Pareja: Kai&Takao
Advertencia: Lemon
"Pensamientos"
–Diálogos.
AMOR CIEGO
–Kaily Hiwatari–
Nuevos Amigos
Continuación...
Una semana después...
Takao estaba sentado en la silla junto al escritorio de su nueva habitación escuchando la radio.
–Buenas tardes, son las cinco. Y como siempre es la hora de que nuestros radioyentes disfruten con tormenta de arena. Aquí se las ponemos, esperamos que les guste.
–Genial –mencionó derrotado–. Una novela –decía mientras escuchaba como los protagonistas hablaban– ¿Qué dices Lucky la dejamos o lo apagamos? –El perro ladró dos veces, dando a entender a su dueño su respuesta negativa–. Está bien, tú mandas amigo –apagó la radio–. Vaya, son las cinco de la tarde y Rei se fue a las dos del mediodía. ¿Habrá encontrado trabajo? ¿Tú qué opinas, Lucky? –Preguntó acariciándole la cabeza al perro–. Como si pudieras contestarme. Yo no sé tú amigo, pero yo ya estoy harto de esperar aquí. ¿Damos un paseo? –El perro ladró una vez, mordiendo su correa que estaba en el suelo, para dársela a Takao en la palma de la mano–. Bien chico, vamos allá –se levantó de la silla y dejó que el perro le guiara por la casa–. Sólo espero que no nos perdamos, porque si no, estaríamos en un gran lío –el perro arañó la puerta principal dándole a entender a su amo que ahí había una puerta y tenía que abrirla. Takao ayudándose del sentido del tacto, palpó la puerta, buscando el pomo. Cuando finalmente lo encontró, abrió la puerta cerrándola tras de sí y siendo guiado por el perro, salieron del edificio. El perro lo fue guiando hasta un parque, ya que era el único sitio que había visto con su dueño. El mismo parque que frecuentaban él y Rei desde que habían venido a Rusia.
–Lucky, busca a alguien –el perro se dirigió hasta una chica que estaba leyendo un libro en un banco y ahí ladró– ¿Hola? –preguntó esperando a que otra persona le respondiese.
La chica respondió de inmediato al ver que se trataba de una persona invidente–. Hola, ¿puedo ayudarte en algo? –preguntó la chica al ver que ambos, perro y dueño se habían detenido frente a ella.
–Sí. Bueno, mi perro me ha guiado hasta aquí pero no sé dónde estoy. ¿Podrías decírmelo tú si no es mucha molestia?
–No lo es, tranquilo. Estás en el parque que está junto al hospital Miranieves. –contestó fijándose en que ese chico parecía realmente atractivo.
–Oh, vale. Ya sé dónde estoy, muchas gracias –le sonrió.
– No ha sido nada –respondió la chica entusiasmada.
–Adiós –la despidió, dándole un pequeño tirón a la cadena del perro.
–Adiós.
–Vamos, Lucky –le animó con voz tranquila a que continuase caminando.
&&&Kai&Takao&&&
En el hospital…
Las prácticas de los jóvenes habían acabado por ese día y se disponían a marcharse a sus casas, o eso era lo que al menos uno de ellos pretendía. Los tres caminaban hacia los aparcamientos de coches de ese edificio.
–¡Vamos Kai! ¡Prometiste que vendrías con nosotros para tomarnos un helado en el parque! –le regañaba Lorena, cogiéndole de ambas manos.
–Pero... –el bicolor intentaba buscar una excusa, sin dejar de caminar.
–No tienes excusas, Kai. Ya sabes cómo se pone Lorena si no le haces caso. Por tu bien es mejor que vengas con nosotros ó se pondrá como una...–no pudo terminar la frase al ver cómo su amiga se puso a la defensiva.
–¿¡Qué ibas a decir Randy!? –preguntó enfadada.
–Nada –contestó con rapidez.
–¡Eso está mejor! Anda Kai, no seas malo y ven con nosotros –le rogó, dándole pequeños tirones para que la siguiera.
–Está bien, iré con vosotros –no tuvo más remedio que responder, ya que sabía que su amiga era muy cabezota y podía seguir de las mismas durante horas.
