Los murmullos se dejaban oír por los pasillos de los cuarteles. Claro, la situación era grave, pero nadie imaginó que esos extremos. La mayor parte del norte de Lordaeron estaba ya en manos de lo que se había dado por llamar "El Azote de los muertos vivientes." La plaga se extendía a un ritmo muy acelerado y ya había algunos reportes, aunque muy vagos, de que habían empezado a aparecer extrañas edificaciones en áreas controladas por el Azote. Estos reportes no estaban confirmados pues la mayoría de los encargados de reunir información no regresaban. Además ya era un hecho que varios barcos habían traído refuerzos desde Northrend, reforzando los números del Azote, que aun seguía en crecimiento entre la gente afectada por la plaga. El mayor temor era perder Stratholme; la ciudad de mayor importancia del norte y único obstáculo entre el Azote y la capital. En ella se encontraba acuartelada la división norte del ejército, cuya fuerza solo era superada por la división central. Si esa línea de defensa caía, la capital quedaría lista para ser destruida.

Ese era el tema de conversación entre los caballeros que salían de la sala de armas. Todos comentaban sobre las acciones que se tomarían a partir de ahora, aunque el más angustiado era Shaoran, y por una muy buena razón. Si al entrar en la sala trataba de disimular las lágrimas que aun inundaban sus ojos, ahora trataba de disimular el terror que sentía de que su Sakura quedara expuesta a ese horror. El solo imaginarla como una muerta en vida le llenaba de un miedo atroz.

"Nunca dejaré que eso suceda. Juré protegerte, mi vida, y lo haré cueste lo que cueste."

Aun se sentía herido por la forma en que lo apartaron del lado de su amada, pero ahora estaba convencido de que a pesar de todo no había otra salida. La única forma en que podría protegerla es justo donde lo enviarían: al frente de batalla.

El y otros 39 caballeros se integrarían al 8° batallón de la división central que partiría ese mismo día rumbo al norte como una avanzada para fortalecer la vigilancia en la región. Su misión sería por lo mientras de refuerzo y defensa, con patrullajes en ciertos sectores, y solo si se hacía necesario iría al frente para el combate. Si había una buena noticia en todo eso es que Yamazaki estaba adscrito a ese batallón. "Al menos lo tendré de compañía. Será un consuelo, aunque mínimo."

Shaoran había estado caminando todo este tiempo a las caballerizas. Necesitaba ver a su compañero más fiel en la batalla.

-Veo que te atendieron muy bien mientras salí, amigo.-

Shaoran se dirigía a un magnífico caballo de color negro azabache que se llamaba "Relámpago de la noche", aunque Shaoran le llamaba simplemente "Relámpago."

-Te ves tan brioso y vivaz como siempre. Si supieras lo que me pasó tal vez te desanimaría como a mí… pero no tenemos tiempo para eso, amigo. Partiremos a defender al reino, pero sobre todo a defender a la mujer que amo.-

Después de eso le dio una zanahoria, le encargó a los mozos de las caballerizas que lo dejaran listo para partir, fue a sus habitaciones a recoger algunas cosas y de allí fue a que le pusieran su armadura. Finalmente Shaoran y los demás caballeros que fueron asignados al 8° batallón partieron a su encuentro. Pudo ver de nueva cuenta a Yamazaki pero no pudieron intercambiar palabras. El batallón partió de inmediato. Sería un viaje de tres días y no había tiempo que perder. Cada segundo que pasaba era un segundo ganado por el Azote.

Al día siguiente en Sthepenson, vemos a un Touya muy preocupado aun. Cuando Sakura salió al mercado se veía más o menos animada, y cuando la vio regresar muy alterada y encerrándose de nuevo en su habitación sin decir una sola palabra, deseó dos cosas: poder buscar las palabras adecuadas para consolar a su hermanita querida y retorcerle el cuello a Shaoran hasta escuchar un crujido. Al menos no estuvo encerrada tanto tiempo pues salió a cenar, pero el amanecer del nuevo día no había mejorado el ánimo de ella… ni el de Touya.

"Si vuelvo a ver a ese mocoso sabrá quien soy yo. La pobre llegó tan alterada que hasta la canasta de las compras olvidó en la calle."

El único consuelo de Touya es que el desayuno había sido normal. El le hizo una broma a Sakura y ella le respondió arrojándole un pastelillo justo entre los ojos. Lo normal. Sin embargo eso no le ayudaba mucho que digamos. Siendo honestos, Touya no tenía deseos de ver a nadie más que a su hermana. En eso pensaba cuando la campanilla anunciaba a alguien fuera de su casa.

