Oscuridad… oscuridad y nada mas…
Nada… El no ser…
Solo vacío… Solo muerte…
Y entonces…
una luz…
una luz aparece…
Se siente cálida… brillante, como mil soles…
Luego… un rostro…
Sakura…
Ya no hay más tinieblas… solo luz…
Ojos que se abren…
Shaoran abre sus ojos… no lo puede creer. El estaba muerto. En verdad muerto. Sintió la espada del caballero de la muerte abrir su pecho, sintió un dolor atroz mientras su interior era destrozado con esa arma maldita… y ahora estaba vivo de nuevo, sin un solo rasguño, su armadura brillante, reluciente, entera, como si recién hubiera salido de la forja.
Volteo a su lado… y allí estaba… su fiel compañero… Relámpago… también estaba vivo, ileso, aun cuando el lo había visto morir. No entendía que pasaba, hasta que al fin reaccionó… ante esa brillante luz… y vio que era… Un hermoso ángel de luz estaba ante el… y fue entonces cuando pudo ver la imponente figura de Augusto, Corazón de Dragón levantando en alto su martillo de plata. Entonces supo que ese ángel de luz era la manifestación de la mayor muestra del poder de la fe de un paladín: el poder de la resurrección.
Volteo entonces y vio como a su alrededor volvían a la vida todos aquellos guerreros muertos de la alianza que estaban cerca del poderoso paladín. Mientras el ángel se disipaba, Shaoran entendió que en ese ángel… vio el dulce rostro de su Sakura… y una inmensa alegría inundó su pecho.
Mientras, Sakura había terminado de unir las piezas con un líquido que era invento de enanos y que hacía que las cosas se pegaran. Lo había amarrado para que se secara y pudiera quedar completo de nuevo. Ella se dedicaría luego a pintarlo para que de esa antigua forma, surgiera una nueva, aun más hermosa que la anterior porque tendría algo de ella impreso… el amor eterno e indestructible que profesa a Shaoran.
Un suspiro y Sakura se dijo a si misma. -Ven pronto, mi Shaoran. Tú taza ahora tiene algo nuevo. Tiene más de mí… y quiero que sientas eso cuando bebas de ella… Te extraño, mi Shaoran… vuelve pronto…- y aunque su rostro tenía una gran sonrisa, no pudo evitar llorar.
Mientras, Shaoran acariciaba a su fiel corcel mientras veía a su alrededor. Lejos de donde Augusto, Corazón de Dragón había usado su poder de resurrección, solo se veían las figuras luchando.
La batalla aun seguía en su espantosa plenitud. Explosiones, gritos, armas chocando… si, la batalla seguía su curso. ¿Pues cuanto tiempo había pasado¿Diez minutos¿Veinte tal vez? No importaba… a final de cuentas no importaba. El había regresado de las mismas puertas del Hades. Aun no era el momento de conocer su destino final… Aun tenía alguien con quien volver.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un fuerte sonido. Una abominación había golpeado con ferocidad a Augusto, Corazón de Dragón, pero el no recibió ni un rasguño. Su cuerpo estaba envuelto en una brillante luz… el escudo divino, un escudo hecho únicamente de fe.
La abominación intentó golpear el rostro del paladín con su inmenso cuchillo de carnicero, pero el escudo repelió el golpe. Pronto Augusto había triturado a la bestia con su mazo de plata, y en ese momento habló.
-NO PIERDAN LA ESPERANZA Y LA FE, GUERREROS. USTEDES QUE ESTABAN MUERTOS, HAN VUELTO A FIN DE SEGUIR LUCHANDO… NO SOLO POR EL REINO, NO SOLO POR LOS PUEBLOS LIBRES, SINO POR USTEDES… POR USTEDES Y POR SUS SERES QUERIDOS… PELEARAN POR CADA HOMBRE… CADA MUJER… CADA NIÑO… CADA HUMANO… CADA ELFO… CADA ENANO DE ESTE MUNDO. NOSOTROS LUCHAMOS PARA ERRADICAR ESTA PLAGA DE NUESTRAS TIERRAS, PARA DESTERRARLA Y QUE NUNCA DAÑE A QUIENES AMAMOS. NOSOTROS PELEAMOS POR ALGO MAS QUE UNO O DOS REINOS… PELEAMOS POR CADA SER VIVO QUE EN ELLOS HABITAN. LEVANTEN LA FRENTE, GUERREROS… SIGAN LUCHANDO Y QUE ESTE RENACIMIENTO LES DE LA FUERZA PARA VOLVER CON VIDA AL LADO DE QUIENES AMAN.-
Todos estaban contagiados con la fe del paladín. Ahora su valor también había vuelto a la vida… y todos tomaron sus armas y se aprestaron para el combate. Shaoran subió rápidamente a su fiel corcel. No pudo evitar sentirse mucho más vigoroso, más fuerte, como nunca antes lo había estado… excepto quizás en su niñez. El no lo sabía, pero la resurrección había devuelto la vida a cada célula de su cuerpo, dándole el vigor de un cuerpo tan sano como el de un bebé, pero tan fuerte como siempre. Sin ninguna parte de su ser dañada o cansada, su fuerza se había incrementado. Cerró sus ojos, pensó en Sakura, inundo su mente de ella y una vez mas se lanzó al fragor de la batalla.
Shaoran había estado muerto cerca de 22 minutos. En ese tiempo la balanza se estaba inclinando a favor del Azote. Las gárgolas estaban siendo contenidas. Los jinetes de halcón-dragón inmovilizaban a las gárgolas con lazos mágicos, mientras las balas de las máquinas voladoras las hacían jirones. Otras eran derribadas por los disparos de los rifles enanos desde el suelo. Muchas lograban aterrizar sin problemas y se petrificaban para sanar sus heridas. Allí eran destruidas a la distancia por los enanos con morteros.
Si la situación aérea lucía controlada. ¿Por qué el Azote llevaba la ventaja?
Una razón eran los nigromantes. Cada víctima era un regalo para ellos. Un movimiento de sus báculos y los esqueletos se desprendían de la carne que los envolvía para unirse al Azote. Ellos también podían lisiar mágicamente a quien desearan. Caballeros, soldados, sacerdotes… ninguno podría pelear bien si las articulaciones estaban siendo completamente inutilizadas.
