Pareja: Kai&Takao
Advertencia: Lemon
"Pensamientos"
–Diálogos.
AMOR CIEGO
–Kaily Hiwatari–
Descubriendo Un Nuevo Sentimiento
Continuación...
Pasaron tres días y Kai no sabía nada de Takao. Lo echaba de menos. Quería saber cómo estaba, qué hacía, qué era de él. Si al menos supiera dónde vivía, podría ir a verlo. Escuchó la melodía de su móvil. Lo sacó de su bolsillo trasero del pantalón y miró a ver quién era. –Takao –leyó en voz alta al ver el nombre. Miró el reloj de su muñeca y eran las cinco y media de la tarde.
Cogió las llaves del coche que estaban sobre la mesa. Salió de su apartamento, bajando hasta el subterráneo. Tan pronto localizó su coche, se subió en el para arrancarlo y dirigirse al parque de siempre. Cuando llegó, aparcó el coche en el estacionamiento del hospital y se fue andando al parque. Miró en los bancos y efectivamente en el lugar de siempre ahí estaba Takao con Lucky. No perdió más tiempo y se acercó corriendo hacia ellos.
–Hola, Takao –le saludó sonriente.
–Hola, Kai. Me alegra que hayas podido venir –sonrió.
–¿Hace mucho que me esperas?
–No, casi acabo de sentarme.
–No sabes la alegría que me da verte.
–¿En serio? A mí me alegra escuchar tu voz.
Kai volvió a sonreír al escuchar eso–. Cuéntame. ¿Cómo te han ido estos tres días? –preguntó sentándose a su lado.
–Pues lo normal, he estado metido en el piso, aburrido y escuchando la radio. ¿Y tú?
–Pues más o menos igual que tú, aburrido. El otro día cené en casa de mi abuelo. Fue de lo más aburrido. Lo único más interesante que ha pasado ha sido que Lorena y Randy están saliendo juntos.
–¿De verdad? Qué bien. Me alegro por ellos.
–¿Cómo te encuentras tú de la operación? –preguntó preocupado.
–Bien, no me duelen los ojos apenas.
–Eso está bien.
–Kai.
–¿Qué?
–Quiero pedirte un favor.
–Dime.
–Me gustaría trabajar en algo, pero no sé en qué podría hacerlo. Es que Rei trabaja mucho para poder pagar el piso y a mí me gustaría ayudarle. Pero no sé en qué podría trabajar sin ser engañado o ser un estorbo. ¿Me entiendes?
–Claro.
–¿Me ayudarás?
–Por supuesto. A ver, déjame que piense. ¿Has pensado en vender cupones?
–Sí, pero en eso no ganaría mucho dinero.
–Tienes razón –contestó, pensando en alguna otra posibilidad para él–. Ahora no se me ocurre nada, pero quizás a Lorena o a Randy si. Mañana les pregunto y si se les ocurre alguno te lo hago saber.
–¿Cómo lo sabré?
–Pues no sé. Quedando a la misma hora aquí en el parque, por ejemplo.
–Se me ocurre otra forma de que me avises –anunció Takao sonriendo.
–¿Cuál? –preguntó curioso.
–Viniendo a mí casa, bueno a la que vivo ahora.
–Eso estaría bien, pero no sé dónde vives –le recordó al menor.
–Por eso no te preocupes –le restó importancia, sacando un papel del bolsillo–. Toma –dijo extendiendo un papel hacia el frente mientras sentía cómo el papel desaparecía de sus manos.
–¿Qué es esto? –preguntó el blanquecino de piel, abriendo el papel, que estaba doblado.
–Es la dirección de dónde vivo. Le pedí a Rei que me la escribiera –sonrió– ¿Te importaría dársela a los chicos también?
–Claro que no –sonrió–. Esto me viene bien.
–¿Ah, sí? ¿Por qué? –preguntó el joven de cabellos azules con una sonrisa.
