SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN

N.A: Sailor Moon no me pertenece.

Salvo este fic y lo personajes ficticios (claro esta)


Capítulo 35: Más problemas:

Ya era casi de noche y ya todos los alumnos de ese turno salían de sus clases. Su único alivio después de la pelea era escuchar a uno de los tantos profesores, el hablar y hablar durante varias horas. Pensó que poniendo algo de atención, su mente se despejaría y, lo hizo. Pero cuando salió su mente comenzó a trabajar en los sucesos que habían pasado. En sí no podía olvidar nada. Se colocó su largo abrigo, pues comenzaba a sentir algo de frió. El clima en las noches podía ser muy engañoso.

En parte, Michelle tenía razón. No debió contar aquello que esta prohibido. Era cierto que cuando regresaran a su época, las personas que las vieron en el pasado, no las recordarían, pero también era cierto, que estas memorias 'borradas' podían regresar. Así que no era completamente seguro.

Pero Alex no se arrepentía de nada. Consideró que decir aquello, era lo correcto y no podía arrepentirse de las decisiones que tomaba, pues eso no haría una líder. Bien o para mal, lo hecho está.

Vio un grupo de alumnos acumularse en los pasillos, tratando de ver lo que parecían ser grandes hojas de registros. Al acercarse no pudo evitar notar una chica rubia con un extraño arreglo de cabello.

Se acercó con cuidado y le tocó el hombro…

-Hola Serena.-le saludó.

-Eh?...ah! hola, Alex.-le respondía con una sonrisa.

-¿Qué haces aquí?.-preguntó poniéndose a su lado.

-Estoy tratando de ver las notas mas altas de los últimos exámenes.

-Vaya, lo había olvidado.-decía mientras se golpeaba la frente.- ¿Crees que estarás ahí?

-No lo creo…-decía algo decepcionada.- Solo quiero ver si alguien conocido esta ahí.

-Vamos, preciosa…-dijo Alex abriéndose paso entre la gente.- Estas aquí. Te lo aseguro…-y con eso, comenzó a buscar en los papeles que estaban ahí. Finalmente, dio con el nombre.

¿Lo ves? Aquí estas.-decía triunfante.

-¿En serio?-dijo Serena acercándose.

-Valla si que eres buena, preciosa.-decía Alex mirando la nota.-Has sacado una buena nota. Estas entre los primeros.

Serena observó repetidas veces, si en verdad, esa nota correspondía a su nombre. Si esa nota era suya. No se había equivocado…

-Tienes razón.-dijo Serena sumamente alegre. Su primera nota en la universidad y era una muy buena.

-¿Verdad qué si?.-decía Alex.- Y tu no creías que lo harías.- dijo esto al ver que Serena, prácticamente saltaba de la alegría.

-Tranquilízate…-decía la albina.- Hey¿Qué te parece si te invitó algo, eh? Para celebrar tu esfuerzo.

-¿En serio?-dijo emocionada.

-No veo por qué no. ¿Tienes a alguien que te espere?

-No.

-Entonces, te llevo a algún sitio. Celebremos esto.

-Hey! Alex.-se escuchó.

-Johann! Anika!.-decía Alex.- Hola!-dijeron ambas.

-¿Qué hacen aquí?-preguntó Anika.

-Estábamos viendo las notas de los exámenes. La 'señora' nota que ha obtenido Serena.

-¿En serio?-dijo Johann acercándose, junto con Anika y mirando los registros.- Vaya! Si que es una 'super' nota.

-Estas en los primeros 20.-dijo Anika.

-Si, verdad jeje.-decía torpemente Serena.

-Y por ello iremos a un sitio para celebrar su éxito.-dijo Alex abrazando con un brazo a Serena.- ¿Quieren venir?

-Claro¿por qué no? Tu que dices Anika?

-Esta bien.-contestó.

-Y bueno ¿Dónde iremos?


Había un número pequeño de personas en el sitio. No parecía un lugar ameno y sin problemas. A la entrada podía verse la enorme barra, donde se sentaban hombres y mujeres, que conversaban de diversas cosas. Todos parecían recuperar sus energías después de un largo día de trabajo.

-¿Alguna ves te han invitado un trago, Serena?-preguntaba Johann mientras se sentaba al igual que las demás en frente de la barra.