"Justo lo que necesitaba. Otra persona."

Touya se levantó del sillón diciendo -Yo abriré.- y llegó a la puerta. Nada mas la abrió y un joven lo saludó muy cortésmente.

-Muy buenos días, joven, y disculpe la molestia. ¿Esta es la casa de la familia Kinomoto?-

-Si, así es.- respondió Touya en un tono amable, pero no por eso menos cortante.

-Verá, soy nuevo en su pequeño y apacible pueblecito y ayer tuve el delicioso gusto de conocer a la señorita Sakura Kinomoto.-

-¿En verdad? Ella no me dijo nada de eso. En realidad no creo que hablemos de la misma persona. Ella no habla con desconocidos.-

-Es verdad, fui yo quien inició la plática y ella respondió de muy buen gusto. Una jovencita de un hermoso carácter, opacado solo por su belleza escultural.-

El escuchar esas palabras hacía que la sangre de Touya hirviera. Ahora resulta que no solo el mocoso estaba tras su hermanita, sino también un jovencito que se veía bastante petulante.

-Perdone mis malos modales. No me he presentado aun. Soy Michaelo di Fonsi, hijo del Gran Duque de Fonsi. Es un placer conocerlo-

-El placer es todo suyo.- respondió Touya como solo el sabe hacerlo.

-Ejem, bueno. La razón que me trajo a su humilde morada fue poder solicitar permiso para conversar de nuevo con la señorita Kinomoto, si no es mucha molestia.-

-Disculpe mis palabras, pero la verdad es que si es molestia.-

-¿Disculpe?- dijo Michaelo con una expresión de incredulidad.

-Llega usted a mi casa esperando que deje que mi hermana menor hable con una persona que conoció apenas ayer. Creerá que soy un tonto o algo así. Mi hermana no es el tipo de persona que deja que un desconocido le haga plática un día y que espera verlo en su domicilio al siguiente.-

A estas alturas el rostro de Michaelo apenas y podía disimular su frustración e ira.

-Y además de eso, mi hermana es una mujer felizmente comprometida con un hombre que ha demostrado su amor por ella en más de una ocasión y que nunca se comportó como usted lo hace. Llega y espera que por su nombre o su lindo rostro deje que entre a MI hogar para ver a MI hermana. Definitivamente para ser una broma, ni es muy buena y si de muy mal gusto.-

-Si tan solo permitiera que ella y yo habláramos a solas en su pórtico vería que no hay ningún problema.-

-Parece que no entendió nada de lo que quise decir. Tendré que ser un poco más directo. ¡Lárguese!-

El pedante joven ya no ocultaba mas la ira que lo envolvía.

-¿Es que usted no sabe quien soy yo?-

-Claro que se quien es. El nombre y el título de su familia no me son desconocidos y aun así me importa muy poco la opinión de alguien que llega con una actitud como la suya. Aun si se tratara del mismo príncipe, yo le respondería de la misma forma. Váyase de una buena vez y no regrese.-

-¿Qué pasa, hermano? Para todo tienes que discutir con la gente. Eso es muy vergonzoso para… para…-

Sakura había aparecido a tres metros de la puerta. Creía que su hermano estaba despedazando a algún pobre vendedor de puerta en puerta, pero cuando vio quien era se quedó muda de la impresión.

-Nos volvemos a ver, señorita Sakura.- dijo Michaelo cortésmente, pero sin ocultar una expresión en su mirada que causo un enorme asco en Sakura. Ya saben, como cuando notas que alguien te esta desnudando con la mirada… algo que Touya notó al instante.

-DIJE QUE NO QUERÍA VOLVERLO A VER. ¡LARGUESE!- y Sakura se alejó corriendo de allí.

Touya se aprestó a cerrar la puerta para alcanzarla, pero en ese instante Michaelo intentó entrar a la casa diciendo. -Oh, no. No te me escaparás esta vez.-

Entonces sintió una mano muy fuerte sujetándole el hombro y haciéndolo retroceder para luego ver un puño impactándose en su rostro.

Touya, sin decir nada, le dio un tremendo puñetazo que lo mandó como a tres metros de distancia. Michaelo ni siquiera podía reaccionar. Se quedó completamente aturdido y sin levantarse. Cuando pudo reaccionar, sintió el dolor del feroz golpe y también sintió como si algunos de sus perfectos dientes se hubieran aflojado.

-Maldito campesino de porquería. ¡Pagaras por esto! No tienes idea de con quien te metiste.-

-¿Y eso me importa? Las influencias de su familia no sirven aquí. Solo agradezca que me contuviera. ¡AHORA LARGO!- y Touya cerró la puerta de golpe.

