Legend of Zelda

Women in Love

Capitulo 02

It's strange... looking for love... the only thing we found... was pain...

— Ok, chicas, hora de investigar nuevamente en el pueblo — Dijo Malon

— ¡Sí! — Afirmaron las otras dos.

Luego de haber trabajado hasta el mediodía, las tres chicas partieron nuevamente en busca de Link o de alguna información de él. Esta vez probaron ir las tres juntas, y decidieron visitar la alcaldía del pueblo, para ver si había algún registro de habitantes y viajeros que cruzaban el pueblo.

Tuvieron que esperar treinta minutos hasta que el mayor pudo atenderles. Las chicas hicieron las preguntas al señor, pero este no pudo ayudarles mucho, ya que el único registro existente era el de habitantes permanentes, pero no de visitantes. A pesar de eso, el alcalde le dio a las chicas tres puntos importantes de la ciudad que eran muy frecuentados por viajeros. Uno era la posada Imesh, donde muchos aventureros solían hospedarse durante su estadía en el pueblo. El segundo era la tienda de artículos del Sr. Macks, donde se vendían muchas cosas útiles para el viaje. Y por ultimo, la "Arena del Filo", donde se realizaban torneos entre sableadores, o todo tipo de guerreros con armas blancas.

Al ver que había tres lugares para visitar, las chicas supieron que tendrían que separarse nuevamente, y así arreglaron que Saria iría a la posada, Ruto a la arena y Malon a la tienda.

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Durante su viaje, Saria pasó por muchos mercados y otros centros donde se acumulaba la gente. Las personas ni parecían notarla por su baja estatura, pero eso no le importaba. La Kokori solo siguió avanzando por el mercado hasta salir por el otro lado y llegar al vecindario donde supuestamente estaba la posada Imesh. Tuvo que preguntarle a un par de personas sobre la ubicación de esta, hasta que finalmente logro llegar.

La posada era evidentemente muy grande, debía ser capaz de hospedar al menos veinte personas. Al entrar, Saria vio una recepción con una chica trabajando allí. Un hombre se encontraba hablando con ella en voz baja, hasta que finalmente dijo "Muchas gracias" y "Adiós", y empezó a caminar a la salida. Saria y ese hombre pasaron el uno al lado del otro... y allí fue cuando ocurrió...

La niña no sabia como explicarlo... pero por un momento sintió como si sus fuerzas fueran drenadas de su cuerpo, cayendo de rodillas. Ella no podía entender lo que ocurrió... pero sabía que ESE hombre tenía algo que ver. La kokori, aun arrodillada y apoyándose sobre una mano, miro sobre su hombro al señor que se dirigía a la puerta de salida. Era muy alto, de mayor edad, y vestía una oscura capa. Su cabello era castaño y grisáceo y le llegaba hasta un poco mas de los hombros. Y cuando este voltio a ver a la niña justo antes de salir, Saria pudo notar que tenía una elegante y fina barba y unos ojos negros muy profundos.

¿Quien era ese hombre y que demonios ocurrió entre ellos recién? ¿Por qué ella sintió ese golpe en su interior? Se sentía tan horrible y tétrico... ¿Qué pasaba?

No pudo ni llegar a hacer una pregunta, porque después de mirarla, el hombre se fue finalmente de la posada.

— ¿Estas bien? — Pregunto la trabajadora.

— Sí...

¿Por qué... ? ¿Por qué sintió como si una mano oscura golpeara su alma?

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Cuando llegó a su destino... Ruto no pudo evitar el sentir un poco de asco ante una zona tan machista, todos eran hombres corpulentos y musculosos, pero este no era para nada un lugar para una mujer, al menos que haya alguna mujer que disfrute estar rodeada de machismo, sudor y hombres mostrando pecho y espalda. Por más que buscaba, no podía encontrar ni una mujer entre todas las personas que rodeaban aquella arena de combate, en la cual se encontraban momentáneamente combatiendo dos titanes a mano limpia.

Se sintió un poco asustada al estar entrando sola en ese lugar, a miedo de ser en alguna forma abusada por alguien, pero no iba a dejar que un poco de nerviosismo la detuviera. La joven Zora cruzó entre los musculosos hombres como si nada... dirigiéndose hacia el escritorio donde estaban los directores de aquellos eventos.

— Buenos días, señores — Saludo normalmente.

