Un sol radiante se levantaba por las tierras del reino de Lordaeron, pero aunque eso era lo que se veía, en realidad las tinieblas cubrían ya al reino por completo. Una devastadora noticia estaba ya en la gaceta y prácticamente cada persona que debía de estar al tanto en las altas esferas del poder sabía de eso desde hacía dos días. Touya recién veía la primera plana desde la incomoda posición que la cama de su habitación le permitía. En este momento agradecía en verdad que Sakura no la hubiese leído para nada. La nota de la gaceta decía lo siguiente:

"En un hecho totalmente desgarrador y trágico, el reino de Quel´thalas fue destruido en su totalidad por el Azote de los muertos vivientes. Se reporta que alrededor del 90 de su población murió durante la invasión y no se sabe si entre los pocos sobrevivientes se encuentra algún miembro de la familia real. Según los testimonios de algunos de los pocos elfos sobrevivientes, el objetivo del Azote era apoderarse de las energías místicas del legendario Pozo Solar, que era el origen de gran parte de la magia élfica, a fin de usarla para revivir al nigromante Kel´thuzad, antiguo líder del Culto de los Condenados y que murió en batalla luchando con fuerzas del ejercito. Su Majestad comunica su pesar por la caída de Quel´thalas y sus condolencias por la posible muerte de la familia real del reino, así como su preocupación debido al poderío que el Azote ha acomulado durante estos meses. Su Majestad hace saber a la población en general que reforzará la zona que hace frontera con Quel´thalas y que en estos momentos ha enviado ya mensajes al Kirin Tor de Dalaran y al rey de los enanos del reino de Ironforge a fin de hacer frente a esta amenaza, cosa que solo se logrará con la fuerza unida de la Alianza de los Pueblos Libres. Los elfos sobrevivientes han declarado que honrarán a su pueblo y vengarán a sus muertos repitiendo las acciones hechas en el pasado y uniéndose a la Alianza. Se espera que en menos de dos semanas un ejército conformado por los mejores elementos que cada nación pueda aportar esté listo, no solo para mantener vigilada la frontera, sino para repeler una eventual invasión e incluso, iniciar una operación para recuperar Quel´thalas. La fe de Su Majestad y del pueblo estarán con ustedes, valientes soldados."

Touya dio un tremendo suspiro después de leer la nota. A pesar de su edad el nunca había escuchado que fuera necesario reunir a la Alianza así como se había hecho 50 años atrás para poder repeler la invasión de los orcos.

-Todo esto es desconcertante. ¿Cierto, Touya?-

-Y que lo digas. Esto se pone peor a cada día.-

-Esperemos que no pase a mayores.-

Dicho esto, Yue le tomó otro sorbo al té que Sakura le había traído hacia unos minutos. -Por cierto, Yue, no me canso de decirte lo eficiente que eres. No me agrada ver tantos gendarmes rodeando la casa, pero es lo menos que podía esperar de ti, amigo.-

-Si, lo menos. Y me agrada que digas lo eficiente que soy, pero eso no me ha ayudado en nada.-

-Adivinaré… ese tipo es mas escurridizo que un pez engrasado.-

-Mucho mas. No he logrado obtener mayores datos de la capital salvo los rumores de que es un degenerado en todos los sentidos. De ahí en fuera ese tipo no ha dejado un rastro de lo que sea que haga. Técnicamente está limpio como un recién nacido.-

Yue escuchó un ligero sonido. No necesito nada para saber que eran los dientes de Touya rechinando unos contra otros de la ira.

-¿Acaso crees que no estoy molesto también? Estoy seguro de que ese tipo fue el que te mandó golpear y si por mi fuera probablemente ya estaría encarcelado de por vida en mi cárcel… o incluso pondría su cabeza en una pica.-

Solo así Touya supo que tan furioso estaba Yue. En los años que llevaban de amigos, Touya aprendió que Yue odiaba la pena de muerte y el que algunos jueces la dictaran como si se tratara de cortar margaritas, y que cuando el fuera juez nunca la consideraría, a menos de que el delincuente fuera en verdad merecedor a dicha pena. Tal parecía que Michaelo llenaría ese requisito.

-Disculpa mi actitud, Touya.- dijo Yue apesadumbrado, aunque solo Touya podría notar ese pesar en el inmutable rostro del juez.

-No debí haber dejado que mi temperamento me guiara por sobre la razón.-

-No te preocupes, que de no ser porque tú te disculpas no me daba cuenta de que se te fue la boca.- Y ese par se quedó mirando en una extraña mueca que en el caso de ellos era el equivalente a una risa muy sonora.