-La verdad no reacciono bien al alcohol.-dijo Serena mientras recordaba aquel incidente en la fiesta que invitaron a sus amigas y a ella. Todo un espectáculo sin duda.

-Jajajaja No te preocupes, Serena.-dijo Alex mientras se dirigía al cantinero.- Un Ginger Ale, por favor-dijo esto ultimo señalando al sitio de Serena.- No te preocupes, no tiene alcohol.

-Gracias.-dijo Serena.- Las demás chicas pidieron sus bebidas y se sentaron a conversar….


Un par de horas después de haber 'celebrado' aquel éxito de Serena, las cuatro jóvenes decidieron acompañar a Serena hasta su casa, pues ya era demasiado tarde como para dejarla sola. A pesar que la chica podía defenderse, estas no la dejarían sola, pues aun podía existir el riesgo de que algo le pasara.

-¿Sabes Serena?-decía Anika.- Tienes unas anécdotas muy graciosas.

-Sí-afirmaba Johann con una gran sonrisa.- Nunca me había reído tanto en mi vida.

-Je je, pero esas cosas suceden.-decía riéndose un poco.- Soy muy torpe.

-Nada de eso, Serena- decía Alex.- Es solo que eres muy inocente.

-Claro!.-dijo Johann riéndose un poco.- Eso de confundir un jugo con el aceite, es pura inocencia.

Las demás se rieron a pesar que Serena, puso su cara de enojada. Pero había que admitirlo, había pasado un agradable momento con estas tres personas y si ha ellas le parecía gracioso, no tenía porque ser nada malo.

-Bueno, hasta aquí te acompañamos.-dijo Alex al llegar a una esquina.

-Tu casa esta aquí cerca¿verdad?-preguntó Anika.

-Sí asi es.-dijo Serena.

-Bueno, espero que ahora puedas andar sola una cuadra.-dijo Alex en broma.

-No te pedí que me acompañaras.-hizo un capricho.

-Esta bien, esta bien.-decía la albina.- Bueno, nos veremos otro día Serena.

-Aja. Cuídense. Nos vemos.

-Adiós.- y con eso las tres chicas tomaron rumbo diferentes.

-¿Y ahora qué harás Alex?-preguntó Johann.

-Pues, no lo sé.-dijo Alex mirando al cielo.- Tuve una pelea con Michelle, así que, no puedo ir a casa aún.

-¿Qué es lo que le dijiste?-preguntaron las otras dos chicas.

-¿Yo? Pero¿por qué siempre tienen que pensar que le dije algo malo?

-Porque siempre le dices cosas que la lastiman.-dijo Johann.

-¿Así?-preguntó una confundida Alex.

-Claro!.-dijo Anika esta vez.- ¿Recuerdas el día en que tuvimos practica en Agincourt? Le dijiste que era un asco con la espada y que probablemente terminaría cortándose un dedo o algo por el estilo.

-Sí-decía Johann.-También recuerdo que el día que nos tomaron el examen de estrategias. Le dijiste que no podía encontrar ni siquiera el camino a su dormitorio, porque ni siquiera sabía leer un mapa.

-Eeehhh…bueno, pero eso lo dije en broma¿verdad?-dijo una avergonzada Alex.

-¿En serio? ¬¬

-Esta bien, tienen razón.-dijo exasperada.- Le dije que no molestará por una pequeña pelea que tuvimos.

-Bueno, entonces.-dijo Anika.- ¿Dónde irás?

-Pues regresaré a la ciudad.-dijo.-Compraré algo para comer y regresaré a casa. Supongo que ya estará descansando para ese entonces.

-Si quieres te acompañamos.-dijo Johann mientras seguían caminando.- Nosotras no tenemos mucho que hacer en casa. Sharon y Jessica deben estar cuidando a la princesa. Desde el incidente de la discoteca, se han tomado muy enserio vigilarla.

-Bueno, no las culpo.-dijo.- Fue en parte, mi culpa.

-Qué novedad-dijeron las dos irónicamente.

-Cállense…


-¿Te gustóel viaje?-le preguntó.

-Sí, estuvo esplendido.-contestó mirando por unos instantes a su compañera. no se veía muy animada

-Qué bueno.-contestó con una sonrisa satisfecha, mientras mantenía su mirada en la pista. Creyó que la otra mujer diría algo, pero permaneció callada.

-Es una hermosa noche¿no es así?-continuó.

