Legend of Zelda
Women in Love
Capitulo 10
By the time we realized... our objectives had changed... but not absolutely. Even if we are separated... we are still a team... that's what we have vowed... that's what we will fulfil...
Mediodía en Astray...
- ¿Estas segura de esto? - Preguntó la Zora a su amiga.
- ¿Y vos? ¿Estabas segura de lo que hacías aquella noche? - Contestó la cowgirl, haciéndole recordar a su amiga la cicatriz que ahora portaría por el resto de su vida en su hombro.
Ruto optó por no discutir mas lo que ya habían planteado la noche anterior. A pesar de que creía que las tres estarían un buen tiempo discutiendo aquello, a los pocos segundos Malon decidió ir al bosque del norte, conocido como Jade Leaf. Como ya todas lo tenían en claro, una de las tres tenia que ir... pero una decisión tomada tan abruptamente no le parecía muy segura. De todas formas, ya no había que hacerle... la Zora ya se había ofrecido a tomar su lugar, pero la pelirroja estaba totalmente decidida a ser ella quien fuera el bosque.
Pero para ello, la joven necesitaría estar preparada... y esa era la razón de su presencia en aquella tienda de armas.
- ¿Señor Sickal? - Preguntó la pelirroja al entrar, y al instante el orfebre apareció por encima del mostrador.
- ¡Oh, pero si es la cowgirl! - Comentó el humorístico vendedor, para luego quedar algo plasmado al ver con quien venia.
- ¿Qué? - Preguntó Ruto ante la curiosa mirada - ¿Acaso nunca había visto a una Zora?
- Sí, pero nunca a una vestida.
La ex-princesa suspiró... y Malon procedió con lo que había venido a hacer.
- Sr. Sickal... he venido aquí por un arma.
- ¡Oh! Me alegra ver que recordó mi lema... ¡¡Sickal Tigerson tiene todas las armas, ja ja!
- Eh... sí - Contesto la joven con una risa nerviosa - Escuche por ahí que usted sabe todo lo que hay que saber sobre armas de fuego, ¿Es eso cierto?
- ¿Armas de fuego? - Consultó Ruto, ajena a dicho tema.
- Pues ha oído bien, mi niña. Tengo todo tipo de armas de fuego: Rifles, revólveres, ¡Lo que necesites lo tengo!
- Bueno... yo jamás he usado ese tipo de armas - Respondió ahorrándose el decir que jamás había usado un arma en realidad - Pero actualmente necesito algo poderoso, y tengo mis razones para ello... ¿Qué podría recomendarme?
Ruto volvió a suspirar... iban a estar aquí un largo rato...
—————————————————————————————————————————————————
Por otro lado, Saria se encontraba averiguando sobre el 4º elemento a investigar, el cual no podía compartir con sus amigas y que se trataba de la misteriosa puerta excesivamente cerrada.
Acompañada por una vela para iluminar aquel oscuro rincón de la tienda, la Kokori miró de cerca los candados y las cadenas. Lo primero que notó de estos era que todas las partes de semejante cerrojo estaban severamente oxidadas e incluso gastadas, lo cual solo podía significar que eran viejos... pero aquello era aun mas desconcertante teniendo en cuenta de que estos cerrojos no estaban aquí una semana atrás, según su sueño.
Lo segundo que notó era que la madera de la puerta se encontraba curiosamente fría... en una temperatura desacorde al ambiente. Preguntándose si podría romperse, dio un golpe directo... y no se sintió bien.
Acariciándose su puño... podría jurar que la puerta le había devuelto el impacto con multiplicadas veces la intensidad... como un rechazo a cualquier factor que pudiera resultar hostil para lo que fuera que habría allí dentro. Ni siquiera una excelente espada podría cortar esa madera.
Las cadenas se sentían aun mas frías... incluso irritantes al tacto. Definitivamente esta puerta no deseaba que nadie pasara por ella...
Lo curioso también era que todas los candados, seis en total, tenían sus cerraduras, diferentes en cada uno. Eso era un indicio de que existían las correspondientes llaves para dichos cerrojos, las cuales serian siete, contando la cerradura misma de la puerta y cuyo metal se encontraba en las mismas condiciones que las cadenas y demás.
Siete llaves... ¿Dónde podrían estar?
