Legend of Zelda

Women in Love

Capitulo 08

I wasn't expected... but surely feared. Even so... if the time has really come... then we won't doubt about it... We'll show our true self...

Los verdes ojos de la Kokori se enfocaban en las oscuras irises de aquel que la estaba sujetando. Pero su vista se nublaba a medida que el aire se le iba sin posibilidad de ser recuperado. La niña se esforzó por patear el brazo de su agresor, pero sin obtener absolutamente ningún resultado. Sentía que iba a terminar asfixiada cuando, para su alivio, la mano que la sujetaba aflojó un poco la presión, permitiéndole recuperar el aire.

Pero a pesar de todo, lo que realmente no podía creer que ESA persona estuviera estrangulando.

- Ya había notado algo especial en ti, niña - Dijo Raúl con seriedad - Pero... ¿Una Sabia? Realmente me sorprendiste...

El supuesto sacerdote y diplomático la levantó un poco mas, oprimiendo con fuerza su cuello nuevamente, aunque solo duró unos segundos. Si bien Saria estaba realmente incomoda por esto, podía notar que el hombre nunca la dejaba absolutamente sin aire, lo cual posiblemente significara que no iba a matarla...

- Ahora... será mejor que respondas a mis preguntas - Dijo confirmado lo sospechado.

La presión en su cuello fue detenida repentinamente cuando Raúl recibió un repentino golpe en la espalda, lo cual provocó que soltara a la Kokori, quien cayó al suelo tratando de recuperar el aire. El susodicho sacerdote volteó lentamente para ver a la débil Zora, manteniéndose con el último aliento de sus fuerzas.

Ruto juntó todas las fuerzas que su espíritu le permitió acumular, y con un salto dio una admirable patada voladora directo al pecho de quien estaba lastimando a su amiga, pero él apenas tembló ante el ataque, y tan pronto la ex-princesa apoyo ambos pies en el suelo, un golpe que no pudo ver fue aplicado a su estomago, su cuerpo se encorvó y sus piernas perdieron la fuerza necesaria para sostenerla, por lo cual cayó al suelo abrazando donde le dolía. Trato de levantarse nuevamente... pero su cuerpo se sentía REALMENTE muy pesado... de hecho, incluso parecía terriblemente difícil el mantener los ojos abiertos...

Habiéndose encargado ya de la guerrera, Raúl volteó a ver a su blanco, la pequeña Kokori, a quien esta vez sujeto de la ropa en su alzamiento menos doloroso, hasta que fue estrellada nuevamente contra la pared, con lo cual entendió que su atacante estaba exigiendo su atención.

- Escúchame bien, querida Sabia... y mas te vale que respondas a esta pregunta: ¿¡Dónde esta Link?

Aquella pregunta la dejo con los abiertos... al instante entendió que él pensaba que ella sabia algo de Link, quizás de alguna forma este hombre sabia que los Siete Sabios estaban relacionados con el Héroe del Tiempo... pero ese era el nombre difundido... si este hombre conocía su verdadero nombre de dicho héroe, entonces eso significaba que tuvo que conocerlo o saber de él en una forma relativa... ¿Pero cómo?

- ¿No escuchaste? - Preguntó sacudiéndola - ¿¡Dónde esta Link?

El hombre soltó las ropas de Saria, solo para sujetarla nuevamente del cuello antes de que cayera, nuevamente aplicando presión para forzarla a hablar, cuando repentinamente, para sorpresa del opresor, unos brazos metálicos atraparon su cuello, jalándolo hacia atrás y hasta la puerta, donde la persona que lo tenia sujetado por detrás apoyo los pies sobre los marcos para fortificarse y así sacar al hombre del cuarto, pero ni aun así él había soltado a Saria.

Con una ágil patada, el atacante logró que Raúl perdiera el equilibrio en una pierna, cuya rodilla cayó al suelo. Solo entonces... LA atacante se mostró.

- Tu...

