Disclaimer: Nada de Ouran Koukou Host Club, ni la ambientación ni sus personajes principales, me pertenecen a mí.

Tras la puerta...

by

Hikaru Kusanagi

Sexto capítulo: Comprensión súbita.

Tamaki se encontraba en un sitio oscuro... no podía ver nada más que a sí mismo. Confundido, trató de levantarse y tratar de identificar alguna salida a aquello. Al principio simplemente creyó que estaba en su propio cuarto, pero nada más lejos de eso... era como si estuviese de pie en medio de la más absoluta nada. Empezó a sentir algo de ansiedad ante la situación, pero trató de no amedrentarse. Una salida... hay que buscar alguna salida... Empezó a moverse a ciegas, despacio, sin la menor noción de orientación... hasta que algo le obligó a detenerse.

Una risa. Clara y pura, como un extraño bálsamo de tranquilidad y a la vez de alerta, le hizo a Tamaki volverse en su busca. Pero no vio a nadie. La dulce risa volvió a oírse. Casi parecía que se estaba burlando de él. Y en su desesperación, el rubio no podía saber de dónde procedía. Dio media vuelta, a punto de gritar algo... pero la visión de una figura le hizo detenerse, dejándole sin aliento.

Haruhi. Su linda Haruhi estaba justo enfrente de él, y parecía que era quien se estaba riendo hace un momento. Le miró sonriente, divertida, y a Tamaki le pareció que se trataba de un ángel. En medio de toda la oscuridad circundante, ella brillaba con una tenue luz propia, y llevaba puesto un delicado y sencillo vestido blanco... como aquella vez que había ido persiguiéndole por el puente en un carruaje tirado por caballos. El joven alargó una mano hacia ella, como hipnotizado, pero Haruhi empezó a alejarse, corriendo, y volviendo a reirse.

-¡Senpai!-le llamó, entre risas. Y Tamaki reaccionó enseguida. Echó a correr hacia ella.

-¡Haruhi!.¡Espérame!-le gritó, tratando de apresurarse para alcanzarla. Sin embargo, por más que corriera, no conseguía alcanzarla... Haruhi corría muy rápido. De vez en cuando se volvía hacia él, sin dejar de correr, y reía. El rubio seguía corriendo todo lo que podía, en su afán por perseguirla.

-¡Por aquí, senpai!-le indicó Haruhi, girando en una esquina. Sin darse cuenta, habían salido de la oscuridad completa, y estaban en la calle, de noche. Tamaki no se paró a pensar en cómo eso podía ser posible. Se adentró en esa misma esquina, buscándola.

-¡No corras tan rápido!-exclamó él. Extrañamente, no se sentía exhausto... aún así, le frustraba el no poder alcanzarla. Al final de la calle, volvió a verla. Estaba subiendo unas escaleras que daban a un edificio. Se apresuró para subirlas también.No parecían muchos escalones en principio... pero mientras los estaba subiendo, le parecía que no se acabarían nunca. Arriba de las escaleras, Haruhi estaba esperándole, sonriendo. Empezó a subir los escalones de dos en dos, pero ni siquiera eso funcionaba. En vez de aproximarle hacia Haruhi, lo único que hacía era alejarse de ella. Tamaki apretó los dientes. Aquella situación le parecía desesperante... pero no iba a rendirse. Tenía que conseguirlo. Tenía que llegar hacia ella...

-¡Haruhi!-gritó, reanudando la marcha y subiendo más deprisa las escaleras. Un último esfuerzo... necesitaba un último esfuerzo... y la tendría.

En ese momento, tropezó y cayó de bruces al suelo... Sorprendido, comprendió que el tramo de las escaleras se había acabado. Y enfrente de él estaba Haruhi, otra vez, quien le tendía la mano para levantarse. Suspirando aliviado, tomó su mano para incorporarse, y ya de pie, no la soltó, sino que la agarró bien fuerte entre la suya... con miedo de que pudiese salir corriendo de nuevo. La morena alzó la vista hacia él. Parecía tomada por sorpresa por ese gesto... pero volvió a sonreír de forma angelical. Se acercó hacia él... y cerró los ojos.

Una oleada de calor sobrevino el cuerpo del joven en aquél momento. Parecía que... estuviese esperando un beso suyo. Parpadeó incrédulo. ¿Haruhi quería que... le besase? Aquello no podía ser real. No podía estar pasando... pero, extrañamente, le sentía más cercana a él que nunca. Algo nervioso, pero decidido, Tamaki se inclinó hacia ella. Ante sus ojos tenía aquellos labios hermosos, brillantes, que clamaban por ser besados... sintió su propia respiración acelerarse. Tomó aire para calmarse. No podía estropearlo todo ahora. Quizás una oportunidad como aquella jamás volviera a presentársele. Alzó una mano hacia su pelo, y casi le pareció estar acariciando la suavidad de éste. Lentamente, comenzó a entrecerrar los ojos... acercándose cada vez más hacia su lindo rostro. Entreabrió los labios. El próximo movimiento que haría sería el definitivo.

Pero entonces, cuando estaba a punto de hacerlo, vio dos ojos detrás de su pequeña mirándole directamente a él, con una furia indomable. Tamaki cayó hacia atrás, asustado, y Haruhi se giró hacia los ojos que estaban observándole... Los ojos de su padre.

