Las piezas son de J.K. Rowling, el puzzle es mío ;)

Capítulo 3

¡Qué he hecho!

- Está loca por mi – Dijo el chico soltando una risa y caminando hacia su dormitorio. Definitivamente el fin de semana sería bastante largo.

Era día sábado por la mañana. Se escuchaba el carraspear del viento contra las persianas de la casa. El rechinar de la vieja madera y el ruido de algunos que otros pájaros revoltosos.

El sol se aventuraba por la ventana de la habitación de Lily mientras que ésta dormía plácidamente, sin darse cuenta de los gritos de su prima.

- ¡LILY! ¡LEVÁNTATE! ¡TE QUEDARÁS SIN DESAYUNO!

Pero Lily seguía durmiendo.

- ¡LILY! – Stacy subió las escaleras que le quedaban para llegar al dormitorio de su prima, donde le exclamó bastante molesta - ¡Lily! ¡Despierta, dormilona, te quedarás sin desayuno y ya sabes lo que ocurre! – Lily se revolcó por entre las sábanas, despertando por el alboroto de su prima.

- ¿Qué? ¿Qué ocurre?

- Ya son más de las 7 de la mañana. Levántate – Dijo Stacy con descaro mientras salía de la habitación. Lily bufó molesta, para luego levantarse de la cama e irse a duchar. "Son más de las siete, sí, claro, son las 6:55" dijo viendo el reloj que tenía a su lado.

Luego de levantarse, ya estando vestida, con una falda un poco más larga por las rodillas, una camisa verde y sus infaltables lentes de sol, bajó a la cocina para tomar desayuno.

Su madre y James estaban ahí. Él estaba desayunando de un plato con cereales y a su lado un vaso con jugo de naranja. A Lily, al verlo, le entró el apetito y se sentó en el mesón, donde el joven le miró sonriente, y le pidió el desayuno a su madre.

- Hija, el cereal se ha acabado – Dijo ésta mientras secaba la loza mojada. Lily abrió los ojos de golpe.

- ¿Y alguna fruta?

- Nada, tus primas se han comido todo. Da gracias de que estamos justo en el tiempo en el que podrán salir a la "búsqueda del frutero"

Lily, quien sabía de lo que se trataba tal aventura, hundió su cabeza entre sus brazos, resoplando cansada, mientras que James, quien no sabía de lo que se refería la señora Evans, preguntó interesado:

- ¿Qué es eso de la "búsqueda del frutero"?

- Es una actividad familiar que se hacemos desde hace ya 9 años cuando el desayuno, en especial de frutas y trigos, se acaba. La última persona que se despierta y no recibe su desayuno, por que éste se ha agotado, tiene que ir a buscar el más difícil de los alimentos.

- ¿Cuál? – Preguntó el chico con más interés que antes.

- El mango – Dijo la señora Evans como si fuera algo impresionante. Lily bufó otra vez, sin sacar su cabeza de entre sus brazos. Pareciera que a ella le tocaba buscar los dichosos mangos ese año.

- ¿El mango? ¿Por qué es el más difícil?

- Pues, porque solo hay un árbol donde se pueden encontrar mangos y ése árbol está al lado del lago, en una zona peligrosa, con lodo y matorrales.

- Pero ¿Por qué no se ahorran tiempo y van a comprarlos al mercado? – Preguntó James como si todo eso fuera una broma

- Oh, no, no, querido, si no, no habría diversión

- ¿Y quién va a tener que buscar esa fruta?

- Pues – La señora Evans miró a Lily divertida, mientras que ésta levantaba su cabeza, se arreglaba su cabello y sus lentes y salía de la cocina.

- ¿Lily?

- Por qué no vas y le ayudas, ¿Eh? – le dijo Joyce con una pícara sonrisa, mientras que el joven tomaba el último sorbo de su jugo de naranja y salía al patio trasero de la casa.

Ahí estaban ya todos preparándose para la "búsqueda del frutero". Lily no dejaba de pensar que le tocaba buscar el mango. Además, ella odiaba el mango. El helado de mango, los postres con mango, en fin, todo lo relacionado con mango.