Pronto una nueva ola enemiga llegó en la forma de espectrales mujeres que aullaban por su sufrimiento mas allá de la muerte… mujeres elfas cuyos espíritus vengativos eran controlados para servir al Azote… banshees. Sus terribles lamentos podían reducir a nada el valor de los más fuertes, podían conjurar hechizos que lograban que hasta el hechizo más potente de un archimago fuera inofensivo… y poseían una habilidad aun más terrible.
Un caballero trató de atacar a una banshee, pero esta solo se le quedó viendo a los ojos. Luego, la banshee se arrojó al caballero y antes de que este pudiera reaccionar, ella se había introducido dentro del caballero por la boca. Este se agitó furiosamente en su caballo y luego se quedó quieto. Un sacerdote se acercó para tratar de curarlo pero solo logró que el caballero girara y de un golpe le arrancara la cabeza.
-POR EL REY LICH.- Se escuchó el grito de ese cascarón de caballero… Cascarón pues su alma había sido destruida y ahora estaba poseído, siendo un esclavo más de Ner´zhul. Además de esto, los héroes más fuertes y experimentados del Azote se habían unido a la batalla.
Un caballero de la muerte se encontraba acorralado por varios soldados, algunos sacerdotes y tres archimagos. El caballero de la muerte se quedó quieto y luego soltó una aterradora carcajada.
-¿Acaso tú muerte te causa gracia, engendro?- dijo un archimago.
-No me rió de eso, gusano inmundo… sino de que estoy viendo a un grupo de hombres muertos que aun no saben que lo están.-
-¿A que te refieres con eso?- respondió otro archimago enfurecido y listo para usar una ventisca.
-Me refiero a que estoy viendo a un montón de muertos ante mi que no saben que lo están… y los muertos a su alrededor los están viendo ahora.-
El caballero de la muerte alzó su espada rúnica y dio un feroz grito.
-QUE SE LEVANTEN LOS MUERTOS.-
El archimago alzó su báculo para invocar su magia, cuando sintió como su unicornio era derribado por varias manos que lo aferraron desde el suelo. Todos los muertos que estaban a su alrededor se levantaban con miradas viciosas. Ya fuera que hubieran sido engendros del Azote… o guerreros de la Alianza… ahora todos habían sido reanimados por el caballero de la muerte para servirle a el y al Rey Lich. Un soldado intentó razonar con los soldados reanimados, pero una espada en el corazón fue la única respuesta que obtuvo. Aquellos que trataron de pelear, se daban cuenta de que cada herida que les inflingían, sanaba al instante. Pronto el archimago yacía casi muerto en el suelo y el caballero de la muerte fue a liquidarlo, cosa que hizo al clavar su espada en el suelo, decapitándolo, para luego escupir a la cabeza cercenada.
-Supongo que solo ahora te das cuenta de que estas muerto. JAJAJAJAJA.-
Para cuando Shaoran regresó a la lucha, más de la mitad de ambos ejércitos había muerto, pero eso solo significaba que los números de Azote aumentarían, tanto por aquellos que eran revividos por nigromantes o por caballeros de la muerte de alto nivel, como por los cadáveres que los vagones de carne almacenaban para luchas futuras.
Shaoran luchaba junto con el grupo que fue resucitado por Augusto, Corazón de Dragón y que ahora estaban bajo su mando directo. Bajo la guía de tan inspirador hombre, nuestro amigo luchaba con mayores bríos, aplastando necrófagos, destruyendo demonios de la cripta. Pudo ver una estatua en el suelo. Una gárgola que se había petrificado para curarse. Shaoran no perdió el tiempo. Fue corriendo hacia ella y con unos cuantos golpes de su espada, había reducido a escombros a ese horror con alas. Fue entonces cuando se escucharon unos fuertes chillidos desde el cielo. Shaoran levantó la vista y pudo ver un escuadrón de enormes figuras voladoras llegar a la batalla.
-Al fin llegaron.- dijo Augusto.
Eran el refuerzo definitivo: un escuadrón de enanos cabalgando imponentes grifos. Esas bestias aladas con cabeza de águila y cuerpo de león atacaron ferozmente a las gárgolas. Los enanos que montaban a los grifos no estaban indefensos. Llevaban una enorme cantidad de mazos de combate que arrojaban a sus enemigos, completamente cargados de electricidad. Las gárgolas estallaban en el aire. Las cabezas de las abominaciones reventaban como globos. Parecía que la batalla aun podía ganarse… pero eso aun estaba por verse.
Un grupo de soldados, rifleros y caballeros atacaron a un lich, el cual se defendió usando una frost nova. La explosión de hielo se dio… pero derribó y mató a un grupo de 8 caballeros. Este no era un lich como el que Shaoran había matado esa vez… este era un lich de alto nivel. No le tomo casi nada reponerse para usar un segundo frost nova y matar a los 11 rifleros. Los que quedaban, cargaron con todo, pero el lich no estaba indefenso. Agitando las manos, el lich mató a una abominación que estaba cerca de el para usar su esencia vital como recarga para su magia. Luego uso en sucesión el escudo de hielo y una tercera frost nova. Solo un caballero sobrevivió y cuando llegó al lich estaba tan cansado y su armadura tan congelada que al lich solo le tomó armar una pequeña daga de hielo con la que le atravesó la frágil armadura y el corazón.
Otro grupo de soldados y rifleros estaba en problemas. Las sacerdotisas habían agotado su magia y los sacerdotes apenas tenían la necesaria para curar a algunos. Estaban rodeados por demonios de la cripta y varios necrófagos. Entonces una enorme ave de fuego apareció de la nada y empezó a calcinar a los demonios de la cripta y a los necrófagos. Era un ave fénix, la mayor invocación que un mago de la sangre puede hacer. Había llegado a tiempo para salvarlos. Los demonios de la cripta trataban de enredar al fénix con sus telarañas, pero estas se consumían por el fuego.
De repente el fénix quedó consumido por sus propias llamas. Las cenizas se condensaron y pronto se formó un huevo.
