Este capitulo lo dedico a Yare y a Yukie, ánimo niñas! Todo pasa por algo, y lo saben... Y como Crabbe... aquí estoy para lo que necesiten... LAS ADORO!

12

La promesa

En el camino de regreso, no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado entre él y Hermione. Ni siquiera se enteró de cuándo llegó al bosque prohibido y se perdió durante horas por él.

La dulce mirada de su novia estaba clavada en su memoria. Para convencer al rubio de hacer algo que no quería, no era necesaria la maldición imperius… lo único que se necesitaba era esa mirada radiante que tanto lo llenaba, lo alentaba, lo hacía feliz…

Todas las frases que Hermione le había dicho se agolpaban en su cabeza:

"Vas a lograr hacer grandes cosas", "Eres lo que siempre soñé", "No quiero verte sufrir"… pero sobre todo, había una frase que le daba vueltas, y cada vez que la recordaba pronunciada por la voz de su novia, una oleada de emoción le recorría el cuerpo: "Te amo"…

De pronto, Draco se desplomó, y con las manos y las rodillas en el pasto húmedo, lloró… no podía respirar… sentía como si un gran bloque de piedra le oprimiera el pecho… se puso una mano en el corazón… aunque lo intentara no podía detener ese sentimiento de vacío y de dolor tan grandes. Siguió recordando… los momentos que habían compartido estaban grabados a fuego en su memoria. Recordó la primera vez que bailaron esa mágica noche en Hogsmeade, también cuando ella le dio un regalo de cumpleaños hacía menos de dos meses…

Flashback

Era primero de marzo… fecha en que Draco Malfoy cumplía 17 años. Al despertar, el rubio encontró un enorme paquete con su nombre al pie de su cama… por un momento sonrió emocionado al pensar que el regalo se lo mandaba su novia, pero al ver el remitente, la sonrisa se le desdibujó de los labios… era de su madre. Se acababa de cumplir una semana desde que lo había visitado para decirle que su padre estaba muy arrepentido. Draco suspiró y comenzó a desenvolver el regalo. Era una nueva escoba, pues la que había venido usando estaba un poco obsoleta. Sonrió satisfecho… ¡un buscador de Slytherin merecía una mejor escoba que una Nimbus 2001! Y se la habían regalado.

Sus amigos le regalaron… ¡nada! Aunque de pronto recordó que no tenían por qué darle nada si estaban enfadados con él. Pero contrario a otros años, el regalo de sus amigos no le importaba en lo más mínimo… lo único que le importaba es que cierta joven castaña de Gryffindor le diera un beso de cumpleaños… nada más.

Bajó contento las escaleras y antes de salir de la sala común se encontró de frente con Crabbe, Goyle, Henry, Pansy y Cathy… estaba tan feliz de ir a encontrarse con su novia que solamente pudo sonreír y decir "hola"… pudo jurar que de la boca de Crabbe salía un susurro que decía "feliz cumpleaños" pero no podría asegurarlo…

Al fin llegó al gran comedor… en cuanto entró, recorrió con la mirada la mesa de Gryffindor esperando encontrar a Hermione, y nada… la recorrió varias veces y el resultado era el mismo. Bajó la cabeza y caminó decepcionado hacia la mesa de Slytherin… y casi se va de espaldas al encontrar a una radiante Hermione sentada en su lugar acostumbrado para comer…

-¿Qué… - comenzó el rubio sorprendido – qué haces aquí, amor?

-¡Feliz cumpleaños! – respondió ella tomándole la mano e invitándolo a sentarse - ¿no te da gusto verme?

-¡Claro que me da gusto! – dijo él un poco menos sorprendido y se quedó contemplándola.

Ese día se veía especialmente hermosa. Tenía el pelo recogido en una cola, contrario a su acostumbrada maraña de pelos sobre la cara… sus ojos parecían tener un brillo especial y su sonrisa… encantadora como siempre.

Se dio cuenta de que una vez más se había quedado petrificado frente a la belleza y el carácter de su novia y desvió la mirada… vio a todos sus compañeros de Slytherin que miraban a la castaña como si tuviera alguna enfermedad contagiosa. Pero ella no parecía enterarse, o si lo hacía, no parecía importarle en lo más mínimo. ¡Era tan especial¡Y la quería tanto!

