Las piezas son de J.K. Rowling, el puzzle es mío ;)

Capítulo 14

Estoy segura

Pero la escena que presenciaron sus ojos al doblar una esquina para llegar al baño, fue algo que la dejó muda, y su corazón se detuvo con sólo saber quiénes eran los que estaban frente a ella. No pudo evitar sentirse pésimo.

James dejó de besar a Emma rápidamente, con sólo haber visto a Lily ahí, frente a ellos. Con esa mirada que le hacía sentir inferior. Recordó la pequeña discusión que tuvieron cerca de la cocina, una hora antes y supo que no estaba haciendo nada malo. Lily lo había rehusado, había dejado claro que no quería tener nada con él y eso le había dolido a James. Pero ahora, Lily no podía alegar contra que estaba haciendo algo malo. Él no estaba haciendo nada que estuviera en contra de la joven pelirroja.

Lily les observó rígida en su lugar, dispuesta a largarse de ahí, pero la voz de Emma la detuvo.

- Disculpa, no sabíamos que vendría alguien – Dijo pícaramente mirando a James en especial. Lily sintió ganas de vomitar ahí mismo. James sólo la miraba fríamente.

- Lo… lo siento… no era mi intención molestar. Sólo venía al baño – Dijo, tratando de no observar a James a los ojos. No podía entender por qué le dolía tanto, si ella misma había dicho que no le importaría.

- Te dejamos pasar entonces, no molestaremos más acá – Dijo James, con un tono de voz que atravesó el pecho de Lily fríamente. El joven le dio la pasada y Lily, lentamente, caminó hacia la puerta, con la mirada baja y el cuerpo rígido, pero con una leve sonrisa en su rostro. Se sentía estúpida.

- Ah, por cierto, lindo vestido – Le dijo Emma con una ladeada sonrisa. Lily lo tomó más como una burla, pero no dijo ni hizo nada, sólo entró al baño y se encerró ahí – Qué rara – Susurró Emma a James provocativamente, tomándole la mano y guiándolo por el pasillo, mientras que el joven de anteojos no dejó de mirar la puerta del baño hasta que desapareció de vista.

oOoOo

- Cariño, te ves hermosa – Le dijo Víctor a su esposa, Joyce, mientras la abrazaba – Siempre he dicho que ese color te queda perfecto – Joyce rió estruendosamente.

- Gracias, amor, tú te ves encantador.

- Me eché la colonia que me traje cuando visitamos Europa – Dijo oliendo su chaqueta – Es lo más elegante que tengo y no dudé en usarlo.

- Pues, te hace oler mucho mejor – Joyce sonrió pícaramente mientras que el señor Evans la besó.

- ¿Cómo está Lily? No la he visto desde el Almuerzo – Joyce le miró indiferente, demostrándole que no debía preocuparse, pero Víctor siguió dudando.

- Debe de estar con Stacy, ya sabes, se han hecho más amigas este último tiempo.

- Oh, sí. Todo anda muy bien por estos lugares. Y hoy la boda se espera que sea fabulosa.

- Eso espero, cariño. No deseo que Stacy se vaya con Ryan, no podría soportarlo – Dijo Joyce con voz de afligida, abrazando a su esposo. Víctor suspiró abrumado.

- ¿Sigues pensando en eso? NO ocurrirá y si es que ocurre, no tendrías por qué ser parte de eso – Sentenció Víctor, logrando que Joyce se separara de él rápidamente y se molestara.

- ¿Cómo puedes hablarme así? Claro que debo ser parte de eso, ese niño es un… mocoso, igual que su padre – Espetó Joyce con los brazos cruzados. Víctor comenzó a enfurecerse.

- ¿Sigues recordando a Lou Scott? En secundaria tú eras una gran amiga de él, hasta fueron novios. ¿Y hablas así de Ryan? – Joyce se quedó sin habla. Abría la boca para decir algo pero luego la cerraba, mascullando.

- No sabes todo lo que me hizo ese hombre, Víctor. No quiero que le ocurra lo mismo a Stacy – Dijo la señora Evans con tono de tristeza, acercándose a su esposo para abrazarlo de nuevo - ¿Es que acaso no me apoyas?

