Hola a todos!
Al fin subiendo un cap! Tambien agradesco a todos x sus reviews, me hacen fuerte y me ayudan y me dan motivos para seguir con la historia...
Ojala les guste este fic, y como sigo siempre, nada de ésto es mío. Los personajes son propiedad de JK Rowling y Warner, sólo la historia es mía XD
Bexos y...
Disfruta la lectura!
Capítulo 5: Confiando en Lunáticos
Hermione, cuando abrió los ojos, se encontró en la Sala Común de Gryffindor, a la misma hora y mismo día. Era como si no hubiese ido jamás a ése lugar.
- ¿Y si fue un sueño? – dijo la castaña para sí misma, pero ésa idea salió volando rápidamente al ver el libro que tenía en sus manos, su varita, el giratiempo colgando en su cuello y de ése sombrero, que llevaba en la mano.
Lentamente, la castaña empezó a levantarse del suelo, mientras se tocaba la cabeza. Al sentarse, decidió abrir el libro, y al abrirlo, se dio cuenta que en ésa misma página, dónde había sacado el giratiempo, estaba algo escrito: "Momentos de Reflexión"
"Reflexión", pensó la castaña, era la misma palabra que había dicho la Hermione al despedirse: "Ojala te sa1ques un 10 y reflexiones"
Era raro, raro que la Hermione le hubiera dicho eso, en especial, porque¿qué tenía que reflexionar¿Acaso su versión futura sabía que era ella la Hermione de 16 años?
Pero antes que la castaña siguiera pensando en todo aquello, oyó sonidos a lo lejos, desde el retrato de la Dama Gorda, que le daba la pasada a algún Gryffindor.
Hermione, ya que no quería preguntas acerca de que porque tenia un giratiempo, o de que porque estaba en el suelo, se levantó y se fue corriendo de la Sala Común al dormitorio de chicas.
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En la mañana siguiente, era día de que los alumnos se fueran a sus respectivas casas, por navidades. Hermione, que también iba a la casa de sus padres, tenía todo empacado, a excepción del libro, que lo miraba fijamente desde su cama, donde la castaña estaba sentada.
En verdad, no pensaba, miraba el libro sin ningún sentimiento. Todavía esa castaña no creía que ésa aventura que había tenido era verdadera o de que si su futuro era ése.
Todavía esa castaña no se convencía de que ella iba a ser la esposa de Harry Potter y que ella se enamoraría de éste, en especial porque a él (a Harry) le gustaba Ginny, y eso se notaba. La castaña lo notó cuando él miraba a Ginny, cuando hablaban y todo eso.
Y también porque a Ginny le gustaba Harry desde que lo vio por primera vez. ¿Cómo era posible que ella se haya casado con Harry¿Y que le pasó a la Ginny del futuro¿Se le habrá roto el corazón al saber que su amiga se había casado con el hombre de sus sueños?
Y el otro tema era el de Ron y Luna. ¿Cómo Ron se fijó en Luna¿Y Luna en él? Era como juntar agua con aceite para la castaña.
Pero de repente la castaña miró el reloj, faltaba 20 minutos para que el Expreso de Hogwarts partiera. Ahí fue dónde la castaña se paró, con un movimiento de su varita llevó su baúl y se fue del dormitorio de las chicas.
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-No hay ni un solo vagón – dijo la castaña para sus adentros, al buscar algún compartimiento, hasta que llegó al último, dónde se encontró con Luna.
Luna la miraba con sus grandes ojos. Estaba leyendo el Quisquilloso, y mientras lo hacía ponía los ojos en blanco, lo cual, además de su collar de corchos y sus aros de rábanos, le daba un verdadero aire de chiflada y de merecedora del apodo "Lunática".
- Hola Hermione – dijo la rubia sin mirar a Hermione
- Hola Luna… ¿me puedo poner aquí? – aunque a la castaña no le caía bien Luna, prefería a ella que otra persona, ya que Neville se fue un día antes y no pensaba irse con "La-la" ni con Parvati. Además Harry, "Ro-ro" y Ginny se fueron en polvos Flú, por lo que Luna era la única opción.