Decidida a realizar una ultima averiguación, la pequeña Kokori se acercó al cerrojo de la puerta junto a la vela para poder iluminar y husmear un poco a través del pecho orificio... pero antes de que pudiera hacer algo... sintió como si la temperatura a su alrededor disminuyera acorde a cada segundo que pasaba... hasta que la llama de la misma vela se extinguió.
Aterrada, Saria se alejó tan pronto como pudo de aquella endemoniada entrada. Fuera lo que fuera, el poder que mantenía aquella puerta cerrada estaba protegiendo a lo que se encontrara adentro en todos los sentidos... ¿Pero qué podría estar siendo protegido allí?
Fuera como fuera... para que semejante poder se mantuviera activo... entonces debía haber una fuente que lo mantuviera así y lo alimentara... ¿Pero dónde y cuál seria esa fuente?
Las siete llaves... y la fuente del poder. Esas eran sus claves para abrir esta maldita puerta... ¿Pero como podría encontrar esos elementos?
—————————————————————————————————————————————————
Luego de estar como media hora con el orfebre, Ruto y Malon finalmente salieron de la tienda de armas, esta ultima luciendo en su cintura o mas específicamente en la funda que vino de regalo, lo que Sickal Tigerson había definido como "Puro Poder", un magnifico revólver llamado Broken Butterfly. La pelirroja no sabía mucho, por no decir nada, de esta clase de armas... solo sabia que eran usadas de forma similar a las ballestas, y siendo así, no podía ser tan difícil. El orfebre le había enseñado como prepararlo y recargarlo, y las instrucciones para el combate era: Apunta, dispara y problema solucionado. Aunque le costaba creer que fuera tan fácil...
Ahora... Malon solo necesitaba un elemento mas para comenzar su viaje, el cual estaba decidida a iniciar cuanto antes.
- Iré en busca de un buen caballo para el viaje - Dijo seriamente la cowgirl.
- Malon... ¿Por qué la prisa? - Cuestionó su amiga con un deje de pena en la voz.
- Por favor, Ruto... ya lo sabes.
Sí... es verdad, ya lo sabía. Este asunto... esta misión de ellas... ya no era por el sentimiento que las tres compartían hacia Link. Ahora era por el bienestar y la vida de él... la cual se encontraba en un gran peligro teniendo a ese hombre persiguiéndole...
Incluso si eso significaba tener que enfrentarse a tal persona... ellas harían todo lo que estuviera a su alcance para ayudarle. Los sentimientos a confesar podrían esperar... si ya habían esperado tantos años, no seria tanto problema el guardarlos por un tiempo mas. Lo único importante ahora era asegurarse de que el hombre al que amaban se encontrara sano y salvo... y mantenerlo así.
- Volveré en cuanto sea posible - Continuó la pelirroja - Mándale mis saludos a Saria... y dile que lamento el no despedirme personalmente de ella, pero...
- Ya sé - Interrumpió la Zora - Odias las despedidas.
Realmente... era algo que Malon siempre trataba de evitar cuanto fuera posible. La muerte de su madre había marcado esa característica en ella... y la partida de Link terminó de definirla. Incluso aunque supiera que volvería a reunirse con la persona de la cual se separaría... ese mismo hecho era lo que la llevaba a nunca decir "Adiós"... para que así, al volver a verse... pudieran actuar como si jamás se hubieran despedido.
- Buena suerte, Malon.
- Gracias...
La ex-princesa respetaría los sentimientos de su amiga y no iba a decir ninguna palabra o frase de despedida... pero al verla alejarse, no pudo evitar correr hacia ella y darle un abrazo por la espalda, causando que su amiga se detuviera al instante. Con sus brazos rodeándole el torso y la cabeza hundida en su espalda... Ruto le comunicó sin palabras que se cuidara... que se asegurara de volver viva y que no le pasara nada... le comunico su miedo... el mismo miedo que Malon sintió cuando creyó tener a Ruto muriendo en sus brazos.
Y pensar que ella había tomado esta decisión para evitar que cualquiera de sus amigas se arriesgara, especialmente quien la abrazaba ahora, quien ya lo había hecho y casi no le va muy bien. Aun así... Malon sabía que Ruto conocía el sentimiento que ellas y Saria sufrieron cuando la Zora estaba agonizando... pues Ruto, a diferencia de ella, tenía gravado en sus memorias la muerte de su madre.
