Pareja: Kai&Takao

Advertencia: Lemon

"Pensamientos"

–Diálogos.

AMOR CIEGO

–Kaily Hiwatari–

No Puede Ser

Continuación…

&&&Kai&Takao&&&

–Takao –le llamó la atención su amigo Rei– ¿Estás bien?– le preguntó al ver que apenas había comido.

–Sí –contestó dejando los cubiertos sobre la mesa.

–¿Te ha pasado algo?– fue más una afirmación que una pregunta–. Te conozco demasiado bien– aseguró.

–Es que no sé qué pensar –contestó mirando el mantel de la mesa, como si encontrase en el algo interesante.

–¿Pensar? ¿A qué te refieres? –preguntó interesado.

–Al abuelo de Kai. Hoy me ha dicho unas cuantas cosas que no me han gustado mucho, aunque ha dicho que ha sido por culpa de un lapsus –le comentó preocupado.

–¿Qué te ha dicho? –le preguntó apoyando sus brazos sobre la mesa para estar más cómodo.

–Pues... –Takao empezó a contarle a Rei lo que Voltaire le había dicho–. No sé porqué, pero su abuelo hace que se me ponga el vello de punta y tiene una mirada que... me da miedo –se sinceró–. Desde la primera vez que lo conocí me pasó eso, tuve esa sensación. Rei, por favor, no le cuentes nada a Kai. ¿Vale? Ellos no se llevan muy bien y no me gustaría que por mi culpa se enfadasen.

–Entonces no se lo has contado a Kai –afirmó el chino comprendiendo la situación.

–No he querido hacerlo, porque puede que de verdad haya sido un lapsus como él lo llamó. ¿Entiendes? –Le preguntó mirando al joven de ojos color miel–. No me gustaría que se enfadase uno con el otro, porque a lo mejor su abuelo estaba enfadado por todo el estrés que tiene y puede que lo que me dijera en ese momento fuera debido a ello.

–Si tu decisión es que no le diga nada a Kai, él no lo sabrá. Pero quiero que te andes con ojo. ¿Vale? –le alertó.

–Lo haré –contestó.

–Y no te dejes influenciar nunca por lo que diga ese anciano –le aconsejó.

–Está bien.

&&&KaiTakao&&&

Voltaire tenía la mesa de su despacho llena de periódicos.

–¿¡Dónde está esa maldita foto!? –se preguntaba desesperado mirando en todos los periódicos, revolviéndolos sin encontrar lo que él buscaba. Con rapidez, cogió la llave de su caja fuerte que estaba guardada en el tercer cajón de la mesa. Deslizó un gran cuadro hacia un lado y abrió la caja fuerte sacando los demás periódicos que él buscaba, dejándolos sobre la mesa. Comenzó a leer los titulares.

[Niño de diez años, es atropellado por un coche, dejándolo en estado grave.]

[Un niño pequeño es llevado a urgencias por un accidente.]

[Un niño perseguido por la policía, es atropellado por un coche, trasladado al hospital en una situación crítica.]

–¿¡Dónde demonios está la maldita foto de ese estúpido niño?! –gritaba revisando los titulares de quince periódicos distintos. Se detuvo al ver que acababa de encontrar lo que andaba buscando–. Aquí está –anunció, cogiendo el periódico entre sus manos y acercándoselo bastante para poder verlo. La foto era en blanco y negro–. No puede ser. Es igual que ese niñato –soltó el periódico en la mesa y comenzó a dar rodeos mientras pensaba en voz alta. –Pero es imposible que siga vivo, yo vi cómo lo atropellaban –aseguró–. Nadie puede sobrevivir tras ese accidente –silenció unos segundos–. Pero esas palabras que dijo –se decía a sí mismo, pensando en lo que el joven de cabellos azules le había dicho.

Flash Back

Voltaire se encontraba dando un paseo por el jardín de la mansión. Vio a ese chico que estaba con su nieto últimamente, agachado en el suelo. Se acercó hasta él para decirle que se fuera de allí y que no volviera nunca más. Se paró frente a él, viendo cómo el niño sonreía mientras veía algo.

–¿Por qué sonríes mocoso? –le preguntó seriamente, pero intentando averiguar porqué sonreía.

–Shhhh –le silenciaba el niño poniéndose un dedo en los labios.

–¿Cómo te atreves a ordenarme que me calle, poco cosa? –preguntó sintiéndose insultado.

–Mira –dijo señalándole una mariposa que estaba encima de una flor–. Nunca había visto una tan grande y tan bonita como ésta –le explicó el chico en voz baja.

–¿Dónde está mi nieto? –preguntó mirando a su alrededor.

–Ahora viene –le anunció, sin apartar su mirada de la mariposa.

