Pareja: Kai&Takao

Advertencia: Lemon

"Pensamientos"

–Diálogos.

AMOR CIEGO

–Kaily Hiwatari–

Una Esperanza

Continuación…

A la mañana siguiente, Takao se marchó junto con Rei y su perro al hospital para que le hiciesen las pruebas. Fueron a la sala de espera y se sentaron en los asientos.

–¿Hay mucha gente, Rei? –preguntó Takao intrigado.

–Unas quince personas más o menos, pero todos vienen acompañados por sus perros y familiares –le explicaba mientras miraba a su alrededor.

–Sólo espero que no tarden mucho en llamarme. Tengo hambre –confesó con una sonrisa.

–Cuando terminen de hacerte las pruebas iremos a la cafetería para que pidas algo de comer, ¿te parece bien? –preguntó sonriéndole.

–Me parece genial –contestó mientras se apontocaba al respaldo de la silla–. Dime ¿hay más chicos o más chicas?

–Pues hay más chicos –un médico salió de la una habitación con una lista en la mano.

–Ariadne Vladimir –nombró el médico, viendo que una chica se ponía de pie.

–Soy yo –escuchó Takao, contestar a una chica.

–Usted no puede pasar, lo siento, acompáñeme jovencita –le explicó el médico al acompañante de la chica mientras la cogía de la mano y la guiaba.

–Vale –contestó Ariadne.

–¿Qué es lo que pasa Rei?

–Pues… el médico se ha llevado a esa chica cogida de la mano. Su acompañante se ha tenido que quedar aquí a esperar –le explicaba a Takao mientras miraba la escena.

–¿Entonces tú no puedes entrar conmigo? –preguntó preocupado.

–No y Lucky tampoco. Pero no te preocupes, ellos te guiarán.

–Jajaja, eso espero porque soy un desastre si me dejan totalmente solo, ya lo sabes.

–Sí –se quedó contemplando a Takao. "¿En qué momento me enamoré de ti, Takao?", se fijó en que Takao jugueteaba con las manos– ¿Estás nervioso?

–Sí, un poco –suspiró–. Es difícil no estarlo. ¿Crees que las pruebas saldrán bien? –Rei le cogió de la mano.

–Estoy seguro.

–Eso espero, porque si no acabaría con todas mis esperanzas –confesó un poco desanimado, pero entonces sonrió–. Y necesito ver a mi cuñada y a mi sobrino cuando nazca.

–Estoy seguro de que será así, Takao –Takao agarró la mano a Rei.

–Gracias Rei, eres un gran amigo –sonrió.

–Lo sé –contestó con una media sonrisa.

Otro médico salió de otra sala con una lista.

–Takao Kinomiya –nombró

–Soy yo –contestó, poniéndose en pie. Takao sintió cómo alguien le cogía del brazo y de la espalda.

–Venga conmigo –le pidió amablemente el médico.

–Sí –contestó. Lo metieron en la sala y allí comenzaron a hacerle las pruebas. Rei estaba desesperado, había pasado más de una hora y no sabía nada de Takao. Al final Takao salió de la habitación y Rei no dudó en ir a su lado.

–¿Rei? –preguntó esperando poder escuchar su voz.

–Estoy aquí, toma –le cogió la mano y en ella puso la correa del perro– ¿Qué te han dicho? –preguntó impaciente por saber la respuesta.

–Que recoja los resultados dentro de una hora –sonrió– ¿Podemos ir mientras a comer algo? No he desayunado nada por lo de las pruebas y estoy muerto de hambre... –fue interrumpido por el joven de ojos color miel.

–Claro que sí, vamos. Yo también tengo algo de hambre.

–Lucky, sigue a Rei –el perro comenzó a andar delante de Takao, pero de vez en cuando miraba hacia atrás para saber si iba por el camino correcto o no.

&&&Kai&Takao&&&

En la cafetería Kai y sus amigos estaban desayunando, sentados a la mesa.

–Oye, Kai. ¿Qué tal te van las prácticas a ti? –preguntó su compañero de nombre Randy. El chico era más alto que Kai. Su cabello estaba casi rapado, pero era rubio. Su piel blanquecina y sus ojos azules.

–Pues bien –contestó mientras movía su café.

