Capitulo 2 'Primeras Impresiones'
La primera impresión siempre es la más importante, y aunque no se debe juzgar un libro por su portada, esa primera vez nunca se olvida. Así fue la primera vez que Kadma Snape Halliwell pisó Hogwarts, antes de que cumpliera los 11 años, antes de que recibiera su carta de bienvenida, antes de que supiera en qué casa la sortearía el Sombrero Seleccionador, la pequeña Kadma de tan solo 6 años acompañó a su padre al trabajo.
-Pero cariño, dónde la dejaré?
-Por favor Severus, si controlas a adolescentes que nadie querría tener, cómo es posible que no quieras llevar a Kadma?
-Es diferente Prue, ella es mi hija… no puedo tratarla así en frente de los alumnos
-No te estoy diciendo que la lleves a las clases
-Pero… y si escucha algo?
-Como qué? No creo que a nuestra pequeña le importe mucho las habladurías con lo mucho que ama a su papi –y le dedicó a su marido una mirada que era infalible
-Oh… muy bien, pero te haré responsable de lo que sea que pase
-Qué puede pasar? Solo que nuestra hija les enseñe a tus alumnos a preparar una adecuada poción revitalizante
Con esto, Prudence salió apresurada a atender sus asuntos y dejó a padre e hija solos en casa. Kadma ya había escuchado toda la conversación y se sentía bien de lo orgullosa que su madre estaba de ella, pero al mismo tiempo la embargó una duda. Por qué su papi no la quería llevar al colegio? Qué podría escuchar ella que fuera tan malo? Ya era una niña grande y sabía cuidar de ella misma, tal vez ese era el momento de demostrárselo. Kadma salió de su escondite muy inocentemente como si no supiera nada de lo ocurrido.
-Papi! Listo?
-Cómo? Ya tan pronto? –una risita salió de la pequeña como creyendo que era demasiado obvio
-Si, mami me dijo que me llevarías contigo a Hogwarts
-Mmm, así que esto era un complot –la mirada en Snape era traviesa, como siempre que bromeaba con su hija
-Algo así, pero no en contra tuya… mas bien de tus alumnos
-De mis alumnos? Cómo es eso?
-Mami dice que los pondré en ridículo con la buena mano que tengo para las pociones, qué dices? Me dejas darles unas lecciones?
-Ah! Vaya! Es eso… -con una sonrisa picara terminó –claro que si mi pequeña, pero solo en la clase que yo te diga, si? Vamos, el Colegio espera.
Llegando a la puerta del colegio Snape llamó a la puerta, Filch el conserje abrió y recibió al profesor junto con su hija, a Kadma no le hacía mucha gracia ese hombre, se veía que era de cuidado, y la mirada de la gata que cargaba le daba miedo, y eso ya era mucho, porque Kadma era una amante de los gatos, desde hacía tiempo quería uno pero no lo había podido tener aún. La niña siguió a su padre hasta su aula en las mazmorras del castillo, ahí Snape preparó las instrucciones de su siguiente clase y luego llevó a Kadma a la habitación contigua, su despacho.
-Quédate aquí un rato si pequeña? Solo es una clase con quinto grado, no tardaré mucho
-Pero tú me dijiste…
-Ridiculizarás un poco a los de segundo, si? A ellos les toca una poción de sueño… esa te sale muy bien
-De acuerdo –Kadma se cruzó de brazos como diciendo que la verdad no estaba muy de acuerdo, pero no le quedaba de otra
-Esa es mi niña… ahora vuelvo, tengo que arreglar algo antes de que lleguen los alumnos
-Y luego puedo ir al campo de quidditch?
-Lo pensaré… depende que tan bien salga esa poción
-Entonces pasaremos toda la tarde ahí –una sonrisa enorme llenaba el rostro de la pequeña
-Me gusta la confianza que tienes en ti misma, ahora vuelvo
Y salió de su despacho dejando sola a Kadma, ella era una niña curiosa, y algo inquieta, siempre le gustaba estar averiguando las cosas, leyendo los libros de su padre, le apasionaba el quidditch y las pociones, decidió que no haría mas que jugar con su pequeño gatito que había llevado, ese gato era muy especial para ella, era el único juguete que nunca soltaba, era aun más querido que su escobita voladora, Mikey, un gatito negro de peluche con unos hermosos ojos grises había estado con ella desde siempre, por eso lo había llevado en esa primera vez al colegio.
