Disclaimer: Los créditos de Ouran Koukou Host Club son para Hatori-sama y el estudio BONES. Yo soy sólo una humilde aficionada a la serie que pretende imitarles.

Tras la puerta...

by

Hikaru Kusanagi

Quinto capítulo: .¡Taka-chan en acción!

-No me puedo creer que de verdad hayas hecho eso...-ya terminada la fiesta de reapertura, y de vuelta a su apartamento, Haruhi miró de reojo a Takako, con una expresión que denotaba algo de vergüenza ajena hacia su amiga-. Y encima has tenido el valor de gritarlo a los cuatro vientos, por si acaso alguien no se había enterado...

-¿Es que es malo acaso?-la aludida sonreía como si nunca hubiese roto un plato en su vida-. ¡El Host Club es para todas! Tamaki-senpai mismo lo dijo... No es justo que hagais caso a todas las clientas menos a las verdaderas amigas, a las que te hemos apoyado desde el principio, Haruhi...

-No me vengas con cuentos ahora-a Haruhi le cayó una enorme gota de sudor-. Si me hubieses designado a mí, todavía me lo habría creído... pero a quien has designado ha sido a Tamaki-senpai...

Ante tal acusación, Takako tan sólo siguió sonriendo, aunque ahora más para sí misma que para la chica Host... ésta, por su parte, la observaba desconfiada, mientras que su mente ordenaba los acontecimientos que habían desencadenado todo aquello.


----Flashback: En la fiesta de reapertura-----

Tras la calurosa acogida que había recibido por parte de las antiguas y nuevas clientas, Haruhi había salido de la casa de té a dejar la bandeja fuera, y de paso a respirar aire fresco... no recordaba que ser un Host fuera tan agotador. Se preguntaba si acaso Takako y Anaïs habrían promocionado demasiado el evento... No le resultó difícil imaginarse a la más mayor repartiendo panfletos y anunciándoles a pleno pulmón como si el Host Club se tratara de un nuevo producto recién salido a la venta. Aquello le hizo poner los ojos en blanco. Bueno... sea lo que sea, les ha salido bien...

-¡Haruhi!-la animada voz de Tamaki, a sus espaldas, le hizo salir de sus pensamientos. Se giró para ver al presidente, que se dirigía hacia ella con paso elegante,y aunque pudo distinguir un poco de cansancio en su rostro, el rubio le dedicó una de sus más sinceras sonrisas-. ¿Cómo te va? .¿Estás disfrutando el regreso al club?

-Bueno, la verdad es que es un poco cansado...-comentó ella, girándose del todo para quedar frente a él-. Pero a pesar de todo, estamos teniendo más éxito que otras veces, incluso que cuando estábamos en el instituto... eso son buenas noticias para nosotros...

-Por supuesto que lo son... pero,. ¿qué esperabas de nosotros?-Tamaki se cruzó de brazos, en pose triunfal y quizás algo arrogante. Extendió su dedo índice, como el que todo lo sabe-. Todo está saliendo según lo previsto. Gracias a la nueva iniciativa, más chicas son capaces de disfrutar de nuestra compañía... -soltó una risita entre dientes, y la miró de nuevo-. Y tú que tenías poca fe en el proyecto...¡deberías confiar más en el criterio de tu padre!

-La verdad, es que según mi experiencia, no deberías culparme... no es que tu criterio sea muy fiable-contestó la morena sin malicia alguna, tirando la actitud confiada del medio francés por los suelos. Éste se puso blanco, y parecía dispuesto a ponerse dramático una vez más, para variar...Sin embargo, Haruhi no había acabado.-Pero, si hay que ser sinceros del todo... hay que reconocer que ésta vez has acertado de pleno, senpai.-esbozó una suave sonrisa-. Enhorabuena.

Ésto le pilló por sorpresa al rubio, observándola ligeramente ruborizado y sin saber muy bien que decir. Sobraba decir que no estaba acostumbrado a los halagos por parte de ella. La chica suspiró, dejando la bandeja en una esquina y dando por terminada la conversación.

-Bueno, yo tengo que volver, senpai; las clientas me esperan dentro-le dijo, despidiéndose y disponiéndose a entrar de nuevo en la casa de té-. Nos vemos después...

