Las piezas son de J.K. Rowling, el puzzle es mío ;)
Capítulo 4
Relatos de un accidente
Una última lágrima salió de sus ojos, observando la fría imagen del chico alejarse, lentamente.
- ¡Lily! Ya vamos a cenar – Dijo Stacy sonriente entrando al cuarto de su prima, pero al ver el estado de ánimo de la pelirroja (quien se encontraba recostada boca abajo en su cama) se le acercó preocupada – Lily, ¿Estás bien?
- Mh...
- ¿Qué ocurre? Desde que llegaste que has estado de esta manera – Le dijo la chica, sentándose al lado de su prima.
- Mh...
- Vamos, Primita, cuéntame – Le dijo Stacy emocionada, golpeándole suavemente una pierna. Lily se enderezó y quedó sentada sobre su cama observando a su prima con una cara de agotamiento. Comenzó a poner gestos pensativos, decidiendo si contarle a su prima o no. De todas formas lo sabría después de todo.
- Lo que pasa es... que le hablé de muy mala forma a Potter – Dijo por fin la pelirroja. Stacy no presentó sorpresa alguna.
- ¿Por eso se fue? – Le preguntó la chica extrañada. Lily abrió los ojos extremadamente abiertos.
- ¿Qué? ¿Se fue?
- Sí, llegó a casa en pésimo estado, todo sucio – Stacy puso un gesto de asco al recordar lo sucio que estaba James hace muchas horas antes – Dijo que debía irse, cogió sus cosas y se fue. Ni se despidió.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Pues, por lo que veo, porque le hablaste de mala forma.
- Pero... no puede ser – Murmuró la pelirroja
- De todas formas ha estado distinto. Muy distinto.
- ¿Qué quieres decir? – Le preguntó Lily interesada.
- ¿Lo has notado más frío? Pues, no era el James de antes, ese James que con una sonrisa te iluminaba todo el día – Decía Stacy con tono soñador – Ahora está tan frívolo, como si por dentro estuviera vacío del todo – Lily le miró asombrada, pero sabiendo que lo que Stacy decía era verdad. Ella no conocía a James de esa forma - Ha cambiado... desde el accidente – Le dijo Stacy casi en un susurro. Lily abrió los ojos como platos.
- ¿Un accidente? – Stacy asintió con un gesto de preocupación.
- Tres años después de que te fuiste, James y sus padres fueron de vacaciones. Decidieron ir a visitar el Gran Cañón – Le comentó Stacy – Pero, antes de poder llegar, un camión en la autopista se estrelló contra el auto. James pudo salir bien, con sólo unos golpes, nada grave. Pero sus padres... – Stacy miró a Lily apenada, negando levemente con la cabeza – Su madre murió en el momento del choque mientras que su padre logró llegar al Hospital, donde minutos después falleció.
- No puede ser. Los señores Potter eran tan buena gente...
- Desde entonces que James se culpa por el accidente, porque antes de salir, su padre le dijo que era mejor esperar al otro día, para que el clima mejorase. James le negó la idea y les dijo que era mejor irse lo antes posible.
Lily miraba a Stacy con una cara de pánico. No podía creer lo que estaba escuchando. James perdió a sus padres, y ella le trató tan mal. Otra vez sintió ese nudo en el pecho, ahora más grande. No pudo reprimir una lágrima, que salió de su esmeralda mirada.
- ¿Y qué ocurrió después?
- James cambió. Aunque sí se mejoró del choque, vendió la casa de sus padres, vendió su pequeño apartamento que tenía en el pueblo y se fue a Nueva York.
- Qué terrible...
- Sí, pero ya lo ha ido superando. Aunque está bastante sensible, como se culpaba del accidente, algo que le digan podría hacerle creer que es un inservible – Le dijo Stacy, mirando a la pelirroja suspicaz – Ahora dime, ¿Cómo qué cosas le dijiste? – Lily cambió su semblante por uno pálido.