–Porque llevo días que quiero verte, pero no sabía dónde vivías, así que ahora que lo sé, podré ir a visitarte. Si a ti no te molesta.
–Qué va, todo lo contrario. Me gustaría que fueras a mi nueva casa. Tú y los chicos, claro.
–Pues puede que vayamos a hacerte una visita antes de lo que piensas –le comentó.
–Eso me encantaría.
Estuvieron hablando de todo un poco. Después de eso, Takao caminaba feliz hacia su piso mientras Kai lo seguía montado en coche. Por petición de Takao era que el bicolor lo seguía así. Al final, el perro se paró en el portal de un edificio mientras esperaba a que su dueño abriera la puerta.
El mayor bajó la ventanilla del coche del copiloto–. Takao –le llamó Kai desde el coche
–¿Qué? –preguntó él.
–Ya me tengo que ir, tranquilo, me acordaré del camino. Y si se me olvida, tengo la nota ¿de acuerdo?
–De acuerdo –sonrió levantando su mano libre–. Adiós. –le despidió aunque no sabía donde se encontraría Kai. Pero se guió un poco en la dirección por donde había escuchado su voz.
–Adiós.
Takao escuchó como el ruido del motor del coche se alejaba de allí, así que entró dentro del portal con sus llaves igual que lo hizo en su piso.
&&&Kai&Takao&&&
Al día siguiente, Takao estaba escuchando la radio, sentado en el sofá, cuando escuchó el timbre de la puerta. Se puso de pie y se apoyando una de sus manos a la pared, caminó a tientas hacia la puerta de entrada. Paseó varias veces su mano por la superficie de la puerta, hasta encontrar el pomo
–¿Quién es? –preguntó el joven de cabellos azules antes de abrir.
–Soy Kai, he venido con los chicos –le informó desde el otro lado de la puerta.
–Espera un momento –advirtió el joven de cabellos azules buscando el cerrojo con la mano para encontrarlo y abrir la puerta–. Hola, pasad.
–Hola, Takao –le saludó Lorena dándole un sonoro beso en la mejilla.
–Cuanto tiempo sin verte, amigo –le dijo Randy dándole un abrazo que fue correspondido.
–Sí, pero pasad por favor –sonrió–. Que nadie se quede fuera porque le cerraré la puerta en las narices. –Todos rieron al escuchar eso, viendo cómo el moreno de piel cerraba la puerta.
–¿Quién está contigo? –preguntó Kai al escuchar a alguien hablando en el apartamento.
–Nadie, es la radio –respondió el joven de cabellos azules tocando la pared mientras andaba apoyado en ella. –Seguidme –ellos lo siguieron–. Sentaos dónde queráis, ¿queréis algo de beber? –preguntó, escuchando cómo arrastraban las sillas, y eso le indicaba que se habían sentado a la mesa.
–No, gracias –contestaron los tres a la vez, a lo que Takao comenzó a reír.
–Takao, Randy y yo te queremos contar una cosa –comentó Lorena mientras se miraban Randy y ella.
–¿Qué es? –preguntó curioso, sentándose en una silla libre.
–Lorena y yo estamos saliendo juntos, como pareja –contó Randy.
–¡Oye, eso es genial, enhorabuena a los dos! –exclamó con una enorme sonrisa.
–Gracias –contestaron al unísono.
–Jajaja, que calladito os lo teníais –rió el joven de cabellos azules.
–Tan calladito que ninguno de los dos se había dado cuenta de que estaba enamorado del otro –respondió Kai sonriendo.
–¿Y es bonito estar enamorado? –preguntó el joven de cabellos azules.
–Sí –respondió Randy–. Es como estar en las nubes –sonrió–. Y más cuando tu amor es correspondido.
–Qué envidia me dais –contestó Takao con sinceridad.
–¿Por qué? –preguntó Lorena.
