SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN

N.A: "Sailor Moon, su historia y sus personajes no son de mi propiedad. Cualquier parecido con otros personajes es pura coincidencia..."


Capítulo 22: Sorpresa, sorpresa…:

Ya era de noche. Habían estado conversando un buen rato. La rubia no comprendía bien, pero se sentía bien al lado de la chica más alta. Hacia tiempo que no disfrutaba de la compañía de la chica de cabellos blancos.

Después que le invitó algo de comer, se sentaron a la orilla de la vereda, a conversar. Dado que eran mayores que los jóvenes que se encontraban ahí, permanecieron toda la tarde hasta ciertas horas de la noche. Ya no había mucha gente, pero no por eso quería decir que estuviese vacía. Aún estaban algunos jóvenes, pero menos que un principio.

Estuvieron riéndose de todas las cosas que habían pasado todo el día. Anika aún no sabía la razón por la que Alex la abolla pedido que se quedara a acompañarla, pero esperaba que no fuese solo por diversión.

"ahora sí"-comenzó Anika.- "Me dirás ¿Qué planeas?"

"Planear ¿qué?"-dijo mientras sacaba un cigarro del bolsillo de su camisa.

"No me has invitado a comer por nada"-una afirmación quizás.

"Sí, tienes razón"-contestó esta mientras colocaba sus brazos sobre sus rodillas.- "Quería pedirte disculpas".

"¿Disculpas?"-confundida.

"Tu sabes por lo de ayer".

"Oh"-solo pudo decir eso.

¿Disculpas? Pero ¿por qué? Ella había iniciado la pelea ella fue la que la insultó y la ofendió y ahora era Alex quien se disculpaba. Eso si que era raro.

"Anika yo…"-Alex comenzó, pero no pudo seguir, pues fue interrumpida por su celular. Rápidamente fue a contestar. Anika quedó un poco decepcionada. Pensaba que Alex le diría algo que la 'animaria' pero nada pasó. Maldiciendo por lo bajo aquella llamada telefónica, no pudo contener su asombro al escuchar a Alex.

"¿Qué! Vamos para allá!"

"¿Qué pasa?"-dijo confundida la chica, al ver que Alex se levantaba de golpe y botaba el cigarro al suelo.

"Rini esta en problemas"

"¿Qué!"-contestó sorprendida.- "Pero eso imposible. Johann y las demás debían cuidarla".

"Pues al parecer la princesa tuvo otros planes".-respondió, mientras comenzaba a avanzar.- "¿Vienes o no!".

"Sí esta bien"- dijo pesadamente y así las dos partieron corriendo.


No entendía bien, porque pasaba esto. Estaban frente a lo que parecía ser dos masas gigantes de carne a lo que Elinor llamaría 'brutales'.

Se los encontraron mientras regresaban a casa. La joven princesa, había tenido un ataque de compras y comenzó a comprar (valga la redundancia) todo lo que podía. Con la excusa de que 'tengo dinero' Johann no tuvo opción más que dejarla comprar. Pero eso no fue todo. Jessica, en su afán de apoyar a la de cabellos rosas, también compró todo lo que le interesaba. Al final, Johann terminó cargando todos los paquetes y teniendo un vació en los bolsillos, pues que las chicas no tenían lo que habían dicho. Solo pudo quedarse con un 'te pagaré mas tarde'.

Para cuando estaban regresando a casa, era tarde. Ya no había gente transitando por el lugar, solo algunos transeúntes que seguro regresaban a sus casas después de un largo día de trabajo. Ya no estaban en la ciudad, estaban cerca de los suburbios, por lo que ya comenzaban a verse hogares.

Fue cuando entonces, algo captó la atención de Jessica. Pudo notar que había unas sombras moviéndose por los techos de las casas. Se movían muy rápido…

Jessica le señalo esto a Johann y esta enseguida, les dijo a las otras dos chicas que se ocultaran. Jessica y Rini corrieron hacia la otra vereda, donde seguro podrían encontrar un callejón donde esconderse.