No recibió respuesta por parte de él; seguía clavado en el sitio mirándola sin decir una sola palabra. A lo que Haruhi se encogió de hombros y se dio media vuelta, dando a Tamaki por imposible y restando importancia a su reacción. No fue hasta que había entrado de nuevo que oyó cómo el presidente del club reaccionaba por fin:

-Ah, Haruhi...-la aludida se giró. Tamaki se aproximaba hacia ella con la mano extendida; parecía que quería decirle algo.

Y entonces... ocurrió.

-¡Tamaki-senpaiiii!-a voz en grito, Takako irrumpió en la escena entre ellos dos como un ciclón, acercándose corriendo hacia el rubio y llamando la atención con ello de otras comensales. Haruhi no pudo hacer otra cosa que observarla en su sitio, alzando una ceja-. Por fin te encuentro libre...¡quería hablar contigo!

-¿Hm?-aquél la miró, y esbozó una nueva sonrisa más característica de él, volviendo a la normalidad-. Oh, Inoue-san... ¿me estabas buscando? Pero si yo siempre estoy disponible para todas las lindas damas que me necesiten... no tenías más que haberte acercado hacia donde estaba yo, y con gusto te habría atendido...-Haruhi seguía observando la escena, con gotas de sudor en la frente y poniendo una vez más los ojos en blanco-. Dime,. ¿en qué puedo ayudarte?

-Pues...-adoptando en aquella ocasión una actitud sumisa que a la chica Host le parecía en extremo sospechosa, Takako juntó los dedos índice-. Precisamente, era para eso para lo que te estaba buscando, Tamaki-senpai; para hablar. Pero supuse que estarías muy ocupado atendiendo a las demás, y no es necesario que sea ahora... sin embargo...-alzó la vista, clavando una mirada suplicante en el rubio-. Podría... ¿podría designarte mañana? Es que es muy importante...¡Por favor!

-¿Mañana?-el presidente del Host Club se mostró sorprendido-. Mañana no teníamos pensado abrir al público. Sin embargo... y puesto que es tan importante, mañana sacaré tiempo libre para hablar contigo a solas...-esbozó una sonrisa comprensiva-. Si eso es lo que deseas, Inoue-san.

-Eh... ¿en serio?-Takako enrojeció un poco, algo avergonzada... Tamaki asintió con la cabeza, y se inclinó un poco hacia ella.

-Claro... Yo mismo pasaré a recogerte, cuando tú me digas. Es lo menos que puedo hacer por...

-¡Oooh, Tamaki-senpai!-sin dejarle acabar, la morena de pelo largo se había abalanzado sobre el chico, abrazándole en pleno ataque de euforia-. ¡Me haces muy feliz! .¡Muchas, muchas gracias!

Esto...El tic de la ceja volvió a Haruhi, que comprobaba cómo, gracias al comportamiento de Takako, estaba obteniendo la atención de practicamente todos los presentes allí. La cara de Tamaki ante aquél numerito, desde luego, era de cuadro... ni él mismo armaba tanto escándalo, probablemente. Kyouya, que había estado mirando la escena desde lejos, finalmente se acercó hacia ellos para intervenir.

-Inoue-san, voy a tenerte que pedir por favor que pares-dijo, con total calma, pero en claro tono de advertencia, al tiempo que se subía las gafas-. Nos vas a espantar a la clientela...

Sólo entonces Takako se separó de Tamaki, esbozando una sonrisa de circunstancias al comprender que había llevado su exageración demasiado lejos. Haruhi terminó por suspirar y darse la media vuelta... ¿qué había querido pretender su compañera de piso con todo aquello?

---Fin de Flashback---


-Todo un espectáculo, desde luego...-llegando por fin al apartamento, Haruhi abrió la puerta con las llaves y las dejó a un lado en un mueble que tenían dispuesto para ello, quitándose los zapatos antes de entrar-. Me pregunto si de verdad todos los de Osaka os tenéis que hacer notar así...

-Vamos, Haruhi, compréndeme... ¡un día es un día!-Takako, detrás de ella, se quitaba los zapatos también y entró al apartamento, cerrando la puerta tras de ella y disponiendo sus zapatos debajo de los de su compañera-. Me hacía mucha ilusión poder estar en el Host Club, y es toda una oportunidad poder hablar con su presidente a solas... ¿no estarás celosa?-empezó a esbozar una sonrisita maliciosa, mirando hacia la chica. Ésta dio un bufido.