–Perfecto –dijo acercándose hasta la mariposa–. Así que nunca habías visto una tan bonita y tan grande como ésta. ¿No? –le preguntó seriamente.

–Sí –contestó el niño sonriéndole para seguir sonriéndole a la mariposa. Voltaire sin más rodeos le dio un pisotón a la mariposa– ¡Ah! –gritó por el susto, al ver al animal pisoteado. ¿¡Por qué ha hecho eso!? –preguntó mirándole, no entendiendo cuales habían sido sus razones.

–Porque me ha dado la gana –refunfuñó.

–Pero si no le estaba haciendo nada malo a usted, sólo estaba comiendo.

–¿Y a mí qué, mocoso? –sonrió con altanería.

–¡Usted es un hombre que no tiene corazón! ¡Es un hombre cruel! –le gritó cogiendo la mariposa en sus manos.

–Como si me importara –aclaró Voltaire viendo cómo ese niño había cogido la mariposa en sus manos–. No toques eso –siseó.

–La voy a enterrar y le pondré flores –aseguró poniéndose en pie.

–Por favor, que estupidez más grande –anunció. Sonrió al ver cómo ese niño se iba muy triste de ahí.

–Te enterraré aquí mismo –dijo haciendo un hoyo con su propia mano, escarbando en el jardín. –Este es un jardín muy bonito y está lleno de flores –a Voltaire se le borró la sonrisa e iba a pegarle a ese niño, de no ser porque Kai apareció allí. Lo último que quería era hacer que su nieto se volviera a enfadar con él. Por culpa de ese estúpido crío, Kai y él solamente discutían. Así que decidió esperarse por ahora, ya le pegaría después.

Fin Flash Back

–Takao es igual que ese crío. Tiene las mismas facciones, el mismo color de ojos, según él no tiene empresa. Seguro que aquí tiene que poner los apellidos de ese crío –aseguraba volviendo a coger el periódico entre sus manos y comenzando a leerlo.

&&&KaiTakao&&&

Unas semanas después…

Voltaire invitó a Kai y a su acompañante a cenar. Voltaire se fijó en cada movimiento del joven de cabellos azules. El anciano presidía la mesa, Kai estaba sentado a su derecha y éste estaba frente a Takao.

–Jajaja –reía el joven de cabellos azules porque Kai acababa de decirle algo–. Señor, gracias por la cena –agradeció mirando a Voltaire.

–Sí, claro –respondió mirándole de manera insistente haciendo que el joven de cabellos azules se pusiera algo nervioso.

–¿Ocurre algo? –preguntó al ver cómo no le quitaba la vista de encima.

–No. ¿Por qué? –le preguntó Voltaire sin más.

–No sé, lleva un buen rato observándome –le comentó Takao.

–Takao. ¿Cuál es tu apellido? Es que tengo muy mala memoria y nos lo recuerdo –aclaró, fingiendo una sonrisa.

–Oh, es Kinomiya –contestó para ver cómo la cara de Voltaire se iba volviendo pálida–. Señor, ¿se encuentra bien? –preguntó preocupado.

–Sí. Claro –contestó Voltaire pasándose la mano por la frente.

–Antes de que se me olvide –comentó Kai dejando de ver a su abuelo, haciendo que los dos presentes en la mesa, lo mirasen. Se puso de pie, rodeando la mesa y se puso al lado del joven de cabellos azules–. Takao –le llamó, cogiéndole de la mano–. Yo quiero proponerte algo –aclaró mirando a Takao con una sonrisa.

–¿Qué es? –preguntó curioso.

–Takao –le llamó de nuevo para arrodillarse en el suelo, sin soltarle la mano– ¿Quieres casarte conmigo? –preguntó viendo la cara de sorpresa del joven de cabellos azules.

–Yo... no me esperaba esto –aclaró sonrojándose–. Pero... claro que quiero casarme contigo –respondió sonriéndole, para ver cómo Kai se levantaba rápidamente del suelo, para darle un beso en los labios y abrazarlo.

–Tu abuelo está aquí, Kai –le recordó el joven de cabellos azules un poco sonrojado, mientras le correspondía el abrazo.

–Ya lo sé. Me haces muy feliz –comentó Kai sin romper el abrazo– ¿No nos vas a felicitar abuelo? –le preguntó rompiendo el abrazo y mirando a su abuelo.

–¿No os parece que es muy pronto? –preguntó Voltaire sin estar muy metido en la conversación, pensando en otras cosas.

–Bueno, a lo mejor elegimos la fecha de la boda para dentro de año –aclaró Kai.

–Ah, claro. Felicidades –respondió sin más, poniéndose de pie y retirándose.

–Creo que no le ha caído muy bien la noticia –anunció Takao, viendo al anciano caminar hacia la puerta.