Ajena a esta charla, Sakura terminaba de redactar una carta que enviaría a su Shaoran a la brevedad. Este era el cuarto intento por escribirla. Los anteriores tres quedaron ilegibles a causa de las lágrimas que caían en el papel dejándolo inservible y con la tinta corrida. Esta carta tampoco se había salvado de quedar algo empapada, pero Sakura tuvo esta vez su pañuelo al lado. En esa carta buscaba tranquilizar a Shaoran, que el supiera que ella estaba bien y que no había problemas. No deseaba que su mente se distrajera de la batalla… no deseaba que el supiera que su hermano estaba malherido en casa a causa de que lo mandaron golpear, que el sospechoso de dar esa orden era un lujurioso libertino de supuesta buena cuna… y que ese libertino había puesto sus ojos en ella. Con tantas cosas que ocultar no es sorpresa que los tres intentos de carta anteriores quedaran bañados en lágrimas.

Sakura se limpió los ojos lo mejor posible, salió de su cuarto y fue al de su hermano. Tocó la puerta y entró cuando Touya se lo indicó.

-Saldré un momento, hermano. Debo ir a la oficina postal a mandar esta carta.-

-No se te ocurra salir, al menos no sola. Que un gendarme te acompañe.-

-No hace falta, hermano. Esto será rápido. Nada malo me pasará.-

-No creas que lo digo por ti, sino por la gente del pueblo. No quiero que haya pánico si ven a un monstruo suelto.-

Touya dijo esto con su habitual sonrisa y ya esperaba la igualmente habitual respuesta de su hermana… pero esta respuesta no llegó. Lo que Touya vio fue el rostro lleno de tristeza de su hermanita. El notó lo mucho que había estado llorando por más que ella había hecho lo posible para disimular ese hecho.

-Está bien, ve sola, pero cuídate mucho. No olvides defenderte como ese… mocoso te enseñó.-

-No lo olvidaré, hermano. Nos vemos. Con su permiso.- Sakura esbozó una pequeña sonrisa y salió.

Si no fuera porque con trabajo podía girar la cabeza, Touya habría puesto su mirada en la ventana para asegurarse de que Sakura fuera en buen camino.

-Veo que aun ves a ese muchacho como una piedra muy grande en tú zapato.-

-Prefiero decir que es como un ladrillo en mi zapato.-

-Y se que es lo que mas te molesta de el.-

Por un momento una muy suave sonrisa se dibujó en el rostro de Yue cuando vio la expresión de Touya. Es de suponer que el que el supiera que Shaoran era el único hombre que podía hacer feliz a su hermanita adorada era mucho peor que la golpiza que le dieron.

-Es mejor que te hagas a la idea de una vez.-

-Ya lo hice y créeme, eso no ayuda en nada.-

-Y en las manos de ese muchacho y sus camaradas se encuentra el destino del reino.-

Ambos jóvenes se pusieron serios, mas de lo normal en ellos. Puede que Touya aun no aceptara del todo a Shaoran, pero por dentro, muy por dentro, deseaba que volviera a salvo.

Por su parte, Sakura tenía otra cosa que reprocharse aparte de no contarle nada a Shaoran. Le había dicho a Touya que no habría problema en que fuera sola, pero por dentro estaba aterrorizada. Cada vez que llegaba a una esquina observaba a todas direcciones nerviosamente. Sus brazos y piernas estaban listos para actuar si alguien se le acercaba demasiado, cosa que casi le lleva a golpear a dos niños, un comerciante y una pareja de enamorados. En otras circunstancias no habría salido sola sino a la tienda que estaba a una cuadra de su casa, pero esta salida obedecía a dos razones: la mas importante, enviarle a Shaoran esa carta que con tanto esfuerzo había logrado redactar, y el darse valor a si misma; el demostrarse que ese gusano asqueroso no había logrado asustarla… No… no es esa la razón… la verdadera razón fue que le prometió a su Shaoran que sería fuerte y no se dejaría abatir por el dolor. Ella deseaba recibirlo con la misma alegría que sintió cuando el volvió de Lordaeron, y ahora la alegría sería mayor, pues ya no dejarían que nada, absolutamente nada se interpusiera en su boda. Aun si una vez más llegaban a llamarlo al campo de batalla, esta vez primero irían directo con el sacerdote. De ese pueblo el no se iría sino como el marido de Sakura Li. Ese pensamiento le dio ánimos para sobreponerse a su miedo y llegar con más calma a la oficina de correos.

Salió de allí a los cinco minutos con una enorme sonrisa. Incluso se dio el gusto de dar un pequeño saltito.

-SIIIIIIIIIII. LA MANDE, LA MANDE. SIIIIIIIIIII.-

Sakura se sentía muy liberada, y es que por primera vez sentía una verdadera razón para estar envuelta en la más absoluta dicha. Al decir que la carta sería enviada a un caballero del reino la empleada supo de inmediato que hacer. Le dijo a Sakura que en estos casos el correo recibía un tratamiento especial. No iría dentro de una diligencia postal ordinaria, sino que iría en la encargada de transportar los mensajes militares.

