Pareja: Kai&Takao
Advertencia: Lemon
"Pensamientos"
–Diálogos.
AMOR CIEGO
–Kaily Hiwatari–
Te Amo, Takao
Continuación…
&&&KaiTakao&&&
Tres días después...
Rei estaba muy preocupado por Takao. Apenas comía, tampoco quería salir de la habitación y dejar a Kai solo. Takao tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Sufría al ver que habían pasado tres días desde el accidente y Kai no despertaba. En este momento, Takao seguía al lado de Kai.
–Lo siento, todo esto es por mi culpa. Jamás debí separarme de ti, así no hubiera ocurrido este accidente –decía Takao llorando, poniendo la mano de Kai en su mejilla mojada–. Perdóname, no quería que nada malo te ocurriera... snif... lo siento –se lamentaba mientras una gran tristeza le invadía y cerraba los ojos con pesar. Sintió una pequeña caricia en su mejilla. Creyó que había sido cosa de su imaginación, así que se mantuvo como estaba. Seguía llorando cuando sintió otra caricia. Miró hacia Kai y lo vio despierto–. Kai –le nombró sintiendo cómo la mano de Kai seguía acariciando su mejilla, viendo cómo Kai se estaba quitando la mascarilla del oxigeno con su otra mano con algo de dificultad ya que quería decirle algo al chico de cabeza azulada pero no podía si seguía con ese chisme en la cara.
–Te amo, Takao –dijo con una pequeña sonrisa y con una voz débil.
Takao le miró mientras intentaba no gritar de la felicidad–. Kai –le nombró abrazándole con cuidado de no dejarse caer en peso sobre él, mientras las lágrimas empapaban las sábanas y Kai le acariciaba la cabeza. Kai sólo sentía cómo Takao sollozaba y lloraba en voz alta.
–No llores, estoy bien –le susurró.
&&&KaiTakao&&&
Kai estaba intentando abrir los ojos y lo hizo muy pesadamente. Intentó reconocer el lugar en el que estaba. Escuchó a alguien llorar, así que miró hacia su lado derecho y vio a Takao–. Lo siento, todo esto es por mi culpa. Jamás debí separarme de ti, así no hubiera ocurrido este accidente –decía Takao llorando, poniendo la mano de Kai en su mejilla mojada–. Perdóname, no quería que nada malo te ocurriera... snif... lo siento –se lamentaba. Kai le dio una pequeña caricia en la cara. Al parecer Takao no se había dado cuenta, así que repitió la misma operación. Vio cómo Takao le miraba–. Kai –le llamó Takao. Kai entonces siguió acariciándole la mejilla y con la otra mano se quitó la mascarilla del oxigeno para hablar.
–Te amo, Takao –le dijo con una pequeña sonrisa y con una voz débil. Kai veía cómo Takao le miraba con cara de felicidad.
–Kai –le nombró Takao acercándose a él hasta abrazarlo, mientras lloraba y sollozaba en voz alta.
–No llores, estoy bien –le susurró para tranquilizar al joven de cabellos azules.
–No vuelvas a asustarme nunca más así –le reprochó el joven de cabellos azules.
–No lo haré –respondió Kai, viendo que el joven de cabellos azules se separaba de él–. Voy a llamar a los médicos –le informó con prisa, mientras se limpiaba las lágrimas.
–Vale –contestó a duras penas.
&&&KaiTakao&&&
Takao salió de la habitación sonriendo, a la vez que corría.
–Takao. ¿Qué ocurre? –preguntó Lorena preocupada al igual que los demás lo estaban esperando en el pasillo.
–¡Kai ha despertado, voy a avisar a los médicos! –les informó corriendo por los pasillos en busca de algún médico.
–¡Te acompaño! –añadió Rei siguiéndolo en cuanto escuchó eso por parte del joven de cabellos azules. Randy y Lorena entraron a la habitación para no dejar al bicolor solo.
Cuando un par de médicos, Takao y Rei entraron a la habitación. Lorena y Randy tenían a Kai abrazado.
–Me vais a asfixiar –susurraba Kai riendo.
