Revelaciones y asignaciones

Kaoru seguía agarrada fuertemente a Battousai, quien también hacía fuerza por retenerla, mientras seguía avanzando de tejado en tejado sin notar ningún tipo de cansancio, a pesar de que apenas había descansado desde la pelea del día anterior.

Siguió avanzando durante unos minutos más, hasta que finalmente llegué a su destino. Bajó a Kaoru y la guió cogiéndola de la mano, hasta el interior del recinto, donde una mujer saludó a Kenshin nada más verle:

-Buenos días, señor Himura

-Buenos días, Tae-san

Cuando el movimiento de Kenshin al saludar, permitió a la mujer ver a Kaoru, por poco da un grito, pero consiguió taparse la boca a tiempo.

Battousai, que ya se temía los rumores respecto a Kaoru, su paternidad y la más que posible invención de una madre falsa para la niña, prefirió cortar de raíz el tema ante la fábrica de chismes de Choushuu.

-No es mi hija, es la hija de Kojiro.

-La hija de... "ese" Kojiro?- preguntó ella, incrédula.

-Sí. Puede decirme donde está Katsura-san?

-Está reunido con Izuka-san desde hace casi una hora en la sala "Cerezo".

-Arigatô gozaimasu.

Kenshin y Kaoru partieron hacia la sala. Mientras se dirigían hacia allí, Kenshin pudo escuchar como Tae ya estaba hablando con Yumi y Yuki, las cocineras, sobre la invitada de Battousai.

Subieron las escaleras y llegaron a una sala cerrada, que Kenshin tardó poco en abrir y realizó una respetuosa reverencia hacia alguien que estaba en el extremo opuesto de la sala, al que Kenshin saludó como Katsura-san y a quien Kaoru no podía identificar. Normal, si tenemos en cuenta que estaba escondida detrás del hakama de Battousai después de que todas las criadas se la quedaran mirando con curiosidad y cuchichearan su nombre por lo bajo.

-Himura, qué tal el trabajo de ayer?

Kenshin entró en la sala y se arrodilló, mientras Kaoru seguía escondida detrás de él, mostrando apenas unos mechones de pelo.

-No pareces herido – comentó alguien que estaba a la derecha de Kenshin.

-No, fue un trabajo bastante sencillo, pero no he venido a hablar de eso precisamente, señor Katsura. Me temo que hubo un ligero contratiempo...

Mientras Kenshin hablaba, Izuka se percató de que algo se movía detrás de él así que ladeó la cabeza y vio a una Kaoru que temblaba de pies a cabeza, escondida detrás del peligroso asesino y estuvo a punto de gritar, de no ser porque una de las sirvientas que estaba junto a él le tapó la boca y le susurró algo al oído, con lo que Izuka sí que gritó, interrumpiendo a Kenshin

-CÓMO QUE TIENES UNA HIJA!!!!??

-(Mierda- pensó Kenshin, cerrando los ojos- sí que ha tardado poco en cambiar y distribuir la historia…)

-Tranquilízate, Izuka- cuando la respiración del samurái volvió a ser normal, Katsura continuó- Himura, por favor, explícalo.

-Como iba diciendo, Katsura-san, surgió un ligero contratiempo: alguien me vio.

-No será esa niña, no?

-Así es. Verá, Katsura-san, esta niña no es una niña cualquiera. Kaoru...- se dio la vuelta y le tendió la mano a la pequeña, en un gesto tranquilizador, para que se arrodillara a su lado- Es Kaoru Kamiya, Katsura-san, la hija de Kojiro-san... (No mi hija- iba a añadir, pero prefirió callárselo)

Tanto Izuka como las sirvientas se sorprendieron, pues aquella no era la historia que habían oído, mientras que Katsura, si se había sorprendido, no lo demostró y continuó con la misma expresión hasta que sonrió levemente, para tranquilizar a la pequeña y le preguntó:

-Cuántos años tienes, Kaoru?

-Em...- la pequeña, que aún no se había acostumbrado a la situación miró a Kenshin en busca de aprobación y al ver que él asentía, contestó- 5.

-Vaya. Ikumatsu, por favor, hazte cargo de la niña.

La geisha que estaba junto a él se levantó y le ofreció una mano a la pequeña que se acercó más a Kenshin, asustada, e iba a abrazarse a él, cuando Katsura habló:

-Tranquila, Kenshin baja enseguida, mientras, Ikumatsu te enseñará unos juegos muy entretenidos.