-PROTEJAN ESE HUEVO A COMO DE LUGAR.- ordeno el mago de la sangre. -Pronto el fénix renacerá.-
El grupo se cerró alrededor del huevo de fénix, repeliendo los ataques de quienes se les acercaban. Una enorme abominación llegó y casi parte en dos a un soldado, pero el mago de la sangre lo volvió etéreo, con lo que quedó incapaz de hacer daño alguno y a la merced de los elfos que con su magia, lo atacaron sin piedad. Finalmente el mago de la sangre conjuro un pilar de fuego que consumió a la abominación de una manera tal que ni cenizas quedaron. Pronto se escuchó un ruido… el huevo empezó a resquebrajarse. Los elfos empezaron a alejarse de el… y en medio de una portentosa llama, el fénix renació… aunque cuando lo hizo un par de caballeros quedaron envueltos en el fuego, muriendo al instante. Si, los elfos sabían que el fénix renacería de esa manera, pero no le dijeron a nadie más. Realmente lo que pasara con aquellos que no fueran elfos poco les importaba.
Un rey de la montaña se encontraba muy mal herido. Había peleado por mucho tiempo y aunque sus heridas había sido curadas en varias ocasiones, ahora estaba casi rendido y con un enorme grupo de abominaciones y necrófagos encabezados por un señor del terror a su alrededor.
-ARRRRRRRRRRRRGGGGGGHHH.- Gritó fuertemente el enano y sus ojos empezaron a brillar. Pronto el enano había duplicado su estatura y su corpulencia mientras su piel parecía volverse de acero sólido… el rey de la montaña había invocado el poder del Gran Avatar.
Una abominación atacó pero su cuchillo de carnicero se rompió cuando chocó con la piel del rey de la montaña. Este respondió con un poderoso golpe que mató al instante a la bestia. Una a una, las monstruosidades fueron cayendo ante el poderoso enano. El señor del terror trató de dormir al rey de la montaña pero no funcionó. Ahora el rey de la montaña era inmune a cualquier hechizo. El martillo del enano se cargó de una tremenda cantidad de energía y luego se lo lanzó al señor del terror el cual solo pudo dar un grito antes de estallar convertido en niebla. De inmediato el rey de la montaña fue a buscar mas pelea.
Si, parecía que la Alianza ganaría. Shaoran luchaba con valor y contemplaba a sus compañeros avanzar con renovados bríos… Sentía que el regreso al lado de Sakura estaba muy cerca… muy cerca…
-Grr… GRRROOOAAAAARRR.- Un atronador rugido se escuchó desde el cielo. No eran grifos. Shaoran alzó de nuevo la mirada… y deseo de inmediato no haberlo hecho.
Sobre sus cabezas volaban más de 100 dragones… dragones muertos… Inmensos esqueletos de dragón ahora reanimados por la magia de Ner´zhul. En sus pechos brillaba un refulgente brillo escarlata que delataba sus corazones de hielo… mucho vapor salía de sus cuerpos. Superaban en dos a uno al número de jinetes de grifo. Los ataques iniciaron de inmediato.
Los esqueletos de dragones atacaron prontamente a todo lo que se encontraba a su paso, sin importar que estuvieran en tierra o en el aire. Más de un grifo perdió a su jinete cuando quedaban congelados por el aliento de los dragones y caían de sus monturas, rompiéndose al tocar el suelo. Sacerdotes y sacerdotisas morían congelados al instante pues no llevaban armaduras.
Pronto llegaron también nuevos refuerzos por tierra para el Azote. Flotando sobre el suelo, enormes y aterradoras estatuas vivientes de negra obsidiana llegaban al campo de batalla. Sus ataques no eran impresionantes, pero sus habilidades si. Unas destellaban un brillo amarillo de sus brazos levantados en alto, sanando paulatinamente las heridas de cada muerto viviente que se encontrara dentro de 20 metros de distancia; otros brillaban con un destello morado que regeneraba la magia de los nigromantes, las banshees y los héroes del Azote.
Augusto cerró los ojos lleno de dolor e impotencia. La batalla estaba perdida. No había milagro que pudiera evitar eso. Solo quedaba ordenar la retirada, a fin de salvar el mayor número de vidas posibles, además de ordenar recuperar tantos cadáveres como fuera posible. Si no podía ganar esta batalla, al menos no dejaría que mas muertes innecesarias se dieran… y también que los cadáveres de los caídos volvieran con sus familias.
Pronto el cuerno dando la orden de retirada se escuchó y la voz se empezó a correr.
Eriol se encontraba cansado y agotado después de mucho rato de pelear… después de haber visto tanta gente morir ante sus ojos, incluyendo al sabio Filotanus. Además… la forma tan horrible en que el venerable archimago murió… Fue algo tan espantoso… tan horrible… el terror lo había dejado helado. Y además estaba aquella otra cosa que había visto… y que reportaría ante el Kirin Tor si lograba salir vivo de allí... Algo terrible… pero no tanto como la forma en que el venerable Filotanus había sido asesinado.
El estaba muy distraído… aun aterrado… no notó que un esqueleto de dragón lo atacaba hasta que recibió por la espalda el brutal ataque de aliento de la bestia. Eriol no fue derribado, pero el frío lo había entumido de una manera que para otros hubiera sido letal. Sabía que otro ataque así lo mataría, así que en cuanto vio que el dragón daba la vuelta para atacarlo de nuevo, conjuró dos figuras de agua para que distrajeran al dragón, pero una estatua de obsidiana se acercó a el junto a un par de necrófagos. Eriol invocó la ventisca y logró eliminar a los necrófagos así como dañar la estatua que pronto empezó a resquebrajarse… resquebrajarse muy rápido.
"La estatua… es solo una armadura…"
Pronto la estatua se quebró en miles de pedazos y lo que Eriol pensó que era el rostro esculpido de esta, revelo ser una bestia atrapada en la obsidiana y que ahora estaba libre. La bestia absorbió una fuerte bocanada de aire, absorbiendo la magia imbuida en las criaturas de agua que Eriol invocó y privándolas de su vida artificial. No había nada que distrajera al dragón y ahora otra bestia lo tenía en la mira. Los bastones que la bestia cargaba en sus brazos brillaban con un fuerte destello y empezó a disparar. Eriol logró esquivar por muy poco el ataque, pero sabía que no podría esquivar un nuevo ataque, mucho menos si el dragón atacaba al mismo tiempo.