–Oye, aquí se supone que es la UCI y no se permite la entrada a más de una persona –explicó uno de los médicos con una sonrisa al comprender la situación y los días de angustias que habían pasados esos chicos–. Dejadnos que lo observemos –pidió el hombre. Randy y Lorena se apartaron para ver cómo lo examinaban–. Has tenido mucha suerte –le dijo el médico a Kai–. No te has roto ningún hueso, sólo tienes unos moratones y heridas que no parecen ser muy graves. Vamos a llevarte a una habitación común.
–Qué bien –contestó Kai mirando a Takao con una sonrisa. El joven de cabellos azules correspondió la sonrisa enseguida. Rei notó eso y vio la cara de felicidad de Takao.
&&&KaiTakao&&&
En una habitación normal asignada por los médicos, estaban sus amigos rusos contándole lo que había pasado. Frente a la cama y sentados en el sofá, estaban Rei y Takao.
–No recuerdo nada –confesó el bicolor intentando recordar.
–Nos has asustado muchísimo –explicó Lorena que estaba junto a Randy a un lado de la cama, de pie.
–Lo siento, no era mi intención –contestó Kai.
–Nosotros nos vamos ya –se despidió Randy–. Cuídate mucho.
–Lo haré –contestó.
–Adiós, Kai –le despidió Lorena dándole un suave abrazo y un beso como era su costumbre.
–Adiós –les despidió viendo cómo los dos salían de la habitación.
–Takao –le llamó Rei. Ambos seguían en el sofá de la habitación sentados. El joven de cabellos azules ahora guardaba las distancias con el bicolor porque Rei estaba ahí.
Miró al pelinegro–. Supongo que también nos vamos, ¿verdad? –comentó el joven de cabellos azules un poco triste.
–No, no es eso –comentó con tristeza poniéndose de pie–. Kai, ahora venimos –le avisó mirándole para después mirar a Takao–. Vamos un momento afuera –le pidió al menor.
Se puso de pie–. Está bien –contestó. Salieron de la habitación hasta el pasillo, donde no había nadie– ¿Qué pasa Rei? –preguntó un poco preocupado.
–Me voy a Estados Unidos –confesó.
–¿Nos vamos tan lejos? –preguntó sorprendido. No habían hablado nada sobre ese tema y ahora sentía cómo se le anudaba el estómago.
–Tú no, me voy yo solo –aclaró.
El joven de cabellos azules le miró fijamente sin comprender aunque sintió algo de alivio por esas palabras–. Pero, ¿por qué?
–Takao, sabes que te amo muchísimo. Pero he decidido dejarte libre.
–¿Libre? Rei yo te quiero mucho –aclaró el menor mirándole.
Rei le acarició la mejilla–. Pero no eres feliz a mi lado –le hizo ver.
–Yo no he dicho eso –contestó con seriedad.
–Pero lo veo en tus ojos. Aunque me cueste reconocerlo, tu sitio no está conmigo, está con Kai. No tenemos los mismos sentimientos el uno por el otro.
–Claro que si los tenemos, yo te quiero –seguía diciéndole.
–Sí, pero como un amigo, no como algo más. Takao, es lo mejor. Así no habrá ningún impedimento para que vuelvas con Kai –le aclaró.
–Pero... –intentó decir al saber que así Rei sufriría de nuevo.
–No digas nada. Sólo despídete de mí, porque ya he sacado el billete de ida y me voy hoy mismo –le informó con pesar, aunque no se lo demostró.
–Lo siento –se disculpó al ver que ya nada podía hacer por su amigo–. Lo intenté, pero... no puedo engañar a mi corazón –le confesó sintiendo que se le formaba un nudo en la garganta.
–Lo sé –contestó el pelinegro abrazándole–. Espero que seas muy feliz con Kai. Sólo deseo que seas feliz –le hizo saber.
–¿Me llamarás? –preguntó el menor correspondiéndole el abrazo.
–Claro que sí. ¿Y tú a mí? –le preguntó, intentando aguantarse las ganas de llorar.
–Claro que sí –le hizo saber empezando a sollozar.