Solo habría un ligero retraso de medio día en lo que se informaba que había correspondencia para un caballero, pero se compensaba con un tiempo de entrega mucho menor. En vez de llegar a Lordaeron en cuatro o cinco días, o hasta una semana por el estado de guerra, llegaría en solo dos, y en vez de quedarse atascada debido al desconocimiento exacto del paradero de Shaoran, esta iría despachada junto a todo comunicado que fuera al frente de batalla y le llegaría sin importar donde esté. La razón de esta eficiencia es simple, según le explico la chica del correo. "Cada caballero es un hombre muy cercano a Su Majestad y por lo tanto, cada carta o mensaje dirigido a un caballero se trata como si fuera correspondencia para Su Majestad. Le llegará en menos de una semana, esté donde esté. Confía en ello, pequeña."

Si durante días los ojos de Sakura estuvieron inundados de lágrimas por el dolor, ahora esas lágrimas que estaban por derramarse una vez mas eran producto de una gran alegría. Sabía que debía hacer: ir a contarle todo a Tomoyo. Solo había un problemita… la casa de Tomoyo estaba mucho mas lejos que la oficina postal. Lo mas seguro es que Touya pondría el grito en el cielo cuando le comunicara su decisión… y dicho y hecho.

-¡COMO QUE QUIERES IR A VER A TOMOYO? ELLA VIVE MUY LEJOS. NO IRAS. NO.-

-Por favor, hermanito… di que si…-

-No.-

-Por favorcitooooooo.-

Touya no quería verla a los ojos. No lo haría. Sabía que vería esos dulces ojitos esmeraldas, tan dulces y tiernos. Una miradita tan, pero tan tierna que podría calentar hasta el mas frío corazón de hielo.

-Por favor, hermanito lindo… y te quiero mas que ayer.-

Era casi imposible resistirse a ello. Hubo un descuido… Touya vio sus ojitos… y su corazón de hierro se fundió cual si fuera de caramelo.

-Está bien, está bien. Puedes ir, pero te acompañarán tres gendarmes.-

-GRACIAS, HERMANO.-

Sakura corrió junto a la cama de Touya, le dio un buen y sonoro beso en la mejilla y se fue corriendo.

-Hasta pronto, hermano. Nos vemos después, Yue.-

"YUE." Pensó de inmediato Touya. Se había puesto tan furioso que hasta se le olvidó que Yue aun no se había ido.

Este se puso a palmear con sus manos y a decir. -Vaya, vaya. Fue un hermoso espectáculo de sobreprotección familiar. Algo épico sin duda, y miren… quien diría que el punto débil del impávido Touya Kinomoto se encuentra en la dulce mirada de esmeralda de su hermosa y simpática hermanita menor.-

Touya puso una expresión de muy pocos amigos. Parecía una olla llena de agua hirviendo a punto de derramarse.

-Si fuera médico, diagnosticaría al paciente con… hermanitis crónica.- Yue dibujó una de las pocas sonrisas que había esbozado en su vida mientras Touya se estremecía mas y mas.

-Y lo que más te molesta no es que esté alegre, sino el motivo de esa alegría.-

Una vena se dibujó en la frente de Touya.

-No me cabe la menor duda; hermanitis crónica.-

Lo siguiente que se escuchó fue el grito de Touya. Resonó tan fuerte que podría haberse escuchado a kilómetros de distancia.

Sakura llegó a casa de Tomoyo sin problemas. A la Sra. Sonomi le dio mucho gusto ver a Sakura después de tanto tiempo de que no iba a su casa, aunque se sorprendió bastante de ver junto a ella a tres gendarmes que fácilmente rebasaban el 1.90 de estatura.

-Sakura querida, que gusto verte de nuevo por aquí… con tan agradable compañía.-

-¿Si, verdad? Jejejejejeje.-

Los gendarmes se quedaron en la entrada mientras Sonomi acompañó a Sakura a la sala.

-Tomoyo está en su habitación. Bajará en un momento.-

-Muchas gracias.-

Sonomi ya había escuchado de Tomoyo que Sakura había pasado por un muy mal momento, pero no había imaginado que hubiera sido necesaria semejante escolta, y si bien sentía curiosidad por el asunto no preguntaría nada.

-Sakura querida.- se escuchó la voz de Tomoyo desde las escaleras.

-Tomoyo, hola. Que gusto me da…- Pero Sakura no pudo seguir hablando pues la dulce Tomoyo había bajado las escaleras en tiempo record y ya apretaba a latierna niña de ojos esmeraldas en un abrazo muy, muy fuerte.

-¡Que gusto verte, amiga mía! Y mira tu carita. Estas sonriendo como siempre. Dios; ¡Esto es glorioso! Mira, mamá. ¿Verdad que su rostro luce precioso?-

-Si, si, hija. Es el rostro más dulce que haya visto en mi vida. Como quisiera mandar hacer un retrato de ella justo ahora. ¡Es que luce encantadora!- Sakura solo podía sonreír muy nerviosamente mientras su rostro se tornaba carmín entre las suaves manitas de Tomoyo.

Después de que trajeran el té, Sonomi tuvo que excusarse pues un lacayo le trajo recado de que debía ir a las caballerizas de urgencia.