-Sí, lo es.-contestó secamente. Casi como un susurro. Sin duda la chica estaba perdida en sus pensamientos.

-Mmm Y ¿qué hiciste hoy?-preguntó.

-No mucho…-contestó, aún sin mucho animo.

Ella no siguió. Miró de reojo a su compañera y notó que esta muy callada. Demasiado para su gusto. Parecía estar perdida en sus propios pensamientos, sin duda. De seguro solo contestaba de forma automática.

-Michiru…-estaba preocupada.

-¿Mmm¿Sucede algo?-dijo mirando a su compañera.

-¿Te sientes bien?-dijo mirándola fugazmente.- Te veo algo preocupada.

-No es nada.-contestó esbozando una ligera sonrisa.

-¿Segura? Has estado actuando muy extraña últimamente.-decía.- De hecho, has estado así desde ayer. ¿Qué ha pasado?

-No ha pasado nada, Haruka.-contestó mirando a otro lado.- Es solo que estoy cansada, eso es todo.

-¿Segura?

-Sí, estoy segura.-contestó con incomodidad.

-Esta bien…-dijo algo apenada. Parecía que la mujer de ojos turquesa, no estaba de buen humor. Su perfil parecía ser muy melancólico, podía sentir que algo no estaba bien con ella. Probablemente había algo que la estaba acechando. Algo que la estaba atormentando.

Dudo que importe…De todas formas olvidara que escuchó esto…

Michiru escuchaba dentro de su cabeza aquellas palabras. No sabía como sentirse, pues sentir tristeza por sucesos que aun no ocurrirían. Se sentía muy confusa. Esa talvez era la palabra. Confusión, pero esta confusión pronto se volvería en un desesperante miedo.

Tiene miedo de su destino…Si lo tiene, entonces no es verdadera guerrera.

Nuevamente, sintió perderse. Apoyó su frente sobre la palma de su mano. Las palabras comenzaban a sonar más fuerte.

No acepta su destino…

Era confuso...

-¿Cuándo sucederá?

Doloroso…

-Muy pronto…

-Michiru…¡Michiru!

-¿Eh?

-¿Estas bien? Creo que algo grave te esta pasando.

-No, es nada.-aseguraba.-No te preocupes. Te dije que solo estoy cansada.

-Mmm.-no parecía creerle.- ¿Regresamos a casa, entonces?

-No.-negó ladeando un poco la cabeza.

-Esta bien.-dijo Haruka, para mantenerse en silencio después. A pesar de años de conocerse, Michiru aún podría ser todo un misterio para ella. Sin embargo, la joven no era buena para ocultar lo que sentía. Si algo la molestaba se le notaba, como ahora.

Desde el día anterior, Michiru no había tenido ánimo para nada. Su extraño comportamiento comenzó a afectar a sus demás compañeras de vivienda. Setsuna, naturalmente, no dijo nada al respecto. Parecía que dama del tiempo, sabía lo que pasaba.

Trató de acercársele un poco, pero esta parecía totalmente indiferente a ello. ¿Le habría pasado algo?

-¿Qué tal si vamos a tomar un café? Te invitó un poco de café-. Le sugirió tranquilamente.

-Esta bien-. Contestó.

Condujo un poco más hasta llegar al centro. Aún no era demasiado tarde, así que había algunas personas caminando aún en las calles. El automóvil se detuvo frente aun pequeño, pero elegante café.

Pronto ambas ya se encontraban sentadas en una de las mesas cuyas sillas estaban forradas de terciopelo.

La mujer de cabellos turquesa, había permanecido por varios minutos en silencio. A penas había tomado un poco de la pequeña taza que contenía el oscuro líquido. Había movido, varias veces con la cuchara el café, sin siquiera animarse a probar más allá de lo que había ya probado.

Haruka, ya había tomado un poco más que ella, sin embargo, no dejaba de observar a su compañera. Sin esta se veía tan perdida en sus pensamientos, que no pudo evitar la desesperación de sentirse impotente ante tal situación.

Varias veces paso sus manos por sus cabellos rubios cenizos, en un intento de calmar sus nervios. Miraba a todos lados buscando alguna respuesta en el ambiente y también, buscando llamar la atención de Michiru. Nada resultó.

-Michiru…-comenzó-. ¿Qué te sucede? Estas actuando muy extraña.

