Ha pasado una hora desde que Sakura encontró el maltrecho cuerpo de su hermano en esa solitaria calle. Sus gritos lograron que varias luces aparecieran en las ventanas de las casas de esa calle. Algunos vecinos salían y al ver lo que había sucedido se preguntaban como habían logrado golpear a alguien de esa forma sin despertar a nadie. Pronto llegaron también algunos gendarmes y al reconocer a Touya por la amistad que tenía con el juez Yue, mandaron traer una camilla para llevarlo a la clínica del pueblo. Al llegar fue atendido de inmediato por el médico, que confirmo que a pesar de las múltiples heridas, su vida no estaba en peligro.
Poco después Yue y Yukito llegaron a la clínica. Yue lucía mucho más que furioso. Tuvieron que esperar a que el médico volviera de hacer su valoración a Touya para saber como se encontraba realmente. Fue una suerte que Yukito estuviera allí para evitar que Yue entrara por la fuerza a exigirle al médico que hablara. 20 minutos después, el médico fue a la sala de espera, donde le dio tanto a Yue y a Yukito como a Sakura el estado de Touya. No tenía heridas que pusieran en riesgo inmediato su vida, pero reconocía que si se hubiese demorado en llegar a la clínica una hora mas, quizás su situación hubiera empeorado debido al frió nocturno.
Presentaba fracturas en dos costillas, múltiples laceraciones y magulladuras en brazos y piernas, una fuerte contusión en la cabeza, fractura de la pierna izquierda (Específicamente la tibia) y en la mano derecha. Se le daría atención médica en ese sitio, y aunque su estado ameritaba trasladarlo a un hospital en Bran, esto era imposible debido al estado de guerra que se vivía en el reino. Por eso se quedaría el tiempo necesario en la clínica, para continuar su recuperación en casa. Dicho eso, el médico se retiró y Sakura, Yukito y Yue se quedaron solos en la sala de espera.
Sakura estaba muy consternada. Solo la fuerza que se había prometido tendría para soportar la ausencia de Shaoran impedía que estallara en llanto, pero en sus ojos se veía que eso era inevitable. Yue, por su parte, estaba usando todo el poder de su autocontrol para no perder la cabeza. Lo que había pasado era una canallada, cierto, pero para hacer bien su trabajo y encontrar a quien dejó así a su mejor amigo, debía estar muy tranquilo, sobre todo porque la primera parte de la investigación era preguntarle a Sakura que creía al respecto. Que podría haber dado motivo a tal bajeza. No sería fácil por el estado de la chica, pero para el era indispensable averiguar lo que pudiera desde ya.
-Escúchame, Sakura.- dijo al fin Yue. -Se que quizás no sea el momento adecuado para esto, pero necesito que me digas quien crees que haya hecho esto y porque.-
Sakura alzó su bello rostro, dejando caer algunas lágrimas mientras lo hacía. Ella no quería hablar. No deseaba recordar lo que había sucedido. Ella estaba segura de quien estaba detrás de la golpiza, pero ya no quería pensar más en eso. Ya estaba cansada de pensar en esa víbora rastrera, así que optó por desviar su mirada de la de Yue.
Este se acercó a ella y le dijo -Sakura, se que no es fácil lo que te estoy pidiendo, pero si en verdad queremos que el culpable de esto sea castigado como se merece, necesito saber que o quien lo hizo, y para eso debo hacer esta pregunta, que aunque molesta y hasta sin sentido, es parte del procedimiento. Por favor. Dime si hay alguien del que sospeches. Un vagabundo, un tendero, un viajero, quien sea. Por favor. Ayúdame a que esto no se quede así.-
Al fin, Sakura enjugó sus ojos y habló.
-Yo… también deseo que esto no se quede así. Te diré de quien sospecho. Se trata de ese noble que llegó al pueblo hace dos días: Michaelo di Fonsi.-
Yue reconoció el nombre al instante. Se trataba del hombre del que Touya le había hablado en la tarde, además de que en el apellido reconocía al hijo del Gran Duque de Fonsi. El duque era un hombre muy respetable, con conocidos en altos círculos militares y diplomáticos. En si un hombre de probadas virtudes, según el tenía entendido, aunque también tenía entendido que su hijo no tenía esa misma reputación, sino "otra" menos presumible.
Había rumores de que era un libertino y vividor, que había logrado crear sus propios contactos dentro de la nobleza usando su apellido para conseguir todo lo que deseara y hacerlo de forma que pudiera ocultar sus conductas incluso a su propio padre. Y había algunos otros rumores tan atroces que ni siquiera circulaban entre otros nobles de "supuestas" conductas indecentes. Yue no preguntó nada más por unos instantes.
Entonces preguntó al fin. -¿Tendrás alguna prueba para sustentar tu acusación?-
Yue dijo esto con mucho pesar, y no era para menos, pues Sakura puso la expresión que el imaginó ante esas palabras: como si un balde de agua helada le hubiera caído en la cabeza.