- Pues... le dije que era un idiota, y que... hacía todo mal y que no se me acercara – Dijo la pelirroja, con las mejillas sonrojadas mientras que su prima le miraba con reprensión.
- ¿Estás loca?
- Pero si no sabía lo del accidente – Se defendió la chica, levantándose de la cama arrepentida.
- ¡Pero de todas formas, por qué lo tratas así! – Le recriminó Stacy, enojada – Mira, Lily, yo quiero mucho a James, es un gran amigo para mí ¡Pero no tienes ningún derecho para decirle esas cosas!
- ¡Lo sé, y lo siento mucho! – Exclamó Lily cubriéndose el rostro con sus manos y caminando de un lado al otro lado por la habitación - ¿Cómo fui tan tonta?
- ¡Pero todavía no entiendo por qué lo hiciste si nunca fueron tan enemigos con James! – Exclamó Stacy confundida - ¿No que te gustaba?
- Oh, vamos Stacy, eso fue hace mucho, mucho tiempo. Sólo cuando él llegó al colegio y luego ya no... – Aclaró la pelirroja rápidamente – Además, sólo me atraía, nunca me gustó – Dijo nerviosa.
- Bueno, lo que sea, pero siempre te dije que eras muy antipática con él – Stacy se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, observando a la pelirroja por última vez, con una dulce sonrisa.
- Stacy, tú... ¿Estás bien? – Le preguntó Lily ahora mirándola preocupada. Stacy se detuvo bajo el marco de la puerta, quedándose inmóvil.
- ¿Por qué lo dices? – Preguntó, ahora con su voz un tanto grave.
- Has estado distinta.
- Oh, sólo nerviosa por la boda – Pero Lily pudo notar la inseguridad en su voz.
- Stacy, sé que no somos las mejores primas del mundo, pero de todas formas tenemos confianza, ¿No? Puedes contarme lo que quieras. Soy buena para escuchar – Le dijo con una sincera sonrisa - Además, yo ya te conté lo que me ocurría - Stacy dudó unos segundos, mordiéndose el labio inferior, hasta que le miró de vuelta, angustiada.
- Verás... tengo un problema.
- ¿Stacy con un problema? – Bromeó la pelirroja - ¿Cuál?
- No creo estar lista para casarme. O eso siento, no lo sé. He estado nerviosa por algo, no siento estar haciendo lo correcto.
- ¿Enserio? Pero, ¿Amas a Justin? – Stacy le quedó mirando, sin contestar. Lily le sonrió, tratando de hacerla sentir segura, que no estaba mal en eso – Creo que deberías hablar con él, ¿No crees?
- Creo... Ahí veré – Dijo la joven con un tono serio y voz grave, moviendo su mano como restándole importancia – Ahora bajemos a cenar, que ya está todo listo.
- Claro, voy en un momento – Dijo Lily mirándola con una pequeña sonrisa.
Stacy se fue y Lily se recostó boca arriba en su cama. No podía creer las cosas que le habían pasado a James. Perder a sus padres. Y ella, toda una insensible, sólo pensando en ella misma, sin saber que James estaba peor.
Pero se sentía extraña, nerviosa. No sabía por qué le había dicho esas cosas a James, sólo quería desquitarse por ser ella una estúpida. Y los sentimientos que ahora sentía, ¿Por qué? Ni que le gustara James... aunque sí, era un chico muy atractivo. Su cabello despeinado le hacía ver muy sexy y audaz, sus anteojos le daban un toque de intelectual y su cuerpo... "¡Lily, déjate de tonterías!" Se dijo, nerviosa. Debía disculparse con el chico, pero ¿Cómo? No sabía dónde estaba ni si él querría hablar con ella. Tendría que buscar una forma más tarde, ahora debía ir a cenar.
