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¿Enamorado?
Draco sintió dentro de sí algo que nunca antes había experimentado. Era como si no existiera nada antes de besar a Hermione, como si al hacerlo, las cosas cambiaran. Por su parte, Hermione había experimentado un sentimiento extraño. Antes había besado una sola vez en su vida, al amor de su infancia: a Ron, antes de partir, pero los sentimientos que tenía al hacerlo eran muy distintos a los de ahora. A Ron lo había besado con tristeza, derrota y desilusión… se le iba de las manos. En cambio, a Malfoy lo besó sin pensar en nada más. Simplemente se dejó llevar. La sensación era agradable y por un momento no recordó que cientos de personas los miraban, pero cuando lo recordó dio un respingo y se separó lentamente de su compañero. Al hacerlo, lo vio sonreír y bajó la mirada, apenada.
Una hora y media después, el telón se cerró delante de Draco y Hermione que aún se miraban fijamente.
¡Querida! – gritaba una chillante y emocionada voz femenina - ¡Hermione!
La castaña desvió su mirada del rubio y se dirigió hacia su maestra de teatro mientras se abanicaba la cara con las manos. Draco la vio perderse entre el resto de los actores.
Si, profesora - dijo Hermione - ¿qué es lo que…?
Pero la joven no pudo terminar su pregunta, pues su maestra la abrazó con fuerza y emoción
¡Estuviste increíble! ¡Mejor que nunca querida! ¡No puedo creerlo! ¡MARAVILLOSA!
Por algo era profesora de teatro… Meredith Makin solía exagerar un poco las cosas y lo hacía saber al resto de la humanidad.
No es para tanto – dijo Hermione apenada – con su permiso, profesora… debo ir a cambiarme y…
Si, si… adelante niña…
Aún tras alejarse un poco, Hermione seguía escuchando murmullos como "maravillosa", "tiene un don especial" y sonrió moviendo la cabeza de un lado a otro.
Malfoy – lo llamó Makin cuando terminó de extasiarse con los halagos hacia Hermione
"No puede ser" – pensó el rubio – "ahora viene conmigo… a decirme que como actor, mejor me dedique a ser mago…"
Profesora – saludó Malfoy
Es mi deber decirte que estuviste…
¿Pésimo? ¿Nunca más quiere verme por su clase? ¿"gracias por participar, nosotros te llamamos?"
La profesora sonrió divertida
Quiérete un poco, Malfoy – le susurró – no sólo lo aparentes
Este comentario le cayó como bomba al rubio… ¿ella qué sabía sobre quererse? ¿Cómo sabía que no se creía lo que decía? Y peor aún ¿tendría razón?
Estuviste muy bien, Mafoy… superaste mis expectativas… pero ¿sabes cuando?
Malfoy movió la cabeza negativamente y con incredulidad
Cuando tú mismo empezaste a tener confianza en ti. Se notó en el escenario. Deberías hacerlo más seguido, ¿sabes?
El rubio seguía mirándola esperando que le dijera algo malo
Felicidades Malfoy – le dijo dándole una palmada en el hombro
Y tras hacer esto, se fue a felicitar al resto del elenco
Había sido ¿halagador? ¿agresivo? Draco no sabía que pensar, lo único que sabía era que aún sentía en los labios el nerviosismo de Hermione al besarlo. Y con esto en la cabeza, no puso atención a la felicitación que le proporcionó McGonagall con mucha suspicacia, tampoco escuchó a Dumbledore quien con su sonrisa impasible de siempre les dijo a todos los actores que lo de esa noche había sido una "excelente mirada al mundo muggle", de pronto la visualizó a lo lejos pero no pudo ir hacia ella pues apareció Snape detrás de él y sonreía ampliamente mientras sostenía a su estudiante favorito de los hombros, aunque al principio la idea de verlo haciendo una obra de teatro le había hecho la misma ilusión que a Malfoy… ninguna.
Draco recibió la felicitación de su jefe de Casa sin mucha emoción. Por primera vez en su vida, el primer sentimiento que tenía no era soberbia ni orgullo, por primera vez estaba interesado en lo que alguien más sentía. Tenía que hablar con Hermione. Ese beso le había movido todo por dentro. ¡Un simple beso! ¿Cómo era posible? Con Pansy había llegado a cosas mucho más fuertes que un beso, y en cambio, nunca había disfrutado tanto como ese beso inocente que le dio a Hermione. ¡No podía seguir así! Debía preguntarle a ella, saber si ella también había sentido algo extraño…
Makin no estaba exagerando, Granger… – murmuró cuando, por fin, todos los maestros se fueron y se quedaron solos junto con el resto del elenco
¡Malfoy! – gritó ella dando un respingo y girándose para verlo. Estaba un poco despeinada y ruborizada
En verdad eres una buena actriz… - le dijo mirando el piso
Tú también… estuviste mucho mejor de lo que creí, si te soy sincera… - agregó ella sonriendo extrañada. No era normal que Malfoy no mirara a alguien a los ojos y con desafío.