-¿Y por qué iba a estar celosa de ti? Veo a Tamaki todos los días que tengo que estar con el Host Club... no te envidio en absoluto.

-Ya, bueno... pero parece que estés molesta porque os interrumpí algo...-Takako miró a Haruhi por encima de sus gafas de forma inquisitiva. A ésta le dio un escalofrío. ¿Por qué de repente aquella chica que hasta ahora se había mostrado tan despreocupada como Tamaki... se parecía tanto a Kyouya con ese gesto?

-No interrumpiste nada-empezó a ponerse incómoda-. Yo ya me iba cuando tú viniste a asignarle.

-Pero Tamaki-senpai estaba a punto de decirte algo que parecía importante...

-No creo que lo sea tanto. Seguramente querría darme las gracias o algo, porque le dije que había acertado con la fiesta de reapertura...

-¿Y si era otra cosa¿De verdad... no te interesa saberlo? Puedo preguntarlo por ti mañana, si quieres...-la sonrisa de la más mayor se acentuó un poco más, y se acercó hacia ella, subiendose las gafas. Haruhi hizo una mueca. Demonios... ¡ahora es la version femenina de Kyouya-senpai!

-No... no me interesa. Me da lo mismo-tratando de mantener la compostura, la chica Host se dio la media vuelta y se dirigió al dormitorio de ambas-. Creo que me voy a dormir. Estoy muy cansada...-Y tampoco estoy ahora para un interrogatorio... suficiente tengo con Kyouya para soportar a su clon femenino en casa...

-Oh... bueno, está bien. Yo me quedaré viendo la tele y me acostaré después; tengo que estar fresca para cuando Tamaki-senpai venga a recogerme mañana por la mañana.-Aunque volvió a sonreír de forma entusiasta, aún le quedaba una reminiscencia de aquella malicia en ella-. ¡Buenas noches, Haruhi-kun¡Que duermas bien!

-Buenas noches...-contestó ella, sin volverse, metiéndose en el cuarto de ambas y cerrando la puerta. Takako se quedó mirando un rato la puerta cerrada antes de irse al sofá a ver la televisión. Todo ésto lo estoy haciendo por ti, Haruhi...pensó, mientras caminaba. Es la única forma de averiguar cuáles son los verdaderos sentimientos de Tamaki-senpai hacia ti. Al final, me lo agradecerás.


Al día siguiente, llamaron a la puerta un poco antes de lo previsto. Takako, que se había levantado pronto y estaba a medio arreglar, se volvió hacia la puerta nerviosa. ¿Tamaki solía ser así de puntual?

-¡Ya, ya voy!-exclamó, sin reparar en que a su lado, su compañera de piso aún estuviese durmiendo. Ésta gruñó algo y se dio la media vuelta en la cama, intentando dormir-. Ah, lo siento, Haruhi...-sonrió algo nerviosa. Se volvió hacia el tocador, se retocó un poco el maquillaje, y fue corriendo a abrir la puerta mientras se colocaba el vestido de forma medianamente presentable.

Efectivamente, era Tamaki quien estaba al otro lado de la puerta. Llevaba puesta una camisa de color azul claro y unos pantalones vaqueros oscuros, llevados con un cinturón muy sobrio y elegante. Con una mano sujetaba un jersey fino de color blanco y con la otra un paquete redondo envuelto en papel.

-Buenos días, Inoue-san-saludó, sonriente-. ¿Llego demasiado pronto?

-Bu... buenos días, Tamaki-senpai...-alcanzó a decir Takako, observándole. Sí que tenía buen gusto para vestir aquél chico...-. No; está bien, yo ya estaba acabando de arreglarme para salir... -miró el paquete que el rubio traía entre las manos-. ¿Y eso? No tenías que molestarte en traer nada...

-Son sólo unos pasteles... para Haruhi y para ti-le entregó el paquete-. Me he tomado la molestia de haceroslos llegar... es de parte de todo el Host Club. Para daros las gracias por todo lo que nos habeis estado ayudando...-esbozó una dulce sonrisa.