Se levantó apresuradamente y bajó las escaleras hasta llegar donde sus familiares se encontraban; rodeando la mesa del comedor, dispuestos a disfrutar de una gran cena.
- Lily, tu mango estuvo exquisito – Dijo su prima Marty, burlonamente, sabiendo que Lily no pudo conseguir el Mango.
- Ja...ja...ja – Le dijo la pelirroja, mirándole agriada.
- Por lo menos te hubieras dignado a comprar uno... ¿Pero llegar con las manos vacías? Es un golpe muy bajo, Lily – Carraspeó su madre, arrastrando cada palabra con un tono burlón y de decepción - Hasta para toda la familia.
- Pues, disculpen por no ser lo suficientemente buena y aceptable para ustedes – Dijo la pelirroja, sentándose desinteresadamente, con un tono mordaz, al lado de sus abuelos.
- Mejor cambiemos de tema – Propuso el padre de la joven - ¿Qué tal hablar sobre tu vida en Nueva York, Lily? Cuéntanos un poco – Lily le miró fastidiada por tener que hablar de su vida, cosa que comúnmente rehusaba.
- Nada interesante, además, creo que ya lo saben todo – Inquirió la chica mirando en especial a su madre.
- De lo que sí podríamos hablar es sobre James – Dijo su madre.
- ¿Qué ocurrió con él? – Preguntó Marty interesada.
- Se ha ido de la casa, en la mañana. No se qué le habrá ocurrido pero ni se despidió.
- ¿Y a dónde fue?
- Se fue a un Hotel cerca del supermercado, ése "House of Fun" – Explicó Joyce – Pero vendrá a la boda de Stacy de todas formas – Lily no pudo evitar sentirse aliviada.
- ¿Y cómo está Justin con su trabajo, Stace? – Preguntó Víctor, el padre de Lily. Ésta miró a su prima y pudo notar cómo sus ojos se ensombrecían pero presentaba una dulce sonrisa.
- Bien, bien, me llamó ayer indicando que todo estaba en orden y que llegaría el domingo en la noche, sin más tardar – Dijo con un tono alegre en la voz, demasiado falso par Lily.
- ¡Qué maravilla! Ahora, debemos hablar sobre los preparativos para el pastel – Dijo Joyce con una sonrisa – Hablé con tu madre hoy en la mañana y me sugirió que fuera de chocolate con merengue y algo de coco. ¿Qué te parece? – La señora miró a Stacy, emocionada, pero ésta le iba a decir algo cuando la señora no le dejó hablar – Tu madre me ha dicho que está muy entusiasmada y que llegará el lunes por la mañana. Dice que lo está pasando perfecto con tu padre – Joyce sonrió pícaramente – Y me dijo que lo único que quería era ya verte con el vestido de novia puesto.
- Qué... maravilla – Dijo Stacy sonriendo. Lily sonrió para sí misma. Después de todo no era la única que aborrecía un poco a su madre.
Después de tal charla, la cena prosiguió normalmente, sin nombrar las cuántas peleas entre madre e hija y unas cuanta miradas nerviosas entre primas.
Lily decidió que debía hablar con James, lo antes posible. Tenía la información de dónde se hospedaba, ahora sólo le tocaba buscar la manera de poder salir de esa casa.
Se dirigió al patio trasero que ahora, a oscuras, no se podía notar nada. Estaba por saltar la cerca que separaba la casa con el patio de la otra para poder dirigirse a la calle, cuando de pronto un ruido le asustó. Alguien estaba cerca.
- ¿Ho...ola? ¿Hay alguien? – Preguntaba con voz temblorosa - ¿Hola?
- ¿Lily? – Escuchó en un murmullo.
- ¿Quién es? ¿Cómo sabes mi nombre? – Lily comenzaba a asustarse.
- Porque te conozco – Dijo la voz con sorna y con tono burlón – Soy Ryan
- ¿Ryan? ¿El de la gasolinera? – Preguntó Lily extrañada - ¿Qué haces aquí?