–Kai, ¿te pasa algo? –preguntó su compañera de nombre Lorena. Ésta era más o menos de la altura de Kai. Su cabello era pelirrojo, largo llegándole un poco más abajo de la mitad de su espalda. También era ondulado, creando grandes rizos. Aunque le mayoría de la veces lo llevaba recogido. Su piel era blanquecina y sus ojos eran de color verde claro.

–No. ¿Por qué lo preguntas? –le preguntó sin levantar la vista.

–Porque esta mañana te veo distinto. –continuó la chica.

–¿Distinto? –miró a su compañera.

–Sí, es como si estuvieras pensando en algo o en alguien –dedujo Lorena.

–Seguro que es en alguien –anunció Randy– ¿Verdad, Kai?

–¿Te has enamorado? –preguntó Lorena con una sonrisa.

–No lo creo –contestó poniendo la vista de nuevo en su café.

–Esa no es una respuesta, Kai. O lo estás o no lo estás –agregó Randy.

–¿Entonces en qué pensabas? –quiso averiguar su compañera.

–Supongo que en todo y en nada –sonrió al saber que con esa respuesta los había dejando a los dos como al principio.

–Venga Kai, no seas tan misterioso y suéltalo ya –le exigió su amigo sonriéndole de forma maliciosa.

–No es nada importante. ¿Qué tal os van las prácticas a vosotros? –preguntó intentando cambiar de tema mientras le daba un pequeño trago al café.

–Bueno a mí me va muy bien. La doctora Cler es muy amable conmigo –contestó la chica.

–¿Y a ti? –preguntó el bicolor a su amigo.

–Pues fenomenal. Hay casos muy interesantes y el doctor Rasmil también se porta muy bien conmigo –en ese momento, a espaldas de su amigo, le pareció ver algo conocido, así que desvió su mirada un poco hacia un lado. Se trataba de Takao y Rei que entraban a la cafetería con el perro, tomando asiento en una de las mesas.

–¿Qué quieres tomar, Takao? –le preguntó Rei mientras que Takao se sentaba en una silla ayudándose del sentido del tacto.

–Un croissant y un zumo de piña, por favor –sonrió.

–Está bien, ahora vuelvo –Kai se quedó observando durante un buen rato a Takao y sus compañeros no tardaron en darse cuenta.

–¿Kai que estás mirando? –preguntó Lorena mientras se daba la vuelta y veía a un chico de cabellos azules, con gafas oscuras, una camisa de color blanca y unos pantalones negros sentado a la mesa. A su lado había un perro tumbado en el suelo. Parecían estar esperando a alguien–¿Qué le ves a ese chico? –preguntó dándose la vuelta para regresar a su postura anterior.

–Es ciego –contestó sin dejar de mirarle.

–Bueno tiene que serlo para que lo hayan dejado entrar con un perro al hospital –dedujo Randy.

–¿Te gusta? –preguntó la chica.

–No digas tonterías –contestó sin dejar de mirar al joven de cabellos azules.

–¿Entonces por qué no paras de mirarle? –preguntó su amigo.

–Porque… ayer estuvo en la consulta y dice que ha viajado a un montón de sitios y que en todos ellos los médicos le dijeron que no podría operarse. Eso me parece muy raro, porque si puede operarse. Es más, hoy habrá venido para hacerse las pruebas.

–¿Por qué le dirían eso? –preguntó Lorena sin entender la situación.

–Ni idea –miró su reloj de pulsera–. Como no nos demos prisa llegaremos tarde a las consultas – afirmó el bicolor.

–Tiene razón, vamos –contestó Randy mientras se ponía de pie.

Rei llegó en ese momento con su desayuno y el de Takao.

– Ya estoy aquí –le anunció–. Aquí tienes, Takao –le avisó dejando las cosas en la mesa–. El vaso a la derecha y el plato con el croissant a la izquierda.

–Gracias Rei –poco a poco fue deslizando las manos por la mesa hasta encontrarse con el plato y con el vaso. Tocó el vaso con mucho cuidado y fue ascendiendo poco a poco hasta cogerlo. Le dio un pequeño trago y lo volvió a soltar en la mesa–. Está buenísimo –con la otra mano hizo la misma operación. Cogió con mucho cuidado el croissant y empezó a comérselo.

Kai pasó justo al lado de Takao y Rei. Sin darse cuenta se detuvo en su caminar mientras no lo quitaba la vista de encima al joven de cabellos azules.

–Kai. ¿Estás bien? –preguntó Randy cuando vio que Kai se detuvo.

