SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN
N.A: "Sailor Moon, su historia y sus personajes no son de mi propiedad. Cualquier parecido con otros personajes es pura coincidencia..."
Capítulo 31: Michelle, Michelle…:
Michelle se encontraba leyendo unas cuantas revistas en aquel pequeño sofá de la casa. No había salido de casa en lo que iba del día. El clima había estado muy nublado desde la mañana, y ahora ya comenzaba a llover. Faltaba poco tiempo para que la lluvia estuviese en su momento crítico.
Andrea y Elinor, también, permanecían en casa. Andrea había llegado hacía poco de la escuela. Era obvio que sus otras compañeras podían faltar a clases, pero ella no. La chica ya tenía un historial por faltar a las clases y, las demás, ya no querían que esos problemas se repitieran.
La joven de cabellos aguamarina, ya había tenido con sus compañeras un respetable almuerzo y ahora estaba descansando un poco, pues ya no tenía nada que hacer para esas horas. Se alegraba de que fuese viernes, y que no tuviese nada que hacer para el día siguiente. Esperaba poder salir un poco ese día, pero el clima prometía ser un impedimento.
Dado que no había nadie en ese piso, salvo ella, colocó uno de sus tantos cd's de música clásica, que tanto adoraba. No tocaba ni una música clásica, pero le encantaba oírlas.
No podía tocar el violín como lo hacia su madre. Lamentablemente, sus dedos eran demasiado 'duros' como para moverse con la agilidad que lo hacían aquellos artistas. La pintura no era algo que le agradase. Sabía algunas técnicas, pero no despertaban el interés en ello.
Las escuchaba porque siempre le hacían recordar a su padre. Un cantante de opera muy conocido. Probablemente no aún en esta época, pero en la suya…era todo un digno representante de la música clásica.
Muchos se decepcionaron de no poder ver el arte como lo hacían sus padres. No tocaba un instrumento 'refinado', no pintaba, no hacía actividades propias de la gente de la gran alcurnia' como se le solía decir. Recibía muchas críticas, por no parecerse a su madre. Por no realizar cosas que hacían damas como ella. Caracterizadas por su gran distinción y cultura. Era segregada, por algunas personas.
Sin embargo, pese a todo ello. Pese a las comparaciones que le hacían, ella nunca tenía rencor a su madre. Esta última siempre le apoyaba en lo que fuese. Cierto que, ella le hubiese gustado que fuese como ella, pero eso no le importaba. Michelle nunca le importó lo que le dijeran, pues su madre pensaba al igual que ella.
'Si mi hija es una joven con ganas de experimentar algo diferente, entonces que lo haga….'
Se rió ante esto y dejó a un lado la revista que leía. A veces mientras se lee, recordamos algo que trae mucha dicha. De cosas que se creían olvidadas y que de repente…vienen a la mente como si se tratase de una película.
Pero, siempre había algo que la perturbaba cada vez que recordaba aquellos buenos momentos. Siempre que ella recordaba aquello, recordaba que cada experiencia, había compartido con una sola persona: Alex.
Llevó sus rodillas hacía su pecho y su expresión se cambió a una más amarga. En cierto modo estaba molesta, pero era más una amarga tristeza que molestia. Claro! Molesta por no poder decir nada de lo que sentía hacia la chica. No solo sus sentimientos 'positivos' sino también aquellos que la hacían enojarse muchísimo.
Su mirada se apaciguo, al pensar que todo ese tumulto de sentimientos, comenzase a afectar su relación con la albina, pues talvez, empezaría a tenerle cólera y odio. No quería que eso pasase. Si quería que todo estuviese bien, tendría que decírselo seriamente algún día. No podría evitarlo.
El día en que la princesa uraniana le contó sobre su amor por la joven de Venus, sintió que su sangre hervía! Sintió que la fuerza contenida en su espíritu iba a salir en ese momento. Odio tanto a la rubia que deseaba que se quemase en el infierno por toda la eternidad, junto a todos esos lujuriosos reyes, que le habían antecedido. Pero no solamente a ella, también a Alex, pues esta a pesar de haber pasado por lo que pasó, seguía en cierto modo, detrás de la 'extraña' líder de las interiores.
Pero no podía molestarla en nada. la joven era candidata a ser líder del prestigiado grupo de sailors. Sí ella salía en lugar de Alex, estaba segura de que no podría escaparse.