Hermione se sirvió un poco de fruta en su plato y cuando Draco iba a hacer lo mismo, ella le detuvo la mano con suavidad.

-Deja… hoy te pienso consentir – le dijo sirviéndole de la fruta que se acababa de servir para sí misma

El rubio sonrió ampliamente y la miró encantado

-Podrías mal acostumbrarme – le dijo cuando hubo terminado un vaso de jugo de mandarina también servido por su novia. Hasta la comida sabía diferente ese día.

-No te preocupes – respondió ella sonriendo – sé como re-acostumbrarte…

Draco rió con ganas y la abrazó… intentó darle un beso en los labios, pero ella desvió la cara y él puso el beso en su mejilla.

-Aquí no – le susurró cuando también lo abrazó – te espero en el aula de encantamientos a las ocho en punto… no creas que no tengo un regalo para ti… y ahora – dijo retomando su tono de voz normal – me voy a clases… ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, AMOR!

En otras circunstancias, una frase así dicha por otra de sus novias le hubiera costado al rubio una burla interminable por parte de toda su mesa y un color rojo de vergüenza que no se le hubiera quitado hasta el día siguiente… esta vez, en cambio, nadie le dijo nada, pero los murmullos eran bastante notorios y él no se avergonzó de la despedida sino que se quedó contemplando la enorme puerta de roble por la que hacía unos segundos su novia acababa de salir. Sonrió ampliamente y satisfecho, salió a clases… de las que no pudo retirar su sonrisa en todo el día, esperando impacientemente que fueran las 8.

En algún momento, notó que Pansy buscaba acercarse a él, pero el rubio la esquivó sin dar tiempo a que hablaran… finalmente las clases terminaron y él se sentó a comer, con la esperanza de que allí, Hermione le contara algo de la sorpresa que tenía planeada. Buscó en las 4 mesas pero no la encontró. Suspiró malhumorado. Ahora tendría que esperar hasta la noche para verla.

Después de sobrevolar el campo de quidditch para matar el tiempo, subió a su habitación, muy emocionado por su cita… ¡quedaban sólo veinte minutos para presentarse ante su novia! Se peinó, se arregló y se miró al espejo… la misma sonrisa que Hermione le había dejado en la mañana no lo había dejado solo en todo el día. Salió rápidamente hacia el aula de encantamientos en el tercer piso, en el ala oeste.

Al encontrarse frente a la puerta, se detuvo un momento… ¿qué se encontraría dentro? En realidad no importaba… ella le tenía preparada una sorpresa y fuera cual fuera, lo hacía feliz… una oleada de emoción lo recorrió de pies a cabeza y finalmente a las ocho en punto, giró el pomo…

Al entrar, su sorpresa fue enorme… esperaba un regalo, no algo así…

-¿Qué es todo esto? – preguntó el rubio contemplando el aula llena de velas flotantes en color rojo y blanco. En el centro, se encontró con una mesa arreglada con velas de los mismos colores, dos copas llenas de un vino blanco y la mesa con cubiertos de plata y una vajilla muy bonita.

-¡Es mi regalo! – respondió ella con un tono infantil - ¿te gusta?

-Tú… ¿hiciste todo esto? – preguntó él conmovido mirándola.

Ella asintió contenta. Entonces Draco la miró por primera vez… si el peinado de la mañana lo había sorprendido, su apariencia en ese momento lo había dejado sin habla… el pelo completamente lacio y suelto, caía graciosamente sobre sus hombros. Llevaba un hermoso vestido rojo hasta la rodilla y de tirantes gruesos, se había maquillado y su mirada era intensa, con un brillo especial.

-No sé que decir – dijo emocionado

-No digas nada – respondió ella tomándole la mano

-¡Esto es demasiado! – dijo – y yo ni siquiera estoy vestido para la ocasión

-¿Qué? – preguntó Hermione divertida – no digas tonterías, Draco… estás perfectamente…

-No – dijo él soltándola – si tu te tomaste el tiempo de preparar todo esto, lo menos que puedo que hacer es vestirme a la altura

-No seas ridículo, Draco… - dijo ella mirándolo con seriedad – vamos a cenar…

-Tú prepara todo – le dijo dándole un beso en la frente – en dos minutos vuelvo

-Pero…

Pero no pudo decir nada, pues su novio ya se había ido. Diez minutos después, estaba de vuelta, engalanado con un traje muggle que había comprado hacía poco tiempo, tras su aversión a las cosas muggle. Pensó que usarlo sería buen detalle para su novia, dado su origen... respiró y giró de nuevo la perilla…