Si, bueno…– Draco no sabía como empezar y sintió como tartamudeaba – bueno… si… si gracias… pero…
¿Te pasa algo, Malfoy? – le preguntó la castaña entre divertida y asustada
No – respondió él de inmediato – bueno… si… la verdad es que… bueno Hermione… quisiera saber si – y enseguida respiró profundo para empezar a formular una pregunta – ¿Sentiste algo cuando…?
Pero una voz femenina lo interrumpió
¡Hermione! – gritó Parvati con agitación – ¡estuviste increíble! ¡hasta pude aguantar las escenas románticas con la babosa rubia por lo bien que actuaste!
Este comentario descontroló al rubio quien instintivamente dio un paso hacia atrás al ver llegar a las amigas de Hermione. Tras Ginny entraron Lavender, Luna y Parvati.
El personaje te quedaba hecho a la medida, Her – terció Ginny divertida – Catherine es igual que tú: mandona, enojona, caprichosa…
Si – dijo Hermione fingiendo enfado – muchas gracias, Gin… ahora sé perfectamente tu opinión sobre mi…
¿Qué? ¿No la sabías?
Y ambas sonrieron.
¡Estuvo increíble! – gritó Lavender emocionada – tienes que contarme cómo ensayaron Malfoy y tú ese beso… ¡se veía tan real!
Hermione comenzó a enrojecer de nuevo
¿Vamos a cenar? – propuso sintiendo ardor en sus mejillas, pues veía en segundo plano a Malfoy quien se había quedado quieto el escuchar el tema que él también quería tratar.
Muero de hambre – comentó Luna sobándose el estómago – pensé que nadie lo diría
Todas aprobaron la idea y salieron delante de Hermione, quien antes de salir se despidió de Draco levantándole los pulgares y con una amplia sonrisa.
Pronto, las amigas habían abandonado el auditorio, dejando al joven Malfoy de pie en medio del escenario que ahora tenía el telón cerrado. El rubio suspiró… y de pronto se dio cuenta de que lo había hecho ¿qué demonios le pasaba? ¿por qué se sentía tan idiota frente a ella? ¿acaso se estaba… enamorando?
Felicidades Draco – dijo secamente una voz que el aludido reconoció enseguida
¡¿Papá! – el joven dio un respingo y se puso más pálido de lo normal. De pronto se imaginó qué diría su padre si lo hubiera escuchado pensando lo que pensaba sobre Hermione – ¿Qué… haces aquí?
¿Ese es el modo de saludar a tu padre? – respondió Lucius lacónicamente – hasta donde sé, no necesito un motivo para venir a ver a mi hijo…
Papá, lo siento pero tengo que ir a cambiarme… no puedo salir así…
Muy buena actuación, Draco – lo interrumpió su padre – especialmente la escena del beso… pareció muy real – Lucius Malfoy notó enseguida que ese beso no había sido una actuación. Después lo amenazó – Espero que ni siquiera te pase por la cabeza hacerlo de verdad.
En joven Malfoy hizo una mueca de repulsión ante lo que su padre decía pero se mordió el labio para no contestarle.
¿Por qué me miras así? – le preguntó con una fingida inocencia – No pensarás que ella es digna de ti, ¿o sí?
Y antes estas palabras... sucedió lo inevitable. Fue como si le hubieran dado a beber veritaserum… Draco dijo todo lo que llevaba pensando y contra lo que venía peleando hacía dos meses.
¿QUÉ TENEMOS DE DIFERENTE? – gritó Draco – ¿es un animal, ¿una bestia? ¿un elfo? ¿o...?
¡ES UNA SANGRE SUCIA! – lo interrumpió Lucius Malfoy, sacudiéndolo por los hombros.
¿Quién define la pureza de la sangre, papá? – preguntó Draco provocador y soltándose de las manos de su padre. Le daba asco – porque quien sabe... tal vez esa chica completa y no sólo la sangre sea más pura que tú y todos los Malfoy juntos…
Fue más de lo que Lucius pudo tolerar y le dio una bofetada. Draco lo miró desafiante, ni siquiera le dolió el golpe, le dolía más lo ciego que estaba su papá.
