Holaaaaaa!
Estoy feliz! Mil gracias por tantos reviews! Me da gusto saber que cada vez les va gustando más… aunque temo decirles que todo tiene un fin y bueno… este fic no es la excepción así que vayamonos haciendo todas a la idea… pero ya empecé la segunda parte ok?
Yare, no sabes el gusto que me da que estés de vuelta! BIENVENIDA AMIGA!
Les mando un beso y las quiero mucho!
Aclaración: no se emocionen, el personaje que aparece al final no es Sirius
Sería bueno escuchar la canción: "Desde que llegaste" de Reyli
14
En vela
Hermione fue llevada de emergencia a San Mungo.
Draco no se separó de ella ni un momento. Contrario a lo que pudiera esperar, ahora no lloraba. Su aflicción y su miedo lo habían paralizado. Ya no sentía dolor, sino una inmensa preocupación y enojo porque no lo dejaban ver a su novia.
Los sanadores le preguntaban si tenía algún tipo de relación familiar con la interna, y él siempre movía negativamente la cabeza, con pesar. Cuando le formularon la pregunta por octava vez, se puso de pie y respondió enfadado:
- ¡NO¡TODAVÍA NO!
La sanadora que se lo preguntó, lo miró pensando si él también necesitaría internarse, sacudió la cabeza, dio media vuelta y se retiró
- Pero te encantaría tenerla¿verdad?
Draco dio un respingo... esa voz sí le era conocida. Era Henry. Allí estaba, de pie junto a él. El rubio no podía expresar el agradecimiento de que alguien lo acompañara en ese momento en que estaba a punto de explotar. No supo la cara que puso al ver a su amigo, pero el moreno simplemente se acercó y le pegó en el hombro...
- Tranquilo Malfoy – le dijo – ella es fuerte – y al ver los ojos enrojecidos de él, agregó para molestar – más fuerte que tú, por lo que veo
Draco sonrió amargamente. Sabía que su amigo lo decía para molestarlo, pero era un hecho que Hermione era mucho, mucho más fuerte que él.
- ¡Me voy a volver loco, Heines! – replicó él sentándose con la cabeza entre las manos – ¡los odio a todos! – gritó al ver pasar a la sanadora que le había preguntado su parentesco con Hermione.
- ¿Cuándo dormiste por última vez? – le preguntó escéptico Henry, mirando fijamente a sus enormes manchas negras debajo de los ojos.
Frente a esta pregunta, Draco revivió mentalmente lo que había pasado… Hermione se había desmayado en sus brazos y él se había asustado de un modo imposible de explicar… en cuanto llegó al hospital con ella, la llevaron lejos… no sabía a donde y nadie se tomaba la molestia de informarle… si no lo dejaban ver pronto a su novia, les ladraría a todos, así que más les valía comenzar a decirle dónde demonios la tenían…
- No lo sé – respondió finalmente – desde que llegamos, creo...
- Malfoy, de eso hace casi un día...
- ¿Draco Malfoy…? – una voz grave lo interrumpió. Draco levantó la cabeza, estaba absolutamente despeinado y con los ojos rojos… - soy el sanador Lewis… ¿tienes algún…?
- ¿OTRA VEZ! – gritó Draco, haciendo que las enfermeras lo miraran con ojos de pistola. Ahí estaba el primero al que le ladraría, se había ofrecido como voluntario – ya les he dicho dos mil veces que no tengo ningún tipo de relación familiar con Hermione… ¿es tan difícil de entender!
- ¿Draco? – volvió a hablar serenamente el sanador y le tocó el hombro mientras sonreía ligeramente – ¿tienes algún interés en visitar a la interna?
Draco quitó el gesto de enfado y una oleada de emoción lo invadió.
- ¡Claro que tengo interés en verla! – respondió sin tiempo para sentirse apenado por su reacción alterada…
- Acompáñame… - le dijo con amabilidad el sanador Lewis.
Era un hombre de unos treinta y cinco años, con el pelo negro excepto por un par de canas, complexión delgada y ojos claros. Era una persona muy amable, pues para aguantar a Draco cuando se ponía así, se necesitaba paciencia…
El rubio se despidió parcamente de su amigo y caminó junto al sanador, con la cabeza gacha, pero sin dejar de sentirse emocionado… ¡por fin iba a verla!
Entraron a una habitación amplia, en colores claros, una de las paredes era de cristal de la mitad hacia arriba, a Draco le dio la impresión de un cunero.