–Pues que se vaya acostumbrado, porque en un futuro, serás mi marido –aseguró con una sonrisa.

&&&KaiTakao&&&

"No puede ser. ¡No puedo tener tan mala suerte! No puede ser el mismo niño, no me cabe en la cabeza que pudiera sobrevivir a ese accidente. Yo vi cómo ese coche lo atropellaba con mis propios ojos", cayó ahora en la cuenta de lo que le había anunciado Kai hacia unos segundos. Apretó los ojos con fuerza por no haber replicado y reaccionando en su momento. "No puedo dejar que se case con mi nieto, tengo que impedir ese compromiso a como dé lugar. Seguro que lo único que le importa es la fortuna que heredará en un futuro. No lo permitiré", pensaba Voltaire caminando por el pasillo.

–Abuelo –le llamó Kai la atención, haciendo que se detuviera en su caminar.

–Dime –preguntó simplemente mirando al suelo con la cara pálida.

–Ya nos vamos, gracias por la cena. ¿Seguro que te encuentras bien? –le preguntó al notar a su abuelo algo extraño.

–Sí, sí –contestó con insistencia–. Buenas noches –les despidió comenzando a caminar de nuevo.

–Buenas noches –dijeron ambos jóvenes para empezar a caminar en la dirección contraria.

&&&KaiTakao&&&

–¿Por qué estás tan feliz? –le preguntó Rei a Takao en cuanto vio que tarareaba de un lado hacia otro.

–¿Tanto se nota? –preguntó el joven de cabellos azules sin haberse dado cuenta de que era más que evidente, sentándose en el sofá al lado del pelinegro.

–No, que va –contestó con sarcasmo sonriéndole–. Es más que evidente –aclaró.

–¡Es que Kai me ha pedido que me case con él! –Anunció con una sonrisa– ¡Nos vamos a casar, Rei! –Anunció mirando a Rei, el cual estaba muy triste por la noticia–. Yo... lo siento Rei, no debí de habértelo dicho, soy un idiota –se recriminó por lo que acababa de decir al recordar los sentimientos del chino hacia él.

–No. Está bien. Yo te he preguntado y tú me has respondido. Además, prefiero saberlo por ti, que por tus amigos –se levantó del sofá–. Has hecho bien al decírmelo –sonrió–. Enhorabuena –le palmeó la espalda–. Y buenas noches –le deseó, metiéndose en su habitación.

–Genial, ahora me siento fatal por Rei. Soy un completo idiota. Estaba tan ilusionado porque me voy a casar, que he olvidado los sentimientos de Rei hacia mí –se recriminaba a sí mismo.

&&&KaiTakao&&&

Rei acababa de tumbarse en su cama, boca arriba, con los brazos cruzados detrás de la nuca.

"Debería sentirme feliz porque Takao está feliz, pero estoy celoso y no puedo evitarlo. Si antes veía un pequeño rayo de esperanza con Takao, ya no lo veo. Ahora jamás sabré como es el sabor de sus labios. Pero tengo que intentar hacerle ver que estoy bien para que no se preocupe por mí. Que yo estaré bien, aunque por dentro el corazón se me esté destrozando poco a poco", pensaba el chino con tristeza.

&&&KaiTakao&&&

El bicolor se encontraba tumbado en la cama, de lado y tapado con las sábanas.

"Mi abuelo estaba muy raro hoy. Jamás en los años que he estado viviendo con él lo había visto tan pálido. Puede que estuviera enfermo."– pensaba el bicolor. Dejó esos pensamientos atrás para sonreír. "No puedo creérmelo. Takao me ha dicho que quiere casarse conmigo. ¡Soy tan feliz! Nunca había sentido tanta felicidad. Ojalá que esto sea eterno, porque por fin estoy recibiendo todo ese amor que me fue arrebatado desde niño por mis seres queridos. Tras la muerte de mis padres, mi abuelo se hizo cargo de mí, pero no es un hombre que demuestre sus sentimientos y pensamientos a nadie. Es muy reservado y muy autoritario también. Nunca podía decirle que le quería, que quería jugar, que quería llorar... todo tenía que hacerlo a escondidas. Porque si él se enteraba de que había hecho alguna de esas cosas en sus propias narices, me regañaba o me castigaba, todo porque decía que eso solamente lo decían o hacían las personas débiles. Los recuerdos que tengo antes del accidente que tuvieron mis padres no es lo que yo recuerdo ahora de él. Mi abuelo antes era cariñoso, compresivo, no era tan mandón y disfrutaba viéndome jugar en el jardín y viéndome reír. Pero desde la muerte de mis padres, eso cambio. Nunca entenderé a Voltaire", pensaba Kai mientras cambiaba de postura en la cama.

