Pairings: SxJ, YYxY y otras.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Yu-Gi-Oh, pertenecen a sus creadores y respectivos socios comerciales. Las organizaciones aquí utilizadas pertenecen a sí mismas y sólo serán utilizadas para este fic con fines de entretención, sin ser usadas para menoscabarlas.
CAMPAÑA: Me sumo a la campaña liderada por nuestra amiga Katrinna, no permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo. Que sea este pequeño aviso lo único que plagiemos porque entre más luchemos, más saldremos adelante. ALZA LA VOZ, NO TE QUEDES CALLADO ANTE EL PLAGIO.
MENTIRAS AL ACECHO
By Darling Kitty
Parte IV: Reencuentro Forzado
La televisión había sido cruda, clara y precisa.
El alarde mundial sobre la muerte del empresario sembró revuelo tanto a las personas como en los índices bursátiles en las bolsas que estaban abiertas al otro lado del mundo a la hora de la explosión.
Mei, Lorent y Joey se quedaron sin palabras, la conmoción de la noticia fue demasiado para ellos. En menos de un minuto, sus caras risueñas cambiaron por unas marcadas por la desesperación y la incertidumbre.
La morena, en un lapsus de claridad, observó el vacío en el rostro del rubio, cuyos ojos melados comenzaban a cristalizarse.
- Joey… - susurró, tanteando camino.
- Seto… - murmuró sin prestarle atención.
Para él, todo esto era una pesadilla de la que pronto iría a despertar. Sí, eso era. Estaba completamente nublado y todo lo que no tenía que ver con cierto castaño, no le importaba.
- Joey, dime algo, por favor…
El chico no aguantó más y rompió en el llanto. La ojiazul sólo atinó en abrazarlo, acomodando la cabeza rubia en su hombro.
- ¡SETO!. ¡NOOOOOOOOOOOOOOO!
- ¡Lorent!, tráete algo para beber – el aludido fue casi corriendo a cumplir la orden.
Estaba desconsolado, la muerte de Seto Kaiba nunca le sería indiferente, se había enamorado de ese riquillo idiota y aún estaba lejos de olvidarlo. Necesitaba dejar fluir sus lágrimas, se estaba yendo una parte relevante en su existencia. Gritó como nunca, necesitaba enormemente sacarse el dolor que tenía clavado en el pecho, el cual no terminaba por más que se desahogara.
Quizás no había sido la pareja más complaciente o el hombre más amoroso, pero sentía cosas que por nadie lo había hecho sentir; sin contar que era el otro padre de Joyce, siempre contó que algún díale diría la verdad. También sintió dolor por su hija, quien ya no conocería a Seto.
Recordó muchos momentos vividos con él, todo como una película que rápidamente pasó por su mente.
Amor. Deseo. Caricias. Besos. Peleas…
Todo.
- ¡Seto!... ¿Por qué?... ¡¿POR QUE?!
- Mi rubio bonito, no te preocupes… todavía no se sabe qué le pasó… estará bien. Kaiba no es de los que se rinden fácilmente. Tómate esto – le dio el vaso que ya le había traído el ojirojizo, quien acariciaba el cabello de Joey como acto de consuelo, él estaba muy preocupado por lo que pudiera pasarle.
De repente, el teléfono sonó. El mayor se dispuso a contestarlo.
- Aló… ¿quién es?... Atemu… ¿cómo?... ¿qué pasó? – muchas preguntas hicieron que Mei escuchara la conversación; que se prolongó por más de cinco minutos – de acuerdo, le avisaré a los señores Wheeler. Hasta luego – cortó con un suspiro.
- ¿Quién era? – indagó la chica presurosamente.
- Atemu…
- ¿Atemu? – cuestionó la joven, sin saber muy bien quien era, hasta que dio con la persona - ¡Yami!... ¿Y qué dijo?
- Joey… Joey, tengo buenas noticias – tomó de su barbilla para que su ange doré (ángel dorado) lo mirara, a pesar de que éste estuviera lleno de lágrimas
- Lorent, no se siente bien – intervino la ojiazul – lo que le tengas que decir, hazlo después.
- Me habló del estado de Seto Kaiba – los dos abrieron los ojos como platos – está bien, con algunas magulladuras y moretones que tendrá por algunos días, pero nada que sea grave.
Eso fue un shock muy fuerte en él. Hace unos instantes, lo estaba dando por muerto. Se quedó estático por la impresión, como si el tiempo se hubiera detenido para él.
¿Qué había dicho Lorent?
¿Era cierto qué Seto estaba bien?
Repentinamente, despertó de su letanía y su corazón volvió a latir.
