SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN
N.A: "Sailor Moon, su historia y sus personajes no son de mi propiedad. Cualquier parecido con otros personajes es pura coincidencia..."
Capítulo 14: En la Cena...:
Veía los edificios pasar a toda velocidad mientras iba en el hermoso convertible rojo de su amiga. Sentía que su corazón iba a salir de su pecho por lo emocionada que estaba. Así que al fin, se había animado a invitarla a salir. Trató de mantenerse lo mas calmada y tranquila posible por todo el trayecto hasta el restaurante. No quería que sus sentimientos la arrastraran muy lejos como lo habían hecho con su madre.
Dejó de mirar por unos momentos a la ciudad y giró su cabeza para ver a su 'casi' rubia amiga. Se vía tan concentrada en la carretera que apenas podía notar que esta la estaba observando. Notó que los ojos de su amiga era muy bellos, pero a la vez, eran muy tristes. A pesar que siempre sonreía y mostraba ser muy jovial, en verdad, sufría mucho. No podía asegurar el por qué, pero si podía decir que se trataba de algo muy sentimental.
"¿Qué pasa, princesita?"-le preguntó esta desviando por unos segundos su mirada hacia ella y sonriendo ligeramente-. "¿Tengo algo raro?"
"Sí. No has llevas puesto una corbata"-mintió mientras se reía.
"Jajajaja, bien sabes que no me gusta llevar algo en mi cuello"-dijo esta entre risa.- "Además, no creo que la necesite"
"Oh!"-dijo esta.- "Eso me sonó a insinuación"
"Jajaja, claro, claro princesa"-dijo esto riéndose más fuerte. La otra muchacha se contagió de la risa de su amiga y comenzó a reír también.
Luego de que las risas cesaron, el silencio calló nuevamente sobre el pequeño espacio del auto. Michelle regresó su mirada hacia la lunas de auto, mirando los edificios una y otra ves pasar.
Finamente sintió que el auto se detenía. Michelle pudo ver que se trataba de un restaurante bastante lujoso. Podía notar que había mucha gente 'importante' a la entrada del lugar. Algunos hombres vestido de manera muy elegante se encontraban fumando fuera del lugar conversado, talvez, de negocios.
Alex fue la primera en descender del auto, después de que se habían estacionado cerca al restaurante y se acercó hacia la puerta de Michelle para abrirla y ayudarla a bajar del auto. Antes de dar un paso adelante, Alex detuvo a Michelle sosteniéndola firmemente por los hombros...
"Espera, princesita"-dijo esta con suavidad y seriedad.- "Creo que deberías quitarte eso"
"¿Qué cosa?"-dijo la otra chica mirándola con curiosidad el rostro de la chica.
"Esto..."-dijo mientras cogía el pequeño con delicadeza, el colgante que llevaba alrededor de su cuello.- "Sabes que es un riesgo mostrarlo así en publico¿verdad?"-dijo esto ultimo con un poco de ternura.
"Perdóname"-dijo la otra chica mientras se lo sacaba.- "Pero ¿dónde lo coloco?"
"Déjame a mi. Lo guardare por ti"-dijo Alex cogiendo el dichoso colgante y colocándolo en uno de los bolsillos de su pantalón.- "Ven, entremos ya"
"Claro"-contestó esta mientras le daba una cálida sonrisa y se dejaba rodear por uno el brazo de Alex, para así comenzar a caminar.
Al llegar a la puerta, Alex le entregó la llave a uno de los mayordomos para que estacionara el auto en un lugar apropiado (N.A.: No se como se le llaman a esos hombres) y dándole una advertencia de que no arruinara el auto, pues se trataba de algo con mucho valor sentimental.
Entraron finalmente al lugar. Pobre Michelle, a ella le hubiese gustado de que Alex hubiese ido con una mejor ropa. Todos se veían tan elegantes, que Alex parecía un cantante de pop rebelde. El sujeto que atendía el lugar. Un mayordomo con mejor vestimenta los atendió
"Buenas noches"-dijo cortésmente el hombre vestido como pingüino.- "¿En qué puedo ayudarles?"
"Sí, bueno reserve una mesa para mi y para...mi amiga"-dijo Alex dudando un poco.
"Por supuesto"-contestó el hombre, revisando su libro de notas que se encontraba frente a el, sobre el pequeño 'altar'.- "¿Y su nombre es...?"
"Tapia"-dijo Alex-. "Alex Tapia"
"Mmmm. Sí, efectivamente, aquí esta"-dijo el sujeto señalando el nombre.- "Pero no ha indicado el la zona en que quiere estar, Sr. Tapia... ¿Fumadores o no fumadores?"
"Fuma..."
"No fumadores"-contestó rápidamente Michelle. Alex le dio una mirada amenazadora, mientras se frotaba en sus intercostales, ya que la chica de cabellos aguamarina le había dado un pequeño golpe ahí.
"Muy bien, señores"-dijo el hombre- "Síganme, por favor. Los llevare a su mesa".
Los dos jóvenes siguieron al hombre a través del amplio salón. Mientras pasaban, Michelle podía ver, los rostros de estas personas. ¿Quién iba a pensar que ella venia de una de esas familias aristócratas y que Alex (por mas que tuviera pinta de vándalo) era una de esas familias. Finalmente llegaron a la mesa. Una mesa quedaba justo a un acuario...
"Es hermoso"-dijo Michelle casi como un susurro mientras el mayordomo le ayudaba a sentarse.
"Bueno quería darte unas buenas disculpas por haber llegado tarde a casa"-le contestó Alex mientras tomaba su respectivo asiento.