&&&KaiTakao&&&

En Japón…

Hitoshi había recibido una carta, así que comenzó a leerla en el sofá, sentándose junto a su mujer y su hijo.

–¿Qué dice cariño? –preguntó Karina mientras tenía a su hijo en brazos.

–Parece que ese hombre no piensa pagar lo que nos debe –comentó cerrando la carta, dejándola sobre una pequeña mesa, mientras se pasaba las manos por el cabello.

–Cariño –dijo viendo la cara de preocupación de su marido.

–Estoy bien, es sólo que no entiendo porqué le cuesta pagarnos ese dinero, si es un hombre rico.

–Porque será un hombre avaricioso –comentó, sentándose a su lado.

–Eso es seguro. Han pasado once años y todavía no nos ha pagado. ¿Cómo puede ser alguien así?

–No lo sé Hitoshi, supongo que debe de haber de todo en este mundo –comentó mirando a su hijo–. Takao sigue sin saber nada de esto, ¿verdad?

–No. Ya sé que te prometí que se lo contaría, pero no quiero preocuparle. Él piensa que ese hombre nos pagó hace tiempo –le informó cogiendo a su hijo en brazos–. Que grande está mi niño –añadió dándole un beso–. Karina, no le vayas a decir nada todavía a Takao. ¿Vale? Ya sabes lo nervioso que se pone y si ese hombre decide pagarnos de una vez, no hay necesidad de preocuparle –le explicó mirando a su esposa.

–Está bien, haré lo que tú quieras –le hizo saber dándole un sonoro beso en la mejilla, acomodándose en su hombro, mirando cómo Takao júnior estaba de pie en las piernas de su padre y cómo sonreía.

&&&KaiTakao&&&

A la mañana siguiente, Voltaire llamó a Kai, con la excusa de que estaba muy enfermo. Así que ambos jóvenes fueron a visitarlo.

–¿Cómo te encuentras abuelo? –preguntó Kai viendo cómo Voltaire estaba sentado en un gran sillón, en el comedor.

–Me duele mucho la cabeza y tengo fiebre. Estoy fatal –comentó frotándose la sien con la yema de los dedos y con su codo recargado en el brazo del sillón.

–¿Has ido esta mañana al médico? –le preguntó siguiendo de pie junto al joven de cabellos azules.

–Lo he llamado. Ha estado aquí y me ha mandado unas recetas, pero quiero que vayas a traérmelas, Kai –aclaró.

–Está bien. Vamos Takao –le dijo cogiéndole de la mano y preparándose para marcharse.

–¿Me vais a dejar solo? –preguntó Voltaire mirando con cara afligida a los dos.

Ambos jóvenes se miraron–. Yo puedo quedarme, si no le molesta –se ofreció Takao, mirando ahora al anciano.

Éste le devolvió la mirada–. Todo lo contrario, Takao –le contestó. "Me viene perfecto", pensó.

–Está bien. ¿Dónde están las recetas? –preguntó Kai.

–Sobre esa mesa de allí –le informó el anciano, señalando una gran mesa con el dedo índice de su otra mano.

Caminó hasta esa mesa–. Vale –dijo cogiéndolas–. No tardaré mucho –aclaró, antes de salir de allí.

–Takao, siéntate –pidió Voltaire. Takao se sentó frente a él–. Bueno, ¿qué tal va la relación? –preguntó interesado una vez que se quedaron solos.

–Muy bien –contestó el menor simplemente– ¿No cree que debería tumbarse en la cama? Lo digo por la fiebre, así podrá descansar.

–No, estoy mejor aquí –contestó, siguiendo su línea de preguntas– ¿Y para cuando es la boda?

–Todavía no hay fecha –aclaró.

–Lo que imaginaba –contestó negando con la cabeza.

–¿A qué se refiere? –preguntó sin entenderle.

–Kai nunca está muy seguro de lo que hace y dice. A veces se deja llevar por impulsos, pero luego se arrepiente mucho de ello. Lo mismo le pasó cuando besó a una chica. Un día le prometió la luna y no duró con ella ni veinticuatro horas. Se hartó muy rápido.

–¿Chica? ¿Qué chica? –preguntó interesado, ya que hasta donde él sabía, Kai había dicho que no había tenido ninguna novia antes.

–¿Kai no te lo ha contado? –preguntó fingiendo sorpresa.

–¿Contarme qué?

–Estuvo saliendo con una chica hace años, pensaba que te lo había contado. Creo que su nombre era Irina. Era una chica rubia, muy guapa –aclaró.

–¿Y qué pasó? –preguntó interesado.