- ¡Sí, yo! - Gritó Malon, apretando mas que nunca los puños de acero que Ruto había conseguido, y librando toda su furia en un golpe acecino.

Raúl cayó de espaldas, su frente con un ligero corte. La kokori cayó inconsciente a un lado de ellos. Sin dejar pasar la oportunidad, la cowgirl se sentó sobre el supuesto sacerdote, apresándolo y empezando a golpear el rostro de ese hombre sin piedad. No entendía bien lo que pasaba... pero ya había visto a sus amigas lastimadas y el único responsable posible era este hombre, a quien haría pagar por ello...

Golpeó con metal aquel semblante pacifico hasta cansarse, solo entonces Raúl le devolvió la mirada, la cual Malon definitivamente no pudo comprender, pues aquella mirada no mostraba odio, ni furia ni rencor... solo una profunda mirada seria y... triste. Cerró los ojos... y cuando volvió a abrirlos... su cabello agitándose fue lo último que se vio. Malon no supo lo que pasó...

Fue como si la gravedad se retorciera, forzando la realidad con ella. Una fuerza incontenible la movió a ella y a todo lo que seguía a sus espaldas... las construcciones destruyéndose... disolviéndose como arena. Una ola de poder que arrasó con todo...

Para cuando se dio cuenta, ya estaba fuera de la clínica, o lo que quedaba de esta... pues gran parte había sido reducido a escombros en meros segundos.

Esforzándose, la pelirroja logró levantarse, dándole nula importancia a la pesadilla que había pasado, pues si bien le preocupaba, también había otras prioridades, mas importantes aun. A pocos metros de ella se encontraba a aquel hombre, sosteniendo Saria con un brazo contra su pecho. La pequeña estaba dormida. Bien por ella...

- No te entrometas... - Advirtió con severidad aquel hombre...

No obstante, Malon hizo caso omiso a aquellas palabras, comenzando a correr directamente hacia su actual enemigo, su puño derecho firme, mientras que el Raúl permanecía pasivo, hasta que finalmente la cowgirl estuvo cerca de él, y entonces, solo le bastó golpear el pecho de la joven con la palma de su mano para enviarla a volar mas de diez metros de distancia.

Pero Malon no era ninguna tonta, su plan había funcionado a la perfección. Su brazo, que jamás estuvo destinado a golpear a su oponente, atrapó adecuadamente a su amiga por las ropas, quien fue jalada con ella cuando fue arrojada por los aires. La cowgirl cayó de espaldas al suelo raspándose contra este, pero protegiendo delicadamente a Saria entre sus brazos. La pequeña ahora estaba bien...

El sacerdote no mostró ninguna sorpresa ni preocupación ante lo ocurrido, sino que permaneció estático en donde estaba, esperando a que, tal y como sabia que ocurriría, Malon volviera por él...

- No sé quien eres - Dijo ella, tomando la iniciativa - Pero si insistes en lastimar a mis amigas... - La muchacha se detuvo, haciendo el gesto de chocar su puño derecho contra la palma izquierda - ...tendrás que matarme primero!

Sin embargo, las palabras no sirvieron para nada. Raúl suspiró, corrió unos cabellos de su frente, y procedió a caminar lentamente hacia la joven, quien decidió adelantarse y atacar, corriendo nuevamente hacia él, decidida a dar el golpe que supuestamente iba a dar antes, pero dicho ataque fue fácilmente atrapado por la mano del sacerdote, quien no la dejó ir. Ella trató de atacar con su otro puño, pero este sufrió el mismo destino que el anterior.

Estaba casi desesperada tratando de librarse de aquel aprieto, pero entonces las manos de Raúl hicieron lo que ella no pudo creer, ni con sus propios ojos... rompió los puños de acero... desintegrándolos sobre las manos de Malon.