&&&Kai&Takao&&&
Takao llevaba un rato sentado en un banco de ese parque, escuchando los sonidos de su alrededor. No podía iniciar conversación con nadie, porque estaba él solo–. Qué aburrimiento. ¿Verdad Lucky? Si al menos Rei estuviera aquí con nosotros –decía apoyando su espalda en el banco en que estaba sentado desde hacía ya un rato–. Tú al menos disfrutas viendo a la gente pasear, correr, hablar, comer... pero yo no puedo verlo. Ojalá pudiera, así creo que mi vida sería mucho más divertida y podría hacer millones de cosas que no puedo hacer ahora –recapacitó en silencio durante unos segundos–. Quien me vea hablando con un perro pensará que estoy loco. –agregó al pensar que la gente que pasara por su lado se podría fijar en ese detalle.
&&&Kai&Takao&&&
–¡Sí! ¡Me encantan los helados! –gritó Lorena enérgicamente, entrando al parque acompañado de sus amigos.
Randy por su parte, decidió fijarse en el paisaje del parque. Había poca gente, si se comparaba con otras ocasiones en las que él había estado ahí. Una de las tantas personas que estaban sentadas en los bancos se le hizo familiar–. Oye, Kai. ¿Ese no es el chico de la cafetería?
El bicolor miró hacia la misma dirección que su amigo y efectivamente, ahí estaba Takao– ¿Qué hará aquí? –Se percató de que sólo estaba Takao y su perro y eso se le hizo extraño– ¿Por qué estará solo?
La chica se fijó en que su amigo tenía razón– ¿Por qué no vas y se lo preguntas?
–No, seguro que estará con ese amigo suyo –quizás había ido a pedirle algo mientras Takao lo esperaba ahí sentado.
–Yo creo que no –sonrió–. Lo que pasa es que te da vergüenza acercarte a él –afirmó su amiga.
–¿Qué dices? No es verdad.
–Pues si no es así…demuéstramelo.
–¿Cómo? –le preguntó mirándola fijamente.
–Ve con él –señaló con su dedo índice a Takao.
–Está bien –le contestó. El bicolor se acercaba con pasos decididos hacia Takao. La verdad es que no se esperaba por nada del mundo encontrarse al joven de cabellos azules, hablando con su perro, pero por otra parte, lo encontró natural.
–Quien me vea hablando con un perro pensará que estoy loco –afirmó el joven de cabellos azules.
–Yo no pienso que estés loco –sus palabras sorprendieron al joven de cabellos azules, en sus movimientos Kai lo pudo notar.
Tras unos minutos fallidos de intentar reconocer su voz en vano, decidió preguntar–. Tu voz me suena, ¿te conozco?
–Soy Kai, el ayudante de tu médico en el hospital. –respondió metiéndose las manos en los bolsillos de su pantalón.
–Con razón tu voz se me hacía conocida. Yo soy Takao –se presentó, después de todo, dudaba que Kai se acordase de su nombre– ¿Cómo es que no estás en el hospital?
–Mi turno termina a las cinco de la tarde –tras unos minutos de silencio, decidió romper el hielo, ya que no veía a ese pelinegro por ahí– ¿Vienes a este parque a menudo?
–No. Sólo de vez en cuando. ¿Y tú?
–No. Normalmente vuelvo a mi casa después de hacer mis prácticas. Pero hoy les hice una promesa a unos amigos y he tenido que venir. –respondió.
–¿Están aquí? Quiero decir, ¿con nosotros? –preguntó con una sonrisa.
–No –miró hacía ellos–. Están comprando unos helados –regresó su vista al joven de cabellos azules.
–Oh, seguro que te estarán esperando –silenció unos segundos para continuar hablando sintiéndose culpable– y yo te estoy entreteniendo.
–No me estás entreteniendo. Y dudo que me estén esperando. Son ayudantes en el hospital, igual que yo. Sus turnos acaban cuando el mío. Si quieres puedo presentártelos.
–Vale –sonrió animado.
–Pues, voy a buscarles. ¿Te apetece un helado?
–No he traído dinero –le confesó.
–Eso da igual, yo invito –le sonrió– ¿Qué sabor te gusta?
–Pues menta con chocolate. –respondió.
–Bien, ahora vuelvo –echó a correr para no perder mucho tiempo.
Por su parte, Takao escuchó cómo unos pasos se alejaban, seguramente los de Kai. No pasó mucho rato cuando escuchó bastantes pasos acercarse hasta dónde él estaba.