–Yo no sé lo que se siente cuando se está enamorado –confesó el joven de cabellos azules un poco triste.
–Estoy seguro que algún día te enamorarás de alguien y serás muy feliz –dijo Kai–. Por cierto, los chicos y yo te hemos estado mirando lo del trabajo.
–¿Y? ¿Habéis encontrado algo? –preguntó muy atento a lo que iba a escuchar.
La chica fue la siguiente en hablar–. Yo sí. Mira, resulta que hay gente que está ingresada en el hospital pero les da mucho miedo operarse –comentó Lorena–. Mi jefa de prácticas me ha dicho que le haría falta alguien que pudiera convencerlos de que no tiene porqué tenerle miedo a operarse. Tú trabajo consistiría en tener que hablar con ellos y convencerles.
–Entiendo, ¿pero y si no lo consigo?
–En ese caso no sé lo que pasaría. Lo único que quiere mi tutora como médica que es, es ayudar a la gente para que pueda ver. Por eso cuando Kai me comentó lo que le pediste, pensé en ti. Esos chicos y chicas necesitan el consejo de una persona que ya ha sido operada como en tu caso. Alguien que le cuente la experiencia que ha vivido. Y cobrarás por hacerlo. ¿Crees que podrías hacerlo?
–Bueno, si todo lo que tengo que hacer es contar mi experiencia y animar a esos chicos, supongo que si podría hacerlo. ¿Cuándo empezaría?
–Mañana a las diez de la mañana.
–Está bien. Gracias chicos por ayudarme, no sabéis cuanto os lo agradezco.
Randy fue el siguiente en hablar–. No nos lo agradezcas. Tú intenta estar ahí en el hospital a esa hora.
–Lo haré. Pero, ¿dónde te espero Lorena?
–Pues espérame en la cafetería, ¿de acuerdo? –preguntó Lorena sonriendo.
–Vale –respondió sonriente.
Estuvieron hablando sobre el trabajo que hacían cada uno y como eran sus tutores hasta que a Lorena le sonó el móvil y tuvo que cogerlo.
–¿Diga? Hola mamá... no, estoy en casa de un amigo. Bueno... ¿no puede ser otro día? Está bien...sí, ahora voy. Que sí... adiós. –Fue lo último que dijo antes de colgar el teléfono.
–¿Qué pasa? –preguntó Randy.
–Era mi madre, quiere que la lleve hoy al centro comercial para mirar una nueva nevera –miró a Takao–. Lo siento Takao, pero tengo que irme –le dio un beso en la mejilla, aprovechando que estaba sentada a su lado–. Lo siento de verdad –volvió a disculparse.
–No pasa nada, mejor vete. No vaya a ser que tu madre te regañe. –La disculpó Takao.
–Con lo bien que me lo estaba pasando hablando contigo –comentó ella poniendo carita de puchero mientras se ponía de pie.
–¿Quieres que te acompañe? –le preguntó Randy a su novia.
–Claro, así te presento a mi madre –sonrió –Ya le he hablado de ti.
–Espero que le hayas hablado bien –comentó Randy sonriendo, poniéndose también de pie.
–Pues claro que sí –contestó ella cogiéndole de la mano.
Randy miró ahora a Takao–. Bueno Takao, lo siento amigo. Mañana iré a ver cómo te las arreglas con tu nuevo trabajo, ¿de acuerdo?
–Vale –sonrió. –Adiós. Suerte con tu suegra –añadió.
–Jajaja, gracias, adiós –se despidieron para después caminar hacia la puerta, abrirla y cerrarla tras salir.
–Takao –le llamó el bicolor.
–¿Tú también te tienes que ir? –preguntó un poco desilusionado.
–No, qué va –sonrió el bicolor con tranquilidad.
El joven de cabellos azules sonrió –Qué bien. ¿Qué querías preguntarme?
–Nada. Sólo quería decirte que nos han dejado solos otra vez.
