó divertida Akane.- o mejor dicho no sé si tú resistas al verme sentir dolor o quejándome...- agregó con un dulce tono de voz.
- Ranma Saotome no le teme a nada… es algo que ya sabes.. – sonrió egocéntrico el joven de la trenza. – Demo… no me gustaría verte sufrir koishii… por eso quiero estar contigo para protegerte y si quieres puedes golpearme o apretarme la mano muy fuerte cuando nuestro hijo esté naciendo... ¿qué te parece? – sonrió dulcemente mirando a la chica.
- ¿Te das cuenta de lo que me estas diciendo no? – contestó la chica rodeando con sus brazos el cuello de su esposo.- ¿No te da miedo lo fuertes que puedan ser mis golpes? -
- Hai… sabré soportarlos koishii… – sonrió Ranma acariciando el mentón de la chica. – Parece que ya llegamos - dijo mirando hacia un costado.
- Hai...ya llegamos – asintió Akane.- demo...¿quieres entrar ya o prefieres que nos quedemos un rato más así? – preguntó regalándole una coqueta mirada.
- Mmm... quedémonos un momento más así… - sonrió abrazando a la chica acariciando con suavidad su espalda.
- Hai...si quieres para siempre...- susurró Akane perdiéndose en la profundidad de su mirada.
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Al día siguiente, muy temprano por la mañana, un cargado Inuyasha subía rápidamente las escaleras del Templo Higurashi; Kagome lo había enviado a la tienda con una larga lista de cosas por comprar para el cumpleaños de Izayoi "No puedo creerlo mi bebé hoy cumple cuatro años...diablos está creciendo muy rápido...¡Keh! pero no voy a dejar que ese mocoso se la lleve de mi lado y ojala fuera sólo ese mocoso...pero no...tenía que estar también tras mi princesa uno de los mocosos de ese estúpido lobo...kuso...por su maldita culpa Kagome estuvo enojada casi todo el resto de ese día." una media sonrisa se formó en el rostro del hanyou mientras avanzaba hacia la casa " al menos los gemelos son de gran ayuda para vigilar a todos esos mocosos que quieran acercarse a mi bebé"
Sigilosamente entró a la casa dirigiéndose luego hacia la cocina, sin ser visto observó a su mujer por algunos segundos "ya se le nota bastante el embarazo...claro no tanto como cuando estábamos esperando a Iza-chan o a los gemelos...aunque algo se ha mantenido en todos los embarazos...siempre se ve preciosa..."
- Ya vine Kagome...kuso nunca imaginé que necesitarías tantas cosas mujer...- comentó con una media sonrisa dejando la gran cantidad de bolsas que traía sobre la mesada.
La chica volteó sonriente. – Gracias, koishii… quería prepararle una sorpresa a Iza-chan, hice su pastel favorito... ahora sólo falta adornar un poco la casa, Miroku y Sango vendrán por la tarde al igual que Ranma y Akane… nee… ¿podrías alcanzarme la crema que está en el refrigerador? – preguntó revolviendo la mezcla para el pastel.
- Um...ha...hai...- asintió Inuyasha acercándose rápidamente al refrigerador para responder a la petición de su esposa. – aquí está...-murmuró bastante sonrojado entregándole la crema. Inevitablemente su mirada se paseo una y otra vez entre la lata y los pechos de su mujer.
- ¿Qué sucede? – sonrió Kagome haciéndose la desentendida mientras metía un dedo en el pote para bañarlo en crema y luego lamerlo suavemente.
- Kagome...- susurró con un enronquecido tono de voz rodeando, con uno de sus brazos rodeó a su mujer atrayéndola con delicadeza hacia su cuerpo – Si sigues haciendo eso te vas a convertir en una verdadera tentación que no creo poder resistir mujer...- afirmó mirándola intensamente a los ojos.
- Mm.. si no tuviera que hacer los preparativos para el cumpleaños lo pensaría… - sonrió seductoramente Kagome frotando su mejilla contra la del medio demonio. – Demo… estoy muy ocupada… - suspiró resignada dejando un tibio beso en la mejilla de su esposo. - ¿Puedes entretener a Iza-chan para que no venga aquí? – preguntó sonriente todavía entre los fuertes brazos de su compañero acariciando con suavidad el pecho de éste.
- Está bien, pero prométeme que esta noche estarás disponible sólo para mi...- propuso Inuyasha con un tono de voz totalmente seductor.
- Hai.. – respondió levemente sonrojada. – Toda la noche si quieres… koishii… - agregó separándose lentamente del muchacho.
Inuyasha depositó un suave beso en los labios de su mujer antes de subir hacia su habitación donde aún dormían sus tres hijos; la noche anterior habían insistido en dormir con ellos y como siempre Kagome no había podido decirles que no.
- Diablos...se ven tan angelicales durmiendo...casi no parecen ellos...- murmuró para si mismo el hanyou al observar a sus tres "angelitos" durmiendo tranquilamente con una expresión de total inocencia y ternura adornando sus rostros.
- ¿Oyaji? – se despertaron de un salto los pequeños al oír la puerta y sentir el aroma a su padre, caminaron por la cama y saltaron al suelo para abrazar sus piernas, despertando así a su hermana que dormía profundamente.
- Oh.. ohayou otou-chan… - saludó Izayoi con los ojos entrecerrados para luego estirarse suavemente.
Inuyasha avanzó con los gemelos aún colgados de sus piernas hasta la cama, suavemente se sentó - Otanjoobi, omedetoo gozaimasu.- sonrió mirando con ternura a su princesa.
De un salto los gemelos subieron a la cama – ¡Omedetoo¡Omedetoo! Onee-chan – exclamaron a coro.
- ¡Arigato! – sonrió emocionada la chiquilla saltando para abrazar a su padre y hermanos. – ¡Daisuki da yo! –
Inuyasha correspondió al abrazo, luego de unos segundos comentó – Ya es hora de que vayan a vestirse, a ustedes dos los voy a acompañar...su madre se enfadaría conmigo si destrozan el baño...- agregó mirando a los gemelos. Segundos después se puso de pie, tomó a sus hijos de la mano para comenzar a arrástralos hacia el baño, antes de salir sonrió mirando a Izayoi – Preciosa cuando salgas del baño ve a tu habitación, te dejamos una sorpresa con tu madre...-
Unas horas después Inuyasha había ido por Miroku, Sango y los pequeños. Izayoi se había vestido con el regalo que sus padres le habían obsequiado, un precioso vestido rosa pálido con bastante volumen, adornado con cintas de un color rosa más oscuro y con algunos bordados de flores. Luego de que su madre le trenzara el cabello y la perfumara bajó enérgicamente las escaleras para recibir a los invitados. Kagome la siguió por detrás, orgullosa de su pequeñita. Inuyasha se hallaba en la sala junto con sus viejos amigos.
- ¡Konnichiwa! Oba-san, ojii-san, Kaoru-chan, Kenji-chan, Shigeru… - sonrió lanzándose a los brazos de la taijiya.
- ¡Otanjoobi, omedetoo gozaimasu Iza-chan! –sonrió Sango abrazando a la pequeña.- Te ves preciosa ¿ne Shigeru? – preguntó con una sonrisa.
- Te ves preciosa como siempre Iza-chan – Kenji respondió antes que su hermano – Oba-sama también se ve realmente hermosa...-
- Omedeto.. esto es para ti… - sonrió Miroku acariciando la cabeza de la pequeña para darle una muñeca de porcelana con un kimono color azul muy llamativo.
- Kenji tiene razón, te ves muy linda Izayoi... – sonrió Shigeru acercándose a la niña con una mano en la espalda. Al estar frente a frente con ella descubrió la mano en la cual tenía una hermosa rosa blanca. – Omedeto, Izayoi – susurró entregándosela.
- Arigato.. – respondió levemente sonrojada tomando con una de sus manos la muñeca mientras aspiraba suavemente el aroma de la flor.
- Hai...MI bebé es preciosa...- afirmó Inuyasha acercándose con algo de dificultad hasta donde estaba su hija, ya que los gemelos se habían aferrado a sus piernas algo asustados por la constante persecución de Kaoru. – Tengo que cuidarla mucho...- agregó tomando en brazos a una sonrojada Izayoi – hay muchos mocosos tras ella...- masculló mirando de forma asesina a Shigeru y a Kenji.
- Sólo dime quienes son Oji-san y yo mismo me encargaré de ellos...tú ya estas algo viejo...- afirmó Kenji mirando al hanyou con una fingida inocencia.