Había una mesa pequeña cerca de la ventana, y dos sillones cerca de una cama con sábanas blancas donde se encontraba Hermione…
- Está… - un escalofrío le recorrió la espalda – dormida¿verdad?
- Si – respondió el sanador en un susurro. Draco suspiró aliviado – pero despertó hace unos minutos y me pidió que te buscara…
El corazón de Draco dio un vuelco… ¿aún sin pleno conocimiento lo buscaba?
- Gracias – pudo responder al final
- Los dejo – el sanador Lewis lo miraba enternecido – acompáñala pero intenta descansar¿está bien?
Draco asintió sin mirarlo. Su vista estaba perdida en los ojos cerrados de su novia. Nunca había notado sus pestañas tan largas… aún estando como estaba, se veía muy guapa… hasta parecía sonreír… lo único que le preocupaba a Draco era el color que tenía: estaba amarilla, casi blanca.
Le tomó la mano y ella respiró profundamente… parecía descansar. Al verla tranquila, él también pudo sentirse así… después de diez minutos de contemplarla, le besó la mano y la soltó.
Acercó uno de los sillones a la mesa que estaba cerca de la ventana que daba a un falso bosque… la ventana estaba encantada para hacer parecer que el sol le pegaba a las copas de los árboles haciéndolos lucir de un hermoso tono naranja.
- Despierta – le dijo mirando hacia la ventana – te encantaría ver este paisaje… ¿sabes a cuál se parece?
Flashback
Era un día soleado de primavera… el calor dentro del castillo era tan agobiante que la mayoría de los estudiantes habían optado por hacer las tareas en el jardín. Entre estos estudiantes se encontraban Draco y Hermione
- Ya no puedo más – resolvió el rubio aventando su pluma y estirando las manos por encima de su cabeza
- ¡Vamos Draco! – lo reprendió Hermione que por un momento había quedado extasiada contemplando el reflejo del sol en el lago – ¡No llevamos ni media hora!
- ¿Media hora? – el rubio la miró con los ojos desorbitados – ¡No puede ser¡Es el mayor tiempo que he pasado sentado haciendo algo del colegio, Her! Podría hacerme daño…
- ¡Ay! – se burló su novia volviendo la mirada a su libro de historia de la magia – no seas ridículo y escucha… - luego comenzó a leer en voz alta para estudiar – "después de enfrentarse con el bando opuesto, los gigantes del norte de…" – pero Draco nunca supo del norte de dónde porque cerró el libro de su novia sonoramente, se lo quitó y lo escondió detrás de su espalda
- ¡Draco! – gritó ella disimulando una sonrisa – tenemos clase con Binns en menos de una hora y para entonces debimos haber terminado…
- ¡Debimos haber descansado, Hermione! – le gritó poniéndose de pie - ¿quieres saber qué pasa con los gigantes?
La castaña asintió desconcertada
- Pues entonces…
- ¡Draco, NO! – Hermione sabía el final de esa frase
- ATRAPAME SI PUEDES…
Y de inmediato echó a correr lejos de ese árbol, en las orillas del lago. Hermione, que en un principio se negó a jugar un rato, miró su reloj y vio que aún tenían algo de tiempo; volteó a ver a su novio que agitaba su libro en el aire y se puso de pie para empezar a perseguirlo.
Después de llevarle ventaja por muchos metros, Draco fue aminorando el paso para dejarse atrapar por su novia. Finalmente ella llegó junto a él y lo jaló del brazo. El rubio giro para quedar completamente frente a ella y le sonrió ampliamente… luego le rodeó la cintura y la besó con ternura.
- Pero… - le dijo besándola intermitentemente con besos cortos mientras ella sonreía divertida. Era gracioso oírlo intentar decirle algo mientras sus labios estaban unidos – no has… conseguido… tu libro…
Y tras darle un último beso largo, echó a correr de nuevo, pero esta vez, Hermione lo volvió a tomar del brazo. Así, él intentaba correr, lo que le era difícil por traer arrastrando a su novia tras él… sin darse cuenta estaban dentro del lago y seguían forcejeando por el libro.
- Te lo cambio por un beso – la condicionaba el rubio
- ¿Otro más! – dijo ella fingiendo sentirse agredida – ¿y todos los que te acabo de dar?
