Las piezas son de J.K. Rowling, el puzzle es mío ;)
Capítulo 15
¡¿Esto es una boda?!
Y así, todos vieron a Stacy.
¿Que qué estaba haciendo? La verdad era que ni ella lo sabía. A primera vista, se veía a una joven caminando lentamente hacia el altar, a punto de casarse. A segunda vista, se veía caminando hacia la decisión más grande que iría a tomar en toda su vida, y lo sabía.
Vio todos esos rostros tan familiares que le sonreían, pensando en lo bella que se veía y en lo feliz que debía estar. Pero ¿Estaba feliz? De ninguna manera. Ahora que lo pensaba bien, después de haber tenido ese problema rondando en su cabeza desde hace días, sentía que estaba haciendo todo mal. De ninguna manera amaba a Justin de la forma en que amaba a Ryan.
Entonces, ¿Por qué tanto problema? ¿Qué le detenía en elegir entre ellos dos? Pues, varias cosas. Su madre, su tía, su familia entera podría criticarla y eso era lo que menos quería. Siempre había sido la pequeña Stacy, la niña buena, la popular, la mejor en todas las cosas, la que nunca defraudaba a sus padres. Pero también, la que obtenía todo lo que quería. ¿Y ella quería esto? Ahora se veía caminando muy lentamente hacia el chico, tomada del brazo de su padre el cual le apretaba constantemente la mano en forma de "yo estoy aquí" o "no estés nerviosa", pero lo estaba.
Estaba por casarse con alguien que no amaba de la forma en que una pareja debería hacerlo. Y eso le asustaba; más que nunca.
¿Cuántas veces había pensado en ello? Había cambiado su opinión un millón de veces, pero siempre terminaba con que se iría a casar. Y eso, ahora, ya no lo quería.
Detrás del velo que le cubría el rostro, pudo ver la cara de su madre en estado de emoción total. Sonreía de oreja a oreja, a punto de soltar unas cuántas lágrimas por su preciada hija. Y Stacy no se sentía bien con eso. ¿Para qué mentir? Quería correr de allí, alejarse lo máximo posible y buscar una manera de nunca volver a verlos; a todos. Ya no quería saber nada de nadie. Y si no hacía algo, podría cometer un gran error.
Pero no podía. Sentía el miedo colándose por su garganta hacia todas las regiones de su cuerpo, y no podía reaccionar.
Lily miraba la escena con esas muecas de disgusto que la caracterizaban. Estaba en contra de todo aquello que ocurría. Llegaba a saber cómo debía sentirse su prima y no podía evitar maldecirla en su mente por la actitud que tomaba en esta ocasión.
Stacy ya había llegado al pequeño altar donde el novio yacía nervioso, completamente nervioso. Se tomaron de las manos y les dieron la espalda a los invitados para proceder con el casamiento.
- Estamos todos reunidos aquí, en este día tan especial, para precensiar el matrimonio de Stacy Carlston Evans y Justin Price McNair… - "Oh, Dios, esto será largo" Pensó la pelirroja desviando su vista de los novios, para llegar a encontrarse con unos ojos de color avellana en particular. Y un escalofrío le recorrió de pies a cabeza.
- Stacy se ve preciosa – Le susurró Susan a su lado, con una tierna sonrisa. Lily observó a su prima. El vestido era largo y hacía resaltar de una forma muy bella la cintura de la joven, haciendo que se viera más delgada de lo que ya era. El cabello lo tenía suelto, cayendo como una cascada sobre su espalda, de un bello color castaño.
En realidad se veía preciosa.
-...Si hay alguien que se oponga a esta unión, por favor que hable ahora... o calle para siempre – Sentenció el señor enfrente de la pareja. Stacy miró a todos lados con una nerviosa mirada, hasta que Justin le susurró algo que le hizo sonreír levemente, sin perder el toque de nerviosismo en su rostro.
Lily pensó "Es el momento" el momento para poder cambiar el destino de su prima. Y estuvo a punto de levantarse si no fuera por que Joann, su tía, quien estaba unas filas más adelante, le miró amenazadoramente, y Susan le cogió del brazo para que no se levantara.