Michiru simplemente levantó su mirada de la taza de café, para observar a Haruka, e inmediatamente, regresó su atención a la taza. No era buena en esconder sus inquietudes sin duda…

-No me sucede nada-. Habló por primera vez, mientras colocaba sus manos sobre la mesa.- Estoy bien.

-No, no es cierto.-contestó una intranquila Haruka, mientras comenzaba a moverse constantemente en su asiento.- Has estado así desde ayer. Regresaste a casa bastante perturbada.

-No me ha sucedido nada-. mentía aún-. Solo que estoy cansada.

-Michiru…-sonó un poco exasperada.- No me mientas…

Michiru no dijo nada y miró a un lado. Sintió que Haruka le sostenía la mano. Por unos instantes, sintió que todo podía prevenirse. Solo tenía que…

-Haruka…-comenzaba. Había algo de miedo. Podía ser un grave error.

-Michiru si hay algo que tienes que decirme, lo oiré.-dijo calmándose un poco.- Tu sabes que puedes contar conmigo…

-Haruka…yo…-sintió las palabras en sus boca, sintió la idea en su cabeza. Tenía todo en orden, solo tenía que hablar. Solo tenía que…

-Nada…-terminó. No pudo seguir. Se hizo un nudo en su garganta. Su mente. Sintió como un balde de agua fría caía sobre ella, al notar que no habían salido las palabras. Su garganta dolía, al retener la dolorosa realidad en ella. El destino, ganaba sobre su propia felicidad.

Haruka no dijo nada y la soltó a penas notó que la chica volvía a permanecer silenciosa. Estaba desesperada ¿Qué pasaba?

Se reclinó en su asiento y comenzó a ver a todos lados. Buscaba, probablemente, algo en que calmarse. Sus ojos se posaron en un pequeño televisor que se encontraba colgando del techo.

En eso…ocurrió algo interesante.

La pantalla parpadeo por unos segundos mostrando una extraña imagen. Un símbolo.

-Michiru…-comenzó Haruka sin mirarla.

Luego, la imagen se fue.

-Michiru.-volvió a decir, esta vez mas fuerte. Para cuando esta se dio cuenta, sucedió otra cosa. Las luces parpadearon.

Todos los que estaban no se detuvieron por unos instantes, pero luego siguieron en sus asuntos.

-El ambiente…-comezó Michiru, tornándose muy seria-. Esta muy extraño.

Un gritó desgarrador fue suficiente para alertar a todos. Las jóvenes lograron ver que la gente corría en las calles. Los que estaban a dentro se preguntaban lo que sucedía.

-Pero ¿Qu-. No tuvo tiempo de terminar. El cuerpo de alguien dio contra las lunas del lugar. Los presentes, solo pudieron ver como este cuerpo caía lentamente al suelo.

Tras esta visión, todos salieron huyendo lo mas rápido posible, por cualquier salida. Haruka y Michiru no se reponían aun de lo visto y dado a que los ventanales estaban cubiertos de sangre, no lograron ver a fuera.

Reaccionaron apenas lograron ver a su atacante. Una criatura de más de dos metros de alto, que andaba en sus cuatro patas. Sus brillantes colmillos, señalaban que estaba dispuesto a desgarrar la carne como cuchillo caliente en mantequilla.

Estaba ahí por algo. Había venido por ellas…


-Oye, Alex. ¿Qué te parece si te quedas con nosotras en nuestra casa?-preguntaba Johann mientras caminaban por las transitadas calles de la ciudad.

-¿No las molestaré?-preguntó la albina.

-No te preocupes.-le respondía.- Puedes quedarte en casa hasta que se calmen las cosas.

-Sí, tu lo dices.-dijo Alex casi de forma desinteresada. Era generosa la oferta, pero de repente no era lo adecuado. Aun estaba preocupada por Michelle.

Llegaron a especie de tienda de abarrotes que estaba cerca de los pequeños cafés y restaurantes. Casi pasaban algunos carros, pero había una cantidad regular de personas caminando por las calles.

-En estos días hay muchas personas.-observaba Anika.- Qué extraños.

-Jaja lo que pasa es que no estas acostumbrada a esto, Anika.-dijo Alex le señalaba para que esta entrará a la tienda.

