SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN
N.A: "Sailor Moon, su historia y sus personajes no son de mi propiedad. Cualquier parecido con otros personajes es pura coincidencia..."
Capítulo 33: Miedo:
Por la noche, un par de ojos de color carmesí, eran lo único que podían verse en aquella habitación. Desde que llegaron del hospital no pudo conciliar el sueño ni por un instante.
Luego de haber recibido la llamada de Rini, diciéndoles de su incidente en aquel lugar 'de mala muerte' como prefería decirlo, tuvieron que ir al hospital para que atendieran las heridas de las dos jóvenes. Una, por haberse peleado con una completa desconocida, y la otra, por haberlas llevado a ese sitio que bien pudo haberse evitado sino fuera por la grandísima tomada de pelo que hizo la primera.
Un poco confuso, pero así era…
Trató de bloquear los sonidos pensando en otra cosa, pero era imposible hacerlo. Dado que Alex había recibido un golpe en la cabeza que le abrió una ligera herida en la cabeza, los efectos de la anestesia que le habían aplicado ya comenzaban a peder efecto y, por lo tanto, comenzaba a quejarse.
-Cuando acabará?.-pensaba.-¿Acaso no le han hecho daño antes?
Otro quejido. Le sorprendía que sus demás compañeras no lo notaran. Probablemente Andrea tenía más moretones que Alex, pero no se quejaba porque se curaba con mayor facilidad así que, era posible que ya no le doliesen mucho. Ella estaba agradecida de que la jovencita no saliese más lastimada y agradecía a los dioses porque la botella le haya caído a la dura cabeza de Alex y no a Andrea.
En cuanto a Michelle, era posible de que estuviese disfrutando el concierto de gemidos de su amiga. ¿Por qué? era una demostración de que se lo merecía. Alex parecía no entenderlo o no querer entenderlo, pero Andrea siempre le tomaba el pelo. Siempre inventaba algún tipo de excusa para después meterla en problemas.
Obviamente quien terminaba pagando los platos rotos era la albina, pues todo no hubiese sucedido si no se hubiese detenido en aquella calle.
Otro gemido más…
-Por Caronte…, esta si que sabe quejarse.-pensaba mientras permanecía su mirada fija en el techo.
Un gemido más por parte de Alex, esta vez más doloroso, fue suficiente para colmar su paciencia. Se levantó a oscuras de la cama y se colocó una bata. Se dirigió a su propio baño y sacó del botiquín que se encontraba ahí un pequeño frasco. Luego de tener todo lo que necesitaba salió con precaucion de su dormitorio y se dirigió al de al frente.
Cuando abrió la puerta encontró a Alex recostada de un lado, se acercó a esta e hizo que volteará para verla.
-Alex.-le llamaba.- Despierta.
Alex abrió lentamente sus ojos y la vió.
-Elinor…-murmuraba mientras trataba de sentarse.
-Tomate estas.-dijo dandole el pequeño frasco.- Mitigará el dolor.
-Gracias.-dijo mientras lo recibía y sacaba un par de ellas.
-¿Necesitas agua?-le preguntó.
-Sí, por favor.-le respondió. Elinor le dio un pequeño vaso con agua y después de tomarse las píldoras se recostó con cuidado en la cama.
-¿Ya te sientes mejor?
-Sí, algo.-contestaba mientras miraba al techo. Las vendas que estaban en su cabeza hacían que le fuera incomodo dormir bien, pero debía tenerlas ahí hasta la mañana siguiente.
-¿Necesitas algo más?-volvió a preguntarle, esta vez ya estaba un poco más tranquila.
-No te preocupes.-dijo mirando a su amiga y esbozando una ligera sonrisa.- Creo que ya me siento mejor.
Elinor solo asintió y se dirigió a la puerta para irse a su dormitorio…
-Elinor!.-la llamó, provocando que se detuviera.- Gracias…
-No te preocupes.-dijo dándole una sonrisa. Con eso, cerró la puerta y fue a su habitación.
Ya con Alex más calmada se metió a su cama y dio un pesado suspiro. Al fin ya tenía paz.
Era cierto que era la hermana mayor, pero a veces tenía sus propios problemas. Naturalmente que nadie venía a escucharla. Siendo ella la que manipulará por pocos momentos, los espacios de tiempo, probablemente solucionaba sus problemas con mayor facilidad.