Johann espero a que estas se escondieran. Mientras eso pasaba ella se ocultó detrás de una de las paredes de un edificio y espero. Vio que las sombras se acercaban. Ya las habían visto. Tenía que actuar rápido. Cogió su celular y envió un mensaje al celular de Sharon, diciéndole que necesitaba ayuda. No necesitaba decirle donde estaba, porque seguro que la chica de cabellos azules, rastrearía el mensaje.

Después de eso simplemente se puso su antifaz. Sacó de la camiseta que llevaba, un medallón de color verde, con el símbolo de su planeta: Júpiter.

En cuanto a las otras dos chicas simplemente, se quedaron mirando a su otra compañera salir del callejón con su arma en la mano. Jessica quería ir a ayudarla, pero no podía dejar a Rini sola. La joven princesa, aún no podía desarrollar bien sus poderes. Podía ir a pelear, pero defendería bien, aún no estaba bien entrenada.

"Ahí viene"-dijo en voz baja Johann mientras se preparaba para darle un azote al primer mounstro que apareciera.

Finalmente llegaron estas sombras y para su sorpresa, eran solo dos de los pequeños demonios, que habían atacado el restaurante, semanas atrás. Al principio, estos 'diablillos' solo estuvieron 'jugando' con ella. Se acercaban y después escapaban al ver que la guerrera de cabellos castaños, movía su hacha para atacarlos. Hacia estuvieron unos minutos, hasta que Johann le dio un golpe certero en la cabeza a uno de los demonios, matándolo instantáneamente.

El otro, ante esto, pegó un agudo gritó. Johann no pudo evitar cubrirse los oídos. La hacer esto el hacha cayó de sus manos y esta cayó de rodillas. Aprovechando la oportunidad, el demonio, le dio un certero golpe en la cabeza, lo cual hizo que cayese al suelo.

Jessica no pudo controlarse. Se coloco un antifaz y salió a salvar a su amiga. Esta simplemente se abalanzó sobre este, golpeándole la cabeza, con el bastón de metal que apareció cuando esta se abalanzó sobre el.

El mounstro quedó, atontado. Esto fue aprovechado por Johann quien se levantó para coger su hacha y así darle un último golpe final.

Luego de eso, ambas muchachas, se aliviaron de que ya no hubiese enemigos cerca, pero a pesar de eso, debían ocultarse rápido. Si este era un ataque era posible de hubiesen más. Debían ocultar a la princesa antes de que el enemigo los encontrara.

Y, por desgracia, la tierra comenzó a temblar.

Se escuchaba un hondo. Provenía de la tierra. Eran como golpes secos contra el pavimento, como si se tratasen de pisadas. Johann miró a los ya muertos demonios. No eran ellos. Estos ya se estaban muertos.

Jessica recordó que se pareciera a esa película de los dinosaurios (no la recordaba bien) pero a diferencia, esto se sentía real. Tenían que salir rápido, no tenían tiempo que perder. Pero antes de que pudiesen salir de ahí, un auto salió volando por los aires y chocaba una cuadra mas adelante. Los pasos ahora eran más rápidos y fuertes.

Johann trató de seguir, pero cuando los pasos se volvieron más fuertes, se detuvo. Correr no serviría ahora, tenía que hacer algo y rápido. Le dijo a Jessica que se preparara, pues la 'fiesta' iba a comenzar.

Y ahora, estaban frente a estas dos masas de carne. Enormes como nunca había imaginado, Johann trató de llevarlos lejos de la princesa, pero no pudo. Eran gigantes, pero no estupidos.

Jessica los atacaba con ataques muy potentes. Logró incluso atacarlos con fuego. Naturalmente que habían comenzado a incendiarse, pero el fuego se extinguió pronto. Johann comenzó a creer que estos mounstros eran invencibles, invulnerables.

"Necesitamos ayuda, Deimos!"-dijo a su compañera Johann mientras esquivaba el golpe de uno de ellos.- "Sí no llegan, moriremos…!"-fue lo ultimo que dijo, antes de ser golpeada por uno de los enormes brazos de los brutales y la lanzaba contra el pavimento. Estaba completamente indefensa.

"Io!"-Jessica se desconcentró en ese momento, lo cual provocó que el mounstro tomase ventaja y le empujase contra el pavimento.