Al entrar al aula se encontró con una oscuridad total… dio un par de pasos inseguro y de pronto, detrás de él la puerta se cerró con violencia

-¿Hermione? – preguntó desconcertado

No hubo respuesta. Caminó tres pasos más… ¿se habría enfadado¡Idiota! Si le había dicho que no tenía que cambiarse¡¿por qué demonios no le había hecho caso! Definitivamente era demasiado bueno para ser verdad… y ahora se había perdido de una noche con su novia…

-¿Hermione? – volvió a preguntar desanimado

-Aquí estoy – la voz de su novia sonó débil a lo lejos – sigue caminando

-Hermione… - susurró él aliviado y haciendo lo que se le ordenó – ¿la sorpresa es que llegue a ti sin matarme?

-Algo así – respondió la castaña divertida

Finalmente, Draco, con las manos frente a él, se topó con algo rígido, pudo jurar que era una pared

-Creo que estoy perdido – dijo desesperanzado

-Yo creo que deberías buscar mejor – susurró Hermione increíblemente cerca

El corazón de Draco dio un vuelco… ¡estaba a centímetros de ella! Y como si de pronto viera a la perfección, se agachó y a tientas, se encontró directamente con su cara… ella comenzó a reír con esa risa contagiosa que tanto le encantaba.

-Finalmente me encontraste – le dijo mientras decenas de velas se prendían de nuevo, alrededor de toda el aula

-Siempre te tuve frente a mí – dijo el rubio en sentido figurado y literalmente, mientras contemplaba su rostro encendido – pero nunca te quise ver realmente…

-¡Ay Draco! – le respondió ella abrazándolo por el cuello. Así permanecieron un par de minutos. La sensación era mutua… había confianza, seguridad, cariño y sobre todo un deseo inmenso de estar juntos, lejos de todos…

De pronto, así, abrazado a la cintura de la castaña, la mente del rubio comenzó a viajar a mil por hora… ¿qué es lo que había dicho Hermione exactamente? "Aquí no… ¿te tengo un regalo?" Su corazón empezó a latir rápidamente¿Qué había querido decir con esas dos frases juntas¿Hermione le daría algo especial?

Tal vez… ¿Hermione… pensaría… regalarse a sí misma?

El simple pensamiento de estar con ella… de ese modo, lo tuvo inquieto… con Pansy las cosas eran distintas… había sido su novia desde quinto y la verdad tenía fama de ser una chica fácil… y él lo había comprobado. Pero Hermione era un caso especial, en toda la extensión de la palabra. Con ella no podía comportarse como un patán, lo único que salía de él cuando la miraba era un cariño sincero, transparente, sin algún tipo de deseo sexual depravado…

Draco sacudió la cabeza de un lado a otro… la verdad, con Pansy si que tenía ese tipo de deseos… ¡era difícil no tenerlos con una falda tan corta y un escote tan amplio! Y la verdad había cumplido bastantes… no es que Hermione no se le antojara (Draco recordó que a las chicas no les gustaba mucho ese verbo… por algún motivo las hacía sentir como un tipo de jamón) ¡al contrario! Moriría por tenerla entre sus brazos, besarla por siempre… en un beso tierno, apasionado, sincero… inventar nuevos modos de amar… pero el problema era él. No se sentía digno de tener ese privilegio sobre alguien tan inocente…

De pronto, así sentados como estaba, ella se acercó a sus labios. Él comenzó a sentir calambres en las piernas y un vacío enorme en el estómago… pero aún así le devolvió el beso con ternura… ella lo besó de nuevo, ahora con más pasión. Y sin previo aviso lo empujó delicadamente hacia atrás, quedando recostado sobre sus codos, ella se colocó sobre él y siguió besándolo. Por unos segundos, el rubio se perdió dentro de esa sensación tan agradable… pero…

-¡NO! – gritó alejándola de su oreja contra toda su voluntad – ¡NO Hermione!

-La castaña lo miró sonriendo. Se acercó de nuevo a él y le dio un tierno beso en la frente.

