Habían pasado unas cuantas semanas. Tomoyo y Sakura se habían vuelto las mejores amigas casi al instante. Como si se conociesen de toda la vida. Durante los recesos en la escuela pasaban el tiempo en el jardín de María donde solían estar a solas. Era su lugar especial, su pequeño rincón del mundo.

"Me alegra mucho que me hallas invitado a tu casa Tomoyo "

"No es nada. Solo nos vemos en la escuela. Quería cambiar de ambiente." – Respondió Tomoyo con una sonrisa.

"Gracias, que amable eres. Entonces la próxima vez vamos a mi casa¿te parece?"

"Me encantaría." – Otra sonrisa se escapó de sus labios al considerar la idea. – "Bueno, es aquí... ya llegamos."

Tomoyo vivía en un edificio en un lindo sector de la ciudad. Sakura solo se dejaba guiar por su amiga hacia su apartamento.

"Wow... es muy lindo el lugar en donde vives." – Exclamó sorprendida mientras entraba en el apartamento. – "¿¡Tiene un balcón¡Que lindo! Se puede ver toda la ciudad desde aquí."

Tomoyo dejó escapar una risita ante la reacción de Sakura, le divertía su alegría. Lentamente la siguió al balcón y su corazón dio un brinco al notar la linda figura de su amiga, sus castaños cabellos se iluminaban con sol y el viento jugaba traviesamente con ellos. Un ligero rubor cubrió sus mejillas.

"Vamos Sakura. Tengo algo para ti." – Exclamó Tomoyo tomando las manos de Sakura con las suyas.

"¿Hoe¿De verdad¿Qué es?" – Dijo emocionada.

"Pensando en que ibas aceptar mi invitación anoche hice un pastel. Espero que te guste. Espérame aquí y ya vuelvo."

Sakura se sentó en el estudio expectante. Mientras esperaba miró a su alrededor y pudo notar las fotos que decoraban el lugar. Una de las fotos llamó su atención, en ella se encontraba Tomoyo pero más pequeña junto a otras personas.

"Imagino que serán sus padres y su hermano." – Pensó al detallar la foto.

Un golpe de tristeza tocó su corazón al recordar el destino de los padres de Tomoyo. Cuando ella le contó la verdad sobre ellos le había dolido ver el rostro de sufrimiento de Tomoyo y era algo que no quería volver a ver. No quería verla triste. Quería verla feliz como en la fotografía, pero la verdad, nunca la había visto sonreír de esa manera. La había visto alegre pero siempre con una pequeña sombra de tristeza en sus lindos ojos azules.

Sakura sintió a Tomoyo regresar, dejo la fotografía en su lugar y tomó asiento en el mismo en donde estaba.

"Perdona la demora." – Exclamó una Tomoyo sonriente.

"Ahhh, pero que rico se ve. ¿Es de fresas? Me encantan las fresas."

"Que alegría, a mí también me encantan "

Una vez hubieron terminado de comer y llevado los platos de regreso a la cocina, Tomoyo invitó a Sakura a seguirla a su cuarto.

"Vamos Sakura. Puedes seguir." – Exclamó alegre Tomoyo al mismo tiempo que se quitaba sus zapatos y comenzaba a saltar en la cama.

"Pero que cuarto tan grande... y que colores tan lindos...y...y... ¿Tienes tu propio baño? Que genial!!"

Sakura comenzó a recorrer toda la habitación emocionada mientras Tomoyo la miraba alegre como iba de un lado para otro.

Entre las cosas que notó Sakura fue un cuaderno azul que yacía en el escritorio que había en el cuarto. Curiosa Sakura lo tomó y comenzó ojearlo, parecía ser poesía. Tan rápido como pudo Tomoyo saltó de la cama y le quitó aquel cuaderno y lo abrazó con todas sus fuerzas. Su mirada estaba llena de angustia.

"Esto... esto es algo privado."

Sakura se asustó un poco al pensar que tal vez había traspasado su confianza, la había invitado a su casa a pasar un buen rato juntas y había invadido su intimidad. Pero lo que más le dolió fue ver otra vez esa cara en Tomoyo, la que no quería volver a ver.

