Las piezas son de J.K. Rowling, el puzzle es mío ;)
Capítulo 12
Su acompañante, Mi enemigo
Por un momento, Lily no respiró. Pudo notar que el tono de voz de la mujer cambiaba, y ahora la reconocía por completo. Se dio la vuelta aceleradamente, dejando caer una botella de vino a una de las cajas y un silencio recorrió el ambiente.
- Susan – Murmuró Lily, al haberse acordado que su amiga vendría. Y ahora la tenía ahí frente a ella, con unos pantalones, de esos para hacer ejercicios, un chaquetón algo usado y un bolso colgando del hombro. Pues claro, sonreía abiertamente a su amiga, con ese brillo en los ojos que a Lily le irradiaban un alivio inmenso.
– Por tu reacción, entiendo que no recibiste mi carta – Dijo Susan sin perder ese tono cautivante que restaba importancia al asunto. Lily sonrió.
– La recibí. Estaba hermosa, sólo que con estar tan ocupada con la preparación de la boda, el tiempo pasó volando.
– No te creo – Ironizó su amiga, dejando el bolso en el suelo - ¿Acaso no vas a abrazarme? – Lily suspiró, seguía algo asombrada por la aparente aparición de su amiga, pero se acercó a ella y la rodeó con sus brazos. Susan le respondió el gesto con una pequeña risa – Esperaba que lo hicieras, me estaba comenzando a desilusionar.
– Te extrañé, Su, nunca creí que lo haría – Le comentó Lily sorprendida, mientras que su amiga volvía a reír, ahora más fuerte y pronunciado.
– Estoy aquí ahora – Se separaron, mirándose a los ojos – Y bueno, ahora espero que me invites a pasar.
– ¡Oh, sí, claro! – Lily soltó una nerviosa risa mientras que Susan observaba a su alrededor cómo iban las cosas.
– Veo que va a ser una gran boda.
– Por la decoración; sí, por los invitados, algo.
- ¿Tu prima era la que se casaba? – Le preguntó Susan mientras recogía su bolso del suelo y se lo volvía a colgar en el hombro, recorriendo el jardín trasero, seguida de Lily.
– Sí, Stacy, con Justin. De ahí te explico todo, ahora mejor entremos y me cuentas cómo estuvo el vuelo.
– La verdad que no hay nada qué contar. Me subí al avión, me senté al lado de la ventana, me hice amiga de una señora que venía a Naperville a ver a sus nietos, conversé con algunas aeromozas y luego me bajé del avión y vine aquí, ¿Suena algo emocionante? – Lily rió, sabiendo que Susan odiaba contar relatos, más si la involucraban a ella.
– Bien, entonces por lo menos déjame ofrecerte alguna bebida; un té helado o café.
– No, gracias, vieras las toneladas de líquido que me dieron en el avión. Ahora, lo que quiero es que me digas dónde está el baño.
– Claro, sígueme.
Lily llevó a su amiga dentro de la casa, le enseñó alguna que otra habitación hasta que la llevó al baño. Mientras, Lily decidió irse a la cocina, donde su madre se encontraba.
- ¿Qué haces? – Le preguntó la pelirroja al verla con una copa de algo en la mano. Su madre arrojó enseguida el líquido algo amarillento al lavaplatos, mientras miraba a su hija con algo de nerviosismo.
– Nada.
- ¿Nada? – Le preguntó Lily interrogante, acercándose a ella inquisidoramente.
– Sí, sólo estaba... limpiando las copas para la boda, ya sabes, habrá bastante bebida que tomar y si no hay nada en qué tomarlo, pues...
- ¿Estabas tomando champaña? – El rostro de Joyce se paralizó mientras sus ojos se agrandaban y su boca se abría.
– Nooooo, claro que no – Ni ella se oyó consistente. Lily arqueó una ceja mientras se acercaba a su madre y la olía, algo dudosa.
– Hueles a champaña, mamá.
– Pues, no lo sé. Debió haber sido alguno de los mozos que andaban ordenando las botellas de champaña en el jardín. Esos... esos insolentes – Mintió Joyce algo nerviosa por la penetrante mirada de su hija – ¡Habrá que despedirlos!
- ¡Hola! – Exclamó Susan entrando a la cocina con una gran sonrisa, extendiendo su mano hacia la madre de Lily. Ésta la miró extrañada – Me llamo Susan. Usted debe ser la madre de Lily, pues ¡Vaya qué parecido! Debo decir que son casi iguales.
– Casi, Susan, casi... – Espetó Lily con una falsa sonrisa.