-Gran momento para que algo así suceda. Pero volveré muy pronto, Sakura linda.-

Debemos decir que Sonomi salió algo cabizbaja, pero al menos nuestras amigas tendrían algo de privacidad.

-Finalmente le enviaste tú carta a Li, amiga mía. Que gusto me da.-

-Gracias, Tomoyo. Por cierto. ¿Dónde está Chiharu? También quería decirle la buena nueva.-

-Salió de compras al mercado. No está contenta si ella misma no escoge sus verduras.-

-Jejejeje. Si, así es ella.-

Tomoyo se acercó a Sakura y suavemente la tomó de la mano. La vio con una mirada muy dulce y le dijo. -Mi linda Sakura, mira tú rostro. Estas sonriendo como hacía tiempo no lo hacías. Incluso tus mejillas se ven con mas color, y aunque en tus ojos se notan los incontables momentos en que las lágrimas brotaban de ellos, también se nota esa inmensa felicidad que es producto del amor. Sakura, me siento muy feliz por ti, amiga mía. Verás que pronto el estará de vuelta a tú lado y ya nada los separará.-

-Tomoyo… sniff… muchas gracias por… sniff… ser tan buena conmigo… sniff…- y Sakura se recargó en el pecho de Tomoyo que después de un momento se quedó húmedo por las lágrimas de nuestra Sakura; lágrimas de felicidad, de tristeza y de gratitud a la vez…

Incluso Tomoyo soltó una pequeña lágrima en un claro sentimiento empático hacia la belleza de ojos esmeraldas.

-Gracias, amiga mía.- Dijo al fin Sakura.

-Se que el volverá… puedo sentirlo en el fondo de mi alma… cuando acabe todo esto… sniff… el volverá a mi... sniff… y ya nada nos separará jamás.-

Ellas se abrazaron con fuerza y sus manos volvieron a quedar unidas en un suave apretón cuando el abrazo se disolvió.

-Chicas, ya volví. Espero no habarme perdido de nada.-

-No, madre. No ha sucedido gran cosa. Solo nos pusimos algo emotivas.-

Sonomi aceptó la explicación de su hija. Después de todo, aun había tiempo para hablar. La tarde aun era joven.

-Podemos continuar la conversación en la terraza. Apenas son las tres de la tarde y aun queda tiempo para una deliciosa charla.-

-Con mucho gusto, Sra. Daidouji. Sabe que siempre es un placer… un momento… ¿LAS TRES! MI HERMANO ME MATARÁ.-

-¿Pero de que hablas, Sakura querida?- Preguntó Sonomi.

-Llegar a su casa me tomó 45 minutos y para cuando regrese serán casi las cuatro… y mi hermano se pone muy nervioso de que esté en la calle tan tarde con todo lo que ha pasado. AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH. ME VA A MATAR.-

-Tranquila, tranquila, linda Sakura. Si de verdad necesitas volver urgentemente, pediré a nuestro cochero que te lleve de vuelta a casa.-

-Gracias, Sra. Daidouji, pero. ¿No habrá problema con los gendarmes que vienen conmigo?-

-Para nada. Así estarás más segura. Todo estará listo en unos instantes.-

-Muchas gracias, Sra. Daidouji. No se como agradecerle este favor.-

-Una forma sería recordando que te pedí de favor que me llamaras por mi nombre. ¿Ahora si me concederás ese deseo?- y Sonomi veía a Sakura con una mirada que demostraba de donde había sacado Tomoyo la suya.

-Jajajaja. Trataré de no olvidarlo. Jajajaja.- respondió Sakura con una sonrisa muy nerviosita.-

En menos de cinco minutos, Sakura y los gendarmes ya iban de vuelta a la casa Kinomoto. En carruaje solo se harían 20 minutos, y aun así Sonomi recordaba la expresión de Sakura, y es que de solo pensar en como estaría de nervioso Touya… y de que lo mas seguro es que Yue se hubiera ido ya. Además le pareció escuchar un grito muy fuerte de su hermano a los pocos instantes de que ella hubiera pasado la primera cuadra. No, Touya no estaría de buen humor.

"Vaya rostro que puso la linda Sakura. ¿En verdad su hermano será así de severo?" pensaba Sonomi.

-Madre, me retiro a mis habitaciones. Volveré para la cena.-

-Imaginé que te quedarías en la estancia un rato para charlar un poco. Te he notado algo triste últimamente.-

-No es nada, madre. Te lo aseguro. Estoy muy bien. Solo quiero estar en mi balcón un rato y que el viento me de en el rostro.-

-Como gustes, hija mía. Te estaré esperando para la cena entonces… y si en algún momento deseas hablar conmigo de algo, lo que sea, recuerda que puedes confiar en mi.-

-Muchas gracias madre. Con tú permiso.- Y dicho eso, Tomoyo subió de vuelta a su habitación.

Sonomi no intentó seguirla. Después de todo, ella ya sabía que era lo que aquejaba a su hija.

