Las piezas son de J.K. Rowling, el puzzle es mío ;)

Capítulo 7


¿Arrepentimiento? ¿Sorpresa? Problemas

- Eso espero – Dijo antes de desaparecer por completo. Dejando a una abatida y triste Stacy en la sala.

- Tranquila, Lily

- Susan ¿Cómo puedo estar tranquila si me he besado con el chico que creí olvidar? – Le preguntó Lily a su amiga quien por la otra línea, se encontraba nerviosa.

- Pero ¿Para ti no significó nada? ¿Algo como cariño? – Le preguntó Susan, haciendo que Lily se quedara por unos momentos en silencio. Claro que había sido con cariño, por lo menos ella quiso transmitirle eso a James pero todavía no podía creer que estuviera en esa situación junto con un chico a quien ella creía haber olvidado por completo.

- Eso... no viene al punto, Su – Murmuró molesta, más consigo misma que con su amiga - ¿Y sabes lo peor? Había encontrado una prenda de mujer bajo el sillón. ¡De mujer, Su! Fue... decepcionante – Musitó la chica.

- Lily, ¿Me dices que estás arrepentida?

- ¡Claro que estoy arrepentida! – Dijo insegura - ¿Sabes lo doloroso que fue haberme besado con él y luego, de un minuto para otro, saber que todo había acabado sin siquiera haber tenido un comienzo?

- ¡Vaya, Lily! Así que el beso significó bastante para ti... – Lily sólo se quedó en silencio.

- Es sólo que... es sólo que no puedo... no sé que creer, Su, creí haber entendido que había cambiado con el transcurso de los tiempos.

- No te preocupes, Lily, todo estará bien. Sólo tienes que hablar con él y ver cómo podrían arreglar las cosas.

- ¿Estás loca? ¡Claro que no hablaré con él! Ni tengo ganas de verlo. Si se pasa por mi casa, te juro que terminara enterrado bajo una lápida a primera hora por la mañana – Dijo la pelirroja enojada.

- No me quites mi trabajo, amiga, lo mataría yo si pudiera. Pero deja de ser testaruda y enfréntalo.

- No estoy siendo testaruda, Su, tú estarías igual a mí si te ocurriera esto. Sólo quiero olvidarlo, quiero que ya sea la boda para poder irme.

- Pero yo hablaría antes con él – Lily soltó un resoplido, molesta por la actitud de su amiga, pero más molesta con consigo misma.

- Amiga, quiero verte. Ya no quiero estar más acá.

- No te preocupes, tranquila, mandaré ayuda – Dijo una Susan divertida – Pero ahora debo irme, hablamos luego ¿Vale? – Lily asintió con la cabeza, aunque su amiga no pudiera verla, y terminaron la conversación. ¿Mandaría ayuda?

"¡Cómo fui tan tonta de caer en los brazos de James Potter! Debería haberlo dejado pasar por alto, pero ¡No! Tenía que saltar a sus brazos y besarlo y... ¡Aggg!" Caminó hasta la ventana de su habitación. Era ya tarde, y no sabía qué hacer.

"No puedo creer que otra vez haya tenido que pasar por esto. ¡Adiós gran pensamiento de algo lindo inexistente!" Se dijo dramáticamente, suspirando, acercándose a la ventana con la mirada perdida. ¿Qué haría ahora? Quería salir de su casa aunque fuera por solo unos minutos, pero ni tenía idea de dónde ir.

oOoOo

El cielo ya comenzaba a tornarse de diversos colores; amarillo, rojo, rosado, azul, dejando presenciar una hermosa mezcla que perdía su tono a medida que el sol se ocultaba.

Todas las calles de Naperville se encontraban en absoluto silencio. Muchas personas caminaban por las anchas calles, disfrutando de un día cálido y de paz. En cambio, en la casa de los Evans, todo era distinto.

- ¡¿CÓMO SE TE OCURRE HACER ALGO ASÍ! ¡¿ES QUE ACASO NO TE HEMOS ENSEÑADO BIEN TODO LO QUE DEBERÍAS SABER! – Gritaba una incontrolable Joann a su hija quien estaba a punto de llorar. Se encontraban en la sala Stacy, Joyce y Los señores Carlston.

- Mamá...

- ¡NO, JOVENCITA, ESTO ES UNA VERGÜENZA! ¿QUIÉN TE CREÍAS, EH?