–Pues que Kai nunca le dijo que la quería y eso le hacía dudar. Pero lo vuestro es distinto, porque a ti seguro que te ha dicho un te quiero o un te amo –comentó Voltaire mientras veía cómo Takao se quedaba en shock– ¿Por qué te lo ha dicho verdad?

–Yo... él... –no sabía muy bien cómo responder a eso.

–¿Qué pasa? ¿Nunca te ha dicho, te quiero Takao? –especificó.

–No, pero sé que me quiere.

–¿Cómo? Si dices que nunca te lo ha dicho. ¿Cómo sabes que te quiere? –preguntó sembrando la duda en él.

–Porque me besa y... –fue interrumpido por el mayor.

–Sí. Con Irina hizo igual y bueno... ya ves –comentó mirándose las uñas de su otra mano.

–Pero me ha propuesto matrimonio y...

–Sí, sólo espero que no cambie de idea. Porque la verdad, sería una verdadera pena.

–Claro –respondió el joven de cabellos azules mientras pensaba en todo lo que decía el abuelo de Kai.

–Takao. ¿Sabes qué?

–¿Qué? –preguntó sintiéndose inseguro de los sentimientos de Kai hacia él.

–Mira lo que tengo aquí –comentó el anciano, sacando de detrás de su espalda un periódico en el que estaba la foto de ese niño–. Es una pena, que un pobre niño como éste muriera en un accidente. ¿A ti que te parece? –preguntó dándole el periódico en la mano.

Takao se quedó estático al ver la foto–. Pero... yo soy este niño– dijo el joven de cabellos azules sorprendido.

–¡Pero eso es imposible! –comentó Voltaire fingiendo sorpresa.

–Soy yo. De pequeño –concretó, sin dejar de ver la foto del periódico.

–¿Es que tuviste un accidente de pequeño? –preguntó Voltaire para asegurarse de que sus sospechas eran ciertas.

–Sí –afirmó mirando a Voltaire, fijándose bien en sus rasgos. Soltó el periódico de sus manos, haciendo que cayera al suelo.

–¿Qué te pasa Takao? Estás pálido –refirió.

–Es usted –se puso de pie y retrocedió unos pasos–. Es ese anciano que... usted estaba en Japón hace once años –sentía cómo le temblaban las manos y los labios.

–Me has reconocido –contestó con simpleza, poniéndose de pie–. Escúchame atentamente, porque no pienso repetírtelo ni una sola vez más. Aléjate de mi nieto. No quiero que te acerques a él. Además, sólo eres un estorbo –aseguró–. Él no te quiere, ni te ama. Sólo está contigo por lástima. Así que no te hagas ilusiones con su fortuna porque no la conseguirás –le explicó avanzando hacia él.

–¿Fortuna? Por mi se la puede tragar entera. A mí no me importa esa fortuna –le contestó, retrocediendo en sus pasos.

–Otra cosa –dijo deteniéndose–. Dile a tu asquerosa familia que no va a recibir de mí ni un solo céntimo y que me dejen en paz.

Takao frunció el ceño– ¿Así que es usted? ¿Cómo se atreve a llamar así a mi familia? ¡Es usted un asqueroso viejo sin corazón! ¡Por su culpa nos pasó a mí y a mi familia muchas desgracias! ¡Pensaba que ese dinero ya se lo había dado a mi familia, pero veo que no es así! ¡Le exijo que tenga por lo menos la delicadeza de darnos lo que nos pertenece!

–Mmm... –dijo pensándoselo–. No –contestó rotundo.

–Está bien. Se acabó el niño bueno y compresible. No pararé hasta meterlo en la cárcel y verlo hundido en la miseria como lo estuve yo –aseguró señalándole con el dedo índice con una voz llena de seguridad.

–Atrévete y saldrás perdiendo –amenazó Voltaire.

–Eso ya lo veremos –siseó Takao intentando contener las lágrimas retenidas por la rabia que sentía en esos momentos. Salió de la habitación, cruzándose con Kai al abrir la puerta.

–Hola. ¿A dónde vas? –Preguntó sonriendo, viendo cómo Takao le pasaba de largo– ¿Takao? ¿Qué te pasa? –le preguntó siguiéndole.

–¡Me voy a mi casa! –gritó enfadado sin dejar de caminar por el pasillo.

–¿Por qué? ¿Qué ha pasado? –le preguntó sin dejar de seguirle. Vio que el joven de cabellos azules ni siquiera le contestaba, así que le dio la vuelta y vio cómo estaba llorando– ¿Por qué estás llorando?– le preguntó preocupado, acercando su mano hacia su mejilla para tocarla y para limpiarle las lágrimas, pero Takao le dio un manotazo.

–¡No me toques! ¿Quién es Irina? ¿Eh, Kai? ¿Por qué nunca me has hablado de ella? –preguntó enfadado.

