El tiempo comenzó su inexorable paso. Han pasado dos días desde que Shaoran pidió la mano de Sakura a Touya. Ya habiendo anunciado la buena nueva a todos sus amigos, ahora era tiempo de iniciar con los preparativos de la boda. La boda estaba planeada para celebrarse en dos semanas. El tiempo necesario para que todo saliera bien, asumiendo que la boda sería en extremo sencilla. Ni Sakura ni Shaoran querían una boda ostentosa o muy complicada. Solo deseaban a su lado a sus amigos más cercanos y sus familiares. Nada más. Solo debían convencer de eso a alguien: a la mamá de Shaoran.

-Aun opino que la fiesta después de la boda debería ser en el gran salón del pueblo. Una boda como esta debe ser magnífica, inolvidable.-

-Mamá, ya te dijimos que queremos algo sencillo. No hay necesidad de hacer de esto el evento social de la región.-

-Solo lo sugería. Sakura es una chica preciosa y muy dulce. Sería justo que la fiesta resaltara aun más la belleza de tu prometida.-

-Sakura es hermosa para mi, madre, y con eso me basta. No me imagino a Sakura deseando aparecer en la sección de sociales de la gaceta del reino.-

-Pero debes admitir que es tan hermosa como cualquier jovencita que hayas visto en la capital.-

-Mucho mas, madre. Mucho más.- Shaoran sonrió con una gran satisfacción.

-Recuerdo a varias muchachitas que se me acercaban, que pensaban que podrían acercárseme con charlas frívolas como las fortunas de sus padres o las mansiones que poseían sus familias fuera de la capital, pero son tan vacías como una burbuja. Mi Sakura es diferente; es lo que esas chicas no serán jamás: una mujer hermosa por fuera y por dentro. Nunca podrían acercársele. No le llegan ni a los tobillos.-

-Por eso insisto que la fiesta debe ser acorde a tan bella dama. Debes darle lo mejor desde el principio.-

-Tú no cedes. ¿Verdad, madre?-

Y Shaoran siguió discutiendo con su madre otro poco; una discusión que se estaría repitiendo por una semana mas.

El transcurso de la primera semana fue sin mayores contratiempos. Sakura y Shaoran asistían a clases de baile para que su primera pieza nupcial fuera inolvidable. ¿Qué por qué lo hacían? Simple. Shaoran podría ser un gran hombre, uno de esos galanes que destilan fuerza, vitalidad y virilidad, pero en la pista de baile tenía dos pies izquierdos. La cuarta sesión fue una de esas que son inolvidables para cualquier pareja.

Shaoran ya mostraba algunos progresos, así que la instructora decidió que ya podrían bailar en pareja. Shaoran sin duda había mejorado y ya se movía con ritmo, aunque Sakura notaba algo más.

-Me… da gusto… que te… muevas mejor.-

-Gracias, Sakura.- respondió Shaoran muy sonrojado.

-Solo desearía… que dejaras de… PISARME.-

-Lo siento mucho, Sakura.- dijo Shaoran mucho mas rojo que hace un momento.

-Lo bueno de estas… Ouch… prácticas es que… Augh… en la fiesta no me… Aghh… pisarás tanto…AAGGGGGGGGHHHH… Eso si que dolió.-

-Perdón.-A estas alturas Shaoran deseaba hacerse humo y esconderse en un agujero muy profundo.

"Deberé poner en mi publicidad que hago milagros si logro que este muchacho aprenda a bailar en una semana." pensaba la instructora.

Al terminar la sesión Shaoran lucía más rojo que un tomate recién cortado, mientras Sakura caminaba muy despacio. Dicen que el amor lo puede todo, pero eso tal vez no incluya soportar 17 pisotones, más o menos.

-Ay, mis pies. No se como es que sigo de pie.-

Shaoran se sentía como microbio al escuchar a su Sakura quejarse.

-Perdóname, Sakura. No era mi intención… darte tantos pisotones. Aun me cuesta eso de moverme con ritmo.-

-No te preocupes, Shaoran. Eres muy listo y hábil. Se que para nuestro día lo harás muy bien.-

De repente Shaoran se detuvo.