- Mamá, perdóname – Rogaba la joven acercándose a su madre.

- Vamos, Joann, tranquila – Le decía su marido, tratando de tranquilizarla.

- ¡No, Fred! es que... ¡Es que es el colmo! – Clamó la señora - ¡Stacy, estás castigada!

-¿Pero qué dices? ¡No tengo 7 años, mamá, estoy grande para hacer lo que quiera y cometer mis propios errores! – Stacy comenzaba a enojarse, cada vez más.

- ¡Jovencita, no me hables así!

- ¿Por qué no, Mamá? Si estamos hablando entre adultos, no entre una pequeña de 7 años y su madre protectora.

- Hija, deja de hablar así – Decía exhaustamente su madre, quien cayó, abatida, sobre un sillón cercano.

- No, mamá, ya estoy harta que estés arreglando todo para mí, que no me dejes vivir. ¡No me dejas ni cometer errores ni aprender de ellos!

- ¿Cómo te atreves a decir algo así? – Le espetó su madre, furiosa – Acabas de pasar la noche con alguien que no es tu prometido ¡Y mañana te casas! ¡ACABAS DE AVERGONZAR A TODA NUESTRA FAMILIA! – Stacy se quedó callada, con la cabeza gacha. Estaba bastante avergonzada.

- Bien, esto es lo que haremos – Comenzó a decir el padre de Stacy – La boda se realizará, haremos como si nada de esto hubiera pasado, pero no tienes derecho a acercarte más a ese joven, Stace, y espero que entiendas que es por tu propio bien.

- Lo entiendo – Murmuró la joven – Lo lamento mucho...

- Ahora, por culpa de éste insidente, tendremos que buscar un lugar donde dormir – Espetó la señora Carlston

- Pero, pueden quedarse aquí. Hay un cuarto en el piso de arriba que ocupamos para dejar cosas, hay una cama matrimonial y tiene baño, aunque creo que la ducha no sirve – Dijo la Señora Evans - Pero algo podemos hacer.

- Lo que sea con tal de no gastar dinero – Dijo el señor Carlston amablemente – Muchas gracias.

- Vamos, les enseñaré la habitación – Los Señores Carlston siguieron a Joyce fuera de la Sala donde se encontraban, dejando a Stacy sola.

- Oh, Ryan, ¿Por qué? – Dijo la joven en un susurro que se perdió en el silencio infinito que recorría la estancia - ¿Por qué tuvo que suceder esto?

Stacy no pudo evitar soltar unas cuántas lágrimas, que a pocos segundos limpió con la manga de su blusa. Estaba apenada, por todo el incidente y por sus sentimientos. Quería mucho a Justin, mucho, pero sólo como a un gran amigo, hasta como un hermano. Recordaba el momento en que lo conoció con mucho aprecio y cariño, pero nada más.

Había sido en la Universidad. Justin, al conocerla, se había enamorado de ella. Le invitaba a salir, le compraba flores y joyas (ni tan caras) tratando de ganarse el cariño de Stacy. Pero no sabía que en esos tiempos, la joven ya estaba con otro.

Desde la Universidad que Stacy y Ryan habían tratado de salir, pero todo había sido un fracaso al notar que eran demasiado diferentes, no en parecer, sino en los ideales de sus familias. Luego, Stacy cayó rendida bajo los encantos de Justin por mucho tiempo. Al salir de la Universidad tomaron la idea de casarse.

Stacy Creía que había estado haciendo bien, que había descubierto a su alma gemela, a su fiel acompañante, pero ahora todo se había desmoronado. Ahora sabía que su amor inconfundible era enorme hacia Ryan y nadie más. Pero ahora todo estaba perdido. Debía aceptar las consecuencias y... seguir adelante.

OOoOo

El sol ya se había perdido tras el horizonte, y las calles del pueblo estaban iluminadas por tenues luces que muchos faroles irradiaban. Todo volvía a la tranquilidad, mientras que la Luna, redonda como otras noches, se alzaba a la vista de los pueblerinos.

Mientras que una joven pelirroja caminaba por un amplio puente, cubierto por paredes de acero ya oxidadas, sobre un suave lago. El lago donde el día anterior casi se ahogó, pero gracias a tal chico que no ocurrió eso. Todo le recordaba a él, necesitaba ir a otro lugar, y recordó uno en el que solía ir cuando era pequeña. Caminó por el puente, llegando a unos verdes terrenos cubiertos de pasto y, un poco más lejos, un gran Sauce se hacía notar, tapado por grandes hierbas.