–Takao, ya estamos aquí –le puso en aviso–. Te presento a Randy y a Lorena –Takao extendió su mano hacia el frente y fue cogida por Randy mientras se la estrechaba.
–Hola Takao, yo soy Randy. Encantado de conocerte –sonrió.
–Igualmente –sonrió, sintiendo cómo le soltaban la mano y cómo se la volvían a coger.
–Y yo soy Lorena, encantada de conocerte, Takao.
–Lo mismo digo –amplió su sonrisa.
–¿Podemos sentarnos contigo? –preguntó Randy.
–Claro que sí –contestó de lo más animado.
Media hora después…
–Jajaja. Perdonad, pero ¿tenéis hora? –preguntó el joven de cabellos azules.
Lorena miró su reloj de pulsera–. Son las seis de la tarde.
–Oh, vaya –contestó con tristeza.
–¿Qué pasa? –preguntó el bicolor.
–Tengo que irme. –respondió.
–¿No puedes quedarte un poco más? –preguntó Randy.
–Ya me gustaría, pero mi amigo no sabe que he ido a dar un paseo y si regresa al piso y ve que no estoy, se preocupará. Me ha encantado hablar con vosotros –les hizo saber poniéndose en pie.
–A nosotros también –contestó Lorena. Miró a su amigo bicolor y se dio cuenta de que parecía buscar alguna idea para volver a ver a Takao, pero por su cara, dedujo que no la encontraba– ¿Vendrás mañana? –preguntó la chica. Imaginaba que su amigo no había caído en una pregunta tan típica y fácil como esa. Sólo pudo ver el gran interés que despertó en Kai esa pregunta.
–Eso no lo sé, hasta que llegue mañana. Hoy he podido venir porque mi amigo Rei no estaba en casa y yo estaba solo y aburrido –Lucky le puso la correa en la mano y él la cogió–. Bueno ya me voy, gracias por vuestra compañía y gracias por la invitación Kai.
–De nada –contestó con una sonrisa.
–Ya nos veremos chicos, o mejor dicho vosotros me veréis y yo os escucharé –agregó sonriente–. Adiós.
–Adiós –contestaron todos. Mientras Takao se iba alejando poco a poco con el perro, Lorena miraba a Kai.
–¿Vas a dejar que se vaya Kai? –le preguntó mientras le miraba.
–Supongo –suspiró desilusionado mientras veía al joven de cabellos azules alejarse.
–¿Supones? –preguntó su amiga un poco desconcertada.
–Sí –respondió Kai simplemente.
–¡Kai, tu cara no dice eso! ¿¡Por qué no quedas con él!? –insistió la chica.
–¿Quedar con quién? –preguntó Randy confundido.
–¿Para qué? –preguntó Kai.
–¿¡Pues para que va a ser!? Tú ya lo sabes, Kai. No querrás que lo diga delante de Randy.
–¿Decirme que? –preguntó Randy confundido.
Kai se detuvo a meditar unos segundos– ¿Sabes? Creo que tienes razón. Ahora vuelvo –se levantó del asiento y echó a correr hacia la misma dirección por la cual Takao se había marchado.
–Lorena –la llamó Randy, captando su atención.
–¿Qué? –preguntó ella.
–¿Qué es lo que me tienes que decir? –preguntó sin entender nada. Se había perdido en un momento de la conversación, al parecer el más importante.
–Nada. Que calladito estás más guapo –se puso de pie–. Nos vemos mañana. Dile a Kai si regresa que me he ido ya, hasta mañana –le despidió.
–Hasta mañana –contestó el otro sin más.
&&&Kai&Takao&&&
–¡Oye, Takao! –grito Kai mientras corría detrás de él.
–¿Kai? –preguntó mientras se detenía.
–Sí, soy yo –le respondió poniéndose frente a él–. Oye, me preguntaba si te gustaría venir conmigo de compras mañana. Digo si puedes y quieres. Porque a lo mejor no quieres y te estaría forzando a que vinieras y no quisiera... –fue interrumpido por el menor.
–Kai –interrumpió un sonriente Takao.
–¿Uhm? –preguntó temeroso de la respuesta.
–No sé si podré salir mañana, pero sí. Me gustaría ir contigo de compras.
–¿De verdad? –Preguntó y el moreno de piel asintió– ¿Qué te parece si quedamos aquí mismo?