El dragón se lanzó hacia Eriol. Su boca se abría… mucho aire congelado salía de ella… cuando un mazo cargado de electricidad estalló en las fauces del dragón. Un jinete de grifo había atacado y se lanzaba contra el dragón, aunque no contó con que la bestia que había salido de la estatua también lo atacaría. Eriol no pudo más que lamentarse mientras se alejaba de la escena. Sabía que en este momento no podría ser de ayuda. Solo sabía que debía vivir para volver al lado de su Tomoyo… pero antes tendría que ir a Dalaran para reportar aquello que había visto... además de sobreponerse a las aterradoras imágenes de la muerte de Filotanus. Fue lo mas cruel y espantoso que hubiera visto jamás. Eriol se sentía muy mal en verdad. Solo la imagen de Tomoyo que aparecía en su mente constantemente le evitó perder la cordura, la voluntad de pelear… y la de vivir.
Shaoran estaba abriéndose camino para la retirada. Hacía mucho que las filas del ejército de la Alianza habían sido rotas. Solo había muertos vivientes por doquier.
De un lado, necrófagos devorando cadáveres, de otro banshees lanzando sus gritos infernales. Por aquí, las abominaciones despedazaban sacerdotes, por allá un grupo de nigromantes escoltaban varios vagones de carne que almacenaban cadáveres y atacaban tropas en retirada con esas aterradoras municiones humanas. Arriba un grupo de gárgolas despedazaban a un jinete de grifo con todo y su montura, abajo, varios enanos con sus rifles perecían congelados por el terrible aliento helado de cuatro esqueletos de dragón.
Tragedia… tragedia y muerte por doquier. Shaoran literalmente luchaba por su vida, pues si se quedaba retrasado, su renacimiento no serviría de nada.
Dos abominaciones se cruzaron en el camino del grupo. Una fue vencida fácilmente por Augusto, Corazón de Dragón, mientras la otra fue muerta por el grupo en el que iba Shaoran. Ellos no se habían apartado del paladín desde que los revivió, y muchos más se les habían unido. El paladín había dado sus órdenes para la retirada. Todos debían de buscar a los archimagos y quedarse junto a ellos. Si no encontraban archimagos, entonces deberían escapar hacia el bosque y de allí al campamento base, mientras que todos los archimagos que aun vivieran, deberían reunir a la mayor cantidad de guerreros posibles y evacuarlos a la base más cercana con la magia de teletransportación en masa.
Pronto avistaron a un grupo de hombres que ya rodeaba a un archimago. Ya estaban muy cerca, pero un señor de la cripta les cortó el paso. Era una situación desesperada.
-Nadie huirá de aquí. Todos ustedes serán alimento para el Azote.-
Algunos enanos que se habían unido al grupo comenzaron a disparar, pero sus disparos casi no causaban mella en el caparazón blindado del monstruo. Este clavó sus zarpas como espadas en el suelo para realizar su ataque de empalamiento. Muchos se hicieron a un lado, aunque algunos otros no lograron esquivarlo y cayeron para no levantarse más. El señor de la cripta hizo un ademán con sus garras y de uno de los cadáveres surgió un escarabajo tan grande como un perro mediano el cual pronto se unió a su creador. Shaoran sintió el deseo de lanzarse al ataque, pero tenía una duda en su mente. Aun estaba fresca en su memoria la batalla que tuvo con aquel caballero de la muerte. Cerró sus ojos… vio una imagen… Sakura… Shaoran apretó las manos sobre sus armas… se lanzó al ataque… mas caballeros le siguieron.
El señor de la cripta lanzó un ataque. Un caballero lo bloqueo con éxito, pero un segundo ataque mató a otro caballero. Shaoran logró encontrar un hueco y atacó con su espada, la cual se hundió en una parte del cuerpo del monstruo que no estaba blindada. Retrocedió apenas a tiempo para esquivar un golpe que pudo haberle cortado la cabeza… y que se la cortó a alguien más.
Augusto atacó entonces gritando. -SIGAN ASI… NO SE RINDAN.- Levantó su mazo de plata y una fuerte luz cayó sobre un soldado que casi había sido partido por la mitad y sus heridas letales sanaron por completo. Luego hizo una breve oración y la luz empezó a rodearlo. Una vez mas usaba el escudo divino… y se lanzó con todo contra el señor de la cripta. Su mazo lo golpeaba una y otra vez. El monstruo trataba de defenderse golpeando al paladín pero sus enormes garras como espadas rebotaban como si chocaran contra un muro de diamante. Los caballeros y los soldados ya no atacaban. Solo se mantenían a distancia para evitar que el señor de la cripta intentara escapar.
Augusto, Corazón de Dragón levantó su mazo de plata y gritó. -MUERE, CRIATURA BLASFEMA.- y de un solo golpe aplastó el rostro del señor de la cripta, matándolo al fin.
El grupo reanudó su marcha y aunque unos pocos necrófagos mas aparecieron en el camino, ninguno dio problemas. O eran muertos por los guerreros, o Augusto los destruía con la luz que invocaba. Así como esa luz de fe sanaba a los vivos, también dañaba a los muertos. Shaoran volteaba a ver a su alrededor mientras cabalgaba junto a su grupo. Muchos guerreros que caían muertos en los ya ensangrentados pastos, cuerpos congelados y varios mas destrozados y una constante lluvia de bolas de fuego verdes. Era un escenario desolador en verdad.
Pronto llegaron con el archimago. Algunos guerreros y héroes mas se unieron al grupo y cuando el archimago vio suficientes a su alrededor, invocó la magia de la teletransportación en masa. Cerca de 87 individuos, entre enanos, elfos, humanos y héroes se vieron envueltos en una brillante luz. Shaoran cerró los ojos ante tanto brillo… y cuando al fin los pudo abrir, se dio cuenta de que estaban frente a los muros de un castillo que el sabía, estaba a mas de seis horas de camino de donde había sido la batalla. Shaoran estaba por fin, a salvo.