Corrió los últimos metros que quedaban hasta llegar al árbol, se recostó sobre el húmedo pasto y quedó mirando hacia el cielo, observando las infinitas estrellas, estando casi ocultas por los leves mantos de nube que se comenzaban a acercar.

¿Qué haría con James? Se sentía abatida al haber caído a los pies del chico por unos momentos. La verdad era que para ella el beso que se dio con el joven fue algo sumamente nuevo, algo hermoso. "No piensen más en eso, no, no..."

Pero ahora ¿Cómo estaría? ¿Qué haría si lo ve otra vez? Ojalá fuera todo más fácil, ojalá no se hubiera besado con ése... ése idiota.

Una lágrima salió de su ojo, haciendo un recorrido por su mejilla. Se limpió la lágrima, pero no pudo evitar soltar unas cuántas más. "¿Por qué tenía que doler tanto? Yo lo odio, no lo amo"

De pronto, un ruido de una rama quebrándose le despertó de sus pensamientos. Se enderezó, mirando hacia todas partes, pero lo único que veía era oscuridad.

- ¿H-ho-hola? – Preguntó al vacío, asustada. Otro paso y otra rama que se quebraba se logró oír - ¿Hay alguien ahí?

- Soy yo, Lily – Dijo una voz grave a sus espaldas. Lily se dio la vuelta, pensando en sólo una persona, pero al que vio fue a Ryan. Tenía el rostro húmedo, los ojos cristalinos y podía notar en su voz, un tono cansado.

- ¿Ryan? ¿Qué haces aquí?

- Necesitaba un lugar para pensar – Dijo, abrumado, sentándose al lado de la pelirroja – Vengo casi todos los días. Todavía recuerdo el tiempo en que lo descubrimos. ¿Lo recuerdas? – Lily negó con la cabeza. La verdad era que muchos recuerdos de su pasado los había borrado ya de su memoria... – Además, con todo lo que está ocurriendo con Stacy – Dijo con tono apenado. Lily frunció el seño y le miró extrañado.

- Creí que estaban bien – Ryan negó con la cabeza.

- Ayer... bueno... nos quedamos dormidos, ¡Pero nada pasó! – Aseguró al notar la asombrada mirada de Lily – Y hoy, pues, tu madre... nos encontró en la habitación... y me negó verle. Creo que llamaron a sus padres, y ya no sé qué pasará.

- Ryan, ¿Eso es cierto? – Le preguntó Lily asombrada por lo que el chico le contaba.

- Muy cierto. No creo que me dejen verla por mucho tiempo más... Por siempre, tal vez.

- Pero, Ryan... ¡Eso no puede ser! – Exclamó furiosa - ¿Quién se cree que es mi madre? ¡Agg, POR DIOS! ¿Por qué tiene que ser asñi?

- De todas formas, no sé... si Stacy me amara, ya me habría buscado, no le habría hecho caso a sus padres y... Estaríamos juntos. Stacy no es así – Dijo el chico apenado – Creo que después de todo tendré que olvidarme de ella.

- ¡Oh, no! ¡Claro que no, Ryan! Ustedes se aman, se quieren más que nada, y nadie debería hacer que su cariño se acabara. Nada es imposible, Ryan – El joven le miraba sorprendido, mientras que la pelirroja se levantaba del húmedo suelo – Deberías saber que Stacy en estos momentos ha estado muy insensible, bastante asustada, en realidad, por la boda – Le comentó – Debes entenderla, Ryan, pero no dejar de amarla.

- No, Lily, creo que lo mejor será separarme de ella, no verla más. Olvidarme de todo.

- ¿Por qué? ¿Por la estúpida decisión de mi madre? ¿Por el miedo de que sus padres estén en contra? ¡Vamos, Ryan! No tengas miedo...

– Pero, Lily, Tal vez Stacy ni quiera verme... Tal vez sería mejor olvidarme y dejar que todo pase rápidamente...

– Tal vez, tal vez, tal vez, bla, bla ¡BLA! – Exclamó la pelirroja en tono de agotamiento - ¡Esto es estúpido! Creo que deberías ir y hablar con ella.

– No... No, mejor no.

– Ryan...