-¿Pasa algo, Shaoran?-

El no respondió. De repente volteó a ver a Sakura, se acercó a ella y sin más la cargó entre sus brazos y comenzó a caminar con ella.

-Shaoran, no hace falta que hagas esto. Puedo caminar yo sola.-

-Déjame hacerlo, por favor. Es lo menos que puedo hacer después de pisarte tantas veces.-

-Pero… espera…-

-Digamos que estoy practicando para cuando te lleve a nuestra habitación para la noche de bodas.-

Ahora Sakura fue la que se sonrojó.

-Te amo, Shaoran.-

El la llevó así hasta llegar a su lugar secreto y allí comenzaron a besarse por un muy largo rato.

En el transcurso de esa semana pasaron muchas cosas, no solo en Stephenson, sino en Lordaeron. La gaceta del reino llegaba al pueblo los lunes, miércoles y sábados, y era el medio por el que todos estaban enterados de lo que acontecía en Lordaeron.

La edición del miércoles traía noticias de una extraña epidemia que se estaba extendiendo por el norte del reino. No sabían que la originaba y actuaba velozmente. Ya habría cerca de 1200 muertos tan solo en los primeros tres días.Si la noticia del miércoles no era muy alentadora, la edición sabatina resultó mucho menos tranquilizadora:

El origen de la plaga radicaba en trigo envenenado que en ese momento ya se estaba distribuyendo por Lordaeron y las autoridades estaban tratando de evitar que ese trigo siguiera distribuyéndose. Lo que ya se había confirmado es que el trigo había sido envenenado por el Culto de los Condenados y que varios de los primeros muertos eran seguidores del culto que voluntariamente ingirieron el trigo mortal, esperando así alcanzar su ansiada vida nueva en la muerte. Formalmente una caza declarada se había declarado para localizar a Kel´thuzad y llevarlo ante los tribunales por su crimen, aunque si este se resistía se tenía permiso para matarlo.

Ahora es lunes por la mañana, y los rayos de sol entran por la ventana de la habitación de la hermosa Sakura. Ella se mueve todavía mas dormida que despierta; pensando en su sueño de la noche que recién terminaba; un sueño donde ella estaba sola con su caballero Shaoran; lejos de todos, lejos de sus amigos, familias… de todo el mundo. Solo eran ellos dos y nadie más. Pensando aun en ese sueño tan hermoso, Sakura se levantó, cepilló su cabellera castaña, su puso una bata y bajó a desayunar. Su hermano había preparado el desayuno y ya la estaba esperando en el comedor.

-Hasta que al fin bajas. Se ve que los monstruos enamorados tienen el sueño bastante pesado.-

-Que no me digas monstruo.- respondió Sakura aun algo dormida.

-¿Ya llegó la gaceta?-

-Claro que si. El repartidor si se levanta temprano, no como alguien que conozco.- dijo Touya de forma pícara. Sakura solo le sacó la lengua.

-Pásame la sección de cultura, por favor.-

-Aquí la tienes, aunque solo deberías de pedirme las tiras cómicas. Con eso bastaría.-

-Siempre me dices lo mismo, hermano. Yo leo algo más que las tiras cómicas.- aunque al decir eso, soltó sin querer la sección cultural y todo cayó a la mesa, excepto las tiras cómicas que tenía bien sujetadas.

-Damas y caballeros, allí esta la prueba de lo que dije.-

Sakura ya no dijo más y se sentó a leer un poco mientras bebía algo de café. Touya leía mientras la primera plana. Estaba leyendo más a detalle la noticia que estaba a ocho columnas:

Kel´thuzad, el líder del Culto de los Condenados, había muerto en un enfrentamiento con la milicia. Pudo matar con facilidad a más de 12 soldados de un solo movimiento, por lo que hubo que pedir refuerzos. Solo con el valiente sacrificio de 3 archimagos, 2 paladines y varios soldados, fue que Kel´thuzad finalmente murió. El funcionario de gobierno que dio fe de lo sucedido declaró que hubiera sido preferible atrapar con vida a Kel´thuzad para que revelara aquellos detalles del culto que solo el conocía, incluyendo información sobre el supuesto dios que el culto adoraba; un tal Ner´zhul, al que también llamaban "Rey Lich."