Con esa noticia, Joey Wheeler había resucitado, "su" gato estaba con vida. Seguía llorando, aunque en esta ocasión era de alegría pura.
- ¡Lorent, repítelo! – casi gritó.
- Me dijo que los funerales sería el miércoles a las cinco de la tarde y le mandó saludos a nuestro Joey.
- Seguramente su jefe andará muy preocupado de sus inversiones – ironizó Mei.
- ¡No puedo creerlo! – ni oyó el comentario de su amiga, lanzándose a los brazos del francés, quien lo recibió gustoso – ¡ese gato tiene siete vidas!
- ¡Siete vidas!... cariño, mejor dicho "hierba mala nunca muere" y el estúpido de Kaiba, así como va, durará mil años – corrigió la morena.
Se sentían mejor que el empresario estuviera con vida, aunque eso fue opacado viendo que otros habían perdido a sus seres queridos; sobre todo los morenos, quienes sabían que mente enferma había provocado la explosión. Para ellos, esto era en serio.
Mientras que Joey estaba pidiendo room service para que le trajeran comida, los otros aprovecharon para secretearse.
- ¿Qué crees tú, Lorent?
- ¿Qué creo?... ¿No crees que es obvio?
- No, estúpido, sé que nuestro muertito fue… lo que no me calza la razón por la cual salió sin daño – recalcó esto último – creo que esto fue para asustarlo, y de paso, casi matarnos a nosotros de un infarto.
- Eso tiene sentido – concluyó el ojirojizo – no es su estilo vengarse, matando de forma tan rápida a sus víctimas.
- ¡Me da rabia que utilicen la vida de las personas! – Mei elevó su voz, apretando fuertemente sus puños.
- Shhh… nos va a oír.
- Esta bien… pero entiende… siete personas acaban de morir ¡sólo para meternos miedo!... ¿Te das cuenta la clase de loco que hace eso?
- No quiero ser indolente, pero sabíamos lo que podríamos encontrar en este lugar.
- "…" – no respondió. Tenía demasiadas pruebas a su favor como para refutarle.
- Es duro, princesa. Tenemos que cuidarnos…
- Yo sé como cuidarme, Lorent. El que me preocupa es él…
- ¿Me hablan?...
Este era uno de esos instantes en los que se preguntaba Joey, qué cosa tan misteriosa hablaba ese par. Llegaba él y se quedaban calados o cambiaban de tema drásticamente. Cómo odiaba eso, se sentía excluido ¿Es qué acaso lo creían muy idiota, que no se iba a dar cuenta nunca?
Jugaría igual que ellos. Por ahora, se haría como si no supiera nada.
- Chicos, pedí pizza… se me abrió el apetito – el rubio tomó un trozo y comenzó a devorárselo.
- Joey…
- Mmm – balbuceó con toda la comida en su boca - ¿Pezhaaaa, Meeeih?
- No gracias.
- ¿Pasa algo? – el rubio inquirió a su amiga.
- Hay un problema. Lo siento mucho, mi buen amigo, tengo malas noticias. Sabes que los funerales serán el miércoles en la tarde. Estamos obligados a ir… los dos… y ehhh… veremos a… tú-ya-sabes-quién – dio muchos rodeos, sabía que el rubio no se sentiría cómodo con la situación.
Joey tembló.
- ¿No hay nada que podamos hacer?... ¿Lorent? – miraba a los dos morenos para ver si alguno le pudiera dar una solución alternativa.
Su actitud en tres palabras decía que: "no estaba preparado".
- Es el protocolo – el ojirojizo tomó la opinión – es muy mal visto que la "señora" vaya sola a esta clase de cosas.
- ¡Protocolo!... maldita sea, métanse su protocolo en el…
- Joey… si quieres, te justificaré ante Kaiba…
En ese momento, se percató que si no se presentaba, al día siguiente lo tendría que hacer en la oficina del genio; o al subsiguiente, se lo toparía en una reunión con sus amigos. Y así sucesivamente. El no era un cobarde, pero claramente quería evadir el dolor, no era estúpido ni masoquista.
Se sentía perdido en un abismo…
¿Cómo reaccionaría al verlo¿Cómo si no hubiese pasado nada?
Por todos los santos… ¡tuvo una hija con él!
Una que le recordaba todos los días a su otro padre, desde su manera de actuar hasta sus ojos azules, tan hermosos y penetrantes…
- Mei, lo mejor es que lo dejemos solo – la interrumpió el francés – creo que ha pasado muchas emociones por hoy, no lo presionemos más.