- Deja que ella tome sus propias decisiones… - Le susurró su amiga, indicando a Stacy con la cabeza. Lily se sorprendió, y antes de que pudiera levantarse de su asiento, terminó sentada con una mueca de sorpresa.
- Pero… si no hago algo, tal vez Stacy nunca lo haga – Sentenció, mirando a su amiga. Susan negó con la cabeza.
- Stacy debe de estar segura de lo que quiere y no dudará en decir algo.
Lily no pudo creer lo que su amiga le decía. Además, veía como Stacy se encontraba allí, en el altar, sin decir ni una palabra. No podía quedarse sentada sin decir nada; debía hacerlo.
- ¡Yo! – Exclamó eufóricamente, levantándose de su asiento, bajo la inquisidora mirada de todos. Lily se ruborizó y bajó su brazo el cual lo había levantado tal cual un niño lo levanta para responder algo.
- ¿Usted qué? – Preguntó el señor en el altar. Lily le miró como si fuera el más tonto de todo el planeta.
- Yo…
- ¡Lilian, querida! – Exclamó su madre, de pronto, levantándose de su asiento y (casi) corriendo hacia ella. Lily se quedó callada, mirando a su madre como si fuera un payaso. Ésta le sonreía con una forzada sonrisa, pero en sus ojos se notaba toda la furia contenida – Discúlpenla. Acaba de terminar con su novio, con el que mantuvo una relación demasiado duradera… - Le explicó a los presentes quienes soltaron un "ouh" de consuelo. Lily miró a su madre como si estuviera loca y se sintió terriblemente humillada – Ya saben, anda sensible. Envidia a su prima y a Justin porque se estén casando. Nada grave – Cogió a Lily del brazo, sin delicadeza alguna, y le miró directamente a los ojos - Iremos a hablar adentro de la casa, para que te calmes, cariño.
- Pero… pero yo… ¡yo estoy calmada! – Exclamó Lily aturdida. Su madre la llevó a la casa duramente, mientras ella se rehusaba, dejando atrás una oleada de murmullos. Y Stacy volvía a tener la duda en su interior.
- ¿Pero qué te ocurre? ¡¿Estás loca?! – Exclamó una Señora Evans muy furiosa. Lily carraspeó molesta, de brazos cruzados y mirada desafiante.
- No te preocupes, madre, ya todos sabemos quién es la loca aquí – Pronunció la pelirroja, mirando a su madre fisgonamente. Joyce colocó una de sus manos en su pecho y la miró, con la boca abierta, indignada.
- ¿Quién te crees para hablarme así? ¿Y quién te crees para hacer lo que casi logras hace unos minutos? – Le espetó Joyce acercándose a ella, amenazadoramente. Lily se quedó en su lugar.
- No podía dejar que Stacy se casara con Justin, mamá, tú sabes que eso está mal – La señora Evans se quedó rígida en su lugar, mirándo a su hija de una forma muy peculiar. Se dio media vuelta, muy nerviosa, y se llevó una mano a la boca para comenzar a comerse las uñas de tanto vigor. Lily bufó – Mamá, tú sabes cómo es esto…
- Necesito algo para beber… - Murmuró Joyce, sin hacerle caso a su hija. Lily se acercó a ella – Necesito champaña.
- ¡Mamá, deja de comerte las uñas y préstame atención! – Joyce se dio una vuelta para quedar mirando a su hija, con el rostro tenso y los ojos abiertos.
- ¿Y qué quieres que haga entonces? ¿Quieres que deje que Stacy se quede con ese chico de la gasolinera? ¿Con alguien como él?
- ¡Eres sorprendente! – Exclamó sarcásticamente la pelirroja, mirando a su madre algo preocupada – Ryan no es un mal chico. Puede que no sea del tanto educado o que no posea demasiado dinero… pero es una buena persona ¡Es perfecto para Stacy! ¿Es que acaso no lo entiendes?
- ¿Es que acaso no me entiendes a mí? ¡No sabes en el lugar en que me mantengo, querida, yo por poco pierdo todo lo que tengo ahora por irme con un hombre que no era perfecto! – Exclamó Joyce irritada. Lily le miró algo confusa, sin entender a lo que su madre le hablaba.
- ¿Hubo alguien antes de… papá? – Le preguntó, con el interés de que dijera que no. Pero Joyce asintió levemente.
