SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN

N.A: Sailor Moon no me pertenece.

Salvo este fic y lo personajes ficticios.


Capítulo 34: Llevándonos…¿mejor?

Se acomodaba sus cabellos mientras estaba frente al espejo que estaba en su habitación. Aquella mañana era muy gris como para salir, sin embargo, a ella no le importaba. Había tenido exámenes durante un buen tiempo y si este era su único día libre, no iba a desaprovecharlo.

Pasó su mano por sus cabellos casi blancos y luego observó su palma. Unos cuantos cabellos habían quedado en sus manos…

La princesa se quema! La princesa esta en llamas!

Pareció 'retorcerse' ante el recuerdo. Cada vez que sucedía algo como eso, ella recordaba. Intentaba no hacerlo, pero ¿Cómo podría controlar a su cerebro?

Apáguenlo! Saquéenla de ahí!

Cerró su puño y después se abrió la camisa que llevaba puesta. Se volteó y trató de observar su espalda desnuda.

Ayúdame Michelle!

La voz de su amiga, Johann, le hacía recordar con claridad los sucesos mientras observaba a través del espejo, la marca.

Una marca que probablemente explicaría la razón de su tan extraña apariencia. Una marca que 'quemaba' cada vez que recordaba aquellos sucesos. Una marca que demostraba que tenía un punto débil.

Se colocó nuevamente la camisa y la cerró lentamente. Dio un pesado suspiro antes de volver su mirada al espejo. Se notaba algo confundida. Estaba perdida en sus pensamientos. Su mente no dejaba de divagar en las razones por las que tuvo que ocurrir.

Creía que era inmune como le había dicho Lady Neptuno…

Desde entonces, no confiaba mucho en lo que decía. Era cierto, que sus consejos solían ser muy acertados, pero a veces estos podrían ser devastadoramente erróneos.

Dio otro suspiro y salió de su habitación. Cerró con cuidado la puerta de su habitación, pues no quería molestar a nadie. Ha esas horas era probable que todas las demás estuviesen enfrascadas en sus propios problemas. Se escuchaba un televisor encendido, probablemente Andrea viendo la televisión. No ha mucho volumen, pues también era consiente que no debía molestar a nadie.

Elinor parecía estar en su dormitorio, probablemente trabajando, pues se escuchaba el tecleo que hacía en la computadora. Sin duda estaría ahí hasta muy tarde.

Solo una habitación estaba abierta. La de Michelle. Siguió caminando y se detuvo justo al frente de la entrada a la habitación de la joven. Ahí, estaba Michelle, secándose el cabello. Al parecer había salido del baño, pues esta solo llevaba una toalla. Una pequeña toalla.

Una muy pequeña. Eso sería para Alex. No era la primera vez que la veía así. Había sido eso muchísimo antes, desde que eran jóvenes. Ahora suponía que se mordía los labios para evitar que se le escapara cualquier palabra de sus labios. Cuando eran jóvenes probablemente no era tan importante como ahora. Ahora notaba más la presencia de la chica. No podía evitar que la belleza de la joven atrapara todos sus sentidos.

Michelle volteó al sentir que la observaban ¿Tanto estaba ahí en pie?

-Alex…-solo dijo como mero suspiro. Alex no se movió y siguió mirándola. La albina, simplemente avanzó hasta estar cerca de la joven. Todo el tiempo estuvo callada.

Michelle sintió el extraño e incomodo silencio que inundo la habitación. El cepillo que usaba había quedado en su mano, la cual estaba muy tensa. No se atrevió a moverse mucho, pues esta solo observaba a Alex, quien la miraba con mucho detenimiento. Sin expresiones, sin sentimientos.

Finalmente, como si se tratase de una 'resurrecion', Alex esbozó una sonrisa y cogió una de las toallas que estaban sobre la cama de Michelle. Con cuidado, estiro la toalla y la coloco sobre los hombros de la jovencita.

-Eres muy bonita princesita.-dijo dándole un beso en la mejilla.