&&&KaiTakao&&&
Kai estaba mirándose el brazo, viendo todos los moratones que tenía en ellos, cuando Takao y Rei entraron a la habitación.
–Enhorabuena –le dijo Rei a Kai, captando su atención, el cual no entendió sus palabras. Rei le cogió la mano y se la estrechó con cuidado de no hacerle daño–. Ahora que tienes una segunda oportunidad, no le hagas sufrir –sonrió–. O te las verás conmigo. Cuídalo muy bien, Takao es un chico genial –decía el pelinegro mirando ahora hacia Takao para ver cómo intentaba aguantarse las ganas de llorar.
–Te echaré mucho de menos –le aclaró Takao sorbiendo el moquillo.
–Yo a ti también, no llores –le pidió dándole un beso en la frente y limpiándole las lágrimas con el dorso de su mano. Takao le dio a Rei un inesperado beso en los labios, haciendo que a su separación, el mayor sonriera–. Ahora me voy más contento –añadió sin borrar su sonrisa, para después mirar a Kai–. Buena suerte a los dos, adiós.
–Adiós –le despidió Kai sin entender nada. Rei salió de esa habitación casi corriendo, ya que le dolía mucho lo que acababa de hacer, dejando solos a Takao y a Kai.
–¿Qué acaba de pasar? –preguntó Kai confundido.
–Qué se va a Estados Unidos, para hacer una vida allí. –le explicó sentándose a un lado en la cama, para estar más cerca del bicolor.
–¿Y te deja aquí solo? –preguntó incrédulo.
–Solo no, me deja muy bien acompañado– anunció.
–¿Ah, sí? ¿Con quién?
–Contigo. Para siempre –le aclaró dándole un beso en los labios que no tardó en ser correspondido.
–Te amo, Takao. Te amo, te amo –le repitió varias veces mientras le abrazaba.
–Ya lo sé –le contestó sonriéndole, correspondiéndole el abrazo–. Yo también te amo, mi amor –dijo dándole un gran beso en el cuello.
&&&KaiTakao&&&
Voltaire llegó a la habitación, viendo cómo su nieto estaba cogido de la mano con el joven de cabellos azules. Al llegar a la habitación de cuidados intensivos como había hecho estos días y encontrarla vacía, se sorprendió. Inmediatamente pensó en lo peor y fue a preguntar al mostrador de información que había sucedido con Kai. Sintió un gran alivio cuando le dijeron que había sido trasladado a una habitación porque había despertado. Desde que Kai estaba en coma, empezó a pensar que de haber seguido su relación con Takao, esto jamás le hubiese sucedido. Había cometido muchos errores a lo largo de su vida, pero éste era el más doloroso de todos.
–Kai, hijo mío –dijo acercándose a él, dándole un abrazo–. Me has tenido muy preocupado –le explicó separándose de él, viendo las mejillas amoratadas de Kai para luego ver cómo la mano de Takao se iba separando lentamente de la de Kai. Voltaire cogió la mano de Kai y la de Takao y las juntó–. Así quedan mucho mejor. Takao, perdóname por todo el daño que te he causado a ti y a tu familia.
–¿A su familia? No entiendo nada abuelo– anunció Kai.
–Soy un hombre despreciable, no merezco estar vivo –reconoció arrepentido.
–¿Tu abuelo no te contó nada? –preguntó el joven de cabellos azules confuso.
–No –contestó el bicolor mirándoles– ¿Qué sucedió?
–Verás –empezó a explicar Takao.
Flash Back
Años atrás…
Kai y su abuelo habían salido de la mansión para dar un paseo andando por la zona. Kai había quedado con su amigo en la vuelta de la esquina. Cuando Kai dobló la esquina, vio a su amigo jugando a la rayuela.
–Hola –le saludó el bicolor– ¿Puedo jugar contigo? –le preguntó sonriente.
–Claro que sí –respondió el chico, tirando la piedra para después saltar.
–Kai –le llamó Voltaire enfadado–. Deja de jugar con ese mocoso –exigió.
–¡Jo! Tu abuelo no nos deja jugar juntos –se quejó el chico, dejando de jugar para mirar al bicolor.