— ¿Se le ofrece algo, señorita? No es común ver mujeres por aquí.

Ruto entendió al instante que la única razón por la cual aquel hombre iba a mencionarle algo tan obvio era porque él no la quería a ella aquí. Pero ella no iba a dejarse echar sin conseguir algo de información.

— Disculpe las molestias, señor. Mi presencia aquí tiene una simple razón: Estoy buscando a un hombre.

De los dos hombres que estaban en aquel escritorio, el que ya había hablado se mantuvo serio, pero el otro dejo escapar una ligera risa de burla.

— O sea... usted, señorita, esta buscando información... ¿Estoy en lo cierto? — Dijo el mismo hombre que ya había hablado.

— Supongo que puede verse de ese modo — Respondió ella

— Pues lamento mucho informarle esto señorita, pero aquí la información posee un precio — Eso ya era predecible para la ex—princesa. Esto no iba a ser fácil — Por desgracia, estoy seguro de que usted no tendrá el dinero necesario... ¿Verdad?

— Verdad — Respondió ella firmemente — Pero estoy segura de que el dinero no es el único método de pago por aquí... ¿Verdad?

— Verdad — Respondió nuevamente el mismo hombre — Pero al 'maestro' no le gustan los de su clase... si me entiende claro.

La mujer marina no pudo evitar el figurar una mueca de disgusto ante tan desagradable comentario. De cualquier forma... tendría que seguir.

— ¿Y no habrá algo que mi clase pueda ofrecerle al 'maestro'?

— Sangre — Dijo rápida y secamente — Ofrézcale sangre...

— ¿¡Sangre?

— Mire detrás de usted...

Ruto decidió obedecer, centrando su atención en la arena de combate. Ahora había otros hombres luchando, uno era delgado y llevaba unos nuchakos, y el otro era robusto, barbudo, y llevaba consigo un hacha. Ambos contrincantes peleaban ferozmente, era evidente en ambos el deseo de acabar a su oponente. La batalla se encontraba pareja al comienzo, pero evidentemente el combatiente con mayores músculos estaba tomando la ventaja... y el momento importante llegó cuando el hacha del barbudo hizo un severo corte en el hombro izquierdo del otro muchacho... la sangre era terrible.

Todas las personas en los alrededores aplaudieron el evento. El muchacho de los nunchakos se encontraba ahora de rodillas en el suelo, con una mano apoyada en la plataforma junto a sus armas y la otra sobre la herida. Un charco de sangre se había formado en el suelo, y la mitad del pecho del joven también se encontraba herida.

Ruto corrió la mirada ante tal horrendo espectáculo, esto ya era demasiado... pero aquellos hombres no iban a aceptar ni debilidad ni sensibilidad.

— Siga mirando... ya que el joven es quien ganara la batalla.

La muchacha se pregunto si ellos se estaban burlando de ella o que, pero decidió seguir mirando. Quizás no conseguiría ni rastro alguno de Link en esto, pero tenia que tratar. La batalla seguía detenida en el mismo punto donde quedo, el joven seguía de rodillas y el titán seguía mirándole de manera dominante. El corto publico, compuesto por otros combatientes, gritaba para que el barbudo terminara con su oponente... estaban sedientos de sangre. El titán empezó a caminar lentamente hacia el joven, con el hacha al hombro mientras sonreía maliciosamente, estaba listo para matarlo y quería ver el miedo en los ojos de aquel muchacho... pero este no mostraba miedo, su fuerte mirada se mantenía firme ante la posible muerte. Esto disgusto al hachero, quien decidió finalizarlo de una vez y para siempre de un rápido hachazo... pero en el último segundo, el joven sujeto firmemente sus nuchakos y atrapo el hacha entre estos, para luego jalar de esta y dejar desarmado a su oponente. El barbudo quedó indefenso ante su oponente, quien no tardó en levantarse y, a pesar de su grave herida, empezar a dar múltiples golpes a su oponente... los nunchakos dejaban múltiples marcas rojas alrededor de su cuerpo... y un fuerte golpe en la cabeza termino rompiéndole el cráneo al pobre individuo y matándolo finalmente...

El cuerpo del barbudo cayo muerto en una esquina de la plataforma... mientras que el joven vencedor retomaba su arma y la ajustaba nuevamente a su cintura, para luego centrar su atención en su herida. El público estuvo temporalmente callado, pero al final todos empezaron a gritar alabando al joven vencedor, a quien no parecía importarle eso en nada.