- En lo que no te apoyo… - Comenzó a decir Víctor, alejando a su esposa de él – es que te entrometas en algo que corresponde sólo a la familia de mi hermana, no la tuya – Y sin decir más, se alejó hacia el living donde estaban todos los invitados. Joyce carraspeó furiosa. No iba a dejar que su esposo le echara a peder sus planes, no podía.

oOoOo

El cielo comenzó a tomar una gama de muchos colores, todavía iluminando el pueblo. El sol comenzaba a esconderse y muchos pájaros habían dejado de revolotear por todo el pueblo. Las calles se encontraban desiertas, las luces de las casas estaban encendidas y los locales abiertos.

Parecía un día normal, como cualquier otro, pero para los que ahora se encontraban en la casa de los Evans, era el día más importante de toda la semana; Stacy iría a casarse y todos estaban expectantes, esperando la ceremonia.

Joann comenzó a llamar a todos los invitados para que salieran al patio trasero donde se llevaría a cabo el evento. Todos, entre risas y charlas, salieron para quedar asombrados con la hermosa decoración que, de seguro, le gustaría a Stacy. Había mucha iluminación y muchas flores. Unas dos hileras con muchas sillas donde cada invitado se sentó. Los rayos del sol iluminaban un pequeño altar, rodeado de flores. A la derecha la familia de la novia y a la izquierda la del novio. Sobre el altar se encontraba un robusto hombre de rostro gentil, junto con un libro sobre una pequeña mesa.

Y más a la derecha, unas cinco personas con instrumentos, dispuestas a tocar la música de bodas cuando la novia llegara. Joann siguió a los invitados cuando ya todo el lugar se llenó y todos se sentaron y les habló, animadamente.

- Bien, todos prepárense que ya comenzaremos. Y los de la orquesta, ¡Estén atentos!

oOoOo

¿Por qué le había dolido tanto verlos juntos? No podía creer que estuviera tan enamor… que James le gustara tanto. Estaba en contra de sus principios, claro que no le debería gustar el chico. No podía permitírselo.

Haber visto a Emma en brazos de James le hizo sentir muy… impotente, incapaz de hacer algo. ¿Pero qué podía haber hecho? James no era su novio, ni menos había algo entre ellos. Sólo se habían, hace como dos días, besado. Nada formal como para que fuera donde él a fundamentarle de por qué había estado besando a esa chica en vez de estar con ella. De todas formas, debería estar loca para hacer algo así… pero era lo que más quería hacer en esos momentos.

James era un total egocéntrico. Había odiado que le hubiera hablado de la forma tan brusca hace una hora y le odió más cuando vio la gran escenita. Y no pudo evitar recordar las palabras de John, le había hablado igual que James y más encima ella lo había defendido en la discusión con el chico.

Se sintió asquerosa.

Pero… ¿Y qué diferencia había con John? John era igual de estúpido e incompetente que James. Claro, eran exactamente iguales. Los dos eran unos egocéntricos e idiotas y… ¡muchas cosas más! Nunca se había dado cuenta hasta ahora. Todos los hombres eran unos ineptos. Ahora, más que nunca, se odiaba. Y no podía creer que sintió algo por John. Es que… era asqueroso.

Se miró en el espejo que había frente a ella y se encontró horrible. Tenía todo el maquillaje corrido por haber estado llorando, su vestido se encontraba desordenado y sus ojos estaban totalmente hinchados. Sus mejillas estaban rojas y observó su rostro algo brilloso por las lágrimas.

No podía salir y presentarse así en la boda de su prima, debía, por lo menos, estar algo presentable.

Abrió el grifo que se encontraba en el lavamanos y cogió algo de agua para luego refrescarse el rostro. Tomó la toalla que colgaba de una manezuela en la pared y se secó. Se volvió a observar en el espejo, ahora por lo menos se veía mejor que antes.

Afuera, por la ventana, pudo notar los diferentes llamativos colores que cubrían el cielo. Escuchó de pronto los gritos de su tía, Joann, indicando que comenzaran a prepararse que ya irían a comenzar.