Touya entró corriendo a buscar a su hermanita, ignorando los gritos y maldiciones del maltrecho gusano que yacía fuera de su casa. Touya no tuvo que buscarla. Sakura estaba en la cocina, sollozando por la desagradable impresión.

-¿Eso fue lo que pasó ayer, cierto?-

Sakura respondió con un muy ligero movimiento de cabeza. Touya se acercó a su linda hermanita y la abrazó muy dulcemente.

-Sakura, sabes que puedes contar conmigo para todo. Estoy aquí para protegerte. Si ese gusano te molestó ayer, me lo hubieras dicho.-

-Discúlpame… sniff… hermano. Es que… ya no quería preocuparte más… sniff. Has estado muy angustiado por mi y ya no quería… preocuparte mas.-

Sakura sintió como el abrazo de su hermano se hacía aun mas fuerte. Se sentía tan cálido y tibio. Un verdadero refugio para su pobre y herido corazón. (N de autor: Invito a mis apreciadas lectoras a que se imaginen en el lugar de Sakura. Un poco de fanservice de mi parte. Jeje.)

-Escucha, Sakura. Preocuparme por ti no es molestia ni nada de eso. Puede que se escuche raro, pero me gusta hacerlo. Eres mi hermana menor; lo único que me queda de familia. Te quiero mucho, hermanita, y mientras lo siga haciendo seguiré preocupándome por ti.-

-Hermano.- y nuestra Sakura se soltó a llorar entre los brazos de Touya.

-Solo algo más, hermanita. Si ese tipo o algún otro se te acerca de una forma grosera, por favor, avísame. Podré hacerme cargo de eso.-

-Esta bien, te lo prometo… sniff. No te ocultaré cosas como esa nunca más.-

-Y no olvides que eso incluye a tú prometido.-

-Que cosas dices, hermano. Mi Shaoran nunca me haría algo así.- y Sakura siguió llorando en el regazo de Touya, mientras el trataba de tranquilizarse. Aun seguía muy molesto, no solo por lo que acababa de pasar, sino porque eso le hizo recordar a Shaoran. Le hizo pensar que sin duda el era un mucho mejor hombre, mas noble y mas caballeroso y que sin duda habría hecho lo mismo si hubiera estado allí… y eso no lo hacía feliz.

"El solo pensar en las virtudes del mocoso me da nauseas."

Un poco más tarde se escuchó de nuevo la campanilla. Touya fue a abrir de nueva cuenta. No fuera a ser que ese despreciable ser siguiera ahí. Solo la prudencia evitó que abriera la puerta lanzando toda clase de improperios, pues quienes estaban a la puerta eran Tomoyo y Chiharu que venían a ver a Sakura. Touya las invitó a pasar, las acomodó en la sala y les dijo que esperaran un momento en lo que Sakura bajaba de su habitación.

Cuando vieron a Sakura notaron lo deprimida que estaba. Preguntaron si podían ayudar de alguna forma y ella contestó que no hacía falta; que ella trataba de darse fuerzas para no sumirse en la tristeza. Pronto las tres se abrazaron juntas y se dieron valor. Después de todo ellas padecían del mismo mal. Finalmente Sakura se animó a hablar y les contó sobre la desagradable experiencia que vivió en estos dos días.

-Uggggghhhhhhh. Pero que tipo más insufrible. ¡Si me hubiera hecho eso a mi le habría dado de patadas en ya saben donde hasta hacerlo cantar como niña!-

-Chiharu, como dices esas cosas.- respondió Tomoyo muy sonrojada.

-Bien, me excedí un poco al decir donde le patearía, pero no me negarán que eso le serviría para no meterse con una jamás.-

-Pues si te lo creo, amiga, pero… como que exageraste un poquito.- dijo Sakura también algo sonrojada.

-Será que ya me ha tocado que dos que tres zoquetes se han querido propasar conmigo en el restaurante de mis padres y que les he hecho dos que tres cositas. Vieran que uno descaradamente me pellizcó atrás. Yo le devolví al favor clavándole un tenedor en la mano. Se fue gritando. Jajajaja. Aprendió su lección y jamás volvió.-

-Se ve que no eres de las que te dejas, Chiharu.-

-Una tiene que saber como defenderse en estos días. Mira a Sakura. Se ve tan dulce e inocente y bien que puede dejar a un tarado de esos en el suelo.-

Sakura se sonrojó bastante.