Las dos chicas estaban aterradas. Habían enfrentado a estas bestias antes, pero era diferente. Ahora parecían más fuertes y grandes que antes. Sentía el sudor helado pasar por sus rostros, al ver que estos se acercaban a ellas listos para dar el golpe final.

"Maremoto de Neptuno!"

El ataque fue tan repentino, que el mounstro que recibió el golpe, no pudo mantener su equilibrio y fue empujado hacía su 'compañero' el cual tampoco pudo soportar el peso del otro y fue golpeado contra el suelo.

Johann y Jessica quedaron impactadas, por el ataque. No esperaban tal ayuda.

Ante ellas dos sombras aparecieron. Eran dos mujeres en traje de marinero. Una más alta que la otra…

(NA.: Vamos a saltearnos la clásica frase de estas tías, porque sinceramente esta de mas.)

"Tierra Tiembla!"

Los mousntros no pudieron evitar ese ataque, estaban aún atontados por el anterior ataque, que recibieron este de lleno.

"Pero ¿Qué es eso?"-preguntó la mujer más baja, de cabellos aguamarina, ignorando a las chicas que estaban detrás de ellas

"No lo sé"-contestó su compañera, la más alta, preparándose para otro ataque al ver que los mountros se reponían.

"Maldita sea!"-comenzó a mal decir por lo bajo Jessica.- "Eso no los mataran"

"Lo sé".-respondió su compañera, mientras se levantaba y cogía nuevamente su hacha, preparada para contraatacar.

"Salgan del camino!".

Las dos guerreras solo pudieron voltear a ver de dónde provenía esa voz. Solo lograron ver que una luz brillante, se acercaba hacia ellas, por el suelo. La reacción de esas chicas, fue la de saltar inmediatamente y esquivar el golpe. Por un instante pesaron que era hacia ellas, pero después lograron ver que las intenciones de las chicas eran darle a los mounstros.

"No es suficiente".-dijo Io al ver que las bestias se reponían fácilmente después del ataque.- "No es suficiente".

"Io! Cuidado!"-dijo su compañera para advertirle que uno de los mounstros se acercaban hacia ella a toda velocidad.

"Maldición!"-solo pudo decir eso y se preparo para recibir el golpe. Pero nunca lo recibió.

Algo había saltado de uno de los techos de los edificios y se había trepado al cuello del mounstro gigante.

Al ser este tan grande, no podía alcanzar lo que se le había 'trepado' al cuello. Johann pudo notar que se trataba de una de sus compañeras. Se trataba de Afrodita.

En cuanto a esta, lo único que hacía era 'abrazarse al cuello de la bestia que solo gritaba por querer sacarse a la 'pequeña' molestia de encima. Para su desgracia, Afrodita sacó su espada y la clavó en el cuello de la desdichada bestia, que dejo de gritar apenas el metal atravesó su garganta. Este cayó por inercia hacia el suelo, dando un sonoro golpe.

"Afrodita!"-dijo aliviada Johann.- "Llegas tarde"-finalizó con una sonrisa.

"Sí, lo siento".- dijo la chica con una gran sonrisa que se desvaneció al recordar que aún quedaba otro en pie.- "Creo que este se lo dejo a Umbriel".

"Umbriel?"-preguntó confundida. En eso otra persona apareció de repente, azotándole un golpe en la espalda al mounstro que estaba en pie, lo cual hizo que cayese al suelo.

"Sí, lo sé"-dijo el recién llegado después de 'tumbar' al brutal.- "Llegué tarde".

"Bue…Cuidado!"-gritó Io, cuando vio que la bestia se levantaba y se abalanzaba contra Umbriel.

Esta no tuvo oportunidad de moverse rápido, por lo que fue golpeada fuertemente por una de las manos de la bestia. Pero antes de que la criatura diese un paso más, algo atravesó, la cabeza de la bestia. Se vía que era una punta de una lanza. La bestia simplemente perdió control de sí y cayó de espaldas, ya inmóvil.

"¿Rini?"-las dos guerreras mayores en traje de marinero, reconocieron a la chica de cabellos rosas. Su cuerpo de adolescentes no las confundiría y menos aún, por esas coletas tan características.