–Me parece bien, pero no sé cómo avisarte si no puedo venir –comentó un poco preocupado por la cruda realidad.
–Espera –sacó un busca de su bolsillo y escribió un mensaje en el. Cogió la mano que tenía libre Takao y en ella depositó el busca–. Toma. Éste es mi busca. Te he dejado grabado mi nº de móvil y un mensaje, de manera que si puedes venir… aprietas el botón que tienes aquí –con la otra mano hizo que tocase suavemente el botón del artefacto–. Me mandará un mensaje una vez que lo pulses. Y así sabré que vienes –Takao notaba cómo un pequeño relieve de forma circular salía del pequeño artefacto que tenía en las manos.
–O sea, que si lo aprieto significará que puedo venir, ¿no?
–Sí. Y si por alguna razón no puedes pues no lo pulses y ya está.
–¿Y cómo sé yo que he apretado bien el botón?
–Porque cuando lo aprietas emite un sonido. Adelante compruébalo.
–Vale –fue buscando el botón con ayuda de sus dedos y se encontró con el pequeño relieve circular, así que lo pulsó y éste emitió un ruido– ¿Es ese ruido? –preguntó poniendo una clara atención en el.
–Sí –contestó Kai.
Takao entonces escuchó una musiquilla– ¿Qué es esa música Kai? –le preguntó enarcando una ceja.
–Es mi móvil avisándome de lo que acabas de hacer.
–Hala, que guay. Oye, Kai.
–Dime.
–Si no pudiera venir mañana. ¿Cuándo te lo devolveré? –preguntó refiriéndose al busca.
–Pues… –estuvo unos segundos pensativo, pensando en ese detalle hasta que finalmente encontró una solución– ¿Qué te parece la semana que viene en el hospital? De todas formas tienes que ir allí. ¿Estás de acuerdo?
–Sí –respondió metiéndose el busca en el bolsillo de su pantalón– ¿A qué hora quedamos?
–¿Qué te parece a las cinco de la tarde? Aquí, en el parque.
–Me parece genial –sonrió ilusionado–. Intentaré estar aquí a esa hora.
–Bien.
–Hasta mañana –le despidió el joven de cabellos azules.
–Hasta mañana –contestó.
–Vamos, Lucky –volvió a retomar su camino.
–Te esperaré –susurró el joven de ojos color carmesí para sí mismo mientras regresaba a dónde estaba Randy aún sentado en el banco, esperándole.
–¿Dónde está Lorena? –preguntó el recién llegado sorprendido de no ver allí a la chica.
–Hace un buen rato que se ha ido y ahora que has vuelto, yo también me voy. –le anunció poniéndose en pie.
Los dos salieron del parque con tranquilidad y dividieron sus caminos para irse cada uno a sus casas.
&&&Kai&Takao&&&
Takao escuchó el sonido de unas llaves. Luego cómo se insertaban en una cerradura y a continuación un ruido bastante indescriptible, pero era la señal de que la puerta estaba siendo abierta.
–Takao, ya estoy aquí –avisó un contento pero cansado Rei.
–Hola, Rei. ¿Cómo te ha ido? –preguntó un Takao sonriente, sentado en el sofá del comedor.
–Pues –se sentó junto al joven de cabellos azules–. He recorrido media Rusia pero... –se detuvo antes de seguir. Quería ver cómo reaccionaba su amigo ante la incertidumbre.
–¿Pero? –preguntó nervioso intentando animar a su amigo a continuar.
–¡Me han contratado! –finalizó sonriente.
–¡Eso es genial, Rei! ¿¡Cuándo empiezas!? –le preguntó emocionado por la noticia.
–Mañana mismo, a las tres de la tarde empiezo mi turno y termino a las once de la noche. Esa es la parte que menos me gusta.
–¿Por qué? –enarcó una ceja sin entenderle.
–Porque tú estarás solo en el piso y tendré que prepararte la cena por la mañana.
–Por mí no te preocupes. Lo que importa es que has conseguido trabajo como cocinero.
–No me lo han puesto nada fácil –reconoció.
–¿Y qué has tenido que hacer?
–Pues cocinar junto a un montón de chicos en una cocina y esperar a que me dijeran si me habían elegido o no. El jefe del restaurante es el que probaba nuestra comida.
–¿Y qué has cocinado? –preguntó curioso.