–Sí que lo he hecho... –fue interrumpido por el menor.

–Siento ser un estorbo para ti y tranquilo, no sientas lástima hacia mí. No volverás a tener que fingir que te gusta estar conmigo.

–¿Qué? –preguntó sin entenderle–. Un momento, dame un respiro –pidió–. No entiendo nada de lo que me estás diciendo, Takao.

–Ahora entiendo porqué nunca me decías, te quiero o te amo –levantó su mano para señalarle con el dedo índice–. Sólo te diré una cosa. Voy a destruir a tu familia como vosotros destrozasteis la mía –aseguró andando unos cuantos pasos, sintiendo cómo Kai le cogía de la mano haciendo que se detuviera– ¡Suéltame! ¡Y no vuelvas a dirigirme la palabra nunca más! –siseó soltándose de la mano con brusquedad, echando a correr.

–Takao –le llamó pero éste no se detuvo– ¡Takao!– gritó Kai. Sin pensarlo más, echó a correr por el pasillo, buscando la puerta principal hasta salir de la mansión. Miró a su alrededor y no veía al joven de cabellos azules. Seguramente ya había salido por la enorme puerta metálica. Así que se subió en el coche para buscarle de forma más rápida. Los mayordomos le abrieron el portón y salió de allí, conduciendo por la calle principal. Rápidamente divisó al menor, mientras corría por la calle. Se acercó lo suficiente a él y bajó la ventanilla del coche sin dejar de conducir–. Takao, tenemos que hablar –aclaró mirando tanto al joven de cabellos azules como a la carretera.

–¡Olvídate de mí, de que existo y de todo lo que había entre nosotros! –gritaba sin dejar de llorar ni de correr, cambiando su dirección, dirigiéndose hacia un parque, para que Kai no le pudiese seguir con el coche.

El bicolor frenó el coche– ¡Takao, espera! –le pidió, viendo cómo el chico se alejaba. Bajó del coche sin importarle dónde lo dejaba. Buscó a Takao por ese parque pero no lo encontró. Después cogió el coche y lo buscó por los alrededores. Lo llamó al móvil un montón de veces, pero o estaba apagado o fuera de cobertura. Después pensó en ir a su apartamento, ya que tarde o temprano tendría que ir allí.

&&&KaiTakao&&&

Kai tocó la puerta del apartamento del joven de cabellos azules, pero no le abrió el joven de cabellos azules, sino el pelinegro.

–¿Está Takao? –preguntó esperanzado.

–Creía que estaba contigo –comentó Rei. Estudiando la cara del bicolor, parecía preocupado y eso no le daba buena espina.

–Lo estaba –comentó– ¿Puedo pasar y esperarle aquí? –le preguntó.

–Claro –respondió el joven de ojos color miel haciéndose a un lado para que Kai pudiese pasar.

&&&KaiTakao&&&

Cuando Takao entró a su casa, se encontró con que tanto Rei como Kai lo esperaban, cada uno sentado en un sofá.

–Takao –le llamó Kai poniéndose de pie.

–Creía haberte dicho que no quiero que te acerques a mí, lárgate de aquí –siseó–. Fuera –le ordenó, sintiendo que de nuevo las lágrimas se apoderaban de sus ojos.

–No hasta que me digas que te pasa –contestó Kai preocupado.

–Habla con tu abuelo. Él tiene las respuestas. Pero a mi déjame en paz –repitió, ya que se sentía muy dolido.

–Explícame lo que... –intentó hablar el bicolor cuando fue interrumpido por el chino.

–Oye –le interrumpió Rei–. Vete de una vez –le ordenó mirándole enfadado. Kai le iba a contestar cuando Takao lo interrumpió.

–¡Vete de aquí! ¡No quiero verte nunca más! –gritó el joven de cabellos azules sin mirarle si quiera.

–Yo –vio cómo el joven de cabellos azules ni tan siquiera le miraba–. Está bien –aclaró para que el joven de cabellos azules se tranquilizase–. Buenas noches –le despidió Kai saliendo de allí con pesar.

–Rei –le llamó Takao al escuchar la puerta cerrarse. Le miró con los ojos llenos de lágrimas. Así que sin perder más tiempo caminó hacia él, abrazándole mientras sollozaba y dejaba salir todo lo que sentía, sintiendo cómo Rei le correspondía el abrazo.

–Tranquilo –le susurró Rei acariciándole la cabeza–. Ya se ha ido –le hizo saber, sintiendo que el menor lo abrazaba con fuerza.