Touya ocultaba bastante bien su alarma. Desde que supo que el trigo que se repartía en el reino estaba envenenado, le prohibió a Sakura que comprara pan.

-Si quieres ya puedes comprar pan de nuevo.-

-¿En serio, hermano? Genial, aunque nunca me dijiste porque no podía comprar.-

-El trigo que llegó al país no se encontraba en buen estado y por un descuido de algún pelmazo se repartió como siempre. Había un riesgo de intoxicación muy grande.-

-Ya veo. Me lo hubieras dicho desde un principio, hermano.-

Touya no dijo nada aunque esbozó una ligera sonrisa. En la gaceta decía también que el trigo envenenado había sido confiscado en su totalidad; eso y que se esperaba que la muerte de Kel´thuzad acabara con el culto de una vez, al probarse que el nigromante no resucitaría, como se supone habría predicho él mismo.

Después de desayunar, Sakura se dio un duchazo, se arregló y salió para la casa de Shaoran. Aun había demasiadas cosas y muy pocos días para arreglarlas. Al llegar, Shaoran recién había terminado de desayunar. Ambos pasaron a la sala para hablar de los pendientes que había.Estuvieron así por buena parte de la mañana, interrumpiendo la charla para besarse cuando nadie los veía. Precisamente estaban en uno de esos besos apasionados, cuando las campanillas de la puerta sonaron anunciando a alguien en la puerta y bajando a nuestra pareja de la nube de amor en que habían convertido un sillón; literalmente cayeron del sillón en que se habían acurrucado.

Wei, el fiel mayordomo de la mansión, atendió la puerta. Anunció en voz alta al joven Takashi Yamazaki y acompañante. Shaoran se levantó del… suelo y ayudó a Sakura a reincorporarse.

-Te voy a presentar a mi mejor amigo, una persona que me ayudo siempre mientras estuve en Lordaeron. Te encantará.-

En ese momento entró por a la sala de estar el buen Yamazaki, quien al ver a Shaoran se acercó y ya juntos, se dieron un apretón de manos y un fuerte abrazo.

-Sakura te presento a mi amigo del alma, Takashi Yamazaki.-

-Es un placer conocerlo, joven Yamazaki.- dijo Sakura haciendo una reverencia.

-Y ella es Sakura Kinomoto, mi prometida y la mujer más hermosa del mundo.-

-Veo que es verdad lo que siempre dijiste, amigo mío.- respondió Yamazaki al tiempo que besó respetuosamente la mano de Sakura.

-Fue un viaje algo largo, pero nunca me perdonaría faltar a la boda de mi mejor amigo.-

-Llegas justo a tiempo, como siempre, Yamazaki. La puntualidad siempre ha sido tu mayor virtud.-

-Y supongo que ya tienen casi todo listo para su gran día.-

-Solo faltan algunos detalles mas, pero lo mas pesado ya esta listo.-

-¿Y ya tienen listo el listón rojo?-

-¿Qué listón rojo?- preguntaron los novios al mismo tiempo.

-Una de las costumbres nupciales más importantes es la del listón rojo. Se dice que los padres fundadores del reino crearon la tradición como una forma de atraer la buena suerte.-

Sakura y Shaoran escuchaban con mucha atención.

-El listón debe atarse en los tobillos de los novios. Así si no se tropiezan tendrán un futuro brillante y feliz.-

-¿Entonces si nos tropezamos no seremos felices?- preguntó Sakura muy angustiada.

-Bueno, eso se puede arreglar si…- ¡PUM! Una maleta se estrelló en la cabeza de Yamazaki que cayó al suelo como un árbol recién cortado.

-Takashi Yamazaki. ¿Por qué siempre tienes que decir algo como eso?-

Quien decía esto era una chica de cabello castaño claro peinado en dos curiosas trenzas, un vestido largo de color miel sencillo pero bonito, y lindos ojos color café.