Frotarle la mano a su amiga fue su manera de decir "Sí", y luego se libró suavemente del abrazo sin mirar hacia atrás y siguiendo el camino que había elegido. La ex-princesa permaneció en su lugar hasta que su amiga finalmente desapareció de su vista... y no pudo evitar el hacer una oración silenciosa a las Tres Diosas para que su amiga volviera sana y salva.
—————————————————————————————————————————————————
Por primera vez en mucho tiempo, Paula lamentaba el tener una muy bien entrenada resistencia al alcohol... pues se estaba gastando gran parte de sus ahorros en tratar de emborracharse en aquel mismo bar donde no habitaba nadie si no era de noche... a excepción del cantinero y del hombre de limpieza, como siempre.
Había pasado horas y horas discutiendo con su ex-novio hasta hace un tiempo. Carl... el hombre que peleó contra Ruto en aquella lluviosa noche... y que casi la mata.
Ella lo odiaba... tanto como lo amaba. Ruto tenia razón... ella no había podido olvidarse de él... y eso le causaba un asco por si misma... ¿Cómo podía ser... que estuviera enamorada de un cruel asesino? Ella le conocía desde que ambos eran niños... pero jamás conoció ese lado de él... no hasta hace aproximadamente... dos semanas, cuando encontró a su novio severamente herido por haber sido derrotado en una batalla a muerte... en la cual su adversario le había perdonado la vida.
Fue así como se enteró de que Carl era el mejor guerrero al servicio de aquella mafia denominada la Mano Negra. Por lo visto, un guerrero había llegado pidiendo información, y para conseguirla tuvo que pasar por la misma prueba que había pasado Ruto... y lo logró magníficamente. El mismo Carl le había confesado que jamás tendría una oportunidad contra aquel joven rubio... era un verdadero maestro de la espada.
Él y ella habían pasado varias horas discutiendo... Carl trataba de pedirle perdón por engañarla habiéndole mantenido oculto todo eso... pero el solo pensar en que ese hombre había acabado fríamente con la vida de varias personas hacia imposible para ella el concederle amnistía alguna. Ella sabia... ella conocía a Carl... y sabía que en el fondo no era una mala persona... pero existían errores que no se podían perdonar.
Sus pensamientos y tragos fueron interrumpidos por la entrada de cierta persona al bar.
- Ruto...
- Hola, Paula... - Saludó la Zora
- ¿Qué te trae por aquí?
- Pues... necesitaba despejar un poco mi cabeza - Respondió sentándose en la barra a su lado y quitándole el vaso para beber un poco de este.
- ¡Hey! - Pero ya era tarde, la ex-princesa se tomó lo que quedaba del vaso.
- Gracias... je, je... - Dijo devolviéndole el contenedor vacío con una sonrisa picara.
La joven de cabellos oscuros y ojos grises suspiró profundamente antes de optar por tocar aquel tema.
- ¿Ya te sientes bien?
- Sí - Contestó simplemente la joven - En perfecto estado.
Incluso después de la magia de Saria y Raúl, Ruto no estuvo completamente libre de las consecuencias de la batalla, y hasta ayer estuvo sufriendo de dolores musculares y cicatrices que habían sido dejadas en su cuerpo, especialmente la de su hombro.
- Me alegro - Comentó la muchacha.
- Ahórratelo - Indicó la Zora, asustando a su amiga.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Porque tengo que volver a hacerle una visita a esos mafiosos.
- ¿¡QUÉ?
Si antes a Paula le parecía que Ruto era una chica imprudente o que no calculaba los riesgos... ahora le parecía una completa loca... ¿No le bastó con lo que pasó la noche anterior o QUÉ? Es cierto que había obtenido lo que quería... ¡Pero casi muere por ello! Y sinceramente, no sostenía esperanzas en que el milagro que la salvó la salvaría nuevamente.
- ¿¡Estas loca? ¡Te van a matar! ¡¡No tendrás la misma suerte dos veces!
- ¿Suerte? - Pensó Ruto - Si hay algo que no tuve esa noche... fue suerte...
- ¡HEY! ¿¡Me estas escuchando o no?
- Sí, te escuche - Respondió, para continuar después de un suspiro - Pero ya me conoces, Paula... ¿Realmente creer que vas a detenerme?
- ¡Puedo intentarlo!
- Pues te aconsejo: No te gastes...
La chica no sabia si definir a Ruto como persistente o necia... pero definitivamente era de admirar. Como fuera... ir nuevamente con la Mano Negra significaría sin duda volver a encontrarse con su ex-novio... y ella, a pesar de todo lo que habían discutido, aun tenía un asunto pendiente con él.