Personalmente, Michelle esperaba que Anika fuese la líder de las sailors. Alex era podría ser mucho mejor, pero no confiaba mucho en ello. No pensaba mucho en sus tácticas, por lo que podía llevar al grupo a la ruina. No confiaba mucho de sus acciones. La albina era muy egoísta. Podría llevar al grupo a hacer cosas insospechadas. Podría llevarlas a una desastre total.
El egoísmo de Alex, podría llevar a una tremenda sed de venganza, contra cualquiera que se le interpusiese. Podría nublar su juicio, pensando de que es lo correcto. Michelle, no quería que se llegase a eso, pues si alguna vez daba un paso en falso podría arrepentirse de ello.
-Vaya! Si que esta lloviendo allá afuera.-se escuchó decir. Michelle levantó su mirada mientras movía sus piernas hacia el suelo.
-Ya llegué!.-anunciaba el visitante mientras se escuchaban unos pasos acercarse.
-¿Hay alguien?-dijo Alex cuando entró a la sala. Para su sorpresa encontró a Michelle.
-Hey.-le saludó.-¿Qué haces aquí sola princesita? Y ¿las demás?
-Están arriba.-contestó la chica mientras se estiraba un poco y colocaba la revista en la mesa que estaban en el centro.- ¿Cómo estuvieron las clases?
-Cansado y aburrido.-contestó la albina mientras se sentaba en el lado opuesto a Michelle y desajustaba la corbata que llevaba puesta.- Con esta lluvia lo que uno mas quiere es estar en cama.
-Mmm si.-contestó la joven sin prestarle mucha importancia.
-¿Y tú día?
-Pues igual de aburrido.-le contestó mientras se acomodaba mas en el sofá.- No es por nada, pero he comenzado a sentirme sola.
-¿Sola?.-preguntó algo extrañada mientras la miraba con una mirada confusa.
-Sí, sola.-se lo repitió.- Desde que llegamos no he podido evitar extrañar mi casa.
-Entiendo…-dijo dando un suspiro. Era obvio que extrañase su casa, a pesar de ser mujeres adultas, no podía evitar sentirse algo aterradas, por estar en un momento desconocido.- Yo también extraño un poco mi hogar.
-¿Eh?-levantó su mirada al notar el cambio de tono. Sonaba algo melancólica.
-Bueno,…-comenzó a explicar mientras ponía una sonrisa nerviosa.- No es que extrañe estar en ese palacio…sola, sino que…bueno tu sabes…tu sabes.
-Mmmm , esta bien.-contestó riéndose un poco mientras volteaba sus ojos.
Alex solo puso una cara de puchero. Al parecer Michelle siempre sabía que pensaba, por eso talvez se reía. Se reía que no pudiese decir las cosas correctamente.
-Hey Michelle.-dijo Alex.- ¿Qué te parece si salimos mañana? Claro, si es que puedes.
-Mañana.-preguntó algo sorprendida Michelle.- ¿Por qué quieres salir conmigo?
-Bueno, es que…hace un tiempo que no hablamos ni salimos juntas, pensé que talvez podríamos salir por ahí a, no sé¿a comer?
-¿a comer?.-eso parecía una cita. Lo pensó por unos instantes, pues no sabía si esto podría tratarse de un momento adecuado para tener la atención de la albina.- Mmm, bueno, esta bien.
-Genial.-dijo con una amplia sonrisa mientras se erguía en su asiento.- Quería llevarte, pues también, la ultima vez que cenamos juntas…nos atacaron y nada salió bien.
-No te preocupes.-le dijo.- Al menos logramos comer nuestras cenas…bueno casi por completo.
-Ohhh si.-decía mientras se reclinaba en el sofá y levantaba una de sus manos para llevarla a su frente.- Hasta ahora no puedo olvidar el sabor de esa langosta.
-Ja! Tú querías que pidiera por ti.-contestó Michelle cruzando sus brazos y fingiendo estar ofendida.- Sí querías carne me hubieses dicho.
-Jajaja pero eso ya no pasará más, princesita.-decía con orgullo.-Ya sé dónde iremos a comer.
-¿Eh?
-De todos los restaurantes, de todas ciudades, de todos los paises, de todos los mundos! Me trajiste aquí…-decía la chica mientras señalaba un pequeño puesto de comidas, donde solamente estaba el cocinero (al parecer).