- Bien, ¿Todos saben qué fruta coger? – Se escuchó un animado "Sí" de parte de todos y un "Al diablo" de Lily – Muy bien, que comience entonces, y acuérdense; a las 10 en punto todos debemos estar ya en la casa – Todos asintieron y comenzaron a ir por el pueblo, hacia el lugar donde había una zona más campesina, a buscar los preciados frutos. Mientras que Lily caminaba hacia el lago seguida por James. Le quedaba más de una hora para conseguir la fruta.

- Deja de seguirme, Potter – Decía la chica con disgusto consiguiendo como respuesta un simple "no".

- Necesitarás ayuda para buscar la fruta más difícil – James comenzó a hacer gestos de terror, arrogantemente, mientras que Lily resoplaba.

- Yo puedo sola, por si no sabías.

- ¡Sí, claro! – Dijo irónico – Estás completamente lista para trepar por un árbol, llenarte de lodo y conseguir el mango – Lily pudo notar por qué decía James esas cosas y observó que estaba vestida incorrectamente para hacer la actividad. Carraspeó enojada, continuando con su camino, mientras que James trataba de alcanzarle el paso – Además, podrías caerte y resbalar.

- Si me caigo, me caigo, Potter. Pero conseguiré esa fruta aunque sea lo último que haga – Dijo la chica exasperada.

- Qué optimista – Declaró James, frívolamente – pero ¿Por qué de pronto tanto deseo por conseguir tal fruta? Creí que odiabas ésta actividad.

- Por nada, es sólo que quiero terminar con esto de una buena vez por todas – Mintió la chica, sin poder convencer a James del todo.

- Ah, ya sé, es sólo que quieres impresionar a tus padres – Le dijo burlonamente, en un tono tan frío que Lily pudo sentir cómo se le helaba la sangre.

- No – Dijo deteniéndose de pronto y mirando a James reprochablemente pero con un poco de sorpresa a la vez – Es sólo que... que...

- Que deseas quedar bien por alguna vez frente a tu familia.

- ¡No! Digo... ¡Qué sabes tú! – Resopló molesta continuando con su camino. James sonrió arrogantemente.

- Hasta un ciego se daría cuenta, Lily.

- No me llames Lily. Lily es para mis amigos, Evans para ti.

- Bien, Evans, no creo que debas querer impresionarlos. Ellos ya hablan bastante de ti. Cuando te fuiste, cada vez que Stacy me invitaba a la casa, no paraban de hablar de lo brillante que eras – Decía el joven displicentemente. Lily se detuvo otra vez, mirándolo ahora indulgente ¿Era eso verdad? ¿Su madre hablando de lo maravillosa que era?

- No lo creo

- Créelo, por que es verdad – Dijo fríamente, continuando su camino, dejando a una Lily totalmente sorprendida a mitad de la calle.

- Eres un mentiroso – Espetó la pelirroja. No sabía por qué pero ese día estaba más enojada que nunca.

- ¿Mentiroso? ¿Yo? – James soltó una carcajada que penetró los oídos de Lily - ¿Por qué crees entonces que algo en mi interior... me avisó que esa niña tenía algo que yo buscaba? ¿Qué deseaba verla otra vez más? – James se le acercó a la chica, y le acarició la mejilla. Lily puso una mueca de disgusto exagerada, quitando la mano del chico del lugar.

- No me toques, Potter – Le dijo, alejándose algunos pasos de él y comenzando a caminar de nuevo. James observó el cuerpo de Lily alejándose de él a cada segundo. Sonrió altivamente, colocando sus manos dentro de sus bolsillos. Le encantaba hacer rabiar a la joven.

oOoOo

El lago se veía más oscuro que antes, con tonos verdosos, con musgo por doquier y muchas plantas casi secas rodeándole. Hacia fuera del lago, un pequeño camino de tierra se dejaba ver y a unos centímetros más cerca, un gran árbol de grandes hojas verdes, y entre ellas, si uno miraba bien, bien, pero bien de cerca, se podía apreciar en lo más alto un maduro mango.

Lily caminó por lo largo del camino hasta el árbol y miró hacia el lugar en que la fruta yacía. James llegó a su lado y levantó la vista al igual que Lily, observando la fruta.

- Está muy arriba – Comentó el chico, mientras que Lily se sacaba sus lentes y se acercaba al tronco del árbol.

Comenzó a tocarlo, cautelosamente, bajo la indiferente mirada de James. Siguió acariciando la vieja y fuerte madera, caminando alrededor del árbol. Al llegar al lado izquierdo, se detuvo observando el tronco con los ojos entrecerrados. Golpeó unas cuántas veces y luego sonrió satisfecha.