-E-en serio que no teníais por qué...muchas gracias, senpai...-algo cohibida, Takako tomó el paquete.. interiormente, la boca se le estaba haciendo agua sólo de pensar en lo que éste contenía.

-No hay de que... por cierto... ¿dónde está Haruhi?-el medio francés trató de mirar sobre el hombro de la morena de pelo largo, por ver si la veía.

-Está durmiendo todavía...-Takako soltó una risita, mientras se acomodaba bien el peinado frente al espejo que estaba en el vestíbulo-. Y eso que ya va siendo tarde... pero claro, como es fin de semana...

-Oh, bueno...-se encogió de hombros, sonriendo de nuevo-. Entonces la saludaré después, cuando volvamos.

-¿No la despertarás ahora, senpai?-la chica le miró de reojo.

-No, no... mejor dejarla descansar-el rubio se puso algo nervioso al oír eso, sonrojándose un poco. Takako había notado la pausa que había hecho antes de contestar-. Sólo quería decirle que Anaïs vendrá en breve aquí para pasar el rato con ella... así no estará sola en nuestra ausencia... pero ya se enterará cuando ella llame a la puerta...

-Vaya... qué considerado de tu parte...-Takako sonrió un poco. Una cosa más que confirmaba sus sospechas...-.Bueno, creo que ya estoy lista... ¿nos vamos?-preguntó, dejando los pasteles en un mueble y poniéndose los zapatos para salir.

-Claro... ¿me permites?-a la forma occidental, Tamaki ofreció caballerosamente su brazo a Takako, volviendo a obtener estabilidad en su sonrisa. Ésta accedió sonriente, y después de cerrar la puerta tomó el brazo del presidente del club, para empezar a bajar las escaleras.


Tras un buen rato paseando, Tamaki y Takako entraron por fin a una cafetería, donde la morena de pelo largo pretendía incidir un poco más en el tema de Haruhi y en los sentimientos del joven hacia ella. Hasta entonces, habían hablado tan sólo del Host Club y de asuntos triviales. Sobre el Host Club fue de lo que más habló él; con todo lujo de detalles, Takako pudo conocer casi toda la historia del club en aquél lapso de tiempo, además de alguna que otra anécdota. Tamaki parecía estar muy complacido por el interés de Takako, y sobretodo porque ya hubiese sido informada de previo por Kyouya que él era el "Rey" del club. A Takako le había caído bien el chico; quizás pecaba un poco de narcisista, pero en muchos aspectos era como ella. Además, tenía unos modales de lujo... y para rematar todo aquello, era guapísimo. Cuando más lo pensaba, más segura estaba de que él estaba hecho para Haruhi. Ambos se complementaban en el carácter... ¡tenía que hacer que estuviesen juntos como fuese!

Pero, de momento, sus propósitos tardarían un poco en cumplirse. Sentada en una mesa para dos, esperaba a que el medio francés terminara de pedir algo para ellos, aparentando la mayor calma posible... aunque, por dentro, estuviese hecha un manojo de nervios. No tenía ni idea de cómo iba a abordar el tema en cuestión sin que Tamaki se sintiese intimidado por sus preguntas o algo por el estilo. Pero si no averiguaba algo seguro aquél día, todo aquello quizás no habría servido de nada...¡Tú puedes hacerlo, Takako!, se dio ánimos a sí misma. Respira hondo y...

-¡Aquí tienes, Inoue-san!-la alegre voz del rubio le hizo salir violentamente de sus pensamientos. Venía con una sobria taza de café en una mano y una copa enorme de helado, fruta, chocolate fundido y nata en la otra-. Esto era lo que habías pedido¿verdad?-colocó la copa frente a ella con suavidad, cuidando de colocar el meñique primero sobre la mesa antes de dejar que el recipiente chocase contra la superficie de ésta de cualquier manera-. Y para mí... una taza de café.-sonrió un poco más-. Es una suerte que lo tuvieran instantáneo...

-¿Ins... tantáneo?-repitió Takako, incrédula, mientras Tamaki dejaba su taza con la misma delicadeza sobre la mesa y tomaba asiento frente a ella.

-¡Claro!-él habló como si fuese la cosa más natural del mundo-. Ya supuse que te parecería extraño, pero éste café se volvió muy popular cuando se introdujo en el club por primera vez... ahora, no bebo ningún otro tipo de café que no sea éste.-sonriendo, abrió el paquetito de azúcar para echárselo en la taza.