- Kenji-chan¿quieres ir a jugar a los videojuegos con Souta? – intervino Kagome tomando de la mano al niño para evitar desgracias con un padre medio demonio celoso y además de eso, orgulloso.
- ¡Hai! – contestó el muchacho bastante entusiasmado con la idea de jugar con esos objetos tan extraños de la época actual.
Inuyasha masculló una serie de maldiciones por lo bajo, suavemente dejo a su hija en el piso. – maldito mocoso...¿qué mierda quiso decir con lo de viejo? – murmuró
- ¿Y Akane oba-san¿Ranma oji-san¿Ellos vendrán también, ne? – preguntó la pequeña mirando con ojos vidriosos a su padre.
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Ya muy cerca del Templo Higurashi, Akane y Ranma se acercaban seguidos muy de cerca por otra pareja que conversaba animadamente.
- ¿Cómo le vamos a explicar esto a Kagome-chan? – murmuró Akane mirando de reojo a la otra pareja – Ya sabes como se pone cuando Nabiki molesta a Inuyasha.-
- No sé… - se encogió de hombros Ranma. – No pensé que los encontraríamos por aquí… parece que nos estaban siguiendo... – gruñó por lo bajo.
- ¿Y si intentamos perderlos?...aún podemos correr...- susurró Akane mirando con complicidad a su esposo.
- Mmm... etto… demo.. ya estas un poco pesada para eso… koishii – sonrió burlón Ranma.
- ¿Qué demonios me estas tratando de decir?...- gruñó Akane deteniéndose frente a su esposo. – ¿Piensas que estoy gorda? – preguntó mirándolo con el ceño fruncido.
- Mm.. un poco… bueno bastante, en verdad.. – contestó el joven de la trenza riendo.
- ¡Baka!...- Akane lanzó con fuerza su pequeño bolso dándole directo en el rostro a su esposo quien continuaba riendo de forma distraída.- ¡Insensible! ...¡No estoy gorda!, sólo he subido un kilo por mes que es lo normal...y si estoy gorda es por TU CULPA.-
- ¡Ouch¿Qué llevas en ese bolso? – preguntó Ranma frotándose la mejilla con una mano. – Sabes que solo bromeaba… es cierto que estas un poco más barrigona… demo… te ves kawaii así… - sonrió dulcemente tomando una de las manos de la chica.
- Lo que a ti no te importa... sólo mis cosas...exagerado...- refunfuñó haciendo todo lo posible por evadir la mirada de su esposo.
De inmediato Ranma tomó la barbilla de Akane y se acercó lentamente a su rostro. - ¿Sigues enojada conmigo? – murmuró ronco.
- Iie...- susurró Akane con su mirada perdida en el azul de sus ojos. – Ranma...- suspiró separando levemente sus labios.
- Akane… - musitó el joven de la trenza acercando sus labios a los de su mujer hasta rozarlos delicadamente.
- Bonita escena...casi parece sacada de una película ¿ne Tacchi?- comentó Nabiki con una pícara sonrisa. - ¿Iban a algún lugar "intimo"? – agregó.
- Bonita sería si fuéramos nosotros dos mi preciosa Nabiki Tendo… además… ¿Kuno Tatewaki besa mil veces mejor, no? Este idiota no parece hombre… - sonrió despectivamente mirando de reojo al chico de la trenza.
Akane abrazó con fuerza a su esposo evitando que éste mandara a volar a Kuno de una patada hasta el otro extremo del vecindario.- ¡qué cosas dices Nabiki!...nosotros vamos al Templo a visitar a Kagome-chan...-
- Maldito idiota… ¿quién te crees, baka? – refunfuñó Ranma mirando con odio al ex rayo azul de la escuela Furinkan. – Cuando estemos a solas veras quien es Ranma Saotome... – agregó mirándolo desafiantemente.
- ¿Kagome?...Estoy segura que también estará feliz de vernos...- afirmó Nabiki tomando a su esposo por la muñeca comenzando a subir rápidamente las escaleras.
- Shimatta...Kagome-chan me va a asesinar...- sonrió nerviosamente Akane.
Kagome saludó con entusiasmo a la joven pareja de Nerima y luego frunció el ceño notablemente molesta al ver ingresar a la otra pareja. "¿qué diablos?" pensó tratando de encontrar en los ojos de su amiga una respuesta, la cual solo sonreía nerviosamente. Decidió actuar pacíficamente y aceptarlos como invitados al igual que los demás. "Demo… cuando se acerque solo un poco a Inuyasha mandaré al demonio mi autocontrol…" sonrió forzadamente haciendo pasar a la sala a la hermana de su amiga y su esposo.
- Miroku-sama, Sango-chan… ellos son Nabiki, una de las hermanas de Akane-chan, y Kuno, su esposo. – dijo Kagome sin mucho entusiasmo.
- Es un verdadero placer conocerlos - saludó Nabiki mirando con especial interés al guapo amigo de Kagome.
- Igualmente...- respondió Sango observando de reojo cada uno de los movimientos de su esposo.
- Un placer también para mi.. – respondió sonriendo amablemente Miroku controlándose al ver a su esposa muy cerca. "Además… siempre que conozco a las amigas de Kagome-sama acaban golpeándome todos… yare.. yare.."
Akane observó con curiosidad a su hermana, al notar la mirada que esta tenía comenzó a ponerse nerviosa - ¿Crees que Miroku intente propasarse con mi hermana, Kagome-chan?- murmuró por lo bajo.
- Mm.. creo que será al revés… fíjate como lo está mirando.. – susurró Kagome en respuesta.
Akane sonrió nerviosamente.- Lo mismo pensé...etto...ellos nos siguieron, no pudimos escapar...- comentó, luego mirando de reojo a su esposo agregó: - y alguien dice que estoy muy pesada para correr así que tampoco logramos huir...-
- ¿Ranma te dijo eso¿lo golpeaste muy fuerte después de eso, ne? – rió Kagome.
- Hai le di con mi bolso...se quejó bastante...ya sabes que siempre tengo una de mis pequeñas mancuernas en mi bolso...bueno él no lo sabe...- comentó entre risas Akane.
- ¿Oigan, saben dónde esta Inuyasha? – preguntó Ranma acercándose a la chicas.
- Creo que estaba vigilando a Iza-chan.. – sonrió con una gotita en su frente Kagome. A continuación vio donde se encontraban los niños notando al medio demonio bastante irritado con el ceño notablemente fruncido observando a Shigeru, Kenji e Izayoi conversar, los gemelos estaban a su lado aferrados a su hakama ya que Kaoru estaba peligrosamente cerca.
- ¡Inuyasha¿puedes venir un momento? – exclamó Kagome.
Al escuchar la voz de su mujer, Inuyasha se acercó rápidamente llevando consigo a sus hijos quienes parecían aferrados a su ropa como si su vida dependiese de eso. - ¿Estas bien Kagome¿Te duele algo? – preguntó mirándola con preocupación. Al ver que la chica sonreía, se relajó del todo. – Konnichiwa Akane, Ranma – saludó, de reojo miró hacia la sala donde conversaban bastante entretenidos Kuno y el abuelo de Kagome- ¿Akane está vez nos dejaras hacer pedazos a ese idiota si hace algo¡Ja! Creo que ya no podrías quitarnos al oponente.-
- Inuyasha… - Kagome miró con un gesto claramente reprobatorio al hanyou.
- Oe Akane… es cierto lo que dice, ahora ya no podrás actuar como meses atrás.. ¡je! – sonrió Ranma.
- Aún puedo lanzar cosas con fuerza ¿ne anata?...- preguntó Akane mirando con una media sonrisa a su esposo.
El par de gemelos miró con curiosidad a su madre, luego a Akane y después intercambiaron una mirada de complicidad. – Oyaji… ¿oka-chan va a tener a nuestra hermanita? – preguntaron a la vez al notar que en ésta el embarazo era más notable.
- ¿Eh¿De qué están hablando?...- preguntó Inuyasha mirando con curiosidad a sus pequeños cachorros.
- Oyaji baka...tú dijiste que oka-chan tendría a nuestra hermanita cuando estuviera como pelota...- Mamoru miró con inocencia a su madre y luego a su tía Akane- su panza está mucho más grande que la de oba-san.-
- Es cierto… oka-chan está redonda como pelota… - asintió sonriente Shinichi.
- Inuyasha… - gimoteó Kagome dejando escapar algunas lágrimas lanzándose hacia el pecho de éste para llorar desconsoladamente tomando su haori con ambas manos.