-¿Cómo que una prueba? Si ese tipo me ha estado hostigando desde que llegó.-
-Y yo te creo, Sakura, pero por mi cargo estoy obligado a actuar según las leyes. Al menos tengo un nombre que investigar, pero hará falta mucho mas que eso para probar que el hizo esto, o que el lo ordeno.-
Había mucha tensión en el ambiente de repente. Por un lado, Sakura no podía creer que Yue necesitara de pruebas de que ese tipo era el responsable, y por otro lado Yue se sentía por primera vez en su vida atado por los procedimientos que habían sido su guía a lo largo de su carrera; principios que el consideraba sagrados. Nadie habló por unos instantes. Incluso Yue sintió por unos segundos como si la mirada de Sakura estuviera cargada de ira hacia el. Aunque el no perdía en ningún momento esa mirada tan fría, la verdad es que por dentro se moría de tristeza de pensar que Sakura lo viera de esa forma. Solo entonces notó a Yukito caminando hacia Sakura.
Yuki se sentó junto a la belleza de ojos verdes y tomándola de las manos le dijo. -Sakura, por favor, no culpes a mi hermano por las preguntas que te hace. Es la forma en que el puede buscar a quien hizo esto. El cree en tus palabras y yo también, pero no puede hacer algo en su contra sin pruebas. Si lo hiciera, se rebajaría a su nivel; al de alguien que hace las cosas, no porque tenga la razón, sino porque tiene el poder para hacerlo, y yo se que ni tú hermano ni tú desearían eso.-
Sakura quiso decir algo, pero no dijo nada, cerró los ojos un momento y los abrió para decirun -Discúlpame, Yue, Es solo que... quisiera que ese pagara lo que hizo, pero la verdad...me daría tristeza que actuaras de la misma forma abusiva de ese tipo que cree que por su posición puede hacer lo que se le da la gana.-
Yukito abrió sus brazos para que Sakura descansara en su regazo. Sakura se acurrucó suavemente entre los brazos de Yuki y el notó al poco tiempo como su pecho estaba ya húmedo por las lagrimas de nuestra amiga, que en este momento lloraba por el estado de su hermano, y deseaba con todas fuerzas que ese no fuera Yukito, sino Shaoran. Deseaba que volviera tan pronto fuera posible, y que volviera sano y salvo.
En ese momento, a casi 10 kilómetros del pueblo, el grupo de hombres que atacaron a Touya llegaron a una mansión muy elegante. Entraron por la puerta de servicio. Allí fueron a la estancia. En ese sitio encontraron a un hombre de apariencia formal y fina, aunque con una mirada que delataba sus pútridos pensamientos; se trataba del empleado de mayor confianza de Michaelo.
-¿Podemos hablar con el joven? Cumplimos con nuestra labor como se nos pidió.-
-En este momento, el joven se encuentra "ocupado."-
-Parece que el buen chico no puede quedarse quieto un solo momento.-
-Ya lo conoce. Siempre en busca de "flores que deshojar."-Y todos rieron como idiotas.
Al quedar el lugar en silencio, escucharon una serie de ruidos que venían de la planta alta. Luego escucharon un fuerte grito y varios lamentos.
-¿Carne fresca?-
-Sabe que es lo único que le gusta al joven.-
Luego de un rato, los ruidos cesaron y se escuchó una puerta que se abría. Se escucharon gritos desde la parte alta.
-¿Por qué me hiciste esto? Dijiste que me amabas; que no me ibas a hacer daño. ¡Respóndeme, por favor!- y se escuchó como una puerta era cerrada de golpe y con llave. Michaelo bajaba las escaleras vestido con una bata. Traía en el rostro algo parecido a una sonrisa, aparte claro de la huella del golpe de Touya.
-Joven di Fonsi, los mensajeros han regresado. El mensaje se entregó con éxito.-
-Gracias, Rochel. Tráeme un buen trago. Lo necesito ya.-
-Si, joven.-
Michaelo se acercó a los golpeadores y les preguntó. -¿Hubo problemas para entregar el mensaje?-
-Solo algunos, joven. El destinatario era bastante fuerte.-
-Eso ya lo se por experiencia… pero al menos la entrega fue un éxito. Ahora el sabe el precio de haber dañado mi hermoso rostro, y la niña sabe que hablo en serio.-
-¿No hubiera sido mejor matarlo?-
-Idiota. ¿Crees que no pensé en eso? Pero aun no he tenido una sola señal de mis contactos en la capital. Tal parece que esos payasos están más ocupados poniéndose a salvo del Azote que de otra cosa, y yo no puedo arriesgarme a un movimiento en falso sin tener un colchón de protección. El magistrado de este sitio tiene fama de incorruptible y eso no me ayuda.-
-¿Desea que mandemos otro mensaje pronto?-
-No, para nada. Después de lo de esta noche será muy difícil acercarse de nuevo a la chica o a su hermano. Hay que dejar que pase algo de tiempo para que la situación se relaje un poco. Prudencia ante todo. No llegué hasta donde estoy por ser descuidado. Medir cada movimiento es indispensable. Dejaré que las aguas se calmen. Ya pueden retirarse. Recibirán su pago según lo acostumbrado.-
Los sujetos dieron la media vuelta y se fueron. Al minuto, Rochel llegó con una copa de un muy buen cognac. Michaelo la recibió y empezó a degustarla sin prisa.