-Vamos¿No me digas que no te gusta estar entre el 'pueblo'¿Verdad?-le preguntaba Alex, mientras la miraba.
-Sí! digo…no. No me importa.-se corrigió rápidamente mientras avanzaba al pequeño puesto. No quería que el 'bonachon' de Alex se diese cuenta de sus predilecciones por la gente.
-Racista…-dijo por lo bajo, esperando no se escuchada.
-Idiota.-le contestó dándole un golpe en la pantorrilla.
-Eres muy mala, Michelle!.-le gritó en forma muy infantil.
-Sí, ya lo sabía.- contestó Michelle mientras se sentaba en la banca de madera y colocaba sus brazos en lo que parecía una pequeña mesa.- ¿Te vas a quedar ahí parada? Ven!
-Ya voy, ya voy…-decía mientras trataba de caminar h asta la chica.- Rayos Michelle. No deberías usar esos zapatos.-se sentaba al lado de Michelle mientras se frotaba la pantorrilla.- Le pueden romper la pierna a alguien.
-Sé como defenderme.-contestaba.-Será mejor que comencemos a pedir no quiero…-en eso se detuvo. Su mirada se posó en un producto en especial.
-¿CURRY?-decía la chica, captando la atención de Alex.- Será mejor que tengas mucho dinero, chica.
-Oh oh…
No había duda de cuando algo le gustaba a Michelle, lo consumía hasta agotar. El dueño de aquel puesto estaba feliz, pues la joven ya estaba por acabar con su segundo plato y parecía querer más. Esto sería todo un negocio. La única que no estaba tan feliz, era Alex. No rea que le importase, pero ver a Michelle comer así, significaba que la dejaría sin nada. Ella simplemente comía un emparedado con pollo pues era todo lo que podía pagar, después de lo que consumiera Michelle.
-Princesita…-le decía al ver que pedía el tercer plato.-No crees que…engordaras más?
Se detuvo en seco por unos instantes. Al haberle dicho, 'engordaras MÁS' le había colocado en una posición de molestia. Lentamente giro su cabeza hasta observar a Alex, quien no podía evitar sentirse con miedo. Esa mirada…si hubiesen sido cuchillos la hubiesen matado ya.
-Princesita…-decía con una sonrisa nerviosa.
-Me estas llamando gorda.-sonaba más a una advertencia que a una pregunta.
-¿Qué?.-decía algo atemorizada la albina.- No, no, pero ¿de qué hablas princesita? Si estas como un palo de taco.-decía mientras le incitaba a seguir con su plato. Come! Come! Que lo necesitas princesita.
Come todo lo que quieras
-¿En serio?-preguntaba con mucho interés.- Ay! Gracias Alex!
-Sí, lo que sea…-decía resignada mientras volvía a su tarea. El comer el misero emparedado que se había vuelto casi duro.
De repente alguien les saludó ¿Qué no era la chica de coletas?
-Alex! Michelle!.-saludaba. Era Serena quien venía abrazada al brazo del Darien.
-Serana, Darien ¿Cómo están?.-saludaba Alex.
-Hola Serena. Hola Darien.-saludaba la mujer de cabellos aguamarina.
-Estamos bien.-contestaba Serena.- ¿Y ustedes¿Qué hacen aquí?
-Pues lo ves.-decía Alex mientras comía el ultimo trozo de pan.- Comiendo. Queríamos salir un rato. ¿y ustedes?
-Je je pues…lo mismo.-contestaba Serena.- Es que tengo mucha hambre y pues, aquí hacen una comida excelente.
-Si sin duda lo es.-contestaba Michelle con su mejor sonrisa.
-Sí. Michelle ha estado disfrutando ese curry bastante.-dijo arrastrando la ultima palabra mientras se acercó un poco para tratar de pedirle algo a la joven.- Anda! Dame un poco ¿quieres?
No recibió ninguna respuesta, solo un leve gruñido.
-Oh esta bien…
-Veo que si lo esta disfrutando…-decía Darien quien no podía evitar reírse ante esto.
Bueno, pero…tomen asiento. Me agrada tener más compañía con quien conversar. Al parecer Michelle no esta del todo interesada en eso.-dijo señalando a sus espaldas, lo cual provoco otro 'gruñido'.-Sí, princesita. Lo lamento. '
-Y bueno¿Cómo han estado?-preguntaba Darien mientras se sentaba, al igual que Serena.
-Pues, hemos estado bien.-decía.- Nada nuevo en realidad.