- Si, claro – dijo Luna, mirando a Hermione con sus dos grandes ojos.
Hermione ignoró por completo la cara de la rubia, puso su maleta junto a la suya y se sentó.
Luna, que seguía mirando fijamente a la castaña, le preguntó:
- ¿Te encuentras bien?-
- Si claro, perfectamente – dijo la castaña, sarcásticamente
- Yo no lo creo –
- ¿De verdad no crees? Bueno, allá tú- dijo Hermione, con una notoria cara de enfadada. Al pararse, el libro que llevaba consigo, "Sólo tu lo Necesitas", cayó al suelo
Luna miró el libro con sus dos ojos, bastantes abiertos al libro y a Hermione. Como la rubia miraba con una rapidez que a la castaña le asombró, se agachó a coger su libro, pero Luna fue más rápida y lo cogió primero
- ¿Es tuyo? – dijo la chica mirando el libro con una cara de asombro, como lo hacen los niños pequeños cuando se encuentran un gran juguete y preguntan si es para él.
- Claro que sí, pero ¿me lo puedes pasar? – dijo la castaña que se puso al frente de Luna con su mano extendida
- La verdad, Hermione, te veo preocupada, y se que es por éste libro – apuntó con dedo de su otra mano al libro, ya que la otra mano lo sujetaba - ¿Qué es lo que ocurre? –
- Nada, sólo quiero mi libro ahora para leerlo, nada más – dijo Hermione que elevó su voz sin pensarlo
- Si y yo soy una loca que debe estar en San Mungo – dijo Luna
"Hace rato que debes ir" pensó Hermione "Al fin lo reconoces"
- Mira, Hermione – siguió Luna – Yo no te conozco mucho, o no sé como eres ni nada, pero te prometo que sé identificar cuando alguien tiene un monirocotín en su cabeza –
- Un moniroco… ¿qué? – dijo Hermione, mirándola confusa, dónde se paró
-Son criaturas que se meten en la cabeza de una persona y las hacen que se preocupen o que no sean las mismas -dijo Luna, que se paró igual que Hermione
- Yo no tengo ésas criaturas – dijo la castaña, mirando hacia otro lado
- Los tienes. Se te ve en tu cara que los tienes. Éstas muy preocupada, se notaría desde 2 kms. , y con incluso un galecorro en frente de mí –
Y sin aguantarlo, Hermione cayó en un asiento, con los ojos llorosos, sin aguantar las lágrimas de todo lo ocurrido anoche. Y sin importarle que Luna la viera, se puso a llorar silenciosamente.
Luna la miraba sorprendida. Jamás ella había hecho llorar a alguien. Jamás. Se sintió mal por lo hecho y se sentó al lado de Hermione, con el libro todavía en mano. Sacó un pañuelo bastante colorido de su bolsillo y se lo pasó a la castaña
- Gracias, gracias… Luna – sollozó Hermione cogiendo el pañuelo y limpiándose su cara
- De nada, no era mi intención hacerte llorar – dijo Luna sin rodeos
Hermione la quedó mirando. Si hubiera estado de otro humor, hubiera mirado con odio a la rubia, pero se fijó que la miraba con sinceridad
- Y¿qué pasa? – dijo Luna, que rompió el silencio dentro de un rato
"No sé si confiar en ella sea lo necesario, es que no le tengo la confianza. Para mí, una lunática es siempre una lunática. Pero no tengo a nadie más, además, ella, en éstos casos, es la única persona que no me mirará con cara de ¿Estás loca?" pensó la castaña
- ¡HERMIONE¿ACASO SE TE METIÓ UN TORSOSOPLO QUE NO RESPONDES? – dijo Luna, gritando y haciendo señas a Hermione
- Si Luna – dijo Hermione – Me pasa algo muy importante, que me ha dejado para adentro y no puedo sacármelo de la cabeza. Solo te digo que no me consideres loca y que te quedes callada, por favor –
- Claro – dijo Luna, que para sorpresa de Hermione no mostraba ningún aire distraído, típico de ella, si no uno muy serio. Incluso su postura recordaba a McGonagall en clases – Cuéntame, yo me quedo muy callada -