-Entonces esperará un poco antes de hacer un nuevo intento con esa niña.-
-Así es. Es parte de la emoción de la cacería. Prolongar un placer lo hace mas divertido. Parte de la emoción de la caza es que la presa se resista. Eso lo hace más interesante que con piezas que ceden mas fácilmente, como la que esta arriba.-
-¿Hago con ella lo de siempre?-
-Depende. ¿Ya lograste contactarlo?-
-Si, joven. Dice que estará esperando la nueva mercancía, como siempre, y además conseguí que nos pague una suma mayor por el estado de guerra.-
-Estupendo. Entonces deshazte de ella lo más pronto posible. Sabes que mi placer no esta completo mientras esas pelanduscas respiren el mismo aire que yo.-
-¿Y me dejará jugar con ella antes como con las otras?-
Michaelo rió en ese momento y luego dijo. -Solo no la maltrates tanto. Tiene que llegar en muy buenas condiciones.-
-Gracias, joven di Fonsi.- dijo Rochel con una sonrisa perversa.
-Después de todo, mi vicio le ha dado a la mitad de los burdeles del reino sus mejores ejemplares. ¿Qué mejor que le des una pequeña prueba de lo que le espera? Jajajajaja.-
Michaelo le arrojó la llave de la habitación a Rochel, el cual se fue de inmediato a las escaleras tras su presa. Michaelo agregó entonces. -Y recuerda, esparciremos la información de que esta niña fue secuestrada o de que los muertos vivos la mataron. Piensa en la mejor. Ahora si, diviértete.-Rochel sonrió y siguió su camino.
Mientras Michaelo tomaba otro trago de su bebida, pensaba en lo que le esperaba. "Y tú también pequeña Sakura; también serás mía. Tomaré tus primicias y te haré sentir lo que es un ejemplar. Y después de eso correrás un sino peor que el de esta desgraciada. Tu resistencia te hace interesante, pero también es tú crimen a mi, y por eso terminarás tus días entre flagelantes."
Y Michaelo sonrió al pensar en eso, mientras los llantos y súplicas de una jovencita se empezaban a escuchar desde el piso de arriba.
Lejos de este sufrimiento y dolor, vemos a Eriol que esta en la biblioteca de Dalaran. Ha estado encerrado allí desde que volvió de esa misión. Una vez que entregó su informe, dijo que buscaría en la biblioteca todo lo que estuviera relacionado con los nerubianos y su reino: el mítico imperio arácnido de Azjol-Nerub. Su mayor problema era que los pocos libros que había sobre el tema consideraban a los nerubianos como un mito.
Localizó uno muy antiguo que podría despejarle sus dudas, pero estaba escrito en un dialecto élfico que no se había hablado quizás en siglos, por lo que le costó mucho traducirlo. El resultado, si bien le dio mucha luz a su búsqueda, seguía sin llenar muchos huecos. Al menos este tomaba la existencia de Azjol-Nerub como una realidad; que el imperio de las arañas se extendía a lo largo de varios kilómetros de cuevas y pasajes subterráneos bajo la fría superficie de Northrend, pero nada más. Nada que dijera que los nerubianos practicaban la nigromancia, o si practicaban algún tipo de magia siquiera.
El esfuerzo de la búsqueda había dejado ya sus huellas en Eriol. Solo se detenía unas pocas veces, incluyendo una comida cada día, si lograba recordar comer, y un par de horas de sueño. A eso hay que agregar la frustración que tuvo que vivir en cada búsqueda fallida, en cada callejón sin salida que lo forzaba a dar la media vuelta y reiniciar de cero. Este libro antiguo le había dado algunas respuestas, pero el sabía que algo faltaba.
"No es posible que no haya nada sobre magia en Azjol-Nerub. No lo creo. ¿De que forma entonces comandarán a los muertos del Azote? O es que tal vez no sean ellos… no, eso no puede ser. ¿Cómo podría alguien vencer a un imperio de arañas subterráneas como ese? Ellos tienen que ser, pero según ese libro, no tienen el menor conocimiento de navegación y esta muy claro que ellos solo pudieron llegar de Northrend por barco. No pudieron ser, pero de que otra forma me explico el haber visto muertos vivos nerubianos. Claro, tal vez estoy equivocado porque solo había visto a los nerubianos en ilustraciones de libros que hasta el maestro Eclerión decía que eran meras fábulas criptozoológicas, pero este libro confirma lo que vi. ¿Por qué no puedo hallar la respuesta?"
Eriol estaba desesperado. El bibliotecario pasó, como de costumbre, a dejar una taza de café junto a nuestro amigo, esperando que al menos esta si la bebiera. Por mera curiosidad se animó a ver lo que leía Eriol, y entonces le dijo. -Es difícil pensar que en la biblioteca más grande del mundo y en la que se guardan varios conocimientos arcanos no haya gran cosa sobre Azjol-Nerub. De verdad hubiera sido una gran alegría que esa expedición no fracasara.-
Eriol alzó la cabeza de ese libro por primera vez en casi nueve horas y le preguntó al bibliotecario sobre eso.
-No recuerdo los detalles, pero le puedo traer las gacetas que hablan al respecto de la hemeroteca.-
-¡Hágalo!- Dijo Eriol. Ahora se culpaba de no haber buscado allí. Si el tenía un defecto en sus hábitos de estudio, ese era desestimar la información de la hemeroteca. Veía a la gaceta como poca cosa ante los miles de libros antiguos de la biblioteca.
A los pocos minutos nuestro amigo leía ya todo lo que las gacetas mencionaban sobre la expedición a Northrend en busca de Azjol-Nerub o de pruebas de su existencia, pero lo que halló no le pareció relevante. Frustrado de nuevo, se puso a tomar el café que aun no se había enfriado mientras su mente se revolvía en un huracán de confusión.