Las tres jóvenes se separaron los pasillos de lugar. No era demasiado pequeño, pero tampoco era muy grande. Agradecían que estuviese, relativamente cerca de la casa de ellas, porque no estaban como para caminar tanto.

-¿Qué te parece unos bocadillos para pasar la noche?-dijo Alex a Johann con una sonrisa.

-Suena bien para mi.-le respondió Johann del otro pasillo.

Alex solo se rió un poco mientras comenzaba a coger las cosas que quería. Sin quererlo, la mano de la rubia se posó en el mismo objeto que quería Alex.

-Lo lamento.-dijo Alex algo nerviosa mientras retiraba su mano.

Anika simplemente cogió el objeto sin dejar de observar a Alex, quien también se había quedado mirándola. Cuando el objeto ya estuvo en el regazo de la rubia, Alex siguió observando los productos.

Anika, también prosiguió con su trabajo, cogiendo lo que fuera. De vez en cuando las jóvenes intercambiaban miradas.

-Espero que no te moleste que me quede en tu casa.-dijo Alex. Una buena estrategia para cambiar de tema.

-No creo que me moleste.-contestó.- Mientras no te quedes dormida en el sofá.

-Jajaja. No creo que me quede a dormir en tu sofá-. Dijo Alex entre risas.

-No estoy segura que no-. Dijo Anika sin ánimo mientras cogía una pequeña lata.

-A menos que me quieras en tu cama.-le susurró al oído deteniéndola. Alex la acorralado en el estante que contenía todos los productos. Sus labios rozaban el ya enrojecido oído de la jovencita. Anika no volteó ningún instante para ver a la chica. Al hacerlo, se encontró con la mirada de Alex, que mostraba insistencia por querer saber la respuesta de la rubia.

Como solo tenía un objeto en su mano, lo dejó caer al suelo al instante que sus labios se unieron en un beso. Alex se aferró a la cintura de la rubia, con mucha desesperación, mientras que Anika se perdía en la sensación, acariciando los cabellos de la albina.

No pasaron muchos segundos, hasta que sintieron la sensación de que las luces se iban. Anika abrió los ojos y separó con cuidado a Alex de ella.

-¿Qué pasa?-preguntó Alex, al ver que la rubia se tornaba seria.

-¿Lo sentiste?-preguntó mirando hacía fuera del lugar.

-¿Sentir?-preguntó una confusa Alex mientras la soltaba.- ¿Qué cosa?

Anika no dijo nada y se quedó quieta. Trató de concentrarse en aquel presentimiento. ¿Qué era tan fuerte?

-¿Anika?-preguntó Alex algo preocupada.

-¿Qué pasa?-preguntó esta vez una preocupada Johann, al escuchar la voz de Alex.

Fue entonces cuando lo vieron. Era una criatura enorme, era la misma criatura que había atacado a Elinor y a Alex hacía pocos días. No pudieron moverse al instante, pues fue tan sorpresivo su ataque, avanzaba hacía adelante, sin prestar atención a las demás chicas.

-Pero ¿Qué es eso?-dijo una sorprendida Johann.

-Es esa criatura.-dijo Alex.

-¿Sabes lo que es?

-No hay tiempo para eso-dijo Anika.- Rápido, debemos hacer algo.

Las otras dos jóvenes asintieron y salieron rápidamente de la tienda. No vieron casi nada, mas que las huellas de la criatura. No solo era fuerte, sino que también era rápida. Había bajado varias cuadras en poco tiempo, golpeando todo lo que podía.

-Habrá que correr…-dijo Anika.

-Yo me adelantaré.-dijo Alex partiendo a la carrera.


Sailor Uranus y Sailor Neptune, habían intentado sin éxito, detener a la criatura, que al parecer solo tenía interés en ellas. Apenas se sintió la presencia de ellas, comenzó a atacar. Agradecían su suerte, pues no estaban dentro del local ya, una vez que comenzó a atacarlas.

Uranus hacía un esfuerzo para tratar de atravesar la dura coraza de la criatura con su espada, sin ningún éxito. Neptune, atacaba constantemente, tratando causar algún daño en la criatura, pero nada ocurría.

A pesar de fallar, la criatura parecía ser frenada por los ataques constantes de las dos guerreras. No podía moverse mucho de su posición, a pesar de su fuerte corazón, en cierto modo la criatura no podía concentrarse en ellas.

Si no recibían ayuda pronto, la criatura les agarraría de cansancio.