Inuyasha abrazó a su esposa, suavemente acarició sus cabellos tratando de consolarla de algún modo – ¡Oe Kagome! Sabes que eso no es cierto...- comentó sonriendo de forma nerviosa.- Es solo que los niños desean que nazca su hermanita...¿no es cierto, mocosos? – preguntó mirándolos de una forma que dejaba muy en claro que necesitaba una afirmación y no otra cosa por respuesta.
- Su mamá no esta como pelota niños...- afirmó Akane mirando con una sonrisa a los gemelos - ¿Realmente creen que me veo menos gorda? – preguntó radiante.
- ¡Hai! – asintieron al mismo tiempo los gemelos sin entender mucho la situación.
- Ves koishii...los niños no creen que estés gorda...- afirmó Inuyasha.- además te ves tan bonita...- susurró suavemente para ser escuchado solo por la chica.
Akane miró a Ranma, en su expresión había un leve matiz de satisfacción – ¿Lo ves? No estoy gorda...-
- ¡Je!... ¿todavía sigues enfadada con eso, onna?... – rió divertido Ranma.
- No seas insensible Ranma-kun, no se juega con los sentimientos de las embarazadas… - frunció el ceño Kagome dejando de lagrimear secándose con las mangas de la camisa.. – En fin… ¿vamos a la sala con los demás? –
- No estoy enfadada, si lo estuviera créeme que lo sabrías...- comentó Akane mirando de forma juguetona a su esposo. – Hai, vamos a la sala...- agregó tomando de la mano a Ranma para luego seguir a su amiga hacia la otra habitación.
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Miroku sonrió complacido por la oportunidad que se le había presentado de estar a solas con la hermana mayor de Akane. "Sango fue a ver que hacían los pequeños… y esta oportunidad no la tendré después… omoshiroi…" rió pícaramente acariciando su mentón con dos de sus dedos, mirando con lujuria a la voluptuosa mujer.
La expresión de Nabiki reflejaba un claro aburrimiento "shimatta...pensé que esto sería más divertido...ni siquiera he podido molestar a alguno de los chicos...y Tacchi está tan divertido que me tiene casi abandonada..." al girar el rostro se encontró con una mirada bastante insinuante "Mmm creo que las cosas van a cambiar..." - ¿Estas aburrido? – preguntó mirándolo con cierta coquetería.
- Con una mujer tan interesante como usted… nunca… Nabiki-sama… - respondió el monje seductoramente besando la mano de la chica. – Sé que está casada… pero permítame decirle que es una de las mujeres más bellas que he visto en mi vida… -
- ¡Oh!... ¡Arigato!...me haces sonrojar...- Nabiki llevó su otra mano hacia su rostro fingiendo algo de pudor. – Puedes decirlo cuantas veces quieras...Kagome-chan ha sido muy egoísta al no presentarme antes a sus amigos...sobre todo si son tan guapos como tú- agregó abandonando totalmente el pudor y regalándole una sugerente mirada.
- Perdone por la indiscreción… ¿pero quisiera tener un hermoso hijo conmigo? – sugirió sonriente.
- ¿Un hijo?...Pero eso es muy aburrido y no quiero ponerme gorda...demo porque no dejamos fuera al bebé y nos dedicamos solo al placer...- Nabiki miró al monje de una forma que hacia parecer puras las miradas más lujuriosas del mismísimo Happosai.- pero debo advertirte algo...yo no hago nada sin mi esposo...¿No te importaría que fuese un ménage à trois?-
- ¿Ménage à trois? – preguntó bastante nervioso Miroku por las miradas que Nabiki le dedicaba. "Es una hermosa dama… pero… jamás había visto una tan atrevida como esta en la era Sengoku.. kowaii yo… las mujeres de la actualidad superan mis expectativas…" pensó mirando a la entrada de la sala asustado de que su mujer llegara en ese momento.
- ¡Hai! Ahora mismo le voy a contar a Tacchi...te aseguro que le encantará la idea.- afirmó Nabiki colocándose rápidamente de pie para acercarse a su esposo, una vez a su lado le susurró algo al oído, luego de eso el ex rayo azul de la escuela Furinkan le dedicó una sonrisa bastante sugerente al ahora asustado Miroku.
- ¿Na.. na.. na??.. – tartamudeó presa del pánico haciendo cruces con su rosario - … fue.. fuera criatura maligna.. – balbuceó al ver que Kuno se acercaba lentamente hacía él. - Sango, mi hermosa mujer… ¿¿dónde estas?? – salió disparado el monje a toda la velocidad hacia el lugar donde se encontraba la taijiya.
- Nunca más les hago caso cuando se les ocurra espiar a alguien...- gimoteó Akane mientras entraba a la sala.- Ahora mi hijo va a sufrir un trauma... ¿qué clase de hermana tengo?...-
- Kagome...no dejes que esa mujer se acerque a mi...- suplicó Inuyasha colocándose detrás de su mujer al ver como Nabiki se acercaba bastante divertida.
- ¿Qué quieres con mi Inuyasha? no voy a dejar que lo toques..¡pervertida! – exclamó Kagome imponente.
- Tranquila Kagome-chan...-contestó Nabiki totalmente relajada - ¿pervertida yo? – preguntó con una pícara sonrisa.
Ranma se acercó a su esposa para pasar un brazo por sus hombros. – Sabía que tu hermana era algo extraña… pero así de pervertida.. no lo imaginaba… me llegó a dar pena ese tal Miroku... de Kuno no me sorprende… - murmuró con una gotita en su frente.
- ¡Nabiki¿Cómo pudiste insinuarle esas cosas a Miroku? – preguntó Akane mirando a su hermana con los ojos vidriosos.
- Uh...ustedes tan inocentes como siempre...- suspiró con resignación Nabiki – cada una se defiende a su modo hermanita...tú a patadas...y yo...bueno solo le di el trauma de su vida...estoy segura que nunca más irá preguntando por ahí "¿quieres tener un precioso hijo conmigo?" – sonrió con picardía mirando a su ahora sorprendida hermana.
Kagome un poco más relajada se dirigió a la cocina. – Voy a traer un poco de café con pastel, ya regreso chicos… -
Ya en el lugar, la chica se percató de algo muy peculiar al mirar por la ventana mientras calentaba el agua en la cocina. Shigeru e Izayoi se encontraban a solas al lado de la puerta, los dos se veían bastante nerviosos. Sigilosamente la joven de cabellos azabaches se acercó hacia esta para tratar de captar la conversación.
El pequeño jugó con sus dedos nervioso mirando hacia el suelo. – Sabes… Izayoi… nos conocemos hace mucho tiempo… desde que naciste… - comenzó a hablar por fin el pequeño.
- Ha.. hai… lo sé… siempre hemos sido buenos amigos Shigeru.. – sonrió la niña levemente sonrojada.
- Amigos… sí… demo… yo... - balbuceó el chico.
- ¿Qué sucede Shigeru? – preguntó acercándose más a éste.
- Quisiera… que seamos más que amigos… jugar juntos por siempre… hasta cuando tengamos la edad de nuestros padres… para después casarnos y tener hijos… quiero decir.. ¿qui.. quieres ser mi novia, Izayoi? – preguntó bastante sonrojado.
Un pensamiento fugaz cruzó inmediatamente la mente de la chiquilla - ¿Y después jugar como otou-chan y oka-chan? – murmuró escandalizada.
- ¿Qué.. qué? – preguntó el niño con las mejillas teñidas de un carmesí fuerte.
- ¡Na… nandemonai¡Olvídalo! – espetó moviendo enérgicamente su cabeza. – Demo… sí quiero ser tu novia… ¿vamos a jugar por siempre? – sonrió soñadora tomando de las manos al muchachito.
- Ha.. hai… eternamente, mi linda Izayoi… - respondió Shigeru besando las manos de la niña.
Kagome dejó escapar una lágrima por su rostro. – Kawaii… tottemo kawaii… - musitó sonriendo emocionada. "Shimatta… el problema será contárselo a Inuyasha… creo que tendrá que ser hoy por la noche… ¡jeje!"
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Tres meses después...
Ranma dormía profundamente abrazado a su almohada, la leve brisa ondeó las cortinas de la habitación haciendo que el muchacho se despertara, se abrazó con más fuerza del objeto pero luego notó algo extraño, Akane no era tan delgada… Repentinamente se sentó en la cama y miró hacia todas partes de la habitación. "Kuso… ¿se habrá sentido mal¿y si mi hijo está por nacer¡Mierda!" pensó el chico saliendo de la habitación como un rayo, vistiendo solo la parte inferior del pijama. Una luz proveniente del ex cuarto de Nabiki, actual habitación del futuro heredero hizo que el muchacho se dirigiera a esta.