–Eso parece –sonrió–. Sabes Kai, me gusta estar contigo.
–¿De verdad?
–Sí, eres un chico estupendo. ¿Me dejas reconocerte?
–¿Qué? –preguntó el bicolor enarcando una ceja.
–Jajaja. Que si me dejas imaginarme cómo eres físicamente, aunque Rei ya me describió cómo eras una vez.
–¿Y cómo se hace eso? –preguntó el bicolor curioso, mirando a Takao con una sonrisa en el rostro.
–Jajaja, enseguida te lo demuestro –sonrió–. Siéntate a mi lado.
–Estoy a tu lado –especificó.
–Ups, jeje, que fallo. Bueno, acércate más a mí, hasta que choquen nuestras rodillas.
El bicolor se acercó más hasta juntar sus rodillas con las de Takao–. Bien –añadió mientras buscaba la mano de Kai sobre la mesa–. Dame la mano, jeje, no la encuentro.
–Es porque la tenía sobre mis piernas –le informó Kai dándosela.
Takao comenzó a subir su mano por el brazo de Kai hasta llegar al hombro y de ahí subir hasta el cuello y la mejilla. Automáticamente puso su otra mano sobre la otra mejilla que debía de estar a la misma altura que su otra mano–. Pon tus manos sobre mis mejillas y cierra los ojos, jajaja, no quisiera meterte un dedo en el ojo.
–Vale –respondió Kai haciendo lo que el joven de cabellos azules le decía.
–Ahora tienes que pasar tus manos con delicadeza por mi rostro al igual que yo lo voy a hacer por el tuyo. Mira, así –le informó Takao pasándole las manos por toda la cara mientras que el purgar se lo pasaba por los párpados y por los labios intentando imaginarse a Kai. Kai a su vez hacía lo mismo con Takao. Kai sonrió al sentir las caricias de Takao–. Jajaja, no te rías –le pidió Takao.
–Es que me haces cosquillas, tienes las manos muy suaves –apreció el joven de ojos color carmesí mientras seguía con lo que hacía.
–Tú también, tu piel es como la de un bebé –sonrió– ¿Sabes qué?
–¿Qué? –preguntó sin detenerse.
–Lo único que me falta saber es cómo eres de alto. Supongo que eres más alto que yo, lo digo por la vez que fuimos juntos al centro comercial y tú me guiaste.
–Sí, soy un poco más alto –le informó abriendo los ojos.
–¿Puedo imaginarte también?
–Claro que sí. Dime lo que tengo que hacer y lo hago.
–Ponte de pie –sonrió–. Pero tienes que sostenerme las manos para que no las quite de tu rostro y así compruebo lo alto que eres, ¿de acuerdo?
–Vale –contestó poniendo sus manos sobre las de Takao, evitando que éste dejase las mejillas. Se empezó a poner de pie a la vez que Takao se levantaba también de su silla.
–Jajaja. Vaya eres alto, pero no tanto como yo imaginaba. ¿Puedo tocarte la cabeza?
–Claro.
Takao comenzó a subir sus manos hasta la cabeza de Kai y se dio cuenta de que tenía que ponerse un poco de puntillas–. Gracias, ahora ya me hago una idea de cómo eres –añadió caminando hasta el sofá, sentándose en el.
–¿Y cómo me imaginas? –le preguntó el bicolor, sentándose al lado del joven de cabellos azules.
–Pues Rei te describió una vez. Lo que no sabía es que eras más bajo de lo que yo pensaba, aún así eres un chico alto y por lo que me imagino debes de ser atractivo.
–¿Y si no lo soy? –le preguntó mirándole.
–Pues si no lo eres, no importa, porque eres una gran persona –sonrió– ¿No te consideras atractivo?
–Tampoco es eso. Algo tendré que a las chicas les guste, pero no sé el qué –comentó.
Takao silenció unos segundos–. Kai, ¿puedo confesarte algo?
