Bien, lo siento MUCHO, MUCHO, MUCHO por demorarme, es que mi computador ha tenido problemitas, cada vez que lo enciendo, se me apaga enseguida, y además por el colegio, he tenido que estudiar como esclava para pruebas que tengo el mismo día, así que de verdad lo siento. Pero antes debo aclarar algo;
En
los capítulos anteriores me refería al prometido de
Stacy como Fred, pero es Justin, Fred es el
Señor Carlston, o sea, el padre de Stacy. Arreglaré
los demás capítulos pero desde ahora en adelante es
Justin. Bueno, sólo detalles jeje.
Y además
ahora serán más capítulos, no sé cuántos,
pero ya no serán doce, oh no, así que esperen más
de ahora en adelante :)
Pero aquí les traigo el capítulo
11 y espero que les guste.
Las piezas son de J.K. Rowling, el puzzle es mío ;)
Capítulo 11
¡Sorpresa! ¡Soy yo!
- Sobre Stacy... – Ryan tragó saliva - y su boda – "Esto no podía ser bueno" Pensó el joven, bajo la fría mirada de Joyce.
- ¿Qué hay con ella? – Preguntó tratando de sonar desinteresado. Joyce sonrió fríamente.
- Pues, mucho. Se va a casar hoy...
- Lo sé – Espetó Ryan algo malhumorado. Joyce le miró impasiblemente, como si él no hubiera dicho nada.
- ...y lo que yo quiero – Continuó con esa voz que hacía florecer escalofríos en el pobre chico - es que no te acerques a ella, por ningún motivo.
- Confíe en mi, Señora Evans, no tenía pensado en hacer eso.
- Bien, me alegra saberlo – Le dijo Joyce con algo de desconfianza en la voz. Ryan sintió algo de dolor – Y espero que no lo hagas... y tampoco que te aparezcas en nuestra casa ni que le hables a alguno de la familia.
– Oh, vamos, Señora Evans, no puede ser así... ¿Acaso no puedo hablar con Lily?
- Con nadie, ¿Me escuchaste? Porque te advierto, muchacho, que tengo contactos con las autoridades, y puedo hacer que te dejen en la calle sin empleo ni dinero con qué vivir... ¿Realmente quieres eso? – Ryan se quedó mudo – Bien, espero que no te equivoques. Ehm... que tengas un buen día – Le dijo la señora Evans al muchacho, algo titubeante, mientras se daba la vuelta y salía del local hacia el auto, donde una nerviosa Stacy se encontraba. Justin la miró extrañado.
- ¿Te ocurre algo, cariño? – Le preguntó mientras Stacy reaccionaba. No quería que Justin la descubriera.
– Nada... sólo me encuentro mareada, eso es todo. Ya sabes, la boda es hoy.
– Sí, no sabes lo entusiasmado que estoy, pronto serás mi esposa y me harás tan feliz... – Joyce irrumpió en la estancia mientras que Marty suspiraba por tales palabras de Justin.
- ¡Qué lástima! No les quedaban botellas con agua oxigenada, una pena – Exclamó falsamente la señora Evans, bajo la nerviosa mirada de Stace – Bien, nos vamos.
El auto comenzó a temblar levemente, ya encendido. Joyce había encendido la radio donde ahora se escuchaba a Missy Higgins con Scar, mientras que Marty tarareaba la canción y Fred mantenía su mano entrelazada con la de Stacy. Ésta dirigió su mirada hacia el local, que se hacía cada vez más lejano, sobre una gran cantidad de botellas de agua oxigenada frente a la vitrina. No pudo evitar pensar en Ryan.
oOoOo
Lily se encontraba sumamente aburrida, y un tanto sorprendida, sentada en el sillón de la casa, mientras que John se encontraba en la cocina y los demás terminando de arreglar los detalles de la boda. En resumen, todo era un caos.
Tenía la pequeña caja entre sus manos; en verdad que los pendientes le habían encantado, pero había actuado como una tonta. ¿Por qué los aceptó? John se había portado mal con ella, y ella ahora se comportaba como si nada hubiera pasado entre los dos. Debía devolverle el regalo... no podía quedárselo.
Todo le hacía notar algo extraño, que algo no estaba ocurriendo bien y, conociendo a John, sabía que él tramaba algo.
– Lily, cariño – Entró diciendo John al living mientras Lily se levantaba algo titubeante - no quedaba champaña en la cocina, se ha ido todo a la boda. Pero pude conseguirme algo de este vino y...
– John, detente – Le interrumpió, confundiendo al muchacho.