El se dejó caer de Relámpago sin mayor trámite. Por fin podía tener un descanso… además de la satisfacción de haber regresado de esa batalla ileso, bueno, de hecho tenía algunos rasguños y cortes pero nada que fuera de gravedad. Si… había sobrevivido y podía pensar en que su regreso al lado de Sakura sería en poco tiempo, sin embargo, el sabía que esa era su única alegría. Habían perdido la batalla.
La batalla de la que dependía el futuro del reino se había perdido irremediablemente. Todos dieron su mayor esfuerzo, pero no bastó. El Azote fue muy superior en todos los aspectos. Mayor potencial aéreo, fuerzas mágicas devastadoras… y un número siempre creciente de tropas, de forma que cada baja era una unidad mas para ellos. Aun quedaban fuerzas para hacer una resistencia, pero era cuestión de tiempo que Lordaeron cayera. Solo quedaba pensar en cuanto tiempo se podría retrasar lo inevitable. Shaoran sabía de la existencia de un plan B: la evacuación del total de la población de Lordaeron a tierras más seguras. Tal parece que el momento de la evacuación había llegado, pero esa era decisión del rey.
Al fin el entró dentro del castillo mientras mas archimagos regresaban del campo de batalla junto a mas guerreros. Después de dejar a Relámpago en las caballerizas, entró para reportarse y esperar a que le asignaran una habitación. Mientras entraba, se dio cuenta de que Yamazaki aun no aparecía. Confiaba en que su amigo estaría bien. No podía ser de otra forma. En el camino se encontró con Eriol. Parecía que había regresado con bien del campo de combate, pero solo estaba de pie viendo por una ventana al horizonte.
-Eriol, que gusto me da verte bien.-
Eriol no respondió.
-¿Todo está bien, amigo?-
Shaoran tocó el hombro de Eriol y el se sobresaltó.
-Shaoran… eres tú… Me da gusto ver que volviste a salvo de esa carnicería.-
Eriol lucía muy cabizbajo.
-¿Sucedió algo, Eriol?... Eriol… dime algo.-
Pero Eriol no respondía. Su mente estaba casi hecha trizas y solo el amor que sentía por Tomoyo evitaba que enloqueciera allí mismo. Aun no lograba sacar de su mente las espantosas escenas que había presenciado.
Flashback
Eriol llevaba ya un buen rato luchando contra muchos necrófagos. Sus ventiscas eran mucho más que devastadoras. Había junto a el un paladín y un rey de la montaña y entre los tres dirigían a un grupo de enanos con rifles y caballeros. Pronto se encontraron ante un grupo de nigromantes y abominaciones encabezados por un señor del terror. La escaramuza se inclinó rápidamente a favor de Eriol y los demás. Los nigromantes no tenían tiempo de invocar ninguno de sus hechizos, pues el rey de la montaña los aturdía mientras Eriol los hacía pedazos con su ventisca. El paladín sanaba a aquellos que eran malheridos por las abominaciones y a luego enfrentó al señor del terror cara a cara. Pronto el rey de la montaña se le unió y lograron derribar a su rival.
El señor del terror se incorporó muy rápidamente y gritó furioso.
-¿Cómo es posible que gusanos como ustedes me humillen? Esto es imposible… Ahora verán… Yo soy un señor del terror… SOY UN NATHREZIM.-
Eriol quedó paralizado cuando escuchó ese nombre.
"No… No es posible… No puede ser… que este sea…"
Los pensamientos de Eriol se vieron interrumpidos cuando el señor del terror alzó sus manos y luego las dejó caer. En segundos, una gran roca envuelta en llamas verdes cayó del cielo, aplastando y matando al paladín. El rey de la montaña se preparó para atacar al señor del terror, cuando un ruido se escuchó desde el pequeño cráter que había dejado esa piedra… y ahora esa piedra parecía salir de allí… caminando.
Medía más de tres… No… más de cuatro metros. Era un ser hecho de piedra negra que ardía envuelta en llamas verdes que no disminuían. Eriol había visto a esa bestia antes en un libro de demonología…
"Eso… es un…es un… infernal."
Así es. Una bestia invocada desde lo más profundo del averno astral por el señor del terror para que le sirviera.
El infernal lanzó un feroz rugido y se lanzó a la batalla. Las balas de los rifles enanos rebotaban en la dura piel de piedra del infernal. Un caballero atacó con su espada pero esta se rompió al contacto. El caballero sintió incluso su mano empezar a quemarse por el intenso calor que emanaba el infernal. Este lo sujetó por la cabeza y ni ese enorme puño lograba disminuir la intensidad de los gritos del caballero. Por fin el infernal lo arrojó sobre un grupo de enanos. La parte superior del peto y el casco estaban al rojo vivo… fundidos por el calor de esas verdes llamas.
Eriol sacudió su cabeza y usó la ventisca en el infernal, pero no le hizo el menor rasguño. El rey de la montaña golpeó el suelo con fuerza, aturdiendo a cada enemigo a su alrededor, incluyendo al señor del terror… pero no al infernal. Eriol entendió entonces que esa bestia del averno era inmune a la magia. El infernal golpeó en el rostro al rey de la montaña, arrojándolo siete metros por el aire para caer entre un grupo de abominaciones. Trató de levantarse pero el señor del terror lo durmió. Cinco segundos después, las abominaciones ya devoraban el cadáver del rey de la montaña. Más caballeros atacaron a la bestia. Sus lanzas y espadas golpeaban al monstruo pero no más arriba de lo que sería su abdomen. Eriol convocó dos criaturas de agua para que se unieran a la lucha, pero sabía que eso era lo único que podía hacer. Cuando dos reyes de la montaña mas se unieron al grupo de caballeros que atacaban al monstruo, Eriol dio la media vuelta y se alejó de esa escena, no sin evitar ver como el infernal exprimía el cráneo de un indefenso caballero.
Unos pocos metros y se encontró de nuevo con el maestro Filotanus, quien estaba comandando un grupo de soldados y sacerdotes.
-Maestro…Que… bueno que lo veo…-
-También me da gusto verte, Eriol. Ahora ayúdanos y libera una ventisca.-
Eriol se espabiló y alzó su báculo. Pronto no quedaba nada de los necrófagos y demonios de la cripta que estaban siendo exterminados por Filotanus y su grupo. Eriol se les unió y siguieron en la batalla.