Rini no supo que decir ante esto. Estaba sorprendida, había lanzado el bastón de Jessica, el cual cayó cerca de ella, con el propósito de distraer al mounstro y no para matarlo. Pero había olvidado que aquel bastón era 'magico' porque pudo transformarse, en un simple y corriente bastón en una mortal y poderosa arma.

"Uranus! Neptune"-la chica se sorprendió. Trató de explicar lo que sucedía, pero antes de que pudiese hacerlo. Algo se levantó de golpe. Era el mountros que había sido atravesado por la garganta. Se levantaba por segunda vez. No estaba muerto aún…

Las demás chicas trataron de llegar hacia ella, pero no lo lograron…

"Centella Relampagueante de Júpiter!"

El mounstro simplemente recibió el golpe, sin oportunidad de esquivarlo. La electricidad pasó a través de la herida hecha anteriormente por Afrodita, haciendo que este simplemente se 'carbonizara'. Segundos después, la bestia ya esta muerta.

"Sailor Moon!"- dijeron Neptune y Uranus al ver acercándose a la rubia y sus demás compañeras scouts.

(N.A: Aquí también obviaremos la frase de Sailor Moon (si es que algunos les gusta…lo siento) )

"Sailor…Moon?"- solo pudo decir, Rini. Volteó para encontrarse con el grupo de sailors scouts, que estaban sorprendidas, por la cantidad de personas en el lugar.

"¿Rini? Pero ¿qué haces aquí?"- preguntó muy confundida Sailor Moon.

Las compañeras de Rini solo pudieron asombrarse ante tal escena. La princesa se había dado a mostrar. Para ellas era muy pronto, pero ya no había nada que hacer. Ya estaban perdidas…

"Princesa…"-solo pudo decir Umbriel quien se levantaba quejosamente del suelo.- "No".

"Espera Umbriel…"t-trató de detenerla. Pero antes de eso las dos guerras conocidas como Uranus y Neptuno se opusieron.

"¿Quiénes son estos sujetos?"-preguntó Uranus, en forma defensiva, preparada para atacar.- "Sentimos un presencia extraña. Ellos deben ser los causantes".

"No los dejaremos acercársele a la princesa"-siguió su compañera.

"Esperen! No les hagan daño!"- dijo la chica de cabellos rosas interponiéndose en el camino de ellas.- "Por favor!"

"Apártate!".- ordenó Uranus.

"Uranus! Neptuno! Deténganse por favor"-suplicaba Sailor Moon.- "Estas personas nos han ayudado. No son enemigos."

"Esperen…puedo explicarlo!"-dijo Rini desesperadamente.

"No, yo puedo explicarlo"-se escuchó. Todas miraron hacía esa dirección y encontraron a dos figuras acercándose.

Una era conocida por las Sailors Scouts. Los cabellos morados, la delgada figura y la enorme guadaña que llevaba en una de sus manos, eran de la chica conocida como Titán.

La otra era una alta, de cabellos verdes oscuros y ondulados. Llevaba en su rostro un antifaz y en una de sus manos, lo que parecía ser un bastón dorado tallado.

"¿Quién eres tú?"-preguntó una de las compañeras de Sailor Moon. Sailor Mars.

"No podemos ocultarlo más".-dijo la mujer más alta mientras avanzaba hacia la luz. Y para sorpresa de los presentes, se quitó el antifaz.

"Elinor!"-Serena fue la primera en reconocerla. Era Elinor, la amable chica que había conocido en la universidad.

"Pero ¿Qué haces!"-le resondró Afrodita, quién se acercó a la pareja de recién llegadas.

"Mañana en templo Hikawa en la tarde"-comenzó a decir mientras se colocaba al lado de Rini.- "Ahí responderemos a todas su preguntas".-concluyó finalmente mientras comenzaba a marcharse llevándose consigo a la joven y siendo seguida por sus demás compañeras.

Las demás no entendieron el mensaje, rápidamente. Para cuando se dieron cuenta, el grupo de jóvenes en antifaz ya se habían ido…


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