-Ah... ya veo...-a Takako le resbaló una gota enorme de sudor por la sien-. No me lo esperaba, la verdad...

-Fue Haruhi quien nos lo dio a conocer-siguió explicando el rubio, removiendo el azúcar en el café. Sonrió con aire soñador-. Cuando entró al club, ya que no podía saldarnos la deuda con dinero hacía encargos para nosotros. Y el primer dia, al encargarle café, compró de éste tipo... se volvió popular en muy poco tiempo.

-Sois una gente muy peculiar...-la morena de pelo largo sonrió de medio lado... había mencionado a Haruhi. Ahora le sería más fácil abordar el tema. Tomó su cuchara y se dispuso a comer-. ¡Itadakimasu!-tomó una enorme porción de su postre que no dudó en llevar a la boca enseguida. Sonrió aún más mientras lo engullía. Según su opinión, no había nada mejor que planear emparejamientos mientras se tomaba algo dulce-. Delicioso... Por cierto, Tamaki-senpai...

-¿Sí?

-Parece ser que Haruhi cambió mucho al Host Club cuando ella llegó... por lo que me habéis contado hasta ahora Kyouya-senpai y tú, es lo que pienso...

-Indudablemente... ya lo viste, no podíamos concebir el club de nuevo sin ella-admitió Tamaki, con una sonrisa. Bebió un poco de su café antes de proseguir-. Y yo también creo que nos ha cambiado un poco la forma de ver las cosas... Y, si soy sincero...si nos hemos mantenido tan unidos hasta ahora, no creo que haya sido por mí... sino por ella.

-¿Por qué crees eso, senpai?-preguntó Takako de la forma más inocente que pudo hacerlo. Seguía comiendo, pero ahora observaba al medio francés atentamente mientras hablaba. Aquello empezaba a ponerse interesante.

La sonrisa de Tamaki se volvió un tanto triste.

-Porque, cuando el club más lo necesitaba... yo le volví la espalda... hace ya un tiempo de eso-dijo-. Por una serie de circunstancias ajenas a mí... y porque pensé que el Host Club no traía más que problemas a los demás...y que yo mismo causaba problemas debido a mi egoísmo. Si de mí hubiese dependido, hubiese conducido lo que yo mismo creé a la destrucción. Pero entonces apareció ella, arriesgando incluso su propia vida... y me hizo ver lo equivocado que estaba y lo idiota que había sido... a todos les gustaba estar en el Host Club, y querían que regresara. Pero lo que más me llegó al corazón... fue que ella, que se había metido en el club por la fuerza... también había llegado a disfrutar de él.-sonrió un poco más-. Entonces comprendí que mi sitio estaba aquí, con ellos.

Takako dejó de sonreír y de comer, mirando al joven presidente fijamente... comprendía un poco mejor la razón de ser de aquél peculiar club en ese momento, y por qué para Tamaki era tan importante. Si bien intuyó que el rubio no le había contado todo lo que había pasado en aquella ocasión... pero no se lo preguntaría. Para ella, eso era suficiente por el momento. Ahora, necesitaba avanzar un poco más... saber de una vez por todas qué era lo que significaba exactamente Haruhi para él, de su propia boca. Aunque ya podía sentirlo.

-No tenía ni idea... entonces, sí que estáis muy unidos... -murmuró. Volvió a llevarse otra cucharada, de dimensiones menos considerables, a la boca-. Como una familia.

Tamaki rió suavemente.

-En efecto, eso es lo que pretendo-coincidió, sonriendo-. Yo tengo familia propia, que comparte mis mismos genes... pero ellos son la familia más cercana y más cálida que he tenido-bebió otro sorbo de café-. Después de que tuviesemos que disolver el club al graduarnos, no podía evitar acordarme de todos los momentos que habíamos pasado juntos, y por eso creía firmemente que teníamos que volver a reunirnos. Aunque eso no quita que las clientas sean importantes para nosotros-se apresuró a añadir.

-Ya veo-Takako sonrió un poco-. Me parece estupendo, que todos os lleveis tan bien... pero, senpai, estaba pensando... que quizás lo de familia se le quede algo pequeño a los miembros del club.