Pero nada de eso era cierto. No sabía de lo que deparaba el futuro 'con exactitud' no controlaba los grandes vértices de tiempo que hacía su madre y que la hacían tener un carácter muy particular.
En su lugar, se conformaba con la lectura de cartas. Algo que podía ser muy util en algunos aspectos. Sin embargo, las cartas no eran exactas, por lo que sus deducciones de eventos no podían ser ciertas. Tuvo muchos problemas respecto a eso.
Ahora, su mente no estaba concentrada en lo que iba a pasar al día siguiente. Estaba más pendiente en poder conciliar el sueño. Por la mañana talvez ya se sentiría un poco mejor…
-Buenos días.-saludaba Alex mientras entraba a la cocina. Michelle y Andrea estaban ya tomando sus respectivos desayunos mientras que Elinor servía una taza de café.
-Buenos días.-saludaba Michelle.- ¿Habéis dormido bien?
-Sí.-dijo con una flameante sonrisa mientras se sentaba.-Gracias a Elinor…
-¿QUÉ!.-dijeron las otras deteniéndose inmediatamente y mirándola sorprendidas.
-¿Por qué siempre tienen que pensar que es eso?-dijo visiblemente sonrojada.- lo que pasa es que ayer me dio unos analgésicos y pues…con eso dormí como piedra.
-Aaah menos mal.-dijo Michelle dando un sorbo a su café.
-¿Y cómo va esa herida?-preguntó Elinor mientras le daba la taza de café que tenía en sus manos y, de paso, miraba el pequeño 'parche' que estaba en su frente. La venda ya no estaba, por lo que sus cabellos ya cubrían aquel parche sin problemas.
-Bueno ya no me duele tanto.-dijo mordiendo un trozo de las tostadas que se encontraba en la mesa.
-Qué bueno.-decía Elinor mientras regresaba por otra taza. La suya.
-¿Y qué piensan hacer hoy?-preguntó Alex.
-Pues yo creo que me quedaré en casa.-explicaba Michelle.- Tengo que hacer un par de trabajos para la universidad.
-¿Y tú, niña?
-Pues, nada.-dijo Andrea.- Estoy castigada.
-Vaya! Qué milagro.-decía mientras esbozaba una sonrisa.
-Es en serio, Alex.-intervino Michelle mientras cogía una revista y comenzaba a leerla.- Tendrá que limpiar toda la casa si quiere salir.
-Eso te tomará horas, pequeña.-dijo Alex riéndose un poco.
Andrea solo murmuraba por lo bajo su mala suerte. Esta vez no se había escapado.
-Yo saldré a comprar algunas cosas.-decía Elinor.
-Yo puedo acompañarte.-dijo Alex.- No tengo nada que hacer. Además te debo una por las pastillas.
-Bueno, bueno...
-Espero que puedan respirar un poco de aire fresco.-les decía Michelle.
-Sí eso espero…
La ciudad no era para respirar de aire puro. A pesar que era domingo, aun había gran cantidad de gente en las calles. Personas que iban y venían a la mínima señal de 'avance' que daban los semáforos al peatón. Trataron de acomodarse al orden ya establecido de la cuidad japonesa. Era simplemente que no se acostumbraban aún a mezclar con la gente 'común'.
-¿Y qué vas a comprar?-preguntó la albina.
-Cosas.-le respondió.
-¿Y qué cosas?-preguntó con una confusa sonrisa.
-Sí te lo digo, te irás.-le contestó riéndose un poco.
-Bueno, siendo yo la que va a pagar…-decía.-sería justo que me dijeras que comprarás.
-Ropa.-contestó.
-Oh….-Alex sintió cierta urgencia de reírse, pero si lo hacia probablemente Elinor molestaría.
-No te preocupes. No tienes porque entrar a la tienda si no quieres.
-Bueno…eso ya lo sé.-dijo sonrojándose un poco.- Pero ¿por qué compraras…eso?
-¿Qué no puedo?
-Sí…bueno…claro! Pero es que ¿ya no tienes suficiente?
-Sí. Pero ¿Acaso no puedo darme algunos gustos?
-Mmh. Tienes razón.-dijo metiendo sus manos a los bolsillos de saco negro que llevaba puesto.
-Además, Alex.-le decía mientras esbozaba una gran sonrisa.-Tu eres mas 'especial' para la ropa que Michelle y yo. No sabes que ponerte a pesar que son solo pantalones.