Michelle aún no podía decir nada. Sentía como si se hubiese formado un nudo en su garganta. Sintió sus labios secos. Estaba fuera de si.

-No me gusta que andes así.-siguió Alex.- Te resfriarás.

Michelle, despertándose de sus ensoñaciones, cogió la toalla con una de sus manos, como muestra de que seguía aun con 'vida'.

-Regresaré tarde.-dijo Alex alejándose de ella. Esta vez un poco más seria.- No me esperes.

Con eso, la albina salió de la habitación. Michelle solo pudo ver como la joven salía. No pudo decir nada porque de alguna manera sentía que estaba inmovilizada. No supo que decir ante la situación. Estaba tan confundida.

Al escuchar la puerta principal cerrarse, ella regresó en si. Se sentó pesadamente en su cama y dio un suspiro.

Lo que había empezado con un agradable baño, había terminado en un confuso encuentro…


Qué extraño podía ser el clima. Ya casi a mediodía, las nubes grises que prometían traer una helada y torrencial lluvia, se despejaron. Dando paso a los acogedores rayos del sol. Comenzaban ya a reflejarse sobre el mar mientras ella observaba desde una banca.

Era un hermoso espectáculo. Los pocos rayos que caían iluminaban a todo aquel que posaba sus ojos sobre el. Sus ojos aguamarina brillaban como un simple destello, dando la impresión de que esta generaba aquella luz.

El olor del mar, era sin duda incomparable. Sentía sus pulmones llenarse de aquel aroma inigualable. De aquel aroma que tanto la reconfortaba y del cual, ya identificaba.

El golpe de las olas sobre los acantilados, era otro sonido que ya reconocía. ¿Qué haría si no existiera nada de esto?

No oía el viento, pero podría descifrar a través del mar, las cosas que se avecinaban.

Para su suerte, el mar ya no traía ningún mensaje para ella. No podía decir lo que pasaba ni lo que ocurriría. Todo se había vuelto un silencio, un vació. Ella que tanto confió en las aguas que formaban el mar, este no traía ningún mensaje esperanzador.

Mucha quietud…

Mucha paz…

Demasiado para los sucesos que ocurrían.

A duras penas logró salir de su casa. Su compañera no la dejaría salir sola por ningún motivo. Se alegraba de que tuviese la perfecta excusa de salir a 'comprar'. A penas y esta se lo creyó. En cierto, le parecía extraño verla salir a esas horas. Si iba a ir a comprar¿por qué no permitir acompañarla?

De repente, el sonido de las olas chocando contra los riscos, fueron interrumpidos por el sonido de una motocicleta. Ella no volteó a ver y simplemente siguió observando. Escuchaba que la maquina se apagaba. Luego escuchó unos pasos acercarse a ella.

De momento una persona se sentó a su lado. Llevaba un traje negro, cubierto por un saco negro más largo que el que llevaba en su interior. Cubría sus ojos con unos lente oscuros. Se quitó el sombrero negro mientras pasaba una de sus manos por sus cabellos blancos. Cuando se sintió mas cómoda sacó de uno de sus bolsillos una pequeña caja, sacando de este un cigarro y encendiéndolo. Se recostó un poco y expulsó el humo por sus labios.

-Buenos días, Srta. Kaioh.-dijo finalmente, después de un largo silencio.

-Buenos días.-contestó la mujer, sin ver a su acompañante.

-Supongo que debe existir una razón para que me haya citado en este lugar¿no?-preguntó.

-Sí, la hay.-contestó.- ¿Acaso no te agrada este sitio?

-Un poco.-contestó, esta vez mirando al encendedor que estaba en sus manos.- No me gusta estar lejos de casa.

-¿Por qué?

-No puedo guiarme de los lugares aún.-contestó riéndose un poco.-Si me alejó demasiado me perderé.

-Oh.-parecía que su acompañante no estaba del todo atenta. Parecía estar demasiado relajada. Un poco más de lo que ella podía soportar.