-No fue nada. Además solo hice lo que Shaoran me enseñó. Nada más. Ah, Shaoran, como te extraño.-

El ambiente volvió a tensarse por un momento. A pesar de todo, las chicas tenían varias preocupaciones.

-No de nuevo, por favor. Creí que íbamos a tratar de consolarnos un poco. Estando juntas nos daríamos fuerzas para no romper en llanto. No he dormido bien desde que Takashi partió. A veces temo que pase lo peor… sniff. Entonces recuerdo su sonrisa, sus ojitos medio cerrados y sus mentiras y sus bromas. Eso me anima, pero no basta… sniff.-

Sakura y Chiharu volvieron a abrazarse mientras enjugaban sus lágrimas mutuamente. Tomoyo se les acercó y las abrazó también mientras les decía. -Tranquilas, mis amigas. Todo saldrá bien. Yo lo se. Ellos volverán. Juntas podremos salir adelante y cuando vuelvan verán a un grupo de chicas muy fuertes y ansiosas de amor.-

Sakura y Chiharu miraron con mucha ternura a Tomoyo y le dieron las gracias.

-No se como seguiría adelante sin ti, Tomoyo.-

-Y yo no se como es que pude vivir sin ustedes antes.-

Sakura y Tomoyo rieron ante el comentario de Chiharu y se quedaron abrazadas un rato mas. Algo que ni Chiharu ni Sakura notaron fue que Tomoyo sufría como ellas y nuestra amiga de ojos de amatista solo tenía una cosa en mente.

"Por favor, regresa pronto a mi, Eriol. No me puedo mentir más. Te amo y deseo que vuelvas a mi con bien."

"Tomoyo" pensaba Eriol en ese mismo instante, como si sus mentes estuvieran conectadas, a pesar de los varios miles de kilómetros que los separaban.

Eriol se encontraba encabezando a un grupo de magos e investigadores que reunían información en una zona afectada por la plaga. Llevaban ya 30 minutos o más de caminata dentro de ese suelo maldito y seco donde la vegetación lucía marrón y podrida. Hasta los árboles se veían putrefactos. Cuando habían llegado a donde comenzaba la infección del suelo los caballos se negaron a seguir y huyeron aterrorizados, derribando incluso a dos expertos jinetes, pero eso no debía detenerlos. Debían obtener la mayor información posible tanto de la plaga como del Azote, incluso si algunos no regresaban vivos.

"Esa es nuestra responsabilidad y nuestro deber." se decía Eriol mientras caminaban por ese sitio retorcido y siniestro. Unos pocos minutos mas de caminata y habían llegado a lo que quedaba de un pueblo.

Muchas de las casas estaban reducidas a cenizas, otras más derruidas por completo y algunas paredes tenían grandes manchas de sangre.

-Esto es… horrible.- dijo una joven aprendiz mientras otros mas volvían el estomago del asco.

-Y no es más que la punta del iceberg.- agregó Eriol.

Conforme se adentraban más en el pueblo, más horrores veían. Cuerpos pudriéndose en las calles, algunos despedazados y varios más ya en los huesos. De repente se escuchó un ruido. Eriol hizo una seña de que nadie hiciera ruido. El y otros 4 magos se adelantaron un poco y se ocultaron tras unos escombros. Frente a ellos, como a 7 metros de distancia vieron pasar a 2 hombres encapuchados. Decidieron no seguirlos más que con la mirada para no dejar solos a los aprendices e investigadores. Desde donde estaban no perderían mucho detalle de a donde fueran. Pero los encapuchados no fueron muy lejos.

Allí, justo en esa calle uno de los encapuchados alzó los brazos como elevando una plegaria y al instante una luz verde muy brillante apareció. Cuando la luz se disipó lo suficiente, Eriol y los magos vieron como si unas garras aparecieran en el suelo rodeadas de un círculo de luz verde. No tenían idea de lo que significaba hasta que el otro encapuchado habló.

-El edifico pronto estará invocado. Vayamos al otro punto a invocar el que sigue. ¡Nuestras vidas por Ner´zhul!-

Eriol estaba impresionado. "Entonces es verdad lo de los extraños edificios. Pero nunca habríamos imaginado que no los construyen, sino que los invocan. Ese Ner´zhul debe ser mucho mas poderoso de lo que imaginamos."

Eriol ya había decidido que era hora de volver y reportar lo que habían visto, cuando escuchó varios gritos desde donde estaba el resto del grupo. Cuando el y los magos llegaron al sitio, vieron como varios de los cadáveres y los esqueletos estaban atacando al grupo.