-Sí si ya lo entendí.-dijo algo apenada.
Esperar a Elinor fuera del lugar no era nada fácil. La mujer podía estar varios minutos ahí adentro y el haber estado más de media ahí, indicaba que su billetera iba a quedar tan vacía como su alma.
Felizmente existe la tarjeta de crédito…
A pesar de todo a ella no le importaba. Tenía tanto dinero del que podía gastar cuanto quisiese o como quisiese.
Estuvo caminando por unos momentos evitando alejarse demasiado. Había tal cantidad de gente, que apenas y podía moverse de la manera a la que estaba acostumbrada.
Sin embargo, eso no la impedía de percibir que alguien más la seguía…
De entre las sombras algo se ocultaba. No sabía que era, pero estaba cerca. Cada vez que se volteaba, no veía nada. Comenzó a sentir cierto temor a cada segundo que pasaba. Si alguien la atacaba podía terminar en terribles consecuencias.
Volteó una vez más, pero no encontraba nada aún. Finalmente, su instinto le indicó la ubicación de aquella presencia. Con precaución se dirigió a uno de los callejones que estaban cerca, apresuró su paso al llegar pero algo la detuvo…
-Hola, Alex!-saludó una rubia cuyos cabellos estaban atados en un par de coletas. tenían una gran sonrisa en su rostro
-Serena…-dijo casi sin aliento, mientras trataba de darle una nerviosa sonrisa. Desvió un poco su mirada tratando de ubicar al intruso, pero la presencia se había desvanecido.
-¿Cómo has estado?-preguntó Serena.- ¿Te sucede algo?
-¿Eh? No nada!-contestaba nerviosa.- No es nada Serena, es solo que me sorprendiste, es todo
-Ahh pues lo lamento.-decía apenada.
-Jajaja no es nada malo, linda.-dijo calmándose un poco y acercándose a la chica.- Es solo que me sorprende…ver chicas tan lindas como tú.
-aaah gracias…-contestaba la chica mientras un ligero rubor invadía su rostro.
-¿Y qué llevas ahí?-le preguntó Alex al ver que la jovencita traía unos paquetes.
-Ah son unos bocadillos que compré…-decía algo avergonzada.
-Mmm suena bien.-dijo Alex mientras le daba una sonrisa enigmática a la chica.- ¿Me invitarías un poco?
Una excelente técnica para distraer a la jovencita. No quería que se percatara de aquel detalle.
-Cla-claro…-contestó la rubia. Alex pasó sus brazos por su hombro y la llevó a una de las tantas bancas que se encontraban al frente de los grandes almacenes.
-¿Y qué haces aquí?-preguntó Serena mientras se sentaba.
Alex señaló al almacén que estaba casi al frente de ellas. Serena la miró sorprendida.
-Tú! En una tienda para mujeres!
-Eehh eh no, no, no! nada de eso!.-dijo nerviosa.- He venido acompañando a Elinor que esta dentro de la tienda.
-Aaahhh.-ahora entendía.-¿Elinor esta adentro?
-Sí, así es.-le contestaba mientras regresaba su mirada al frente. Serena en esos momentos se percató del pequeño 'parche' que estaba en la frente de la albina.
-¿Qué te pasó?-preguntó preocupada.
-¿Ah¿Te refieres a esto?-dijo señalando su parche.- Tuve un problema con la motocicleta….me caí.- Una buena mentira sin duda.
-¿Motocicleta?-preguntó interesada.- ¿Manejas motocicleta?
-Sí, lo hago…por pasatiempo.
-Debes haber sufrido muchos accidentes.
-Si.-decía mientras se acomodaba en el asiento.- Me los he roto todos. Tres veces los brazos, cuatro veces las piernas, la clavícula.
-¿Y también….?
-Sí, eso tambien.-dijo impidiendo que terminara la oración.
-Oh!
-Sí quieres, te invitó algún día a viajar conmigo.-le dijo.- No sufro accidentes cuando llevó a una chica tan linda como tú.- dijo esto ultimo acercándose casi de forma 'amenzadora' a la chica.
-Oh…bueno…-Serena balbuceaba palabras incoherentes mientras trataba de alejarse un poco.- Veo que eres igual a tu madre…-se le escapó.