-Mikey… dónde estás gato travieso… Mikey? –no estaba por ningún lado en el despacho, no podía perderse, Kadma empezaba a desesperarse, miraba una y otra vez la puerta que daba al salón de clases –No, papi dijo que me quedara aquí… pero, y si esta ahí? Y si alguien lo encuentra y se lo lleva? Nadie puede tocar a mi Mikey –Así que abrió la puerta y echó un vistazo al salón vacío, ahí estaba su fiel amigo, sobre el escritorio de su papi vigilando el lugar –Ahí estas pequeñito…
Miró hacia la puerta algo dubitativa, entonces caminó sigilosamente hasta donde su amiguito y lo tomó con sus manitas, le dio un gran abrazo –No vuelvas a hacerlo –le susurró al animal; un barullo se escuchaba del otro lado de la puerta y cuando se disponía a regresar al despacho, esta se abrió, un grupo de alumnos entraron a ocupar sus lugares entre las filas, todos sacaban sus libros de pociones y sus calderos, Kadma se había ocultado bajo el escritorio antes de que nadie pudiera verla, pero ahora, cómo regresaría al despacho? Su padre la iba a ver ahí, no quería hacerlo enojar, lo mejor sería quedarse ahí sin hacer ningún ruido y cuando tuviera la oportunidad atravesaría el salón hasta donde se supone que debería estar. Enfrente del escritorio había un resquicio por donde la niña podía ver que era lo que pasaba en el salón, qué era lo que los alumnos hacían y hasta la pizarra, miraba a cada uno de los chicos y chicas que se alistaban para su clase, había uno gordito que parecía muy nervioso, junto a el un pelirrojo alto y con cara de desesperación, al lado una niña con espeso y abundante cabello castaño leía su libro de texto, y en la orilla, casi se podría decir que oculto, estaba un muchacho de ojos verdes y cabello negro y despeinado, usaba gafas y tampoco parecía muy contento en esa clase. Entonces, la puerta se abrió y entro Severus Snape, con su ondeante túnica negra, parecía enojado, quién lo habría hecho enojar? Sus pasos resonaban en las paredes, todos lo miraban muy serios, cuando llegó hasta el frente de todos, Snape solo dijo
-Ya les di la teoría de esta poción la clase anterior, las instrucciones –agitó su varita –están en la pizarra, pueden empezar, al terminar la clase revisaré sus avances, no espero que la terminen, pero quiero ver algo decente dentro de una hora
Justo cuando Snape se dirigía a su escritorio, un chico del otro lado de la mazmorra lo llamó, Kadma quería ver quien era, pero la túnica de su padre le tapaba la vista
-Disculpe profesor, pero estuve ausente la clase anterior porque la profesora Umbridge me mando llamar y…
-No hay problema señor Malfoy, por esta clase creo que puede copiar los apuntes de sus compañeros, pero la próxima no hay excusa
-Gracias profesor
Cuando Snape se movió de donde estaba y se sentó detrás del escritorio sin mirar (e ignorando a la niña) Kadma pudo ver quién había hablado, era un muchacho muy guapo, de piel pálida y cabello rubio platinado que le caía en el rostro acentuando el hermoso color gris de sus ojos, miró a su gato de peluche –Mira Mikey, son como los tuyos –le susurró en la oreja, ese chico le agradó mucho, y lo observó durante toda la clase, el tiempo se le fue volando, y cuando Snape se levantó a abrir la puerta para dejar salir a todos, Kadma de deslizó al despacho mientras todos se levantaban y la cubrían. Una vez a salvo, respiró profundamente y se sobresaltó un poquito cuando la puerta se abrió y vio a Severus entrar.
-Cómo te portaste pequeña?
-Pues… no hay nada roto, no quemé nada… la habitación esta completa… yo diría que bien
-Muy graciosa, puedo pedirte un favor?
-Claro papi, lo que quieras
-Puedes ir al salón y traerme los pergaminos que dejé sobre el escritorio?
-Sip… en dos segundos… pero cuida a Mikey, si?
-Muy bien
Kadma fue de nuevo al escritorio de Snape y se esta vez se subió a la silla, vio un par de pergaminos, unos con puntos de casas y esas cosas y otro con instrucciones para las siguientes clases, los tomó y cuando se bajaba de ahí, la puerta volvió a abrirse
-Profesor… -pero no terminó la frase, era el chico rubio de la clase anterior –eh, perdón, tú debes ser… la hija del profesor Snape
Kadma solo asintió con la cabeza, estaba sonrojada, no sabía qué hacer, le daba pena, porqué tenía que regresarse en ese momento?
-Ah, pues… -el chico caminaba hacia ella con la mochila al hombro 'detente por favor' pensaba ella –mucho gusto –estiró la mano hacia ella –soy Draco Malfoy
-Mucho gusto –respondió en un susurro casi inaudible, estrecharon las manos, y ella sintió frío, una sensación extraña que le recorría la espalda, tembló un poquito y lo soltó
-Tú cómo te llamas?
-Kadma
-Que bonito nombre –esto hizo que Kadma se sonrojara por completo –sabía que el profesor tenía una hija, pero nunca pensé que fuera tan bonita
-Gracias –dijo en un murmuro
-Y tu papá? Aún está aquí?
-Eh, si, esta ahí –y señaló la puerta
-Gracias, iré a verlo… y mucho gusto –rozó su mejilla con los dedos y desapareció tras la puerta
Esos dos segundos fueron intensos, el corazón de Kadma latía muy rápido, se había quedado helada –debí parecerle tonta –pensó, así que tomó los pergaminos que le había pedido su padre y espero hasta no escuchar mas la voz de Draco para ir a entregarlos. Ella nunca le dijo a su padre lo que había pensado al ver al joven Malfoy por primera vez, ni lo que había sentido mientras el sostuvo su mano, esas eran cosas que solo le contaba a su mami, para eso eran tan amigas.
Prue se sorprendió cuando escuchó el relato de su hija, y al término de este le dio un fuerte abrazo y le dijo solo dos cosas 'Los sentimientos son complejos e inexplicables, solo ella misma podría darse lar respuestas que buscaba, pero eso sería mas adelante, cuando creciera un poco mas' y la segunda 'por algo pasan las cosas'.
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