- Voy contigo - Dijo finalmente, la determinación clavada en su voz.
- Esto no tiene nada que ver contigo. No te involucres...
- Te equivocas... este asunto me concierne mucho mas de lo que crees, y si no puedo convencerte de que no vayas, no esperes convencerme de que no te acompañe.
La ex-princesa busco apresuradamente una respuesta... pero no la encontró.
- Estas atorada conmigo, te guste o no - Dijo Paula, poniéndole fin a la discusión.
—————————————————————————————————————————————————
Malon no había caminado ni diez minutos desde que se separo de Ruto hasta que, cruzando un callejón, se encontró con otra persona familiar.
- ¡Malon! - La llamó él
- ¿Sr. Héctor? - Preguntó sorprendida al encontrarse con el anciano en el otro extremo del pasillo entre viviendas - ¿Qué hace aquí?
- Pues... me enteré de que te estas por emprender un viaje - Respondió comenzando a acercarse a la joven.
- así es - Afirmo la pelirroja.
- Bueno, pues... - El vendedor buscó como decir lo que quería decir, y eligió empezar por lo básico - Saria te contó... ¿No? Que yo sé de Link.
- Sí, nos contó... ¿Por qué?
- Pues veras... hubo algo que no le dije a ella, pues pensé que no era muy importante, pero... tengo algo de Link y... como vas a emprender un viaje, pensé que debería dártelo.
- ¿Algo de Link? ¿Y qué es eso?
- Sígueme, por favor. Ten por seguro que será una gran ayuda...
Sin cuestionarle, Malon se dejo guiar por su curiosidad y por el anciano que, después de caminar un largo rato en profundo silencio, la llevó hasta un extremo de la ciudad. La muchacha no pudo evitar sentir cierta sospecha cuando entraron a un establo, pero curiosamente, se sintió ameno el entrar a lo que podría decirse que era su ambiente natural.
- Por aquí - Dijo Héctor, guiándola hasta un rincón del establo.
Malon obedeció sin tener ninguna expectativa de lo que iban a encontrar. El hombre comenzó a abrir una puerta, desde cuyo interior podía escucharse un caballo. La joven no sabia como interpretar esto considerando que Héctor estaba por darle precisamente lo que ella iba a buscar... pero una vez la puerta se abrió... la pelirroja quedó boquiabierta...
Aquel pelaje rojizo... aquella crin blanca... aquellos ojos oscuros...
Jamás pensó volver a ver... a su amiga de la infancia...
- ¡¡Epona! - Grito invadida por la emoción.
Reconociendo al instante a su adorada yegua, la cowgirl corrió hacia ella, quien también reconoció a la niña y le demostró al instante su alegría por este reencuentro.
- ¿Cómo? ¿La conoces? - Preguntó Héctor.
- ¿¡Conocerla? ¡Yo la crié! - Contesto mientras que la abrazaba emocionadamente, su alegría se denotándose en cada palabra - ¿Cómo es que ella esta aquí?
- Pues... como te dije, estaba con Link... y a pesar de que él jamás regresó del viaje que emprendió, su yegua sí lo hizo.
La alegría se desvaneció al instante del rostro de Malon, cambiando por preocupación. Ella conocía bien a Epona y sabia que si tuviera que caracterizarla con una palabra, esa seria fidelidad... ¿Cómo podía ser que Epona haya regresado sin Link? Esto era realmente preocupante...
- Por eso... ya que estas buscando a Link, creo que darte a ti su yegua será lo correcto.
- Muchas gracias, Héctor... - Le dijo mientras que ambos salían del establo.
- No hay de que... solo... hazte cargo de encontrar al muchacho.
- Lo haré - Contesto subiéndose a su fiel corcel femenino - Nuevamente, gracias.
Ahora Malon tenia todo lo necesario para iniciar este viaje, de hecho, mucho mas de lo que esperaba... y ya no iba a esperar mas. Acomodándose sobre el lomo de Epona, se sujetó a ella por el cuello y le ordeno arrancar... en lo cual Epona le demostró todo el entrenamiento que Link le había dado.
Al cabo de unos minutos, Astray ya estaba desapareciendo en el horizonte, pero Malon solo miraba hacia el frente... tenia que llegar a Jade Leaf y encontrar lo que fuera posible de Link.
- Solo espera, Link... solo espera... vamos a encontrarte...
