Espero que te guste Takaita Hiwatari, ya que éste es el último capi. Disfrútalo hermanita.
Pareja: Kai&Takao
Advertencia: Lemon
"Pensamientos"
–Diálogos.
AMOR CIEGO
–Kaily Hiwatari–
Una Nueva Vida
Continuación...
&&&KaiTakao&&&
Siete meses después...
Aunque Takao le había robado todas sus posesiones a Voltaire para enseñarle lo que se sentía al ser pobre, decidió que al regresar con Kai, lo iba a devolver todo. Pero Voltaire se negó, ya que era su castigo merecido por lo que hizo. Además, aunque decidiera quedarse todas sus posesiones de nuevo, serían para Kai en un futuro y su futuro en estos momentos era Takao. Así que ese sería el regalo adelantado para sus dos nietos. Eso sí, la mansión mientras estuviese vivo, le pertenecería a él.
Takao estaba hablando por el móvil con Rei en el balcón del apartamento del bicolor. Voltaire y Kai estaban hablando en el comedor, sentados a la mesa. En cuanto su abuelo silenció, Kai miró a Takao, a través de la puerta acristalada mientras sonreía.
–Estás muy feliz –anunció Voltaire mirando a su nieto.
–Sí, lo estoy. Vivo con mi pareja en mi apartamento, trabajamos los dos juntos y nos amamos mucho –respondió mirando a su abuelo.
–Me alegra verte así de feliz –anunció, cogiendo la mano del bicolor que estaba sobre la mesa, para darle un pequeño apretón y luego soltarla–. Creo que ya me voy –avisó poniéndose de pie.
–¿Tan pronto? –preguntó el bicolor poniéndose en pie.
–Sí. –confirmó, viendo que por detrás de su nieto, se acercaba el menor.
–Lo siento, ya estoy aquí –avisó Takao con una sonrisa, entrando al comedor– ¿De qué hablabais? –preguntó poniéndose al lado de los dos.
–El abuelo dice que se va –le informó Kai.
–¿Tan pronto? –preguntó Takao confundido.
–Sí –volvió a responder el anciano, ésta vez a Takao.
–Quédate a cenar –le propuso–. Yo no te prometo cocinar gran cosa, pero Kai cocina muy bien –afirmó el joven de cabellos azules.
–Os lo agradezco, pero me voy ya. Mañana volveré para visitaros, ¿de acuerdo?
–Está bien –respondió Takao–. Buenas noches, abuelo –le despidió dándole la mano en señal de despedida.
–¿La mano? –preguntó mirándole–. Dame un abrazo, futuro nieto –agregó Voltaire abriendo los brazos de par en par, abrazando a Takao, imitando el gesto con Kai.
–Buenas noches, portaros bien –les advirtió sonriendo mientras se iba hacia la puerta, saliendo de allí.
–Oye, Kai –le llamó el menor.
–¿Qué?
–¿Qué quiere decir tu abuelo con, portaros bien? –preguntó sin entender la frase.
–Ah, eso –dijo sonrojándose.
–¿Por qué te sonrojas? –preguntó mirándole de más cerca.
–Yo no estoy sonrojado –contestó mirando hacia otro lado.
–Anda, cuéntamelo –pidió poniendo cara de niño inocente.
–No sé cómo explicártelo –sonrió–. Olvídalo mejor.
–¡Jo! Me vas a dejar con la intriga –se quejó Takao cruzándose de brazos.
–Es que me da vergüenza decirte lo que significa, no te enfades –le explicó Kai poniendo sus manos en la cintura del joven de cabellos azules.
–¿Por qué? ¿Es algo malo?
–Bueno, no exactamente.
–Dímelo –le rogó abrazándole, besándole el cuello. Se separó un poco de Kai, cogiéndole la mano para guiarle hasta el sofá y una vez allí, sentarse–. Venga Kai –pedía dándole un beso en los labios, mientras se recostaba en el sofá. Kai bajó hasta el cuello del joven de cabellos azules, donde comenzó a besarle de manera tierna. El joven de cabellos azules le acariciaba la espalda a Kai, dejándose llevar por lo que sentía. Kai bajó su mano hasta el abdomen de Takao y comenzó a meter la mano dentro de la camisa del joven de cabellos azules, acariciándole el estómago. Cuando el bicolor cayó en la cuenta de lo que iba a hacer se separó de Takao, sentándose en el sofá.
–Kai, ¿qué te pasa? –le preguntó Takao sentándose también en el sofá.
–No es nada –respondió sonrojado a más no poder–. Lo siento –se disculpó.
