Wueno! Alfin subo uno de los capítulos que más ganas tenía que leyeran! Ojala les guste... y éste serñia mi último fic de Septiembre, ya que no me volvería a meter hasta finales se Sep... pero eso no significa que no termine mi fic, solo k no veran hasta ésa fecha

Muxos saludos a todos, cuidense y los veo en un rato más...

Y como siempre... nada de esto es mío (sin contar las alteraciones y la historia), es de Rowling y Warner Bros

¡Disfruta la lectura!


Capítulo 8: Yo lo amo

Meses después…

Era de noche. Ron y Hermione estaban en la Sala Común. Como no, Ron estaba viendo una revista de los Chudley Cannons y Hermione, leía un complicado libro de Runas Antiguas. Ambos estaban preocupados por Harry, ya que no lo habían visto desde la cena. Pero sus preocupaciones no se vieron justificadas, ya que Harry entró como una bala en la Sala Común

- ¿Qué quería Dumbledore? – dijo Hermione, y al ver ella al ojiverde tan apurado, agregó - ¿Estás bien? –

- Sí, estoy bien – dijo Harry, que pasó sin detenerse a su lado.

- Pero¿qué mosca le ha picado? – dijo Ron, que puso una cara muy confusa, mirando a la castaña

- No sé… - dijo Hermione, pero antes de continuar, Harry ya estaba bajando las escaleras y se detuvo donde estaba Ron y Hermione.

- No puedo entretenerme – explicó jadeando -. Dumbledore cree que he venido a buscar mi capa para volverme invisible. Escuchen…

Ahí fue donde Harry les explicó rápidamente a ellos dos lo que había pasado hace poco, dónde al final dijo:

- ¿Entienden lo qué esto significa? Dumbledore no estará en el colegio ésta noche, de modo que Malfoy va a tener vía libre para llevar a cabo lo que está tramando. ¡No, escúchenme! – dijo eso, ya que Hermione ya iba a hablar – Sé que era Malfoy el que gritaba de alegría en la Sala Multipropósito. Toma. – Ahí fue donde Harry le pasó el Mapa del Merodeador a Hermione, dónde sus dedos con los de ella rozaron y eso hizo que ella se pusiera nerviosa sin razón. Harry no lo vio y siguió hablando – Tienen que vigilarlo, y a Snape también. Que los ayude alguien del ED. Hermione, aquellos galeones embrujados todavía servirán¿verdad? Dumbledore dice que ha organizado medidas de seguridad excepcionales en el colegio, pero si Snape está implicado, probablemente sepa qué clase de protección es y cómo burlarla. Pero lo que no se imagina es que ustedes estarán montando guardia. ¿Me explico? –

- Harry… - dijo Hermione, que tendía el miedo reflejado en sus ojos, no por lo que iba ella a hacer, si no por él…

- No hay tiempo para discutir – dijo con brusquedad – Tomen también esto – le pasó su medias a Ron

- Gracias. Oye¿para qué quiero unas medias? – dijo éste

- Lo que necesitan es lo que está dentro, el Felix Felicis. Repártanselo con Ginny. Y díganle adiós de mi parte. Tengo que irme; Dumbledore me está esperando…-

- ¡No! – dijo Hermione que le quitó la botellita de poción dorada a Ron y miraba a Harry, dónde disimulaba muy bien su sonroja al verlo. – No necesitamos la poción. Tómatela tú. No sabes que peligros te esperan.-

- A mí no me pasará nada porque estaré con Dumbledore – le aseguró Harry – E cambio, necesito saber que ustedes estarán bien. No me mires así, Hermione. ¡Hasta luego! –

Después de eso se fue corriendo y salió de la Sala Común, sin antes despedirse con la mano.