-Señorita Kinomoto, Li, les presento a mi novia; Chiharu Mihara.-

-Oh, Dios. Perdonen mis modales.- Chiharu hizo una reverencia que Sakura respondió con una propia y Shaoran se acercó a besarle la mano, aunque sin salir de la sorpresa que les provocó semejante entrada.

-Lamento la descortesía, pero es que no soporto que diga tantas mentiras.-

Sakura y Shaoran pusieron unas expresiones muy graciosas mientras Sakura pensaba "¿Entonces todo eso era mentira?"

Shaoran solo se decía que como es posible que hubiera caído… de nuevo.

-Jajajajaja. Sabes que no puedo evitarlo, Chiharu.-

-Si tú lo dices…-

Nuestros amigos se acomodaron en la sala, les trajeron algo de té y se pusieron a charlar un poco. La novedad, claro, era la futura boda y lo que había a su alrededor.

-Desde que Takashi me presentó al joven Li siempre lo he escuchado hablar de lo maravillosa que era su prometida, y veo que es verdad de cabo a rabo.-

Sakura se sonrojó ante el comentario de Chiharu.

-Muchas gracias. Y puedo decir que ustedes también hacen una hermosa pareja.-

Chiharu fue la que se enrojeció un poco ahora y respondió. -Pues si, Takashi es un muy buen chico, aunque es algo hablantín, un tanto descuidado y un poco desordenado.-

-Así somos todos los hombres, Chiharu.-

-Mi Shaoran no es así.- dijo muy orgullosa Sakura.

-El es una persona muy ordenada. Apuesto a que si viera su habitación ahora, vería todo ordenado hasta el más mínimo detalle. ¿Cierto, Shaoran?-

El aludido no decía una sola palabra.

-¿Cierto, Shaoran?-

Sakura se oía mas… impaciente por así decirlo.

-Bueno… yo… pues si, soy ordenado. Mi habitación no es ningún caos.-

Y era cierto. Si entráramos a la habitación de Shaoran no veríamos un caos, no señor… veríamos un caos organizado, y eso no es lo mismo que solo desorden. (¿O si? Jajajaja.) La plática siguió por un buen rato más, y así como la charla transcurrió sin problemas, así pasaron los días hasta que sin darnos cuenta, solo quedaba un día antes de la boda.

Mientras que por un lado Sakura se encontraba ardiendo de felicidad, Touya más bien deseaba que el tiempo avanzara más despacio. Hacía un rato que Tomoyo había llegado a casa para hacer algunos arreglos en el vestido de boda de Sakura, que en realidad había sido de su madre. El pensar que mañana entregaría a su hermanita querida en manos de ese… mocoso. Eso lo hacía sentir tan miserable.

"Porque de todas las jovencitas que existen en este mundo el se tuvo que fijar en mi hermana. Con tantas mujeres que pudo ver en la capital y tuvo que regresar por ella. Me duele la cabeza."

La puerta de la habitación de Sakura se abrió en ese momento y Tomoyo salió.

-Joven Touya venga, por favor. Quiero una opinión sobre el vestido.-

Touya se levantó y entró a la habitación, ahora pensando que si esto era inevitable, al menos hacerlo mas rápido para que no resultara tan molesto. "Al mal paso, darle prisa."

Fue entonces que vio a Sakura envuelta alrededor del vestido de novia que alguna vez fuera de su madre. Tuvo que hacer a un lado todo lo que estaba pensando. No había palabras que pudieran describir lo hermosa que ella se veía.

-Dios, Sakura. Te ves bellísima.-

Sakura se sonrojó un poco cuando escuchó eso.

-Se que mamá estaría muy feliz de verte así de encantadora.-

El vestido era blanco, con un precioso velo de encaje, un escote muy discreto y que realzaba su silueta. El talle en la cintura dibujaba cada detalle de su feminidad y la hacía lucir preciosa. Sin duda esa no era la imagen de una niña, sino la de una mujer.

"Definitivamente Sakura ya no es una niña." pensó Touya.

-No puedo creer que este usando el vestido de mamá. Estoy segura que se sintió como yo me siento ahora cuando se iba a casar con papá.-

Sakura sonreía; transpiraba alegría y felicidad por todo su ser.