- Esos no valen – le dijo el rubio acercándose a su cara – esos te los robé yo…
- Draco, no es broma – le dijo ella, apartándose – ¡mira la hora que es! Si llegamos tarde otra vez, Binns nos va a…
Pero Hermione no pudo decir el castigo que el profesor les pondría, pues de pronto giró la cabeza hacia su pie y palideció al ver un tentáculo gigante rozando su pie.
Sin pensarlo, Draco la cargó y comenzó a correr hacia la orilla, sintiendo también algo viscoso en la pierna… logró poner a Hermione en tierra firme y de pronto fue jalado hacia el agua
- ¡DRACO! – gritó su novia desesperada. De inmediato sacó su varita y gritó un hechizo… no sabía muy bien cuál era, pero necesitaba sacar al rubio del lago…
De repente lo vio saltar por los aires y caer en el pasto junto a ella… vio al calamar alejarse.
- ¡Draco! – gritó asustada de rodillas frente al cuerpo de su novio – amor¿estás bien?
Él no se movía, pero Hermione pudo ver como se dibujaba una sonrisa en sus labios. Fue entonces que supo que fingía un desmayo… sabía que no había podido pasarle nada, pues apenas estuvo unos segundos sumergido
- ¡Oh por Dios! – la castaña fingió compadecerse a sí misma – ¿qué haré ahora? Me acabo de quedar si novio… y ni siquiera me dio uno de esos besos apasionados de las películas muggles...
- ¡Eso tiene solución! – gritó Draco levantándose de inmediato y acercándose peligrosamente al rostro de su novia. Su cabello escurría y sus ojos estaban rojos... sus labios estaban muy cerca…
- ¡No tan rápido, Malfoy! – ella rió y lo empujó de manera que Draco se encontró de nuevo con la cabeza en el suelo – tú estás muerto¿no? – luego lo golpeó en el hombro con el libro mientras decía con malicia – ¡o al menos es lo que querías hacerme creer! – los muertos no besan apasionadamente…
- Pero Her… - respondió Draco decepcionado – era una bromita…
Hermione rió con ganas y se recogió el pelo con una mano… después se fue agachando hasta quedar muy cerca de la cara del rubio. Él la miró entre sorprendido y emocionado
- ¿Qué… qué pasa, Her? – susurró
- Esto pasa…
Entonces le acarició los labios y le dio un beso profundo y largo… Draco cerró los ojos y la abrazó
- Creo que… - dijo ella limpiando con sus dedos la boca de su novio – de nuevo nos regañarán por llegar tarde…
- No me importa – respondió él contento – si cada vez que llegamos tarde es por esto… ¡qué vengan los regaños!
- ¡Qué bobo eres! – le dijo ella divertida y poniéndose de pie. Luego le estiró la mano para ayudarlo a ponerse de pie. Él tomó su mano, pero en lugar de levantarse, la tiró de nuevo al suelo
- ¡Draco! – gritó la castaña algo desesperada – ¡quiero llegar a clases!
- ¿De verdad? – preguntó él sonriéndole de un modo extraño, luego intentó darle un nuevo beso
- ¡De verdad! – respondió ella zafándose y poniéndose de pie una vez más - ¿me acompañas?
- ¿Ya qué? - respondió él resignado
Antes de entrar al aula de Historia, quince minutos tarde, Hermione le dio un nuevo beso como el del lago a Draco… él sonrió con satisfacción y abrió la puerta.
Fin Flashback
Ya era de noche. No podía decir con certeza la hora, pero haciendo cálculos eran más de las 11. Bostezó discretamente y empezaba a estirarse cuando...
- Malfoy – lo llamó Henry desde el marco de la puerta
- ¡Heines! – gritó el recordando que había dejado a su amigo hacía cerca de cinco horas – creí que te habías ido... lo siento
Henry ignoró el comentario y le acercó una bandeja con un croissant y un jugo de naranja
- Te compré esto – le dijo entregándoselo
- No tengo hambre – dijo él mirando con asco la bandeja
- Lo suponía – contestó Henry – traje refuerzos
Y tras salir unos segundos, el sanador Lewis entró con la charola en manos para colocarla sobre la mesa
- Draco – le dijo gravemente – si no comes algo, tendré que prohibirte que permanezcas en esta habitación
- ¿Qué? – preguntó él enfadándose, pero cuidando no gritar para no alterar a su novia – eso no es justo... evidentemente no me iré
- No es momento de ponerte rebelde, Draco – explico Lewis – si no comes no tendrás fuerza y no podrás soportar mucho tiempo... tendremos que hospitalizarte a ti también
- ¡Come Malfoy! – gritó Henry detrás de Lewis, pegando su cara a la pared de cristal
El rubio sonrió y movió la cabeza negativamente. Estuvo tentado a hacerle un gesto obsceno pero se contuvo.
