Seguimos con otra viñeta de Tom y Ginny. En inicio, ésta participaba en el reto semanal de drabbles30min pero decidí incluirla aquí, porque era la istoria era perfecta para mi claim.
Contiene amago de violación y chan, relación adulto-niño, pero tan sólo eso...amago. No os asustéis.
DEVIL CAME TO ME
11. Quebrar
Toda la calle estaba llena de gente. Magos arriba y abajo con paquetes y bolsas que comentaban lo estupendo del día o lo maravilloso que era su nueva compra. Sin embargo, para ella no existía nadie. En aquella maravillosa mañana de sábado, algo enturbiaba su ánimo.
Notaba como, desde que había salido de la librería, una presencia le seguía. Alguien pisaba sus huellas, respiraba su rastro. Y, por primera vez desde que había llegado al Callejón, iba sola.
Sus padres y sus hermanos se habían parado por diferentes establecimientos, o estaban charlando con algunos amigos. Sola.
Siguió andando, esperando llegar lo más rápido que pudiera al punto donde todos habían quedado, deseando ver a Ron, o incluso a Percy, con sus refinados aires. Cualquiera.
Pero no había nadie, una vez allí. Desesperada, miro alrededor, y entonces creyó ver a aquel que le seguía. Una larga cabellera rubia se había ocultado repentinamente tras unapared. Inconscientemente, sintió tranquilidad.
A lo lejos, y en dirección contraria vio a Ron, su cabello pelirrojo le delató, y ella le siguió, para encontrar la confianza de su hermano en momentos como aquel.
Era una parte del Callejón que no conocía. Mucho más oscuro, más lóbrego, mas siniestro. alli no estaba Ron, sino, de nuevo su perseguidor. Quiso gritar y no pudo, quiso huir y sus piernas no respondían. Atrapada.
El hombre se acercó en dos zancadas hasta ella. La empujó contra la pared y empezó a gritarle cosas, que para la pobre niña no tenían sentido. En cuanto las lágrimas se deslizaron por sus mejillas, las manos del hombre comenzaron a recorrer su diminuto cuerpo. No entendía qué le estaba haciendo, tan solo sabía que se sentía mal, no le gustaba aquello.
Seguía gritándole, nombrado a un Señor que ella desconocía. Para entonces, ya había levantado su vestido blanco de flores, arañando con la punta de sus guantes de cuero aquella pequeña cavidad. La niña tan solo podía llorar, y emitir algo parecido a gritos, pero su fuerte y ruda voz acallaba todo tipo de lástima.
En un rápido y brusco movimiento, como si tuviera prisa, el hombre se bajo los pantalones, y dejo al descubierto su miembro, tremendamente excitado. Sólo entonces, la niña se dio cuenta de lo que pasaba. Solo entonces, pensó que mejor hubiera sido quedarse con su madre. Ya era tarde.
El hombre le indicó aquella parte de su cuerpo y continuó con su incesante cadena de gritos. Todo sin sentido, sin razón. Notaba como su mente se abstraía, rogaba a quien correspondiera que todo aquello fuera una pesadilla, un mal sueño, o, que al menos, todo acabase.
Nunca supo si había sido en respuesta a su ruego, pero de repente, aquel hombre rubio vestido del más riguroso de los negros sintió un dolor intenso en el brazo. Se dio cuenta cuando, a punto de penetrarla, se detuvo en seco, y los dolores le hicieron retorcerse en el suelo durante unos minutos.
Inmediatamente, y sin esperar respuesta, se recompuso la ropa y salió de allí corriendo, todo lo rápido que sus entumecidas piernas le permitieron.
Respiró hondo y sereno cuando se vio bajo el abrazo y la protección de su madre. Ni siquiera le dio tiempo a escudriñar, como, en la oscuridad de aquel callejón maldito, unos ojos rojos torturaban a un mal siervo.