- ¿De qué hablas? – Le preguntó John, con la botella de vino entre sus manos. Lily suspiró.
– Mira, no entiendo por qué me regalaste estos pendientes, pero no los quiero. A decir verdad, no quiero nada de ti.
– Pero...
– No, John, escúchame – Le interrumpió Lily algo nerviosa - Me hiciste mucho daño, ¿Y crees que regalándome esto olvidaré todo? – John no supo qué decir – Son hermosos, no puedo negarlo. Nunca nadie me regaló algo como esto, ni siquiera tú mientras fuimos novios. Pero... no los quiero – Terminó diciendo la pelirroja, algo extrañada porque ella hubiera dicho todo eso.
– Vaya... De veras que... no creí... lo lamento mucho – Musitó John, dejando la botella de vino a un lado, sentándose en el sillón. Lily se sentó a su lado.
– Toma – Le dijo entregándole los pendientes – Muchas gracias, de todas formas.
John le miró, arrepentido. Lily nunca había visto esa mirada en el muchacho, antes veía su ego y superioridad, pero ahora... le parecía tan lejano.
Y esa mirada... nunca se había sentido tan atraída por esa mirada, por esos ojos. ¿Qué le sucedía? ¿Sería la impresión que le causó de ver a John de esa forma la que le atraía hacia él? ¿Esa oleada de misterio que nunca vio en el chico? Algo sabía... ése no era John.
Se quedaron mirando un tiempo hasta que el ruido de un auto, fuera de la casa, indicó que los demás ya habían llegado. Lily observó a John por última vez hasta que la voz de Marty irrumpió en la estancia.
- ¡Pero mira a éstos dos! ¿Qué andan haciendo? – Preguntó con sus dos manos en la cintura, tal cual una madre regañaría a su hijo – Pues, nosotros fuimos a buscar a Fred y ¡vaya, sí que está más guapo! – Dijo en un tono bastante bajo como para que Stacy no le oyera. Ésta entró a la casa de la mano de Fred.
- ¡Llegaron! – Exclamó una Joann muy animada, encontrándose con los demás en el pasillo de la entrada – ¡Freddy, querido, Justin ya está aquí así que levanta tu trasero y ven a saludarlo!
- Ya voy, ya voy – Se escuchaba decir el señor Carlston, bajando las escaleras de la casa.
- Pobre de tu prima – Musitó, acercándose a Lily para que nadie más los oyera.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque se nota que no tiene ningún interés en casarse.
- ¿Tanto se nota?
- Es que yo, querida Lilian, soy un experto en relaciones del corazón – Dijo con una sonrisa arrogante. Lily se acordó de James.
- Sí, ya lo creo – Dijo la joven observando a Stacy sonreír de soslayo, mientras que sus padres hablaban con Justin; una lástima.
- ¿Y tú, Lily? Has estado muy diferente. ¿Ese James Potter te hizo algo? Porque yo puedo corregirlo – Dijo el joven haciendo sonar sus dedos, de una forma muy escalofriante.
- No, no, es sólo que las bodas no son lo mío.
- Ah, lo mismo digo- John le sonrió.
- Eres un idiota.
- Y tú una boba. De todas maneras no deberías estar así en un tiempo tan... maravilloso.
- ¿Sabes? Hay veces en que dudo de tu sexualidad – Le dijo la pelirroja muy seria mientras John le miraba con una ceja levantada.
- ¿Ah, si? Pues te digo enseguida de que soy la prueba de la sexualidad heterosexual. Todas las mujeres me aman, y yo las amo a todas – Dijo el chico con gestos algo... inusuales.
- Qué bien – Dijo Lily sarcásticamente.
- ¡Bien, gente, vamos todos al comedor que ya almorzaremos! – Exclamó la señora Evans a todos los presentes. John y Lily se acercaron a Justin para presentarse.
- Hola, soy Lily – Dijo la pelirroja con una sonrisa MUY fingida, dándole la mano al joven mientras éste la miraba algo nervioso – No se si te acuerdes de mí, pero de todas formas yo no me acuerdo de ti así que... ejem, hola...
- Y yo soy John, nov...
- Es mi amigo – Le interrumpió la pelirroja antes de que John pudiera decir una barbaridad. "Estúpido". Justin le tendió la mano a John y se saludaron cordialmente. Luego, todos ya se encontraban sentados alrededor de la mesa, con los platos de comida al medio.