- Está bien, usted gana – dijo finalmente
- Siempre lo hago – dijo el sanador – y también necesito que duermas
- ¡Eso si que no! – gritó – quiero estar aquí cuando ella despierte
Lewis lo miró inexpresivo
- Duerme – ordenó – juro avisarte si ella se despierta... y si no lo haces...
- Ya sé... me va a sacar de la habitación – terminó Draco con un tono cansino – ¡qué poco original, Lewis
El sanador solo rió
- Buenas noches, Draco – se despidió Lewis
- Adiós Malfoy – gritó Henry
- Adiós... y gracias – respondió él dando una mordida a su croissant que de pronto no parecía tan desagradable.
Era un hecho que debía comer, pues de lo contrario se darían cuenta al ver la bandeja llena, pero dormir... no podía. De verdad lo intentó, pero siempre le asaltaba la misma inquietud. Ella despertaría y él estaría dormido... no, eso no. Así que se quedó en vela toda la noche, contemplando a su novia... parecía que entre más la veía, más se enamoraba de ella.
Era la tarde del tercer día y él seguía allí. Siempre junto a su cama, esperando a que se despertara. En ocasiones abría los ojos sólo por unos cuantos minutos, y cada vez que lo hacía, le dirigía una débil sonrisa y le apretaba la mano. Inmediatamente después se volvía a dormir con esa sonrisa en el rostro.
A veces, Draco le acariciaba la frente o las mejillas, otras sólo la miraba o le leía. Leía el libro que Hermione le había regalado cuando fueron a Hogsmeade: "Los miserables", y acababa de llegar a la parte de la muerte de una de las protagonistas, cuando detuvo la lectura, al escuchar una voz muy suave
- No puedo creer que de verdad lo estés leyendo – dijo débilmente su novia
- ¡Amor! – dijo él soltando el libro - ¿Cómo te sientes¿Estás bien¿Necesitas algo¡Te quiero tanto!
Hermione sonrió frágil pero sinceramente.
- Y yo a ti...
Y tras decir esto, se acomodó en la cama y cerró los ojos de nuevo. Parecía que dormía, aunque no estaba muy seguro de que lo hiciera. En ese momento, la puerta de la habitación se abrió lentamente, Hermione no se movió.
- ¿Draco Malfoy? – preguntó una voz femenina
- Si, soy yo – dijo él poniéndose de pie después de mirar con ternura a su novia
Una mujer de unos cuarenta y cinco años, con pants, tenis y el pelo un poco desaliñado recogido en una cola de caballo, lo miraba con unos hermosos ojos color miel que, al mirarla, le recordaban a alguien…
- Supongo que por el parecido – dudó sorprendido – ¿usted es la mamá de Hermione?
Hacía casi media hora Draco había visto de reojo a dos personas que le parecían familiares, pero no había puesto atención en ellos.
- Así es – respondió la mamá. Junto a ella se encontraba su esposo, demasiado emocionado como para hablar. Ambos miraban a su hija inconsciente en la cama.
Draco los imitó y no pudo evitar pensar en qué pasaría si ya nunca despertara otra vez. Apretó los ojos con fuerza, intentando borrar esa idea estúpida… pero probable.
- Mi hija nos ha hablado mucho de ti – le dijo la señora Granger
- Es un placer, señora – le dijo estirándole la mano
- Haz hecho mucho por mi hija, Draco, te lo agradezco – le respondió dándole la suya
El rubio no pudo responder porque su novia, abriendo los ojos, lo interrumpió.
- No le digas eso mamá – dijo ella sonriendo cansinamente – después el ego inflado no lo deja respirar...
Draco sonrió amargamente y supo que sólo había cerrado los ojos para descansar, no estaba dormida
- ¡Mi amor! – gritó Amy Granger - ¡Qué gusto verte despierta, cariño!
Su madre estaba realmente contenta pero no podía disimular el dolor que sentía por dentro.
- A mi también me da gusto verlos – dijo Hermione – ¿Cuándo llegaron¿Cómo se enteraron?
- Tu director nos llamó... – respondió ella tomándole la mano – ¿Cómo te sientes?
- Bien – dijo ella. Y era verdad. Aún sintiéndose un poco mareada, se sentía bien
David Granger y Draco cruzaron miradas. Al señor no parecía agradarle mucho la compañía del rubio y después de unos minutos de silencio, hizo una petición...