-¿EH?.-retrocedió un poco Alex.- ¿Qué dijiste?
-Aaahh que debo decirle a mi madre…-contestó rápidamente dando una risa nerviosa.
-Aaah.-mala suerte la de Alex. Estuvo apunto de cometer probablemente una tontería. Si se acercaba más a la chica para sacar lo que fuese de ella, era posible que sus demás compañeras lo supieran al instante y, en los problemas que se hubiese metido.
Pero, no tenía importancia si lo hacía…
Al fin y al cabo no recordará nada…
El silencio reinó entre ellas por varios minutos. A pesar del casi 'sobrepaso' por parte de Alex, Serena no se escapó.
En cierto modo, no podía negar que la joven albina tuviese una personalidad muy atrayente. Su manera de comportarse podía confundir a cualquiera. Era MUY difícil reconocerla como una mujer y talvez por eso la diferenciaba de cualquier persona normal. Talvez por eso no eran tan aburrida como las personas corrientes.
No era igual que…
No…
Es más atrayente…
-¿Quieres que te invité algo?-le preguntó.- ¿Qué te parece un café? Así comes todos esos bocadillos que llevas en tus brazos.
Serena lo pensó por unos instantes para luego asentir ligeramente.
-Muy bien.-le dijo sonriendo satisfecha.- Espera aquí. Le avisaré a Elinor, para que no se preocupe.
Serena asintió nuevamente y permaneció sentada. Pudo ver como Alex entraba al local y se adentraba más a el. El brillo que producía los rayos del sol sobre el ventanal, impedía que viera con claridad lo que pasaba a dentro, pero pudo ver a Alex susurrarle algo a Elinor para después darle una pequeña tarjeta color dorada en sus manos y después salir.
-Ahora si.-dijo acomodarse la ropa- ¿Nos vamos?
-¿Qué sucede, Alex?-preguntó Elinor al reconocer a la albina acercarse.
-Serena esta afuera.-le informó- Voy a invitarla a tomar algo.
-¿A Serena?-le preguntó sin mirarla. Su atención estaba puesta en las finas telas que formaban el bello vestido en sus manos.- No crees que es muy joven para ti?
-No bromees!-dijo algo ofendida.
-Lo que sea.-dijo volteándose y dirigiéndose a otra prenda.- ¿Entonces cómo pagaré esto?
-Toma esto.-dijo susurrándole mientras le daba una tarjeta.- ¿No dicen que mastercard vale aquí y en la china?
-Jajaja , esta bien puedes ir.-dijo.- Regresaré a casa por mi cuenta.
-Hey! ni que fuera a quedarme todo lo que va del día con ella.
-Seguro…-dijo irónicamente mientras reía un poco.
-Eres imposible.-dijo golpeándose la frente un poco.
-Anda ve…No la hagas esperar más.
-Bueno.-dijo despidiéndose.- Nos vemos después.
-Seguro, 'tigre'.
Alex solo se rió un poco ante el comentario, antes de salir y encontrarse con la inocente jovencita.
-Ahora si…¿Nos vamos?
-Claro.-contestó levantándose aun sosteniendo el paquete.
-Dame eso, pequeña.-dijo cogiendo el paquete.- Yo lo llevaré.
-Gra-gracias.-decía algo nerviosa. Sin duda actuaba como un todo un 'caballero'.- ¿Dónde iremos?
-Pues a un lugar cercano.-contestó mientras caminaban.- No te llevaré tan lejos ¿Te parece bien?
-Sí…supongo.-contestó con duda.
-A menos…-dijo Alex sonriendo para sí.- Que quieras ir a otro lugar…
¿Qué quería decir?
-Nonononono!-contestó con rapidez Serena, su mente trabajo en la idea
-Tranquila, tranquila!-decía Alex- Me refería a tu casa. Talvez tus padres se molesten si no llegas a casa pronto.
-¿Eh? Ah no, no hay problema.-decía Serena.- Están acostumbrados a que llegué tarde a veces.
-Seguro piensan que estas con tu novio…-dijo Alex.
-Sí! digo no.-contestaba.- No es que…bueno tu sabes…eehhh…¡Tú entiendes!
-Sí, claro.-dijo algo confusa.- Hey! Que te parece si vamos a ese restaurante que esta en la esquina?
Serena vio el pequeño local que se encontraba casi en la esquina de la otra calle. Parecía cómodo.