-Ahora camina con el para que veas como se siente.- le dijo Tomoyo. Sakura dio unos cuantos pasos para luego ponerse a girar y dar vueltas, reflejando la calidez de su alma y de su inocencia. Después de dejar el vestido en el maniquí, las chicas fueron a casa de Shaoran para arreglar el último detalle. Se supone que a estas alturas ya no debían verse sino hasta el día de la boda, pero díganle eso a un par de enamorados.

Encontraron la mansión algo agitada. Los padres de Shaoran estaban haciendo sus propios preparativos, después de todo, la fiesta sería en el patio trasero de la mansión. La primera pista que tuvieron fue que no les abrió Wei, sino Yamazaki. Para que un huésped fuera el que abriera la puerta, era obvio que la mansión estaba prácticamente boca arriba.

-Hola, chicas. Se que es raro que sea yo el que abra, pero si entran verán porque.-

Cuando Sakura y Tomoyo pasaron a la sala vieron todo un ejercito de sirvientes llevando cosas de un lado a otro. Sillas por aquí, adornos por allá. No había una sola persona en esa mansión desocupada. Hasta escucharon una voz desde la cocina que no podía pertenecer más que a Chiharu.

-No, no, no. Eso no lleva perejil. Debe llevar dos ramitas de cilantro y una rama de hierbabuena. No vayan a poner más de una. ¿Quedó claro?-

-¿Acaso esa es Chiharu?- preguntó Sakura sorprendida.

-Si, ella es. Se me olvidó decirles que su familia tiene un restaurante en la capital y por eso sabe mucho de cocina.-

-Pero no entiendo que hace en la cocina.-

-Como Li no aceptó que nos hospedáramos en una posada e insistió que nos quedáramos aquí, Chiharu y yo nos ofrecimos para ayudarlos en lo que pudiéramos.-

-Y dígame¿Dónde esta Shaoran?-

-El esta arriba probándose su traje una vez mas. Es un chico demasiado perfeccionista.-

Justo entonces se escuchó la voz de Shaoran que llegaba desde el piso superior.

-Ya me quedó bien. No necesito probármelo de nuevo.-

-Pero hijo, debemos estar seguros de que el traje te ajusta por completo.-

-Ya me lo probé seis veces esta mañana, padre. No creo que haga falta otra prueba, además hay mucho por… Sa… ¿Sakura?-

Shaoran se asomaba ahora a la sala.

-¿Qué haces aquí? Se supone que no debemos vernos hasta mañana en la boda.-

-¿Creías que aguantaría tanto tiempo sin verte?-

-Pues siendo honesto, yo tampoco, mi amor.-

-Además aun quedan mas de 24 horas para la boda. Con que pasemos un día real sin vernos basta. Ahora baja y ven a mí, que quiero besarte.-

No hubo necesidad de que se lo repitieran. Shaoran bajó las escaleras tan rápido como pudo y llegó justo a los labios de su Sakura. Se besaron de una manera que parecía que todo a su alrededor se fuera a fundir ante su calor. Los que veían la escena estaban conmovidos. En verdad eran el uno para el otro. Ellos estaban tan entregados en su pasión que no les importó que hubiera gente viéndolos, y cuando se separaron, ni siquiera se sonrojaron. Ya no había que sentir pena. Mañana serían marido y mujer y no había porque ocultar su amor. Cuando Chiharu se enteró que los novios se estaban dando un beso de leyenda, dejó la cocina para ir a ver el espectáculo, y una vez que terminó se quedó con los muchachos a platicar un poco en la sala.

-No puedo creer que al fin es mañana. Aunque buscara palabras para describir tú felicidad no me parece que las encontraría.-

-Creo que es verdad. Aunque solo te he conocido por menos de una semana, se que eres una chica estupenda y que pescaste a un excelente hombre. Te felicito de nuevo, Sakura.-

-Muchas gracias, Chiharu. También te agradezco tus palabras, Tomoyo. Me da gusto que sean mis amigas.- respondió Sakura con una gran sonrisa mientras se recargaba en el hombro de Shaoran.