- ¡No, Lily! ¡Ya estoy harto de ser despreciado, de no conseguir lo que quiero! – Exclamó el joven molesto, levantándose del húmedo pasto, mirando a la pelirroja cansado – Sólo soy un trabajador de una gasolinera, un simple bombero que atiende las bombas de servicio, nada más... – Musitó, abatido – Stacy no me merece... Yo no la merezco. Y así será por siempre.

El joven miró por última vez a Lily, apenado. Y se dio la vuelta para irse de allí, bajo la importunada mirada de la pelirroja. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?

"¡Estúpida vida!" Gritó la joven, furiosa, con los brazos extendidos mirando al cielo "¡¿Podría pasar algo peor!"

Claro que sí. De pronto, sin saberlo, una gota le cayó en la mejilla. Luego otra, y otra. Cuando, después de todo, comenzó a llover. ¿Es que acaso Dios estaba contra ella? ¿Qué había hecho para merecer esto?

Más enojada que nunca, furiosa y además molesta, se fue caminando, empapándose cada vez más, hacia las calles del pueblo. Debía volver a su casa cuánto antes.

oOoOo

Estaban todos a punto de cenar; ya estaban sentados alrededor de la mesa, con los platos a punto de ser llenados con deliciosa comida, con la chimenea encendida por el frío que comenzaba a recorrer toda la casa, cuando el fuerte ruido de la puerta al abrirse los desconcertó.

- ¡Pero qué diablos...! ¡Lily, Por Dios, estás empapada! – Exclamó Joyce desde la mesa.

Ahí, en el pasillo del piso inferior de la casa, se encontraba la pelirroja, totalmente mojada, de pies a cabeza. Su madre se levantó de la mesa y se dirigió a la cocina para prepararle un té, mientras que Stacy abrió la puerta de un armario, bajo la escalera, y cogió un grueso abrigo de piel y se lo entregó a su prima.

– Fue de un instante para otro que comenzó a llover – Le comunicó Stacy, mientras que Lily tenía su mirada perdida en un punto inexistente. Todos les miraban curiosos – No deberías haber salido con tan poca ropa – Lily miró a su prima sin inquietarse, tan normal como siempre, y con voz extremadamente calmada, murmuró:

- He visto a Ryan – Stacy cambió su semblante por uno de nerviosismo – Estaba abrumado, se veía fatal – Pero su prima no le dijo nada. Se limitó a agachar la cabeza.

– Estábamos a punto de cenar, creo que será mejor que comencemos – Musitó, acercándose a la mesa del comedor. Lily le miró sorprendida.

- ¿Y no me dirás nada? – Se acercó a la mesa, donde todos los presentes le miraban como si estuviera loca. Stacy se sentó indiferente.

– No tengo nada que decirte...

– Muy bien, hija, tomate el té y siéntate que ya cenaremos – Le dijo Joyce a su hija, entrando por la puerta de la cocina con una taza humeante en las manos.

- Mamá... gracias – Murmuró Lily aceptando la taza y sentándose al lado de su prima Marty.

– Bien, comencemos... – Anunció Víctor; padre de Lily, cariñosamente. Estaban todos a punto de comer, con los tenedores y cuchillos ya en sus manos, cuando el timbre les interrumpió.

- ¡Ahora qué, Dios Mío! ¿No nos dejarán cenar en paz? – Exclamó la señora Evans, abatida. Marty se levantó de su silla y se dirigió, a lentos pasos, hacia la puerta de entrada. Lily pudo escuchar una voz grave y amable; bastante conocida.

- ¿Aquí vive Lilian Evans?

Por un momento, el nombre de James, apareció en su cabeza, pero no podía ser, el joven se sabía su dirección y además ya habría entrado buscándola. ¿Quién era entonces?

- Sí, ¿Quién desea verla? – Oyó decir a su prima. Lo único que escuchó después fue un murmullo que no logró escuchar, y unos pasos acercándose al comedor.

De pronto, su corazón se le heló al instante en ver esa azul mirada y escuchar otra vez esa voz.

- Lily, cariño, ¿No te alegras de verme?

- No puede ser... – Murmuró la chica, sin quitar la mirada en el joven quien le sonreía abiertamente. Lo que significaba; problemas.

¿Les gustó? ¡Sí! xD nos vemos en el próximo capítulo

Y espero que este les haya gustado. Saludos y cariños.

Gracias por leer

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ClockyEvans