Tomoyo por su parte también notó la angustia en su amiga. Tal vez había exagerado en su reacción y se sentía ridícula. Rápidamente pensó en como destruir esa incómoda tensión en el ambiente. Miró a su alrededor y tuvo una idea.

Sakura pensaba la forma más apropiada para disculparse. No quería que dejaran de ser amigas por eso. Entonces sintió algo suave golpear su cabeza que la tomó totalmente desprevenida.

Alzó su mirada y una divertida Tomoyo tenía una almohada en sus manos. Se la arrojó a Sakura la cual volvió a dar en su cara.

Sakura sonrió y al ver que Tomoyo se hacía de otra almohada, tomó una de las que le había arrojado y respondió a la agresión con una sonrisa. Una pequeña batalla de almohadas había comenzado.

Sakura estaba feliz. Tal vez a Tomoyo le preocupó un poco que haya tomado el cuaderno sin su permiso pero no era que estuviera molesta con ella y Tomoyo se divertía porque había hecho olvidar aquel momento incómodo.

La batalla continuó un poco más hasta que fue obvio que Sakura comenzaba a ganar. Tomoyo al notar esto dejó caer la "arma" el suelo y se abalanzó contra Sakura tomándola por las muñecas. Tomoyo al ser un año mayor y levemente más alta que Sakura rápidamente comenzó a dominarla pero no sin oponer resistencia lo que provocó que cayeran sobre la cama, con Tomoyo encima de Sakura.

"No es justo. Eso es trampa Tomoyo." – Se quejó Sakura entre risas.

"No me dejaré ganar."

Forcejearon un rato provocando que el uniforme de Sakura se desarreglara dejando su vientre expuesto y su falda se levantara levemente descubriendo sus delicados muslos atrapando entre ellas a Tomoyo.

Pero cuando sus miradas se encontraron se detuvieron como hipnotizadas en la mirada de la otra. El negro cabello de Tomoyo caía delicadamente a los lados del rostro de Sakura como un velo.

Se miraron profundamente y sin notarlo levemente sus rostros comenzaron a acercarse. Centímetro a centímetro. Incapaces de detenerse pero tampoco querían hacerlo. El rubor de ambas comenzaba a ser más notable a medida que se acercaban.

Un ligero roce.

Los labios de Tomoyo tocaron los de Sakura. Un escalofrío recorrió su espalda acompañado de un ligero gemido. El cálido aliento de Tomoyo se filtraba entre los labios de Sakura compartiendo el mismo aire.

Cerraron sus ojos dejándose llevar por esas nuevas sensaciones que nunca habían experimentado antes pero que llenaban su corazón de una agradable calidez. Solo había sido el roce inicial.

Entonces Tomoyo se dejó caer completamente sobre Sakura y comenzó a besarla delicadamente, saboreando esos suaves labios. Sakura también se había abandonado a sus propios sentimientos y rodeó con sus brazos la delicada cintura de Tomoyo juntándola más a ella si era posible. Estaban tan cerca que podían sentir el latido del corazón de la otra, latiendo furiosamente como si quisieran salirse de su lugar.

Sakura sintió una ligera presión en su boca e instintivamente la abrió un poco. Entonces sintió algo húmedo entrar a su boca lo que le causó un pequeño momento de pánico antes de comprender que se trataba de la lengua de Tomoyo que delicadamente jugaba con la suya. No tardó en entender lo que tenía que hacer y respondió invadiendo de igual manera con su lengua la boca de Tomoyo.

Unos minutos que parecieron una eternidad. Pero finalmente rompieron el beso dejando tras de sí, entre los labios de Tomoyo y de Sakura, un hilillo de saliva testigo silencioso de su unión.

Sakura aún tenía los ojos cerrados, aún tratando de asimilar las sensaciones que aún sentía en sus labios y en su corazón. Tomoyo miraba a Sakura embelesada y totalmente agitada intentaba calmar su respiración.