– Eh, pues, hola, tú debes ser... amiga de Lily – Dijo Joyce dándole la mano a la joven, algo dudosa pero a la vez aliviada porque hubiera interrumpido la conversación que había estado teniendo con Lily. Susan le sonrió más aún.
– Sí, y compañera de piso también.
– ¡Oh, vaya, qué fantástico! Pues, eres bastante linda, muchachita, ¿Por cuánto tiempo te quedarás por estos lugares? – Lily carraspeó profundamente. Odiaba cuando su madre utilizaba ese tono de voz con que le hablan los adultos a un niño de tres años.
– Ehm... hasta mañana. Me devuelvo a Nueva York con Lily.
– Y se quedará aquí, madre – Dijo la pelirroja con ese carácter rebelde que utilizaba con su madre, bueno, el de siempre - ¿No hay problema, verdad?
- ¡No! ¡Claro que no! Pueden quedarse el tiempo que quieran – Dijo Joyce emocionada, mientras que por dentro se sentía bastante abrumada al tener a otra persona más en la casa – Bueno, iré a... Seguiré ayudando con la preparación de... bueno, ya saben.
Joyce salió de la cocina hacia el jardín trasero, mientras que Lily miraba a Susan, esperando esa respuesta "Tú madre es terrible, Lily, tenías tooooda la razón respecto a ella" pero en cambio, Susan le dijo otra cosa.
–Tu madre no es mala, Lily, en cambio, es genial – Lo único que se le ocurrió a Lily fue gritar.
- ¡¡¿QUÉ?!! ¿Pero de qué estás hablando, Su? No, es que no puedo creerlo, mi madre es terrible, ya verás. Sí, ya verás cómo es, y de ahí cambiarás de opinión.
– Tranquila, Lily, ni que fuera mi culpa.
– Oh, no, claro que no es tu culpa – De pronto el rostro de Lily cambió, ahora se veía enojadísima – Pero lo que sí es tú culpa, fue la llegada de John, ¿No es así, amiga? – Susan soltó una risa nerviosa.
– ¡Lily! Te anduve buscando ya que...
- ¡Hablando del rey de Roma! – Exclamó la pelirroja al ver a John entrar a donde las dos estaban. Susan lo miró y luego miró a Lily, aún más nerviosa.
- ¿Qué ocurre? – Preguntó el chico mirando a las dos simultáneamente.
– John, ella es Susan, la que te llamó para que vinieras aquí... – Carraspeó Lily mientras los presentaba. John saludó a la joven con un beso en la mano.
– Así que usted es la dueña de tan preciosa voz que me despertó, en el mejor momento, hace dos días... – Susan se ruborizó, mientras que Lily sentía un indeseable calor en su estómago. Algo andaba mal.
oOoOo
- Y bien, sería
todo por ahora, sólo quedan 5 horas para la boda, y ya hay que
arreglarse – Espetó la señora Evans a los encargados
de decorar el jardín. Realmente había quedado hermoso.
De seguro a Stacy le gustaría y no tendría la vaga idea
de cancelar el matrimonio. Sí... sería un día
perfecto.
oOoOo
- ¡Pero, es que, no me gusta! – Decía Stacy en un lado de la sala, con un largo vestido blanco acompañada de su madre, quien se encontraba su lado con una mueca de disgusto y cansancio.
- Stace, se te ve bien; no está más largo, no te hace ver más gorda ni pálida ¡Así que deja de quejarte! – Exclamó Joann, histéricamente.
Stacy se contempló otra vez en el gran espejo que tenía frente suyo y odió más el vestido. Era... era... no era ella.
- Creo que estás intentando de buscar excusas – Le habló su madre, y Stacy sintió un vuelvo en su estómago – Pues, es lo que has hecho todo el día... excusas, excusas y más excusas... para no casarte – Stacy miraba el reflejo de su madre en el espejo y su madre la miraba a ella. Stacy no dijo nada - ¿Es que no amas a Justin? ¿Es eso?
- No es por eso, madre...
- Es por Ryan, ¿No? Es chico de la gasolinera... ¿Estás dispuesta a tirar todo por la borda para quedarte con él? – Dijo Joann con desprecio, cruzándose de brazos. Stacy se dio la vuelta y quedó mirando a su madre intensamente, pero las palabras que tanto quería decir... se ahogaron en su garganta, y Joann le miró airadamente – Lo sabía. Entiende, cariño, que estás haciendo lo correcto en casarte con Justin. Él sí es el amor de tu vida y el hombre perfecto para ti.