El rubio la miró confundido.

-No entiendo que quieres decir con eso...

-Me refiero-dijo ella, suavemente-, a que, quizás, algunos miembros... deseen ser vistos como algo más que una familia. Algo más cercano.

-¿Qué puede haber más cercano que una familia?-preguntó él, inocentemente.

Takako se ajustó las gafas y dejó su postre, para inclinarse un poco hacia él y susurrar en tono confidencial:

-El amor.

-¿Amor?-Tamaki frunció el ceño-. No estarás insinuando que los otros miembros quieran ser mis amantes o algo de eso,. ¿verdad?

Takako soltó una carcajada tan escandalosa que algunos de los clientes cercanos se le quedaron viendo con cara de mandarle a un psiquiátrico.

-¡Esta sí que es buena! No, no es nada de eso... me has malinterpretado-dijo, ya calmándose-. Más bien, lo que quiero decir, es que creo que hay alguien en el club que quizás quiera ser visto como algo más que una familia... pero tú, senpai, no te das cuenta. Y creo que puedes intuir de quién te estoy hablando...

Tamaki la miró, con el rostro dubitativo... no podía ser que estuviesen hablando de alguno de los chicos... eran... ¡hombres, despues de todo! Si bien no podía asegurar que no pudiera enamorarse uno de ellos de otro hombre... Pero entonces, antes de seguir con sus teorías rocambolescas, cayó en la cuenta. La única mujer que se encontraba en el Host Club...

-...¿Haruhi?

-Exacto-Takako sonrió triunfal, mientras que el rubio se quedaba pensativo por un momento... y entonces, abrió los ojos desmesuradamente. Sus mejillas se sonrojaron suavemente, ante la posibilidad de que la chica tuviese razón...

-Haruhi... está... ¿enamorada de mí?-a medida que lo decía, más se le subía el color al rostro... ni él mismo se podía creer lo que estaba diciendo... pero... ¿y si era verdad? Después de todo, Takako era su compañera de piso...-¿Estás segura de lo que dices, Inoue-san?-preguntó, tratando de calmar sus ánimos... aunque el brillo de los ojos azul violáceos le delataba. Ésta es la mía..., pensó la morena de pelo largo, observando divertida la expresión de Tamaki.

-Bueno, no es algo que pueda afirmar con rotundidad... solo son conjeturas-contestó ella, volviendo a tomar la cuchara para comer-. Pero si así fuera... ¿qué harías tú entonces? Eso cambiaría un poco las cosas en el club, tal como han ido yendo hasta ahora... ¿no te parece?

El aludido no contestó... desvió la mirada hacia la ventana, mientras sentía su rostro arder. Un escalofrío le recorrió la espalda... aquello era con lo que había estado fantaseando, soñando despierto, durante todo el tiempo... entonces,. ¿por qué le costaba tanto trabajo asimilarlo¿Es que algo no iba bien? Había algo que no podía alcanzar a comprender, incluso en aquél momento... de hecho, en ese momento estaba aun más confuso que nunca. Y aquello, su compañera pudo notarlo. Decidió forzar un poco más la situación... yendo directa al grano.

-Dime, senpai... ¿a ti te gusta Haruhi?

Ésta pregunta sobresaltó al rubio.Se volvió a mirar a Takako, con el rostro completamente rojo, y quizás algo asustado.

-¡Y-yo no...! no...-balbució, poniéndose muy nervioso. Suspiró, tomó aire y trató de calmarse, fijando la vista en el café en ésta ocasión-. No... lo sé...-reconoció, abochornado.

-¿No lo sabes?-repitió ella, alzando una ceja-. O quizás es que no te has parado a pensar en eso...

-Yo... No creo... no creo que esté bien...-alzó tímidamente la vista-. Ella... ¡ella es como mi hija! Y yo no...

-Tú lo has dicho, senpai: Como una hija-interrumpió Takako. Se enderezó, poniéndose seria-. Tú la tratas como una hija porque figuradamente has adoptado el papel de padre para ella... pero a lo mejor no te has parado a pensar que lo que ella necesita no es una figura paterna exactamente. Haruhi está huérfana de madre... su padre todavía vive. Entonces¿por qué has decidido comportarte como un padre para ella?. ¿Se te ocurre...alguna explicación para eso?