Suavemente movió la perilla para entrar, sonrió al ver que su esposa estaba allí, se encontraba sentada muy apacible en una pequeña camita escuchando una cajita musical con suaves melodías para bebés.
- ¿Por qué me dejaste abandonado, koishii? – preguntó Ranma bostezando acercándose a la muchacha.
Akane cerró delicadamente la cajita musical – No podía dormir...mejor dicho no podíamos dormir...ya sabes que Keishii se mueve bastante...- comentó con una sonrisa acariciando con ternura su vientre.- no pensé que fueras a despertar...creo que pensaste que yo era la almohada porque estabas abrazado a ella cuando salí de la habitación.-
- Je… sí… - sonrió Ranma colocándose de rodillas frente a su esposa para luego colocar sus manos en las rodillas de la chica. – Creo que la confundí contigo… pero… cuando desperté y la toqué mejor me di cuenta que estaba demasiado delgada ¡jeje! – rió divertido.
- Baka...- susurró suavemente la chica mirándolo con ternura a los ojos – de verdad no quería despertarte... ¿no puedes dormir bien si no estoy contigo? – preguntó llevando una de sus manos a las mejillas de su esposo para acariciarlas con delicadeza.
- No te preocupes… me asusté porque pensé que nuestro hijo estaba en camino… ¿te sientes bien? – preguntó acariciando con su mejilla la mano de su mujer.
- Estoy bien... ¿Crees que te hubiese dejado seguir durmiendo si nuestro bebé estuviera por nacer? – preguntó de forma juguetona.- cuando eso pase serás el primero en saberlo, después de todo dijiste que aceptarías todos mis gritos y golpes para apoyarme –
- Espero que no le des mucho trabajo a oka-san cuando nazcas.. – sonrió Ranma acariciando el vientre de su esposa. En ese momento sintió que su hijo respondió con una pequeña patada. – Ese es mi muchacho… - murmuró orgulloso. – Ya estas entrenando antes de nacer… ese es un Saotome... – el chico de la trenza se inclinó para besar el vientre de la mujer.
- Esperemos que no tenga la facilidad de los Saotome para meterse en problemas...- comentó divertida Akane.- o para atraer chicas...- murmuró.
- Seguramente tendrá mil chicas atrás de él… - rió. – Espero que a sus abuelos no se les ocurra intentar comprometerlo con infinidad de chicas para su conveniencia financiera.. – agregó con una gotita en el rostro.
- No los dejaría... no quiero que nuestro hijo pase por lo mismo que nosotros – afirmó Akane mirando con seriedad a su esposo.- aunque lo nuestro si resultó...te enamoraste casi a primera vista de mi ¿no? – sonrió.
- Hai, al igual que tú de mi.. – contestó guiñándole un ojo. – Desde aquella vez que nos vimos en el baño desnudos.. ¿recuerdas? – susurró seductoramente tomando la barbilla de la chica.
- Pervertido...como te gusta recordar ese momento...- contestó Akane mirándolo de forma coqueta.- sabes bien que esa vez no me fije en nada...pero créeme que todos estos años los he dedicado a ver detalladamente todo tu cuerpo...- sonrió guiñándole un ojo a su ahora muy sonrojado esposo.
- Oe… la pervertida ahora eres tú.. – rió un poco nervioso Ranma. – Demo… no puedo negar que también he analizado cada detalle de tu cuerpo… si cierro los ojos puedo describirlo sin ningún problema... cada curva… mm... – susurró colocándose al lado de su esposa para besarle delicadamente el lóbulo de la oreja. – Te amo… - musitó en su oído.
Akane giro suavemente su rostro para encontrarse con el de su esposo – yo a ti...te amo Ranma...-susurró despacio antes de unir sus labios en un beso lleno de dulzura; sus labios acariciaron su boca una y otra vez atrayéndolo cada vez más hacia ella, embriagándolo y atrapándolo en la ternura y suavidad de sus caricias.
Ranma correspondió el beso con la misma dulzura acariciando con sus dedos el rostro de su esposa. Suavemente se separó. – Ahora quiero que mi esposa y mi hijo duerman… ¿de acuerdo? – sonrió dulcemente ayudando a su esposa ponerse de pie.
- Hai, yo estoy de acuerdo... ¿crees que nuestro bebé nos deje dormir ahora? – comentó Akane divertida.
- Esperemos que sí… él también debe tener sueño... – rió Ranma. – Ahora los voy a llevar a la cama… - afirmó mientras tomaba a su esposa en brazos con delicadeza para dirigirse al cuarto de ambos.
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Eran las seis de la mañana, las primeras luces del alba comenzaban a despuntar, las avecillas trinaban desde sus nidos, algunas gotitas de rocío humedecían las flores y los pastizales aledaños a la cabaña de Inuyasha y Kagome.
La muchacha despertó por la claridad, sonrió mientras se incorporaba sentándose en el futon para observar a su adorado compañero el cual dormía profundamente. Con uno de sus dedos rozó una de las mejillas del joven. Al no obtener respuesta sopló suavemente cerca de su boca. El muchacho gruñó suavemente pronunciando su nombre con una voz muy seductora, pero seguía adormecido aún. La joven sonrió para luego inclinarse suavemente sobre él para acariciar sus orejas.
Un agradable cosquilleó recorrió rápidamente todo el cuerpo del hanyou, abrió bruscamente los ojos encontrándose con la mirada coqueta de su esposa – Kag...Kagome...- la voz de Inuyasha escapó de su garganta en un tono cercano a un ronroneó de profunda satisfacción. - ¿qu...qué haces? - preguntó mirándola algo sonrojado.
- Trataba de despertarte… y como nada funcionaba… - rió juguetona la muchacha acariciando con suavidad las mejillas de su esposo con sus dedos. – Ohayou koishii… -
Inuyasha atrajo delicadamente a la chica hacia su cuerpo para luego rodearla con uno de sus brazos.- Ohayou...aunque aún es muy temprano ¿no crees?... ¿te sientes bien?- preguntó mirándola con algo de preocupación.
- Hai… no te preocupes… la luz me despertó… - contestó besando suavemente a su esposo para luego separarse y agregar: - …y también Hanako… se estaba moviendo un poco… creo que ya quieres salir¿ne preciosa? – sonrió Kagome acariciando con delicadeza su vientre.
- Seguro que quiere conocer ya a sus hermanitos...- sonrió Inuyasha acariciando con ternura el vientre de Kagome.- a ti si que te voy a proteger de cualquier mocoso que intente algo, no te preocupes preciosa.-
Kagome rió divertida. – ¿Aún no nace y ya estas celoso de los pretendientes que tendrá nuestra hija? – con una de sus manos acarició la que Inuyasha tenía en su vientre. – ¿Todavía no puedes aceptar lo de Iza-chan y Shigeru-chan?… el pequeño es todo un caballero, se parece mucho a Sango… - sonrió mirando entretenida a su esposo que comenzaba a fruncir el ceño al sentir el nombre del niño.
- ¡Keh¿quién dice que estoy celoso? No quiero que Hanako crezca antes de tiempo...- refunfuñó mirando hacia otro lado - ¿cómo puedo aceptarlo?...no logró entender como es posible que mi hija de cuatro años tenga novio ¿acaso tú tuviste algún novio antes de conocerme? – preguntó mirando con curiosidad a Kagome.
- Sí, un par de docenas… - respondió con absoluta tranquilidad Kagome.
- ¿Na...nani?...- preguntó Inuyasha, la expresión que reflejaba su rostro se acercaba bastante al trauma absoluto.- ¿Tantos antes de los quince años?..¿Entonces es hereditario?...-
Kagome carcajeó tomándose su vientre – Era un chiste… ¿no me digas que lo creíste? – preguntó mirándolo juguetonamente mientras presionaba con uno de sus dedos la nariz del muchacho.
- No juegues con esas cosas mujer...- refunfuñó mirando hacia otro lado.- da lo mismo si lo creí o no...- masculló.
- Mmm… ¿te enojaste conmigo koishii? – preguntó enternecida haciendo girar suavemente el rostro de su esposo con una de sus manos. - ¿Te pusiste celoso? – Kagome tomó las manos del muchacho. – Solamente amé, amo y seguiré amando a una sola persona… y sabes de sobra que eres tú… aishiteru... eternamente… Inuyasha…- susurró mirándolo con infinita ternura.