- Está bien… puedes pensarlo. Si no te sientes preparado, dilo y te excusaré ante los Kaiba. Buenas noches, Joey – besó su frente y lo dejaron completamente solo.
Se dirigió a ver a su hija, que estaba al lado de su cama, bendita criatura inocente que ignoraba totalmente a su alrededor. Le sonrió dulcemente a Joyce, sin importarle que estaba dormida.
- Mi vida… – comenzó a hablarle como tantas veces lo había hecho – ¿Sabes? Tengo miedo, muy pronto…yo… lo volveré a ver, no sé que es lo que encontraré… veré a tu papá. Me gustaría que llegara el día que supiera que tú fuiste el fruto de nuestros encuentros y que te ame tanto como te amo yo a ti. Quiero que te quede claro, Joyce, no sabría que hubiese sido de mí si tú no hubieses aparecido, eres lo más importante en mi vida – en eso, su mano acaricia los cabellos suavecitos de su bebé –…dame la fuerza que necesito para enfrentarlo, sigue iluminándome como lo has hecho. Trataré de dormir, cualquier cosa, llamas a tu papi…
Dulces sueños, mi amor…
Besó a su hija y se recostó en su cama, para ver si esa noche conciliaría el sueño esa noche.
Tantas cosas en que pensar… la noche sería muy larga…
Llegó a KC dando órdenes a diestra y siniestra, pareciendo director de orquesta. Era el que mandaba en aquella situación de crisis, que en todos los años en que el castaño estaba presidiendo la prestigiosa corporación, nunca había estado frente a un atentado de esta naturaleza.
- Iwata, Inoue y Kawaguchi, llamen a los medios de comunicación para convocarlos a la conferencia de prensa a las siete de la mañana; Kobayashi, dile que a los que atiendan el teléfono que señalen que la situación del presidente es de "extrema reserva"; Sugishima, llama al médico de Kaiba y pregunta su estado; Ogawa y Matano, encárguense de los familiares de las víctimas… – de repente suena su celular – ¿quién mier…? Aló…ah, eres tú, mi amor… Si está bien, algunos rasguños, nada grave. Ahora está con su doctor… Yugi, te dejo, esto está de locos, te veo mañana… Yo también te amo, adiós…
Estaba agotado. Y eso que eran recién las dos de la mañana.
- Gracias – le sonrió a la secretaria, que le había entregado un café. Lo necesitaba.
Nadie podría saber hasta la mañana siguiente que Seto Kaiba había salido prácticamente ileso, salvo su hermano. De lo contrario, corrían el riesgo de ser atacados nuevamente.
Si llamó a Joey, fue de iniciativa propia y exclusivamente por lo que vio ayer. Hasta se había sentido identificado consigo mismo, era igual cuando Yugi no sabía sobre sus sentimientos, quería saber todo sobre él y, cuando había vuelto, husmeaba hasta el detalle más mínimo de su aibou.
Apostaría su cabeza, y sin riesgo de perderla, que el chico de los ojos melados estaba muriéndose por dentro por lo que le había pasado a Kaiba.
Y con todo esto, no era para menos…
Yami Atemu sí estaba asustado. Perfectamente pudo haber sido una de las víctimas, si hubiera tenido que ir a la empresa. Necesitaba urgentemente un abrazo de su apacible esposo, diciéndole que habría una luz al final en el camino, que todo estaría bien…
Lo peor de todo era que, conforme pasaban las horas, nadie se adjudicaba el ataque; que era lo más común en estos casos.
- Yami¿qué te han dicho los de la policía? – sus ojos violetas abrieron raudamente al dueño de esa voz.
Definitivamente ese estúpido estaba hecho de acero, no había otra explicación a eso.
- No me han dicho mucho, están recién averiguando sobre los enemigos que tiene Kaiba Corp., ya sabes que son muchos – explicó el tricolor mientras caminaban apresuradamente por el pasillo.
- Malditos desgraciados, cuando sepa quienes son, desearán no haber nacido. Ya van a ver quien es Seto Kaiba – el ojiazul verdaderamente transmitía rencor en su mirada.
- Tranquilízate… Kaiba, en estas situaciones, no vamos a arreglar las cosas con esa actitud. No sólo "nosotros" estamos asustados. Sólo en cuatro horas, el quince por ciento de la planta ha renunciado.
- ¡QUE! – gritó al mismo tiempo que entraba a su oficina - ¡esto no puede estar pasando!
- Era obvio, estamos vulnerables. Hasta Natasha me llamó para que apenas se pueda, presentará su renuncia – que era una de las secretarias trilingües y personales del CEO.