Ya un chico había sido asesinado, a otro lo estaban devorando y una jovencita había sido decapitada. Los demás luchaban como podían, pero no era suficiente. Los magos que iban con Eriol se lanzaron al ataque. Uno de ellos recitó unas palabras y varios de los cadáveres ambulantes quedaron atrapados en bloques de hielo. Otro sacó una vara y concentrándose descargó una esfera de energía que redujo a otros de los muertos vivientes a cenizas. El tercero recitaba hechizos curativos de alto nivel para sanar a los heridos y el cuarto hizo una recitación y llevó sus manos al suelo, provocando que la tierra bajo varios de los muertos se levantara como estacas y empalara a los muertos. No hubo necesidad de que Eriol usara sus poderes.

-Todo listo. No fue tan difícil.-

-No deberíamos confiarnos. Estamos mucho mas adentro de los terrenos del Azote de lo que pensábamos. Creo que es mejor que volvamos a la base. ¿Cierto, maestro Eriol?-

-Si, eso debemos hacer. Hay que reportar lo que hemos visto y debemos recuperar fuerzas. Aunque… aun no me acostumbro a que me digan "maestro."-

-Si. Se oye raro que me dirija así a un chico 8 años menor que yo, pero debo decir que me da gusto estar con usted.-

-Eso es agradable, porque pronto estarán juntos en la misma tumba.-

Todos voltearon a ver quien había dicho esas palabras. Se trataba de un hechicero, pero no era un hechicero de Dalaran. Llevaba una túnica roja con dagas en el cinto y un cráneo de carnero en la cabeza. Junto a el había otro hechicero vestido de la misma forma.

-¿Quiénes son ustedes?- dijo uno de los magos que estaban junto a Eriol.

-Alguna vez fuimos fieles servidores del amo Kel´thuzad, y ahora servimos al gran Ner´zhul. Somos los agentes de la plaga, los portadores de la miseria y el dolor. Somos los que les mostraremos la otra vida que otorga el Rey Lich.-

-Pamplinas. No son más que magos traidores que escaparon a la tutela del Kirin Tor. Son basura.-

-Ja. Ese ridículo consejo de fracasados no es nada. Son ciegos y buscan que esa ceguera se extienda a otros. No les dejan alcanzar su potencial total, mientras el amo Kel´thuzad nos prometió un poder más allá de lo imaginado y lo cumplió. Pronto ustedes estarán acompañándonos, si aceptan unírsenos ahora. El Rey Lich siempre busca nuevos servidores.-

-Nunca nos rebajaremos a eso. No venderemos nuestras almas como ustedes.-

-Ah. El prodigio de Dalaran habla. Eriol Hiragizawa, hubieras sido tan poderoso como el amo Kel´thuzad; tal vez te llamaríamos "amo" como a el, pero ahora solo serás un muerto mas bajo nuestro mando.- y movieron los báculos que portaban.

Al instante aquellos que habían sido asesinados por los muertos hace un momento se levantaron listos para atacar al grupo. Intentaron acercarse, pero los cuatro magos los mantenían a raya con esferas de energía. Aun no recuperaban sus fuerzas para nuevos hechizos. Fue Eriol el que actuó finalmente.

-Escúchenme, fuerzas de la naturaleza. Escúchenme y traigan los vientos del helado norte. Que su furia helada se descargue contra nuestros enemigos. Vengan, lanzas de hielo. ¡Venga la ventisca!-

Y sobre los nigromantes empezaron a caer varias lanzas de hielo que en segundos habían derrotado a los magos perversos. Eriol creyó que eso bastaría para que los cadáveres perdieran la magia que los animaba, pero eso no pasó. Los otros magos seguían luchando contra los muertos vivientes.

-Jejeje. ¿Sorprendido, mocoso?- dijo uno de los nigromantes mientras agonizaba. -Es nuestra magia la que los anima, pero es la del gran Ner´zhul la que los mantiene animados. Claro, se convertirán en polvo en unos minutos porque nosotros los animamos, pero no pasará lo mismo con los que son reanimados por la plaga, que es obra del Rey Lich. No se si mueras hoy, pero lo harás, así tenga que ser el amo quien lo haga.-

Eriol puso un rostro de sorpresa.

-Si, el amo Kel´thuzad pronto estará de nuevo con nosotros y con mucho mas poder que el que tenía en su vieja vida. Esa es su recompensa por servir tan fielmente al gran Ner´zhul. Pronto lo… veras…- y finalmente murió.

-¡Debemos salir de aquí YA!- gritó Eriol con fuerza. Luego cerró sus ojos y recitó un hechizo con el que creó dos figuras hechas de agua. Esas figuras atacaron a los muertos que de inmediato respondieron, olvidando a los demás.