- No estoy enojado...tal vez si algo celoso...- susurró Inuyasha mirándola a los ojos.- Ai shiteru Kagome...mi Kagome...- murmuró rozando delicadamente sus labios sobre los de su mujer.
Una vocecilla irrumpió el momento de romanticismo: - ¡¡Otou-chan¡¡oka-chan¿están despiertos? – exclamó la pequeña entrando como un torbellino en la habitación. – Gomen ne… veo que si… - se sonrojó levemente.- Mamoru y Shinichi me despertaron… - murmuró frunciendo levemente el ceño.
- Supongo que ahora están jugando a destruir la habitación..-suspiró con resignación Inuyasha.- a nosotros nos despertó Hanako...- sonrió mirando a Kagome.- a decir verdad Hanako despertó a tu madre y ella me despertó a mi.-
Izayoi rió y corrió para recostarse entre su madre y su padre. – Nee… hablando de Hanako… me olvidé de preguntarles por lo que ocurrió con Shigeru-chan.. – la pequeña se sonrojó levemente. – … ustedes dijeron que eligieron su nombre por las flores que a ella tanto le gustan.. ¿ne?... demo… ¿por qué eligieron mi nombre? – preguntó curiosa clavando su mirada dorada en los rostros de sus padres.
- Porque eres nuestra princesa...aunque ahora solo quieras estar con ese mocoso...- contestó Inuyasha mirando a la niña con una media sonrisa.
- Como lo era tu abuelita… - sonrió Kagome. – La mamá de Inuyasha era una princesa y se llamaba igual que tú… era muy bonita… tenía el mismo color de cabello que el tuyo… por eso creí que el nombre de ella tendría que tenerlo nuestra primera pequeñita… ella fue muy importante para tu padre porque tu abuelito murió cuando él era todavía un bebé… - explicó la muchacha colocando sus manos sobre una de las de Inuyasha.
Inuyasha entrelazó su mano con la de Kagome.- Tienes el mismo nombre que mi madre, preciosa.- sonrió acariciando con su otra mano una de las mejillas de su hija.
- Hubiera querido conocerla… - comentó un poco triste Izayoi. – Debió ser muy bonita… por eso otou-chan lo es.. – sonrió colocando una de sus pequeñas manitas sobre la de sus padres.
- ¡¡Oka-chan¡oyaji! – chillaron los pequeños gemelos entrando rápidamente a la habitación para saltar hacia ellos.
- Oka-chan… ¿Hoy nacerá nuestra hermanita? – preguntó Shinichi observando el vientre de su madre.
- Oyaji hay que llevar a oka-chan al hospital ya...- agregó Mamoru mirando con preocupación el gran vientre de su madre.
Inuyasha hizo un gran esfuerzo por no largarse a reír a carcajadas.- Eso sólo lo sabe su madre.- respondió tratando de aparentar seriedad.- ¿Kagome cuándo nacerá Hanako? – preguntó
- No sé exactamente… puede ser hoy… o en unos días… - respondió Kagome con el ceño levemente fruncido. - ¿Por qué lo preguntan? – algunas venas se formaron en su sien.
Inuyasha rápidamente atrajo hacia él a los gemelos impidiendo que estos contestaran:- Por nada koishii...etto...ellos solo quieren conocer a Hanako ya sabes...je...je...- contestó tratando de parecer lo más inocente posible y haciendo grandes esfuerzos por retener a los niños que hacían hasta lo imposible por liberarse de la mano que cubría sus bocas.
La joven de cabellos azabaches los miró sin estar muy convencida de lo que su esposo le decía, luego suspirando resignada y con una sonrisa formándose en su rostro habló:. – Bien… ¿qué quieren desayunar hoy niños? –
- ¡¡Ramen!! – exclamaron los tres al unísono radiantes.
Kagome dirigió una mirada cómplice a Inuyasha, ambos sonrieron, luego se puso de pie lentamente siendo ayudada por este, los gemelos rápidamente tomaron cada uno una de sus manos para dirigirse hacia la cocina lo más pronto posible para probar su platillo favorito mientras el hanyou sonriente los seguía con la pequeña Izayoi radiante en su espalda riendo alegremente.
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El suave cantar de las aves acompañaba los relajados movimientos de la joven mujer por la habitación, con la misma calma escogió de entre sus vestidos uno de color blanco ajustado en la cintura "Sé cuanto te encanta verme con este vestido... si no me hubiese puesto a entrenar rápidamente luego del nacimiento de nuestro bebé seguro que hoy no entraba ni a fuerzas en el" sonrió divertida comenzando a vestirse "¡qué rápido ha pasado el tiempo! Keishii ya tiene seis meses...recuerdo que esa mañana cuando recién comenzaron los síntomas preferí no decirle nada aún a Ranma, estaba segura de que entraría en shock o se pondría aún más nervioso de lo que yo estaba, solo le conté lo que estaba pasando a tía Nodoka y ella me ayudó a preparar las cosas que necesitábamos llevar al hospital".
Una pequeña risita escapó de la garganta de Akane "cuando le avisamos a Ranma se quedó mirándome y solo atinó a balbucear, justo en ese momento las contracciones comenzaron a sentirse con mayor fuerza y debo reconocer que en ese minuto deje de lado todos mis conocimientos sobre medicina y no pude hacer más que comenzar a gritar, claro que lo único que logré con eso fue asustar aún más a mi esposo y por supuesto hacer llorar a mares a papá, tío Genma estaba convertido en panda y por más que trataba de hacer reaccionar a Ranma no lo conseguía...debe ser difícil hacer reaccionar a una persona totalmente shockeada solo mostrándole carteles con un "¡Reacciona muchacho!" escrito en ellos...finalmente salimos de la casa, tío Genma aún convertido en panda se encargó de arrastrar a Ranma hasta el hospital...y la llegada a este también fue bastante caótica, mis gritos y amenazas en contra de Ranma acabaron con el silencio del lugar, al menos sirvieron de algo ya que solo con eso logró reaccionar"
Akane sonrió, en su expresión se reflejaba claramente el amor que sentía por Ranma y por su hijo. "Todo el dolor del parto y los nervios desaparecieron cuando tuve a nuestro bebé por primera vez en mis brazos...fue uno de los momentos más hermosos de mi vida...jejeje y mis deseos se cumplieron...Keishii es idéntico a su padre en todos los sentidos,...solo espero que cuando crezca no tenga un ego tan grande como el de Ranma...aunque con todas las atenciones que recibe en esta casa..."
Una vez que terminó de arreglarse salió de la habitación dirigiéndose hacia la sala donde se encontraban Ranma y su hijo esperándola. Se detuvo antes de entrar, los dos estaban jugando y su bebé reía alegremente."No creo que les moleste si los observo por un rato...Ranma se ve muy bien como papá".
"Jeje… seguro que piensa que no la escuché acercarse… demo… desde lejos puedo sentir ese delicioso aroma que sólo ella tiene… realmente cada día está más hermosa… todos los días descubro algo en ella que me hace amarla aún más que el día anterior…ahora fingiré que no la sentí acercarse… ¡je!".
Ranma le alcanzó un pequeño avioncito de color azul al pequeño que lo tomó y rápidamente comenzó a golpearlo en el suelo riendo divertido para luego arrojárselo a la cabeza. - Kuso… - murmuró para sí. – Si que tienes energía muchacho… - sonrió haciéndole cosquillas al chiquillo el cual comenzó a reír a carcajadas.
"Te pareces mucho a alguien que conozco… todavía me acuerdo el día que fui padre… jamás lo voy a olvidar… nunca me había sentido tan idiota e inútil en mi vida… cuando sentí los gritos de Akane por las contracciones me asusté mucho… me bloqueé… estuve casi diez minutos sin reaccionar… mi padre me tuvo que literalmente arrastrar… pero claro, duró hasta que Akane ya en el hospital prácticamente estalló con varias amenazas si no hacía algo ¡je! y hasta me tiró el bolso con las cosas … esa es mi dulce esposa… ahí pude darme cuenta que en algunas horas sería padre de este precioso niño…"
El joven de la trenza acarició la cabecita del pequeño bebé, su piel era muy blanca y sus ojos de un azul profundo, su cabello era azabache igual al de Ranma, era prácticamente una réplica del padre, estaba vistiendo lo mismo que él: una camisa china color roja y unos pantalones color negro junto con unos pequeños zapatitos color negro. "Ha pasado muy rápido el tiempo… Keishii ha crecido con rapidez y es muy fuerte… seguro que será aún mucho mejor que yo… será digno de la dinastía Saotome".