Suspiró, abatida. No podía creer que fuera tan tonta como para dejarse influir en los sentimientos que tenía por James. Pero no podía evitar sentir esa… esa cálida sensación dentro de su estómago que le recorría el cuerpo, y le hacía sentir más ligera y cómoda.

Pero tenía pensado una cosa; no dejaría que James influyera en su decisión de irse a Nueva York lo antes posible y de no volverlo a ver. Por que no lo haría, no lo vería de nuevo… eso ya lo tenía claro.

oOoOo

- Mi amor, ya están todos listos – Le dijo el señor Carlston a su hija, quien se observaba en el espejo. Ésta le miró, con una melancólica sonrisa y asintió en silencio – Vamos…

Stacy se observó por última vez en el espejo. Se odió una y otra vez, mil veces más, hasta que sintió cómo su padre le tomaba del brazo y le entregaba el ramo de flores blancas que llevaría hasta el altar.

Sentía miedo y no pudo evitarlo. Tenía un malestar en su estómago que no pasó desapercibido para ella y bajó la mirada, quedándose quieta en su lugar. Su padre, algo extrañado, le susurró al oído.

- ¿Estás segura? – Stacy recibió esas palabras como una chirriante melodía en su oído derecho. Sintió mucho más miedo, pero no dejó que eso le afligiera. Y Stacy que se encontraba mirando a su padre, algo indecisa, le sonrió.

Estaba segura.

oOoOo

- ¿Han visto a Lily? Disculpe, ¿Ha visto a Lily? – Preguntaba una muchacha de cabello castaño, caminando entre la gente que salía al exterior. Se había quedado ya casi sola en el living de la casa, mientras buscaba a su amiga, algo preocupada. No sabía dónde diablos se había metido esa pelirroja pero la encontraría. No podía ir a la ceremonia sin estar con ella al lado.

- Hola. ¿Se te ha perdido algo? – Le preguntó un joven que nunca antes había visto, de cabello negro, hasta los hombros. Lo encontró bastante atractivo.

- No puedo encontrar a mi amiga. Alta, de cabello largo, pelirrojo, ojo color esmeralda. ¿De casualidad la has visto? – Susan le miró, esperando por su respuesta, pero el chico sólo le sonrió, tentadoramente.

- Alguien con ese físico no hubiera pasado desapercibida para mí. No la he visto – Susan bufó, estruendosamente, mientras que el joven le miraba, algo inseguro.

- Soy nuevo aquí. Vine con unos amigos. ¿Me podrías decir dónde queda el baño?

Susan le miró con una expresión de no haber entendido nada, pero, como despertando de un sueño, le indicó la dirección con un gesto con una mano. El chico le sonrió agradecido y se desapareció por el camino que Susan le había indicado. Y, con la preocupación a flor de piel, siguió buscando a su amiga.

- ¿Qué ocurre, Susan? – Le preguntó un chico alto, con mirada preocupada y sus manos en sus bolsillos - ¿No saldrás al patio para estar presente en la boda?

- He perdido a Lily, John, no se dónde se ha metido – Dijo la chica buscando detrás de un estéreo, cerca la pared, con mirada perdida. John le miraba inquisidoramente.

- Vaya, yo que pensé había ido a buscarte cuando discutimos. Ha estado algo extraña. Pero ya aparecerá – Le dijo restándole importancia con un gesto con la cabeza. Susan le miró exasperada en una pose de desconcierto y John la encontró bastante sensual - ¿Qué tal si tú y yo nos vamos a dar una vuelta antes de que todo el barullo de afuera comience?

- Espera… ¿Ustedes discutieron? – Preguntó Susan con una mueca de confusión, como si se hubiera acordado de algo bastante importante. John carraspeó de una manera demasiado provocativa y cada vez más se iba acercando a la morena.

- Digamos que sí… no estuvo de acuerdo en seguir con el plan sobre sacarle celos a ese James Potter – Susan le miró extrañada – Se enojó tanto que me dejó en medio de la sala, completamente solo – Esto último lo dijo lentamente y de modo algo provocativo que Susan no dejó pasar por alto.