De un simple movimiento con los brazos, Raúl arrojo nuevamente a la pelirroja por los aires hasta arrastrarse contra el suelo. Prosiguió caminando hacia la osada muchacha, quien asustada retrocedía como podía, hasta que sus manos, tanteando el suelo, encontraron un ligero caño de acero del tamaño y largo perfecto para simular a una espada, y al volver su mirada a su enemigo, quien ya estaba casi frente a ella, se levantó rápidamente golpeando horizontalmente su arma contra el rostro de aquel hombre, cuya cabeza quedó mirando hacia un costado mientras el caño seguía su camino por la inercia.

Sin querer perder la oportunidad, Malon repitió el mismo movimiento de forma inversa, pero esta vez, antes de que golpear el rostro, el arma se estrelló contra el puño que Raúl interpuso en el camino, y por mas sobrenatural que pareciera, el bastón de acero quedó doblado contra la mano del supuesto sacerdote, quien lo sujetó y, de un rápido movimiento, volvió a tirar a Malon al suelo...

No sentía ganas de volver a levantarse, pero sabiendo lo cerca que estaba su adversario, no tenia opción. Ella se mantuvo en posición defensiva, esperando cualquier cosa de aquel hombre, pero cuando este llegó hasta ella, no hizo nada. Simplemente se quedó estático, mirándola con esos pasivos y tristes ojos que ella no podía entender. Indiscutiblemente tenía curiosidad... pero no iba a preocuparse de semejantes cosas cuando tenía una responsabilidad mas importante: Salvar a sus amigas.

Sin remordimiento, la joven pelirroja atacó con las manos desnudas, clavando su puño derecho con todas sus fuerzas contra el rostro del proclamado diplomático, quien no hizo nada para defenderse del ataque ni opuso resistencia. Por ende, su cabeza quedo torcida hacia un costado y ligeramente inclinada hacia atrás. Sus ojos permanecieron cerrados un instante... pero en ningún momento Raúl mostró señal de dolor, y Malon lo sabía... ese golpe, en el cual empleó tanta fuerza como jamás había usado, no había sido NADA para aquel hombre...

Él la miro por el rabillo del ojo izquierdo sin haber cambiado la posición de su cabeza y con el puño de la jovencita aun clavado en su mejilla. Nuevamente esa mirada de profunda tristeza que Malon estaba comenzando a odiar...

Pidiendo perdón en silencio, Raúl fue el siguiente en atacar, a tal velocidad que la pobre Cowgirl no pudo ni darse cuenta hasta que el gran puño de su enemigo estaba en su estomago, quitándole en un instante todo el aire y la fuerza...

Empezaba a sentir como sus piernas le fallaban y su conciencia iba desvaneciéndose... dándose cuenta de que estaba por caer desmallada al suelo...

- ¡NO! - Gritó su mente...

No podía... no podía dejarse vencer así... sus amigas dependían de ella. No quería ni imaginar lo que les pasaría si no hacia algo...

Desespera, trató de mantenerse firme, pero no lograba estabilizar sus piernas, viéndose así obligada a sujetarse de las ropas de su propio enemigo, por mas humillante que fuera... era la única forma que tenia en esos momentos para no caer rendida al suelo. Curiosamente, Raúl parecía ajeno a lo que pasaba frente a él

Sin embargo, el golpe recibido no solo le había quitado las fuerzas, sino también el aliento, imposibilitándole el recuperarse, y por mas que luchara... su caída seria eventualmente inevitable... sin nada que pudiera hacer.

Pero para su sorpresa, en el momento que estuvo por caer... los brazos de la persona a quien se estaba sujetando la sostuvieron, evitando que cayera y abrazándola gentilmente.

La joven no sabia que sentir ante este hombre que la confundía cada vez mas, pero la furia que tenia en ese momento, ya fuera hacia ese hombre por lo que le hizo a sus amigas o a si misma por no ser lo suficientemente fuerte, no la dejaban pensar con claridad. Pero viendo que obviamente no podría hacer mas para luchar contra este hombre, no lo quedaba otra mas que tragarse el orgullo y sufrir la humillación. Todo fuera por sus amigas...

- Por favor... - Suplicó - No... no lastimes a Saria... ni a Ruto... por favor...