Todos emprendieron la huida por el mismo sendero por donde vinieron. No llevaban mucho de carrera, cuando la tierra frente a ellos se empezó a agitar. De debajo de ella empezaron a salir varios seres con apariencia de insectos. Tenían cuerpo alargado y gris, así como cinco ojos. Surgieron 20 de frente a ellos, y escucharon como a sus espaldas se despertaban otros más. Estaban rodeados. No había escapatoria… salvo una, y dependía de Eriol.

Era un hechizo que nunca había realizado antes; la teletransportación en masa. Bien hecho los llevaría a todos de vuelta a la base, pero si fallaba sus cuerpos no se reintegrarían y que darían como una espantosa masa sanguinolenta e informe.

-Intentaré la teletransportación en masa.- dijo finalmente Eriol. -Por favor, denme tiempo para concentrarme y recitar el conjuro.-

-De acuerdo, maestro. Cuente con nosotros. Bien, todos a pelear. ¡Protejamos al maestro Eriol!-

y los cuatro magos y los aprendices sobrevivientes formaron un circulo alrededor de Eriol y los investigadores, y comenzaron a repeler el ataque.

Los insectoides se acercaban un poco, mas evitaron el ataque cuerpo a cuerpo. Lo que hicieron fue soltar una especie de insectos como escarabajos que por su tamaño llegaban hasta los defensores y empezaban a comerse su carne. El terror empezó a cundir mientras Eriol seguía concentrándose. Pronto uno de los magos cayó al suelo y los escarabajos se lo empezaron a comer vivo, llevando parte de su carne de vuelta a los insectoides. Si bien el grupo de magos había logrado matar a algunos de esos engendros, también ellos veían caer a sus camaradas en medio de atroces sufrimientos.

Eriol ya estaba listo para lanzar su conjuro, pero aun estaba inseguro. Entonces recordó lo más importante de la teletransportación: piensa en un sitio a donde quieras volver, o bien en una persona. En su mente se formó una imagen.

"Tomoyo."

Y Eriol empezó a ser envuelto en una luz que pronto envolvió a sus compañeros. Así, en un parpadeo se desvanecieron. Cuando Eriol abrió los ojos vio que sus compañeros estaban a salvo, al menos los que seguían vivos. Estaban en el cuartel militar que les servía de base.

Eriol ordenó que los heridos fueran llevados a la enfermería y que los muertos fueran incinerados, salvo dos que serían enviados a Dalaran. De allí fue a buscar al mensajero que debía mandar sus noticias a Dalaran y cuando lo encontró dijo en voz alta.

-¡Nerubianos!-

-¿Qué dijo, maestro?-

-Que vi nerubianos. Esos seres arácnidos que se supone tienen un reino en Northrend y que todos dicen que es un mito. Son reales y los vimos, aunque también eran muertos vivientes.-

-¿Cree que ellos estén detrás de todo?-

-No lo se, pero se que debo volver a Dalaran junto con el mensaje. Debo investigar en la biblioteca.- y sin decir mas Eriol fue a sus habitaciones. Tenía un informe muy pesado que redactar.

Esa noche, en Sthepenson, Touya seguía de mal humor. Había decidido dejar a Sakura con sus amigas e ir el con su propias amistades. Allí había estado las últimas horas desahogándose de lo que había vivido con ese Michaelo… y de haber pensado maravillas sobre Shaoran.

-Eso es lo que mas me molesta. Ahora resulta que hasta yo apoyo al mocoso y reconozco que es el hombre ideal para Sakura. Que bueno que comí ligero.-

-Eso no es para tanto, Touya. Deberías de entenderlo de una buena vez.-

Quien hablaba era Yukito Tsukishiro, uno de los dos mejores amigos de Touya.

-Tú que sabes, Yuki.-

-Ya deja de gimotear por eso, Touya. Mejor piensa en ese chico que el que arrojaste de tu casa.-

Esa voz pertenecía a Yue, el hermano mayor de Yukito. A diferencia de este, Yue era bastante serio. Siempre lo había sido. Sin duda le quedaba bien su puesto de magistrado en jefe del pueblo. La máxima autoridad legal. Eso, aunado a su carácter, había logrado que la gente lo llamara "el juez Yue", cosa que no sabemos si le incomodaba o no.