–No le hagas caso –le restó importancia Kai, saltando detrás de él a la pata coja.
–No juegues con ese pobretón –advirtió Voltaire cogiendo del brazo a su nieto y llevándoselo a la fuerza.
–¡Abuelo me haces daño! –se quejó siendo llevado a rastras.
Se fueron a una tienda de chucherías.
–Quédate aquí, quieto –advirtió Voltaire, dejando a Kai en la calle–. Enseguida vuelvo –le hizo saber.
–Vale –respondió Kai dándose la vuelta, viendo como su amigo estaba escondido detrás de una esquina de un edificio. Se sonrieron al verse. Para ellos era como una especie de juego. Kai se acercó hasta su amigo.
–Mi abuelo me va a comprar chucherías, cuando las tenga, las repartiré contigo –le hizo saber.
–¡Qué guay! Muchas gracias –dijo sonriéndole.
–¡Kai!– escuchó que dijo Voltaire a sus espaldas– ¿¡Cómo te atreves a desobedecerme!?
–Pero no lo he hecho, estoy aquí –le hizo ver, viendo la forma en la que su abuelo miraba a su amigo con cada de enfado.
–Otra vez tú –siseó Voltaire mirando enfadado al chico–.Ven con nosotros –le invitó al pensar en un plan que pronto haría que ese mocoso se alejase de ellos por una buena temporada.
–¿De verdad puedo? –preguntó el chico emocionado por poder estar con su amigo.
–Claro que sí –dijo dándose la vuelta, caminando hacia delante–. Seguidme –pidió.
–Jajaja, ¡qué bien! Vamos a estar juntos, amigo –decía Kai. El chico caminaba al lado de Kai y a Voltaire no le gustaba que su nieto se juntara con un niño de esa clase. Vio a un policía muy cerca de ellos. Kai y el chico estaban comiéndose las chucherías juntos, mientras hablaban y caminaban.
–Kai, adelántate y compra más chucherías en ese kiosco que está más adelante –le pidió amablemente.
–¡Qué bien! –Exclamó al ver cómo su abuelo le daba dinero– ¡Gracias abuelo, eres el mejor!
–Venga, corre y ve antes de que cierren –le apresuró–. Yo y tu amiguito nos quedaremos aquí a esperarte.
–Está bien –contestó corriendo.
Cuando Kai desapareció de la vista de ambos miró hacia el chico. El chico estaba de brazos cruzados esperando a su amigo. Voltaire vio cómo varias personas se acercaban caminando por su lado.
–¡Socorro, este crío me ha robado la cartera! –Gritó señalando al chico– ¡Llamen a la policía, ese chico me ha robado! –gritaba levantándole la mano para pegarle. El chico como es natural se apartó– ¡Policía, policía! –gritaba de un lado hacia otro.
–Yo no he hecho nada –explicaba el chico asustado.
–Voy a darte la paliza de tu vida –siseó Voltaire con la voz casi inaudible. El chico sintió miedo al ver cómo Voltaire comenzaba a levantar otra vez la mano para pegarle. Así que empezó a correr.
–¡Yo no he hecho nada! –le repitió corriendo, huyendo de él.
–¡Policía! –gritaba Voltaire. El policía como es natural, al escuchar que lo llamaban se fue corriendo hacia él–. Es ese chico, me ha robado la cartera –le explicaba señalándole al muchacho que corría.
–¡Eh chico no huyas! –avisó el policía saliendo detrás de él.
–¡Yo no he hecho nada! –repetía corriendo hacia la carretera, deteniéndose antes de bajar la cera. Miró asustado como Voltaire y el policía estaban a unos pasos de él, así que sin pensarlo, bajó la cera y fue cruzando la carretera corriendo. Un coche freno a tiempo, pero el chico se asustó tanto que sin mirar, siguió hacia delante y un segundo coche que circulaba en sentido contrario, lo atropelló. Voltaire se quedó asombrado y asustado, no esperaba que nada de eso le fuera a pasar al chico. El policía rápidamente se acercó hasta el chico y llamó a una ambulancia desde su teléfono móvil.