–Claro.
–Esto Rei no lo sabe, así que si puedes hacerlo, no se lo cuentes. ¿Vale?
–Vale.
–Verás, estos días que no os he visto o mejor dicho escuchado a ninguno de los tres, he sentido cosas aquí dentro –contó tocándose el estómago.
–¿Y qué sientes? –preguntó el mayor mirándole.
–Es como una especie de cosquilleo que me pone nervioso, pero que me hace sentir bien a la vez. Y el corazón me late muy deprisa. No sé lo que es. Y no quiero preocupar a Rei porque estoy seguro de que se preocuparía por mí. ¿Tú sabes que puede ser eso?
–Más o menos. Dime una cosa.
–¿Qué? ¿Es algo malo? –preguntó algo preocupado.
–No, tranquilo. ¿En qué piensas cuando te pasa eso?
–No lo sé. En la operación, en vosotros, en un montón de cosas. –Nombró por encima.
–Puede que estés nervioso por la próxima operación –respondió Kai sin más.
–No. Esto no son esas clases de nervios, es otra cosa, pero no sé qué es. –anunció Takao intentando buscarle una solución a su problema.
–Haz una cosa, cuando te vuelva a pasar recuerda en quién o qué estás pensando, ¿de acuerdo?
–Vale –respondió.
–Y piensa también si te hace sentir bien o mal.
–Está bien, pero ¿y si resulta que es a causa de una persona en la que estoy pensando?
–Pues eso significaría que estás enamorado.
–¿Tú crees? –le preguntó, poniendo ambas manos en el sofá.
–Sí, pero tienes que estar seguro de ello.
–Vale. No sabes cómo te lo agradezco, pensaba que estaba enfermo o algo así.
–No, no lo estás. Pero si quieres puedes preguntarle a Randy y a Lorena ahora que ellos están experimentando lo que es estar enamorados.
–¿Tú no? –preguntó el joven de cabellos azules enarcando una ceja.
–Yo... también, pero lo mío es diferente –aseguró.
–¿Por qué? ¿Es que no te corresponde?
–No es eso. Realmente no lo sé, tampoco se lo he dicho.
–¿Por qué?
–Porque no quiero que se asuste y que se aleje de mí –añadió fijándose en las reacciones de Takao.
–¿Te da miedo?
–Sí, supongo que sí.
–¿Y te gusta mucho?
–Muchísimo –sonrió–. Nunca nadie me había gustado tanto.
–Ah. Yo opino que tendrías que decírselo. Si ella no te acepta, a lo mejor es porque tiene novio o algo. Yo en tu lugar se lo diría.
–No es tan sencillo hacerlo, no sé cómo puede reaccionar y no me gustaría perderle al decirle lo que siento. Me haría muy feliz si me correspondiera y si me besara.
–Vaya. A mí me gustaría eso también, pero, ya ves. –Anunció Takao con una media sonrisa.
–Que seas invidente, no te impide enamorarte. Puede que no te enamores del físico, pero te enamoraras del interior, que es lo que más importa. –decía el bicolor.
&&&Kai&Takao&&&
Continuaron hablando un poco más hasta que Kai decidió irse de allí, ya que vio que era la hora en la que Rei casi llegaba de trabajar según le había contado el joven de cabellos azules y no quería discutir con él.
Takao se había tumbado en el sofá para relajarse y así poder pensar.
Flash Back
–Haz una cosa, cuando te vuelva a pasar, recuerda en quién estás pensando o en qué, ¿de acuerdo? –le aconsejó el bicolor.
–Vale –respondió.
–Y piensa también si te hace sentir bien o mal.
–Está bien, pero, ¿y si resulta que es a causa de una persona en la que estoy pensando?
–Pues eso significaría que estás enamorado.
–¿Tú crees? –le preguntó poniendo ambas manos en el sofá.
–Sí, pero tienes que estar seguro de ello.