- El pueblo sigue como siempre – Decía Justin a los demás presentes en el comedor mientras almorzaban. Era un hombre de cabello marrón, ojos azules y de un cutis perfecto, aunque se veía que era un joven respetuoso y algo idiota para el gusto de Lily – Y debo decir que su casa está hermosa, Señor y Señora Evans.
- Muchas gracias, querido – Le agradeció Joyce, sonriente, mientras le servía una porción de papas – Estábamos todos esperando tu llegada.
- Y yo de verlos a ustedes, más a mi novia – Dijo el chico besando la mano de Stacy, quien se encontraba sentada a su lado con una gran sonrisa.
- Espero que todo salga como lo previsto – Decía Joyce, mirando a Stacy inquisidoramente – Serán un matrimonio perfecto.
- Gracias, tía – Musitó Stace, bajando la mirada a su plato de comida.
- Creo que esta casa es un lugar hermoso para la boda – Dijo Lily, comenzando a almorzar – Bastante lujoso – Dijo irónicamente. Joann; madre de Stacy, rió por el comentario, mientras que Joyce miraba a su hija de una manera muy seria.
- Las papas están deliciosas, Señora Evans – Le dijo John amablemente, con una gran sonrisa.
- Gracias, querido, las he preparado esta mañana.
- Qué interesante – Musitó Lily, dejando de lado las papas.
- Bueno, quisiera hacer un brindis – Dijo Justin, cogiendo su copa y alzándola hacia el aire. Todos hicieron lo mismo – Quisiera brindar por mi adorada novia; Stacy – La joven le miró encantada, y un tanto nerviosa – Porque este día sea el mejor de nuestras vidas, y que seamos felices por mucho tiempo. ¡Salud! – Todos repitieron lo mismo, felices y contentos, brindando todos juntos. Una escena con demasiada azúcar para Lily - Te amo, Stace.
- Yo... yo también te amo. Gracias – Fred la besó, cariñosamente. Y Lily imaginó cómo Stacy debía sentirse.
- Bueno, bueno, yo también quisiera hacer un brindis – Propuso la pelirroja, alzando ahora su copa. Todos la miraron asombrados – Quisiera brindar por la pareja que está aquí frente a nosotros – Dijo señalando a Stacy y a Fred con su copa mientras éstos sonreían – Por los retos que se avecinarán. Las decisiones que tomarán, que sean las mejores, y desde el corazón – Dijo mirando en especial a Stacy – Y que aunque hayan problemas, que logran salir adelante, y si no se puede, pues que no sean tan llorones, la vida es una y hay que disfrutarla de la mejor manera. Y si el ser amado te dice que no te ama, pues algo malo debes tener ¿No? Hay que ser fuertes y seguir adelante. ¡Salud! – Exclamó tomándose todo el contenido de su copa, mientras que todos la miraban extrañados.
-
Bueno, eso sí que fue algo... fantástico – Murmuró
la señora Evans, arreglándose la ropa,
involuntariamente. Éste día sería bastante
largo.
oOoOo
- ¡Stephan, por el amor de Dios! Te he dicho un millón de veces que deben ser amarillas, no azules. ¿Quién querría tener flores azules en su casamiento? ¿Ah? ¿Ah? – Exclamaba la señora Evans como una loca al que traía las flores al patio trasero.
- Mamá, tranquila, déjamelo a mi, yo me encargo de todo, mejor anda a descansar – Joyce miró a Lily agradecida y se fue caminando hacia la casa. Lily suspiró cansada.
Observó unas cuantas cajas a su derecha, al lado del bar. Parecía que eran las botellas de vino que se servirían. Comenzó a ordenarlas, fuera de las cajas, cuando de pronto escuchó una voz detrás suyo.
- Ay, disculpe, necesito que me ayude, estoy bastante perdida – Notó que se trataba de una mujer, de un tono chillón e irritante. Lily ni se dio la vuelta para mirarla, continuó ordenando las bebidas.
- Lo siento, pero estoy bastante ocupada.
- Es que necesito llegar a la casa de una amiga mía, que se ha estado quedando en este lugar por un tiempo, ¿Sabe dónde vive?
- Pues ¿Cuál es el nombre de su amiga? – Preguntó la pelirroja, algo obstinada por la mujer.
- Se llama Lily Evans y vive en esta casa... – Por un momento, Lily no respiró. Pudo notar que el tono de voz de la mujer cambiaba, y ahora la reconocía por completo. Se dio la vuelta aceleradamente, dejando caer una botella de vino a una de las cajas y un silencio recorrió el ambiente.
¿Cómo
estuvo?
Espero que les haya gustado.
Nos leemos :)
REVIEWS, GO!
ClockyEvans