-Al menos tú novio es un verdadero hombre entre hombres. No como "otro" que conozco.-

-¿Crees que no soy un "hombre entre hombres"? Chiharu, me lastimas con tus palabras. Hieres mi sensible corazón.- decía Yamazaki mientras llevaba sus manos al pecho como si le doliera el corazón. Todos rieron ante esta divertida ocurrencia.

Justo entonces se escuchó como llamaban a la puerta. Nuestros amigos siguieron charlando hasta que Wei anunció a un joven llamado Eriol Hiragizawa. Sakura pudo notar que si bien el rostro de Tomoyo no parecía cambiar su expresión, sus ojos se notaban más brillantes. Shaoran se levantó a recibir a Eriol y a presentarlo a Yamazaki y a Chiharu.

-Eriol, bienvenido. Me da gusto verte de nuevo.-

-A mi también me da gusto verlos de nuevo, amigos, y también me da gusto ver rostros nuevos.-

-Bien, solo déjame presentártelos. El es Takashi Yamazaki y ella es su novia, Chiharu Mihara.-

-Me da gusto conocerlos.- respondió Eriol acercándose a Yamazaki y a Chiharu para saludarlos como es debido.Shaoran iba a hablar pero Eriol tomó la palabra primero.

-Amigos, me da gusto verlos a ustedes y conocer a nuevas personas, pero temo no tener tiempo para eso. La verdad venía a anunciarles que no podré asistir a su boda mañana.-

Todos se quedaron en un incomodo silencio. No entendían el porque de esas palabras.

-¿Pero por qué te tienes que ir, Eriol? Tú dijiste que te quedarías a la boda. ¿Por qué tienes que irte?-

Tomoyo se sentía muy mal por escuchar esas palabras. Apenas podía articular palabra alguna sin que su voz se quebrara aunque fuera un poco.

-Yo… tampoco quisiera partir así, pero es algo urgente. Me ordenaron regresar a Dalaran lo más pronto posible. Todos los magos y archimagos se están reuniendo. Ordenes del Kirin Tor. -

Shaoran y Yamazaki se pusieron muy serios. Algo estaba pasando; algo tan grave como para que se requiriera de la presencia urgente de todos los magos en Dalaran.

-En verdad lamento no poder quedarme, pero debo estar en Dalaran para mañana.-

-¿Mañana? Pero Dalaran esta a semana y media de camino. ¿Cómo llegarás tan rápido?- preguntó Tomoyo. -Si no les molesta que haga un poco de magia en su sala...-

-No te preocupes, Eriol. Adelante.- dijo Shaoran.

-Les prometo que volveré muy pronto, amigos. Después de todo, tengo una razón para regresar.- y al decir esto se volvió a Tomoyo y le dedicó una sonrisa muy cálida que sonrojó a nuestra amiga.

Luego de eso Eriol pronunció unas palabras en voz baja y una brillante luz lo envolvió. Cuando la luz se disipó, Eriol ya no estaba.

-Aunque ya me lo habías contado, igual si no lo veía no lo creía.- dijo Yamazaki bastante impresionado.

Sakura se acercó a Tomoyo. Puede que su semblante no lo mostrara, pero ella estaba triste por la partida de Eriol. Chiharu se acercaba para consolar también a Tomoyo cuando la puerta volvió a sonar. Wei atendió el llamado y regresó para anunciar que se trataba de un mensajero que traía un recado para Shaoran y que necesitaba verlo. Shaoran le indicó a Wei que lo dejara pasar.Cuando el mensajero pasó a la sala vieron que llevaba un uniforme negro y una casaca azul brillante en la que iba bordada un escudo de armas. Shaoran y Yamazaki reconocieron de inmediato el escudo de armas de la familia real de Lordaeron.

-¿Se encuentra aquí Sir Shaoran Li?- preguntó en voz alta el mensajero.