El sacerdote permaneció en silencio, manteniendo cómoda a la joven en sus brazos y acariciándole suavemente la cabeza, caricias en las que ella podía sentir un deje de arrepentimiento.

- Esa Kokori es una de los Siete Sabios, aliados del Héroe del tiempo... - Comenzó a relatar Raúl.

Malon movió apenas el rostro, o tanto como pudo, en un gesto de afirmación que aquel hombre con poderes sobrenaturales sintió sobre su pecho, una indicación para que prosiguiera...

- Es precisamente a ese Héroe del Tiempo, Link, a quien yo estoy buscando.

La pelirroja tragó saliva. Que este hombre estuviera buscando a Link, lo cual ya le sorprendía, y que para encontrarlo empleara métodos tan violentos no podía significar nada bueno.

- Si tu puedes decirme donde esta, las dejare tranquilas ahora. De lo contrario, tendré que obtener la información por la fuerza. Ustedes eligen.

Semejante chantaje la hizo enfurecer mas. Pero las deducciones de ese hombre eran completamente erróneas, pues ellas en realidad no tenían idea del paradero de Link, a pesar de que dos compañeras hayan sido una vez aliadas de él. No tenia forma de darle a Raúl la información que él deseaba, y eso la asustaba... pero algo, un presentimiento, la incitó a hablar con honestidad.

- Nosotras... - Dijo con dificultad... - Nosotras... no sabemos... de Link.

Raúl alzó las cejas. No creía que la pelirroja estuviera mintiendo, pero esa verdad le sorprendía.

- No... hemos sabido de él... en mucho tiempo...

Esta vez, la mirada del diplomático demostró sincera preocupación, tratando con delicadeza a la cowgirl para poder mirarla a los ojos.

- Nosotras... también le estamos... buscando... - Y esas fueron sus últimas palabras antes de caer inconsciente...

El sacerdote sintió un inmenso remordimiento invadiéndole... ¿Cómo pudo cometer semejante error, involucrando inocentes en su asunto personal? Todo por la maldita ansiedad de creer haber conseguido una pista. Nunca se perdonaría a si mismo... no después de haber cometido semejante atrocidad a tres pobres niñas.

Lentamente y con delicadeza, apoyó el cuerpo de la chica pelirroja sobre el suelo, sintiendo angustia con solo ver su rostro en pena. No esperaba ser perdonado... pero al menos se encargaría de deshacer el daño hecho, aunque fuera solo físicamente.

Delicadamente apoyó su mano sobre el vientre de la jovencita, con tanto cuidado como pudo para no presionar donde ya la había golpeado.

Ella no se enteraría de esto, y probablemente se sintiera confundida al despertar, pero eso no importaba. Él iba a ayudarla...

Lentamente, una luz empezó a surgir sobre el vientre de la pelirroja, un destello producido y cubierto por la mano del sacerdote... un brillo que empezó a erradicar todo mal del cuerpo de aquella chica, hasta finalmente dejarla en un estado de salud físico literalmente perfecto.

Tomando a la muchacha en brazos, el hombre procedió a caminar hacia donde se encontraba dormida la pequeña Kokori, entre las ruinas de la clínica que ahora se arrepentía de haber destruido. Una vez cerca de la pequeña chica que antes confiaba en él, lo cual le dolía severamente, procedió a hacer sobre ella lo mismo que hizo con la cowgirl... librándola de todo dolor.

Con la pelirroja en brazos y la peliverde apoyada sobre su amiga, decidió ir a chequear a la tercera chica, pero para su sorpresa, se encontró con esta caminando sobre las ruinas hacia él, con la poca fuerza que su tan maltratado cuerpo tenia. Eventualmente, ambos estaban frente a frente...

Ruto no le habló... solo lo miró con furia... pero cuando ese hombre realizó en ella lo mismo que realizó en sus amigas, curándola aun mas de lo que Saria había podido hasta devolverle perfectamente su estado físico... sintió que le perdía el miedo y el rencor a ese hombre, cuya mirada ahora solo mostraba compasión.