-Draco – de nuevo se acercó a su oreja y le susurró sin aliento – ahora te tengo que pedir que hagas algo que tal vez no quieras…

-Hermione… – suplicó él agitado. Sentía la boca seca y la miraba… ¡estaba tan guapa! – por favor, no me hagas esto… sabes que no voy a poder negarme…

-¡Vamos Draco! – le reprochó ella dándole un golpe en el brazo fingiendo querer lastimarlo – ¡no cocino tan mal!

-Hermione por fa… ¿Qué? – preguntó él. Ahora si no entendía nada

-Quiero pedirte tu sincera opinión sobre esta cena – respondió ella levantándose y estirándole la mano para ayudarlo a ponerse de pie – la preparé yo misma y la verdad es que no soy tan buena en la cocina

-¿Aaaasí que era eso? – preguntó Draco, poniéndose de pie entre aliviado y decepcionado

-¿Qué creías, cretino? – lo molesto Hermione. Sabía perfectamente que después de la reciente sesión de besos, lo que menos esperaría su novio era comer… bueno tal vez sí, pero no comida.

-¡Nada! – gritó él - ¡lo juró!

Hermione entornó los ojos y luego lo abrazó de nuevo

-¿Cenamos? – le preguntó con dulzura

-Cuando quieras – respondió él sonriendo

Fin Flashback

Al recordar este encuentro y dentro de todo el dolor que le causaba pensar en que era posible que ya no le quedara mucho tiempo de escenarios así, pudo esbozar una sonrisa recordando a su novia y sus "preocupaciones".

Quien lo hubiera visto en ese momento hubiera pensado que estaba loco pues gemía de dolor pero a los dos segundos estaba riendo… ¡Hermione era tan especial, que provocaba esos sentimientos y reacciones extrañas en él! En sus reflexiones, recordó la risa de Hermione que era como el combustible que lo ponía feliz… de pronto, golpeó con el puño el piso ¡No era justo¡Él lo merecía más que ella! Él había sido un desgraciado toda su vida, en cambio, ella siempre había estado allí para quien la necesitara… con sus altas y bajas en el humor, pero siempre dispuesta a ayudar.

El dolor que el rubio sentía era tan grande que se hizo físico… tenía los ojos hinchados llenos de lágrimas y en un momento no pudo respirar por la frecuencia de los sollozos. Estaba agotado de tanto llorar…

Permaneció perdido en el bosque hasta la madrugada. Se sentía cansado, desgastado, pero más que nada, impotente. Aunque llorara el resto de su vida, no podía regresarle la salud a su novia y eso… le dolía profundamente.

Draco caminaba inconsciente y sin saber a dónde iba. ¿Cuando llegó a su habitación?... No se enteró, sólo se dio cuenta que los débiles destellos del sol que salía pegaban directamente sobre su cama. Se sentía débil, sin ganas de hacer nada y se tumbó en su cama. No se dio cuenta de que alguien llevaba tiempo esperándolo

-Hola – le dijo Crabbe en voz baja – tu… tu mamá nos mandó una lechuza

Draco no contestó, ni se movió… dejó que los rayos del sol le dieran de lleno en la cara. Tal vez así despertaría de la pesadilla…

-Y... ¿cómo… te sientes? – apremió su amigo en un susurro

-¿Qué quieres que te diga? – le dijo suspirando – ella es lo mejor que me ha pasado en la vida – luego se tapó la cara con las manos y susurró – y voy a perderla... ¡sin poder hacer nada, Crabbe!

El joven puso una mano en el hombro de Draco

-Discúlpame por no entenderte – le dijo con sinceridad – creí que eran caprichos tuyos y que pronto lo superarías… nunca te había visto así… debes quererla mucho

-La amo – repitió Draco. Ya lo había dicho varias veces en el día y lo había pensado muchas más, pero quien ha estado enamorado sabe que esa frase no se desgasta con el uso

-Aquí estoy, amigo…si necesitas algo…

Entre sollozos y con las manos aún en la cara, Draco asintió ligeramente, pero no pudo decir nada.

Una vez más Hermione había tenido razón al decir "ve con tus amigos, los necesitas más que nunca", y era un hecho. Saber que al menos Crabbe estaba de su lado y lo apoyaría, hacía que la cuesta se viera menos pesada.