-Si, aquí estoy.-

-Sir Shaoran Li, Su Majestad ha ordenado que todos los caballeros del reino se reúnan en la capital inmediatamente. Estoy aquí para darle ese mensaje y para servirle de escolta en el camino de vuelta a la capital. Esta es la voluntad de Su Majestad. Por favor, prepare lo estrictamente necesario para el viaje. Partimos en diez minutos.-

La mansión Li quedó envuelta en un silencio sepulcral mientras el mensajero salía de allí. Nadie dijo nada por un momento. Fue Shaoran el que rompió al fin ese atroz silencio.

-Wei, prepara mi equipaje. Debo partir enseguida.-

Sakura cayó de rodillas. No podía creer lo que estaba sucediendo; lo que estaba pasando… lo que estaba escuchando.

-No…no es verdad. Esto no esta pasando.-

Nadie parecía poder hablar; nadie parecía querer hablar. ¿Qué podrían decir que aliviara en algo la situación que estaban viendo? Lo que se había planeado por dos semanas, aquello que reuniría a dos almas por toda la eternidad… ahora simplemente eso no pasaría.

Shaoran subió a su habitación y recogió la maleta que Wei preparó. Dio la media vuelta y trató de bajar las escaleras, mas ante ellas estaba Sakura llorando de dolor y con una súplica que podía leerse en su rostro.

-Shaoran, por favor no te vayas. No… sniff… no me dejes así.-

-No tengo otra salida. Debo partir de inmediato.-

-Al menos espera… sniff… hasta mañana; hasta que seamos marido y mujer.-

-Sakura, no puedo. Debo irme.-

-¿Y POR QUE TIENES QUE DEJARME AQUÍ SOLA DE NUEVO!-

-Porque si no parto ahora me matarán.-

El rostro lloroso de Sakura se petrificó.

-Si no salgo de la casa ahora, los guardias que acompañan al mensajero y que nos servirán de escoltas entrarán por mí. Si me niego a acompañarlos, me prenderán y me llevarán a la plaza central del pueblo. Allí y sin necesidad de juicio, me declararán traidor a la corona. Luego seré sometido a escarnios y humillaciones públicas, mi nombre y el de mi familia serán mancillados y deshonrados. Después me torturarán de la manera mas cruel y finalmente me decapitarán y mi cabeza será llevada a la capital y exhibida en una pica junto a las barracas de los aprendices de caballero para que les sirva de ejemplo. Mi cuerpo será sepultado en algún lugar del bosque donde nadie más que los lobos lo puedan hallar. Ese es el castigo que se da a los caballeros que desobedecen deliberadamente las órdenes directas de Su Majestad. Todos lo sabemos cuando iniciamos este camino. Por eso; porque no quiero que me veas morir de una forma humillante, debo partir. Para que pueda vivir y volver a tu lado, mi Sakura.-

Shaoran se acercó a Sakura y mientras enjugaba sus lágrimas le dio un suave beso. Sakura pudo sentir una lágrima en su mejilla; era de Shaoran.

Luego de despedirse de sus padres, Shaoran bajó las escaleras y se encaminó a la puerta. Chiharu se veía muy triste.

-Dios. ¿Por qué tuvo que pasar esto justo ahora? Es ridículo. Deberían casarse de una vez, sin ceremonias. Solo ir rápido con el sacerdote y ya. Que al menos tengan ese consuelo.-

-Recuerda que el sacerdote no esta en el pueblo ahora y que regresa hasta el anochecer. Por eso la boda se programó para mañana y no para hoy. Recuerda que Li nos contó eso.- respondió Yamazaki. Luego tomó el rostro de Chiharu entre sus manos y le dio un suave beso.

-¿Por qué me besas así y en este momento? Ten un poco de respeto.-

-Chiharu, cuídate mucho por favor. Pórtate bien mientras permanezcas aquí.-

-¿De que hablas, Takashi? No entiendo.-

-Iré con Li de vuelta a la capital.-

-No, debe ser una de tus bromas. ¿Cómo irte así nada más? Eso es ridículo. Deja ya de bromear.- pero al ver el rostro de Yamazaki, Chiharu vio que no era ninguna broma.