–¿Eh? Sí, no es nada. Vamos –contestó mientras salía de la cafetería y le echaba un último vistazo al joven de cabellos azules.

&&&Kai&Takao&&&

Una hora después…

Kai se encontraba llamando a los pacientes por orden de lista para que pudieran recoger los resultados.

–¿Queda algún paciente más por llamar, Kai? –le preguntó el médico mientras buscaba los resultados del próximo paciente.

–Nos queda a Takao Kinomiya, Iván Lavanof y a Sasha Rasputín –leyó.

–Está bien –agregó cogiendo los informes de su archivador –. Haz pasar al siguiente en la lista.

–De cuerdo –abrió la puerta y nombró al siguiente de la lista–. Takao Kinomiya.

–Soy yo –contestó, poniéndose de pie, al igual que lo hizo su amigo Rei.

–Puedes pasar –le anunció mientras lo observaba. "Así que te llamas Takao Kinomiya, no lo olvidaré".

–¿Puedo pasar con mi perro y mi amigo? –preguntó el joven de cabellos azules.

–En esta habitación si –vio que el acompañante del joven de cabellos azules no le miraba con muy buenos ojos.

–Bien. Vamos, Rei –entraron a la habitación y tomaron asiento.

–Bueno Takao…–anunció el médico–. He visto tus resultados y sólo tengo que decirte una cosa. –hizo una pequeña pausa antes de continuar. Takao estaba muy nervioso y no paraba de juguetear con las manos. Kai se fijaba en cada gesto que él hacía y Rei no podía dejar de observar el comportamiento del bicolor.

–¿Y bien doctor? Dígame lo que sea, lo aceptaré –aclaró Takao.

El médico sonrió–. Vas a poder operarte.

–¿¡Lo dice de verdad!? –preguntó con una gran sonrisa, mientras unas lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas.

–Sí, aunque cómo ya te había dicho, constarán de cinco operaciones muy delicadas, pero tranquilo, tenemos los mejores médicos de toda Rusia en este hospital por si surgieran complicaciones de algún tipo.

–¿Y cuándo sería la primera operación? –preguntó Rei más animado.

–Pues dentro de dos semanas y según la recuperación que vaya teniendo y cómo respondan sus ojos, haremos las otras operaciones.

–¿Usted estará en la operación? –preguntó Takao.

–No, pero si unos compañeros en los cuales confío plenamente.

–¿Y a qué hora sería la operación? –preguntó el menor.

–A las doce del mediodía. La noche anterior y esa mañana no podrás ni comer ni beber nada.

–¿Cuánto tiempo durará la operación? –preguntó el pelinegro.

–Puede que más de tres horas. Son operaciones muy delicadas y también depende de los médicos y de las complicaciones que puedan surgir.

–Doctor –le llamó el menor.

–¿Sí, Takao?

Sentía una inmensa felicidad y sin poder evitarlo quería llorar por la emoción. El nudo en su garganta finalmente sería disuelto y dejaría escapar sus lágrimas–Snif –sorbió el moquillo– muchas gracias... snif. Gracias por darme una esperanza y por intentar ayudarme. De verdad no sabe lo que esto significa para mí –Rei le puso su mano en el hombro para así darle ánimos.

–Venga Takao, no llores –le animó Rei.

El médico sonrió al saber que ese sería un gran regalo para Takao–Si tienes alguna duda puedes venir a mi consultorio y preguntarme lo que quieras y si yo no estoy pregúntaselo a mi ayudante Kai, ¿de acuerdo?

–Sí, está bien –contestó estirando la mano que fue cogida por el médico dando un pequeño apretón–. Gracias doctor –sonrió–. Y a ti también, Kai –estiró de nuevo la mano que también fue cogida enseguida. Rei miró esa escena muy receloso–. Gracias –repitió con otra sonrisa que dejó a Kai anonadado– ¿Nos vamos Rei? –preguntó esperando la respuesta de su amigo.

–Claro –contestó, mirando a Kai con una mirada fulminante. Rei le dio la correa de Lucky.

Tanto Takao como Rei, se pusieron de pie–. Hasta luego –se despidió el joven de cabellos azules antes de ser guiado por su perro hasta la salida.

–Adiós –contestaron el médico y Kai.

Una vez en ese mismo pasillo, Rei le dio un abrazo a Takao, sorprendiéndole– Te lo dije, Takao. La esperanza es lo último que se pierde –le susurró mientras lo abrazaba.