"Solo encuentro basura. Si, hubiera sido útil que esa expedición volviera pero no lo hicieron. Ese arqueólogo tenía mucha visión, ese… Kinomoto. ¿Un momento? El apellido me suena, pero no recuerdo porque. Tal vez no importe."
Eriol se preparaba para seguir adelante. Se dio un momento para pensar en Tomoyo y volvió al libro antiguo. Entonces una chispa se encendió en su mente.
"Kinomoto. Recuerdo el apellido. La amiga de Tomoyo, la que iba a casarse y que yo no estuve en la boda. Recuerdo algo."
Recordó que hubo un momento en que ella lloró y que Tomoyo le dijo "Sakura siempre se pone triste cuando piensa en Northrend. Su padre fue a una expedición a ese lugar hace seis años y nunca volvió."
Eriol revisó de inmediato la fecha de la gaceta. Era de seis años atrás. Leyó de nuevo el nombre del arqueólogo a cargo: Fujitaka Kinomoto; un hombre muy talentoso y respetado entre los de su profesión. Planeaba esa expedición para reunir información veraz que demostrara la existencia, pasada o actual, del legendario imperio arácnido que yacía bajo la superficie de la tumba de hielo. Leyó que un día simplemente se perdió contacto con ellos y ya.
Eso tenía sentido, considerando que Northrend no se había ganado el sobrenombre de "tumba de hielo" por nada, pero si su memoria no le fallaba, fue por esa época en que muchos aseguraban que Kel´thuzad comenzó a escuchar esas voces que a la larga resultaron ser la voz del Rey Lich. Eriol se levantó de golpe. Al fin tenía algo; una idea sustentable y que podía comunicar al Kirin Tor. Sin decir nada y después de terminarse su café, salió rumbo a las habitaciones de Eclerión a decirle lo que había hallado y sus sospechas.
De ese momento han pasado tres días. Touya pudo recuperarse lo suficiente y esa tarde lo darían de alta para que se recuperara en casa, la cual era ya vigilada por miembros de la gendarmería. Una cortesía de Yue, por supuesto.
-No recordaba haber visto tantos gendarmes en un solo lugar en toda mi vida, ni en Lordaeron.- dijo Chiharu mientras ella y Tomoyo llegaban a casa de Sakura. Tuvieron que anunciarse con un guardia antes de que Sakura les recibiera en persona. Hubieran querido reclamar eso a los guardias, sobre todo Chiharu, pero era su trabajo a pesar de todo. Una vez dentro saludaron a Sakura.
-Hola, chicas. Me da gusto que estén bien.- respondió ella, pero con mucho desánimo. Tomoyo y Chiharu veían que la entereza que mostraba en la calle solo era una mascara que ocultaba el inmenso dolor que residía en su alma. Entre las dos ayudaron a Sakura a preparar el té y los pastelillos y se sentaron en la sala.
Los primeros minutos fueron de un silencio sepulcral. Sakura no decía nada ni las chicas pensaban en que decirle. Fue hasta después de un rato que Chiharu habló.
-¿Saben que es molesto? Las frutas. Me cuesta trabajo encontrar las frutas que necesito para hacer mi famosa ensalada de frutas. Si pudiera prepararla…. Si. Probarían un delicioso manjar. Receta familiar por cierto.-
De nuevo hubo silencio total. El intento de Chiharu por reanimar el ambiente fue un fracaso total. Nuestra linda chica de las coletas suspiró y le dio un ligero sorbo a su té.
-A mi hermano le gusta la ensalada de frutas.-
Chiharu y Tomoyo alzaron la mirada. Sakura aun tenía esa expresión de dolor, pero una sonrisa ligera se comenzaba a dibujar en el rostro de nuestra flor de cerezo.
-Gracias, Chiharu. Te agradezco mucho que trates de alegrarme. Me siento muy mal… con todo lo que ha pasado… desde no haberme… casado… con… sniff… hasta lo que pasó con… mi hermano, pero con amigas como ustedes… se que no estoy sola y que tendré fuerza… para soportar estas pruebas tan dolorosas… y que cuando el vuelva, me vea feliz y lista para casarme con el. Gracias, mis buenas amigas.-
Tomoyo y Chiharu se lanzaron a abrazar a Sakura con muchas ganas. Las tres se soltaron a llorar un momento por la alegría de que si importar que, estarían juntas.
Ya más animadas, las chicas se pusieron a platicar de diversas cosas para distraerse de los momentos pesados y alegrarse un poco.
-Estas cortinas… se ven deslucidas, un tanto opacas. ¿O será que como están cerradas no se ve mucha luz?-
-En estos últimos días no me he sentido de humor para abrir las cortinas.-
Chiharu vio con tristeza a Sakura, y tal vez el ambiente se hubiera puesto pesado de nuevo, pero nadie contaba con que Tomoyo sacó de entre su ropa una cinta de medir y se puso a medir las cortinas.
-Ah… este… Tomoyo… ¿Por qué estas midiendo las cortinas?-
-Vaya pregunta, mi querida Sakura. Pienso que Chiharu tiene razón. Estas cortinas no lucen para nada contigo, así que voy a encargarme de hacerte cortinas nuevas que resalten tú singular belleza. ¡Te encantarán, lo se! Oh… sujétenme, sujétenme… me desmayo.- y Tomoyo parecía desvanecerse de la emoción.