Finalmente, harta de los ataques, el mounstro sacudió su cabeza y avanzó hacia las sailors.

Uranus logró esquivarlo con mucha suerte, pero Neptune no podía hacerlo. Estaba apunto de ser envestida!

Para suerte algo la sacó del sitio. No pudo percatarse de nada, sus ojos permanecieron cerrados todo el tiempo.

La criatura no pudo envestir nada y quedó confusa. No duró mucho hasta que fue nuevamente atacada. Esta vez por un fuerte destello de luz.

-Este si que es enorme.-dijo Afrodita al acercarse. Sabía que la criatura no moriría fácilmente con ese ataque. Solo había logrado aturdirla. LA rubia sabía que podía contraatacar de nuevo en cualquier momento

-Este va estar muy difícil-. Dijo Io, naturalmente con sus respectivos antifaces.

Efectivamente. La criatura se abalanzó sobre sus nuevos atacantes, olvidándose de las otras dos jóvenes. Esta vez lucía muy molesta. Emitía constantes gruñidos.

Mientras tanto, Sailor Neptune recién se recuperaba del impacto, cuando abrió los ojos se encontró con alguien…

-¿Está bien?-preguntaba mientras la dejaba cerca de un muero.

Neptune solo pudo asentir, pues aun esta con la conmoción en su cabeza. Podía ver a través del antifaz a su 'salvador' de cabellos blancos.

-Qué bueno…-dijo Umbriel secamente mientras se separaba de ella.

-Gra-gracias!.-agradeció Neptune, antes de que Umbriel se fuera.

-No fue nada.- respondió Umbriel.- Es mi trabajo.- y sin mas, Umbriel se unió con su compañeras.

Las cinco atacaban en un intento desesperado de matarlo, pero nada parecía resultar. Cada vez que recibía un ataque, se movía hacia esa dirección. Anika, trato de llegar hasta la cabeza de la criatura, pero no podía. La criatura sentía cuando estas se aproximaban demasiado. En un intento desesperado, Io atacó con su hacha, haciendo que la criatura quedase confundida. Durante la confusión, se ocultaron en uno de los callejones.

-Dios mio!-decía Afrodita muy cansada.- Pero ¿Qué diablos es ESO?

-No lo sé.-dijo Umbriel quien estaba en el extremo del callejón, mientras miraba la calle.- Cuando atacó a Elinor, no parecía tan molesto. Es como si algo estuviese animándolo.

-Como si algo estuviese buscando.-sonó más a una oración que a una pregunta, por parte de Io.

-Eso es…-dijo Alex para sí.

-¿De qué hablas?-preguntó una confusa Anika.

-Sssh! Silencio!-le advirtió. Con cuidado, cogió una pequeña piedra que estaba en el suelo y la lanzó a un lado distinto al de ellas. Al caer la piedra, el sonido que provocó llamó la atención de la criatura.

-¿Qué haces?-preguntó Io.

-Es ciega.-susurró Alex.- Nos puede oler, nos puede oír, pero no nos puede ver.

-Entonces será mejor no hacer ruido.-concluyó Afrodita.

Las tres chicas se quedaron ahí observando a la criatura, quien parecía intentar detectar la posición de las tres, sin éxito aun.

Alex, logró divisar a las guerreras en uniforme al otro lado de la calle. Cuando divisó a a la guerrera del planeta de los mares, le indicó con un dedo que no emitiera ni un ruido. Que se mantuviera en silencio. Al parecer le comprendió.

-Rayos!-se escuchó mascullar a Umbriel.

-¿Qué sucede?

-Son esas niñas.-dijo al notar a las otras compañeras de las guerreras que estaban ocultándose.- Sailor Moon y las demás.

-¿Qué?-no comprendía bien Afrodita¿por qué estarían ahí?

-Necesitamos ayuda.-susurró Io quitándose el antifaz para frotarse los ojos.

-Sí, lo sé.-contestó Afrodita mientras buscaba entre los bolsillos de Io.- Necesito el 'pager' que tu llevas.

-Yo pediré ayuda a las otras.- murmuró Umbriel mientras sacaba el suyo de su largo abrigo. Era una pequeña lámina, muy parecida a una tarjeta de crédito, un poco mas gruesa. Ahí, apretó un botón la cual hizo que una pantalla se activará emitiendo el mensaje de 'enviando'.