-¿Y a qué se debe que me halla citado aquí?-continuó.-¿Por qué no en el sitio de siempre, eh?

-Me gusta estar aquí.-decía la mujer mirando al mar.- Me sintió más tranquila.

-¿Se siente completa?-sonó mas a una conclusión que a una pregunta.

Ella no contestó y siguió perdida en sus pensamientos. Alex apoyó sus codos sobre sus piernas mientras seguía 'jugando' con el encendedor plateado.

-Se ve confundida.-dijo Alex observándola.

-¿Por qué lo preguntas?-contestó Michiru mirándola.

-No lo sé. Sus ojos indican que esta perdida en sus pensamientos.-dijo regresando su mirada al encendedor, mientras esbozaba una ligera sonrisa No se mueven en lo absoluto… Esta preocupada¿verdad?

Ella no contestó. Sintió perderse en su mente, trató de concentrarse en algo más, pero no pudo.

-¿Acaso se nota?-contestó con una sonrisa melancólica.

-Sí.-dijo riéndose un poco.- Talvez sé lo que le preocupa…

Michiru simplemente la miro de manera confusa. ¿Qué trataba de decirle?

-¿Sabe algo, Srta. Kaioh?-comenzó a decir seriamente, captando la atención de Michiru.- Talvez deba decirle la verdad…


A la mañana siguiente, Michelle se encontraba sentada en una de las sillas que estaban el aula. Era una clase extraordinaria a la que cualquier alumno de cualquier rama podría asistir. Estaba interesada en el tema que hablaba el maestro. Lastima que muchos no opinaban lo mismo, pues había pocas personas en aquella inmensa aula generalmente usada para hacer algunas conferencias.

Escuchó sonidos de pasos de varios alumnos que se unían a la conferencia. Entre ellos se apareció Alex, traía consigo sus cuadernos y su saco negro en una mano.

-Hey!.-le saludó apenas audible. El maestro no era de los que soportaban los ruidos.

-Hey…¿dónde estabas?-preguntó cuando la joven se sentó a su lado.

-Perdóname.-se disculpaba.-Pero, tuve que ir a hacer unos asuntos. El entrenador del equipo me quiere para el partido de mañana por la mañana.

-No entiendo como puedes seguir en ese juego.-dijo murmurando.

-Pues, tendrás que acostumbrarte.-le contestó.

Luego de ello permanecieron calladas por varios minutos. El maestro siguió hablando mientras mostraba varias 'plantillas' en el proyector que estaba en el aula.

-Ayer regresaste muy tarde.-volvió a murmurar Michelle.- ¿Dónde estabas?

-Por ahí.-contestó a secas. No podía dar detalles de ello.

-¿En serio?-murmuraba mientras arqueaba una ceja.- Me parece que has estado con…

-Ni lo digas…-advirtió.-No estoy con humor para eso.

-Bien…lo que digas.-dijo dando un suspiro mientras trataba de prestar atención al maestro.

-Vaya eres imposible!.-decía mientras se movía un asiento más, alejándose de la joven.

Ambas no dijeron nada. Trataron de concentrarse en las palabras que salían del maestro, pero era obvio que estaban enfrascadas en sus propios pensamientos.

Michelle, por un lado, conocía de los extraños encuentros que tenían con la dama quien supuestamente sería su madre. Por supuesto! Nada de esto se le escapaba a Elinor. Era obvio que las cosas pasaban por alguna razón. Si así debía cumplirse el futuro, así sería…

-Lo hice…-murmuró Alex, bajando la mirada.

-¿Hiciste qué?-preguntó sin observarla.

-Se lo dije…-dijo mirándola.

-¿QUÉ!-preguntó un poco más alto.

-¡Jóvenes!-se escuchó decir al maestro.- Sus nombres…

-Tapia…

-Wagner…

-Genial!.-decía Alex mientras cerraba la puerta del aula.- Ahora nos sacaron. ¿No podías contenerte?