&&&KaiTakao&&&

Kai nunca había visto al joven de cabellos azules así de enfadado. Algo le había tenido que pasar para que estuviese en ese estado. Kai se dirigía hacia la mansión de su abuelo con el coche, pensando en que cuando se fue a la farmacia, Takao se quedó con Voltaire y estaba igual de risueño que siempre. Pero cuando regresó, Takao tenía un enfado de mil demonios. No tardó mucho en llegar a la mansión, debido a la gran velocidad a la que conducía. Le preguntó a uno de los sirvientes donde se encontraba su abuelo y éste le dijo que en el despacho. Subió las escaleras y se dirigió hacia el despacho. Sin tocar la puerta cómo solía hacerlo, la abrió dándole un golpe contra la pared, sorprendiendo a Voltaire de pie con una copa de brandy en la mano.

–Hola Kai, ya me encuentro mejor –confesó su abuelo al ser pillado in fraganti por su nieto.

–Seguro que sí –contestó Kai caminando hacia él, quitándole la copa de brandy de la mano–. Dime ahora mismo que ha pasado con Takao –le exigió, dejando la copa encima de la mesa de un golpe, sin dejar de mirar a su abuelo.

–Ah, eso. Siento tener que decírtelo de este modo, pero iba tras nuestro dinero –aseguró con calma.

–No, él no es así. No le interesa el dinero –anunció Kai enfadado.

–Por supuesto que le interesa, es lo único que le interesó de ti. Me lo ha confesado en tu ausencia. Sólo jugaba contigo, Kai –le garantizó.

–Él no haría eso –repitió, esperando otra respuesta por parte del anciano.

–Pues lo ha hecho. Y además ha amenazado con destruir esta familia porque su plan ha sido descubierto por mí –le explicaba haciéndose la víctima.

–Mientes. Sé que Takao no era de tu agrado. Está muy enfadado conmigo y no sé porqué. Me ha mencionado a Irina. Te lo advierto abuelo. Si Takao llega a dejarme, no volveré a verte, ni a hablarte –le amenazó, dándole un golpe con furia a la copa que había dejando sobre el escritorio, derramando el brandy–. Quedas advertido –siseó saliendo de allí, azotando la puerta tras de sí.

&&&KaiTakao&&&

Takao sorbía el moquillo en los brazos de su amigo–. Rei, ¿por qué? Yo le amo con todo mi corazón. No es justo.

–La vida no es justa, Takao –respondió Rei preocupado, escuchando cómo Takao lloraba en su hombro.

–Ya no puedo volver con él. –garantizaba–.Y yo que pensaba que la vida por una vez me sonreía... snif... incluso nos íbamos a casar. Pensaba que esto duraría para siempre –le contaba mientras sollozaba.

–Takao, no llores más –le pidió el pelinegro en un tono suave ya que no le gustaba ver así al menor.

–No puedo dejar de llorar –reconoció el joven de cabellos azules aferrándose más a su amigo.

–Pues entonces llora y desahógate todo lo que quieras, yo estoy aquí para escucharte –le explicó el pelinegro.

&&&KaiTakao&&&

Kai estaba intentando relajarse en su casa. Estaba sentado en el sofá mirando el móvil.

–Sé que no debería –se dijo cogiendo el móvil y llamando a Takao.

–El número al que llama está apagado o fuera de cobertura. Si quiere dejar... –Kai colgó al escuchar el contestador.

"Necesito saber qué es lo que ha pasado. Takao no puede dejarme, no así. Sin saber qué es lo que he hecho de malo para que no quiera hablar conmigo. Espero que mañana en el hospital pueda hablar con él y arreglar las cosas", pensaba con preocupación y frustración.

&&&KaiTakao&&&

Un día después...

Kai acababa de llegar al hospital por la mañana encontrándose a Takao y a los chicos en la cafetería.

–Buenos días –saludó sentándose junto a Takao como era su costumbre.

–Buenos días –contestaron Lorena y Randy.

–Me voy –avisó Takao con seriedad poniéndose de pie y saliendo de allí.

–Vaya –se quejó el bicolor al ver la reacción del joven de cabellos azules.

–¿Qué os pasa? ¿Os habéis peleado? –preguntó Lorena al ver la reacción del joven de cabellos azules.

–Si te digo la verdad, no lo sé. Estábamos muy bien, pero de pronto no quiere verme y tampoco hablarme –le comentó el bicolor empezándole a contar lo que él sabía.

&&&KaiTakao&&&

–Takao, ¿quieres que te lleve? –le preguntó Kai, cuando vio que al joven de cabellos azules salir por la puerta del hospital. El menor no le contestó, únicamente miró hacia otro lado, sin dejar de caminar con rapidez–. No sé cómo interpretar ese silencio –confesó sin dejar de seguirle.

–Interprétalo como un no, Kai –añadió al tiempo que se detenía y le miraba–. Ya no hay nada entre nosotros, así que no tienes porqué ser tan amable.