Ranma sonrió maliciosamente. - Oe… Akane… ¿no te cansas de mirarme, no koishii? – preguntó sin voltearse.
- ¿Quién dice que te estoy mirando a ti?...Engreído...- contestó Akane sentándose al lado de él – te estaba mirando a ti mi precioso bebé...- sonrió tomando las pequeñas manos de su bebé quien le respondía sonriendo y balbuceando alguna silabas.
- ¡Je! el niño es igual a mi… por eso es encantador.. – dijo con una sonrisa arrogante formándose en su rostro. – Y no lo puedes negar… ¿cierto? – rió acomodándose el cabello.
- Hai es igual a ti...- sonrió dulcemente Akane mirando a los ojos a Ranma- por eso a veces le gusta tanto llamar la atención...sobre todo la mía...- comentó riendo bastante divertida por el leve sonrojo de su esposo.
- Oe… - frunció el ceño Ranma mirando a su esposa con una expresión parecida a la de un niño con berrinche. Luego se colocó más cerca de ella y mirándola sensualmente agregó. – …¿ a mi también me estabas observando, no es verdad? – susurró casi en el oído de su mujer.
- Y si así fuera... ¿Hay algo de malo en que observe a mi esposo? – sonrió Akane acercando su rostro aún más al de él.- además tú vives observándome...- comentó regalándole una coqueta mirada.
- Hai… no te lo voy a negar... – susurró ronco mirándola sugestivamente, luego se acercó lentamente para rozar sus labios suavemente con los de ella. – Te ves preciosa con ese vestido… ¿te lo dije antes? – musitó acariciando suavemente el rostro de la chica.
- Hai...pero hoy no...- murmuró Akane de forma seductora antes de unir sus labios en un dulce beso; lo besó con lentitud disfrutando de sus cálidos labios, que con cada leve roce la llenaban de deliciosas sensaciones.
Ranma correspondió deseoso al beso pasando su mano por la espalda de la chica hasta posarla en su cintura y atraerla más hacia él, estaba intentando profundizar el beso cuando sintió un golpe en la cabeza. – Itte… ¿qué diablos? – murmuró separándose lentamente de Akane, el avioncito que había servido anteriormente para juego infantil, el pequeño esta vez lo utilizó como proyectil para acabar con el acalorado momento entre sus padres. Keishii con el ceño levemente fruncido los miraba, de inmediato gateó hacia su madre. – ma… ma… - balbuceó pidiendo atención
- ¿Lo escuchaste?...dijo mamá...- musitó Akane contemplando emocionada a su bebé quien seguía repitiendo una y otra vez las mismas silabas. Delicadamente lo tomó entre sus brazos. – Hai, yo soy tu mamá...- sonrió sin poder evitar que algunas lagrimas rodaran por sus mejillas al ver como su hijo repetía alegremente una y otra vez "ma...ma" – Ranma...él me dijo mamá...- susurró cada vez más emocionada.
Ranma acarició la cabecita del pequeño y besó suavemente las mejillas de su esposa. – ¡Ese es mi pequeño!… ahora di... pa... pá – exclamó mirándolo expectante. El pequeño solo rió y le arrojó nuevamente el avioncito de plástico, pero esta vez precavido el joven de la trenza lo atrapó en el aire antes que diera en su cabeza. – ¡Je! todavía te falta mucho entrenamiento para superar a tu padre… - comentó orgulloso.
Akane le alcanzó a Keishii un sonajero de llamativos colores.- Vamos Keishii di pa..pá..- pronunció lentamente esperando que el niño comprendiera, pero este estaba más interesado en mover una y otra vez enérgicamente el juguete, segundos después rió alegremente y lo arrojó hacia Ranma quien nuevamente lo atrapó en el aire.- Keishii no le arrojes tus juguetes a papá ¿dónde aprendiste algo así?...-
- ¿Dónde crees? – preguntó Ranma con un claro tono irónico mirando a su esposa de reojo.
- ¿Qué demonios tratas de insinuar Ranma? – masculló Akane mirándolo con el ceño levemente fruncido.
- ¿Tú que crees? – preguntó Ranma sonriendo burlonamente. – ¿Quién es la que lleva siempre un bolso o cartera con todo tipo de cosas y siempre lo arroja a la cara de su pobre esposo? –
Akane dirigió una mirada asesina hacia su esposo:- ¡Baka! Nada le pasaría a mi pobre esposo si él supiera comportarse...-
- Pa… pa… - balbuceó sonriendo el pequeño muy divertido con el intercambio de opiniones de sus progenitores, suavemente jaló los pantalones de Ranma.
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Kagome sonrió tomada del brazo de su esposo, suavemente frotó su mejilla contra este. Se dirigían a un parque de la ciudad para disfrutar del hermoso día. Izayoi muy animada dando pequeños saltitos iba de la mano de su madre, Inuyasha llevaba al par de pequeños en la espalda que subidos a sus hombros reían y conversaban animadamente. La pequeña Hanako observaba curiosa a sus hermanitos mientras era sostenida por su padre con un solo brazo. La bebita era un calco exacto de su madre, sus ojos pícaros de un color avellana, su piel muy blanca y el cabello azabache.
La mujer miró con ternura a su bebé. "Creció tan rápido… ya no es más esa pequeñita recién nacida que tomaba Inuyasha con extremada delicadeza… con miedo de que se fuera a romper… era tan pequeña y delicada… y ahora está tan grande y preciosa…"
Unos segundos después la expresión de Kagome cambió y suspiró con resignación "Demo… ese día fue igual o peor que el nacimiento de Izayoi… pensé que Inuyasha ya estaría acostumbrado por los dos embarazos anteriores… pero sigue igual de escandaloso…¡jeje! creo que Hanako heredó esa cualidad de su padre… suele llorar bastante…"
La pequeña vio que su madre la miraba y sonrió en respuesta. "Es tan linda… cuando fuimos a ver al bebé de Ranma y Akane comenzaron mis contracciones… Inuyasha por poco asesina a todo el personal del hospital por la tardanza del parto… las enfermeras intentaron sedarlo pero él no se dejó… ¿quién podría con el gran Inuyasha? jaja… afortunadamente en ese momento Hanako nació…".
Kagome se subió un poco el escote y nuevamente tomó del brazo a su esposo. "Después de todo el entrenamiento pude recuperar mi peso normal… por momentos creí morir… nunca me fijé que Akane era tan obsesiva con su entrenamiento… me obligó a levantarme a las cinco de la mañana todos los días durante varias semanas para correr e incluso aprendí con ella algo de artes marciales… Keishii y Hanako nos observaron desde sus carritos durante todos los días del entrenamiento… qué romántico… se conocieron desde que nacieron… me gustaría que se llevaran muy bien… e incluso… quien sabe… hasta podrían casarse… harían una linda pareja…" sonrió traviesa la chica imaginando que si los pensamientos pudieran ser leídos Inuyasha ya la habría asesinado por estar planificando el futuro de su hija de apenas seis meses.
- Nee… otou-chan… ¿te gusta mi pulsera de cuentas? – sonrió Izayoi mostrándole la muñeca a su padre. – Me la regaló Shigeru… - rió alegre.
Inuyasha miró de reojo el objeto – ¡Keh! "Maldito mocoso...lo peor es que ni siquiera puedo quejarme...pero con Hanako todo será distinto...ella no pensara en novios hasta que tenga más de quince años..." ¿Qué tiene de especial esa cosa?...¿Para qué te la dio? – preguntó tratando de parecer indiferente.
Izayoi respondió obedientemente a la pregunta de su padre: - Porque me dijo que faltaban pocos meses para nuestro ani.. aniver.. etto… era algo de aniverdario.. o aniversario… creo.. – se rascó la cabeza confusa la chiquilla.
El hanyou masculló una serie de groserías por lo bajo: - Aniversario...mocoso del demonio...- gruñó entre dientes comenzando a acelerar el paso.
Kagome hizo una sonrisa leve mirando hacia un lado para evitar que Inuyasha la viera y pensara que estaba de acuerdo con su hija mayor. "Pobrecito… creo que cuando Iza-chan esté en la adolescencia se va a volver loco…" los pensamientos de Kagome fueron interrumpidos cuando vio a lo lejos a dos figuras muy conocidas. - ¿Son Ranma y Akane? – preguntó mirando a su esposo.