-Esta bien…
Ya era noche cuando salió de la tienda. Había logrado comprar todo lo que quería y, por lo tanto, llevaba varios paquetes en sus manos. Lamentaba que Alex no estuviera cerca, para ayudarla. Pues ahora tendría que pedir por un taxi para que la llevara y casi no tenía mucho dinero, solo tenía la tarjeta de crédito que Alex había dado amablemente.
-Al menos en algo me ayudo…-pensó.- Se morirá si sabe lo que he gastado.
Ya casi no había nadie de gente. Ahora las calles estaban casi abandonadas. Solo unos pocos locales permanecían abiertos y el local en donde ella estaba ya, también, cerraba sus puertas.
-Supongo que ahora estoy por mi cuenta. Será mejor que regrese antes que pase algo.
Dado que estaba algo cansada de permanecer casi de pie probándose las innumerables prendas que compró, se sentó por unos momentos en la bancas cerca de la acera. Ya era muy tarde y no podía evitar sentir que el frío la invadía.
-No es como en plutón.-pensaba.
Dio un pesado y cansado suspiro mientras se relajaba. Sacó del bolsillo del abrigo que llevaba, un celular de color negro y miró la hora con detenimiento.
Pero algo ocurrió…
La pantalla de este mostró un símbolo muy extraño. La aparición fue momentánea. Casi imperceptible. Era como un leve parpadeó de luz naranja que mostraba un símbolo, como si estuviese marcado en una piedra. Era el símbolo de una estrella…
La temperatura bajó más. Sintió que su sangre se enfriaba y para su sorpresa la calle quedó completamente vacía.
Algo extraño pasaba…
Algo maligno estaba cerca. Esto no era nada normal.
Nada de lo que había sentido antes.
Se levantó rápidamente y comenzó a andar por los alrededores. Se olvidó de los paquetes y siguió avanzando. Pronto se dio cuenta que estaba completamente sola y que lo que fuera que producía esa terrible sensación, estaba cerca. Estaba acechándola.
Revisó su celular otra vez y vio que no volvió a pasar aquel parpadeo extraño con el símbolo.
Fue ahí cuando se detuvo…
Algo la observaba…
Colocó sus manos en su pecho y sacó inmediatamente su arma. Para cuando volteó algo saltó encima de ella.
Por suerte, teniendo reflejos rápidos esquivo el golpe que le iban a dar. Lo que la haya atacado era rápido y no solo eso, era enorme.
Volteó lentamente y ahí lo vio. Era una criatura como de dos metros. Parecía una especie de toro, solo que sin cuernos y sin ojos…al parecer. Una de su 'patas' si podría llamársele así, era de metal y sus dientes eran tan afilados como unos cuchillos al igual que sus garras.
-Por Plutón!. Esto no es normal.-dijo sorprendida. No pudo pensar mucho antes de que la criatura volviera a atacar nuevamente…
Disfrutaba de la compañía de la jovencita rubia. En verdad era una niña muy dulce y, como decía Elinor, muy joven para ella. En un principio trato de sacar provecho de ello, pero era obvio que después ni ella ni sus compañeras se lo perdonarían.
Agradecía que no hubiese mucha gente en el lugar.
-¿Y qué te pareció?-dijo mientras cogía un mondadientes y comenzaba a trabajar con el en sus dientes.
-Estuvo muy delicioso.-contestó la chica mientras dejaba sus cubiertos sobre el plato. Pensaron que tomarían algo pero terminaron comiendo uno de los platillos que servían ahí.
-Veo que tienes buen apetito.-dijo Alex mirando los otros dos platos que había comido.
-Jajajaja eso siempre me dicen.-dijo algo avergonzada.- Creo que por eso subí de peso.
-En lo absoluto, Serena.-dijo dándole una sonrisa.- Yo creo que tienes el cuerpo ideal.
-¿Para qué?-preguntó con la misma intención que tenía Alex.
-Jajajaja ¿Cómo para qué? Lo dije porque creo que te ves bien…nada más.
-Sí verdad.-dijo riéndose también.
-¿Sabes Serena? Me alegro que hayas aceptado mi invitación. En verdad me sentía muy sola haya en las bancas.-explicaba.-Esperar a Elinor hubiese sido todo una tortura para mí.
-Pues a mi me agradó encontrarte también.-dijo sonriendo.- Además eres mi amiga.