Tal parecía que al decir "aléjate de mi" Hermione pareció haber dicho "no te separes de mi ni un momento", pues los días que siguieron, Hermione permaneció encerrada en su habitación…y TODOS los días, Draco le llevaba un ramo de flores que le mandaba con Ginny. La pelirroja le pedía desesperadamente a Draco que desistiera, que era lo mejor para los dos, pero él siempre respondía:

-Nada puede hacerme más daño que estar lejos de ella… díselo por favor

A lo que Ginny movía la cabeza de un lado a otro y entraba con el ramo de tulipanes para Hermione.

Después de una semana, Draco acababa de terminar de subir el último grupo de escalones para llegar a la puerta de la casa de Gryffindor y hubo algo que lo detuvo en seco…

-Hola – susurró dulcemente Hermione

El corazón de Draco dio un vuelco y su mirada se perdió en la de ella

-¡Hola! – respondió emocionado. Estaba muy pálida y tenía los ojos rojos.

-Y… ¿qué hacías? – preguntó ella como si nada pasara

-Iba a buscarte – respondió él – te llevaba tus flores favoritas

-Tengo una colección de ellas – dijo ella divertida tomando el ramo de tulipanes

Draco no pudo pretender que nada pasaba, no era tan fuerte como ella

-Pensé que no querías verme más – confesó – pero aún así, no iba a dejar de buscarte…

Hermione se acercó y lo abrazó como una niña a su padre cuando se despierta asustada por una pesadilla… y si, había despertado del sueño de estar con la persona perfecta y no podía ni quería levantarse…

Finalmente, Draco explotó:

-¡Pensé tantas cosas, Hermione! – dijo acariciándole el pelo – Pensé que…

-Draco…– lo interrumpió ella con una sonrisa – ¿qué creías¿que me iría sin despedirme de ti?

Él dejó de mover la mano que la acariciaba y sintió un nudo en la garganta.

-Ese comentario no es gracioso, Hermione – respondió él borrando toda sonrisa de su cara y despegándose de su abrazo… se dirigió hacia un ventanal cercano. Ya era lo suficientemente doloroso pensar en que pronto ya no estarían juntos como para que ella se lo recordara de esa manera.

-Lo siento, amor – dijo ella mirándolo con ternura. Suspiró sonoramente y le llegó el olor de sus flores. Sonrió – debes aceptar que hay cosas que no podemos solucionar… esta es una de ellas y no nos queda más que aprovechar los momentos juntos… - el rubio seguía con la mirada perdida hacia fuera – no te enfades, Draco… ven…

El chico volteó a verla… sus ojos estaban cristalizados por la ternura de saber que su novio la quería tanto. Él, por su parte, se mordía el labio para no soltar el llanto.

-Acércate – le pidió Hermione

Así lo hizo el rubio y se sentó junto a ella

-No estés triste – su voz sonaba poco convincente, ya que a ella misma parecía costarle trabajo hablar por el dolor – yo… te amo… y… agradezco a la vida que… - finalmente su voz se cortó – que me haya dejado conocerte…

Los dos se abrazaron y permanecieron así por mucho tiempo… sus cuerpos temblaban. No querían que ninguno sintiera más dolor al escuchar el llanto del otro, así que lo hacían en voz baja pero el dolor no se transmite por el sonido y menos cuando dos personas se entienden tan bien sin necesidad de palabras…

Hermione fue la primera en despegarse de ese abrazo que desearon durara para siempre…

-Lo siento – dijo la castaña en un hilo de voz – Debí decírtelo antes…

-No… – dijo Draco poniendo un dedo en su boca – perdóname tú… no supe cómo reaccionar

Hermione lo abrazó de nuevo y él acarició su pelo

-Por favor… no me pidas que me aleje de ti… - le pidió el rubio – porque no lo haré…

-No quiero que lo hagas – confesó finalmente Hermione – tú me ayudas a estar sana… tú me das fuerza para seguir adelante… es por ti por quien amanezco todos los días…

Draco la calló con un beso tierno, como si fuera a romperla si la apretaba más… ella respondió del mismo modo, apenas rozándose los labios pero con una ternura y amor indescriptibles

-No te apartes de mi, Draco Malfoy – le pidió sinceramente cuando se hubieron separado

-No estaba en mis planes – respondió él juntando su frente con la de ella

Hermione sonrió y después… tomó la cara de su novio entre las manos y comenzó a besar sus ojos

-¿Por qué haces eso? – preguntó él extrañado, pero sin moverse… esa sensación era maravillosa

-Quiero que me perdones por hacerte llorar…

Draco rió y la detuvo

-Puedes solucionarlo si nunca te alejas de mi otra vez…

-Prometido… - dijo ella

Ahora fue Draco quien comenzó a besarla… los ojos, las mejillas, los labios… por fin volvía a tenerla entre sus brazos después de días sin verla… pero sin darse cuenta comenzó a besarla con más intensidad.