Inuyasha observó hacia donde miraba su mujer, efectivamente ahí se encontraba la pareja de Nerima sentada sobre una manta que habían colocado sobre el césped, ambos estaban bastante entretenidos jugando con su bebé: - Hai son ellos... ¿vamos allá?- preguntó mirando con una sonrisa a Kagome.
La muchacha asintió sonriente y se dirigieron hacia donde se encontraban Ranma y Akane. La pequeña Izayoi y los gemelos que saltaron desde los hombros de su padre corrieron rápidamente llegando unos segundos antes.
- ¡Konnichiwa! – exclamaron los tres en coro.
- ¡Konnichiwa niños¿Cómo están? – saludó sonriente Akane – mira con quien nos encontramos Keishii – sonrió hablándole a su hijo que miraba con curiosidad a los gemelos y a Izayoi.
- ¡Hola Keishii! – rió Izayoi tomando una de las manitos del pequeño.
- ¡Konnichiwa! – saludó Inuyasha aproximándose junto a Kagome – Veo que salieron a pasear con Keishii...aprovechen que aún es bebé...luego piensan en otras cosas...- suspiró con resignación el hanyou sentándose al lado de la pareja y acomodando a Hanako suavemente sobre sus piernas.
- Buenas Tardes… - sonrió Kagome colocándose a un lado de Inuyasha arrodillándose en el césped. – Inuyasha esta así por una conversación con Izayoi, ustedes saben como es… - agregó mirando a sus interlocutores con una gotita en la frente. – ¡Konnichiwa Keishii-chan¡kawaii! – la muchacha se inclinó hasta donde se encontraba el pequeño para tomarlo en brazos y llenarlo de besos.
Akane sonrió mirando con ternura a su bebé quien sonreía alegremente en brazos de su amiga – Tú también estas cada día más preciosa Hanako...-comentó tomando una de las manos de la niña, ésta en respuesta balbuceó algunas silabas y estiro sus brazos hacia la mujer como si deseara que esta la cargara.
Inuyasha miró de reojo a su bebé.- Está bien...está bien...ve con Akane...- sonrió al ver como Hanako balbuceaba complacida entre los brazos de la amiga de su mujer.
Ranma sonrió observando a su mujer con la pequeña. – Oe Inuyasha… ¿cómo está tu yerno¿ya te pidió la mano de Izayoi?... ¿ya empezó a mostrar las mañas de su padre? – rió burlón.
- Temee...ya quiero ver el día en que tengas una hija...no sabes como voy a disfrutar cuando te pase algo así...- masculló Inuyasha dirigiendo una mirada asesina al otro chico.
- ¡Keh! Shigeru baka no se acerca a oneechan...lo tenemos bien vigilado...- sonrió orgulloso Mamoru.
- ¡Hai! ayer quiso acercarse a la cabaña y no lo dejamos… - sonrió Shinichi tomando su espada haciendo algunas poses al estilo de su padre.
- ¿¡Qué hicieron qué!? – exclamó Izayoi mirándolos con furia.
- ¡Je! Esos son mis hijos...estoy orgulloso de ustedes...- afirmó Inuyasha mirando con profundo orgullo a sus retoños, pero estos ya no le prestaban atención ya que la mirada que les estaba regalando su hermana mayor solo les provocaba inmensos deseos de escapar de ahí.
- ¡¡Los voy a matar!! ...¡¡Comiencen a correr! – chilló Izayoi totalmente poseída tratando de atrapar a Shinichi pero rápidamente el pequeño corrió como una gacela junto con su hermano y se treparon con habilidad en un par de segundos en un árbol cercano.
Una gotita se formó en la frente de Kagome. – Niños… je je… - a continuación dejó al pequeño sobre la manta de nuevo. – Pobre Shigeru… tiene triple vigilancia… -
- Pobre Iza-chan...Inuyasha...no deberías ser tan posesivo como padre – comentó divertida Akane, luego dejó delicadamente a Hanako sentada sobre la manta – ustedes dos diviértanse con esto – sonrió dejando entre los dos bebés algunos juguetes.
Inuyasha miró a la mujer con el ceño levemente fruncido.- ¿Por qué demonios para todos ustedes es normal que mi hija que ni siquiera tiene cinco años tenga un maldito novio?- de reojo observó como Hanako gateaba lentamente hasta alcanzar una pequeña pelota de color rojo.
- Porque ellos no saben que significa eso… tu eres el único malpensado ¡je! – sonrió mordaz Ranma. "Aunque creo que mataría al estúpido que quisiera acercarse a mi hija si tuviera una…" Ranma observó de reojo a los niños.
Keishii miró a Hanako con curiosidad luego a la pelota que había tomado, gateó hacia ella, pero la pequeña se llevó el objeto hacia su boca para investigarlo, el chiquillo trató de quitársela sin conseguir buenos resultados. Frustrado miró a su padre con los ojos vidriosos.
- Así no Keishii… los Saotome luchan para obtener lo que quieren… si pidieríamos ayuda pasaríamos por cobardes… ¡vamos¡tú puedes hijo! – sonrió Ranma.
- Hanako, princesa...demuéstrale a este idiota que su hijo no podrá derrotarte – sonrió Inuyasha animando a su hija.
Akane y Kagome observaron la escena con una pequeña sonrisa nerviosa, ambas estaban casi seguras de que esto no terminaría bien.
El pequeño heredero Saotome se echó sobre la pequeña para lograr su objetivo: atrapar la pequeña esfera de color llamativo, la pequeña al estar distraída no se percató y segundos después Keishii jugaba feliz con su nuevo juguete. Hanako comenzó a lagrimear sus labios temblaban, de un segundo a otro comenzó a lloriquear para luego pasar a un llanto desconsolador.
- Ranma...mira lo que provocaste baka... ¿no se te ocurrió que sería mejor darle otra pelota a tu hijo? – Akane dio una severa mirada a su esposo, luego tomó una pelota de color azul para alcanzársela a Hanako quien inmediatamente dejo de llorar.- Keishii no tenías que hacer llorar a Hanako, no tienes que ser egoísta...- agregó mirando con seriedad al niño que en ese minuto le prestaba toda su atención.
El pequeño al ver la expresión de su madre y el tono de su voz comenzó a lagrimear para luego llorar con todas sus fuerzas dejando caer la pequeña pelota que rodó por la manta.
Izayoi seguía esperando a los pequeños apoyando su espalda en el tronco del frondoso árbol.
- No lo regañes Akane-chan… es culpa de los padres… - frunció el ceño Kagome -…y tú también tienes la culpa Inuyasha.. – susurró para que solo la escuchara su esposo.
- Tienes razón – masculló Akane mirando de forma asesina a Ranma, luego tomó delicadamente a su bebé en brazos. – Ya no llores...mamá no quería hacerte llorar mi vida...- susurró suavemente acariciando con ternura la espalda de Keishii, quien lentamente dejó de llorar.
- ¿Por qué siempre nos culpan de todo a nosotros? – preguntó Inuyasha mirando con curiosidad a su mujer.- ¿yo qué culpa tengo?-
- Es cierto… solo estaba alentándolo… yo no hice nada... – protestó Ranma.
Akane prefirió no prestar atención a las protestas de su esposo – Nee Kagome-chan ¿Miroku-sama aún sigue traumado por lo que pasó con mi hermana? – suavemente volvió a sentar sobre la manta a Keishii, el pequeño nuevamente gateó hacia los juguetes, tomó un sonajero y comenzó a moverlo con energía.
- Sí… por cierto… olvidé comentarte que Sango-chan siempre me recuerda que le mande sus saludos a tu hermana… está feliz… dice que al fin alguien logró curar a su esposo je je… ella no sabe como lo logró… por eso su actitud ¡je! aunque yo creo que lo de Miroku-sama es temporal… hay cosas que no cambian… - sonrió Kagome con una gotita en la frente.
Hanako se acercó hacia Keishii curiosa por el sonido del juguete, sonriente lo ayudó a moverlo colocando una de sus manitas arriba de las del pequeño, ambos rieron disfrutando del sonido del sonajero.
- Nunca imagine que las técnicas de Nabiki sirvieran más con los pervertidos que las mías...- comentó divertida Akane – se ven tan lindos jugando juntos...kawaii...- sonrió enternecida al ver como los bebés reían divertidos por el sonido del juguete.