- Era… era alguien insignificante. Duró poco. No lo sé… yo solo… yo nunca lo entendí bien – Suspiró, comenzando a calmarse. Se encontraba a unos cuántos metros más lejos que Lily, y ésta no podía reaccionar, se encontraba rígida en su lugar.
- O sea que… ¿Fue en los tiempos en que estabas con papá?
- Ay, sí, sí, ¿Es que te es difícil de entender? – Dijo Joyce casi gritándole a su hija, comenzando a morderse otra vez las uñas.
- ¿Quién era? – Preguntó Lily, despertando de su asombro – Tengo el derecho a saber, ya sabes… soy tu hija… ¡o tal vez sea hija de él! ¡Quién sabe contigo andando por todos lados! – Exclamó Lily aterrorizada - ¿Él es mi padre? ¡Porque si así es, debo saber quién diablos es ese hombre!
- Hija, no seas estúpida, no es tu padre. Tú eres hija de Víctor Evans, de nadie más – Sentenció la señora Evans comenzando a impacientarse otra vez, con una mano en su cabeza. En esos momentos sentía un gran dolor.
- Pero entonces dime… dime quién es para así… saberlo y… - Lily no pudo seguir hablando ya que se vio interrumpida por el ruido de la puerta que lleva al jardín, donde Joann se encontraba con una mueca de disgusto.
- ¿Qué fue lo que acaba de ocurrir? – Espetó con el tono de voz bastante alto, demostrando su molestia - Lily, pero ¿Qué te ocurre? Estamos en una boda.
- Sí, lo se, en una boda que no debería estar ocurriendo ahora mismo – Dijo Lily mirando a su tía cansada. Joann tensó su rostro y miró a Joyce con los brazos cruzados, intentando obtener una explicación. Joyce se encogió de hombros.
- Ya he intentado hablar con ella, Joann, no entiende – Musitó Joyce como si Lily no se encontrara presente, logrando que Lily se enojara aún más y carraspeara, molesta.
- ¡Stacy ha quedado con los nervios de punta! ¿Pero qué ocurrió?
- De veras lo lamento, Joann, hay que tenerle un ojo encima a esta niña, porque puede hacer lo que menos te esperas – Dijo Joyce, amenazadoramente. Lily carraspeó.
- Mira, Joann, hablemos como adultas. Stacy no puede, es más, no quiere casarse con Justin. No lo ama como debería hacerlo para casarse. ¡Y si te comportaras como una verdadera madre, verías a quién ama en realidad y la apoyarías! – Exclamó Lily algo abrumada ya, con unas cuantas ganas de golpear a su tía y de paso decirle algunas cosas a su madre. Joyce la agarró del brazo mientras que Joann le miraba amenazadoramente.
- No te comportes así, jovencita, no puedes hablarle así a tu tía. ¿Es que acaso no te enseñé modales? – Le decía Joyce, irritada pero a la vez avergonzada de su hija. Estaba haciendo una escena.
- ¡No, mamá, ya estoy colmada por el simple hecho de que pasen a llevar a Stacy! Ni siquiera les importa cuáles son sus sentimientos, sólo les preocupa con la clase de persona que se case, y no cabe duda que tenga ser Justin, solo por su categoría en la sociedad ¡Pues, yo estoy en contra de todo eso! – Les exclamó furiosa, a su madre y a su tía, quienes la miraban como si fuera el mismo Diablo ahí presente en el living de la casa – Joann, deberías escuchar más a tu hija – Le dijo ahora, suavizando el tono de voz – Deberías saber lo que en realidad piensa y quiere. No creo que esté feliz con esta decisión, ¿No? ¿Tú te casarías con alguien que en realidad no amas sólo porque tus padres te llevan a eso? Pues, yo no – Sentenció cruzándose de brazos, mirando a Joann fijamente. Ésta tenía el rostro tenso, impresionada de todos modos por la forma en que le hablaba la joven. Pero las palabras que le había dicho no dejaban de rondar en su cabeza. ¿Es que acaso no era una buena madre?
- Bien, jovencita, ya has hecho suficiente por hoy, ¿no crees? – Le dijo Joyce a Lily, cogiéndola del brazo, lo suficientemente fuerte como para que Lily soltara un gemido de dolor y se separara de su madre.