Decidiendo confiar, la joven extendió los brazos, diciéndole sin palabras que dejara a las chicas en sus brazos. Raúl obedeció, procediendo lentamente a dejar a las chicas en brazos de la Zora aun cubierta en vendas bañadas de sangre. Realmente le sorprendió que esa chica pudiera soportar por si sola el peso de ambas muchachas y sin demostrar ninguna dificultad.

- Las tres están sanas ahora. Me disculpo por lo que he hecho. Creí que ustedes eran aliadas de Link...

La sorpresa era evidente en el rostro de la Zora, y sin dudarlo preguntó...

- ¿Qué relación tienes con Link?

- Él es mi enemigo - Respondió con severidad.

La sorpresa se incremento, mezclándose con miedo y confusión. No sabía que esperar de aquel hombre ahora... pero Raúl simplemente dio media vuelta, comenzando a alejarse de ella...

- Les deseo buena suerte en su búsqueda - Dijo en voz alta y sin mirarla - Porque cuando yo lo encuentre... lo mataré.

A pesar de la severidad de aquel ultimo comentario, Ruto no se sorprendió esta vez, pues la severidad en su semblante era aun mayor.

- Aunque no hayamos encontrado a Link... - Relató, causando que Raúl se detuviera por un momento - ...nosotros somos, y siempre seremos sus aliadas... sus eternas aliadas. Sin importar la circunstancia...

El mensaje era una advertencia, dejando en claro que si él era enemigo de Link, también lo era de ellas. Pero eso no significó mucho para el sacerdote.

- No importa. - Respondió sin voltear, pero mirando a la Zora por encima de su hombro - jamás podría culpar a aquellas personas... que luchar por amor. - Ese comentario causó un ligero sonrojo en la ex-princesa - Mi asunto con Link es simplemente con él... yo no tengo ni tendré nada contra ustedes... incluso si deciden pelear a su lado y en contra mía.

Sin mas decir, Raúl comenzó a alejarse nuevamente. Ruto simplemente lo dejó ir...

Ya sabía ella que, eventualmente, volverían a enfrentarse de una u otra forma, pero no estaba loca como para desafiar a aquel que había causado semejantes destrozos... al menos no tanto.

Raúl... un hombre tan misterioso... y con inmensos poderes... tanto para destruir como para sanar. Aun así... ella jamás sintió emociones negativas viniendo de aquel hombre, sino que en cambio, pudo sentir claramente la profunda amabilidad en su corazón...

No podía entenderlo... ¿Por qué un hombre como él querría matar a Link? ¿Cual podría ser la razón? Ambos eran buenos hombres... ¿Qué podía llevarlos a ser enemigos?

Cuando el sacerdote finalmente desapareció de su vista, la guerrera entendió que esta aventura a la que ellas se habían arrojado seria algo mucho mas serio de lo que jamás imagino, así como entendió que encontrar a Link costaría mas de lo que antes creyeron. Pero en ese mismo instante, mientras el sol empezaba a desaparecer en el horizonte, Ruto juró que lucharía por Link... sin importar las circunstancias... hasta el final.

———————————————————————————————————————————————————————————

Women in Love, Episodio 1. The End

Notas del Autor: Lamento haberme tardado tanto en actualizar, pero es que me costo mucho el decidir como desarrollaría este fanfic, sobre lo cual sigo indeciso (En mis ideas originales, Ruto terminaba siendo secuestrada en este cap). Por lo cual no puedo prometer rapidas actualizaciones.

Con este capitulo pongo fin a la primera parte de "Women in Love". Pero aun falta mucho para que este terminar esta historia…

¿Dónde esta Link? ¿Se revelaran las intenciones de Raúl? ¿Cómo evolucionara la relación entre las chicas? Todo se sabrá a su debido tiempo.

Les agradezco a todos los lectores por sus reviews. Son la mayor recompensa que puede recibir un escritor, y espero que sigan conmigo en este fanfic hasta el final.

Humildemente, Alexander.