-¿Qué haremos mientras?

-Tendremos que atacar.-murmuraba Umbriel.- No podemos hacer nada más. No podemos permitir que le hagan daño a Sailor Moon

-Esta bien-contestó Io, colocándose su antifaz nuevamente.

-¿Están listas?-preguntó Afrodita.

Las dos jóvenes asintieron y tan pronto recibieron la señal, salieron al ataque nuevamente…


Elinor trabajaba en su computadora mientras era iluminada por la pequeña luz de la cocina. Hacía un par de horas que estaba ahí, pues tenía mucho trabajo que hacer.

-¿Elinor?-. Alguien le preguntó. Elinor volteó a ver quien la llamaba. Era Michelle, quien parecía estar levantándose de su descanso.

-¿Aún no ha llegado?-preguntó la agotada joven.

-No, aún no ha llegado.-contestó Elinor regresando a su trabajo.

Michelle se sintió un poco decepcionada al escuchar esto. Pensaba que Alex ya estaría en casa al despertar, pero no era así.

Con pereza se movió hasta el refrigerador y de ahí sacó una pequeña lata, para beber de ella.

-Te ves preocupada.-dijo Elinor al notar que Michelle se sentaba en la mesa de la cocina.

-Lo estoy.-admitió.- Estoy preocupada por Alex.

-¿Sucede algo con ella?-preguntó sin dejar de mirar a su pequeña 'laptop'

-Creo que ha estado soñando con aquel incidente últimamente.-dijo Michelle mientras tomaba un sorbo de la lata.

-¿En serio? Con el incendio?-preguntó Elinor de forma desinteresada.

-Sí.-respondió.- Estoy segura que es eso.

-Mmm talvez tengas razón.

Michelle notó Elinor no estaba del todo interesada en lo que decía. al parecer Elinor parecía conocer más a Alex que ella misma.

-En realidad no estas preocupada por eso ¿verdad?-volvió a preguntar Elinor. Michelle dejó la lata en la mesa y suspiro.

-Siempre sabes todo¿verdad?

-Mmm algo así.-contestó.- Estas preocupada por que temes que se haya ido a busca algo de 'cariño', en otro lado¿no es así?

Michelle no respondió, simplemente se quedó mirando la mesa. No lo había pensado exactamente como Elinor lo ponía, pero talvez, en el fondo, podría ser eso.

-¿Qué paso entre ustedes dos, eh?

-No peleamos por una tontería.-contestó.

-Ya veo…-dijo aun escribiendo en la computadora.

Michelle quería hablar respecto a ello, pero era obvio que no podría hacerlo. Talvez molestaría a Elinor, y no quería pelearse con otra de sus amigas.

-Tranquilízate.-dijo Elinor, esta vez mirando a la jovencita.- Alex, estará bien. Ya regresará a casa. No te preocupes.

-¿Tu crees?-preguntó Michelle.

-Sí.-le aseguró Elinor.- Si hubiese problemas, Alex hubiese enviado una señal de ayuda.

En eso, la pequeña 'tarjeta' que Elinor tenía al costado de ella, comenzó a emitir una tenue luz roja. Elinor miró de reojo a Michelle, quien se veía angustiada. Con nerviosismo cogió la tarjeta y la introdujo a un lado de la maquina. En instantes en la pantalla, apareció un mapa con los datos detallados, de donde provenía esa señal.

-Es a pocas cuadras de aquí.-concluyó Elinor.- Es Alex sin duda alguna.

-¿Qué sucede?-preguntó una asustada Michelle.

-No lo sé.-dijo Elinor.- Parece grave tenemos que ir.

-De acuerdo.-asintió Michelle, mientras se preparaba.

-Michelle-comenzó Elinor.- Llama a Andrea. Creo que necesitaremos de ella también…


Por fin! La criatura ya tenía un par de heridas en su 'lomo' lo cual confirmaba que esta no era tan 'dura' como parecía. Umbriel y Afrodita, habían logrado perforar la coraza de la criatura con mucha facilidad. Sin embargo, aun no caía.

-Esto es interminable.-se escuchó decir a Sailor Neptune.

-Este mounstro no se rinde.- decía esta vez Uranus, esquivando los ataques de la veloz criatura.

-¿Qué podemos hacer?-decía una Júpiter desesperada.- Lo atacamos pero no se rinde.