-Lo que hubieras hecho es venir a mí de inmediato y levantar la denuncia en su contra. Podrá ser muy hijo de un noble poderoso, pero con la crisis actual eso no cuenta.-

-Eso si te lo creo, Yue. Supongo que no es el único que se aleja de la capital por el peligro.-

-Casi toda la nobleza esta mandando a sus hijos a las regiones del sur pues aquí no hay peligro de que los muertos vivientes lleguen pronto.-

-Pues si trata de acercarse de nuevo a Sakura verá que el peligro llegó por el.- dijo Touya apretando sus nudillos.

-Creo que es mejor que me vaya. Ya es tarde y no quiero preocupar a Sakura.-

-Cuídate mucho, Touya.- -Igualmente, Yuki. Nos veremos mañana, Yue.- -Si, como digas. Hasta mañana.-

Touya salió de la magistratura y se encaminó a su casa. Faltando 10 minutos de caminata para llegar a su casa, notó como si lo estuvieran siguiendo. Apretó un poco el paso y con eso tuvo para confirmar sus sospechas. Y como si eso no bastara, al llegar a un cruce otros individuos le cortaron el paso. Touya los observó bien. Estaban vestidos de negro y llevaban capuchas. Algunos estaban armados con varas de combate de 3 metros de largo.

-Si van a intentar algo, háganlo. No soy ningún desvalido.-

El reto de Touya surtió efecto. Se abalanzaron sobre de el, pero Touya pudo manejarlos sin demasiados problemas. Era bastante bueno peleando y se manejaba bien contra esos sujetos, hasta que en un descuido uno de ellos le golpeó el pie con su vara y lo hizo perder el equilibrio. Uno de los atacantes aprovechó e inmovilizó a Touya sujetándolo con los brazos y poniéndole su vara bajo el cuello.

Touya no perdía el aplomo.

-Solo así pueden, bola de montoneros.-

Uno de los sujetos se le acercó y empezó a golpearlo en el abdomen como si fuera un saco de arena. Estuvo así por un minuto o dos. Luego se acercó otro pero esta vez con una vara, la que usó para repetir el castigo anterior.

Touya solo pensaba. "Esto no… se quedará así… Estos idiotas no… me conocen." El sabía que no perdería.

Al mismo tiempo, muy lejos de allí, Shaoran pensaba en Sakura mientras el, Yamazaki y otros soldados y caballeros se internaban por un camino. Mientras acampaban, una chica apareció entre las sombras de la noche y dijo que su caravana había sido atacada por muertos vivientes. El comandante decidió mandar a un grupo a investigar. De eso habían pasado como 5 minutos y aun no había señales de nada.

-Al menos ahora podemos charlar un poco, Li.-

-No me parece que este sea el mejor momento, Yamazaki.-

-Pues yo lo veo como cualquier otro, con la diferencia de que caminamos en la noche, casi a ciegas y que puede haber muertos vivientes esperándonos por allí.-

-Gran consuelo.- respondió Shaoran con una expresión de tedio.

-Oye, si no mantenemos el buen humor. ¿Qué será de nosotros?-

Shaoran no dijo nada mas. Su silencio era una afirmación.

De repente se escucharon ruidos. Todos se pusieron en alerta. De entre los árboles cercanos al camino aparecieron varios muertos vivos. No tenían piel y se veían sus músculos y huesos. No había inteligencia en sus ojos. El capitán dio hizo una señal y los caballeros pasaron a la línea frontal. Los muertos se lanzaron hacia el grupo a gran velocidad, moviéndose a cuatro patas como bestias. Una seña más y los caballeros cargaron contra la amenaza a todo galope.

Cuando estaban a 10 metros bajaron las lanzas que empuñaban en el brazo derecho y al hacer contacto aplastaron a muchos muertos vivientes con sus caballos y con sus lanzas destrozaron a otros, empalándolos o arrojándolos por los aires. La infantería se lanzó tras ellos y trabaron combate cuerpo a cuerpo contra los muertos que no habían sido dañados por la carga. Fue una escaramuza muy salvaje. Ni la pesada armadura de los soldados salvó la vida de algunos. Después de algunos minutos, la amenaza había sido neutralizada.

Cuando por fin se preparaban para volver con el grueso del batallón, se escuchó un ruido que provenía de los árboles. Pronto oyeron una espantosa voz que decía. -Rompe y rasga.-

Shaoran sintió entonces un espantoso hedor que resultaba peor que el de un matadero de reses. -Que gusto que no he cenado.-

Lo que vio entonces fue aterrador. Ante el y los otros soldados apareció una monstruosidad de casi 3 metros de alto. Tenía la piel gris y su cuerpo estaba espantosamente desproporcionado. Piernas muy cortas y asquerosas. Su brazo derecho era enorme y en el llevaba un gigantesco cuchillo de carnicero batido en sangre, y el izquierdo apenas podía ser llamado brazo. En el llevaba una pequeña guadaña. En la espalda tenía un muñón en el que portaba un pequeño cuchillo. Se veía que todas sus piezas habían sido cosidas con hilo, pero no muy bien ya que mostraba sus asquerosas entrañas. Un enjambre de moscas rodeaba su hedionda y chata cabeza, dotada de una enorme boca y una lengua aun más grande.