-¿Sucede algo, muchacho?-
-Es que maestro… debo decirle que…-
Las palabras de Eriol se vieron interrumpidas por dos frost nova que mataron a muchos sacerdotes y soldados.
-Bienvenidos sean a su muerte, hechiceros de Dalaran.- dijo una siniestra figura que estaba escoltada por dos lich desde lo alto de la pendiente.
-Esa voz…- Filotanus apretaba su báculo furioso.
-Nunca pensé en escuchar esa voz de nuevo. ¿Así que sigues atormentándonos a todos, Kel´thuzad?-
Eriol volteó y vio al nigromante, ahora reanimado como un lich. Era más alto que los que lo flanqueaban. Llevaba una túnica ceremonial de color negro con vivos rojos. Su cadavérico rostro era adornado por una siniestra barba. Si hubiera tenido músculos en su rostro, mostrarían una sonrisa burlona.
-Debería decir que es un honor verlo de nuevo, maestro Filotanus, pero no hay honor en ver a un necio que se aferra a sus costumbres sin futuro. Pero no viene solo. Así que este muchacho es el joven prodigio de Dalaran. Veo que la edad ha hecho en usted los suficientes estragos como para que use al muchacho como muleta. Jajajaja.-
Eriol sacudió su cabeza y sus ojos mostraron su ira.
-El maestro no necesita de ninguna muleta, escoria. El es mucho más fuerte que yo y que cualquier otro archimago.-
-Valientes palabras, muchacho, pero no creo que estés en posición de hablar.-
Eriol se preparó para atacarlo, pero Filotanus lo detuvo.
-Mantén la mente fría, muchacho. Un mago siempre debe ver las cosas fríamente. Nunca hay que dejare llevar por la ira… Te lo digo por experiencia.-
-Si, experiencia. El viejo tiene mucha, pero no la suficiente… no como el Gran Ner´zhul. Experiencia que te sería muy útil y que te daría más poder.-
-¿Qué tratas de decirme?-
-Que tú podrías aprender mucho mas si vienes conmigo y te unes al Rey Lich. Eso digo, muchacho.-
Eriol quedó boquiabierto. Filotanus alzó su báculo de manera desafiante.
-¿Cómo te atreves a decir eso? Eriol nunca será de ustedes. El no caerá en esa tentación.-
-Puedes hablar lo que quieras, anciano, pero el chico tiene la última palabra. ¿Qué dices? Te ofrezco una nueva vida… una vida que nunca terminará. Tendrás todo el tiempo del mundo para aprender muchas cosas más, conocimientos nuevos. Y de esos conocimientos obtendrás poder… mucho mas poder del que jamás antes has visto o experimentado. El Gran Ner´zhul será tú maestro y yo supervisaré tú entrenamiento. ¿Qué dices? Únete a nosotros. Mira lo que el Rey Lich ha hecho por mi; lo poderoso que soy. Ven… únete al Azote inmortal.-
Eriol bajó la cabeza… cerró sus ojos un momento…y una imagen vino a su mente… con hermosa cabellera oscura y aun mas hermosos ojos de color amatista… dientes de perla que al sonreír, lo hacían con un brillo que opacaba el sol… si… Tomoyo… su Tomoyo… El… volvería… a ella… Por ella seguía vivo… y nada… absolutamente nada evitaría que ese futuro se cumpliera… Ese era su destino… SU DESTINO…
Eriol abrió sus ojos y con una mirada decidida, encaró a Kel´thuzad y le respondió. -Veo lo que el rey lich ha hecho contigo… y me da asco. Solo veo a un mago que vendió su alma por más conocimiento y poder y terminó convertido en su marioneta. Yo no recorreré ese sendero. Nunca lo haré. Mi camino ya está decidido… Y TENGO CON QUIEN VOLVER.-
Las cuencas vacías de los ojos de Kel´thuzad cobraron un aterrador brillo escarlata que delataba su ira.
-Si no aceptas venir voluntariamente… ENTONCES VENDRÁS MUERTO PARA QUE RENAZCAS A MI IMAGEN.-
Un gesto de Kel´thuzad y varios demonios de la cripta salieron de debajo de la tierra, así como un grupo de abominaciones avanzó de detrás del espantoso hechicero corrompido. Filotanus y Eriol se aprestaron a defenderse. Eriol quiso avanzar pero Filotanus se lo impidió.
-Quédate detrás de mí. A quien quiere es a ti. No le des oportunidad.-
Desde su posición el grupo se preparó para soportar la carga. Los lich que escoltaban a Kel´thuzad usaron sus frost nova para mermar las fuerzas de Filotanus y Eriol. Pronto solo quedaban dos salidas: avanzar o huir. Filotanus cerró sus ojos.
-Eriol, retrocede a la retaguardia. Aléjate.-
-Pero maestro…- HAZ LO QUE TE DIGO.-
Filotanus abrió sus ojos. Vio la mano de Kel´thuzad moverse…
-ERIOL, HUYE.-
Eriol sintió como el venerable archimago lo empujó mágicamente como diez metros… y cuando Eriol pudo reaccionar… vio a ese hombre que alguna vez fue su maestro víctima de la mas poderosa frost nova que se hubiera visto. Todo ser que rodeaba al anciano hechicero había muerto congelado, y el mismo estaba muy entumido… Luego Kel´thuzad y los otros lich levantaron las manos.
-Ahora todos ustedes morirán. Conozcan la mayor demostración del poder que el Rey Lich nos ha otorgado… un poder mas allá del poder del hielo… es el poder sobre la misma muerte… EL PODER DE LA MUERTE Y LA PUTREFACCIÓN.-
Los hechiceros esqueléticos empezaron a agitar sus manos… varios destellos púrpuras brillaron en un área de casi cincuenta o sesenta metros. Cada ser vivo dentro de esa energía de muerte empezaba a pudrirse rápidamente. El pasto, los insectos, los soldados, sacerdotes, incluso demonios de la cripta y abominaciones; sus tejidos se tornaban grises y empezaban a desprenderse en medio de espantosos gritos. Eriol mismo sentía como su carne empezaba a caérsele lentamente, y aun así intentó ir a donde estaba Filotanus, pero escuchó su agonizante voz decirle -Huye… huye… y vive… Yo… ya estoy… muerto…-
Eriol ignoró el dolor lo suficiente para concentrarse y hacer una teletransportación que logró sacarlo del radio de efecto del hechizo de muerte y putrefacción. Su cuerpo dejó de pudrirse y se preparó para intentar rescatar a Filotanus… pero al voltear hacia allá… Nunca antes Eriol había experimentado tanto terror… y tanta desesperanza.