–Pato a la naranja. Imagínate a treinta chicos haciendo ese plato –suspiró–. Otra pega es que está un poco lejos del piso, pero pagan muy bien ya que es un restaurante de categoría. Se llama La carpa dorada. Tengo que llevar puesto un uniforme blanco con un delantal azul. Ojalá que me vaya bien. –comentó nervioso, pensando en su futuro en ese trabajo.
–Claro que te irá bien, ya lo verás. Eres el mejor cocinero de todo Japón y dudo que los rusos se resistan a tu comida –aclaró mientras se acomodaba en el sofá.
Rei no podía quitarle la vista de encima–. Has tenido que aburrirte mucho hoy, todo el día aquí en el piso.
–Bueno, merece la pena si has conseguido trabajo. "Si le digo que he salido de aquí se pondrá como una fiera. No le gusta que vaya yo solo a dar un simple paseo." Además he escuchado la radio y he hablado con Lucky y lo más importante de todo. He cogido ésta pelota –sacó una pequeña pelota del bolsillo de su pantalón–. Me he puesto sobre la mesa así –explicaba mientras se ponía de pie y se acercaba hacia la mesa con ayuda de sus manos. Se sentó en una silla y continuó con su explicación–. He puesto así mis manos –puso las manos un poco distantes entre sí y se fue pasando la pelota de una mano a otra–. Y me he ido pasando la pelota –concluyó sonriente.
–Jajaja. Eres increíble Takao. –agregó.
–¿Qué? –preguntó divertido–. No me negarás que es entretenido –contestó mientras se pasaba la pelota de una mano a otra.
–Mejor dime. ¿Qué te apetece cenar?
–Pizza –dejó de jugar y se metió la pelota en el bolsillo.
–De acuerdo, ahora te la preparo –se puso de pie y se dirigió a la cocina, con el fin de hacer las pizzas.
"Kai, estoy ansioso porque llegue mañana y poder de nuevo sentir tu voz y tu compañía". Pensó mientras sonrió interiormente–. Mañana –susurró mientras una gran sonrisa se aparecía en su rostro, lleno de felicidad.
Continuará...
&&&Kai&Takao&&&
Bueno ya estoy de vuelta con otro capi de Amor Ciego. Debido a que no podía subir la historia a la página principal y sólo se veía en mi profile, tuve que borrar los dos capis que llevaba y volverlos a subir y debido a eso vuestros review se me han borrado.
Gracias por sus reviews a:
Takaita Hiwatari: Gracias por tus reviews bambina. Espero que este capi te haya gustado como los otros dos. Por lo menos Kai ya ha logrado quedar con Takao. ¿Qué pasará en su "cita"? Hasta yo me lo pregunto.
Nancy– Hiwatari–17: Gracias por tus reviews, ¿sabes? A mí me gusta también el Kai/Takao más que el Rei/Takao. Aunque como le contesté a Senshi puede que Rei tenga su oportunidad.
Ari– Yuna: Gracias por tu review kilométrico. "Me encantan esos reviews" Te digo igual que a Senshi le dije una vez. Rei tendrá su oportunidad pero será más adelante. Espero que te vaya gustando la historia y recibir tus reviews kilométricos que hacen que me parta de risa.
Senshi Hisaki Raiden: Gracias por tus reviews. Mira el lado positivo, Rei va a ganar mucho dinero en su nuevo trabajo aunque parte negativa es que no podrá estar apenas con él. Mejor la negativa no la mires. Jajaja. Espero que te haya gustado el capi de hoy y que me des tu opinión sobre él.
Nataly: Gracias por tu review. Aquí está el siguiente capi. No sé si te habrás dado cuenta pero una chica ya se le caía la baba al ver a Takao ¿Por qué sería? Una pista... Rei no estaba ahí. Aunque Rei es un buen chico pero algo celoso.
Quimera: Me alegra que te guste mi fic y espero que lo sigas leyendo no sé porqué, pero tu review no sale entero y no sé qué era lo que me ibas a escribir. Me queda esa dudilla contigo. Bueno por lo menos sé que Takao te gusta. Espero que estés pendientes de mis actualizaciones y me des tu opinión si es que te dejan
Espero que si alguien lee mi fic, no olvide dejarme su opinión. Eso es todo por ahora, cuidaos mucho, xao.