¿Ahora me pegas? – le recriminó – ¿crees que así voy a negar lo que acabo de decir?
Draco… – le dijo su padre masajeándose las sienes – Tienes que ser razonable… pensar otra vez…
¿Otra vez? – dijo con enfado e ironía – Creo que apenas estoy comenzando a pensar, papá…
No te atrevas a desafiarme, Draco – le advirtió Lucius, levantando el índice – Si sales con una sangre sucia, te olvidas de que eres un Malfoy, ¡¿me entendiste! Te olvidas de que soy tu padre…
Parecía que todo estaba perdido. Draco bajó la cabeza como si, finalmente estuviera derrotado, pero justo cuando su papá daba la vuelta para irse triunfante, murmuró:
Entonces... – Draco levantó la voz y con un tono orgulloso, preguntó – ¿como debo llamarlo a partir de ahora, señor?
La cara de Lucius Malfoy el color. No podía entender lo que acababa de escuchar. ¿Estaba renunciando a ser un Malfoy para irse con... esa?
Te vas a arrepentir, Draco – le dijo con la voz cortada por la rabia
La verdad no lo creo – respondió el rubio dándole la espalda – pero al final veremos quien es el que se arrepiente, señor…
Y empezó a caminar hacia su camerino… Lucius Malfoy lo vio alejarse, respiró profundo, dio media vuelta y se fue.
La cabeza de Draco era un tornado que iba a mil por hora. No dejaba de pensar en Hermione y en cómo se había sentido en la obra, cuánto la había extrañado en los ensayos, cuánto la admiraba en secreto y no se había dado cuenta… hasta que finalmente lo admitió: Hermione le hacía falta y debía decírselo.
Además, ahora que su padre lo había desconocido como un Malfoy, tenía toda la libertad de que le gustase una sangre sucia, media sangre, sangre limpia ¡o sin sangre! Era libre de decidir con quien quería estar. Por primera vez en su vida no sentía que debía obedecer a su padre, no se sentía con un pesado yunque en la espalda que debía cargar por toda su vida… sonrió satisfecho y así salió de su habitación.
Con este alivio y el nerviosismo de confesar su cariño por Hermione, el domingo por la mañana, el rubio entró al Gran Comedor a la hora del desayuno. Venía muy nervioso con la idea de encontrarse con aquélla que tanto había fastidiado en el pasado y con quien había sido tan grosero… ¿quién diría que ahora era ella quien ocupaba sus pensamientos?
Draco pasó por la mesa de Slytherin sin notar a sus amigas. Pansy le sonrió coquetamente y él no se dio cuenta, aunque pudo percibir algunas palabras provenientes de la boca de Cathy:
No quiere sentarse con nosotras... ¡Pansy!... ¡Deja de mirarlo como boba!
Pero él no estaba interesado en ellas... buscaba a alguien más... y la encontró sentada en la mesa de Gryffindor con un libro en las manos y tomando una extraña poción verde.
Hola Hermione – la saludó sentándose junto a ella
Hola – respondió sin despegar la vista de su libro para después dar un último sorbo a su brebaje.
¿Qué estás haciendo?
Como respuesta, Hermione levantó el libro, tapándose la cara.
Hermione – dijo Draco bajando el libro y mirándola. Ella no le devolvió la mirada – siento mucho la estupidez que dije frente a mis amigos. La verdad es que no sabía cómo reaccionar…
La castaña suspiró, puso un separador en su libro y se volvió hacia Malfoy. El corazón del rubio empezó a palpitar con fuerza…
Está bien – respondió ella cortante y aún sin mirarlo – que tengas un buen día, Malfoy…
Y al terminar de decir esto, se levantó y empezó a caminar hacia la puerta. Draco no iba a dejar que se fuera una vez más, esta vez lo escucharía. Se puso de pie y corrió tras ella, alcanzándola en la escalera móvil.
Hermione – empezó desesperado. Las siguientes palabras salieron de su boca sin que él se diera cuenta – …extraño estar contigo
Contrario a lo que pudiera pensar, su confesión pareció no importarle a la castaña.
No te creo – dijo mientras continuaba subiendo las escaleras
¡PERO ES VERDAD! – gritó él desesperado al verla alejarse
No grites – dijo Hermione fingiendo preocupación – tus amigos te pueden escuchar
No me importa lo que piensen los demás – Draco corrió y permaneció a una distancia de un escalón debajo de ella.
En ese momento las escaleras se empezaron a mover y Hermione hubiese caído, si Draco no la hubiera detenido por la túnica.