De nuevo, el silencio se volvió a hacer entre ellos dos. El Host no apartaba la vista de la taza, entre avergonzado y desconcertado. Mientras, Takako seguía comiendo y observando al rubio por encima de las gafas. Cuanto más insistía en ello, más claro lo veía. Pero para él... debía significar un mundo aceptar algo que era evidente. Ahora cobraban sentido las palabras de Kyouya...

-No lo sé-dijo él por fin. Se llevó una mano a la sien-. En verdad, no lo sé. Todo esto me abruma... siento que necesito poner algunas cosas en orden. Hay algo que no esta bien en todo esto...

-Está bien que reconozcas eso-le dijo ella. Sonrió tranquilizadoramente-. Tal y como se presentan las cosas... vamos a tener que ir poco a poco. Yo voy a ayudarte a ordenar los sentimientos en tu cabeza, senpai... pero a cambio, tienes que prometerme que vas a poner de tu parte en eso.

Ante aquellas palabras, Tamaki alzó la vista poco a poco. Aún estaba bastante abochornado.

-¿De verdad...?-preguntó, en voz baja. Aquella imagen era muy distinta de la que una se hacía de él en el Host Club-. ¿De verdad vas a ayudarme, Inoue-san?

-Claro que sí-ella sonrió un poco más, colocándose bien las gafas-. Haruhi es mi amiga. Y yo sólo quiero lo mejor para ella... si eso implica a ayudarte a saber qué es lo que sientes por ella, entonces eso haré.

El rubio volvió a sonreír, poco a poco.

-Muchas gracias...-se enderezó en su asiento. Aquellas palabras las decía con toda sinceridad-. En verdad... quiero saberlo, Inoue-san. Porque ésto lleva pasándome desde hace mucho tiempo...

Takako rió de nuevo, esta vez de una forma más comedida.

-Tenemos muuucho trabajo por delante... pero al menos, el espíritu lo tienes.-se terminó, por fin, aquél enorme postre-. ¡Aaaah, estoy llena! Creo que esto me va a costar unos kilos de más... ¿nos vamos, senpai?

-Claro...pediré la cuenta...-Tamaki apuró su café y alzó la mano para llamar la atención de un camarero. De repente, se volvió hacia ella-. Ah, una cosa, Inoue-san...

-¿Sí?

-Creo... que vamos a obviar los formalismos a partir de ahora, ya que vas a prestarme ayuda-dijo, sonriendo, y mirándola fijamente con aquellos intensos ojos azules-. Llámame por mi nombre a secas, por favor. Exactamente, no soy tu senpai, aunque estemos cursando en diferentes niveles... tenemos la misma edad¿no es verdad?

-¿Eh? Ah... sí, es cierto...-balbució ella, algo tomada por sorpresa-. Está bien, Tamaki, pero a cambio tú también me llamarás por mi nombre de pila...¿de acuerdo?

Éste sonrió un poco más.

-Claro... Takako-accedió, amablemente.

Cuando el camarero se acercó, Tamaki pidió la cuenta de lo que habían consumido, la cual se la trajeron en poco tiempo. Se inclinó un poco hacia delante para sacar la cartera, pero Takako se lo impidió.

-¡No, espera! Pensaba pagar mi parte...

-Por supuesto que no-cortó él, tajante-. Invito yo. Es mi deber, como caballero y como Host...-sacó por fin la cartera, y rebuscó en ella para sacar el dinero.

-Pero es que va a ser mucho di...-la morena de pelo largo tuvo que callarse de golpe cuando vio aparecer un billete... de 10.000 yenes, el cual colocó sobre la pequeña bandejita ante la expresión atónita del camarero-...nero...-acabó la frase a duras penas, cayendo en la cuenta... se había olvidado de que Tamaki pertenecía a la clase alta...

-Se... señor... no creo que tengamos cambio para esa... cantidad...-balbució el camarero, algo incómodo.

-¡Descuide! Quédese con el cambio...-el rubio hizo un gesto despreocupado, mientras cerraba la cartera y se ponía en pie-. ¿Nos vamos, Takako?