"Aquí tienen la carta"-dijo el hombres estirándole dos cartones que parecían panfletos, a ambas jóvenes.- "Vendré cuando ustedes decidan".Después de que el hombre se marchara, Alex se quedó mirando a Michelle. Estudiando cada parte de su rostro. Algunos cabellos ondulados caían sobre su rostro, dándole un toque de sensualidad a la chica, los ojos de esta eran de un color indescriptible talvez no era un simplemente aguamarina, pero de algo estaba segura, eran muy hermosos...
"¿Qué sucede?"-preguntó la chica un tanto preocupada, al voltearse y notar que Alex la miraba con mucho detenimiento.- "¿Estas bien?"
"Jajaja"-comenzó a reír.- "Sí, princesita. Es solo que me quedó observando tu linda carita"
"Jajaja"-rió Michelle.- "Deja de bromear, hermanito"- dijo esto ultimo para calmar a Alex.
"Bueno, pero era verdad".- dijo esta mirando a la chica.
"Sí, claro"-dijo la chica mientras comenzaba a mirar el menú.- "¿Qué quieres pedir tu?"
"Mmm"-comenzó, mientras miraba el menú.- "La verdad, algo que sea digerible"-dijo esto ultimo al mirar los platos tan complejos del menú.
"Jajaja. Lo que pasa es que están en francés tontita"-dijo la chica mientras mostraba una sonrisa.- "Déjame ayudarte si quieres"
"Claro que puedes ayudarme"-dijo Alex dejando a un lado el menú.- "Escogiendo algo para mí"
"Claro, claro"-dijo la chica mientras cerraba el menú y llamaba al mozo. Alex solo pudo escuchar que decía algo en francés y le señalaba el plato.
"¿Qué fue lo que le dijiste?"-preguntó con curiosidad.
"Camarones"-dijo la chica simplemente.- "Y vino blanco"
"¿Vino blanco?"-dijo un poco decepcionada la chica de ojos verdes.- "¿Y camarones? Debiste pedir carne de res para mí y vino tinto"
"Sí, claro. Pero tu me pediste que pidiera por ti"-dijo la otra chica rengándola.- "No es mi culpa, sabes?"
"Esta bien dijo"-respondió la chica. Mientras se reclinaba un poco en su asiento. Para su mala suerte, Michelle había escogido un área para no fumadores, así que lo único que podía hacer era golpear con la yema de sus dedos la mesa.
Michelle pudo notar la impaciencia de Alex. No quiso hacerle caso, pues sabia que era por la ganas de querer fumar.
"No fumaras hoy, Alex"-dijo con tono de advertencia.- "Morirás pronto si sigues así"
"Jajaja. No princesita"-dijo Alex, riéndose al notar que la bella joven había adivinado sus pensamientos.
Michelle iba a contestar algo mas cuando vio a una rubia muy particular, que llevaba coletas y vestía un vestido muy elegante blanco.
"Alex"-comenzó.- "¿No es esa Serena?"
"¿Qué¿Serena?"-dijo este mientras levantaba su cabeza y miraba a la dirección que señalaba su amiga.
En efecto era Serena. Se veía muy feliz y muy elegante.
"¿Qué tal si los invitamos a que se sienten con nosotros?"-le preguntó Michelle a Alex.
"¿Los?"- no entendió. ¿Acaso no venia sola? Observó bien a Serena y pudo notar que venia a su lado un hombre mayor que ella de cabellos negros casi tan alta como la misma Alex. La princesa de Urano sintió que la ira invadía su corazón.
"Alex!"-dijo la chica rubia mientras se acerba a los dos muchachos, mientras arrastraba a su acompañante.- "Michelle¿Cómo están? No esperaba verlos aquí"
"Hola Serena"-contestó la otra chica con una amable sonrisa.- "Nosotros tampoco esperábamos verte aquí¿verdad Alex?"-dijo esto ultimo mientras miraba a significativamente a su amiga.
"Sí claro"-dijo Alex más calmado mientras colocaba su mejor sonrisa.- "Y ¿quién es tu acompañante?"
"Ah, él es Darien"-dijo Serena mientras lo señalaba.- "Darien, él es Alex. Un compañero de la universidad..."
"Mucho gusto"-dijo este amablemente mientras le estrechaba la mano a Alex.
"...y ella es Michelle"-señalando a la chica de cabellos aguamarina.- "Amiga de Alex y compañera de la universidad"
"Encantada".-dijo Michelle mientras le estrechaba la mano al moreno.
"¿Qué les parece si cenan con nosotros?"-preguntó Alex mientras se levantaba de su sitio y acomodaba su asiento al costado de Michelle.
"Claro"-dijo Serena con una gran sonrisa mientras Darien movía la silla para que esta se sentara.- "Y ¿ya ordenaron?"
"Si estamos esperando con tanta emoción nuestros platos"-dijo Alex con ironía lo cual mereció que se ganará un ligero golpe en la pierna, por parte de Michelle.
"Bueno¿qué quieres pedir, Darien?"-obviamente(al igual que Alex) no entendía.
"No escojan el camarón porque..."-otro golpe.- "Ya se agoto"-dijo con una sonrisa forzosa.
"Oh bueno"-dijo Serena.- "¿Entonces?"
"Algo con carne"-dijo Darien.
"Qué suerte tienen"-le susurro Alex a Michelle en el oído, lo cual hizo que se mereciera otro golpe.
Después de unos cuantos golpecitos mas, pudieron pedir sus platos al camarero y, finalmente, las dos parejas comenzaron a cenar mientras conversaban de muchas cosas.
Michelle, mientras cenaba, comenzó a sentir una extraña sensación, como si el peligro se acercara.
Sentía que iba a suceder algo serio... solo esperaba que no sucediera en donde se encontraban...
Roar18:
¿Qué tal? Espero que les haya gustado
Espero con ansias sus reviews
Hasta el próximo capítulo...!