- Necesitamos un momento a solas con ella...
Entonces fue el único momento en que Draco se separó de Hermione. Le dio un beso en la frente mientras ella le acariciaba la mejilla y después salió del cuarto.
Permaneció afuera contemplando a Hermione acomodarse en su cama… se sentó… la vio sonreírles a sus papás, a su mamá llorar, a su papá con los ojos rojos y hablándole. David Granger se desplomó cuando su hija lo abrazó. A partir de ese momento las lágrimas no dejaron de resbalar por sus mejillas.
Draco se conmovió mucho y apretó los labios para no llorar junto con él.
- Yo no he hecho nada, señora Granger – dijo tiernamente en respuesta al comentario que hacía unos minutos su suegra le había hecho – al menos nada en que ella no me haya superado.
Fue hasta ese momento en que se dio cuenta de que no había dormido en más de treinta horas… y decidió que al encontrarse su novia en excelente compañía, podía descansar un momento. Cerró los ojos y quedó profundamente dormido. Ya la había visto despertar.
Después de una hora, los papás de Hermione salieron con los ojos hinchados. David tenía el mentón fuertemente sostenido y Amy se cubría los ojos con las manos.
- Le dije que no estaba de acuerdo en que se hiciera bruja – decía el esposo con amargura – pero como siempre… no me hizo caso
- ¡Pero no era nuestra elección, David! – gritó enojada la madre – es la vida de Hermione y no podemos interferir en sus decisiones
- ¡Claro que pudimos, Amy! – su voz era un grito desesperado y de dolor – sólo debimos prohibirle que aceptara asistir a esa estúpida escuela de magia, y entrar a este mundo tan peligroso y desconocido
Draco los miraba con un gran dolor en el corazón. Eran los padres de la mujer que amaba y estaban sufriendo… por primera vez se dio cuenta de que no era el único que sufría. Había dos personas en ese mismo edificio que competían en amor por ella. Se acercó a sus suegros
- Pasa – dijo secamente David Granger
- Gracias, señor – respondió él.
No había tenido tiempo de decirles nada, de acompañarlos en su dolor… no se lo habían permitido… pero lo entendía. Al fin y al cabo no lo conocían y no iban a abrirse a un extraño. No es que les molestara su presencia, como al principio había pensado sino que en esos momentos les molestaba todo... incluido él.
- Draco… - llamó Amy antes de que el rubio entrara a la habitación
- ¿Si? – se giró hacia ella. El parecido con Hermione era impactante
- Gracias por acompañar a nuestra hija en estos momentos… eres un gran chico
Draco asintió conmovido, sonrió y entró a la habitación
- Hola – le dijo Draco en un susurro acercándose a su cama
- Hola – respondió Hermione sonriendo
Sus miradas estaban llenas de cariño
- ¿Has estado aquí desde…?
- Desde que te desmayaste en el colegio, no puedo separarme de ti… - la tensión había desaparecido, por lo que pensó que una broma sería ideal y acercándose a sus labios preguntó – ¿segura que no hiciste ningún filtro amoroso mientras hacíamos la obra de teatro?
Hermione sonrió ampliamente
- No necesito filtros de amor – le dijo acariciándole la mejilla – yo tengo mi propio encanto …
Ahora Draco fue quien rió amargamente. Se sentía feliz de que al fin hubiera despertado, pero triste de que hubiera ido a parar a San Mungo…
- Gracias por todo – le dijo Hermione con la voz cortada – gracias por hacer mi vida más feliz…
- No tienes nada que agradecer, Her… tú eres… - pero la emoción lo asaltó y simplemente besó a Hermione. Eso era lo mejor que le habían dicho en su vida… aunque no pudo decírselo, ella era lo mejor que le había pasado.
Desde que llegaste no me quema el frío
Me hierve la sangre, oigo mis latidos
Desde que llegaste ser feliz es mi vicio
Contemplar la luna, mi mejor oficio
Después de minutos en que permanecieron abrazados, Draco entrelazó su mano con la de su novia y le acarició el cabello. ¡Le gustaba tanto esa sensación!
Casi de inmediato, Hermione se quedó dormida y cuando él iba a hacer lo mismo, un hombre alto con voz áspera, lo sobresaltó
- Ven conmigo – pidió el sanador Lewis en un susurro
El rubio supo que lo que seguiría no era nada positivo.