Kaoru miró a Kenshin y esté le sonrió y asintió, así que se fue junto a Ikumatsu, mientras ésta le preguntaba por sus flores favoritas.

-Y...

-Vive sola en el Dojo de Kojiro y según parece suelen visitarla un doctor, unas amigas y la compañera de Sanosuke, Megumi.

-Mmm... entiendo- Katsura meditó un segundo y preguntó- Estás seguro de que vive sola?

-Sí, Katsura-san. Salvo su habitación y la cocina, todo está lleno de polvo, pero muy poco, así que seguramente no lleve más de 1 mes en esa situación... cuando la esposa de Kojiro murió, Katsura-san.

-Mmm... en ese caso... lo mejor sería que estuviera con nosotros.

-Perdón, señor?

-Sí, Himura. Piénsalo. Kojiro ha hecho mucho daño al Bakufu en general y al Shinsengumi en particular, en el momento en el que cualquiera de ellos se entere de la existencia de esta niña...

Katsura dejó la frase en el aire, para que Kenshin pensara en todas las posibles variantes... lo cual hizo Kenshin rápidamente y ello se notó en su rostro, que pasó a mostrar una muy visible preocupación. Apenas conocía a la niña desde el día anterior y, a pesar de que se había entrenado en los últimos meses para evitar sentir sentimientos como el afecto o el cariño, no pudo evitar un arranque protector hacia aquella personita de dulce sonrisa y mirada reconfortante, que aunque no quisiera admitirlo, se había convertido en alguien muy importante para él.

-Entiendo.

-Y creo que, teniendo en cuenta la amenaza que se cierne sobre ella, lo mejor sería que estuviera contigo, al menos, hasta que le encontremos algún lugar más seguro, aquí, en Kyoto o en Choushuu.

-De acuerdo, Katsura-san

-Mm... qué extraño...- murmuró Katsura

-Cómo dice?

-Nada, son sólo cosas mías. Llévala mañana a su casa a que recoja lo que necesite y de mientras, acomódala como puedas.

-Sí señor, pero, si no le importa, me gustaría poder ir hoy. Sería lo mejor para ella.

Katsura, asombrado aún porque Kenshin tratara con cariño a un desconocido, aunque fuera una niña, se sorprendió aún más cuando se dio cuenta de que Kenshin había pensado en lo mejor para otra persona... quizás el chico aún tuviera salvación, después de todo.

-De acuerdo- contestó el líder de Choushuu

Battousai realizó una reverencia y salió de la sala, para dirigirse directamente a la habitación contigua , donde Ikumatsu estaría entreteniendo a Kaoru. Cuando estuvo frente a la puerta, la abrió lentamente y entró.

-Kaoru, nos vamos ya.

-Hai- respondió la pequeña, que miró a Ikumatsu y volvió a mirar a Kenshin para preguntarle- Volveremos?

-Sí, tranquila.

Cuando la niña estuvo a su lado, realizó una reverencia, a modo de despedida

-Ikumatsu-san

Y la Geisha le devolvió la reverencia

-Himura-san

Acto seguido, salieron de la habitación y bajaron las escaleras, mientras Kenshin pensaba en cómo se las iba a arreglar ahora que también tendría que cuidar de la niña... le pediría ayuda a Yahiko, porque Sanosuke...no era precisamente un ejemplo a seguir por una niña de 5 años.

Cuando ya estaban en la puerta, Kenshin vio como Sanosuke y Yahiko entraban, seguidos de unos cuantos hombres más y acompañados por dos prisioneros, así que se acercó a un compañero y le dijo:

-Hidé, tú sabes donde está el Dojo de Kojiro, verdad?

-Hmm...sí

-Bien, te importaría llevar allí a esta niña y que recoja lo que necesite?

-Por qué?- interrumpió la pequeña, tirando del hakama de Battousai

Kenshin se agachó y le contestó:

-Verás, es que, como me dijiste que tu papi no estaba, es mejor que te quedes conmigo hasta que vuelva,, verdad?

-Síí

Kenshin se giró hacia Hidé y le dijo:

-Cuida de ella, Hidé, es la hija de Kojiro-san

-Eehh... sí, Himura-san

Kaoru se fue con el joven samurái y ambos partieron hacia el Dojo Kamiya, mientras Kenshin se dirigía hacia sus amigos, que al verle, se le adelantaron y le indicaron que se dirigiera al calabozo subterráneo número dos, donde se encontraba el preso a quien él quería interrogar.