–¿Por qué? –preguntó sin comprender porqué su novio se disculpaba con él.
–Porque a lo mejor pensabas que estaba intentando aprovecharme de ti –le explicó.
–¿Qué? –sonrió–. No sé exactamente qué quiere decir eso, pero si lo dices por las caricias en mi estómago, me estaban gustando mucho –aclaró.
–Takao –le llamó mirándole–. Tú sabes perfectamente que cuando una pareja se va a la cama es para hacer algo más que dormir, ¿verdad? –le preguntó, ya que no sabía hasta donde llegaba la inocencia del joven de cabellos azules.
–¿A qué te refieres? –preguntó enarcando una ceja.
–Pues a que hacen el amor por las noches –concretó.
–Sí –afirmó con sentido– ¿Eso que tiene que ver con nosotros?
–Takao, sabes que los homosexuales pueden hacerlo también, ¿verdad?
–¿En serio? –preguntó asombrado–. No lo sabía –sonrió–. Pero ahora que lo sé, podemos empezar a hacerlo –comentó con vergüenza.
–¿Sabes cómo hacerlo? –le preguntó, sintiendo cómo sus mejillas ardían.
–Jajaja, no tengo ni idea. Pero supongo que tú si sabes cómo es y me enseñarás –comentó restándole importancia al asunto.
–Jajaja. Me hago una idea, pero tampoco sé cómo se hace.
–¿Y entonces qué vamos a hacer? –preguntó interesado.
–Yo tengo una idea –anunció Kai.
&&&KaiTakao&&&
–Espero que estés contento –decía Kai metiendo una cinta en el video–. Me han llamado pervertido en el video club al que he ido.
–La idea fue tuya –decía Takao entre risas.
–En ésta cinta, sale todo lo referente a lo que nosotros no sabemos –le explicó Kai acomodándose en el sofá con Takao, dándole al play con el mando–. Espero que nos sirva.
&&&KaiTakao&&&
Takao estaba boquiabierto con lo que estaba viendo. Kai lo miraba de vez en cuando sonrojándose, al imaginar cuantas de esas cosas le podría hacer a su joven de cabellos azules. La cinta acabó y Takao miró a Kai.
–Así que eso es lo que se hace –comentó el joven de cabellos azules sorprendido.
–Sí.
–Parecía que era algo doloroso, ¿no?
–No lo sé, supongo que al principio lo será, pero después será algo diferente. Lo investigaremos más adelante –comentó para tranquilizar al joven de cabellos azules.
–Claro, ya es un poco tarde. Tenemos que cenar –le recordaba, viendo cómo el mayor se levantaba del sofá para dirigirse hasta dónde estaba el video.
–Sí, mañana devolveré la cinta al video club –aclaró sacando la cinta del video para meterla en su carcasa y dejarla sobre el video.
&&&KaiTakao&&&
Takao y Kai se metieron en la cama, bien abrigados, mirándose uno al otro.
–Oye, ¿cómo está Rei? –le preguntó el bicolor a su chico.
–Está muy bien, le pagan muy bien en su nuevo trabajo, ¿y adivina qué? –preguntó sonriendo–. Desde hace un mes está saliendo con un chico. Se llama Max Mizuhara, dice que es un chico muy dulce y que está muy enamorado de él.
–Me alegro por él –contestó.
–Yo también. Lo echo mucho de menos a él y a mi familia.
–Pues muy pronto los verás –comentó.
–¿Van a venir? –preguntó el joven de cabellos azules contento.
–No, vamos a ir nosotros a verles. Ya tengo ganas de ver a mi sobrino Takao, a mis cuñados y al futuro sobrino –anunció Kai acariciándole la mejilla.
Takao sonrió al recordar que su cuñada de nuevo iba a tener un hijo y saldría de cuentas pronto, pero algo le preocupó de repente– ¿Y qué pasa con el hospital?
–Bueno, ya soy médico. Así que me puedo tomar mis vacaciones. ¿Te gusta la idea?
–Me encanta la idea. Aunque tu abuelo estará un poco solo aquí.
–Eso es verdad, pero piensa que él nos tiene aquí todos los días y ellos no.
–¿Y cuando nos vamos? –preguntó, esperando la respuesta del mayor.
–¿Qué te parece dentro de tres días?
–Me parece genial. Me he enamorado del hombre más maravilloso que hay en la tierra –dijo dándole un sonoro beso en los labios–. Te amo –confesó sonriéndole.
–Yo también a ti. Te amo mucho, mucho, mucho –repetía abrazándole–. Buenas noches –le despedía juntando su frente con la del menor, cerrando los ojos.