Finalmente terminada la pelea, Ruto volteo nuevamente a los dos hombres... esperando que estos finalmente le dieran las respuestas...

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— Buen día — Dijo Malon entrando a la tienda que finalmente encontró

— Eh... hola — Respondió el joven que se encontraba atendiendo el local — Bienvenida a la tienda del Sr. Macks ¿Se le ofrece algo?

Malon miró la tienda cuidadosamente. Tal y como pensó, en este lugar también vendían armas y otros tipos de cosas... la muchacha contempló todos los artículos que les habrían venido muy bien a ella y sus amigas durante sus viajes. Pero entre todos los artículos... había uno que le llamaba mucho la atención.

— Disculpe... ¿Podría decirme que es aquello? — Preguntó la chica señalando aquel objeto en particular.

— Oh, tienes vista instintiva, muchacha — Comentó el joven

— ¿Vista instintiva?

— Lo que estas viendo es lo ultimo en armamento, es un modelo de las armas que se usan ahora en el este.

— ¿ESO es un arma?

— Eso es un... "Arma de Fuego"

— ¿De fuego?

— Es un arma de la tecnología, mi niña, es capaz de causar mas daño que cualquier espada... ¡Y no necesitas estar cerca de tu enemigo para hacerlo funcionar!

— No entiendo como algo tan chico puede ser tan poderoso... ¿Tiene un nombre?

— Se llama... Revolver

— ¿Revolver? Que raro...

Fue entonces nomás cuando se dio cuenta de que se había vuelto a distraer con algo que no tenía importancia. Su objetivo ahora era conseguir información sobre Link...

— Disculpe... pero ahora que recuerdo, no vine por eso. Yo... estoy buscando información.

— ¿Información?

— Sí, quisiera saber si cierto hombre pasó alguna vez por aquí...

— ¿Y... que clase de hombre era? Quizás pueda identificarlo...

— ¿Ha oído hablar de "Link"?

— ¿Link? No, jamás he oído ese nombre...

— ¿Y no lo ha escuchado por el nombre de "Timeslayer"?

— No, tampoco...

— Pues entonces se lo describo. Él es un poco mas alto que yo, cabello rubio, ojos celestes, muy guapo, y es un experto con la espada y manipula muchas armas.

— Pues... yo he conocido a un hombre con las habilidades que mencionas, pero no era ni rubio ni de ojos celestes.

— ¿No? ¿Y que clase de hombre era entonces?

— Uno muy... misterioso, diría yo... él estuvo comprando cosas aquí por un largo periodo de tiempo...

— ¿A que se refiere?

— Veras, lo conocí hace casi un año, y desde entonces, ha estado comprando todo tipo de objetos aquí, hasta hace solo tres meses.

Malon se sorprendió al instante... era curioso, pero si duda se trataba del mismo hombre del que le hablo el señor Sickal, el orfebre. Un hombre que estuvo comprando una inmensa cantidad de artículos para el combate durante nueve meses... extraño... ¿Por qué seria? ¿Para que podría querer un hombre tantas armas? ¿Acaso para una guerra? Pero aunque lo fuera, las armas seguramente no vendrían a ser compradas en lugares privados o cosas así... obviamente esas compras quisieron mantenerse en secreto. ¿Pero por qué?

— En fin... no encontré lo que buscaba, así que me retiro.

— Lamento no haber podido ayudarte.

— Esta bien, solo tengo una última pregunta.

— ¿Cual?

— Ese... Revolter

— Revolver — Le corrigió el joven

— Eso... Revolver... ¿Cómo funcionan?

— Yo no sé mucho de eso, pero hay alguien que sabe todo lo que hay que saber sobre este tipo de armas.

— ¿Quien?

— Sickal Tigerson

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Saria estaba ahora regresando a la casa del señor Héctor, casi segura de haber sido quien menos información había conseguido. Nunca hubo un Link, ni Timeslayer en la posada, y la encargada tampoco pudo identificar a un rubio guapo de ojos celestes y experto sableador.

La pequeña Kokori no podía entenderlo... si Link había venido a este pueblo... ¿Entonces por qué no había ni rastro de él? Los viajeros no solían pasar desapercibidos en los pueblos que visitaban, y era demasiado que no hubiera ni una pista de él... es como si Link hubiese querido pasar desapercibido, como si hubiera estado escondiendo su presencia al entrar al pueblo... ¿Pero por qué haría algo así?