-¿Y siempre es así contigo?- preguntó extrañada Chiharu.
-Bueno, yo... jejeje.- rió Sakura con nerviosismo.
-Esto es muy raro.- dijo Chiharu.
-No tiene nada de raro.- respondió súbitamente Tomoyo que apareció justo delante de Chiharu. Sus ojos brillaban de una manera muy inusual.
-No es raro que una se preocupe de su mejor amiga, que la consienta a cada segundo. Para mi es una inmensa alegría vestir a Sakura. Muchos de sus vestidos los he creado yo misma para ella. Son diseños exclusivos para que nadie pueda acercarse siquiera a su belleza. Es que mírala, Chiharu.- y dicho esto, Tomoyo fue junto a Sakura y le tomó el rostro con sus manos.
-Mira este rostro, este cabello, estos ojos… Oh… es que es tan bella como un ángel. ¿COMO NO HACER POR ELLA LO QUE SEA?- Y Tomoyo se emocionó tanto que terminó sin fuerzas y cayendo a un sillón cansada pero con una enorme sonrisa.
Chiharu reflejaba en su rostro una mezcla entre miedo y sorpresa, mientras Sakura reía nerviosamente con el rostro completamente sonrojado.
-¿Y en verdad es así contigo siempre?-
-Si… se suponía que ya me había acostumbrado… pero Tomoyo nunca deja de sorprenderme.-
En ese momento un gendarme tocó la puerta y avisó que Touya estaba llegando de la clínica. Desde luego, las chicas salieron a recibirlo, aunque Chiharu llevaba a Tomoyo apoyada en su hombro. En verdad que Tomoyo se había agotado con esa explosión de hace poco.Touya iba en camilla, despierto y refunfuñando.
-¡Hermano, hermanito! Bienvenido a casa.-
-Gracias por recibirme, a ti y a tus amigas.-
Tomoyo y Chiharu hicieron una reverencia como respuesta.
-Ya hablé con Yue y le conté todo lo que pasó aquí. Dijo que pondría vigilancia y es bueno ver que es tan eficiente como siempre. Ahora esta investigando por su cuenta todo lo que pueda haber sobre ese insecto.-
-Hermano, yo…-
-Tranquila, hermanita. Todo estará bien. Esa es una frase tuya, ahora que recuerdo. ¿Creerás en tus propias palabras?-
Sakura enjugó sus lágrimas y asintió con una gran sonrisa, la primera que ella mostraba en días.
-Y ustedes, gracias por hacerle compañía.-
-Fue un placer, joven Touya, un maravilloso placer.- dijo Tomoyo de nuevo con ese brillo en sus ojos.
-Solo espero que el monstruo no les haya dado tantos problemas.- agregó Touya con una sonrisa.
-¿A quien le dices monstruo?- respondió molesta Sakura al tiempo que de un pequeño salto caía encima de Touya y con tanta fuerza que los que llevaban la camilla la dejaron caer.
-OUGH.- grito el a la vez que se oyó como si algo se hubiera quebrado.
-¡Hermano, lo siento, no fue mi intención, perdóname!-
-Por favor… llévenme ya… a mi… habitación.- dijo Touya muy bajito y de inmediato volvieron a sujetar la camilla y la llevaron a toda prisa a su habitación.
Mientras, Sakura se quedó toda avergonzada, Tomoyo seguía viendola embelezada,un gendarme iba corriendo a traer al médico,y Chiharu pensaba para si. "A este paso a ella también la considerarán sospechosa."
Mientras tanto, Shaoran terminaba de hacer un pequeño rezo. Por su Sakura, para que estuviera bien, así como por Yamazaki y por el, para que volvieran con vida de la misión a donde iban ahora. Se había localizado una pequeña base del Azote y ellos irían a destruirla.
No irían solos esta vez. Iban con ellos algunos arqueros y sacerdotes que conocían magia de curación. Entre estos, los soldados y los caballeros serían casi 300 unidades. Suficiente para controlar a las unidades enemigas apostadas allí. Solo había un problema. Inteligencia reportó estructuras que parecían ser torres defensivas. Eso sería un serio problema pues no había catapultas ni otro equipo de asedio. Lo que sucedería nadie lo sabía. Solo les quedaba cumplir su misión y tal vez, volver vivos.Shaoran pensaba en eso cuando el oficial dio la orden de detenerse. Se encontraban ya a 200 metros, más o menos, de donde se suponía estaba el asentamiento enemigo.
-Nos acercaremos despacio. No hagan mucho ruido y deténganse cuando les de la señal. ¿Todo claro?-
-¡Señor, si señor!-
-Bien. Adelante.- y la tropa reinició su movimiento.
Avanzaron unos pocos metros y el oficial a cargo hizo una seña ante la cual la marcha se detuvo. El avance les permitió ver algo que unos árboles habían tapado: una estructura con forma de pirámide. El oficial sacó de entre sus cosas un folleto en el que venía la información recabada por Dalaran hasta el momento; una suerte de bestiario, por así llamarlo.