-¿Contenerme?.-dijo una ofuscada Michelle.-Tu eres el que no se contiene…¿Cómo pudiste!

-Lo sé.-decía Alex mientras trataba de calmarse.- No pude contenerme, necesitaba saber la verdad. Creo que estaba desesperada.

-¿Desesperada?.-decía Michelle.-Eso que tiene que importarte! Tu sabes que no debes decir nada!

-Esta bien, lo sé!-repetía, molesta.- Pero, pensé que estaba bien y le dije lo que debía saber! No pasara nada…

Amas se apoyaron en los barandales de uno de los tantos balcones del edificio.

-De todas formas no recordará nada…-dijo Alex melancolicamente.

-¿No recordará nada?.-le dijo Michelle.- ¿Cómo puedes estar segura de eso?

-Elinor dijo que…-comenzó Alex.

-Alex, no es seguro…-decía.-¿Cómo puedes estar segura de que no recordará nada? Puede recordar las cosas como si se tratase de un flashback.

-Pero…Elinor me dijo que no pasaría nada.-decía.- Incluso no recordarán a Rini.

-Y¿Crees que Rini ha dicho algo con detalles?.-comenzaba otra vez. Aun lucía molesta.- Hasta esa niña sabe los riesgos.

-No le di ningún detalle!.-contestaba.- Solo le dije lo que sabía. Lo único que sabía era de mi padre, de acuerdo? No sé nada más.

-Eso puede ser decisivo. Puede identificarlo!

-Esta bien! Esta bien!.-dijo esta vez muy molesta, Alex.-Se lo dije¿Esta bien! No puedo hacer nada ahora. Lo hice porque creí que era lo correcto de acuerdo. Así que no me molestes!

-Bien! Si eso quieres…-contestó molesta.- Yo no quiero volverte a ver!

-Bien!

-Bien!

-Bien!

-Bien! -y con eso ambas se dirigieron por caminos distintos…


Azotó la puerta de la casa apenas entró a esta. Estaba muy molesta. Cuando entró se fijó en el reloj que estaba en la pared de la sala. En las 5 de la tarde.

Maldijo por lo bajo, pues en su enojo, ni si quiera se fijo de su siguiente clase. Su única reacción fue salir de la universidad lo más rápido que pudo y, sin querer, había regresado a su casa.

La 'pequeña' pelea que había tenido con Alex, le resultó muy incomodo durante todo el camino, y probablemente seguiría siéndolo durante todo el día.

Era natural que se sintiera molesta. Alex había cometido un error gravísimo, que podía afectar muchas de las cosas que ocurrirían en el futuro. Si daba información como esa, el enemigo podría usarlo en su contra, o peor aún…sus madres podían cambiar algo.

Pero eso no era lo que le molestaba.

No me molestes!

-Es una imbecil…-decía por lo bajo.

-¿Michelle?-se escuchó. Era Elinor, quien estaba en las escaleras mirando a la jovencita, quien se había quedado en pasillo.

-Ah…hola Elirnor.-saludaba sin ánimos.-Oí la puerta cerrarse ¿Qué haces aquí tan temprano? Creí que estarías en clases.

-Eh? No! No…-mentía- Se suspendieron. El maestro no fue a clases.

-Ya veo.-decía Elinor. La mujer de piel canela, observó bien a Michelle. Había algo distinto en ella.- ¿Te sientes bien?

-Sí, lo estoy.-contestó secamente.- Estoy bien, Elinor. No te preocupes.

-¿Segura?- no estaba del todo convencida de lo que decía.

-Sí, no te preocupes.-dijo comenzando a subir las escaleras.- Iré a tomar un baño.-dijo esto ultimo dando una ligera sonrisa.

-Sí, esta bien…-dijo Elinor mientras miraba a su compañera subir las escaleras. No había duda que su perfil era muy triste.

Pero, cuando Michelle decía que no debían preocuparse, no había que hacerlo.


Roar18-Duran17