-Es curioso que de todos los hombres que ha conocido… Ella conoció a tantos duques, vizcondes, y marqueses… todos le propusieron algo, e incluso un miembro de la familia real le dijo que deseaba tener una relación formal con ella… y a todos los rechazó por igual… y que de todos los hombres que ha conocido, ella se haya enamorado del menos esperado, aunque admito que es un excelente partido… el mejor de todos, el que se que en verdad la hará feliz. Pude verlo mucho antes de que ella notara lo que siente en verdad. Si, ese chico es su felicidad y eso es lo único que pido para mi hija… y aun así, de todos los hombres que ella ha conocido, se enamoró de un archimago de Dalaran.- Sonomi sabía porque decía esas palabras.

Tomoyo se encontraba ya en el balcón de su habitación, mirando el paisaje que se extendía hacia el norte. El paisaje siempre le había parecido hermoso, sumamente bello, aunque ahora le inspiraba un poco de temor, pues sabía que en el norte estaba el Azote y que nadie sabía cuando atacaría el reino y si correrían la misma suerte que Quel´thalas. Aun así, ella frecuentaba ese lugar cuando deseaba recordar cosas, y en este momento ella recordaba a alguien muy especial.

-No se… cuando fue que me… enamoré en verdad de el… No se si fue cuando me salvó de este tipo… o cuando pasé una hora con el en esa terraza… o cuando estuvo hospedado aquí… pero en verdad se ahora… que me enamoré de Eriol… y ahora lo extraño… lo extraño mucho… Se que si el pudiera… estaría a mi lado con solo desearlo… pero no viene… ¿Qué lo detendrá?... ¿Será que está muy ocupado en la guerra… o es que el no siente por mi lo que yo por el?... Sakura linda, por fin entiendo en verdad como te sientes… y como se siente ese dolor… el cruel dolor de no tener a tú lado a quien amas…- Y los ojos de Tomoyo se llenaron de lágrimas; lágrimas que había contenido por días, pero que parecía imposible poder contener mas.

De repente sintió como si el viento soplara un poco más fuerte que lo normal. Aun así no era un viento agresivo… había algo en el que lo hacía… reconfortante… cálido…

-Oh, Eriol, como deseo que estés aquí a mi lado.-

Una lágrima cayó… pero no tocó el suelo… se quedó suspendida a pocos centímetros del suelo, y las lágrimas que caían se le unían. Luego esas lágrimas se mezclaron con el viento, un viento travieso que daba vueltas alrededor de la belleza de ojos amatistas.

Por un segundo Tomoyo sintió que si lo deseaba, podría caminar en el aire. Cerró los ojos y dio un suave paso hacia delante, y ese paso la llevó a pisar el mismo viento y luego su otro delicado pie le siguió. Tomoyo inició una suave danza que parecía llevarla a las nubes. El viento a su alrededor parecía ser de color rosado… de color carmín… de todos los colores del arco iris… Era un autentica danza interpretada por un ángel, y el viento parecía tomarla de la mano y sujetar su cintura para danzar junto a ella.

Las lágrimas que se desprendían de los ojos cerrados de Tomoyo se tornaban cristales… casi tan finos como el mas puro diamante… y esos cristales reflejaban una luz que lucía distinta a la del día… era una luz muy fascinante… mística… como si viniera del mismo viento o del cálido interior de la etérea belleza de Tomoyo. La habitación… parecía cambiar incluso, como si las paredes cambiaran a suaves nubes y el suelo se volviera un espacio azul en el que se extendía un puente multicolor. Los finos pies de Tomoyo se posaron en ese arco iris mágico… y ella sintió de inmediato una sensación de calidez que de alguna forma no le resultaba desconocida.Fue entonces que algo en su mente se agitó… como si supiera de donde venía esa dulce sensación.

Poco a poco, ese suave viento fue mitigándose poco a poco, hasta depositar sus delicados pies en el interior de su habitación. El viento comenzó a perder su fuerza gentil y antes de que este desapareciera por completo, ella abrió los ojos y con su más dulce voz dijo. -Te amo, Eriol. Te amo a ti, que se que eres mi vida. Te amo, mi Eriol.-

-Y yo a ti, mi dulce Tomoyo.- se escuchó decir a Eriol que en ese momento abría los ojos en su cámara de meditación de Dalaran.

Así es, Eriol había entrado a meditar y en su meditación llegó al lado de Tomoyo… su magia llegó a ella como reflejo del inmenso amor que sentía por ella… y ahora el sabía que ese amor era correspondido… y ella… ella seguía en su habitación… sabiendo que eso había sido un sueño… un hermoso sueño estando despierta ella… y no cabía la menor duda para ella… Eriol estuvo allí… y ella pudo confesarle sus verdaderos sentimientos… y Eriol pudo escuchar esa sublime declaración de amor. Era la primera vez que ambos sonreían de esa manera en sus vidas. Y así, ella viendo al horizonte… y el viendo las paredes que había en la cámara… Ellos se veían de frente y sabían que sus vidas ya nunca estarían separadas, sino que serían una sola.