- Perfecto –Murmuró más para sí que para James.

- ¿Qué piensas hacer? – Preguntó el joven extrañado pero a la vez divertido por las ocurrencias de la joven. Lily no le prestó atención y, con las dos manos y con ayuda de sus pies, comenzó a trepar el tronco - ¿Qué haces?

- ¿Acaso no ves que estoy trepando? – Le inquirió la chica mordazmente – Así es la única forma de conseguir el mango – Dijo entrecortadamente, subiendo unos centímetros cada vez más.

- Creo que hubiera sido más fácil si sólo hubieras golpeado el tronco, así la fruta hubiera caído – Lily soltó una carcajada que molestó a James.

- Sería lo lógico, pero demasiado fácil.

- Lily Evans en busca de aventuras difíciles, nunca pensé que viviría para ver esto – Se burló James, mientras que la pelirroja subía más hacia la fruta.

- Muy divertido, Potter – Musitó con sarcasmo, cuando alcanzó un punto bastante favorecido para ella. Había una gran rama cerca y no esperó más para sostenerse en ella y luego poder sentarse, después de grandes esfuerzos.

- Te vas a caer

- Claro que no – Dijo, alargando su mano, tratando de coger el mango sin ninguna mejoría. Carraspeó, comenzando a molestarse.

- Baja de ahí – Le dijo James en forma de orden más que opinión. Lily le miró seriamente. No pensaba bajar del árbol sin haber conseguido el mango - ¿Para qué haces esto?

- Porque sí, Potter, ahora cállate y déjame en paz – Dijo alargando otra vez el brazo. James respiró hondo, y se dio una media vuelta, comenzando a patear piedras en el camino de tierra.

- Bien, no tengo problema – Observó otra vez a la joven y sonrió perspicaz, mientras que Lily dejaba sus intentos en conseguir la fruta para mirar al chico extrañada.

- ¿Qué ocurre?

- Verás, desde allá arriba tal vez la vista sea espectacular – Dijo, mientras que Lily observaba para sus lados y notaba el color del cielo y el pueblo a lo lejos, maravillada – Pero desde aquí abajo, todo es mucho más maravilloso – James soltó una carcajada arrogante, pero Lily no sabía a lo que se refería.

- ¿Pero de qué diablos hablas? – James apuntó a la chica, y esta bajó la mirada hacia ella, notando que su falda estaba un poco más encima por sus muslos. Avergonzada y un tanto humillada, se arregló la prenda, para luego mirar al moreno furiosa – ¡Qué chistoso, ¿No! – Clamó enojada, volviendo a prestar atención hacia el mango.

"Estúpido mango, estúpida actividad, estúpido árbol, estúpido Potter" Maldecía por lo bajo. Pareciera que iría a estar más de 10 minutos así.

Pero ya había pasado más de media hora y Lily seguía subida a ese alto árbol, en una posición bastante incómoda, sin poder conseguir el mango. James se encontraba debajo del árbol, observando de vez en cuándo, cómo Lily no podía moverse.

- ¿Conseguiste el mango? – Se burló James, haciendo enojar a la chica. Ésta había estado más de 20 minutos hablando sola, tratando de coger esa fruta y James ya se estaba exasperando – Vámonos ya.

- ¡No! Debo conseguir el mango – Dijo Lily alargando su brazo hacia la fruta sin poder mantener el equilibrio. Por suerte, logró sostenerse de una rama que estaba a su lado.

- Evans – Musitó el joven, indiferente, sin mirarla – Mejor baja de ahí, no podrás conseguir el mango – Gritó, en tono burlón y altivo.

- ¡Idiota! – James soltó una sonora carcajada - ¡Ah, sí, búrlate de mi no más!

- Si vieras cómo te ves en este momento... – James no pudo contener soltar otra carcajada. La pelirroja hacia caso omiso a tal risa y estiró su brazo otra vez para coger el mango, cuando por fin lo sintió entre sus dedos. Sonrió, aliviada. Múltiples sensaciones le colmaron el cuerpo, sintió alegría, dicha, miedo... cuando de pronto perdió totalmente el equilibrio cayendo del árbol, emitiendo un sonoro grito.

James observó como la chica cayó al lago. Por un momento, sonrió divertido, pero ya cansado de tener que estar esperando ahí por la joven.