- Eh... pues... venía a...
- ¿Ryan? ¿Ryan, estás ahí? – Se escuchó de pronto una voz, que provenía del balcón que se encontraba unos pisos más arriba de sus cabezas. Era Stacy – Puedes subir, no hay moros en la costa – Le susurraba.
- ¿Stacy?
- ¿Lily?
- ¿Buscas a Ryan? – Le preguntó la pelirroja todavía sin entender la situación. Stacy sonrió nerviosa.
- Eh... sí, pues él venía a... ayudarme con... unos preparativos para la boda.
- ¿Ryan? ¿Preparativos para la boda? – Preguntó la pelirroja más confundida que nunca, cuando de pronto pudo entender la situación - ¡¿TÚ Y RYAN! – Exclamó extrañada cuando Ryan le tapó la boca.
- Lily, debes quedarte callada, nadie, repito, NADIE puede saberlo – Le insistió su prima desde el balcón, preocupada.
- Mha ehn, mha ehn – Intentó decir Lily sin que le entendieran por tener al joven tapándole la boca. Le golpeó la mano para que éste le dejara hablar – ¡Está bien! – Musitó.
- Pero ¿Y tú qué andas haciendo por aquí? – Le preguntó ahora Stacy. Lily se sonrojó, pero gracias a la oscuridad que recorría esos lugares, nadie lo notó.
- Pues... yo... iba solo a...
- ¿A buscar a James? – Preguntó su prima divertida.
- ¿Cómo lo sab...? digo ¡NO! Claro que no – Exclamó la pelirroja.
- Sí, cómo no. Aunque no seamos tan cercanas, Lily, pude darme cuenta, la verdad es que ¡Hasta un ciego se daría cuenta! – Le espetó su prima.
- Bien, bien, iba en busca de James, pero no le digas a mi madre y yo no le diré a nadie sobre... esto, por favor – Le imploró la joven pelirroja, preocupada por tener a su madre encima preguntándole tantas cosas sobre la posible relación que supuestamente tenían James y ella.
- Bien, puedes irte en paz – Le dijo Stacy divertida. Lily le sonrió, murmurándole un "gracias" y "ya hablaremos sobre esto", y se fue trepando la cerca y caminando hacia la calle.
Miró hacia atrás para poder ver a su prima, cuando vio algo que no pensó que vería. Ahí estaba Stacy abrazada de Ryan, y los dos estaban ¡besándose! Algo sorprendente y repugnante a la vez. Se quedó ahí, pasmada durando unos minutos, hasta que recordó el propósito por el cual estaba en la calle. Se dirigió hacia su auto y se fue en busca del Hotel "House of fun".
oOoOo
- ¡Necesito saber dónde se hospeda! ¿Es que acaso no entiende? – Le exclamaba la pelirroja al recepcionista del Hotel, molesta por que no le quería entregar tal información.
- No puedo decirle – Lily pudo notar una pequeña insignia con el nombre del señor.
- Alfred, vamos, te ves como un hombre tan seguro y... fuerte, ¿Cómo que no puede decirme? – Le coqueteó sonriente al señor. Era bajito, calvo, gordo pero con un tierno rostro. Éste le sonrió falsamente.
- El Sr. Potter me dijo que no le diera a nadie el número de su dormitorio – Le contestó el señor, quien la miraba reprochable.
- ¡Al diablo con eso! Démelo – Insistió ahora la joven.
- No
-¿Ah, no? Bien, pues... BIEN - Exclamó Lily, dándose la vuelta, para luego respirar hondo y mirar al señor otra vez - ¿Y si le doy cincuenta dólares? – Le entregó, cuidadosamente de que alguien le viera, un billete, al señor quien le sonreía amablemente.
- Gracias – Le dijo, para luego dejar de mirarla y comenzando a observar una pequeña televisión que tenía en el mostrador, ignorando a la joven. Lily bufó furiosa, asombrada por haber sido robada de esa forma.