-¿Solo soy tu amiga?-preguntó fingiendo decepción.
-Bueno yo…-pareció dudar un poco, pero algo la interrumpió. Las luces del lugar parpadearon un poco. Ambas jóvenes se sorprendieron por aquel detalle.
-¿Qué sucede?-preguntó una confusa Serena.
-Seguro es un fusible-dijo Alex tratando de calmarla. Sin embargo, una sensación extraña comenzó a invadirla. Sintió que la temperatura bajaba. Observó a los pocos que estaban en el lugar y notó que ellos también se sorprendían con el cambió repentino del clima.
Serena también lo sintió. Frotó sus brazos con sus manos para tratar de conseguir algo de calor, pero era obvio que la temperatura había bajado de golpe.
Alex la miró con preocupación. Ambas se sintieron invadidas por algo terrible.
Y de repente. Algo golpeo contra los grandes ventanales del lugar.
Alex cubrió a Serena llevándola al suelo. Tuvieron suerte. Las lunas rotas no les hicieron daño. Cuando Alex levantó su mirada (aun en el suelo) vio que algo había entrado al lugar. Era un criatura tumorosa de color rosado palido. Andaba en cuatro patas como si se tratase de un toro. Sus dientes eran afilados como sus garras.
-Dios Santo¿Qué es eso?-logró decir Serena. Estaba debajo de Alex quien al igual que ella no entendía lo que pasaba.
La criatura volvió a moverse provocando que las demás personas salieran corriendo al primer movimiento que hizo.
-Serena!-decía Alex mientras se levantaba.- ¿Te encuentras bien?
-Sí lo estoy.-decía mientras trataba de recuperarse.- ¿Qué es eso?
-No lo sé.-contestó.- Será mejor que salgas de aquí. Presiento que esto se pondrá feo…
Serena dudo por unos instantes, pero Alex le aseguro que no pasaría nada y que era mejor que se pusiese a salvo.
-No te preocupes. Me encargaré de esto...-Y sin más se levantó y salió del lugar por el ventanal roto.
Cuando salió vio que la criatura era enorme. Era mucho más grande que cualquier toro normal que haya visto.
Frente a él estaba Elinor. Trataba de contener a la criatura.
-Elinor!.-la llamó. Mala idea.
La criatura se volteó hacia ella y corrió a su encuentro.
Con mucha suerte logró esquivarlo. Aprovechó la confusión de la criatura para sacar su espada.
-Pero ¿Qué es eso?-preguntó Alex sorprendida por la enormidad de la criatura rosada.
-No- no lo sé.-dijo Elinor aún más sorprendida. No tuvieron tiempo para seguir analizándolo, pues otra vez la criatura se movió hacia ellas. Era muy rápida a pesar de su tamaño y sus filosos dientes eran lo que más resaltaban de esa criatura.
Para su sorpresa, cuando se acercó a Elinor esta criatura pudo sostenerse en sus patas traseras antes de intentar de darle con sus garras.
-No voy a poder hacerle nada!-gritaba Elinor mientras se escabullía de la criatura.
Alex esperó a que la criatura contraatacará y con rapidez se subió trató de subirse en ella. Logró hacerlo, para cuando estuvo en su lomo, atacó a su frente esperando detenerlo, pero no lo logró.
La criatura, sintió el dolor y dio un intenso grito mientras comenzó a moverse desesperadamente tratando de quitarse al intruso encima de el. Alex saltó a tierra y espero en guardia pues la criatura podría atacarla en cualquier momento. Daba especie de saltos mientras una especie de sangre oscura salía de su frente.
Poco tiempo pasó antes de que la criatura volviese a recuperar y prepararse a atacar de nuevo…
Ya basta…
La criatura se detuvo inmediatamente. Alex y Elinor trataron de ubicar aquella voz, pero…no había nadie en la calle. La criatura miró al cielo y comenzó a formarse una luz naranja debajo de el. Un símbolo se formó sobre esa luz amarilla y la criatura desapareció.
Ambas jóvenes quedaron sorprendidas ante ello.
El viento jugaba con sus cabellos, trayendo consigo caóticos ecos…
Estan condenadas…
La muerte esta cerca…
El miedo comenzó a invadir sus corazones…
Algo terriblemente maligno iba a ocurrir.
Roar18-Duran17…