- Imposible… ¡malditos traidores! – exclamó golpeando su mesa.
- Entiéndelos, están muertos de miedo¿qué quieres que hagan?
- ¿Y qué quieres que haga "yo" faraón? – se sentó en su silla favorita, masajeándose las sienes – esto es un desastre.
Yami entendió. Kaiba no era un ser sin sentimientos, que por más que los ocultara, todo esto de alguna manera, le afectaba. Que no lo demostrara, o mejor dicho, no quisiera hacerlo, eso era cosa de él; sin embargo, por la rutina, había aprendido el lenguaje del ojiazul. Lo consideraba como un amigo, aún cuando el otro no lo hiciera.
- Necesito pensar – comentó el castaño – esto no se nos puede ir de las manos. No dejaré que unos idiotas que les guste jugar con polvorita nos asusten. Se equivocaron conmigo, Atemu.
El tricolor deseaba tener la mitad de valentía que su "amigo". A pesar de todo, estaba decidido continuar a su lado, ni Yugi ni su conciencia hubieran hecho que se apartara de él en sus momentos más difíciles. Eso no sería propio de un amigo.
- ¿Tienes algo en mente? – cuestionó Yami.
- Estoy nulo – reconoció, asombrando al ojivioleta – aunque no me puedo darme el lujo de quedarme de brazos cruzados, averiguaré yo mismo quien hizo todo esto. Déjame solo. Nos vemos a las seis en punto, aquí en este mismo lugar.
- Sí, Kaiba, me retiro – en eso, el egipcio salió, dejando al castaño en su soledad.
Como alguien le dijo alguna vez, estaba como un gato asustado… En todas las dificultades que ha vivido él, junto a otros, terminaban bien, siempre todos a salvo y recordando, casi con risas por parte de los demás, que esto sólo había servido para unir más su jodida amistad. Esa noche, era totalmente distinto, olía a fatalidad, olía a…
Fracaso…
La palabra más temida de Seto Kaiba retumbaba a su cerebro de forma fantasmal, la culpabilidad no podía alejarse de su mente. El debió advertir el ataque a tiempo, él debió haber reforzado la seguridad de la empresa, él debió ser más precavido… él debió… él…
Otro golpe de puño sobre la mesa…
No creyó que esto le afectaría demasiado. Actuaba fríamente ante los demás, tratar de demostrar que era un persona implacable. Sin embargo, Roland y Gerald, sus más fieles colaboradores, ya no estaban en este mundo.
Aunque no lo quisiera, la cantidad de años y la dedicación que imprimieron ambos, hicieron que se ganaran su aprecio. Junto con Atemu, no conseguiría personas más leales.
No… sí hubo uno, tan leal que hasta le llegó a dar miedo…
Preferiría no pensar en eso. Se sentía demasiado débil.
En ese momento, lo más importante era encontrar al desgraciado que hizo todo esto.
Estuvo en la misma posición por horas. Muchos rostros asomaron a su cabeza, descartando uno por uno. Analizando lentamente a cada competidor, a cada duelista rencoroso, a cada autoridad, a todo el que se le cruzara en su vasta imaginación… En un momento dado, una idea vaga cruzó fugazmente por su cabeza.
¿Cómo?
- No puede ser. Es que no… creo que todo esto me tiene muy conmocionado…
Eso sería casi imposible.
"Casi".
La mínima posibilidad que su teoría fuera cierta, le tiritaron las piernas del terror…
La conferencia pronosticada a las siete de la mañana fue de transmisión mundial por miles de canales. Sorpresa causó la presencia del CEO de la corporación más importante de toda Asia con únicamente algunos vendajes, comparándose con lo que habían especulado toda la noche. En veinte minutos declaró con su frialdad habitual pero con un notorio pesar por las personas que habían fallecido sirviéndole a él; prometió ayudar económicamente a las familias; y que procedería contra los autores con todo el rigor. Por supuesto, dispuso que la cadena multinacional KC estaría de luto por tres días.
Los morenos y los rubios se desayunaron con las palabras del ojiazul con nerviosismo. Hasta la pequeña miraba concentradamente a su padre, quien contestaba con inusitada paciencia todas las preguntas que le formulaban los periodistas.
En eso, no podía negarlo. Joey admiraba la fortaleza de su dragón para enfrentar algo tan duro como esto. Así, el muy desgraciado logró enamorarlo.
Por otro lado, Mei casi se comía las uñas por preguntarle al rubio sobre los funerales.
Desde antes que acaeciera el incidente tenía una sensación muy extraña en el pecho, que si fuera un presentimiento, debió haber terminado con lo que sucedió.