-No las había visto en mucho tiempo.-decía Serena.
-Es que estuvimos muy ocupadas.-explicaba Alex.-Desde que estoy en el equipo de fútbol, no he tenido mucho.
-Es cierto.-decía la rubia de coletas. Parecía recordar algo.- Vi tu ultimo partido. Estuvieron geniales.
-¿En serio?-decía Alex algo sorprendida.
-¿Juegas fútbol Alex?-preguntaba Darien.
-Sí, así es. Hace poco que me 'descubrieron.-reía un poco.
-Jugaste muy bien ese día.-decía Serena.
-Sí, lo hice. Lastima por el golpe que me di en la cabeza con el balón.-decía esto ultimo mientras se frotaba la cabeza.- el entrenador me dio mando a correr como 10 vueltas a toda la cancha.
-Ese entrenador es un bruto.-decía Serena mientras pedía uno de los platillos de la carta.- He oído que ha faltado a muchos partidos por estar ebrio.
-E-en serio?-preguntaba.
-Bueno nada que importe decía mientras se acomodaba para recibir el enorme plato hondo que el señor le servía. Mientras que a Darien solo pudo pedir un plato con una especie de arroz.
-¿Vas a comer todo eso?.-preguntaba una sorprendida Alex.
-Sí¿por qué?.-le respondía Serena.
-No, por nada.-contestaba. Se reclinó un poco hacía el lado donde estaba Michelle y le susurró- Creo que tienes competencia.
-Cállate…
Estuvieron conversando durante un buen tiempo. Ya era casi de noche. El sol ya casi estaba oculto, dejando simples tonalidades rojas a su paso. las luces de la calle ya se encendían, dando pasó a entender de que ya muchos debían regresar a su casas.
Los cuatro jóvenes siguieron su agradable charla. A pesar de que no eran aun aceptadas completamente por las guerreras, Serena las estimaba pese a ello y había encontrado en ellas unas personas muy agradables. La única que no parecía estar muy atenta era Michelle, quien aun comía un plato más de ese curry
La conversación que mantenían se detuvo al escuchar los gritos de personas. Un sujeto se acercó corriendo aterrorizado.
-Auxilio! Auxilio!-gritaba.- Hay unos mounstros.-decía esto mientras señalaba y volvía a salir corriendo. Después de el le siguieron otro grupo de personas, alertando más aún a los que estaban a los alrededores.
Serena se asustó al ver que todo comenzaba a descontrolarse. No pasó mucho tiempo hasta que vió las criaturas que tanto atemorizaban a la gente.
-Son esos demonios!.-decía Darien.
-Pero, creí que ya no atacarían!
-Creíste mal Serena…-decía Alex.
En verdad era todo un grupo extenso de ellos. Comenzaron a correr como locos mientras se abalanzaban sobre la gente dando mordidas y arañazos, como si se tratasen de gatos. Serena, Darien y Alex buscaron un lugar donde ocultarse, pero no había nada, en plena calle.
-Serna Darien!-decía Alex mientras se ocultaba al costado del puesto. El vendedor había huido tan pronto vió a los animales.- Ocúltense pronto!
-Pero ¿y tu, Alex?-preguntaba una preocupada Serena.
-No te preocupes. Estaremos bien.-contestó. Serena asintió ante esto y buscó un lugar donde ocultarse y obtener su transformación lo más antes posible.
-Michelle! Michelle!.-llamaba a su amiga quien parecía estar aún sentada en el lugar.- Deja de comer eso y ayuda!
-No.-decía mientras seguía comiendo.- No quiero perderme esta comida, como la anterior vez.
-Oh rayos!-maldecía por lo bajo. Era obvio que no recibiría ayuda de Michelle esta vez.
Dado que el puesto de comidas estaba debajo de un edificio, cerca de la entrada, Alex corrió hasta los murales y se ocultó para después salir con su clásico antifaz, su espada en mano.
-Oigan!.-gritaba mientras bajaba un par de escalones, casi corriendo. Trataba de llamar la atención. ¿Por qué no se meten con alguien de su tamaño, eh! Vengan!
Los gritos que les lanzaba comenzaron a tener efecto. Pronto casi todas las criaturas que estaban ahí posaron sus miradas en la albina.