En ese momento, donde las cosas estaban a punto de empeorar, se escucharon unos estruendosos ruidos en la entrada de la casa. De pronto, todo pareció estar en silencio y Lily pudo ver cómo dos hombres entraban por la puerta principal. Uno iba corriendo hacia ella.
- ¡Stacy! – Gritaba, algo nervioso, mientras recorría el living y se acercaba a Lily - ¿Dónde está? – Preguntaba, con un tono altivo. La señora Evans se interpuso entre la puerta y el chico, con una mirada desafiante, sin prestarle demasiada atención al otro hombre que le miraba con una sonrisa de soslayo.
- ¡Jovencito, usted no se acercará a Stacy ni un centímetro! – Sentenció con los brazos abiertos, ocultando la puerta, sin grandes respuestas. Mientras, Joann miraba la escena perpleja.
- Ryan… - Murmuró Lily, aliviada – Pensé que nunca llegarías.
- ¿Qué? – Preguntó Joyce sin entender nada. Absolutamente nada.
- Yo llamé a tu hija – Dijo el otro hombre, parado algo lejos de ellos, que Joyce distinguió enseguida, mientras los ojos se le nublaban – Sabía toda la historia entre Ryan y tu sobrina, Joyce… no puedo creer todo lo que me ha contado Lily.
- ¿Ah, sí? ¿Y qué te ha dicho exactamente? – Preguntó mirando a su hija inquietamente, para luego quedar mirando al hombre otra vez. Los ojos marrones del señor brillaron frente a ella.
- Así que ahora te dignas a hablarme. A hablarle a un viejo hombre que trabaja en una gasolinera, ¿No?
- Papá… - Murmuró Ryan, algo albergado ya en la situación.
- Vaya, no has cambiado nada – Sentenció Joyce, sin moverse ni un centímetro – Estás igual que hace 20 años atrás.
- ¿Qué? – Preguntó Lily sin entender lo que ocurría entre el padre de Ryan y su madre - ¿Ustedes se conocían?
- Íntimamente – Dijo el hombre, con naturalidad, como si lo que ocurría en esos momentos fuera lo más normal del mundo – Fuimos novios, ¿No te contó, Lily?
Joyce miró al hombre con un brillo amenazador y cerró los ojos con fuerza, sin mirar la furiosa y relegada mirada de su hija. Ahora a ella le tocaba dar explicaciones, pues bien, pero ese hombre se iría de su casa enseguida.
- ¡¿Pero qué diablos está pasando aquí?! – Gritó Joann, lo suficientemente alto como para que todos los presentes, más algunos vecinos, la oyeran. Se encontraba tensa, con los labios oprimidos y los ojos bastante extraños - ¡Estamos en la boda de mi hija! ¡Todos los invitados deben estarse preguntando por qué vinieron! – Joyce iba a decirle algo pero Joann continuó hablando - ¡Mi hija ya quiere casarse con Justin! Y ustedes… ¿Ustedes pelean en este momento? – Lily había abierto la boca para decir algo, pero Joann levantó su mano, indicándole que se callara - ¡Basta! ¡Basta! Ahora mismo iré a ver a mi hija para que terminemos con la boda.
- No, mamá, no quiero – Sentenció una voz detrás de Jaonn, quien se giró con el rostro pálido, esperándose lo peor. Lily sonrió involuntariamente. Ryan soltó un suspiro de alivio y Joyce cerró sus manos en puños, visiblemente molesta. Joann miró directamente los ojos de su hija, quien se encontraba mirándola de vuelta, y con la voz dura y segura, le dijo - Ya no quiero casarme.
¡Wooow:O, qué difícil fue para mi escribir este capítulo estuve muchos días pensando si lo dejaba así o le quitaba cosas o le agregaba, pero después de que me durmiera a las 4 de la mañana y me despertara para ir al computador a escribir, me dije que éste sería el capítulo. Y espero con ansias que les guste, porque o si no, me tiraré a un pozo y no saldré nunca más :$
¡GRACIAS A TODAS POR SUS REVIEWS!
Queda
poco para el final de la historia :D espero que les esté
gustando.
REVIEWS, GO!
ClockyEvans