Sin embargo, todavía lo sentía.
Su ansiedad aumentaba conforme a las horas…
Se prometió no presionarlo, pero esto no la dejaba tranquila.
- Joey… quizás es muy pronto, pero… ¿decidiste algo?
- Después de pensar mucho, creo que no me podré esconderme para siempre. No le daré gusto al maldito gato callejero para que ande diciendo que "su mascota le tiene miedo". Ya me hizo daño una vez y no dejaré que lo vuelva a hacer, tengo a alguien a quien el día de mañana le rendiré cuenta de mis actos – esto último lo dijo mirando a su hija.
- Todo un discurso, mi rubiecito – dijo la morena que, por poco, le recogen la mandíbula del piso.
- ¡Así se habla! – ése fue el ojirojizo – lo más probable es que, cuando lo veas, te darás cuenta que ese tipo no te interesa en lo más mínimo. Tienes que rehacer tu vida – hizo como que fuera un "casual comentario", tomándole la mano al rubio. Este lo tomó más como un gesto de amistad que de otra cosa.
Entonces, para la fortuna de Mei, quien sentía que estaba sobrando, le sonó su celular.
- Permiso…
"Como si les importara", pensó, retirándose a un lugar más apartado.
- Al fin se dignó a llamarme el "niño consentido de papi"…
El trato con quien se comunicaba no era el mejor ni el más tierno de todos, pero para ella era una persona muy valiosa. Era su contacto, o como vulgarmente se conoce, era quien le daba los "soplidos", llamadas siempre cortas y precisas. Aunque, esta vez, no se lo dio a tiempo.
- Te lo juro que esto no lo sabía nadie. Yo me vine a enterar al igual que tú con la televisión… ¡y claro! Con la celebración que hubo aquí. Creo que las putas aún siguen rondando por aquí…
- Entiendo… este era el debut, no quería que se filtrara.
- Lo único que sé, muñeca, es que lo hicieron por ti…
- ¿Por mí?
- Quieren hacerte aparecer como dé lugar… Seto es la carnada. Tú sabes que ellos actúan silenciosamente, pero ahora quieren llamar la atención y asustarlo, que por lo que vi en la conferencia, lo lograron; lo conozco bien.
- No puedo creerlo… ¡Maldito hijo de puta!... Escúchame, la próxima vez que me llames, hazlo cuando pisen suelo japonés ¿De acuerdo?
- Preciosa, está de más decirte que estoy a tus órdenes… cuídate, adiós…
- Tú también promiscuo bobo, adiós…
Estaba más angustiada que antes, se estaba arrepintiendo de usar a Joey en este juego tan peligroso, pero no tenía de otra. Solamente él era de su confianza y estaba completamente segura que él podría llamar la atención de Seto Kaiba, eso lo pudo comprobar a cabalidad en la fiesta.
Hizo el mayor de los esfuerzos para relajarse un poco antes de entrar al comedor de la gigantesca habitación. Vio con picardía que su amigo no perdía el tiempo con el chico de ojos castaños. Así que se le ocurrió darle una manito, llevándose a su "ahijada" a pasear.
Estaba convencida que los dos harían una excelente pareja.
Había cometido, junto con Lorent, un error muy grande.
Se encariñaron con el rubio bonito más de la cuenta.
Una vez oyó que los días era igual que las hojas de otoño… siempre perecerán… Jamás le había dado tanto sentido a esta frase, pasando tan rápido y tortuosamente, en un abrir y cerrar de ojos llegó aquel miércoles. Para empeorar más las cosas, su amiga-esposa o lo que sea, le encargó unos trámites a Lorent en Tokyo y no volvería hasta el día siguiente.
Solamente a Joey Wheeler le pasan estas cosas.
Cuando empezó a salir del hotel se le olvidó completamente el diálogo que había preparado con minuciosidad en los dos días anteriores.
Le sudaban las manos…
"Que no se note desesperación"
Su estómago estaba tan apretado que le impedía respirar…
"Que se convenza que ya no me importa"
Se sentó en el asiento del copiloto a esperar a Mei…
"Piensa Joey, que todo es maravilloso… el sol, las flores, el cantar de los pajaritos…"
Mei puso en marcha el auto, y con la pequeña Joyce, fueron a dejarla con Yugi; el de ojos melados se negó rotundamente a ponerla al cuidado de otra persona que no fuera el tricolor, y éste no se negó tampoco. Para su desgracia, la niña para variar, le recordó a su padre ojiazul. Ella no lloró en lo más mínimo pero se aferró a la ropa de su papi lo más que pudo para que no se fuera.