Recorrió el corredor hasta que llegó a la segunda puerta, ante la cual se paró, inspiró fuertemente y espiró, no para relajarse, sino para concentrarse en lo que iba a hacer.

Abrió la puerta lentamente y entró en la habitación, dignando a su ocupante con una letal mirada ambarina.

Durante un segundo barajó dos opciones, dar un rodeo o ir directamente al grano.

-Qué hacías en el Dojo Kamiya?- finalmente, optó por ir al grano

El prisionero esperó y cuando vio impaciencia en los ojos del Hittokiri, le contestó:

-Y tú? Qué hacías allí?

Kenshin sonrió, "Así que es un graciosillo..." se dijo

Kenshin cerró la puerta, para dejar la habitación en la oscuridad absoluta y comenzó a moverse sin hacer ruido hacia el prisionero, hablando hacia las paredes, para crear un efecto sonoro y que pareciera que estaba en otro sitio.

-Dime, qué hacías en el Dojo Kamiya...

-Y tú...

No pudo acabar, porque Battousai le había dado un puñetazo que había acabado con dos de sus muelas en el suelo. Kenshin se movió y siguió hablando hacia las paredes

-Dímelo... o será peor.

-Respóndeme tú primero.

Ésta vez, el wakizashi de Kenshin se clavó en la palma de su mano. El grito de dolor no se hizo esperar.

Mientras tanto, fuera, Sanosuke y Yahiko jugaban al ajedrez chino, ignorando los gritos, pues ya se habían acostumbrado a los "métodos" de Kenshin.

-Habla...- susurró Kenshin al oído del prisionero, usando el tono más glacial que jamás se había oído.

Sin embargo, el acompañante de Battousai no hablaba y ya había dejado de gritar e intentaba normalizar su respiración.

Al ver que no hablaba, Kenshin giró la empuñadura de la katana, girando también la hoja y destrozándole la mano derecha completamente.

Ésta vez, el grito fue mucho más agudo y largo que el anterior y fue seguido de una serie de maldiciones hacia Kenshin.

-Creo que te convendría hablar... si no quieres perder también la izquierda...

-Cuida de tu bebé, hittokiri

Battousai se echó hacia atrás sin comprender

-... espero que haya vuelto a casa.

-Qué dices!!??

-Somos del Shinsengumi, jeje... y la división del señor Genzaburo está esperando noticias nuestras...

-Kuso...

Kenshin golpeó por despecho al hombre y extrajo rápidamente el wakizashi para salir a toda velocidad de allí. Cuando pasó las escaleras vio oyó como Sanosuke y Yahiko también le seguían.

Cuando se dio cuenta de que, si iba siguiendo las calles tardaría demasiado, se subió de un salto al tejado de un restaurante y comenzó a avanzar de tejado en tejado hasta que llegó a la calle inmediatamente anterior al Dojo, bajó a la calle y salió por la esquina, para volver a correr hasta la puerta y detenerse completamente.

-No puede ser...

Notas del Autor: Eyy, he vuelto.

Lo primero, pedir disculpas por la tardanza, de verdad que lo siento, pero entre castigos, virus, otras tareas y bloqueos, apenas he tenido tiempo como para acabar el capítulo dignamente y desearos a todos un muy feliz año nuevo. Espero que sea igual o mejor que este año que acabó.

Ya veis que la cosa va avanzando. Qué habrá pasado? Han secuestrado a Kaoru? Ha aparecido el genio luchador de Hidé y ha acabado con todos? Ya veremos...

Aparte de esto, me gustaría agradecer sinceramente los reviews de gabihyatt, Mei Fanel y Okashira janet. Respecto a la pregunta de por qué se llama "Derrotado", es porque el principio del fic viene del videoclip de la canción "Derrotado", de Savia, que me gusta bastante y que recomiendo.

Antes de irme, me gustaría comunicaros que espero tener en breve el cap de "Atravesando la luz blanca" y el siguiente de "El Protector", pero, mientras tanto, me gustaría que leyérais mi one-shot "Ciego como un murciélago", basado en la excelente canción de "Blind As A bat", del más que excelente nuevo disco de Meat Loaf y, además, espero tener lista pronto la adaptación de unos libros.

Muchas gracias.

Con esto y un bizcocho
se despide
michel 8 8 8