–Abuelo –le llamó Kai a su espalda con una sonrisa– ¿Dónde está mi amigo? –Preguntó acercándose hasta él– ¿Abuelo? –lo volvió a llamar al no recibir respuesta del anciano, miró hacia dónde estaba mirando su abuelo, viendo cómo su amigo estaba tirado en el suelo, lleno de sangre y cómo un policía le estaba tomando el pulso.
–¡No! –Gritó Kai soltando la bolsa de chucherías, cayendo ésta al suelo– ¡Ese es mi amigo! –dijo intentando correr hacia él. Cuando Voltaire escuchó el grito de su nieto y vio que intentaba ir hacia el otro niño, le sujetó de la cintura– ¡Abuelo, suéltame, es mi amigo! –dijo extendiendo la mano hacia delante para intentar alcanzar a su amigo.
–¡Kai, tu amigo está muerto! –aseguró al ver al chico lleno de sangre.
–¡No es verdad! –decía gritando a la vez que lloraba.
Fin Flash Back
–Tenía tanto miedo de que me pegarán, que salí corriendo y no me fijé en que estaba cruzando la carretera sin mirar –explicó Takao con tristeza.
–¿De verdad eres tú? –preguntó Kai sonriéndole a la vez que estaba asombrado por reencontrarse con un amigo que creía fallecido desde hacía años.
–Sí, lo soy. Estuve en coma durante dos semanas, cuando conseguí despertar mi mundo era oscuro.
Flash back
Takao abrió los ojos al escuchar cómo alguien lloraba. Estaba tumbado seguramente en una cama, pero aunque sentía que sus ojos pestañeaban, no podía ver nada.
–¿Mamá? ¿Papá? –les llamó asustado al ver las luces apagadas.
–Estoy aquí cariño –le avisó su madre limpiándose las lágrimas. Desde que su hijo había estado en coma, no quiso despegarse ni un solo momento de la cama. Así que puso una silla junto a ésta mientras Hitoshi, su padre y el abuelo esperaban en la habitación de pie, esperando que algún milagro hiciese al menor despertar.
–¿Dónde? –preguntó Takao mirando a su alrededor.
–Junto a ti, mi vida –dijo cogiéndole de la mano, con una sonrisa. Los demás estaban felices porque por fin Takao había despertado tras el accidente, aunque la emoción les impedía hablar en ese momento.
–Mamá. ¿Por qué está apagada la luz? No puedo ver nada si está tan oscuro –decía sintiendo cómo alguien le apretaba la mano con fuerza. Al escuchar esas palabras, los demás sintieron cómo se les derrumbaba el mundo, comprendiendo de inmediato lo que había sucedido.
–Hijo mío –escuchó Takao que lloraba su madre a la vez que sentía cómo le daban un abrazo.
–Mamá, tengo miedo. No sé dónde estoy, todo está muy oscuro. Enciende la luz para que pueda ver dónde estoy. –le pedía, ya que solamente podía sentir la voz de su madre, pero no verla.
–Lucero mío –decía su madre aferrándose más fuerte mientras lloraba sin control desconsolada.
–Mamá. ¿Por qué lloras? ¿Qué está pasando? ¿Dónde estáis todos? ¿Por qué no encendéis la luz para que os pueda ver?
Hitoshi y su padre estaban al lado de la puerta llorando, aunque intentaban ser lo menos ruidos posibles para que Takao no les escuchase y se pusiese más nervioso. Mientras que el abuelo ahora tenía una mano sobre el hombro de su nuera, mirando a su nieto mientras lloraba también aguantándose las ganas de gritar de la impotencia que sentía en esos momentos.
Fin Flash Back
–Cuando me contaron que estaba ciego, mi mundo se desmoronó por completo. Esa fue la última vez que pude ver a mi padre, a mi madre y a mi abuelo con vida. Fue muy duro para mi perderlos a todos, asistir a sus funerales sin poder echarles una última mirada. Les quería muchísimo a todos. –confesó–. Mi padre pidió un adelanto de tres meses de su sueldo en la empresa en la que trabajaba para poder pagar mis medicinas y comprarme todo aquello que necesitaba. Pero su jefe no quiso pagarle ni a él ni a mi hermano Hitoshi y fueron despedidos. Poco tiempo después, murió por un simple resfriado, porque no tenía suficiente dinero para pagar sus medicinas. Mi abuelo murió de pena de vernos sufrir a todos –seguía contando.