Luego de segundos, Hermione, sin dejar de mirar el orificio por dónde salió Harry, le dijo a Ron:

- Busca en el mapa alguna sala vacía, sin que nadie nos moleste, menos la Multipropósito. Yo, por mientras avisaré a los del ED –

Ron hizo lo indicado, y Hermione no tubo que decírselo dos veces. Luego de un rato, éste exclamó:

- La Sala de Encantamientos está totalmente vacía.-

- Muy bien – dijo Hermione que alteró su moneda, dónde Ron sintió enseguida el calentamiento leve en uno de sus bolsillos, dónde sacó su galeón falso y comprobó que la moneda todavía funcionaba

- Yo le voy a avisar a Ginny – dijo Ron, que se había parado y se dirigía a su hermana, que ya había tomado su galeón y lo miraba, con todas sus amigas mirándola con curiosidad.

- Pero espera, debemos tomar el Felix Felicis primero- dijo la castaña.

Ron fue el primero en tomar la poción, ya que sacó el frasco y tomó unas pequeñas gotitas. Después fue Hermione, dónde se sintió maravillosa al tomar sólo unas gotas.

- Muy bien. Te veo en la Sala de Encantamientos – dijo la castaña, que fue corriendo hacia ése lugar

Mientras corría para allá, la castaña se sentía capaz de cualquier cosa, dónde nada en el mundo le impedía que ésa noche no fuera perfecta; hasta se sentía capaz de que Malfoy no "lograra su objetivo" y ver la cara de felicidad de Harry, sintiéndose feliz y orgullosa de ella… y sin saber por qué pensaba eso, llegó a la Sala de Encantamientos, dónde para sorpresa de ella, estaba Luna, que estaba sentada en el escritorio de Flitwick, dónde tenía muchos libros a su alrededor, y leía uno que decía: "Las cien cosas más increíbles del Mundo Mágico Nocturno". Pero Luna no leía. Estaba viendo un galeón que ardía, donde saludó a Hermione. Ésta le devolvió el saludo.

- ¿Por qué estás aquí? – dijo Hermione, que miraba a Luna con una sonrisa. Con lo sucedido en el tren, tenían un cariño especial

- Porque en la Sala Común de Ravenclaw nunca puedo concentrarme con los libros que leo, normalmente me empiezan a molestar y vengo aquí a leer. ¿Va a ver una reunión? – dijo mirando a Hermione con sus grandes ojos.

- Algo así… hice llamar a los del ED, y sé que Ron y Ginny vienen en camino… - dijo Hermione.

- Ojala vengan todos, así no nos sentiremos muy solas –

- Estoy segura que alguien vendrá – dijo Hermione, decidida, dónde en ésos momentos entraban Ron, Ginny y Neville. Se saludaron, dónde todos hicieron un pequeño círculo alrededor del escritorio de Flitwick, dónde estaba Luna.

- ¿No va a venir nadie más? – dijo Neville, mirando a todos.

- No, nadie más…- dijo Ginny

- Entonces, dirige Hermione…- dijo Ron, mirando a Hermione fijamente

Y todos la miraron. Ella después creyó que si no fuera por el Felix Felicis, se hubiera sonrojado.

- ¿Yo? – dijo la castaña

- Sí, confiamos en ti, Herm –

- ¿Qué debemos hacer? –

- Bueno… - dijo Hermione – Deben saber – dónde miró a Luna, Ginny y Neville – Que Harry nos encargó que debemos vigilar a Malfoy y a Snape, pero ¡escúchenme! – dijo al ver que los tres habrían la boca para preguntas – Tres de nosotros podemos ir dónde Malfoy y vigilarlo, para que no intente hacer nada, mientras que los otros dos pueden vigilar a Snape. ¿Dónde está ahora, Ron? –

- Ahora… el muy idiota en su despacho – dijo éste, luego de un rato

- Bien¿entonces…? –

- Puedo ir yo, con Neville y Ginny a vigilar a Malfoy y tú y Luna a Snape – dijo Ron, dónde todos aprobaron su idea

- ¿Y nos cuentan los detalles en el camino? – dijo Ginny, mirando a su hermano

- Sí, pero eso en el camino. Ahora tienen que cumplir¿ya? – dijo Hermione. – No les pierdan ningún ojo a ambos. Y también, en caso de mucha emergencia, llamen a alguien de la Orden. –

Todos asintieron. Después, todos se separaron en sus grupos, como lo había dicho Ron.