–Buenas noches –le contestó, cerrando los ojos también.
&&&KaiTakao&&&
Al día siguiente...
Kai estaba terminando de ducharse y Takao estaba en la habitación esperándole con un albornoz puesto.
Kai se enrolló la toalla en la cintura al dar por finalizada su ducha. Él pensaba que Takao estaba en el balcón, regando las plantas, así que se fue hacia la habitación. Se sorprendió al encontrar al joven de cabellos azules sentado en la cama con el albornoz puesto.
–Pensaba que estabas regando las plantas –confesó Kai sonrojándose al echar una mirada al joven de cabellos azules.
–Me parecía más interesante estar aquí, aunque también están regadas –aclaró Takao fijándose en el pecho descubierto de Kai. Miró la toalla que tenía Kai enrollada en su cintura y se sonrojó.
Kai se dio la vuelta sonrojado, se dirigió al armario y buscó algo de ropa para ponerse– ¿Qué haces con el albornoz puesto? –le preguntó el bicolor por curiosidad.
–Ah, es que me ha dado frío –contestó el menor.
–Qué raro, estamos en verano –decía mirando entre las perchas.
–Jajaja, ya lo sé –comentó con torpeza– ¿Y tú qué haces?
–Buscando ropa para vestirme.
–Oh, déjalo –dijo poniéndose de pie, acercándose a él por detrás.
–¿Por qué? Si lo hago me quedo desnudo –comentó Kai con una sonrisa.
–Mejor –comentó Takao abrazándole por la cintura, dándole un beso en la espalda al bicolor–. Así ahorramos tiempo.
–¿Para qué? –preguntó sin comprender dándose la vuelta.
–Para lo que surja –le hizo saber besándole y guiándolo hasta la cama, recostándose en ella mientras le acariciaba al bicolor la espalda. Kai sentía cómo su miembro despertaba con cada caricia del joven de cabellos azules. Takao se desató el nudo del albornoz y Kai no dudó en meter su mano dentro del albornoz. Kai abrió los ojos y comprobó que el pecho de Takao estaba desnudo, así que se separó un poco de él.
–¿No tienes ropa debajo? –le preguntó Kai.
–No. –contestó Takao sonrojándose–. Ya somos dos, no creo que ahí debajo lleves mucha ropa –agregó sonriéndole. Se abrió el albornoz del todo para que Kai viera que solo estaba en bóxer–. Kai... quiero intentarlo –le propuso con algo de vergüenza.
–¿Estás seguro? –preguntó al comprender a que se refería el menor.
–Segurísimo –contestó con seriedad.
–Sólo prométeme algo. Si en algún momento te duele demasiado o te hago daño, dímelo y lo dejamos –le informó acariciándole la mejilla.
–Te lo prometo –dijo cogiendo la mano de Kai y besándola.
–Está bien –contestó Kai volviéndolo a besar.
Takao se quitó el albornoz en cuanto su posición cambió, quedándose solamente en bóxer. Comenzó a besarle el pecho a Kai y a mordérselo con delicadeza y suavidad, escuchando cómo Kai respiraba cada vez más fuerte. Se besaban y abrazaban apasionadamente, dejándose llevar cada uno por lo que sentía por el otro. Al cambiar de posiciones, Kai le bajó lentamente a Takao los bóxers. Takao no se quedó atrás y en cuanto Kai se acercó lo suficiente a él, le dio un tirón a la toalla, tirándola al suelo. Kai sonrió mientras seguía con lo que hacía. Le besó en los labios para después ir bajando lentamente hasta el miembro de Takao, haciendo un camino de besos hasta el. Comenzó a metérselo en la boca para chuparlo y darle pequeños besos en la punta. Escuchaba cómo Takao intentaba aguantarse las ganas de gemir. Dejó lo que estaba haciendo y levantado la cabeza, mirando hacia él.
Lo vio sonrojado, se acercó hasta sus labios y comenzó a besarlo. Takao adoptó una postura más cómoda para él, abriéndose de piernas y flexionando las rodillas. Cogió la mano de Kai y la fue besando hasta llegar a sus dedos, donde se metió tres de ellos en la boca, ensalivándolos bien, dándole a entender a Kai que podía empezar. Kai le miraba a los ojos, viendo cómo Takao le sonreía esperando a que empezara.
Kai le dio un fogoso beso en los labios, para meterle poco a poco uno de los dedos en su entrada, haciéndole pequeños círculos. Kai le observó fijamente, intentando encontrar algún signo de dolor, pero no lo encontraba. Takao seguía sonriéndole. Kai le besó el cuello, a la vez que le introducía el segundo dedo. Takao se mordía el labio para no gritar o quejarse por el dolor. Cuando Kai le miró, Takao seguía sonriéndole mientras le besaba en los labios.