-Esto es un zigurat. Se supone que es una estructura defensiva, aunque no viene a detalle que hace o como trabaja o que rayos. Mucho menos dice que es eso que esta brillando sobre esa cosa.-
Sobre el zigurat brillaba una gema romboide color rojizo que parecía estar casi sujetada por unas garras, aunque la gema de hecho flotaba. Se veía transparente, pero cada vez parecía solidificarse más. El oficial mandó a dos soldados a que revisaran un poco más de cerca la estructura, pero sin acercarse mucho para evitar que los detectaran. Los soldados se acercaron muy cautelosamente. Solo habían avanzado un poco cuando la gema se había materializado por completo. Al instante se vio como si una nube rodeara la gema, como en círculos.
-AHHHHHHHHHH.- Se escuchó de repente un grito aterrador que venía de esa nube. Los soldados se quedaron petrificados de terror. Luego esas nubes… esa bruma se lanzó a donde estaban los soldados. Uno de ellos fue atravesado de lado a lado por la bruma y su cuerpo caía sin vida al suelo. El otro rompió a correr de vuelta a donde estaba el resto de la tropa, y hubiera delatado su posición de no ser porque una bruma desgarró su cuerpo por la espalda casi partiéndolo en dos.
-AHHHHHHHHHHHH.-
Se escuchó de nuevo ese infernal grito que helaba hasta el alma.
-No cabe duda.- dijo uno de los sacerdotes. -Esas son almas humanas… fantasmas que el Azote ha cosechado en su orgiástico baño de sangre y que ahora retiene en este mundo para usarlas como una inusual pero letal arma… y esos gritos son la prueba de su infernal tortura.-
Las tropas se veían desmoralizadas por completo, pero ya no había marcha atrás.
-AHHHHHHHHHHHHH.- El grito se escuchó de nuevo y el oficial dijo al unísono. -Señores, no olviden que somos el ejército de Su Majestad. Nuestro deber es defender al reino y a Su Majestad contra toda amenaza. Que esto no los detenga. Muestren valor, muestren fuerza como los valientes caballeros que nos acompañan. Tal vez vivan o tal vez mueran, pero nunca olviden porque estamos aquí: para proteger a nuestro rey, nuestro reino y nuestros pueblos y ciudades. Somos quienes defendemos a toda la gente y si nosotros les fallamos, nadie sobrevivirá, así que reúnan valor y prepárense porque destruiremos este nido del mal. ¡Por el rey!-
-¡POR EL REY!- gritaron los caballeros y luego el resto de la tropa.
-¡A LA CARGA!- Y dada la orden, la tropa se lanzó al ataque. Rápidamente se dieron las órdenes. Los soldados irían primero contra el zigurat con sus escudos de frente para reducir el daño hecho por los espectros, mientras los arqueros cumplían la doble función de cubrir a los soldados de unidades enemigas y de usar sus flechas para tratar de romper la gema roja del zigurat. Habría soldados protegiéndolos para esto. Los caballeros cargarían contra las unidades que salieran a la batalla apoyados por unos pocos arqueros y soldados. Los sacerdotes se dividirían en tres grupos para proporcionar curación en el acto.
La primera parte no fue tan problemática. Los soldados avanzaban subiendo las escaleras del zigurat. Sus escudos soportaban los ataques espectrales bastante bien, aunque algunos escudos se alcanzaban a dañar lo suficiente como para que quienes los portaran recibieran heridas fatales. Yamazaki se encontraba en la tercera fila de ese grupo. En pocos metros esa fila se había vuelto la segunda.
"Por favor, Chiharu, dame fuerzas para volver a tú lado."
Los impactos de los espectros se escuchaban con fuerza contra los escudos. Yamazaki veía como algunos soldados perdían el equilibrio y resbalaban por los escalones, arrastrando a algunos de los que iban en las filas de la retaguardia. Aun así ellos eran los afortunados. Yamazaki pudo ver la sangre de un soldado cayendo sobre su armadura, pero no debía amilanarse. Sabía que si dejaba que el temor lo dominaba no volvería con su Chiharu vivo. Para cuando Yamazaki llegó a la punta, su fila ya era la primera. Sintió el primer impacto en su escudo. La fuerza era tanta que sintió casi como si el brazo se le fuera a desprender.
"No debo dudar. Shaoran también esta haciendo su mejor esfuerzo. No debo rendirme." -¡CHIHARU!- gritó Yamazaki con fuerza y se lanzó a atacar una de las garras que estaban en la punta. Su intuición le decía que esas garras eran las que mantenían la gema levitando y que al caer, la gema se destruiría.
Mientras, La carga de los caballeros había dado éxito. Un grupo de zombis ya había sido destrozado y ahora estaban en la lucha cuerpo a cuerpo, avanzando despacio entre los enemigos. Shaoran enfrentaba a dos zombis en ese momento, pero estando el sobre su caballo, estos no eran una amenaza real. Fue solo en un segundo cuando sintió que un zombi se había logrado subir a su caballo, pero Shaoran solo sonrió. Relámpago se sacudió al instante hasta que derribo al pasajero extra, para luego pisotearlo.
-Se que puedo contar contigo para todo, amigo.- dijo Shaoran y siguió su movimiento.
Frente a ellos aparecieron entonces varias de esas bestias arácnidas. En el bestiario aparecían con el nombre de demonios de cripta. Shaoran como el resto de la tropa, habían aprendido el nombre de cada unidad enemiga que aparecía en el bestiario así como sus patrones de ataque. Shaoran se lanzó entonces contra ellos y otros caballeros le siguieron. Como imaginaba, los demonios de cripta lanzaron a sus escarabajos carnívoros, pero ante la velocidad de los caballos, estos escarabajos resultaban ineficaces.