¡Qué terrible! Su hija se portaba como la regia Kaiba que era, más que de costumbre, como si supiera…
Así como iba, no sabía si marchaba a un funeral propio o de otro porque se sentía que se estaba cocinando lentamente. Un cachorrito que quería arrancar de su amo, quien está actualmente con "otra".
Ese era el otroproblema…
Mai era su amiga, quien no tuvo idea de lo que sucedió entre ellos, por lo que no podía odiarle, sería injustificado de su parte. Pero no le sería muy cómodo felicitar a la pareja por su futuro matrimonio, ni por casualidad hacerlo porque su hija tendría un "hermanito" próximamente.
- Menos mal que manejo yo – dijo la morena para romper el hielo – estás demasiado ido, Joey. No has dicho ni pío desde que nos fuimos de la casa de los Atemu.
- Pienso en cosas… es normal¿no?
- Si sobreactúas, será peor – le aconsejó – deberías proceder como yo…
- Que te quieres poco, mujer – hizo una mueca de alegría – con ese autoestima, deberías pedir hora a tu sicólogo.
- ¡Ya era hora que bromearas! Empezabas a asustarme… No quería decirte que me imites, sino que debes ser un cínico simpático. Para eso, no necesitas fingir…
- ¿Ah, no?
- Xang me dijo que esto fuera mi filosofía de vida… transmite todas tus emociones con tu sonrisa. Penetra tu odio y tus desilusiones con una faz risueña. Aprende a llorar mostrando encantadoramente tus dientes. Si te insultan, es más desconcertante que te vean con la felicidad en el rostro que mil palabras ofensivas.
Joey quedó anonadado con la lección de la china, con razón siempre tenía tatuada la sonrisa en la carota que se gasta. Uno nunca terminaba de conocer a la gente.
- Ellos no sabrán en absoluto tus intenciones, ni sabrán qué camión los atropelló – sonreía como si hablara de lo lindo que estaba el día.
- ¿Cómo se hace eso, según tú? – contraatacó.
- Con paciencia, mi amor… cuando te resulte la primera vez, no te parará nadie. Se te hará un vicio imposible de quitar. Hoy es el día perfecto para comenzar, inténtalo – el rubio levantó las cejas a modo de sorpresa, como andaba, cualquier cosa le serviría para hacer más llevadero el hecho de tener que enfrentarse al dragón.
Como las personas que fallecieron eran cristianas, los funerales se adecuaron a tal ritual. Las personas entraban lentamente a la catedral que estaba preparada para la homilía. Mei y Joey prefirieron guardar discreción, por lo que se ubicaron atrás.
En un acto reflejo, lo buscó hasta dar con la cabellera pulcramente peinada.
- Ahí está…
Musitó para sí mismo, el intenso cabalgar en su corazón no le permitía que lo hiciera más fuerte.
Tan elegante, tan hermoso, tan seguro…
Tan estúpido, tan engreído, tan orgulloso…
Tan él…
- Vaya, creo que ya lo viste – comentó Mei - ¿qué piensas hacer?
- ¿Quieres que lo salude como los grandes amigos que hemos sido siempre? – ironizó sin despegarle los ojos a Kaiba.
- No, pero…
- Tratemos de hacer esto rápido, probablemente le diré un "hola" y se acabó. Cuando esté listo, le diré sobre Joyce y punto. A mí me dará lo mismo si la acepta; si sentiré dolor, es por ella… - en un segundo decidió lo que dos días y sus noches no pudieron. Eso haría.
Eso fue el gélido cierre que hizo el rubio a la chica, que ésta optó por no hablar nada más, se encontraba demasiado irritable. Si Joey había resuelto eso, ni meterse. Sin embargo, algo le decía que era de la boca para fuera, porque esos ojitos límpidos estaban sombríos.
Tenía miedo.
Era obvio, la confusión y la ansiedad que todo pasara de una vez por todas estaban teniendo efecto en él. No escuchó ni media palabra el sermón del sacerdote, pensando en cuanta cosa se le pasaba por su mente. De vez en cuanto miraba hacia delante en donde él se encontraba con su hermano y su prometida.
Maldecía haber querido venir, mejor panorama habría sido quedarse con su hija viendo algún programa infantil. Nuevamente recuerda la razón por la cual había venido y todo el círculo de pensamientos otra vez.
Tenía una revoltura que todo acabó cuando el párroco dio la última bendición…
Sin saber que no era el único.
Había otro que estaba en iguales condiciones.