-Tomoyo, mi Tomoyo, que gusto saber que me amas de la misma apasionada forma en que yo te amo… me siento tan feliz por eso… y tan confundido… porque se supone… que los archimagos solo debemos vivir para la magia… no se que será de nuestro futuro, pero se que sin ti mi vida sería una no vida… y por ti volveré con vida. Sea lo que sea que suceda, se que volveré a ti y juntos encontraremos la salida que nos permitirá estar juntos.-

Eriol dejó de levitar y fue a su habitación a ponerse la ropa adecuada para el viaje. El pronto partiría rumbo al campo de batalla. Sabía que allí podría pasar lo que fuera; después de todo lo mas seguro es que terminaría participando en la batalla en primera fila. Aun así, Eriol no sentía miedo, pues ahora sabía que tendría un lugar a donde volver… o mejor dicho con quien volver.

"Pase lo que pase, estaremos siempre juntos, mi Tomoyo."

Han pasado cuatro días desde entonces, y Sakura ha estado bastante pensativa, aunque en parte también ha vuelto a ser la de siempre, aunque esa llegadita medio tarde de la casa de Tomoyo…

"Había olvidado como se pone a veces mi hermano cuando se angustia. Brrrr. Ni pensar en eso."

Touya ya podía mover un poco más los brazos y los pies, aunque las piernas seguían algo débiles y no podía levantarse aun… para bien de Sakura. Se pasaba muchas tardes tejiendo bordados en los que ponía su nombre y el de su Shaoran y eso no alegraría a Touya para nada.

Hasta se dio el gusto de servirse su ensalada de forma que iban los nombres de ambos con lechuga dentro de un corazón hecho con rebanadas de pepinos. Lo ideal habría sido poner betabeles porque son rojos, pero a ella no le gustaban los betabeles. Esa fue una rica comida.

Ahora barría las escaleras, y aunque su mirada era nostálgica, su corazón se encontraba alegre.

"Mi Shaoran, mi Shaoran, mi carta ya debe estar por llegarte. Quiero que sepas que me encuentro bien… aunque también espero recibir el perdón por… no hablarte de ese y del daño que nos ha hecho."

Sin querer Sakura se había deprimido… sabía que si le contaba a Shaoran de Michaelo el haría cualquier cosa, incluyendo dejar su puesto en el frente y volver a todo galope para darle a ese su merecido, pero eso sería visto como traición… y ella recordaba el castigo a los traidores.

Sus ojos estaban por inundarse de lágrimas cuando uno de los gendarmes tocó la puerta. Sakura fue a la puerta y el gendarme le dijo. -Srita. Kinomoto, ha llegado esto para usted.- y el gendarme le entregó un sobre.

Ella se sintió intrigada y emocionada a la vez, pues sospechaba lo que había dentro. La emoción era inmensa, pero prefirió ir primero a su habitación. Allí se sentiría mas tranquila. Se movió en silencio para tratar de que Touya no se enterara de mucho… pero hablamos de Touya…

-¿Quién tocó?-

-Uno de los gendarmes. Quería saber si todo estaba bien aquí; si no nos hacía falta nada.-

-Le dijiste que no. ¿Cierto?-

-Eh, si hermano.-

-Bien, sigue con lo que sea que vayas a hacer.-

-Si, hermano. Gracias.-

Y sin decir mas, la pequeña Sakura fue de puntitas a su habitación y se encerró muy despacito. Una vez hecho eso se arrojó a su cama y abrió el sobre con cuidado, no fuera a dañar la carta. Lo primero que vio fue esto.

"Para mi Sakura."

Sakura se puso a temblar para al fin gritar.

-SIIIIIIIIIIIII. ¡ES DE EL, ES DE EL!-

-¿POR QUE TANTOS GRITOS!-

Sakura casi suelta la carta del sobresalto y le grita a Touya. -NO FUE NADA. SOLO… FUE UNA AGUJA. SI, UNA AGUJA. LA HABIA PERDIDO Y LA ENCONTRE. QUE FELICIDAD.-

Touya ya no dijo nada, aunque por dentro sabía la razón de la alegría de Sakura… y para variar no le causaba mucha gracia.

Ya sin interrupciones, Sakura tomó la carta y leyó su contenido:

Amada Sakura:

Espero te encuentres bien cuando esta carta llegue a tus preciosas manos. Yo me encuentro bien afortunadamente y se que tú y tus rezos han intervenido en ello. No se que haría si no estuvieras en este mundo… si yo no te hubiera conocido. He visto cosas que harían que el más cuerdo enloqueciera. Seres que ni las más retorcidas mentes podrían haber imaginado. He visto a muchos compañeros caer para no levantarse de nuevo y yo mismo he estado en situaciones de vida o muerte.