Stacy carraspeó molesta, dándose una vuelta para quedar mirándose otra vez al espejo, y volvió a odiar el vestido. Pero pensó... que tal vez no sería tan malo casarse con Justin. Tal vez su madre tenía razón y no debía quedarse con Ryan. Además, ¿Qué haría con su vida si estuviera con Ryan? Con Justin podía hacer muchas cosas... podría viajar, salir todas las semanas por la noche y comprarse todas las cosas que quisiera. Tal vez... era mejor así.
oOoOo
- Lily, ese vestido te queda hermoso – Le elogió Susan a su amiga, que se encontraba maquillando en el baño de la casa. Afuera se escuchaban a todos correr de un lado para el otro terminando de arreglar.
- Gracias, Su. Me tomó mucho tiempo encontrar alguno que me quedara bien – Dijo Lily divertida. Dejó de maquillarse para observar a su amiga – Tu tampoco te ves mal.
- ¡Lily!
- Son bromas... te ves hermosa – Le dijo con una gran sonrisa. Susan se ruborizó.
- Ahora podré estar tranquila sabiendo tu opinión. Era lo que más me importaba – Lily rió y terminó de maquillarse. Las dos se veían muy bien.
- ¿Y qué te pareció John? – Preguntó Lily interesada. Susan sonrió, demasiado para el guato de la pelirroja.
- Nada mal. Nunca me mostraste ninguna fotografía de él por lo que me lo imaginaba algo diferente.
- Es un estúpido – Impuso Lily mirando a su amiga algo enojada. Susan levantó una ceja.
- ¿El chico que te regaló esos hermosos pendientes es un estúpido? – Lily se llevó las manos hacia sus orejas involuntariamente, sin evitar sonrojarse.
- Eso no tiene nada que ver con que sea un estúpido, Su. Espero que no te acerques a él más de lo debido – Le dijo apuntándole con el dedo índice. Susan rió divertida.
- ¿Estás loca? Nunca me metería con él. Es como la regla entre mejores amigas; "si tu amiga ya ha salido con ese chico, no te entrometas". No puedo creer que no te sepas esa regla – Le dijo Susan burlonamente.
- Esas reglas son estúpidas... ¡aunque ciertas! – Agregó a no ser de que Susan cambiara de opinión respecto a John. No sabía por qué pero le molestaba pensar en Susan y John juntos.
- Ahora salgamos, me estoy sofocando – Dijo Lily con tono cansado. El baño era grande pero no tanto como para estar unas 2 horas allí, con otra persona y sin ventanas.
Susan abrió la puerta y salieron hacia el pasillo de la casa. Se dirigieron hacia el living donde notaron cómo se llenaba lentamente de gente, muy elegante.
- ¿Y qué harás con James, Lily? ¿Va a venir? – Le pregunto Susan mientras se mezclaban con todas las demás personas.
- Lamentablemente sí, pero no haré nada. Espero que no me hable.
- ¿Y si viene acompañado?
- Entonces viene acompañado... yo no me entrometeré.
- Lily, lo siento, pero eso es lo que has estado haciendo desde un principio... – Le dijo Susan, con un tono amable, desapareciendo entre la multitud, dejando a Lily algo molestada.
¿Y qué si James venía acompañado? No sería el fin del mundo, además, ella misma dijo que ya no quería hablar ni verlo más después de la boda.
¡Qué importaba! Lo único que haría sería disfrutar el evento e irse lo más rápido posible. Todo el tema de James le tenía abrumada.
Se dirigió hasta una mesa donde había un recipiente servido de bebida. Cogió un vaso y tomó un poco. Un sabor dulce le quedó en la boca y volvió a coger más bebida. Debía relajarse y lo mejor era de esa manera.
Luego de haberse tomado cerca de tres vasos, Lily comenzó a hablar con medio mundo. Habló con ex-compañeros de clase, ex-profesores y hasta con la directora de su antiguo colegio. No podía creer que Stacy fuera tan... popular a sus veintidós años.
En ese instante, Lily se encontraba charlando con un antiguo amigo de secundaria, Andy Shark, quien le hablaba sobre su trabajo en un museo cuando de pronto tocaron el timbre. Joyce se dirigió a la puerta, con su hermoso vestido de color verde botella y su pronunciado maquillaje, para encontrarse con James.
Lily pudo observar cómo se saludaban y su corazón dio un vuelco. Pero, todavía no se cerraba la puerta. Por lo que supo... James venía acompañado.
Lo siento, sé que me demoré DEMASIADO. Pero es que tenía el cuento en el computador de mi papá y sólo lo visito los fines de semana, justo cuando tenía que estudiar y mi inspiración estaba agotada, pero ahora ya salí del colegio, estoy en vacaciones por lo que terminaré la historia MUY pronto.
Otra vez; LO SIENTO.
Gracias por leer, Un gran saludo a todos.
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ClockyEvans