- ¿Y qué hiciste? ¿No la seguiste? – Preguntó la chica algo molesta. Sabía que cuando Lily se enojaba había que dejarla sola pero nunca se sabía de las cosas que pudiera hacer y dónde.

- Vamos, esta casa no es tan grande, de seguro debe haber ido a su habitación… - Dijo el chico en tono de burla, acercándose más a Susan – Ahora, no me has respondido mí pregunta.

- ¿Qué pregunta? – John se aclaró la garganta, de un modo juguetón.

- Si es que te gustaría dar una vuelta antes de la ceremonia, ya sabes, para soltar los nervios y relajarse.

- Oh, espera un momento, yo no te conozco lo suficiente como para exponerme a ti, justo antes de la boda de la prima de una amiga y siendo el ex-novio de esa amiga… de ninguna manera – Sentenció la chica haciendo gestos con los brazos de un lado a otro.

- Es sólo dar una vuelta, nada de otro nivel que yo sepa – Susurró John muy cerca de Susan. Comenzó a acercarse a ella lentamente, mientras que Susan sólo pensaba en Lily y desviaba la mirada del joven. Cuando, de pronto, un ruido se escuchó detrás de ellos. Y una melena pelirroja apreció por el pasillo a la sala ya desierta.

- ¡Susan! Pero… pero… ¿Qué es esto? – Exclamó Lily algo cohibida al ver a John y Susan tan cerca. Se acercó a su amiga rápidamente y la cogió del brazo mientras ésta le sonreía agradecidamente – No quiero que te acerques a ella, John.

- Yo no hice nada

- Ah, claro que no – Espetó la pelirroja sarcásticamente – Estabas a punto de besarla.

- No me digas que estás celosa, Lily. Parece que nuestro plan se está invirtiendo – Digo con ácido en su voz. La pelirroja le miró inquisidoramente.

- Oh, no me hables de ese estúpido "plan" ya que me quedo fuera de eso. No quiero ni poner celoso a James ni actuar como si fuera tu estúpida novia. Y ¿Celosa? ¿Yo? Claro que no. Sólo estoy salvando a mi amiga antes de que cometa el peor error de su vida – Sentenció la joven, escupiendo cada palabra ante el chico, mientras que éste adoptaba una mueca de indignación.

- Tranquila, Lily, estoy bien. De todas formas no iba a dejar que me pusiera las manos encima – Dijo Susan como si la situación fuera lo más normal del mundo – Ahora, vámonos, que la boda está a punto de empezar y quiero que estemos juntas. Me sentiría realmente incómoda estando sola, y sin ser amiga ni del novio ni de la novia.

Lily quedó mirando a John furiosamente, con chispas y llamas en los ojos, mientras que Susan la forcejeaba para que salieran al exterior. Lily dejó de mirar al chico para plantar su mirada adelante, antes de salir al jardín, cuando de pronto se encontró con una fría mirada frente de ella. Era James y tenía una mueca extraña… como si él supiera algo de lo que Lily era una completa ignorante. Le sonreía de una manera demasiado peculiar, como si hubiera estado ahí, cerca de la puerta, desde un principio. Y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.

Susan le saludó sin esperar ninguna respuesta, para luego salir apresuradamente con Lily cogida del brazo. James las observó, y luego vio dentro de la sala a John, quien le sonreía con una mueca de soslayo. James sólo le miró fríamente para luego darse la vuelta. John no pudo más que carraspear fuertemente en la sala, completamente solo.

oOoOo

- ¿Ya viene? – Preguntaba un acalorado y nervioso Justin al lado del pequeño altar, mientras todos esperaban a la novia. La música todavía no comenzaba y todavía reinaba un exuberante ajetreo por parte de todos los invitados. En ellos se encontraban los señores Evans, donde Joyce miraba a todos lados preocupada de que Stacy no apareciera mientras que Víctor intentaba tranquilizarla. Más lejos se encontraban Joann, con una gran sonrisa que le iluminaba el rostro, expectante por la aparición de su hija e indiferente por la conversación que supuestamente llevaba con una señora que se encontraba sentada a su lado hablando eufóricamente.