- ¿Qué pasa, Lewis? – preguntó preocupado, con las manos en las bolsas del pantalón – ¿Está bien¿Le va a pasar algo¿Necesita más análisis?
- Te lo pedí, Draco Malfoy – dio por respuesta el hombre
- ¿Qué? – fue entonces cuando cayó en cuenta de lo que se trataba - ¡Ah...! es eso...
- No pueden hacerse tratos contigo – dijo mirándolo fijamente a los ojos
- Comí todo lo que había en la bandeja – reclamó el rubio, aunque sabía que no se refería a la comida.
- Y¿cuántas horas dormiste? – inquirió el sanador
- Las 8 reglamentarias – mintió descaradamente
- ¿Tengo cara de un mago recién egresado? – preguntó sacando su varita – eso es una gran mentira... no dormiste más de 70 minutos
- Pero Lewis – rogó Draco – de verdad tengo que estar con ella...
- Me desobedeciste, Malfoy – respondió él sin mirarlo – necesito que descanses, y no puedes regresar aquí hasta que hayas dormido al menos seis horas
- Pero... – Draco miró a su novia que seguía plácidamente dormida.
Fue la última imagen que tuvo del hospital, pues en dos segundos se encontraba mareado y en su habitación en Hogwarts, con un enorme perro negro en la puerta.
- ¿Qué demonios haces aquí? – preguntó - ¿quién eres? Y ¿qué se cree Lewis mandándome de vuelta a Hogwarts? Puedo aparecerme, por si no lo sabe... ¡soy de séptimo!
Y lanzó el hechizo para aparecerse pero no lo logró. Algo, que no sabía qué era, se lo impedía.
- ¡Carajo! – gritó golpeando la cama – me tardaré mucho más en llegar si no puedo aparecerme pero...
Y se acercó a la puerta, pero fue un gran error. El perro que estaba allí ladró como loco y le enseñó los dientes en cuanto puso una mano en la manija. En cuanto dio un paso hacia atrás, el perro se calmó. Parecía que entre más lejos de la puerta, más amigable era el perro.
- ¿Qué significa esto? – preguntó Draco desconcertado – excelente truco para hacerme dormir – afirmó – pero no lo voy a hacer...
Aunque la verdad es que a esas alturas, el cuerpo le estaba pasando factura de las desveladas y la falta de alimento, por lo que se recostó para descansar
- No me voy a dormir – le advirtió al perro – en cinco horas me voy a ir, y no me importa si tengo que matarte¿me escuchaste?
El perro respondió emitiendo un ladrido y sacando la lengua.
Estaba acostado boca arriba contemplando el techo de su habitación. Tal vez nunca se había puesto a analizarlo, pero lo veía diferente. No recordaba haber visto esas grietas color gris...
Draco bostezó.
¿Dónde demonios estaban sus amigos¿Qué no habían escuchado los ladridos de ese perro desagradable?
Sus ojos empezaban a cerrarse.
A pesar de su firme propósito de no hacerlo, en pocos minutos, Draco estuvo profundamente dormido, aunque antes esbozó una amplia sonrisa y exclamó:
- No soy tan idiota como crees, Lewis... capté tu juego
Del otro lado de la pared, el sanador respondió:
- Pequeños detalles, Draco... de lo contrario, lo hubieras creído.
Pues bueno, qué les ha parecido? qué será este final tan extraño? Espero sus hipótesis y muchos, muchos reviews que me ponen taaan contenta vale?
Contesto a las que no pusieron mail:
shortie 15: jaja, no llores, mejor lee! te prometo que estará mucho mejor! solo me acuerdo de lo que sigo y me emociono! y sobre el romanticismo no te preocupes, eso se me da natural. jaja... besos wapa!
caro: muchas gracias por el review... pobres los protagonistas, pero esto les ayudará a crecer a ambos. vas a ver... muchas gracias por escribirme y espero que lo sigas haciendo...
ana: si, ahora Draco cuenta con sus amigos y eso en un momento difícil es una de las mejores cosas que puedes pedir. y sobre narcissa o lucius... bueno, ya verás!
AniSs: a mi también me encanta esa canción! aunque después encontré otra que se llama "Luz" de Miguel Nández que quedaba perfecta! pero bueno... mil gracias por el review!
mikitooooo: ya no estés nerviosa, jaja! aquí está la actualización! mil gracias por el review!
harrymaniatica:a quién discriminé?
1000 gracias a todas... las quiero!