-'Son demasiados'-pensaba.-'No podré con todos'. Las criaturas se acercaban lentamente, con precaución. Esta 'extraña' podría ser una amenaza…
-Muy bien…-decía Umbriel mientras apretaba la empuñadura de su espada.- No les dejaré que den el primer golpe. y con eso lanzó un ataque con su espada cuya onda exparsió a muchos y elimino a algunos.
Entre la confusión Umbriel regresó a uno de los pilares donde había estado antes. Los mounstros empezaron a buscarla, con mucha cautela. La detectaron detrás de uno de los pilares.
-Johann! Johann!.-avisaba en el celular.- Necesito ayuda. Pronto!
-¿Qué pasa?
-Estoy siendo atacada por uno de esa…no lo se! Solo ayúdame. Estoy en el edificio municipal. Apresúrate!-con eso cortó la llamada. Se asomó un poco y vio que se acercaban lentamente, hasta donde estaba.
-Michelle! Michelle!.-la regañaba por lo bajó a la chica que aún permanecía sentada.- Deja de comer eso y ocúltate. Te atacaran!
-No lo harán-le respondió sin inmutarse.- Esas criaturas están ciegas. ¿No te has fijado?
Umbriel no comprendió bien. ¿Estaban ciegas?
-No pueden verte, pero si olerte.-explicaba.- Te oyen pero tampoco lo hacen bien. Lo que pueden hacer es olerte. No se acercan a mí porque el curry no huele tan fuerte como el perfume que tienes.
-¿Eh?-pero no pudo seguir con muchas dudas. Las criaturas comenzaron a gruñir apenas la sintieron cerca.
-Por eso dicen que AXE es solo para hombres-decía por ultimo Michelle.
Bang! Una de ellas saltó cerca de Umbriel, pero esta pudo esquivarlo. Después de ello tuvo que correr hasta el medio de la calle para evitar se atrapada por los demás.
Se encontraba algo desesperada, buscando algo de ayuda. Y Michelle que no se movía!
-Maldita sea!.-maldecía por lo bajo. No pudo percatarse que una criatura salta encima de ella y la llevaba contra el pavimento. Boca abajo.
"¡SAETA LLAMEANTE DE MARTE…"
…ENCIENDETE!
Algo voló por su espalda. Era una flecha encendida. Aquel mounstro ni siquiera lo vio venir.
-Sailor Moon-susurró.
(N.A: Aquí obviaremos el clásico dialogo de esta heroína)
-Cuidado!.-gritó Umbriel Los mounstros se abalanzaban sobre ellas. El grupo se esparció por el lugar permitiendo que los mounstros atacaran a diversos puntos.
Sailor Moon demostraba ser una maestra en el arte de esquivar golpes. Pero no podía permanecer mucho tiempo. A su lado, estaba Tuxedo Mask, que lograba disminuir los ataques que hacían contra Sailor Moon, pero tampoco era demasiado efectivo.
Mars, Venus y Júpiter atacaban combinando sus poderes, a cualquiera que se acercará. Pero a más mounstros que mataban, más aparecían. Mercury trataba de buscar algo que fuese su fuente de origen, pero tras un intento en vano, decidió unirse a la lucha.
Las jóvenes peleaban de manera espectacular, lograban eliminar a muchos, pero obviamente que se cansarían de tantos que llegaban.
Alex ya de pie, trató de matar a todos. A todos los que pudo, pero no podía. Solo lograba darles cortes que les mantenían a raya, pero no los mataba, pues, no podía enfocarse bien en todos.
-Esto no tiene fin!-gritaba Mercury.
-¿Qué vamos a hacer?-preguntaba una desesperada Mars mientras seguía atacando.
-Debe haber una salida.-mascullaba Umbriel. Antes de que pudiese advertirlo uno de ellos se abrió paso entre todos los demás. Este era delgado, que se notaban sus huesos. Gris como el asfalto y con una cola que lo hacia parecer más reptil, ya que venían arrastrándose por el suelo. Tenía unos ojos casi celestes muy brillantes.
-No respiren…-les indicó Alex a las demás Sailors.
La criatura se acercó más y comenzó a mover su nariz, si a eso, se le podía decir nariz. Tal como predijo Michelle. Las criaturas no podían verlos pero si sentir su olor. Tantos olores confundían a la criatura. No estaba segura si eran de una sola persona o de varias.
Hasta que otro olor captó su atención.
Volteó casi inmediatamente apenas lo sintió y emitió un leve sonido al reconocerlo.