Fin Flash Back
Flash Back
–Si quieres puedes preguntarle a Randy y a Lorena ahora que ellos están experimentando lo que es estar enamorados.
–¿Tú no? –preguntó el joven de cabellos azules enarcando una ceja.
–Yo... también, pero lo mío es diferente –aseguró.
–¿Por qué? ¿Es que no te corresponde?
–No es eso. Realmente no lo sé, tampoco se lo he dicho.
–¿Por qué?
–Porque no quiero que se asuste y que se aleje de mí –dijo fijándose en las reacciones de Takao.
–¿Te da miedo?
–Sí, supongo que sí.
–¿Y te gusta mucho?
–Muchísimo –sonrió–. Nunca nadie me había gustado tanto.
Fin Flash Back
"Ya estoy sintiendo otra vez esos nervios que no me dejan tranquilo. El corazón se me está empezando a acelerar otra vez. ¿Por qué no puedo evitar pensar en las palabras que me ha dicho Kai hace un momento? Me siento raro. ¿Por qué me molesta que a Kai le guste tanto una chica? No dejo de pensar en eso. ¿Por qué no me deja esta sensación tranquilo? A ver, piensa en lo que te ha dicho Kai. ¿Te hace sentir bien o mal esta sensación? Parece que bien, me está empezando a gustar ese cosquilleo en el estómago. Ahora, ¿en qué estás pensando? En lo que me ha dicho Kai. Eso no me ayuda mucho. A ver, ¿en qué estaba pensando el otro día?". Pensaba mientras hacía memoria. "En que quería escuchar a los chicos y a Kai." Siguió haciendo memoria. "¿Cuando más Takao? Cuando fui con Kai al río para que me pudiera lavar las manos allí", se mordió el labio. "¿Por qué no puedo dejar de pensar en Kai? En esa voz que tanto me tranquiliza y me gusta. Piensa en Lorena". El cosquilleo fue desapareciendo. "Piensa en Randy". El cosquilleo casi se estaba quitando y el corazón ya se iba tranquilizando. "Ahora piensa en Kai". El corazón le empezó a latir con fuerza y ese cosquilleo comenzó a surgirle de nuevo. "¿Estoy enamorado de Kai?", se preguntaba mientras que Rei abría la puerta y se encontraba a Takao tumbado en el sofá.
–Hola, Takao –saludó haciendo que el menor gritara del susto.
–¡Ah!
–Lo siento, ¿te he asustado? –preguntó preocupado, aunque la respuesta era más que obvia.
–Dios –dijo poniéndose la mano el pecho–. Lo siento, no te había escuchado llegar, estaba distraído.
–¿Y en qué pensabas? –preguntó el pelinegro enarcando una ceja, caminando hasta él.
–No lo sé... se me ha olvidado del susto –contestó incorporándose y sentándose en el sofá– ¿Puedes traerme un vaso de agua? Por favor.
–Claro, ahora vuelvo –avisó. Takao escuchó cómo unos pasos se alejaban, para luego acercarse de nuevo–. Aquí tienes –le informó Rei poniéndole el vaso en la mano.
–Gracias –contestó, comenzando entonces a beber despacio. "Mañana le preguntaré a Lorena que puede ser esto que estoy sintiendo", pensaba, intentando tranquilizarse. –Rei.
–¿Qué?– preguntó sentándose a su lado.
–No te lo vas a creer –decidió continuar al no escuchar la voz de su amigo–. He encontrado trabajo.
–¿Ah, sí? ¿Dónde? –preguntó sin saber cómo reaccionar ante la noticia.
–En el hospital al que vamos.
–¿Y qué tendrías que hacer? –preguntó curioso. Mientras tanto, Takao comenzó a explicarle lo que le había contado antes Lorena.
–¿Me acompañarás mañana?
–Claro que sí, cuenta conmigo –afirmó cogiéndole de la mano–. Estoy orgulloso de ti. Aunque no era necesario que trabajaras, ya lo hago yo.