- Evans... sal de ahí - Pero Lily no salía a la superficie – Evans...

Asustado, se quitó sus zapatos y corrió hacia la orilla del lago para lanzarse, notando que era bien profundo. Pudo ver a la chica tratando de nadar hacia la superficie, impidiéndole la falda, la cual se había agarrado en un fierro que estaba rodeándola.

Nadó hasta ella y, con fuerza, intentó sacar el fierro de la tierra, para que Lily pudiera salir, pero no sirvió de nada. Podía notar cómo la chica abría la boca y la cerraba, asustada, tragando grandes bocanadas de agua. Tiró otra vez del fierro, pero nada ocurría. Comenzó a exasperarse. Ahora buscó la falda de la chica para tirarla pero Lily se movía escandalizada de un lado a otro, tratando de nadar a la superficie, y la falda se movía con ella.

Asustado, nadó hasta quedar frente a la chica y le agarró de los brazos, mirándola directamente. Su mirada se cruzó con la de Lily y pudo notar el miedo que ésta presentaba.

Lily observó la fría mirada de James y se paralizó enseguida. Notó como él se acercaba a su falda y la cogía, rozándole con las manos sus piernas. Lily, asustada de que James pudiera hacerle algo que ella pensaba que haría, movió las piernas, golpeándole al chico en los muslos. James le miró enojado, y Lily le devolvió la mirada, asustada.

James cogió la punta de la falda y tiró de ella, para que pudiera soltarse del fierro, hasta que se desprendió. Lily ya no podía contener la respiración y estaba casi ahogándose. James volvió frente a ella y notó como seguía moviendo sus brazos como loca. La cogió de las muñecas pero ésta, con una fuerza inexplicable, golpeó a James, haciendo que éste retrocediera, pero no iba a dejar que se ahogara por ser tan necia, pensó el chico, por lo que la tomó entre sus brazos y la llevó como pudo hacia la superficie, mientras que Lily estaba a punto de perder la noción.

Al sacar sus cabezas, James se llevó a la pelirroja hacia la orilla del lago, manchándose con la tierra mojada. James observó a la joven quien presentaba un tono de piel más pálido de lo normal y sus labios se veían claramente con un tono azulado.

Colocó una mano en su frente, y notó el frío en la chica. Recorrió su rostro con la mano, acariciándole la mejilla, notando lo débil que se veía, cuando de pronto Lily comenzó a toser descontroladamente, soltando agua por la boca y respirando entrecortadamente.

James se había alejado un poco, viendo cómo la chica movía sus brazos bastante asustada, con los ojos bien abiertos. Trataba de aspirar aire pero sólo conseguía atorarse otra vez.

- ¿Estás bien? – Preguntó James acercándose a ella. Colocó sus manos en los hombros de la chica y la acercó a ella, fuertemente, quedando en un abrazo. Lily cerró los ojos, tratando de respirar mejor, comenzando a tranquilizarse – Te lo dije.

Lily podía sentir la respiración de James en su cuello, sus fuertes manos en sus brazos, acariciándola arriba y abajo y pudo notar su grave voz en su oído. Un escalofrío la recorrió de pies a cabeza, haciéndole despertar de sus pensamientos. Debía alejarse de él o podría luego arrepentirse.

- Suéltame, Potter – Exclamó la chica al notar en la situación que se encontraba, separándose del joven. Se sonrojó ferozmente, corriendo su rostro para que James no la viera. Se refregó las manos por la cara, soltando unos cuántos suspiros. Mientras, James le miraba fijamente.

Su cabello color rojizo estaba completamente mojado, se veía desordenado y liso, cayéndole por los suaves hombros hombros. Su rostro se encontraba mojado y su ropa húmeda, adherida a su cuerpo acentuándole sus curvas. Recorrió su cuerpo con la mirada, notando lo hermosa y sexy que se encontraba. Lo suave que se veía su piel y sus mejillas ahora con un color rojizo, al igual que sus labios. Detuvo su mirada en sus labios. No pudo evitar sentir las extremas ganas de besarla.

Lily pudo notar que James le miraba. Notó lo bien que se veía en tal situación. Tenía la camisa húmeda la cual se le adhería al cuerpo, los pantalones totalmente mojados y angostos, su cabello más desordenado que nunca con algunos mechones que los tenía fijados en la frente, su rostro con lagunas manchas de lodo y con recorridos de gotas que le caían en los hombros. Sus brazos mojados, con lodo. Se veía... sexy.