El cuerpo de su maestro empezaba a desintegrarse. La normalmente transparente y casi etérea sangre del unicornio que el montaba ahora se veía gris mientras caía al suelo, junto con trozos grises y marchitos de la antes inmaculadamente blanca piel del animal. El otrora poderoso e imponente archimago, que junto a Augusto, Corazón de Dragón comandaba a este ejército… ahora solo era un remedo lastimero de cuerpo humano. Su carne se desprendía de el en medio de espantosos gritos que fueron apagándose poco a poco.
Eriol estaba aterrorizado. No había palabra que describiera su pavor. Su cuerpo no pudo soportar más de ese espantoso espectáculo y vomitó antes de dar la media vuelta y huir. Mientras lo hacía, tuvo que escuchar la espantosa carcajada de Kel´thuzad.
-Puedes huir lo que quieras, muchacho, pero algún día serás nuestro… SERÁS DEL REY LICH.-
Lágrimas de pánico escapaban de los ojos de Eriol... el sabía que esa voz nunca escaparía de su cabeza.
Fin del flash back.
Las manos de Eriol temblaban de solo recordar lo que pasó.
-Eriol… responde… ERIOL.-
-Ah… si… Eres tú, Shaoran.-
-¿Te encuentras bien, amigo?-
-Si… estoy bien. Solo es… la impresión de la primera vez… Es todo. Ahora iré a descansar un poco… Me hace falta…-
Eriol se marchó despacio y sin decir una palabra mas. Shaoran se quedó muy pensativo.
"No esperaba ver a Eriol tan afectado. El es tan poderoso… pensé que no tendría muchos problemas en la batalla, pero olvidé… que el nunca había peleado en una batalla como la de hoy… El no tuvo una preparación para algo como lo que vio. Se que el esperaba una batalla mas ligera, como las que imagino tuvo mientras hacía sus investigaciones, pero se encontró con una verdadera batalla. Para mi también fue la primera batalla a gran escala; nada que ver con las peleas menores que tuvimos, pero… a mi me entrenaron para eso. Sabía que vería cosas que incluso podrían estar mas allá de mi imaginación… incluso… morí… Estuve muerto… pero regresé… porque tengo alguien… con quien volver… Sakura… ¿Qué estarás haciendo?... ¿Estarás bien?... ¿Habrá paz en el pueblo? Quiero volver ya a ti… Estoy muy preocupado por ti… No sabemos que pasará ahora… Cuanto resistiremos antes de que el reino sea dominado por el Azote… Te extraño, mi amor… Quiero volver a ti… y protegerte de este mal."
Sin darse cuenta, Shaoran estuvo caminando sin rumbo, hasta que un terrible olor lo trajo de vuelta a la realidad. Su caminata lo había llevado a la morgue. Sus pasos lo condujeron dentro. Allí estaban llevando a todos los cuerpos que lograban rescatar. El destino de esos infortunados era muy claro. Aquellos que fueran identificados, serían cremados y sus cenizas enviadas a sus familiares. Aquellos que no, serían cremados sin más trámite y sus cenizas conducidas hasta el monumento a los soldados anónimos, levantado en tiempos de la guerra contra los orcos. Las cremaciones se harían cada 48 horas sin excepción de rango o edad. No debía quedar ningún cadáver que el Azote pudiera emplear para engrosar sus filas.
Shaoran se sintió mal de pensar en tantas vidas segadas, en tantas familias que nunca mas verían con vida a sus seres queridos. Incluso pensó que pudo haber terminado allí de no ser Por Augusto, Corazón de Dragón… y aun así sabía que de todos los que habían muerto, estos eran los afortunados. Los desafortunados estarían engrosando los números del Azote justo ahora. Shaoran posó sus ojos en un joven chico que lloraba ante un cuerpo.
-¿Es alguien que conocías?-
-No… realmente… sniff… Apenas lo… conocí… hoy… sniff… era un hombre… muy simpático… y murió… sniff… tan horriblemente… sniff…-
Shaoran volteo a ver el cuerpo que ya tenía una etiqueta donde se señalaba su nombre. Su mirada quedó congelada y pronto se llenó de lágrimas… cuando vio el nombre que estaba escrito… Takashi Yamazaki.
Las lágrimas empezaron a fluir sin control de los ojos de Shaoran.
"No… esto no es posible… Por que… No es justo…"
-Fue tan valiente… sniff… Nunca se… rindió… sniff… y peleó hasta… el final… sniff…-
-Dime, chico… como pasó.-
-Le diré… señor… sniff…- y el jovencito comenzó su relato:
Flash back
Hacía ya mucho rato que Yamazaki había perdido de vista a Shaoran. Estaba muy preocupado por el. Nada le habría dado más gusto que buscarlo, pero era un soldado, el rango mas bajo del ejército. Debía seguir órdenes y en este momento estaba bajo el mando de un mago de la sangre y un archimago. Junto a el estaban otros 29 soldados mas, así como algunos sacerdotes, enanos con rifles y unos pocos caballeros.
-Esto es muy duro… Tengo miedo.- dijo un joven soldado.
-No te preocupes, amigo. Lograremos salir de aquí. ¿Ves a ese elfo tan grandote y que inspira tanto miedo?-
-Si… lo veo.-
-Pues aunque no lo creas, también debe estar matando de miedo a los muertos vivientes… Espera… creo que eso de matar a los muertos no tiene sentido. Jajajaja.-
-Jejejeje…Gracias… Me siento mas animado, señor…-
-Llámame Yamazaki, chico, pero no vayas a gastar el nombre. Jajajaja.-
-Si, señor.-
-Y ya no me digas señor, que no estoy tan viejo.-
-Si… como diga.-
El grupo siguió luchando valientemente, superando abominaciones, demonios de la cripta y hasta un caballero de la muerte. Claro, había bajas. Varios soldados y el archimago habían muerto, pero ni Yamazaki ni el joven soldado perdían la fe. Fue cuando el rumbo de la batalla empezó a cambiar en contra de la Alianza… Pronto estuvieron ante un señor de la cripta que lideraba un grupo de demonios de la cripta y banshees.