Como había adivinado Umbriel, la criatura no veía pero podía sentir la presencia de ellas. Le sorprendía la capacidad para diferenciar sonidos entre tantos otros. No parecía confundirse.

Las demás sailors ya habían debilitado considerablemente a la criatura, por lo que se había vuelto un punto de ventaja.

Sin embargo, a penas detectó a la rubia de coletas, la criatura se lanzó con fuerza hasta ella.

Sailor Moon lograba esquivarla pero aun no podía ser muy seguro.

-Maldita sea!-masculló Umbriel.- Ya me estas aburriendo.- Y con eso lanzó una especie de onda expansiva con su espada, que chocó contra la bestia.

La criatura al sentir el golpe, cambio de objetivo y esta vez se fue contra Umbriel.

Esta casi indefensa no pudo hacer nada y la criatura la golpeo con su duro cráneo. El impacto la lanzó contra el muro con mucha fuerza.

Umbriel, no se percató pero su cabeza había chocado de lleno contra las paredes. Cayó al suelo de espaldas.

Las demás guerreras quedaron impactadas. Desde el momento que la golpeo, supieron que esa bestia era muy fuerte. Umbriel había permanecido de espaldas en el suelo. Aun estaba conciente, pero no podía moverse, sintió que su cuerpo le fallaba, no podía evitar que le temblara un poco. Trató de levantarse pero no podía, ni siquiera podía voltearse sobre su vientre. Su cerebro fallaba!

La criatura avanzó hasta ella. Sintió el miedo que se formaba alrededor de la chica, lo podía oler. Umbriel intentaba pronunciar alguna palabra, pero ni eso podía hacer.

-ALTO AHÍ!-se escuchó.- LA criatura se detuvo cuando giró su cabeza, algo se clavó en ella.

Pegó un fuerte grito y sin percatarse, algo 'saltó' al suelo.

-Eres mio!-dijo Titán acercándose rápidamente y cortándole la cabeza.

La bestia no tuvo tiempo en saber que ocurrió, pues cayo de lleno al suelo, poniendo fin a su existencia.

-¿Estáis todos bien?-preguntó Titán seriamente.

-Sí, estamos bien.-contestó Afrodita.

Titán solo asintió y cuando se acercó a lo que quedaba el cadáver de la criatura, esta comenzó a quemarse sola. Pronto no quedó nada de ella, solo una lanza. Un tridente.

Al lado de Titán, también llegó Tritón quien recogió su tridente.

-Umbriel!-se escuchó decir a Johann quien corrió rápidamente hasta donde estaba la guerrera caída.

-Alex.-dijo esta vez Michelle quien fue la primera que llegó a ella.- ¿Estas bien?

Alex no respondió. Levantó un poco sus brazos del suelo, mientras esta parecía retorcerse levemente en el suelo.

Cuando Johann se acercó Alex la jaló de su camiseta.

-Ayúdame a voltearme.-le susurró con desesperación. Johann, entendiendo esto ayudó a Alex a voltearse. Cuando esta sintió que estaba ligeramente volteada, trató de incorporarse por si misma, apoyándose en la pared, pero apenas lo intentó, sintió que su vista le fallaba y volvió a caer al suelo.

-Debemos llevarla al médico.-concluyó Tritón, de forma desesperada. Las sailors no sabían lo que pasaba, a penas se acercaron, lograron ver como levantaban al guerrero de cabellos blancos.

-¿Necesitan ayuda?-se escuchó decir a Sailor Moon.

-No te preocupes, Sailor Moon.-contestó Titán.- Nosotras podemos con esto.

-Esta gravemente herida.-dijo Sailor Mars.

-Necesita ayuda médica.-resaltó Mercury.

-No se preocupen.-contestó la jovencita con una sonrisa. Las luces de un automóvil comenzaron a iluminarlas antes de detenerse.- Nosotras nos encargaremos.

-Pero…-Sailor Moon no pudo decir nada más. Una camioneta negra se detuvo. Io ayudó a Tritón a meter a la apenas con vida, Alex al vehículo.

-Nos has sido de gran ayuda, Sailor Moon.-Se escuchó decir a Afrodita.- Te lo agradecemos…

Sin más que decir, las jóvenes se subieron al automóvil negro y se fueron, dejando solas aunas confusas guerreras…


Roar18-Duran17