-¿Qué clase de blasfemia es esa?- dijo uno de los soldados.

Esa… abominación se acercó despacio y se detuvo un momento para luego gritar. -¡A MATAR!- y se lanzó a una velocidad mucho mayor de la esperada para semejante horror.

En segundos alcanzó a un soldado al que de un golpe con su hacha partió en dos a pesar de la armadura. Otros soldados intentaron rodearlo, pero el muñón izquierdo se movió despojándolos de sus espadas y dejándolos a merced de la abominación que con presteza movió su otro brazo, golpeándolos y dejándolos muy mal heridos.

-Solo hay una salida.- dijo uno de los caballeros. -Todos únanse. Cargaremos contra esa cosa todos juntos.-

Eran 4 caballeros, contando a Shaoran. El tomó su lugar entre los otros y esperó la señal.

-¡AHORA!-

Todos se lanzaron contra esa bestia que al verlos hizo lo mismo gritando -¡A ROMPER LA CARNE!-

El choque fue terrible. Las cuatro lanzas estaban enterradas en el fondo de esa monstruosidad. El capitán entendió la idea y mandó a sus hombres a que atacaran al monstruo mientras los caballeros lo inmovilizaban.

La abominación movió el brazo con el hacha y lanzó un golpe contra uno de los caballeros. Todos hicieron fuerza en esa dirección y así ayudaron a su compañero a resistir el impacto. La armadura solo se había abollado y el hombre dentro de ella no se conmocionó mucho.

"El entrenamiento si funciona después de todo." Pensó Shaoran después de resentir el impacto.

Los caballeros desenfundaron sus espadas, que usaban en la mano izquierda y con ellas comenzaron a atacar a la bestia. Los soldados estaban haciendo lo mismo. La abominación estaba confundida y no sabía a quien atacar.

Yamazaki notó entonces las costuras en el monstruo y gritó. -¡ATAQUEN LAS COSTURAS!-

Los soldados se abocaron entonces a tratar de cortar los hilos que unían a la abominación. Esto dio resultado, pues al desprenderse una pierna de la cosa, fue mucho más fácil golpearlo con todo. Cinco minutos después la abominación estaba hecha pedazos.

-Esa… fue una… buena idea… Yamazaki.-

-No… podías esperar… menos de… mi, Li… Si no lo vencíamos… tendríamos que soportar… ese hedor por… más rato.-

-Si pudiera… reír… lo haría, amigo…-

El grupo se reagrupó y marcharon de vuelta al campamento. Por su rapidez mental Yamazaki recibiría una condecoración, según dijo el capitán, pero eso no les importaba. Mientras caminaban, Shaoran pensaba en su primer encuentro real con la muerte y como había salido bien librado de el. "Te lo juré, mi amor. Nada me impedirá volver a ti. Nada. Te amo, Sakura."

Nuestra amiga estaba ahora en las calles vacías de Sthepenson. Estaba muy preocupada por su hermano.

"Touya ya se tardó mucho. Espero que no le haya pasado nada, aunque lo mas seguro es que siga con Yukito y Yue. Bien que lo conozco."

A lo lejos distinguió la silueta de lo que parecía un vagabundo dormido frente a un pórtico. Sakura se acercó para darle una limosna, pero al ver más de cerca se llevó una desagradable sorpresa.

-No. No es… posible.-

-Sa… Sakura… Perdóname… No pude… ganar…- y Touya se desmayó.

Sakura se llevó las manos a la cabeza presa de la desesperación y soltó un espantoso grito.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-

Continuará…

Saludos, amigos y amigas. Como pueden ver esto se pone cada vez mejor. ¿O será peor? Si, sin duda es así. Eriol y Shaoran han tenido sus primeros encuentros con el Azote y no les resultó algo sencillo. Touya tampoco la ha pasado bien y creanme, no será fácil para nadie. Veremos mucho más de Yue en los próximos capítulos. Después de todo, Touya también es su amigo.

Bueno, me despido por ahora y espero que hayan pasado un muy buen inicio de año. Pronto verán mis respuestas a sus reviews. Nos veremos luego. Hasta pronto.