Hermione, aunque corría lo más rápido de lo que sus piernas s lo permitían, se fijó que Luna era muy rápida, dónde su velocidad se comparaba con la de Harry (que es mucho decir).

Lo bueno fue que no se encontraron con nadie, ya que el Felix Felicis estaba haciendo su efecto. Así, tuvieron que seguir hasta la puerta del despacho de Snape en las mazmorras, dónde Hermione le contó rápidamente a Luna lo que ocurría.

- Muy bien, ya entiendo, pero creo que Harry, aunque sea muy simpático conmigo, creo que exagera de forma muy grande – dijo la chica, dónde otra vez mostraba su magnifico don.

- Sí, pero prefiero. No has sido tú la que ha estado un año escuchando "futuros planes macabros de Malfoy" planteados por Harry¿a qué no? – dijo la castaña, dónde se sentó en el suelo. Luna la imitó.

- Sí, pero bueno, es mejor que digan eso a que no tengas amigos¿a qué sí? –

- Sí, bueno… también quería hablar contigo – dijo Luna, luego de un largo rato calladas

- ¿Qué cosa? –

- Desde lo qué pasó lo del libro, he estado pensado mucho, mucho sobre Ronald y yo, y creo… creo que estamos hechos el uno para el otro. Sin duda, aunque él sea un poco cruel – dijo, otra vez exhibiendo su don.

- Pero… ¿estás…?-

- ¿Segura? Mucho, me he dado cuenta que lo he querido por siempre. Lo admiro. Es una persona tan única… no creo haber conocido un chico así jamás – dijo Luna, interrumpiéndola - ¿Y tú¿Lo has pensado? –

"Pregunta difícil. Claro que lo he pensado" dijo la castaña para sí misma.

- Sí… y la verdad… -

- ¿Cuál? –

- Luna, déjame terminar, o si no, no. En verdad… yo lo amo. Amo a Harry con todo mi corazón. Los meses que han pasado me han dado a descubrir que él es el hombre de mi vida. Si no lo sabía meses atrás, lo sé ahora.

Siempre creí que Harry iba a ser mi hermano, una mejor amistad que no iba a pasar de eso, pero mis sentimientos han cambiado. Y también por los de Ron. Pero… -

- ¿Pero qué? – dijo Luna, poniendo los ojos en blanco

- ¡Luna! El es el novio de Ginny, y Ginny es mi amiga y también hermana de Ron. Y sé que a Ginny le ha gustado Harry desde que lo vio – dijo Hermione.

Ya estaba acostumbrada a abrir sus sentimientos a Luna. Para cada una, la otra era como un diario de vida, una amiga en la cual confiar. Aunque a ambas (en especial a Hermione) les costó abrirse, los meses y el tiempo hicieron lo suyo y ahora cada una tiene confianza en la otra.

- Pero yo creo que las cosas pueden cambiar. Dale tiempo al tiempo, amiga – dijo Luna, dónde concluyó la conversación.

Hermione, que quería seguir hablando, iba a abrir su boca cuando de lejos ambas ven una figura muy pequeña que corría hacia el despacho de Snape. Era el profesor Flitwick. Él no se dio cuenta de que Hermione y Luna estaban ahí, pero entró, donde abrió la puerta con un movimiento de varita, y la cerró.

Pero Hermione y Luna (como si pensaran lo mismo) se acercaron a la puerta, dónde sólo oyeron un gran ruido y la caída de muchos libros. Antes de que pudieran sacar conclusiones, la puerta se abrió, dónde salió Snape. Las dos chicas, salieron volando cuando Snape abrió la puerta, y éste se dio cuenta altiro de sus "espías".

- Pero que sorpresa tan… agradable – dijo con su típica voz.