- Hai.. – asintió Kagome mirando con dulzura a los chiquillos. – Nee.. Akane-chan… ¿Qué pasó con Ryoga-kun y Ukyo-chan? hace tiempo que no sé nada de ellos… -
- Je...bueno hace un par de semanas se fueron a visitar al padre de Ukyo...-comentó Akane algo divertida.- Ryoga-kun insistió en que él sería capaz de guiarlas hasta allá...y bueno hace un par de días recibimos un regalo de ellos dos, venía de Hiroshima...y se supone que ellos iban a Kyoto.-
- Ese P-chan no cambia nunca… pobre Ucchan… ¡je! aunque seguramente ya lo habrá golpeado con la espátula… - sonrió Ranma
- Pero hay cosas que si cambian... ¿Recuerdan la primera vez que estuvimos en este parque? – sonrió Akane mirando con especial atención a su esposo.
- ¿Qué tiene de especial este lugar?...es solo uno más de los muchos parques que hay en esta ciudad...- comentó Inuyasha sin entender a que se refería Akane.
- Ha... hai.. – sonrió sonrojado Ranma. – ¿Ya pasaron… siete años, no? –
- ¿No recuerdas Inuyasha?... aquí fue donde nos encontramos los cuatro… en realidad nos habíamos juntado con Akane-chan en un café cercano y ustedes nos persiguieron… y ahora mira… nuestros pequeños corriendo por el parque y estos hermosos bebés que ya comenzaron a balbucear.. – sonrió Kagome acariciando las mejillas de ambos pequeñuelos.
- Hai...- sonrió Akane acercándose a su esposo para apoyar su cabeza sobre su hombro.- ya pasaron siete años de mi excelente imitación de Saotome Ranma...- comentó de forma juguetona.
- ¿Excelente¡Je! muy chistosa koishii… no creas que me he olvidado de eso... – sonrió Ranma pasando su mano por los hombros de la chica para luego colocarla en su cabeza – Ya pasó mucho tiempo… y cada día te amo más… - susurró lo último al oído de la chica besando suavemente su frente.
Akane le regaló una hermosa sonrisa: Yo a ti y siempre será así...- murmuró suavemente acariciando con ternura las mejillas de Ranma.
El joven de la trenza entrelazó su otra mano con la de la chica y suspiró totalmente feliz, hechizado por el dulce aroma de su mujer. Keishii se acercó gateando a ellos y se colocó en medio de la pareja sonriendo alegremente. Ranma sonrió y tomó al pequeño con un brazo. – A ti también te quiero mi adorable pequeña réplica… - rió besando delicadamente su frente.
Inuyasha miró de reojo a Kagome, ésta se veía algo molesta por su mala memoria:- Oe onna... ¿por qué me miras así?...No me digas que estas enojada porque no recordaba eso...- preguntó bastante frustrado al ver como la mujer seguía sin prestarle atención en lo más mínimo - ¡Kuso! en ese momento solo esta pensando en alejar a cualquier estúpido que quisiera alejarte de mí...no iba a dejar que nadie hiciera contigo lo que yo que...- se interrumpió sintiéndose bastante avergonzado por lo que acababa de decir, por suerte Ranma y su familia estaban distraídos.
- ¿Lo que tú querías? – sonrió Kagome dejando de lado su enojo. – A veces eres tan celoso… - sonrió acercándose a éste para posar sus manos en sus hombros. – Te adoro... – susurró acariciando con su mejilla la de Inuyasha.
- No...no eran celos...- mintió Inuyasha bastante sonrojado – yo solo quería...- sus palabras no lograron salir de su garganta, toda su atención fue atrapada por la coqueta mirada de su esposa y por sus preciosos labios que estaban demasiado cerca de él – Kagome...- suavemente rodeó con uno de sus brazos la cintura de la chica atrayéndola hacia su cuerpo.- me vuelves loco mujer...-
- Inuyasha.. – susurró Kagome hipnotizada por la penetrante mirada dorada, lentamente acercó sus labios a los de su esposo para probarlos con delicadeza, el medio demonio siguió el juego de la chica y con suavidad capturó su labio inferior, se acariciaron unos segundos los labios disfrutando de la sensación de placer que les provocaba totalmente abstraídos del lugar que se encontraban.
- ¡No me importa que no quieran bajar! En algún momento tendrán que hacerlo y ¡¡aquí estaré para castigarlos!! – chilló enérgicamente Izayoi todavía esperando a los pequeños diablillos apoyada en el tronco del árbol. Los chiquillos asustados no respondieron y se aferraron con sus garritas con todas sus fuerzas a las ramas que habían trepado.
Inuyasha delicadamente rompió el beso, volteó por un segundo para mirar a sus hijos, la mirada y los gritos de Izayoi de algún modo le recordaban todos aquellos momentos en que Kagome había logrado atemorizarlo: - A veces se parece mucho a ti... ¿crees que los gemelos se atrevan a bajar o tendremos que estar aquí hasta que Iza-chan deje de estar enojada? – preguntó mirando con una media sonrisa a Kagome.
- Creo que esperaran a que se calme un poco… ¿por qué te recuerda a mi¿yo era así de amenazante? – sonrió Kagome con una gotita en su frente al ver a la pequeña que seguía exclamando maldiciones si los pequeños no bajaban pronto.
- A veces...- contestó Inuyasha mirando de reojo a la otra pareja, una media sonrisa se formó en su rostro al ver que estaban bastante entretenidos besándose.-...pero así te amo...- susurró volviendo a besar con dulzura los labios de Kagome.
Algunos pétalos de las flores de sakura de los árboles danzaron por el aire descendiendo sobre el par de parejas simbolizando la esperanza de que sus días felices durarían eternamente.
Fin
Notas finales de las autoras:
¿Qué les pareció? Esperamos que les haya gustado.. :- ) paso a hacer algunos comentarios…
- Primero que nada lo de los antojos… como le respondió Freya a Viviana, este asunto es una reacción que experimentan algunos padres primerizos… que por proteger a su esposa del embarazo comienzan a tener dolores, antojos y todo lo que debería tener la mujer embarazada jaja… es súper tierno… y como Ranma muy protectivo con ella creímos que debería tener esos síntomas… por otra parte gracias a ello pudimos crear situaciones muy divertidas… ne? ;- )
- Menage a trois: Teóricamente significa matrimonio de tres… es decir… le hizo una propuesta indecente xDDD junto con Tacchi… pobrecito Miroku-sama… ¿lo traumamos mucho?... estamos seguras que después de eso no molestó a ninguna dama en el resto de su vida xDDD. Ah! lo que Nabiki le dijo a Kuno es para que se lo imaginen… jeje!
- ¿Qué les pareció Kouga y sus lindos lobitos? Para darle un broche de oro no podía faltar nuestro ídolo xD… el es tan kawaii… ¿y qué tal sus hijos? De tal palo tal astilla!... Iza-chan es muy afortunada.. ne? jeje
- ¿Y el noviazgo de Iza-chan con Shigeru?... fue algo simbólico.. es decir, para ellos sería jugar juntos por siempre en esa tierna edad.. con el tiempo esos sentimientos cambiarían para transformarse en amor verdadero. :- ). Por suerte a Inuyasha le quedó la pequeña Hanako… por si no lo notaron ella tendrá el mismo carácter que su papi… y el pequeño Keishii el de sus padres… entonces… daran miedo… xDD solo imagínenlos… será un Ranma/Akane pero más heavy.. jo: -P ( Freya: cuando ella se ponía a imaginar cosas igual que Kagome me daba miedo xpp, porque ella se imagino a los bebés casados igual que Kagome v.v xp) ( Freya : de nuevo de metiche aqui xp se nos olvidó decirles que Hanako significa niña de las flores )
Bueno… y aparte de eso esperamos haberlos complacido, que el final haya sido de su agrado… y bueno… ya saben… cualquier crítica, duda, comentario, tomatazo o halago tienen que apretar ese botoncito chiquito que dice "go" :- ). Porfis… hágannos felices… es el último capi.. T.T
Esperamos seguir viéndolos en ¿Cómo sobrevivir a una cita? y nuestro otro proyecto de Inuyasha que serán debidamente avisados a sus mails cuando publiquemos el primer capi… : -)
Un abrazo
Sakura
Yo: Hola
Urusei: Calláte, dicho de forma ruda o grosera
Otanjoobi, omedetoo gozaimasu.: Feliz cumpleaños
Omedetoo: Felicidades
Daisuki da yo: Me gustas o te quiero
Omoshiroi: Interesante
Nandemonai: No es nada o no tiene importancia
Tottemo: Muy