–Un momento. ¿Cómo que ya no hay nada entre nosotros? –preguntó desconcertado–. Me niego a creer eso, además, soy amable porque... porque...–intentaba buscar una explicación sin que el joven de cabellos azules echara a correr y no sabía muy bien que decirle–. Tú ya sabes el porqué –anunció mirándole.

–No. Ya no lo sé –contestó suavemente al pensar en que la familia de Kai era la culpable de todas sus desgracias y que él pretendía cobrar venganza de su abuelo–. Lo siento Kai, pero es lo mejor –añadió Takao antes de irse, dejando a Kai estático en el sitio, pensando en que era imposible que Takao hubiera dicho esas palabras.

&&&KaiTakao&&&

Cinco semanas pasaron, en las cuales la relación entre Takao y Kai era cada vez más distante. Takao intentaba evitarlo lo más que podía y Kai no se hacía a la idea de que su relación hubiese terminado. Rei estaba triste porque veía al joven de cabellos azules con la cara triste, pero a la vez estaba contento porque así podría tener una oportunidad con Takao.

El pelinegro se encontraba cocinando, cuando observó a su amigo que estaba con la espalda apoyada en la puerta de la nevera, mirando hacia el suelo. Llevaba cerca de veinte minutos así, seguramente dándole vueltas a la cabeza sobre todas las cosas que le estaban pasando–. Takao. ¿Estás bien? –le preguntó Rei mirándole.

–Claro que sí –respondió fingiendo una sonrisa–. Estoy muy bien –no apartaba la mirada del suelo, como si en el hubiese encontrado algo interesante.

–Takao, yo quería pedirte algo –le anunció acercándose a él, para ponerse delante.

–¿De qué se trata?

–Sabes que yo te quiero y que no te veo como un simple amigo. Así que yo me preguntaba si ahora que estás libre, quieres salir conmigo. Ser mi novio –le aclaró. Sabía que era pronto y que el joven de cabellos azules seguramente no se habría recuperado de la separación con Kai, pero él necesitaba estar con Takao.

–Creo que es muy pronto todavía para pensar en enamorarme de nuevo, Rei –contestó el joven de cabellos azules sin mirarle todavía. Esa confesión de nuevo por parte de Rei, le había puesto nervioso y no quería que su amigo se diese cuenta de ello.

–Pero piénsalo. Yo jamás te decepcionaría y te daría todo mi corazón. Takao, sólo te pido que me des una oportunidad para demostrarte que a mi lado también puedes ser feliz, muy feliz –le decía esperanzado.

–Yo... no sé... esto es tan repentino y todavía siento que no me he recuperado de lo que he tenido con Kai –le informó levantando la mirada, viendo la cara de angustia y decepción de su amigo. Puso una media sonrisa–. Aunque lo intentaré, solamente dame tiempo para curar mis heridas –tuvo que cambiar de idea cuando vio al pelinegro tan destrozado. Le dolía verle así por su culpa.

–¿Eso es un sí?

–Sí –contestó con una media sonrisa, viendo cómo la cara de su amigo, rápidamente cambiaba a una mejor.

–Gracias –respondió el chino abrazándolo efusivamente–. No te arrepentirás. Te quiero –dijo dándole un beso en la mejilla, volviéndole a abrazar–. Me haces muy feliz, Takao.

–Lo sé –respondió el menor, pensando en la felicidad del chino.

Continuará...

&&&KaiTakao&&&

Gracias por sus reviews a:

Traky: Gracias por decir que mis capis están guays, es la primera vez que me lo dicen, jejeje.

Wuonero: No es la inspiración porque si tengo e imaginación. Pero no me expreso bien ni cuando hablo, así que menos escribiendo. ¿Qué parejas son tus favoritas? Es solamente por curiosidad.

Takaita Hiwatari: Respondo a tus preguntas. Sí, Voltaire ha descubierto que se trata de Takao. Ya ves que Takao dejó a Kai. Rei ya está teniendo su oportunidad. En el próximo capi habrá flash back, no sé cuantos. Descansaremos el día veinticuatro de diciembre (en el trabajo) jejeje, estando tus dudas aclaradas creo que es todo por ahora.

Senshi Hisaki Raiden: Senshi aquí está la oportunidad de Rei. Te dije que la tendría, pero si quedas insatisfecha siempre te quedará el fic "Tan diferentes, tan iguales", jejeje.

Quimera: Respecto a tu duda te diré que Voltaire tuvo que ver en el accidente de Takao, pero no lo mandó matar. En dos capítulos más, se revela todo, así que estate muy atenta amiga.

Espero que os haya gustado el capítulo de hoy, cuidaros mucho, xao.