-¿Y por que te tienes que ir ahora? No hay llamado para ti. Espera un poco más, o al menos déjame volver contigo.-

-No puedo dejar que vuelvas a la capital. Algo terrible esta sucediendo, no se que es, pero debe ser muy grave como para que los magos de Dalaran se estén reuniendo y que Su Majestad este mandando llamar a sus caballeros. Sea lo que sea no creo que llegue hasta acá. Por eso quiero que te quedes aquí. Para que estés segura. Yo hablaré con tus padres y les explicaré lo que sucedió. Trataré de convencerlos de que vengan acá también.-

Chiharu se puso a sollozar; lágrimas escurrían por sus hermosos ojos. La mano de Yamazaki sirvió de paño para enjugar esas lágrimas.

-Volveré a ti, lo prometo. Cuídate mucho y cuida a la señorita Kinomoto. Ella también esta sufriendo por esto.-

-Lo haré, Takashi. Solo una cosa mas.- Chiharu se acercó al rostro de Takashi y le dio un profundo beso. -Te amo, Takashi. Vuelve a mi pronto.-

-Yo también te amo, Chiharu. Volveré por ti muy pronto.-

Después de eso, Takashi se adelantó y salió a donde estaba la carroza. Ya estaba lista para partir y en la puerta estaban dos guardias con lanzas muy largas. Casi tras de el salió Shaoran en cuyo rostro se notaba una enorme frustración, una desilusión enorme y a través de su pecho podíamos ver su corazón roto.

-¡Shaoran!-

Sakura salió de la casa para alcanzar a Shaoran. El se detuvo un momento y volteo a verla una última vez.

-Sakura mía, el destino insiste aun en separarnos pero no me vencerá. Así como ya hace dos años te prometí volver a tu lado, ahora te hago la misma promesa. Volveré a ti; nada lo impedirá. Ni la misma muerte evitará que vuelva para que al fin logremos estar juntos.-

Dicho esto Shaoran le dio a Sakura un beso muy apasionado, ardiente, en el que los novios se renovaban sus votos de amor. Sakura recordaba haber sido besada así antes: justo el día en que Shaoran partió la primera vez, y recordaba que ese beso fue lo que le recordaba la promesa de Shaoran. Se separaron muy despacio, como pasa entre quienes no desean separarse.

Shaoran subió al fin a la carroza, seguido por Yamazaki y el mensajero. Los guardias montaron sus caballos y el conductor puso a los caballos en marcha. La carroza inició su marcha rumbo a la ciudad capital de Lordaeron. Sakura corrió tras la carroza que alejaba de nueva cuenta a su eterno enamorado. Cuando la carroza ya había tomado velocidad, Sakura no pudo seguir el ritmo y solo soltó un grito desgarrador.

-SHAORAAAAAAAAAAN-

El había partido, pero a pesar del inmenso dolor, Sakura sabía que el volvería a su lado… volvería para cumplir su promesa de amor.

Continuará…

Hola a todos. Se que mas de una persona estará pensando lo peor de mi por lo que acaban de leer, pero de otra forma no tendríamos historia. Como muchos de ustedes ya debieran saber, ya es oficial el rumor que una vez escuché: no se permitirá responder reviews dentro de los capítulos. Eso a mi no me detendrá de responderles a ustedes, mis lectores. Yo leo todos y cada unos de sus reviews y los responderé por los medios posibles. En el caso de los reviews de miembros de la página, les llegará mi respuesta a través del link que la misma página ha creado para tal fin. Cada review tiene un link de respuesta y a través de el les llegará la mía. En el caso de los lectores que no están registrados como miembros de la página les pediré por favor, que incluyan su dirección de correo electrónico para que les mande mis respuestas a sus reviews.

Para el siguiente capítulo veremos la vida de nuestros héroes en estos momentos de crisis y conoceremos su origen. Claro, ustedes ya lo sospechan, pero las cosas pueden empeorar. También veremos a Sakura tratando de seguir adelante, aunque una complicación más llegará hasta su vida. Y claro, no olvidemos a Tomoyo y a Chiharu. Ellas también tienen a sus enamorados lejos y es justo que las veamos a ellas también. Bueno, sin más que agregar me despido con un cordial saludo. Nos veremos muy pronto. Buena suerte.