Sin poder ni imaginar una respuesta a sus preguntas, la joven Kokori volvió a lo de Héctor cuando ya estaba atardeciendo, encontrando a Ruto sentada en la cama de la habitación de ellas.

— Hola, Saria

— Hola, Ruto — El tono de voz de la niña demostraba su estado de animo...

— No encontraste nada... ¿Correcto?

— Sí... es correcto. Link no estuvo en la posada que nos dijeron, y aunque revise en otras, fue en vano.

Hubo un momento de silencio, Saria se sentó en su cama... no sabia que hacer ni que decir... parecía ser que estaban complemente atoradas en su búsqueda... pero necesitaba preguntarlo...

— Ruto... ¿Cómo puede ser que Link haya pasado por este pueblo sin dejar ni un rastro de él?

— Saria... yo SÍ encontré algo...

Nuevamente el silencio invadió el cuarto, durante el cual la niña se paro de golpe sobre su cama mirando a su compañera a los ojos...

— ¿¡QUÉ DIJISTE?

— No es seguro... pero parece que hay alguien que si ha sabido del Timeslayer...

— ¿¡Hablas en serio?

— Hablo en serio, Saria, pero te repito... no es seguro. No estoy segura de que realmente conseguiré la información...

— ¿ConseguirÁS? — La kokori no sabía porque su amiga hablaba refiriéndose al futuro.

— Esta noche tengo que ir a un lugar... y quizás allí, me den la información... pero no estoy segura de si realmente tienen la información es todo una falsa... ¿Entiendes?

— Entiendo, pero... ¿Es seguro?

Ruto dudó por un segundo...

— Sí, es seguro, no tienes de que preocuparte...

— Pero... ¿Esta noche no pensabas ir al bar?

Era verdad, Ruto tenia planeado ir a la cantina esa noche, a la cual no pudo asistir el día anterior por no ser precisamente un día en el cual se soliera reunir la gente. Pero hoy sí habría muchas personas... y quizás allí podrían conseguir algo de información. Ruto estaba pensando en dejarle esa tarea a una de sus amigas... pero siendo eso un bar, obviamente no dejarían entrar a Saria...

— Pienso pedirle a Malon que tome mi lugar en eso...

— Ya veo... — Dijo deprimida...

— ¿Por qué suenas así? ¿Estás triste?

— Sí... tú y Malon irán a buscar más y más información esta noche, y yo, en cambio, no tengo nada mas que hacer que quedarme aquí...

Ruto no podía culparla... ella también se sentiría triste si no pudiera colaborar en la búsqueda de Link... pero con lo inseguras que eran las pistas, difícilmente podrían conseguir alguna pista certera. Y ahora ella iba a arriesgar su vida por una esperanza muy frágil...

"Como veras, ese hombre a ofrecido sangre... tanta la suya como la de su enemigo". Así lo habían explicado esos hombres al tema de 'ofrecer sangre'. Le estaban pidiendo a ella que participara en un combate a muerte. Si hay algo que ese 'maestro' podía querer de ella, era el ver a una mujer peleando como aquellos salvajes hombres que circulaban tanto por esa arena... aunque ella pensaba que lo que ese hombre probablemente quería era ver una mujer masacrada.

La cita seria esa noche, en la cima de una torre del pueblo... y nada ni nadie le garantizaba el poder salir viva de esto. Pero esta era una oportunidad que no podía perder, ya que esos hombres reconocieron el nombre "Timeslayer". Por lo visto Link había estado en aquella arena alguna vez.

Le había dicho que llevara algún arma, la que ella quisiera... pero con o sin armas... ¿Cómo podría ella ganar un combate como el que había visto hoy? Si bien ella tenia la fuerza que obligatoriamente había tenido que conseguir durante sus viajes, igualmente ella estaba lejos de ser una guerrera... sin embargo, si había una mínima chance de conseguir al menos una pequeña pista de Link... aunque solo fuera eso... ella no desistiría... pondría su vida en juego para esto.

— Hola, chicas — Malon había llegado...

— Malon — Dijo Ruto, levantándose de la cama — Necesito hacerte una pregunta y pedirte un favor...