Correspondió el abrazo–. Estoy tan feliz, Rei.

Dentro del consultorio…

–Kai –llamó la atención de éste–. Haz que pase el siguiente.

–Bien –abrió la puerta para llamar al siguiente en la lista y se detuvo cuando vio a Takao y a Rei abrazados. Ahora Rei se separaba un poco del joven de cabellos azules para limpiarle las lágrimas con su dedo pulgar. Eso por alguna extraña razón no le hacía ni pizca de gracia. Intentó quitarse esa imagen de la cabeza así que comenzó a nombrar–. Iván Lavanof –leyó en alto. Takao se separó de Rei cuando escuchó esa voz y Rei lo focalizó.

–Soy yo –contestó un muchacho poniéndose de pie.

–Em… Rei. ¿Qué te parece si lo celebramos? –preguntó Takao.

–Claro –le contestó, mientras miraba hacia Kai con odio. ¿Qué te parece si lo celebramos con tu helado favorito? –le preguntó, mirándole cariñosamente.

–¡Bien! –Tiró suavemente de la correa–. Venga Lucky, sigue a Rei.

Kai sólo se conformó con echarle una última mirada a Takao. Vio a Iván esperando de pie junto con un perro, así que le cogió del brazo con una mano y de la espalda con la otra y lo ayudó a meterse en la consulta despacio.

"Dentro de dos semanas, Takao. Te esperaré hasta entonces", pensó el bicolor antes de dejar al chico sentado en la silla, dentro de la consulta.

&&&Kai&Takao&&&

Takao estaba hablando por el móvil de Rei con su hermano.

–¿Y ya habéis pensado en el nombre de mi sobrino? –preguntó entusiasmado.

– No, todavía no. –Contestó su hermano–. Oye Takao.

–Dime.

–No podremos ir a verte el día de la operación. ¿Lo sabes verdad? –preguntó su hermano preocupado.

–Sí, lo sé. Estás muy ocupado con tu trabajo y Karina necesita hacer reposo por el embarazo. Pero no te preocupes, Rei estará conmigo.

–Nos gustaría tanto ir a verte… Hace más de ocho meses que no te vemos. Y bueno… Karina y yo te echamos mucho de menos.

–Y yo a vosotros –comentó un poco triste– ¿Y Karina?

–Está aquí a mi lado, está intentando quitarme el teléfono desde que hemos empezado a hablar. Jajaja.

–Jajaja. Pues no la haremos esperar más. ¿No te parece?

–Claro, ahora mismo te la paso. Te quiero hermano. Y no te pongas nervioso, todo va a salir bien. Adiós.

–Está bien, te quiero Hitoshi, adiós –Takao esperó tan sólo un minuto y de inmediato escuchó la voz de su cuñada.

–Hola Takao. ¿Cómo estás? –preguntó animada.

–De maravilla. -confesó –. Me han dicho que dentro de dos semanas me van a operar.

–¡Eso es fenomenal Takao! ¡Me alegro mucho por ti! ¡Felicidades!

–Gracias. ¿Y tú cómo andas?

–Pues simplemente no ando, jajaja. Tu sobrino pesa mucho. Ya casi no puedo ni levantarme. Eso sin contar que me duele la espalda y tengo las piernas hinchadas. Ah, y estoy gordísima. –agregó.

–No lo estás –fue la respuesta lejana de Hitoshi hacia su esposa.

–Jajaja –rió el joven de cabellos azules al escuchar a su hermano.

–No le hagas caso a tu hermano Takao, lo estoy –afirmó.

–Oye, no empecéis con vuestras peleítas. Mejor dime, ¿cuando sales de cuentas? –preguntó feliz.

–Dentro de tres semanas, pero me hospitalizan dentro de una semana por si tu sobrino decide venir antes al mundo. Jajaja.

–Jajaja. Dale un beso cuando nazca de mi parte y háblale de mí. ¿Vale?

–Vale. Te llamaremos nosotros dentro de dos semanas al móvil de Rei, ¿de acuerdo?

–Está bien. Os quiero a los tres. Adiós –les despidió con una sonrisa.

–Adiós –colgó.

–Rei, ya he terminado –confirmó mientras extendía el móvil. Rei cogió el teléfono y colgó–. Gracias, te prometo que te devolveré el dinero que estoy gastando en las llamadas.