Flash Back
–Mamá –le llamó Takao, sentado en la cama.
–Dime, cariño –respondió ella dándole un beso en la frente.
–Prométeme que tú no te vas a morir, porque te necesito a mi lado mami. Y también Hitoshi. No nos dejes nunca mamá.
–No cariño, no lo haré –decía la madre angustiada, pero no quería que su hijo lo notase.
Fin flash back
–Mi madre murió tres meses después por una enfermedad. Me juré a mí mismo que cuando creciera encontraría al hombre que nos destrozó la vida y le haría pagar por todo el daño que nos había hecho.
–Lo siento, Takao –se disculpó Voltaire sintiendo un nudo en su estómago–. No sabía que os estaba haciendo tanto daño. Y todo por mi maldita codicia. –reconoció –. Ojalá pudiera echar el tiempo atrás y pagar todos los errores que he cometido –confesaba.
Flash Back
Tocaron la puerta del despacho de su oficina. Tan pronto le indicaron que pasase, así lo hicieron–. Señor Voltaire –dijo un hombre, cuando estuvo frente al anciano, junto a un niño.
–¿Qué quieres? –preguntó sin dejar de firmar unos documentos.
–Me llamo Tatsuya Kinomiya y este es mi hijo, Hitoshi Kinomiya –se presentó.
–¿A qué habéis venido? –preguntó el hombre, cortando las presentaciones.
–Verá señor, necesito que me dé un adelanto de tres meses de mi sueldo. Mi hijo pequeño tuvo un accidente y está mal –confesó con tristeza.
–¿Y? –preguntó mirando a ambos. Insinuando, que eso no tenía que ver con él.
–Necesito ese dinero para sus medicinas –se atrevió a decirle.
–No puede ser –contestó rotundo.
Al escuchar eso, el hombre enarcó una ceja–. Pues entonces, deme el cheque de este mes –continuó al saber que su jefe no era una persona tratable.
–De eso nada –sentenció con calma de forma arrogante.
–Pero señor, ese dinero me hace muchísima falta.
–¿Es que estás sordo? –sonrió–. No pienso darle ese dinero, la empresa está pasando por una mala racha, es más, estoy considerando en despedir a muchos trabajadores. ¿Cómo era su nombre?
–Tatsuya Kinomiya.
–¿Y el de su hijo? –preguntó interesado.
–Hitoshi Kinomiya.
–Está bien. Están despedidos –anunció tranquilamente, sin dejar de mirar a ambos con seriedad.
–¿Qué? Pero señor. Al menos págueme lo que nos corresponde a mí y a mi hijo por nuestro trabajo en esta empresa.
–Claro, lo haré más adelante –sonrió maliciosamente–. Ahora iros de aquí antes de que les diga a los de seguridad que os echen a patadas –les informaba haciendo un gesto con la mano que les invitaba a marcharse.
Miró a su hijo el cual estaba preocupado. Si los dos estaban despedidos, ¿de qué iban a vivir?–. Pero mi hijo no tiene culpa de...–intentó explicarse, pero el anciano no le dejó.
Se levantó del sillón y golpeó la mesa con ambas manos– ¡No me importan sus hijos, lárguese! –ordenó perdiendo la paciencia.
Fin Flash Back
–Abuelo, ¿cómo pudiste hacerles eso? –preguntó Kai decepcionado de su abuelo.