Kai le introdujo el tercer dedo poco a poco, mirando la expresión de Takao. Ésta vez el joven de cabellos azules sonreía, pero tenía sus ojos cerrados. Takao sentía cómo las lágrimas querían salir de sus ojos por el dolor que sentía.
–Takao, abre los ojos –le pidió el mayor. Takao negaba con la cabeza–. Takao, te estoy haciendo daño. ¿Verdad? –preguntó preocupado.
–No –contestó abriendo los ojos–. No es eso.
–¿Cómo que no? Takao, estás a punto de llorar. –respondió al ver que sus ojos estaban muy brillantes.
–Pero no es por esto, en serio, se me ha metido algo en el ojo. Ni siquiera me estoy enterando de la introducción.
–Takao –le llamó con evidencia.
–Eh –dijo poniéndole ambas manos en las mejillas, para darle un sonoro beso–. Estoy bien, de verdad. Por favor, sigue.
–Está bien –respondió el bicolor sacándole los tres dedos de la entrada, para ponerse en posición e ir metiéndole poco a poco el miembro en la entrada.
–Mph –se quejó Takao agarrándose a la sábana muy fuerte, dejando caer una lágrima por su rostro.
–Takao –le llamó preocupado–. Se acabó, te estoy haciendo daño, vamos a dejarlo –le hizo saber, preparado para sacar su miembro de la entrada, pero el joven de cabellos azules le detuvo.
–No –respondió Takao rápidamente, cogiéndole las mejillas con ambas manos–. Tú mismo dijiste que sería algo doloroso, pero que con la práctica sería algo distinto. Kai, es normal que me duela, es la primera vez que intento hacer esto. Seguro que al principio duele pero después ese dolor se irá, estoy seguro –le explicaba con seguridad.
–Entiéndeme, no quiero hacerte daño –le hizo saber limpiándole con una mano la lágrima que resbalaba por su mejilla, para acariciársela después–. Te amo.
–Y yo a ti, por eso quiero intentarlo. Los chicos de la cinta parecían que les iba muy bien cuando lo hacían –comentó con una sonrisa para tranquilizarle.
–Tienes razón –contestó Kai besándole, profundizando el beso, a la vez que le acariciaba los muslos con profundas caricias. Takao le besaba y le abrazaba con desesperación. Kai decidió moverse poco a poco dentro de él.
Takao subió sus manos por lo alto de su cabeza, tocando los barrotes de la cama. Los agarró con fuerza, empezando a respirar con ansiedad, mientras él se empezaba a mover también. Kai lo miraba a los ojos, viendo cómo Takao empezaba a sonrojarse y a sonreírle.
–Más deprisa, Kai –le pidió el menor.
Kai obedeció la petición de su joven de cabellos azules y empezó a moverse más deprisa dentro de él a la vez que lo besaba. Takao soltó una de sus manos de los barrotes, acariciándole la nuca a Kai, mientras con la otra mano apretaba el barrote con fuerza. Takao jadeaba de placer por las penetraciones de Kai.
–Kai, sigue, no pares ahora –añadió Takao sonriéndole y jadeando de placer. Kai jadeaba también de placer, quería sentir el cuerpo de su joven de cabellos azules más apegado al suyo. Así que soltó la mano de Takao del barrote y cogiéndole ambas manos, lo levantó, abrazándolo muy fuerte mientras seguía moviéndose. El joven de cabellos azules le besaba el cuello y le hacía caricias profundas en la espalda. Kai jadeaba más fuerte sintiendo cómo el clímax estaba a punto de llegar. Se abrazó más a su joven de cabellos azules, acariciándole su cabello.
El momento llegó y Kai dejó escapar su esencia dentro de Takao. Inmediatamente uno buscó la mirada del otro, sonriéndose de forma cómplice y besándose tiernamente. Kai comenzó a recostar al joven de cabellos azules otra vez en la cama. Sacó el miembro del interior del cuerpo de Takao y se tumbó a su lado, acariciándole la mejilla. Takao le imitó el gesto.
–Ha sido increíble –comentó Takao sonriéndole.
–¿Te ha gustado? –le preguntó el bicolor, adoptando una posición mejor en la cama, poniéndose de lado.
–Me ha encantado –comentó, imitándole el gesto.