–Lo sé, pero quiero sentirme útil. Además ese dinero me vendrá bien para las operaciones. –Aseguró.
–Pues yo tengo una sorpresa para ti.
–¿Ah, sí? Dime –preguntó un sonriente Takao.
–Ya eres tío.
–¿¡De verdad!? ¿¡Cuándo ha sido!? ¿¡A qué hora!? ¿¡Cómo está mi sobrino!? ¿¡Y mi cuñada!? –preguntaba de forma atropellada y emocionado.
–Jajaja, más despacio. Tu hermano estará por llamarme, él te lo contará todo –en ese momento el móvil de Rei sonó.
–¿¡Quién es Rei!? ¿¡Es Hitoshi!? –preguntó el joven de cabellos azules nervioso.
–Jajaja, todavía no he contestado, Takao –aclaró Rei cogiendo el teléfono– ¿Diga? Sí, enseguida te lo paso... toma, Takao –le informó dándole el móvil en la mano–. Es Hitoshi.
–Hola, Hitoshi. Enhorabuena, papá –le felicitó sonriente.
–Hola, hermano. Gracias. –le agradeció sentándose a un lado de la cama, con su mujer y el niño.
–¿Cómo está mi cuñada y mi sobrino?
–Están muy bien. Ahora le está dando el pecho al niño. –miró al bebé y le sonrió.
–¿Cuando a nacido mi sobrino?
–Hace cinco horas más o menos, pero Rei estaba en el trabajo así que por eso no te he podido avisar antes.
–¿Cómo se va a llamar?
–El nombre de tu sobrino es... –Takao escuchó otra voz de fondo.
–Dime, dime –pidió Takao ansioso.
–Mejor que te lo diga su madre, jejeje, quiere quitarme el móvil. –le explicaba al tiempo que veía cómo su mujer intentaba quitarle el móvil con su mano libre.
–Está bien. Cuídate hermano, te quiero.
–Yo también, adiós.
–Adiós. –le despidió, entregándole el móvil a su mujer.
–Hola, Takao –le saludó su cuñada.
–Hola, enhorabuena mamá.
–Gracias.
–¿Cómo estás?
–Cansada de empujar, pero muy feliz de tener a mi niño en brazos.
–¿Cómo es el niño?
–Pues se parece mucho a tu hermano. Es morenito de piel, ojos marrones y su cabello es azulado. –le describía al bebé, mientras su marido le pasaba uno de sus brazos por encima.
–Pero tiene su nariz –explicó Hitoshi acercándose al móvil.
–Jajaja, no le hagas caso a tu hermano, Takao. ¿Quieres escucharlo?
–¿Puedo? –preguntó emocionado.
–Claro que sí, espera, le voy a acercar el móvil. Saluda a tu tío, Takao. –Karina separó al bebé de su pecho, con la intención de hacerlo llorar ya que el bebé no estaba comiendo, acercó el móvil al niño para que su tío pudiese escucharlo hacer ruidos.
Takao escuchaba cómo el bebé hacía pequeños lamentos y sonidos raros.
–Hola, soy tu tío Takao –decía mientras su madre lo movía para que hiciese algún ruido y Takao pudiera escucharlo.
Karina, regresó el móvil a su oreja y el niño a su pecho– ¿Lo has oído? –preguntó su cuñada.
–Sí, hace unos ruidos extraños, por cierto. ¿Cómo le habéis puesto? No sé si he escuchado bien.
–Takao. Igual que su tío.
–¿De verdad? ¡Qué emoción! Ojalá pudiera ir y cogerle la manita.
–No seas tonto, si estuvieras aquí te dejaríamos que lo cogieras y que le cantaras hasta que te hartaras de hacerlo.
–Dale un gran beso de mi parte y otro de Rei. Ya verás, en cuanto recupere la vista iré allí y jugaré con él hasta que me harte.