Luego se escuchó un fuerte ruido. La gema en el zigurat ya había caído. El oficial a cargo dio nuevas órdenes. Se apostarían arqueros en el zigurat para desde allí cubrir al resto de las tropas. El resto marcharía al centro de la base enemiga. Buena parte de la resistencia enemiga había sido derrotada en el asalto inicial, y las pocas que se aparecían no deben problemas. Encontraron otros dos zigurats, uno sin gema y en otro se estaba formando apenas. Mandaron soldados a destruir las garras donde se invocaban las gemas. No hubo resistencia enemiga.
Al fin llegaron cerca del centro de la base. Fue fácil de reconocer por el enorme edificio que estaba entre dos zigurats armados con esas gemas espectrales. Se hizo un rápido conteo de bajas. De las casi 300 unidades ahora quedaban 232. No se había perdido mucho y los sacerdotes habían sanado casi en su totalidad a la mayor parte de las tropas.
-¿Preocupado, Li?-
-Solo lo normal, Yamazaki. No se que pensar de lo que ha pasado hasta ahora.-
-Yo tampoco. Se que tal vez muera aquí, pero no esta entre mis planes hacerlo.-
-Tampoco entre los míos. Aun tenemos una razón para volver. Por cierto, vaya que piensas en ella. Tú grito se escuchó por todo el lugar.-
-Bueno…- Yamazaki se sonrojó un poco. -Es que si no pienso en ella, creo que no tendría fuerzas para soportar esto, aunque el sacerdote ayudó con mi brazo. Resulta que se me había roto.-
-Y ahora está como nuevo.-
-Si que si, siento que podría…- una llamada del oficial interrumpió la charla. Shaoran y Yamazaki tomaron sus posiciones.
-¿Listo para el acto final, amigo?-
-Yo nací listo, Li.- Ambos rieron un poco y tomaron sus posiciones.
-AHHHHHHHHHHHHH.- se escuchó el grito de las almas atrapadas en las gemas.
El ambiente se encontraba enrarecido por la presión. Todos estaban tensos. Sabían que era el todo por el todo.
-¡A LA CARGA!- se escuchó la potente orden y la tropa reinició su ofensiva.
Los caballeros cargarían primero como siempre y se seguiría la estrategia anterior para destruir los zigurats, pero la carga fue interrumpida cuando algunos demonios de cripta salieron de debajo de la tierra derribando a algunos caballos y rompiendo la formación lo suficiente para que la carga no tuviera efectividad. Aparecieron unos pocos zombis además de las criaturas que Shaoran había enfrentado antes. Sin piel; solo los músculos y los huesos. Ya tenían un nombre: necrófagos.
La ola de la batalla comenzó a tornarse en contra de la tropa. Eran bastantes, y si bien era un número manejable, los zigurats atacaban constantemente tanto a los que trataban de destruirlas como al resto de las tropas. Shaoran estaba bastante concentrado en luchar con dos necrófagos a la vez. Dos soldados llegaron a ayudarlo y un sacerdote sanaba sus heridas. De pronto hubo un estallido; un estallido de hielo que se había originado en el pecho de uno de los soldados.El impacto alcanzó a Shaoran y si bien no lo derribó, si mermó su capacidad de moverse por el tremendo frío que se sintió. Fue cuando al fin vio lo que lo había originado.
Parecía un esqueleto, pero era bastante alto; tal vez de dos metros de altura. Estaba cubierto por una túnica negra que mas bien lucía como capa, pues su pecho estaba descubierto. Solo se veían los huesos del pecho y dentro, algo así como un corazón hecho de hielo y que soltaba vapor constantemente.
-Ridículos mortales. Este intento de alzar su mano contra Ner´zhul les costará más que la vida. Congelaré sus almas y las haré trizas.-
-No se queden quietos. Que los caballeros ataquen a… esa cosa. Arqueros, apoyen y cubran.-
Dadas las órdenes, Shaoran reunió fuerzas y siguió a los demás caballeros en su ataque contra ese ser. Las flechas de los arqueros hacían mella en los necrófagos y los demonios de cripta, permitiendo a los caballeros acercarse al temible enemigo. Este respondió atacando con pequeñas esferas de magia de hielo, pero estas apenas rasguñaban la sólida armadura de los caballeros.
-¡Es un hechicero! Estará indefenso ante nuestras espadas. ¡Solo cuídense del hechizo grande!-
-¿Creen que estoy indefenso? Idiotas. Ahora sabrán que enfrentarse a un lich es la muerte.-
El lich recitó unas palabras y una esfera de hielo surgió rodeando su pecho y formando una especie de peto de hielo. Luego sus ojos brillaron de una forma siniestra y rugió. -¡SIENTAN EL PODER DE LA FROST NOVA!-
El lich hizo un pequeño ademán con las manos y un nuevo estallido de hielo se creó en el pecho de un caballero, derribándolo así como a los que estaban a su lado.
El choque al fin se dio, pero el lich soportó el impacto de dos lanzas sin problemas. Estas se habían clavado en la armadura de hielo del lich, y el frío generado por esta era tal, que ambos caballeros soltaron sus lanzas. Ante ese descuido el lich lanzó una descarga de energía de hielo a esos dos. La energía se condensó como dagas que se clavaron en el espacio abierto del casco de esos caballeros.