Un pequeño gemido escapó de los labios de Sakura el sentir el roce de las piernas de Tomoyo contra las suyas. Tomoyo interpretó como una demanda por más y no se hizo de rogar. De nuevo, atrapó los labios de Sakura con los suyos en un nuevo y más apasionado beso, mucho más intenso.

Para Sakura estaba siendo demasiado. Su corazón latía desbocadamente, mucho más que antes con este nuevo beso, casi ni podía controlar su propia respiración lo que rápidamente la estaba dejando sin aire. No quería que parara pero ya estaba al límite.

Tomoyo por su parte estaba completamente descontrolada. No quería dejarlo, quería más y el beso ya no era suficiente. Sin saber bien lo que estaba haciendo dejó los labios de Sakura y comenzó a besar su mejilla para luego dirigirse a su cuello que saboreó delicadamente dándole pequeños lengüetazos. Sakura se estremecía con cada caricia que la lengua y los labios de Tomoyo hacían sobre su piel. Las manos de Sakura abandonaron la cintura de Tomoyo hacía su cabeza, presionando contra ella, demandando por más.

Tomoyo siguió bajando hasta el vientre de Sakura lamiendo y saboreando su piel. Cuando Sakura sintió la lengua de Tomoyo introducirse en su ombligo gimió ruidosamente pero le dio un momento de lucidez.

"¿To... To... Tomoyo... que estas... haciendo?"

Al oír estas palabras provocó que Tomoyo se detuviera de inmediato.

"¿Hacer?... yo... yo... no sé que estoy haciendo." – Susurró más para ella que para Sakura.

Ambas se quedaron quietas en la posición en la que estaban, mientras sus mentes volvían a estar lúcidas y bajaba su calentura. Pensaban en lo que acaba de pasar. Sin embargo Tomoyo comenzó a acariciar delicadamente los muslos de Sakura que ante el agite había sido rodeada por ellas.

Sakura se mordió el labio al sentir esa agradable caricia. El delicado tacto de Tomoyo sobre su sensible piel era exquisito y se limitó a disfrutar acariciando con cariño la cabeza de Tomoyo y jugando con sus negros cabellos.

Entonces Sakura escuchó un ruido que la alarmó pero Tomoyo hizo un gesto para tranquilizarla. Afortunadamente la puerta de la habitación se había cerrado durante la batalla de almohadas. Sakura aguantó la respiración completamente nerviosa aunque Tomoyo no parecía estar preocupada.

Tocaron a la puerta.

"Hola hermana. ¿Cómo estas hoy?" – Era una voz joven pero inconfundiblemente masculina se escuchó detrás de la puerta.

"Estoy bien hermano." – Respondió Tomoyo en un tono tranquilo.

"¿Necesitas algo?"

"No, gracias."

"Si necesitas algo estaré en mi habitación."

Sakura aún estaba paralizada por la inesperada intrusión. Estuvieron un par de segundos quietas hasta que en el fondo se comenzó a escuchar música.

Inmediatamente Tomoyo se reincorporó. Con rapidez arregló el uniforme de Sakura, recogió sus cosas y la comenzó a halar hacia la salida.

"Ya es tarde. Deben estar esperándote en tu casa. Es mejor que te vayas."

Sakura no pudo decir nada, estaba aturdida. Tomoyo estaba visiblemente inquieta.

"Nos vemos mañana. Hasta luego."

Sin dejar tiempo a Sakura para despedirse, Tomoyo cerró la puerta. Una vez fuera Sakura se recostó sobre la puerta pensado que lo que acababa de ocurrir. Rozó levemente sus labios con sus dedos intentando recordar la sensación del aquel que fue su primer beso. El pensamiento la hizo ruborizar.

Entre tanto Tomoyo apenas había cerrado la puerta sintió su cuerpo perder sustancia y fue incapaz de mantenerse de pie cayendo al suelo pesadamente colocando su mano sobre su pecho, tratando de apaciguar ese calor que emanaba de su corazón.

"¿Que es esto que siento? Acaso... acaso es..."

Un último pensamiento compartido por Tomoyo y Sakura.

Notas de la autora: Feliz aniversario mi niña hermosa!!! este capitulo esta dedicado a ti y por ser tan especial conmigo