-Draco – susurró ella – no…

-Te amo, Hermione – dijo él besando sus labios – no quiero dejarte nunca

-No lo harás Draco – finalmente logró separarlo – pero no hagamos nada que podamos lamentar¿de acuerdo?

Él la miró fijamente. Tenía de vuelta esa mirada que lo volvía loco… no es que quisiera aprovecharse de la vulnerabilidad de Hermione, es lo que menos intentaría, lo que quería era aprovechar hasta el último segundo del día que pasara con ella…

-De acuerdo – accedió él – lo que tu quieras hacer, es lo que haremos.

-Gracias – dijo ella abrazándolo

Unos minutos después, ambos se quedaron en silencio, pero no era un silencio incómodo, era un silencio en el que los dos entendían perfectamente el sentimiento del otro… finalmente, Draco le preguntó

-¿Qué dicen tus papás de... bueno, de esto?

-Están buscando a los mejores médicos muggles, pero yo sé que ninguno de ellos podrá hacer nada por mí – dijo levantando los hombros – Querían que me quedara en Londres para ir a tratamientos, aunque no sé de qué pero… - levantó los hombros y arqueó las cejas – bueno, les pedí que me dejaran seguir viniendo al colegio… estar encerrada me hubiera hecho sentir peor…. – luego se acercó a su novio y lo miró fijamente mientras acariciaba su mejilla – Además… si hubiera estado encerrada, no hubiera conocido al verdadero Draco Malfoy… ¡de lo que me hubiera perdido!

Ambos rieron y Draco preguntó algo que acababa de venir a su mente

-Her… ¿por qué estás tan alegre siempre, sabiendo… bueno, sabiendo el peligro que corres?

-¿Cuál peligro Draco? – preguntó ella con sinceridad – tu y yo podemos ambos morir mañana y…

-Nada me gustaría más que eso… no quiero estar viviendo si no estás tú

Hermione sonrió conmovida y acarició su mejilla

-Lo que quiero decir es que todos moriremos algún día… esta enfermedad parece anunciar que yo no tardaré mucho pero… - Draco se estremeció y cerró los ojos sintiendo únicamente el contacto de la mano de su novia en su cara – la vida es muy valiosa Draco… - respondió ella en un susurro – prefiero vivir feliz por pocos años… contigo, que desperdiciar el tiempo que me queda en tonterías…

Después de un momento se miraron. Draco la abrazó de lado

-¿Alguna vez te he dicho cuánto te admiro? – preguntó él

Hermione bajó la mirada y movió negativamente la cabeza… estaba asombrada enternecida… ¿cuándo se habría imaginado que Draco Malfoy podría admirarla¿O si lo hacía, que se lo diría?

No vas a morir, Hermione – la afirmación del joven sonaba más como una promesa que como un consuelo. La muerte no era una opción para su novia.

Ella acarició su brazo que la rodeaba y sonrió con ternura y con algo de tristeza...


Hola niñas!

Ya estoy aquí, solo esperaba más reviews, y aunque no fueron como la vez pasada creo que es justo actualizar para todas ustedes que me han escrito... ah! he decidido responderles a cada una a su mail para que en los capítulos cortos no sea más reply que historia! solo voy a responder aquí a quienes no dejen mail ok?

Qué les parece este capítulo? Apoco no se comen a Draco? y pobre Hermione! Es que de verdad se quieren mucho!

Quiero agradecerles sinceramente por todos sus comentarios que me levantan el ánimo. Creo que es como el combustible que anima a escribir másy mejor... de verdad se los agradezco!

Les mando un beso y espero que me sigan mandando muchos reviews!

Lore


Penny malfoy: Me encanta que te encante! jaja... gracias por seguirlo, espero que no te decepcione, se empieza a poner bueno eh? Y si, tengo 2 fics más... uno de 10 capítulos: "El novio de Hermione", que es una pareja diferente a la de este fic y "lo que pudo haber sido" que por falta de público deje de publicar, pero a ver qué te parece, espero tu comentario ok?

Mil besos wapa!