Después de estar bien parada en la escalera aún en movimiento, Hermione le quitó las manos de su túnica y lo miró por primera vez en toda la conversación
Sigo sin creerlo, ¿sabes? – le preguntó dolida y enojada – a gente como tú, lo que los demás piensen es lo que más les importa.
Después intentó seguir subiendo las escaleras, pero él la detuvo
¡Hermione! – le dijo desesperado
Finalmente, logró irritarla a ella también. Hermione se paró en seco y lo miró desafiante
¿QUÉ QUIERES? – su boca temblaba – Malfoy… ya te lo dije… - y le repitió las mismas palabras que el día en que se negó a ayudarlo a ensayar – que creí que había visto algo bueno en ti, creí que podríamos ayudarnos mutuamente, pero… - lo siguiente lo dijo con un rencor poco característico en ella – TÚ no tienes ni la más mínima idea de cómo ser un buen amigo…
¡PERO NO QUIERO SER SOLAMENTE TU AMIGO! – la interrumpió alterado
Hermione lo miró fijamente. La verdad era que no esperaba un comentario de ese tipo. Después de unos segundos, cuando la escalera volvió a quedar estática, ella aseguró
¡Vamos, Malfoy! – le dijo irónica – ¡Tú no sabes lo que quieres!
Y ahora si, caminó hacia las siguientes escaleras. Draco permaneció en su lugar y volvió a hablarle
Tú tampoco lo sabes, Hermione – le dijo más tranquilo
La chica se detuvo y se volvió para mirarlo de nuevo. Frunció el ceño ampliamente, ¿qué sabía él lo que ella quería? La castaña esperó a que él continuara
¡Quieres estar conmigo, pero te da miedo!... – le aseguró el rubio – ¡Te da miedo que alguien te quiera!
Hermione quitó el ceño fruncido, abrió un poco la boca y le preguntó
¿Y por qué, según tú, me da miedo?
Draco la miró de un modo en el que nunca la había mirado. Una mezcla entre ternura y seducción.
Porque tú también quieres estar conmigo – aseguró él mientras las escaleras cambiaban de lugar una vez más. A pesar de esto, los dos mantuvieron un contacto visual.
Hermione no respondió nada, cerró la boca y lo miró confundida por un largo tiempo. No quiso decir nada porque sabía que entre todo lo que había dicho, había al menos una cosa cierta: ella también lo quería.
Hermione se fue hecha un mar de confusión. ¿Sería verdad? ¿Por eso le huía tanto? ¿Porque quería estar con él? ¡No era posible!... aunque la verdad era que ella también había extrañado las charlas que tenían cuando ensayaban, pues Draco la había dejado entrar en un mundo nuevo. Un modo de pensar del rubio que no conocía. El tiempo pasaba muy rápido con él, la verdad es que era un buen actor. Pero ¿era sólo eso? Hermione sabía que no. Toda la actuación en la obra había mezclado cosas de la vida de ambos, ella se había enamorado de Patrick en la obra pero no estaba segura de haberse enamorado de Draco, aunque lo cierto era que no podía dejar de pensar en las improvisaciones del rubio… y en ese beso que también había improvisado de un modo tan maravilloso.
Hermione había besado antes a Viktor y a Ron, cuando fue su novio por un corto tiempo pero no había sentido algo como lo que sintió con Draco. Tal vez… se estaba enamorando de él.
¡Pero no podía! ¡No podía enamorarse! Le costaría mucho trabajo empezar una relación en la situación en que se encontraba… le dolería mucho tener que terminar algo que la hiciera feliz… además, seguramente también él sería infeliz viéndola así… pero... si no arriesgaba un poco, tal vez nunca conocería el verdadero amor. Y el tiempo era un factor importante en la vida de la castaña. Nunca había sido tan importante como ahora…
Pansy piensa que el beso de la obra fue real – le dijo Crabbe a Draco la noche de ese mismo día
¿Ah si? – preguntó Draco sin interés – qué raro que la paranoica esté viendo cosas que no son
¿Seguro que no es verdad?
Draco se quedó callado. Tristemente no era verdad. Tal vez para él había sido algo muy importante, pero para Hermione no parecía tener trascendencia.
No se te vaya a ocurrir cambiarnos por esa, Malfoy – le advirtió Goyle
¿Es una amenaza? – preguntó Malfoy fastidiándose
Es una petición – completó Crabbe
Malfoy los miró alternativamente y negó con la cabeza. No podían ser tan inmaduros. Pero al final tenían razón… los había descuidado mucho por ir detrás de la castaña que no le hacía caso.
Después de unos minutos, cerró las cortinas de su cama y se quedó dormido.