-S...sí...-aún reponiéndose de la impresión, la aludida se puso de pie. Definitivamente, Tamaki era todo un personaje... no se arrepentía de haberlo conocido, eso seguro. A partir de ahora, se propuso a sí misma que siempre iría a las cafeterías acompañada por alguno de los Hosts...


Mientras tanto, en el apartamento de Haruhi y Takako...

-No tenías por qué haberte molestado en venir, Anaïs...-le dijo Haruhi a la extranjera. Había sacado té para ellas dos en el salón, y al lado reposaba el paquete de los pastelitos que había traído Tamaki aquella mañana-. Tamaki no tiene por qué decirte lo que tienes que hacer... ya eres mayorcita...

-Está bien, Haruhi-san-le tranquilizó, con una pequeña sonrisa-. Yo quería venir. Además, yo quiero mucho a mi primo... me cuesta decirle que no a algo.

-Pues es bien fácil...-comentó la chica Host, irónica, sentándose a su lado y sirviéndole el té a ella primero-. Sólo son dos letras...

La pelirroja rió suavemente, mientras que Haruhi suspiró y se volvió hacia el paquete de los pasteles.

-E incluso nos ha traído pasteles... en fin... tendremos que comernos algunos, no puedo rechazarlo ahora...-abrió el paquete, y el primero que se encontró fue un bizcocho con fresas de aspecto francamente delicioso-. Vaya, fresas...

-Compramos los pasteles ayer-comentó Anaïs-. Y Tamaki fue el que dijo que había que comprarte de éstos... porque a ti te gustan las fresas.

Haruhi no dijo nada ante aquel comentario... tan sólo se quedó mirando el bizcocho en silencio, con aspecto dubitativo. Había pasado tiempo... y aquél chico todavía recordaba que le gustaban las fresas.

-¿Haruhi-san?-la francesa se volvió a mirarla, extrañada-. ¿Estás bien?

-Sí, sí...-reaccionó inmediatamente, tomando el bizcocho y llevándoselo a su sitio. Puede que no significase nada... después de todo, no era una cosa tan dificil de recordar. ¿O sí? Teniendo en cuenta cómo era Tamaki-senpai...-. Vamos a dejar algunos para Takako también... seguro que me mata si no lo hago...

Anaïs asintió, sonriendo, y tomó otro pastelito de la bandeja. La morena tomó una de las fresas que estaban en la superficie del bizcocho, y la mordisqueó. Se preguntaba si Takako se lo estaría pasando bien con Tamaki... Seguramente, sí... esos dos son prácticamente iguales en cuanto a carácter.


¡Bueno! Pues ahí lo tenéis... ¿Se dará cuenta Tamaki por fin de que lo que siente por Haruhi es más que amor de padre?. ¿Llevará a cabo Takako su cometido? Respuestas a esas y a otras muchas más preguntas se darán en el capítulo seis. ¡Estad muy atentos!

Éste capítulo me ha salido rapidísimo... no contaba con que lo acabaría tan rápido, y tan seguido del capítulo cuatro además... quizás sea porque éste es el que llevaba más tiempo planeándolo en mi cabeza. Tan sólo faltaba darle algo de forma... Espero que lo disfrutéis al menos. Tengo un poco de miedo de que me haya salido más edulcorado de lo que pretendía... bueno, juzgad por vosotros mismos. ¡Con que no os decepcione, me basta!

Un apunte más: Según un conversor de monedas del mundo online, 10 000 yenes, que es el billete de valor más alto, equivaldrían a unos 71,13 euros. No está nada mal, eh? Y si convertimos a euros la cantidad que Haruhi debía al Host Club al principio de la serie, 8 000 000 de yenes, equivalen a 56 911 euros. Da miedo... Si llego a estar en el lugar de Haruhi, creo que hubiesen tenido que hacerme reanimación asistida... (no estaría mal, con todos esos chicos guapos, eh?? jejeje... :P) Personalmente, si tengo que elegir a uno de ellos, pediría la reanimación asistida de Tamaki... Cof, cof... es que es mi Host favorito... se nota¿verdad? U

No tengo mucho más que decir. Sólo daros las gracias otra vez por los reviews (5 reviews de golpe el primer día! O.o Os habéis superado) y pediros que sigais el fanfic... la cosa pronto se pondrá interesante. ¡Lo prometo!

Ja ne!