- Eh... creo que... – Comenzó a murmurar la pelirroja, tratando de evadir lo que pensaba que podría hacer el moreno, y tratando de no hacer nada de lo que luego se arrepentiría. James le miró a los ojos como despertando de un sueño, y se levantó para ayudarla – Gracias – Murmuró la joven, aceptando la ayuda del moreno, sin mirarle, avergonzada.

- Creo que has perdido el mango – Le dijo James con un tono lívido en la voz. Lily le miró extrañada.

James volvió a fijar su mirada en los coloridos labios de la pelirroja, se acercó vehemente hacia ella, ahora mirándole a los ojos. La mirada de la chica representaba el deseo que tenía en esos momentos, comenzó a respirar entrecortadamente, su pecho subía y bajaba. James la cogió de las muñecas y la atrajo hacia a él con una gran delicadeza que sorprendió a Lily. Sin esperar más, la besó fogosamente, mientras que Lily, sorprendida, le correspondía el beso, dejándose abrazar por el chico. James la tenía entre sus brazos y la chica se acercaba más a él, cayendo bajo sus intenciones.

Pero no pudo más, recordó que estaba besando a James Potter, pero sus deseos eran mucho más grandes que sus pensamientos hacia él. Pero no, no pudo.

Decididamente alejó al chico, de mirada sorprendida, unos cuántos pasos más lejos que ella, y le golpeó en la mejilla, que lentamente comenzó a tomar un tono rojizo.

Lily lo miraba enojada, pero James volvió a acercarse a ella, ahora con más decisión y fuerza. Volvió a besarla, pero Lily ahora estaba preparada y se separó enseguida de él, mirándolo acongojada.

- Creo que... me voy – Dijo sin mirarle, comenzando a correr por el camino de tierra hacia el puente que había cerca. James se había quedado ahí, en medio del lugar, sin moverse, observando cómo el cuerpo de la chica se alejaba cada vez más. Decidió seguirla.

Corrió detrás de la chica, mientras que Lily aminoraba la marcha y comenzaba a caminar por la calle, empezó a sentirse mareada. Sintió nauseas y le temblaron las piernas. Sintió unos pasos apresurados detrás de ella, supo que era James.

- Déjame... – Murmuró con una mano en su frente, los ojos cerrados y caminando vagamente. James se acercó a ella y colocó su mano sobre su hombro, pero Lily, con un fuerte gesto, hizo que la sacara de ahí.

- Evans, detente – Le ordenó, pero Lily seguía caminando.

- Perdí el mango – Murmuraba la pelirroja para sí misma – He perdido el mango.

Recordó lo que momentos antes había pasado y no pudo evitar reírse. Soltaba silenciosas carcajadas, aumentando el estado de diversión. James le miraba impasiblemente.

- ¡He perdido el mango! – Exclamaba Lily, divertida, riéndose descontroladamente - Seré la Evans más perdedora de toda la familia –Decía sin dejar de reír, mientras seguía caminando - ¡Mi madre les dirá a todos "Oh, mi hija no pudo coger el mango, es una perdedora, una decepción para la familia"! – Exclamaba la pelirroja comenzando a exaltarse - ¡Mis primas me dirán "Lily, eres toda una idiota, igual como en el colegio, una perdedora"!

- Evans, creo que deberías calmarte un poco – Le aconsejó el moreno acercándose a ella.

- No me digas que me calme, Potter – Le dijo la chica mordazmente - Estoy diciendo la verdad – Comenzó a reírse nuevamente, nerviosa. James se le acercó y le cogió el brazo, acercándola a él – ¡No me toques!

- Evans, basta...

- ¡No, Potter, es verdad! ¡Soy una perdedora! ¡Una decepción para mi familia! – Exclamaba, respirando entrecortadamente - ¡Una idiota!

Comenzó a sentirse estúpida por estar de esa forma frente al chico, pero ya no podía más. Se sentía fatal, sabía que su familia se reiría de ella. De pronto, dejando las risas atrás, comenzó a sollozar. Colocó sus manos en su rostro, sin poder evitar llorar, ahora, nerviosamente.