Se vio llegar a Lily junto con Susan, quienes se sentaron en el lado de la novia, sin saber lo que ocurría. Y Lily pudo notar a James muy enfrascado en una cálida conversación con Emma a sólo unas filas más allá. Les miró con un odio profundo hasta que Susan comenzó a entablarle una conversación. Lo que no notó fue cómo, después de unos momentos, James le miraba con una escalofriante sonrisa, de la que solo Susan se dio cuenta.

- Por Dios, James parece como si se hubiera tragado varios litros de cerveza y hubiera encontrado, nada mejor para hacer, que mirarte depravadamente como ahora lo está haciendo – Le susurró la morena a su amiga quien se enderezó rápidamente sin mirar a James, palideciendo – Ah, ya no. Ahora está acariciándole la mejilla a esa joven que trae un vestido rojo. Y hasta aquí se puede oler su perfume barato – Dijo Susan moviendo su mano como ahuyentando algo invisible que le molestaba, con una mueca de disgusto. Lily sonrió.

- No me importa lo que James haga, querida, yo estoy perfectamente bien – Murmuró Lily como una artista de película haciendo reír a Susan, sin evitar sentirse terrible en su interior.

Mas allá, cerca del pequeño altar, una mujer se encontraba algo exasperada por tener que esperar tanto a la novia, por lo que miró a todos lados y se acercó a su futuro yerno.

- ¿Está todo listo? – Preguntó Joann al haberse acercado a Justin. Éste se encogió de hombros, sin saber qué contestarle.

- Creo que debería hablar con Marty, se encuentra en la puerta de la casa. Ella se quedaría esperando a ver si Stacy llegaba pero no he recibido noticias – Le comentó Justin a su futura suegra, algo nervioso. Joann le asintió con una sonrisa y se acercó a Marty, quien observaba hacia dentro de la casa.

- ¿Cómo va todo? ¿Ya vienen? – Le preguntó, esperando recibir un sí de parte de su sobrina. Marty siguió con la cabeza metida en la casa, como si no hubiera escuchado a Joann. Ésta comenzó a exasperarse.

- Todo listo – Escuchó que le decían a Marty, desde adentro de la sala. Ésta se dio una vuelta para quedar viendo a Joann quien traía una cara de pocos amigos, para luego asentirle con la cabeza.

- Están listos – Dijo Marty entusiasmada. Joann suspiró aliviada.

- Bien, que empiece la boda – Se alejó, acercándose al pequeño grupo quienes irían a tocar una música y les avisó que ya era el momento. Se prepararon y comenzaron a tocar una hermosa melodía.

Joann se separó del grupo y se dirigió donde Justin quien ya se encontraba algo mojado en sudor por los nervios. Le susurró algo al oído que hizo sonreír mucho al chico, y la mujer se alejó hacia los asientos.

Le guiñó un ojo a Joyce, quien sonrió muy conmovida por que el día se llevara a cabo de una manera perfecta. Víctor le sonrió a su esposa. Lily, quien se encontraba hablando con Susan, se detuvo para observar la puerta que comunicaba la casa con el jardín, logrando que Susan prestara atención. James dejó de hablar con Emma y miró hacia la misma dirección que Lily sin antes mirarla nostálgicamente.

De pronto, un silencio recorrió el ambiente por parte de los invitados y lo único que se escuchaba era la ligera música que hacía ver todo mucho más cálido y hermoso. Todos se levantaron de sus asientos y se quedaron de pie.

Entraron cuatro parejas. Eran los padrinos y damas de honor, con sus bellos vestidos de color crema y los hombres iban vestidos con bellos trajes de color oscuro, con una flor amarilla en el bolsillo de la chaqueta en el pecho. Las parejas se separaron y todas las mujeres se dirigieron al lado de la novia y los padrinos al lado de Justin, que se encontraba más nervioso de lo normal.

Luego, todos giraron sus cabezas para plantar sus miradas en las puertas de la casa, acompañados por la cálida música.

Y así, todos vieron a Stacy.

¿Les gustó? Eso espero :) MUCHAS GRACIAS a todas por sus reviews :D me hacen muuuy feliz! nos leemos, Adiós y GRACIAS.

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ClockyEvans