El mago de la sangre usó su magia en el señor de la cripta para volverlo etéreo y luego empleó la columna de fuego, pero antes de que la bestia recibiera todo el daño del ataque, una banshee lo encantó con un escudo antimagia por lo que el fuego del elfo no le hizo nada.
-Solo pierdes tú tiempo, elfo. Ni tú ni nadie sobrevivirán.-
-Eso lo veremos, engendro.-
El señor de la cripta levantó una garra y la preparó para atacar. El mago de la sangre estaba confiado en que esa garra pasaría a través de el sin hacerle nada. El señor de la cripta se solidificó en ese momento. Un segundo después, la cabeza del mago rodaba en el suelo.
Ya sin líderes inmediatos, los soldados empezaron a caer en pánico, excepto Yamazaki que pronto se lanzó al combate junto a los caballeros. Otros soldados siguieron su ejemplo. Mientras algunos soldados atacaban a los demonios de la cripta y los sacerdotes enfrentaban a las banshees, Yamazaki y varios caballeros fueron tras el señor de la cripta. Las espadas chocaban contra el caparazón de la bestia, algunos más fueron empalados, el señor de la cripta invocaba escarabajos de los cadáveres. Parecía que matarlo sería muy difícil. Entonces Yamazaki notó una oportunidad.
Vio un hueco entre las púas en el caparazón del señor de la cripta por donde podría treparse y así poder atacar el unto exacto donde estaba el cuello. Había un punto blando donde el cuello se doblaba. Un punto donde no había caparazón y si clavaba su espada en el punto exacto, la mataría sin más. "Chiharu… DAME FUERZA." Y Yamazaki empezó su camino.
Se sujetaba de las partes menos afiladas de las púas. Aunque el señor de la cripta se sacudía, no lograba quitárselo de encima, mucho menos lograr que Yamazaki quedara empalado en su caparazón. El estaba recibiendo muchas heridas, pero ninguna fatal. Al fin, y gracias en parte a los caballeros que atacaban al señor de la cripta, llegó al lugar que esperaba. Levantó su espada y lanzó la cuchillada… mas el señor de la cripta giró un poco la cabeza de forma que la espada no se clavó en un punto vital. El señor de la cripta soltó un grito aterrador y se movió con mucha violencia. Yamazaki perdió el equilibrio y cayó. Al hacerlo, chocó con una púa de forma que su pierna derecha quedó cercenada. Yamazaki cayó al suelo gritando de dolor.
El señor de la cripta estaba enfurecido.
-MALDITO SEAS, GUSANO REPUGNANTE, PERO ASÍ COMO TÚ ME PROVOCASTE ESTA HERIDA, TÚ LA REPARARÁS CON TÚ PROPIA CARNE.-
Entonces el caparazón del señor de la cripta se abrió, revelando alas de escarabajo, las cuales pronto empezó a agitar provocando un zumbido ensordecedor. De su cuerpo, empezó a levantarse un enjambre de langostas que emprendieron vuelo y pronto se lanzaron al ataque, mordiendo a todos los que rodeaban al señor de la cripta, arrancándoles trozos de carne y llevándolos de nuevo al señor de la cripta, de forma que sus heridas, incluyendo la que Yamazaki le hizo, sanaran.
Pronto varios caballeros estaban casi muertos… pero el señor de la cripta quería venganza sobre quien lo hirió gravemente.
-AHORA ENTREGA TODA TÚ CARNE A MI.-
Todas las langostas se arrojaron sobre Yamazaki… El empezó a sentir como lo devoraban en vida muy rápidamente… Manos, pierna, brazos… las langostas entraban por los huecos de su armadura y ya devoraban su pecho… y lo que estaba dentro. En menos de un minuto, los aterradores gritos de Yamazaki habían cesado. No había más pulmones que impulsaran el aire ni cuerdas vocales que les dieran voz. Solo una cosa era segura. El último pensamiento de Yamazaki fue para Chiharu… Eso fue lo último que Yamazaki pensó.
Fin del flash back.
Shaoran cayó de rodillas al escuchar ese relato.
-Yo… y algunos mas sobrevivimos… sniff… pero la verdad… el no merecía morir… sniff… nadie merecía morir…-
Shaoran dio un fuerte golpe de impotencia en el suelo, mientras sus lágrimas se derramaban. Estaba furioso.
-No… NO… EL NO DEBÍA MORIR… NO DEBÍ APARTARME DE EL… NO DEBI…-
Y en ese lugar, junto a lo que quedaba de su mejor amigo, su compañero durante estos años de entrenamiento, Shaoran se puso a llorar como nunca antes.
Continuará…
Si, Shaoran vive… pero la batalla le cobró un precio muy alto. Su mejor amigo murió horriblemente y ahora el se lamenta no haber estado allí para ayudarlo. Ahora el tendrá que superar esa perdida, pues tiempos muy difíciles vienen en camino. Eriol también perdió a alguien muy importante para el. Lo perdió ante un ser lleno de crueldad y que también es el segundo al mando de Ner´zhul. Kel´thuzad ya amenazó a Eriol… amenazó con hacer que se una a el… voluntariamente o a la fuerza… y nuestro amigo deberá superar eso, pero no le será fácil. Además, Eriol hizo un descubrimiento en la batalla, uno que podría llevar a desvelar el origen del Azote… pero que revelaría algo mucho más monstruoso aun.
El siguiente capítulo mostrará las consecuencias de esta batalla. También regresaremos al lado de Sakura y las chicas para ver como les afecta el resultado de esta batalla. También veremos a un siniestro ser que en vista de lo sucedido, acelerará sus planes. Vienen tiempos difíciles, pero recuerden: la noche solo es más oscura cuando está cerca el amanecer. Manténganse al tanto de esta historia, que la acción no termina. Pronto volveré. Hasta entonces, cuídense mucho y muy buena suerte en todo lo que hagan. Nos vemos.