James la observó unos momentos. La acercó a él y la abrazó, fuerte. Lily no se opuso y dejó que el chico le rodeara con sus grandes brazos. Primera vez que se sentía tan protegida desde que había dejado todo atrás con John.

No podía dejar de sentir rabia e impotencia. Quería solo llorar, y James estaba ahí para consolarla, pero seguía sintiendo su frialdad. Volvió a sentirse estúpida por llorar frente al chico, y trató de zafarse de él, pero éste no le dejaba.

- Compraremos un mango

- No, lo sabrán.

- No, claro que no – Le decía el chico, comenzando a acariciarle el cabello, mientras que Lily se desahogaba en su hombro – No se darán cuenta

- Al diablo...

- Compraremos uno, y llegaremos a tu casa sin que se den cuenta, todos tomaremos el desayuno sin problemas...

- ¡Esto no tiene nada que ver con el mango!

- Pero entonces ¿Qué te ocurre? ¿Por qué estás así? – Le exigió saber el joven, mirándola a los ojos.

- ¡Al diablo, Potter! – Exclamó otra vez la pelirroja - Al diablo mi familia con su estúpida "búsqueda del frutero" y con sus estúpidos chismes y bodas y... ¡Al diablo todo! – Exclamó la pelirroja separándose bruscamente del joven, caminando hacia la calle. James le siguió apresurado.

- Evans

- ¡No quiero saber nada de nada, estoy harta! – Decía la chica aumentando la velocidad.

- Lily, tranquilízate.

- ¡Te he dicho que no me llames Lily! – Le exclamó ahora la chica dándose la vuelta para quedar frente a él - ¿Es que acaso no puedes entenderlo? ¿Tu cerebro es tan pequeño que no puede mantener ese tipo de información?

James se detuvo en medio de la calle, observando a la chica ahora con un semblante frío. Lily respiraba arduamente, mirando al chico furiosa. Se dio la vuelta para seguir caminando, dejando a James atrás.

- No tienes por qué ponerte así, no soy un...

- ¿Un idiota? ¡Pero si lo eres! ¡No puedes hacer nada bien! - James se le acercó lentamente y le cogió la mano, pero Lily se le zafó con brusquedad. La chica sentía cómo su cabeza iba a estallar en sólo minutos, se sentía furiosa, enojada consigo misma, pero ahora, se desquitaba con James - Te digo miles de veces que no me toques pero te me acercas, te digo que no me llames Lily, pero ¡Adivina qué! ¡ME LLAMAS LILY! – Comenzó a caminar otra vez seguida por el chico. Hasta que se dio a vuelta violentamente, sintiendo cómo miles de palabras pedían por salir de su boca. Ya no aguantaba más - ¿Sabes? ¡No puedo estar cerca de ti ni por diez metros! ¡¿Es que acaso no lo entiendes! ¡LO PEOR DE TODO FUE QUE TÚ LLEGARAS AQUÍ! – Le gritó Lily con brusquedad, con lágrimas en los ojos, respirando entrecortadamente. Hubo un minuto de silencio en el que sólo se escuchaban los lamentos de la joven – Sólo déjame en paz, Potter, sólo vete – Murmuró acongojada.

James le miraba frívolamente, con un semblante de haber olido algo bastante repugnante. Sus ojos iban perdiendo el brillo que antes tenían, con cada palabra que le decía la pelirroja, sintiéndose un inútil, un estúpido.

Lily se mantenía inmóvil frente al chico con los puños cerrados, mirando a James mordazmente.

- Bien – Dijo en un hilo de voz, grave y altivo – Que bueno saber todo lo que piensas de mí, Evans. Tus deseos se harán realidad, ya no me verás ni a cien metros cerca de ti – Le dijo con desprecio en la voz.

Lily escuchó atentamente las palabras del moreno, el tono en que le había dicho eso y su fría mirada. Comenzó a tranquilizarse, dándose cuenta de lo mal que había sido decirle esas cosas a James. Éste la miró por última vez, tajantemente, y se dio media vuelta para irse de ahí. ¡Qué había hecho! Lily le quedó mirando... sintiendo un nudo en su pecho, como si algo le estuviera apretando fuertemente el corazón. Una última lágrima salió de sus ojos, observando la fría imagen del chico alejarse, lentamente.

Nos vemos en el próximo Capítulo,

Muchos saludo, gracias por sus reviews

y por leer éste fic :)

ClockyEvans