–Pues no pienses que he terminado contigo, todavía nos queda la noche entera por delante. Sólo espera a que recupere el aliento –dijo acercándose a él, para darle un beso rápido e intentar regular su respiración–. Te amo, nunca dudes sobre eso.
–No lo haré, te lo prometo.
–¿Recuerdas la frase que dijo mi abuelo el otro día y que no entendías?
–Sí, no me dijiste el significado.
–Significa... –decía a la vez que se lo decía en el oído.
–Jajaja. Vaya, no me imaginaba eso –comentó Takao sonrojado.
–Creo que ya puedo respirar mejor –comentó dándole un beso a Takao, bajando lentamente hasta la entrepierna.
–Kai –le llamó –¡Ah! –Gimió al notar cómo su novio le besaba y le chupaba su miembro –No pares.
&&&KaiTakao&&&
A la mañana siguiente Kai estiraba los brazos sobre el colchón esperando encontrar el calor de joven de cabellos azules. Abrió los ojos lentamente, viendo que su joven de cabellos azules no estaba en la cama.
–¿Takao? –preguntó, cuando sintió unos brazos rodearle la cintura.
–Hola –le saludó medio adormilado–. Buenos días.
–¿Qué haces en ese lado de la cama? Que yo recuerde anoche estabas a este lado –comentó Kai dándose la vuelta, abrazándole.
–Sí, pero esta mañana fui al servicio y cuando regresé tú ya estabas en mi lado, así que me puse aquí –comentó poniendo su cabeza sobre el pecho del bicolor, sintiendo las caricias que éste le daba.
–¿Y has dormido bien?
–Muy bien, anoche fue la mejor noche de mi vida –comentó Takao acariciándole el pecho.
–La mía también –le hizo saber el bicolor entrelazando su mano con la del joven de cabellos azules para llevársela hasta sus labios y besarla.
–¿Sabes? Por primera vez en mi vida agradezco el haber sido un chico invidente.
–¿Por qué? –preguntó Kai sin comprenderle.
–Porque gracias a eso nuestros caminos volvieron a cruzarse y ahora soy el chico más feliz del mundo –confesó.
–Creo que estábamos destinados uno al otro, Takao. Desde que te vi por primera vez y te conocí, no podía dejar de pensar en ti.
–A mi me pasaba igual –sonrió–. Aunque haya estado ciego todo este tiempo eso no me ha impedido ver la persona que hay en ti y enamorarme de nuevo.
–¿De nuevo?
–Sí, antes lo estaba, desde pequeño. Pero creo que ni yo mismo lo sabía. Hasta hace unos meses no me había dado cuenta.
–¿Ah, sí? ¿Y de quién? –preguntó fingiendo enfado.
–De ti –contestó con naturalidad–. Te amo, Kai Hiwatari –agregó levantando la cabeza para mirarle con una sonrisa.
–Yo también te amo, Takao Kinomiya –le respondió el bicolor recibiendo un beso del menor que fue correspondido con gusto.
&&&KaiTakao&&&
FIN
Bueno ya veis, Voltaire se arrepiente de todo lo que le hizo a Takao, finalmente se da cuenta de que la felicidad de su nieto está junto a Takao y lo acepta como su nieto. Randy y Lorena siguen siendo la parejita feliz. Y Rei ha encontrado a su media naranja en Estados Unidos. Le dejó el camino libre a Takao para que pudiera volver con su verdadero amor. Eso es querer a alguien. Aunque Takao arruinó a la familia de Kai, quitándole la empresa y demás, fue sólo para darle una lección a Voltaire para que sintiera lo que era ser pobre. Con el paso del tiempo intentó devolvérselo todo a Voltaire, pero Voltaire se negó ya que todos sus bienes el día que muriera iban a ser para sus dos nietos, como les llamaba ahora él. Hitoshi y Karina estaban muy felices por Takao y por Kai. Se alegraban de que todo les fuera bien, y además Takao júnior iba a tener otro hermanito. Takao se sentía el hombre más dichoso del mundo por poder volver a ver y por estar con su futuro marido, viviendo en la misma casa y trabajando junto a él.
Gracias por sus reviews y apoyo a:
Takaita Hiwatari
Senshi Hisaki Raiden
Ari–Yuna
Traky
Wuonero
Quimera o Quimera Dreams (como prefieras)
Onnakitsune
Águila Fanel
Takao Hiwatari
Natal
Nancy–Hiwatari–17
Mairena Hiwatari
Espero que la historia os haya gustado y que no olvidéis dejarme vuestros reviews. Da igual el tiempo que haya pasado desde su actualización yo los leeré encantada.
Cuidaos mucho y hasta siempre.
