Wueno, al fin!

Se k muxos han estado esperando el sexto capítulo de este fic, y siento muxo mi demora. Tube un problema personal que era muy grande y no me podia meter al computador... lo siento! Pero por estos dias intentaré poner tres caps. más (ojala XD)

Tambien mando saludos a c/persona k ha leido este fic, a los amantes de este que estubieron esperando meses para continuar la historia y a los que recien los leen...

Y como siempre, nada de ésto esmío. Todo (menos la historia y mis alteraciones) son propiedad de JK Rowling y Warner Bros.

¡Disfruta la lectura!


Capítulo 6: Más que un uso…

Cuando Hermione terminó de relatar su historia, Luna empezó a mirarla de una forma impresionante, como si estuviera viendo dentro de los ojos de Hermione, por si ésta había mentido.

- Mira, se nota que no me crees en lo absoluto, lo veo en tu cara, no debí… - dijo Hermione, pero Luna la interrumpió

- ¿Sabes algo Hermione? Te creo –

- ¿Me crees¿De verdad me crees? –

- Claro¿por qué no? Aunque hay algunas cosas que estoy tan confundida como tú, pero te creo – dijo la rubia moviendo su cabeza en señal de afirmación

La castaña quedó mirándola por un rato y Luna a ella. "Confía en mí, me cree, de verdad me cree"

- Pero¿por qué crees que Slughorn me pasó éste libro¿Justamente a mí?- dijo Hermione dentro de un rato

- No tengo ni idea porqué, o con que motivos, pero quería que vieras algo que no veías o algo así –

"Todavía no creo que confíe en mí. Seguro ella me debe odiar, no entiendo. Pero no me miró como creí que lo haría, o mucho menos. Me da ánimos, aunque no lo parezca"

- ¿Tú sientes algo por Harry? – dijo Luna súbitamente

- ¡Claro que no! O sea, sí… Para mí, Harry es mi mejor amigo, hasta el hermano que nunca tuve, pero de ahí a enamorarme de él…-

- Hermione, algo que siempre me he fijado en ti es que eres una persona demasiado cerrada de mente – dijo Luna, con cara muy decidida

- Mira, Luna, tú no puedes…- dijo la castaña pero Luna la interrumpió:

- Sólo te digo que cualquier cosa puede pasar de una amistad a algo más. Sé que no soy la indicada de decirte esto, porque yo jamás he salido con alguien o algo así… -

"Con razón te emocionaste tanto cuando Harry te invitó… "pensó la castaña de mala manera

- … Pero sí sé de sobra que todo puede pasar en unos años más…- terminó Luna, con una cara muy decidida y también como si recordara algo

Hermione quedó callada, sin saber que decir

- Pero, es imposible, ya te lo he dicho¿Cómo es posible que Ginny no se haya casado con Harry y yo sí con él¿Y tú con Ro-ro? – preguntó mirándola a los ojos, donde dijo "Ro-Ro" malhumorada.

- Ni idea, algo pasó que hizo lo que tú viste – dijo Luna

- Y si… ¿el libro es una broma¿Algo para molestarme? – dijo Hermione, pero antes que ella continuara, Luna en ése momento, empezó a mirar el libro, como si buscara algo. También abría tanto sus ojos que era como ver una mosca de cerca

- No lo creo, pero¿y si lo abrimos y vemos lo que hay ahí? – dijo después de un rato

- ¡No! Ya quede bastante traumada, gracias –

- Hermione, vamos, pero debemos, mejor dicho debes saber que es… No te puedes quedar con el monirocotín por siempre – dijo la rubia

- Pero… -

- ¡Hermione! Yo no lo esperaba de ti. A veces me asombras, en especial con ésa manía tuya de saber todo – dijo Luna con una mezcla de misterio y asombro

- Esta… bien… ¡Ya! Abrámoslo, me convenciste – dijo la castaña, que se sentó derecha, mirando a Luna decidida.

- Muy bien, así me gusta Granger, así se gana a un monirocotín – dijo la rubia, que, con una amplia sonrisa que le daba un aire de lunática perfecta, abrió el libro, donde las dos se sentaron.

Ambas chicas cerraron los ojos, no porque no querían ver, si no por si acaso (ya saben, precaución) Luna los abrió primero y vio páginas en blanco. Mientras Luna lo ojeaba, Hermione que quedó con la boca abierta

- ¡No hay nada! Pero… ¿co…?- pero no pudo continuar, ya que había algo en el suelo, donde los ojos de la castaña se posaron y rápidamente los de Luna. Se dieron cuenta que eran dos ediciones del Diario el Profeta. Luna cogió los dos y empezó a acercárselos a la cara, dónde no perdía ningún detalle al mirar. Después de eso, los desenrolló y leyó, dónde quedó paralizada.

La castaña no pudo aguantar su curiosidad, tomó el diario que leía Luna y leyó...