–Claro que sí, nosotros te estaremos esperando. Por cierto. ¿Qué día te vuelven a operar?
–Dentro de quince días –le informó.
–Espero que todo salga bien.
–Y yo también lo espero, cuidaros los tres mucho. Dale un besazo a Takao júnior de mi parte.
–Así lo haré, adiós. –le despidió, dándole el móvil de nuevo a su marido.
–Adiós –sonrió–. Toma, Rei –dijo extendiéndole el teléfono para que él lo colgase y se lo guardase de nuevo.
–¿Y qué te han dicho? –preguntó Rei curioso.
–Que mi sobrino se llama Takao igual que yo y que se parece mucho a Hitoshi, aunque él dice que tiene la nariz de mi cuñada, jejeje. Estoy tan feliz. Ya quiero tener a ese pequeñín en mis brazos para darle muchos besos.
–¿Sabes qué? Me alegra mucho verte así de feliz.
–Es que esa noticia y el que mis amigos han venido a visitarme me ha alegrado mucho el día.
–¿Los chicos han estado aquí? –preguntó el pelinegro sorprendido por la noticia.
–Sí y me he divertido mucho con los tres –explicó sonriente. Rei al escuchar la palabra "los tres" le hizo tranquilizarse, eso quería decir que esta vez no había estado a solas con el bicolor y eso le alegraba mucho.
Continuará...
&&&Kai&Takao&&&
Muajajajaja. Sí, ya estoy aquí. Atentos, porque actualizaré cada tres días más o menos de mis fics. Lo siento pero debido a mi problemita con Internet tendré que hacerlo así. Aún así me gustaría recibir vuestros comentarios sobre que os va pareciendo esta historia.
Gracias por sus reviews a:
Takaita Hiwatari: Sé lo que estás pensando (un chibi–Takao) pues la verdad es que es un chibi–Hitoshi, jejeje. Ya ves que a Rei no le ha dado ningún infarto (pero ha sido por que Takao ha dicho que sus amigos han ido a visitarlo) es decir los tres. Eso lo tranquiliza. Si hubiera dicho que se quedó a solas con Kai hubiera ardido Troya. Jejeje.
Senshi Hisaki Raiden: Es cierto, a finales de diciembre no creo que vuelva a verlos ni a visitar esta página porque me quitarán Internet. Aunque estoy intentando convencer a mis padres para que me lo dejen un poco más pero creo que no van a ceder. Los echaré de menos a todos. Por eso estoy haciendo el gran esfuerzo (no sólo yo, sino Takaita Hiwatari también) de subir nuestros fics completos antes de que nos quiten la conexión y es por eso que las dos vamos a actualizar muy rápido nuestros fics. Ah, otra cosa. Sí, por ahora está siendo una batalla limpia, jejeje. Aunque veremos a ver cuánto dura.
Quimera: Veo que le eres fiel a tu odio por el payasito (Kai) jejeje. No me extraña que te guste Takao (la verdad es muy tierno el joven de cabellos azules). ¿Qué te cuento que tú ya no sepas y que hayas leído? Jejeje. Bueno espero que te haya gustado el capi.
Nataly: Jajaja, la verdad es que Kai creo que está contratando un seguro de vida por ahí por los daños que Rei le pueda ocasionar. Si supiera que ya lo ha besado antes, lo mata sin ningún tipo de compasión. Me alegro que te vaya gustando el fic y que me des tu opinión en cada capi.
Águila Fanel: Gracias por tu review. Me alegra que te vaya gustando el fic. Rei y Kai si están los dos muy celosos (pero creo que Rei se pasa de posesivo)
Espero que les haya gustado el capi, si es así dejadme un comentario. Yo lo leeré y contestaré encantada. Recordad que subiré muy pronto el próximo capi así que estad atentos. Eso es todo por ahora, cuidaos mucho, xao.