-Michelle…-susurró Umbriel. La criatura dio grandes pasos mientras se acercaba a la chica.
-Michelle.-gritaba una desesperada Umbriel mientras corría para detener al mounstro.
-Espera!-Sailor Moon se unía a la carrera al igual que las demás chicas preparaban para atacar. Los mounstros que quedaron atrás, comenzaron a moverse a atacar a quienes habían gritado, pues, como Michelle había dicho, escuchaban un poco.
La más grandes de las criaturas se detuvo en seco, detrás de la joven y luego se levanto en sus 'piernas' haciendo muestra de su largo cuerpo. Una especie de 'esfera' del mismo color de sus ojos se acumuló en una de sus manos.
-Cuidado!.-gritó Sailor Moon, pero antes de que pasará algo malo, los ataques de las otras cuatro sailor's impactaron en la criatura.
Para mala suerte, la criatura voló hacia delante, llevándose consigo, el pequeño puesto de comidas.
Pero ahí no había quedado. La explosión ocasiono que el plato en que comía Michelle, prácticamente 'explotara' esparciendo su contenido por tu el cabello de la bella joven.
Fue ahí donde el infierno se desató.
Michelle se quedó quieta ahí por varios segundos. El resto también se había quedado quieto. El haber molestado a la dulce joven, quien no había hecho nada hasta ahora, se convirtió en la gota que colmó el vaso.
-Michelle.-se acercó Umbriel, casi asustada.- Princesita¿estas bien?
No contestó. Pero pudo notar que una aura muy extraña comenzaba a formarse alrededor de ella.
No sabían cuantas horas la joven pasaba lavándose su hermoso y largo cabello. Las incontables lavadas y cepilladas. Lavadas y cepilladas.
Y cepilladas…
Y cepilladas…
-Ese era mi curry.-finalmente murmuró.
-Princesita, cálmate.-le repetía una nerviosa Umbriel. Podía sentir el cambio de ánimo.
-¡Y ESTE ES MI HERMOSO CABELLO!.- de repente sacó su tridente y comenzó a lanzar una especie de láser a todo lo que veía.
-MUERANSE!-gritaba como una loca, arrasando con toda criatura que había. No tenía tregua. Las criaturas trataban de correr despavoridas, pero el rayo los alcanzaba a todos.
-Cúbranse!-gritaba Sailor Moon a las demás chicas que solo pudieron agacharse y cubrirse.
-Por Urano! Esta loca!.-decía Umbriel al ver que su compañera atacaba a quien sea.
Ya casi cuando ya no quedaba nada, y la chica seguía atacando.
-Princesita! Princesita!.-le decía Umbriel tratando de calmarla.- Cálmate.
Pero nada ocurría.
-Michelle! No te preocupes. El cabello se puede limpiar. Si…si quieres yo te ayudo a lavártelo.
Nada aún…
-Te ...te compraré más curry.
Fue ahí cuando se detuvo de golpe.
-¿En serio lo harás?-preguntó con su voz inocente.
-Sí, sí, princesita!.-le respondía algo nerviosa.- Pero, debes calmarte por favor.
-Esta bien.-dijo haciendo que desapareciese su tridente.
Cuando todo se calmó ambas jóvenes miraron a la calle. Había fuego por todos lados, agujeros por doquier, escombros y una que otra toma de agua abierta, 'regando' los autos volteados en la pista.
-Dios Mío!.-decía Júpiter quien se levantaba de los escombros al igual que todas sus compañeras.- ¿Qué fue eso?
-Mi cabello…-decía con un tono muy triste Michelle.-Esta arruinado.
-Tranquila, princesita.-le aseguraba Alex, ahora que se había quitado el antifaz.- Se puede arreglar.
-¿En serio me compraras mas de comer?.-preguntaba esperanzada.
-Sí, todo lo que tu quieras.
Luego de ello llegaron Johann, Elinor y Andrea. Después de ver todo lo que había hecho la princesa Neptuniana a la calle, quedaron atónitas, al ver que a esta no le importaba en lo absoluto.
-Creo que no tendremos una buena noche, nunca.
-¿Por qué lo dices?.-preguntó Johann.
-Nunca logramos terminar la cena…
Roar18-Duran17:
Sí un poco tarde. Lo lamento. He tenido muchas cosas que hacer, espero que me perdonen.
Gracias por vuestros reviews. Espero que les agrade este capitulo…
Nos vemos!