–No hace falta que me las pagues –le cogió la mano y en ella depositó el helado que había estado sujetando mientras Takao hablaba por teléfono–. Toma, tu helado preferido.

–Gracias –se lo acercó a la boca y empezó a saborearlo.

–Oye, Rei.

–Dime –contestó mirando hacia el frente.

–¿Qué se siente cuando estás enamorado? –Rei le miró con sorpresa.

–Pues… te sientes muy feliz. Sientes un cosquilleo en el estómago y no dejas de pensar en la persona que te gusta. O eso creo. –Respondió pensando en lo que él sentía, pero no sabía si las demás personas enamoradas, sentirían la misma sensación– ¿Por qué me lo preguntas?

–Simple curiosidad –comentó lamiendo el helado.

–¿Estás enamorado de alguien? –preguntó Rei intrigado.

–No, es sólo que pienso que debe ser un sentimiento muy bonito que yo jamás podré conocer –en su voz se notaba un poco de tristeza.

–¿Por qué piensas eso?

–Porque tengo veintiún años y todavía no sé lo que es eso. Tampoco sé lo que es un beso, aunque me imagino más o menos lo que tiene que ser. Pero jamás me ha besado ninguna chica o alguien me ha dicho que le guste –sonrió– ¿Tan feo soy?

–Claro que no. Eres muy atractivo y no lo digo porque soy tu amigo, sino porque en realidad lo eres.

–Pues entonces no sé porque ninguna chica se ha acercado hasta mí y me lo ha dicho. ¡Ah! Claro, se me olvidó un pequeño y tonto detalle –contó con una media sonrisa–. Soy ciego y sería una carga para esa persona.

–Takao, escúchame bien. Eres un chico atractivo, no eres ninguna carga para nadie y si todavía no te han dicho algo, es porque pensarán que si te dicen que les gustas te harían daño –pensó en su misma situación con seriedad.

–¿Por qué? –preguntó sin entender a su amigo.

–Porque hay gente que no le gustaría verte sufrir, Takao.

–No lo entiendo.

–Mira, tú no eres como la mayoría de las personas invidentes de este mundo.

–¿Y cómo son ellos?

–Muy desconfiados. Ellos pensarían que si los besan se estarían burlando de sus sentimientos y prefieren la soledad a conocer el sentimiento del amor.

–¿Pues sabes qué? Si yo estuviese enamorado de alguien, me gustaría que me besara y me abrazara –anunció de lo más feliz.

–¿En serio? –quedó sorprendido, ante esa confesión por parte del menor.

–Claro, ¿enamorarse es eso no? Querer y ser querido por alguien a quien amas de verdad.

"Si supieras que te amo tanto Takao. Que sueño todas las noches con que estamos juntos y que me amas. Que me gustaría abrazarte y besarte. Si solamente lo supieras, si supiera que diciéndote la verdad no te alejarías de mi lado para siempre".

–Es eso. ¿No, Rei? –preguntó interrumpiendo los pensamientos del pelinegro.

–Sí, Takao. –respondió.

&&&Kai&Takao&&&

Kai estaba en su casa, tumbado sobre la cama boca arriba, pensando en una única persona. Takao.

"Takao, no sé porque no puedo dejar de pensar en ti. Creo que mi compañera va a tener razón y sin poder evitarlo me he enamorado de ti. Desde que vi tus preciosos ojos no he podido sacarte de mi cabeza ni un solo segundo". Suspiró. "Necesito verte. Quiero verte de nuevo. Tendré que esperar dos semanas para eso y no sé si podré aguantar tanto tiempo, no al menos sin volverme loco. Tienes una mano tan suave… ¿serán igual que tus labios? Seguro que sí. Anoche no dormí apenas pensando en ti y creo que esta noche no va a ser diferente". Takao –pronunció mirando al techo.

Continuará…

&&&Kai&Takao&&&

Gracias por sus reviews a:

Senshi Hisaki Raiden: Ey, me alegra que te guste la historia, pero tranquila, puede que Rei tenga una oportunidad con Takao. Eso no se sabe. Espero que sigas leyendo esta historia Senshi, gracias por tu review.

Nancy–Hiwatari–17: Gracias por dejar tu review, me alegra que hayas leído mi historia y espero que la sigas leyendo hasta el final.

Takaita Hiwatari: Hola cumpleañera, me alegra que te gustara el comienzo de mi historia y espero que te haya gustado este capi también.

Bueno eso es todo por ahora, cuidaos mucho, xao.