Éste se había sentado en una silla que estaba junto a la cama, ya que Takao estaba frente a él, sentando sobre la cama, al lado de Kai–. Ni yo mismo me lo explico. Cuando eres rico, piensas que el dinero es lo más importante. La empresa no estaba pasando por ningún momento duro, pero estaba a punto de ser detenido por la policía cuando ese hombre llegó y me pidió dinero. Cuando la ambulancia llegó para intentar reanimar a Takao, ese policía me hizo tomar declaración en comisaría de cómo había sido el robo y me prometió que me devolvería aquello que me habían robado. Ellos pronto descubrirían la verdad, cuando vieran que en realidad el niño no tenía ninguna cartera encima. –guardó silencio unos segundos al recordar todo aquello, para después continuar–. No tenía la cabeza despejada para pensar con claridad. Lo único en que pensaba era que el dinero me haría falta para poder irnos muy lejos de allí. Lo siento, Takao. Sólo soy un viejo ruin y desquiciado –decía bajo la atenta mirada del joven de cabellos azules.
–Ahora entiendo porqué Takao me dejó –dijo el bicolor, comprendiéndolo todo tras saber la verdad.
–Takao –le nombró Voltaire llamando la atención del menor que hacía unos minutos estaba puesta en Kai–. Lo que te conté acerca de Irina, no era verdad. Mi nieto nunca te decía que te amaba o que te quería, por culpa de mis enseñanzas.
El joven de cabellos azules buscó la mirada del bicolor y éste no tardó en explicarse–. Entre yo e Irina no hubo más que un simple beso cuando yo era pequeño y no significó nada para mí. Te lo dije hace tiempo, fue la chica que te conté que me besó –sonrió–. Debí de decirte que se llamaba Irina.
–Ya no importa –aclaró el joven de cabellos azules acariciándole la mano a Kai, pero sintiendo un gran alivio tras saber la verdad.
–Takao –le llamó el anciano–. Yo nunca he sido tan malvado –reconoció–. De joven era igual de cariñoso que mi nieto, pero perdí a mi mujer cuando ella era muy joven. Eso me destrozó la vida y parte de mi ser y más cuando los padres de Kai murieron. Estaba enfadado con el mundo por ese castigo –hizo una breve pausa–. No quiero que Kai pase por el sufrimiento que yo pasé. Por eso lo he estado pensando y... me encantaría tener un nieto más en la familia –agregó con una sonrisa tierna y sincera.
–¿Lo dice de verdad? –preguntó Takao con una sonrisa.
–Nunca he hablado tan enserio. Tú eres la verdadera felicidad de mi nieto. Sólo le veo esa sonrisa de felicidad cuando está junto a ti.
–Gracias por aceptarme en su familia, señor –agradeció el menor.
–No me digas señor. Mejor llámame abuelo– le dio permiso.
–Lo haré. Gracias, abuelo –mencionó de forma tranquila, poniéndose de pie para darle un abrazo, el cual Voltaire correspondió gustoso. Kai estaba contemplando esa escena muy feliz.
–¿Estás de acuerdo, Kai? –preguntó Voltaire mirándole con una sonrisa.
–Claro que lo estoy. Eres el mejor, abuelo –añadió Kai, viendo a su abuelo ponerse de pie y sentir cómo le daba un beso en la frente.
–Ahora os dejo un momento a solas. Tendréis que contaros muchas cosas y estando yo delante, sé que a Takao le dará vergüenza. Estaré en el pasillo –les informó antes de salir de la habitación.
Una vez solos, el joven de cabellos azules se acercó al mayor– ¿Cómo era esa frase que me dijiste nada más despertarte? –le preguntó haciéndose el desmemoriado.
–Te amo, Takao –le volvió a decir sonriéndole.
–Yo también a ti –se agachó, dándole varios besos en los labios–. Te he echado mucho de menos, Kai.
–Yo lo he pasado fatal sin ti –confesó Kai abrazándole con cuidado, ya que todavía estaba adolorido.
Continuará...
&&&KaiTakao&&&
Perdón si hay fallos, jejeje.
Gracias por sus reviews a:
Takaita Hiwatari
Traky
Wuonero
Espero que os haya gustado este capi. Ya creo que quedó aclarado lo que pasó en el pasado. Si no ha sido así preguntadme lo que queráis que yo os lo responderé encantada. Please, no olvidéis dejarme vuestros reviews. El próximo capi es el último y advierto que tiene Lemon.
Eso es todo por ahora, cuidaos mucho, xao.