Hubo un momento en que dudaba poder sobrevivir, pero esas dudas pronto quedaban extinguidas cuando mi mente traía tú rostro ante mí. Mi Sakura, no solo eres mi novia, mi prometida y futura esposa. También eres mi razón de vivir. Tú nombre se ha vuelto mi grito de batalla. Tú escudo familiar se ha vuelto el blasón de mi reino, pues mi reino eres tú. En tú nombre he enfrentado terribles seres y atrocidades sin nombre, en tú rostro encuentro el ancla para no caer en el mar de la locura. En ti encuentro el valor que me ha permitido sobrevivir cada día de este infierno y que me permitirá atravesarlo a salvo hasta que vuelva a ti.

Hoy tú amor fue mi guía en una batalla muy difícil en contra de un poderoso enemigo. Tú fuiste mi faro y tú amor la luz que me guió en la oscuridad, y tú guía me llevó a asestarle el golpe definitivo a esa aberración infernal… y eso solo fue posible gracias a ti. Se que yo solo nunca lo habría logrado, mas hace ya mucho tiempo que dejé de estar solo pues siempre estas a mi lado. Mientras termino de escribir esto, se prepara una gran fiesta en el campamento, y se supone que yo soy el invitado de honor, pero la verdad es que aunque agradezco el gesto, la realidad es que no me importa. Lo único que realmente me importa eres tú… Tú y nada más.

Pronto nos veremos de nuevo, mi amor. Verás que esta pesadilla terminará muy pronto y nuestra boda no será mas un sueño. Cuídate mucho, mi flor de cerezo. Verás que pronto volveré a ti, mi niña. Hasta pronto, amada Sakura.

Tú rostro es el sol que sale en cada mañana, y la luz que de ti emana disipa las tinieblas que están ante mi, y así puedo ver el camino que me conducirá a ti.

Tú Shaoran.

A pesar de los esfuerzos de Sakura, la carta estaba algo húmeda. Fue inevitable que algunas lágrimas cayeran en ella. Eran lágrimas… lágrimas de una inmensa alegría; alegría por saber que el, el único hombre que le daba significado a su vida estaba vivo, bien, a salvo, y que incluso era casi un héroe. Sakura derramaba lágrimas de inmensa alegría… y de fuerte tristeza a la vez. Tristeza por no estar a su lado, tristeza por no saber cuando volvería… y tristeza por no haber sido tan sincera con el como el lo fue con ella. Ella sabía que era por su bien, para que no se distrajera en la batalla… pero aun así no podía evitar sentirse culpable de no haberle confesado lo que sucedía a su alrededor… ni del hombre que la rondaba y amenazaba.

Al mismo tiempo en el norte, Shaoran se encontraba terminando de desempacar algunas cosas. Estaban ya en el punto donde las tropas de la Alianza se reunirían. En el transcurso del día deberían de llegar otras tropas humanas, así como los elfos sobrevivientes, los enanos y los magos de Dalaran. Luego fue a ver a Relámpago. Su caballo lucía algo intranquilo.

-Supongo que sabes que están muy cerca, mi amigo.- Relámpago solo resopló mientras dejaba que Shaoran acariciase su morro.

Nuestro amigo dejó a su noble corcel y salió a caminar un poco. El cielo lucía extraordinariamente hermoso. Las nubes parecían bolitas de algodón.

"Y pensar que esta belleza esconde dentro los horrores del Azote… que ellos ya están muy cerca de aquí y que la batalla decisiva podría presentarse en cualquier momento… Sakura…"

-¿Sir Shaoran Li?-

-Soy yo.-

-Llegó un mensaje privado para usted de un civil.-

-Muchas gracias.- Respondió Shaoran cortes y seriamente, aunque en realidad estuviera conteniendo las ganas de saltar de alegría como un niño. El estaba seguro de que esa carta era de su Sakura.

Buscó de inmediato el rincón mas privado que pudo hallar y allí abrió el sobre. De inmediato dejó que su nariz respirara el interior y aunque muy tenue, el pudo reconocer el aroma a cerezo de su dama. Estaba tan emocionado que su mente no lograba coordinar las letras que aparecían ante el, así que tomó un poco de aire, se relajó y comenzó a leer la carta de su dulce niña:

Mí querido Shaoran:

Yo… he pasado varias noches… pensando en ti. Me ha costado trabajo… pero he sido fuerte. He sido fuerte por ti, mi Shaoran. A tú partida… lloré… mucho… pero he logrado secar mis lágrimas… alzar el rostro hacia el cielo y sonreír con esa sonrisa que tanto te encanta. ¿Y sabes por qué estoy siendo tan fuerte? Es por ti, mi amor. Por ti y solo por ti. Porque se que volverás a mi lado, mi nene.

Casi nada ha cambiado en el pueblo. La gente vive su vida como si nada sucediera en donde estás. Se que esa tranquilidad es solo superficial, que por dentro todos estamos angustiados por el futuro del reino… aunque a mi el reino no me interesa tanto. Solo me interesas tú, mi amor. A veces… leo la gaceta. Touya no me oculta nada. Dice que es la mejor forma en que yo puedo saber… que es lo que sucede a tú alrededor. He llegado… a soltar lágrimas cuando veo todo lo que pasa… pero entonces cierro mis ojos, y veo tú maravillosa sonrisa, tú cabello al viento… y te imagino en tú reluciente armadura… Entonces me recuerdo que debo ser fuerte, tan fuerte como lo eres tú en la batalla. Nosotros enfrentamos batallas, cada quien a su manera, pero estoy segura de que los dos saldremos adelante. Lo se.