Shaoran no se dejó amedrentar por esta muestra de letal precisión. Sujetando con fuerza su espada dejó caer un golpe a uno de los brazos del lich. El brazo cayó desprendido de su dueño, pero a cambio Shaoran había quedado muy entumido por el frió de la armadura de hielo.
-Al… menos no… hará esa nova… no se que…-
El lich estaba rodeado. No había donde escapar y no podía usar su mejor magia. Solo esa armadura le protegía. Entonces en un segundo, Shaoran lo vio. Vio como la armadura comenzaba a derretirse rápidamente.
"Por favor, mi Sakura. Dame fuerzas."Le dio una palmadita a Relámpago en el cuello y ambos se lanzaron a la carga sin importar que.
-¡SAKURA!- gritó Shaoran con fuerza y en el justo momento en que la armadura se había derretido, la espada de Shaoran se enterró con fuerza en el helado corazón del lich. Este dio un aterrador grito de agonía. Tal como Shaoran había imaginado, eso era lo que mantenía al lich vivo. Este comenzó a caerse a pedazos y su energía helada se disipaba como humo, hasta que solo quedaron un montón de huesos.
-Lo… logré…- se dijo Shaoran muy contento, pero aun era muy pronto para festejar.
Gran parte de los soldados ya habían sido derrotados y aunque buena parte de las bestias del Azote habían sido vencidas, las que quedaban estaban en mejores condiciones que ellos. Además los zigurats no habían sido destruidos y ahora disparaban libremente contra ellos. No quedaban más de 100 hombres.
-Li, te… felicito… Pude ver… un poco de… eso… Y diste… un buen espectáculo…-
Yamazaki y algunos soldados se habían replegado a donde estaban los caballeros. En vista de lo sucedido solo les quedaba vencer a las tropas del Azote y rezar por sobrevivir a los zigurats. Justo entonces se escuchó un ruido muy fuerte que venía de la entrada de la base enemiga. Vieron como una parte de los muertos vivos fue para allá. El oficial a cargo había muerto hace rato, así que los caballeros eran los que tenían el mayor rango ahora.
-Vivir o morir no importa, en tanto lo hagamos por Su Majestad y por Lordaeron. ¡POR EL REY!-
Y dichas estas palabras, la tropa se lanzó contra los enemigos. Podrían vencerlos, pero los zigurats matarían a muchos. Entonces se escuchó como si grandes rocas chocaran contra algo. Las gemas estaban siendo destruidas. Era claro lo que pasaba: habían llegado algunos refuerzos y estos traían catapultas, suficientes para destruir los zigurats. Cinco minutos después, todo había terminado. De los 300 que había en la tropa donde estaban Yamazaki y Shaoran, habían sobrevivido 62.
-Fue una… batalla muy dura… No se… que habría hecho… sin ti, amigo.-
-Gracias… Li… Yo digo… lo mismo.-
-Hablaba… de Relámpago… Yamazaki…-
-Ja…ja…ja… Muy… gracioso…Li.-
Los dos amigos se veían contentos. Ambos habían estado de frente a la muerte y la habían superado, aunque en el caso de Shaoran, se podría decir que la venció. Era un hecho que el tendría una condecoración por haber matado al lich.
La llegada al cuartel fue casi una fiesta. Hubo un momento después del discurso del coronel a cargo en que Shaoran fue levantado en hombros por haber destruido a un lich, que según la información mas reciente, era uno de los llamados "héroes" del Azote, similares a los héroes humanos. Habría una pequeña fiesta para festejar la victoria, pero el invitado de honor se escabulló. Para el la fiesta no importaba. Lo que importaba era terminar la carta que le estaba escribiendo a Sakura y a la cual añadiría lo recién sucedido.
Después de un rato escuchó como había cesado la algarabía.
-Esto es raro. Se que debemos estar alertas, pero una fiesta de estas dura al menos 3 horas.-
Súbitamente Yamazaki entró de golpe y le dijo a Shaoran. -Ven. Pasó algo muy grave.-
Shaoran dejó la pluma y el papel en su catre y salió al patio. Lo que el sabría en pocos minutos ya había llegado a Dalaran y a Lordaeron y a la mañana siguiente, la gaceta lo publicaría a ocho columnas y todo el reino sabría el horror sucedido y anticiparía el que vendría.
Continuará…
Al fin logré terminar esto. Me disculpo por el retraso, pero la verdad no me venía nada a la mente. Espero que el resultado sea de su agrado. Como ven Shaoran y Yamazaki tuvieron una batalla muy complicada que les puso costar la vida, pero al final lo lograron. Y Sakura por su parte ya tiene a Touya en casa, pero eso aun no basta para mitigar su inmenso dolor. La carta que ella recibirá de parte de Shaoran le traerá mucho alivio a su atribulado corazón, y en verdad le hará falta. Vienen tiempos difíciles, muy difíciles. En el siguiente capítulo verán que es esa terrible noticia y que cambiará el curso de la guerra contra el Azote… y alterará aun más la vida de nuestra flor de cerezo y de su eterno amor. Espero pronto volver con la continuación de esta historia. Hasta ese entonces, cuídense mucho y buena suerte en todo lo que hagan.