- Bien – Murmuró molesta, cuando una idea se le cruzó por la mente – ¡Qué tengas un buen día, Alfred, nos vemos! – Y sin decir nada más, bajo la burlona mirada del señor, se dio la vuelta y caminó hasta la salida.
Al estar ya fuera del edificio, se escondió tras una pared, quedando en una buena posición para poder observar por las grandes puertas de vidrio, al señor. Cogió su celular de su cartera y marcó a la operadora, sin dejar de mirar al recepcionista.
- Operadora, Buenas noches, ¿En qué puedo ayudarle? – Le contestó una dulce voz de mujer al otro lado de la línea.
- Me preguntaba si me podría dar el número del Hotel "House of fun" en el pueblo de Naperville, Illinois, por favor – Preguntó con una voz escandalosa, pensando en lo estúpido que era el nombre.
- Espere un momento – Una dulce música comenzó a sonar, mientras que Lily esperaba ansiosa por el número, observando como el señor en recepción se reía a carcajadas de un programa de televisión. De pronto, la música cesó – El número que usted pide es el 555-8941.
- Muchas gracias – Contestó Lily, terminando con la llamada. Cogió de nuevo su celular y marcó el número dado por la operadora y esperó a que contestaran. Pudo escuchar el teléfono sonar cerca del recepcionista
- Hotel "House of Fun" - Dijo el señor con voz grave.
- Alfred, tienes que venir rápido al estacionamiento, ha ocurrido un choque – Dramatizó la pelirroja con una voz grave, de hombre.
- Voy enseguida – Contestó el señor, colgando el teléfono, cogiendo unas llaves y saliendo de detrás del mesón para dirigirse al estacionamiento del Hotel.
Lily sonrió, "Tan fácil" si el recepcioncita se veía tan tonto. Guardó su celular, se adentró al Hotel y se acercó al mesón de recepción, donde había unos cuántos papeles y cuadernos.
- James Potter... James Potter... James Potter – Murmuraba la joven, buscando el nombre del chico en una gran lista – Aquí está. Piso 5, habitación 430. Genial – Dijo en un susurro, sonriendo.
- Creí que hubo un choque, Mike, eso me dijeron – Dijo una voz nerviosa un poco lejos del salón. Lily se alteró y dejó la lista. Se dirigió hacia los ascensores y apretó rápidamente el botón de bajar para que el ascensor llegara. Los pasos de los dos hombres se escuchaban cada vez más cerca.
- 10... 9... 8... 7... 6... 5 – Su corazón latía aceleradamente. Ya se veía descubierta con las manos en la masa como en las películas de acción, donde se la llevaban esposada a la cárcel. Luego sus padres irían por ella pero al dejarían sola por haber sido una tonta... ¿pero en qué diablos pensaba? ¡Ahora sólo tenía que ir a hablar con James lo antes posible!
- No supe quién había llamado – Dijo una voz escuchándose más cerca que antes.
- ¡Pero si eres estúpido, Al! la vez anterior casi roban la caja fuerte del Hotel mientras que tú estabas hablando con una señora – Resopló una segunda voz.
- 4... 3... 2... 1... ¡Ya! – El ascensor llegó justo a tiempo. Lily entró en él y apretó el botón para que la puerta se cerrara, justo en el momento en el cual los dos hombres llegaron a la recepción.
Lily oprimió el botón que mostraba el número 5 y esperó hasta que el ascensor llegara a tal piso. Y de pronto, las puertas se abrieron, y, por un momento, su corazón se detuvo.
Bien, aquí el cuarto capítulo que espero que les haya gustado.
El capítulo anterior estuvo muy triste, sí, pero ya se vendrá mejor jeje
Gracias por leer ;D espero que les esté gustando
Muchas gracias y nos vemos en el próximo capítulo.
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ClockyEvans