Hablando de Touya, el está… bueno, ya lo imaginarás. Aun refunfuña por nuestro noviazgo; en parte porque aun no soporta la idea de que seas mi esposo y en parte porque el sabe que solo tú me puedes hacer feliz. Jejejeje. Es tan gracioso hacerlo enfadar. Jejejeje.

Mi Shaoran, te necesito más que a nada. Eres mi aire, mi agua, mi sol, mi luna… Vuelve pronto, mi Shaoran, vuelve ya que te necesito a mi lado. Quiero ser tú esposa… deseo ser tú mujer… deseo ser tuya… En mi cuerpo… ha surgido una necesidad que… no me se explicar… pero que me hace necesitarte… en mi ser… Que nosotros nos hagamos uno solo.

Ven, ven, mi Shaoran. Yo te necesito. Te necesito más que a todo. Por favor, cuídate mucho para que vuelvas con bien a mi lado. Que mis bendiciones lleguen pronto a ti, mi amor. Hasta pronto. Te amo, mi Shaoran.

Tú Sakura.

Shaoran estaba muy contento. Describir lo que sentía… no había palabras. Tal vez habría notado las manchas que las lágrimas de Sakura dejaron en el papel de no ser porque ya se confundían con las que el mismo había dejado ahora. El sabía que… su cuerpo anhelaba lo mismo que el de ella… estar juntos… unidos… no solo por el bendito matrimonio… sino algo mas profundo.

El veía que a pesar de todo ella estaba bien… que nada malo sucedía en Sthephenson… aunque de alguna forma… sentía como si algo no estuviera bien.

"Claro que algo no está bien. No estoy a su lado, no soy su esposo aun." Empezaba a sentirse desesperado cuando una mano tocó su hombro, logrando que el diera vuelta rápidamente.

-Amigo, no deberías estar tan tenso.-

-Solo eres tú, Yamazaki.-

-Si, el único e inimitable. Vamos… tantos aplausos me ensordecen.-

-Ja, ja, ja. Muy gracioso.-

-Me gustaría saber que te tiene tan distraído, Li.-

-Pues verás… me llegó una… carta…-

-Ya veo. Entiendo, querías estar solito para disfrutar las palabras de amor de tú linda novia.-

-Pues si. ¿Tú no harías lo mismo?-

-Y luego dices que el tonto soy yo. Hay preguntas que no se preguntan.-

-Es verdad, Yamazaki.-

-Por cierto, Li. Me gustaría pedirte un favor.-

-¿De que se trata?-

-Verás… escribí una carta para mi Chiharu y… pues deseo mandársela, pero con lo lento del correo regular, pues…-

-Adivinaré, mi amigo. Deseas que yo la envié en la mensajería de caballeros.-

-Así es.-

-Dalo por hecho.- Yamazaki no dijo nada y abrazó con fuerza a Shaoran para al fin decir. -Gracias, mi amigo del alma… mi hermano.-

-Es un placer… un verdadero placer.-

Nuestros amigos fueron a dejar la carta con el mensajero. Llegaría a Sthephenson en 4 días. Luego se escuchó el toque de llamada. Sería cuestión de minutos para que el resto de las fuerzas de la Alianza llegaran y todos debían estar en posiciones en caso de una eventual marcha. Lo que nadie sabía era que estaban a unas pocas horas de la batalla más grande e importante de sus vidas… sus vidas y las de los habitantes de Lordaeron.

Continuará…

Supongo que pensaron que nunca volvería, que esta historia se quedaría inconclusa como muchas otras. Pues no es así y no será así. Después de varios meses he vuelto con un capítulo que espero les agrade considerando el tiempo que ha transcurrido.

Se que estarán muy sorprendidos de ver que Sakura no le diga a Shaoran sobre ese odioso gusano de Michaelo, pero ella solo busca que el esté enfocado en la batalla y no desea que por pensar en ese ser tan despreciable pueda pasarle algo.

Sinceramente espero que les haya gustado mucho la escena de Eriol y Tomoyo. La tuve que hacer dos veces pero creo que el resultado es bastante bueno, aunque para ello no hay mejores jueces que ustedes, mi estimado público.

Este capítulo fue muy dulce y tierno pues es la calma antes de la tormenta. Dentro de poco se librará una batalla como pocas. De ella dependerá el destino del reino, así como el destino de nuestra pareja. La vida de Shaoran estará en serio peligro en esta ocasión. Pronto veremos si sale airoso o no.

Dios mediante, espero estar con ustedes más pronto. Esta historia se acerca a la recta final y no pienso dejarla inconclusa. Sabrán de mi pronto. Hasta ese momento, muy buena suerte en todo lo que hagan. Nos vemos.