Desde que supo que vendrían los "señores Wheeler" casi se quiso enterrar él solo. Para alguien que le tenía una fobia al "pasado", el regreso del perro como nuevo rico, no le causaba gracia. A pesar de todo, ha sido vano el esfuerzo de odiarlo con todas sus fuerzas, existía algo que no le dejaba ser él mismo con ese idiota.
Se preguntó en ese año ocasionalmente un porqué…
Tenía una pista… por la cual sólo quería hallar excusas…
- Seto…
- Mokuba¿qué pasa? – preguntó al ver emoción en el rostro de su hermano.
- Es Joey, está atrás, mira…
El CEO se dio inmediatamente vuelta. Su lado irracional lo hizo ver con mayor desesperación de lo que hubiera hecho si hubiese sido otra persona.
Es que… quería… ¿verlo?
Pero cuando se giró, no vio al rubio por ninguna parte. Al parecer, su jodida mente le jugaba una mala pasada, aunque su hermano menor claramente le había dicho "Joey". El mundo se estaba complotando contra suyo y no lo había advertido, y menos mal que era conocido por un genio.
- Joey¿qué haces? – preguntó la chica ya afuera. El valiente chico, al ver que el chibi lo había visto, salió arrancando con mujer y todo.
- Nada…
Mei no sabía si largarse a reír o enojarse. Antes que se diera cuenta, ya estaba afuera ¡Qué niño éste!
- ¿Dónde quedó el niño decidido de adentro? – le preguntó con afecto – cariño, si no es hoy…
- ¡Lo sé! No pude evitarlo – habló derrotarlo.
- Deja que las cosas se den. Quizás Lorent tenga razón, te ahogas en un vaso de agua y a lo mejor, cuando estés frente a frente, verás que casi te dará lo mismo.
- Esperemos…
La haría de oro si estuviera más enamorado del gato malcriado que antes. Se pasaría…
Todos los automóviles, acompañaron a las carrozas fúnebres hasta su final, que era el cementerio de Domino. No se quería prensa, para la privacidad de los familiares de las víctimas. Fue demasiado para ellos todo el acoso que tuvieron que vivir, como para que en un momento tan terrible e íntimo como éste, los estuvieran asediando.
Por lo tanto, no eran muchos los que estaban en ese lugar…
Los señores Wheeler sólo estaban por las gestiones del asistente.
Y, por supuesto el infaltable juego de las coincidencias.
No había plazo que no se cumpliera, Seto Kaiba vería esa tarde a Joey Wheeler aunque fuera el fin del mundo…
- ¡Maldición!
- ¿Qué te pasó, Mei? – preguntó el rubio.
- Se me quedó la cartera en el asiento trasero – se lamentó – tendré que devolverme…
- Las mujeres no pueden vivir sin cargar algo – rodó por los ojos – anda, yo te esperaré aquí – la chica sonrío por el capricho concedido.
No supo que con eso firmó su sentencia…
Se dedicó entonces a observar el "lugar"…
Mientras tanto, Kaiba, obstinado de no mostrarle miedo a nadie, llegó solo en su auto. Estaba decidido que nadie le cambiaría su vida. Desde niño él se ha forjado a sí mismo, no vendría a estas alturas, un imbécil con explosivos a cambiársela.
Inconcientemente, y de manera casi estúpida, Seto necesitaba sentirse seguro y si estaba rodeado de guardaespaldas, no lo conseguiría, dejándolos todos atrás para el cuidado de Mokuba.
Si hubiera sabido lo que vendría, hubiera preferido a los guardaespaldas…
Después de estacionar, se bajó de su ostentoso vehículo y miró antes de atravesar una calle, ubicada al interior del camposanto.
Caminó unos pocos pasos cuando, de pronto…
Sintió un fuerte sonido de motor.
Un auto.
A máxima velocidad.
Hacia él.
Su ágil lógica le dictó la fatal noticia…
No tenía el tiempo suficiente para escapar.
Quedó paralizado.
Presintió que ése era su final…
Sin embargo, no siempre el destino lo escribe uno y se equivocó totalmente.
En un tris, sin poder ver nada intermedio, sintió un fuerte golpe en su cabeza.
Todo fue tan rápido que no se dio cuenta de nada…
Cuando el automóvil iba a tocarlo, alguien se abalanzó para tomarlo de la cintura y empujarlo hacia la vereda del frente. La pérdida de equilibro provocó la inevitable caída de ambos, azotando la nuca del castaño contra el concreto.
La rapidez de la situación y el fuerte golpe, lo hizo ver todo negro…
Algunos segundos después, al empezar a tomar más conciencia, todo fue todavía más confuso.
Sintió un fuerte aroma, que en su negada memoria lo identificaba. Un aire que lo embriagaba.
No sólo eso… un calor ajeno a él, que era ampliamente conocido, estaba enteramente en contacto con el suyo. Un cuerpo encima que, por cosas de la vida, fueron forzados al reencuentro. Todavía le quedaba mucha vida a Seto Kaiba para no pagar las deudas pendientes que todavía tenía en este mundo.
Así que, sin planearlo demasiado, abrió poco a poco sus ojos azules…
Vislumbró una imagen borrosa, pero lo suficientemente clara para saber de quien se trataba. Su cuerpo involuntariamente se encogió, estremeciéndose exquisitamente; cerró levemente los ojos, para dejarse deleitar por aquellas sensaciones.
Se debatía internamente si aquellos ojos melados tan devotos era lo que más deseaba ver o echarlos para siempre.
Ahora, simplemente, estaba hipnotizado en ellos, observándolo con una mirada distante, aunque existía una real gratitud sobre ellos.
La impresión aún no lo dejaba entender que justamente él lo había salvado.
El…
Ya no había vuelta atrás, el rubio, que ya no aguantaba más, finalmente habló…
- Kaiba… ¿estás bien?
El capítulo es corto, preciso y conciso, pero no menos intenso… mi primera escena de acción -. Tenía los objetivos claros y era saber que Seto estaba con vida xP… menos mal, recibí tantas amenazas de muerte, que no lo maté (… es broma, así lo planeé desde el principio xD); el contacto de Mei, que nadie sabe quién demonios es y que no aparecerá pronto; y por supuesto, el reencuentro de la pareja del "amor apache" xDDDDDDDDDDD A todo esto¿qué les pareció? Anótese que éste es el inicio del sufrimiento de Kaiba, ya lo verán, je je je je .
Ahora empezará lo mero bueno, el próximo capítulo será mucho más largo y habrá mucho más SxJ (al fin esta escritorucha de cuarta hará algo bueno por la vida) y como ya nos metimos mucho a la mentecita de Joey, veremos más la de Seto. No les adelanto el nombre del próximo capítulo, porque se harían muchas ideas (¡no piensen mal!, por ahí no va xD). Ya se darán cuenta cuando lo vean.
Se me cuidan y nos vemos en el próximo episodio…
Shabi-chan.
Ahora llegó la hora de contestar los lindos reviews…
Kerkira HiwAtem: Ya viste que no maté a Seto, dice que la "hierba mala nunca muere" xD, el gato no se nos puede morir antes que pague todas las deudas que tiene con la vida. A mí también me gusta su mirada de "yo tengo un plan", pero a mí me gusta su voz doblada en inglés cuando dice "I summon…" o "I set one card face down and end my turn", es realmente exquisita y sensual. Si no lo has visto, anda a youtube y escúchala.
Elen-Ses: Los chicos andan tan relajados que necesitan agua de tilo para los nervios xDDD, sobretodo a Kaiba con todo lo que se le vino y se le vendrá encima; el golpe a Moki le demuestra que las cosas se le están saliendo de las manos. En cuando al chiquitín, al menos se le está mejorando el camino al saber que Lorent no es casado, pero bastante negras las verá por su francés tormento. Conociéndome… ¿tú crees que no les pondré problemas a Yugi y Yami?... ya van a empezar.
Angel of friendship: La primera parte no entendí ni pío, por lo que necesito una traducción, please o.o… Lo importante es que te haya gustado y que sí va a sufrir mucho el bastardo ricachón jajajajaja (risa maquiavélica a lo Seto Kaiba). Bueno, el problema en este tipo de fics es que la escritora, los lectores y todos los personajes sufren mucho, pero en fin… a pesar de ello, se hará justicia (uy, me sonó muy abogadil xD).
angellight23: Seto te lo traigo totalmente vivo, pero no sé si andará tan feliz… aunque si yo terminara debajo de Joey me sentiría en el séptimo cielo … Y Moki, está feliz que Lorent no está casado… por el momento.
Andromeda no Sainto: Sí es verdad, mi caso ya es crónico, pero qué se le va a hacer, ya nací así xDD, y yo también tengo menos capital que Bakura y Joey cuando está cesante TT, además pienso que los siquiatras están más locos que uno u.u'. En cuanto a las amenazas… primero, ufffff no me iré a Groelandia, los gatos tienen siete vidas; lo segundo, ya está empezando el sufrimiento del bastardo… ¿te lo imaginas la cara de Seto cuando vea a Joey y su mujer juntos?.; la tercera petición, bueno… no aparecerán juntitos hasta el sexto episodio.