-¡Tú, sabandija!-le gritó a Tamaki, con una voz que parecía de ultratumba. El padre de Haruhi, vestido con un vestido negro y un delantal blanco que tenía pintado el kanji de "padre", le señalaba acusadoramente con el dedo índice. El rubio se empezaba a sentir muy pequeño frente a él-. ¿Qué le estabas haciendo a mi hija?. ¿Cómo te atreves a ponerle las manos encima?

-R-Ranka-san...-balbució el acusado, intentando levantarse y dar alguna explicación... pero no podía. Había vuelto a sumergirse en la oscuridad absoluta de nuevo, teniendo únicamente a la enorme e intimidante figura del padre de Haruhi frente a él. La chica había desaparecido-. Yo no... yo no... ¡no es lo que parece!

-Sí que lo es... y tú lo sabes...-siseó éste. Sus ojos parecían arder, capaces de quemar al rubio hasta las mismísimas entrañas-. No sé quién te crees que eres para reclamar a Haruhi para ti... ¡pero no saldrás impune! Creerás estar viviendo el mismo infierno... te lo aseguro...-riendo lúgubremente, la sombra de la figura del okama empezaba a cernirse amenazadoramente sobre él, haciendo a Tamaki agazaparse en el suelo, muerto de miedo...


-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Gritando y cubierto de sudor, Tamaki despertó, sobresaltado. Se llevó una mano al pecho, sentándose en la cama, y respirando entrecortadamente...Solo había sido un sueño... menos mal..., suspiró, bastante más tranquilo. Lo peor es que lo había sentido demasiado real...

Se pasó la mano por el cabello, asimilando lo soñado... la primera parte no había sido tan mala... no hasta que Ranka apareció, más bien. Se sonrojó al pensar que en el sueño, había estado a punto de besar a Haruhi... aún recordando vívidamente aquél momento, el corazón le dio un vuelco, y la respiración se le aceleró un poco... había estado demasiado cerca. Pero... ¿por qué¿Por qué habría tenido aquél tipo de sueño?

El sonido de unos nudillos llamando a su puerta le sobresaltaron.

-¿Señorito? .¿Se encuentra bien?-pudo reconocer la voz de una de las doncellas, preocupada.

-Eh... ¡sí!-exclamó, girándose hacia la puerta y tapándose bien con las sábanas-. Estoy bien, no te preocupes...sólo estaba soñando...

-Está bien... que tenga buena noche, señor...-oyó a la doncella despedirse amablemente y marcharse. Tamaki volvió a suspirar, y se volvió hacia el despertador para ver qué hora sería... las 2:00 de la madrugada. Seguramente con su grito habría alertado al personal que aún estaba despierto...

Acomodando la espalda sobre sus almohadas, observó sus manos, en silencio. Por más que lo intentase, no conseguía quitarse aquél sueño de la cabeza... ni tampoco la expresión dulce y sonriente de Haruhi frente a la suya. ¿Por qué me está pasando esto? Nunca había llegado tan lejos en mis fantasías...me siento como si hubiese estado a punto de cometer una aberración, y al mismo tiempo... no he podido evitar sentirme bien...Humedeció los labios, y recordó las palabras de Takako el día anterior, duras y llenas de una verdad irrefutable:

"A lo mejor no te has parado a pensar que lo que ella necesita no es una figura paterna exactamente. Haruhi está huérfana de madre... su padre todavía vive. Entonces,¿por qué has decidido comportarte como un padre para ella?"

Tiene razón... Tamaki volvió a pasarse la mano por el cabello y por el rostro, inmerso en sus cavilaciones. Si Haruhi tiene un padre¿por qué me empeño en seguir pretendiendo que yo lo soy?.¿Por qué es tan importante para mí protegerla... tenerla cerca de mí en todo momento?. ¿Por qué me desgarra por dentro que otras personas pasen más tiempo con ella que yo?... ¿Por qué?

-Haruhi...-murmuró, ligeramente tembloroso-. Es posible que yo... que yo...

La sangre se le volvió a agolpar en el rostro, y su corazón volvió a acelerar sus latidos. ¿Podría ser que... estuviese empezando a comprender¿Después de tanto tiempo?

Nervioso, y con los ojos ya acostumbrado a la oscuridad, Tamaki empezó a buscar su teléfono móvil. Sabía que era tarde... sí... pero necesitaba hablar de aquello con alguien. Y sabía de alguien que, con un poco de suerte, podría estar despierto todavía a aquellas horas.


-Vamos a ver, cabeza de chorlito... te recuerdo que son las dos de la madrugada...-Kyouya, molesto, atendía el móvil. Estaba sentado en su cama, abotonándose el pijama-. No estaba durmiendo, pero iba a acostarme ahora... ¿qué es lo que quieres?

-¡Kyouya!-exclamó Tamaki, por lo bajo, caminando de un lado a otro de su cuarto con una ansiedad creciente-. Lo siento, pero es que no podía dormirme... he tenido un sueño muy extraño, y... no puedo dejar de darle vueltas...

-Así que un sueño...-el moreno suspiró, frotándose la cabeza con la mano libre-. A ver¿qué has soñado?

-Bueno...-el rubio volvió a sonrojarse ante el recuerdo del sueño-. Pues... es que fue... bastante bochornoso... y...

-Si no vas a contármelo, no sé para qué me llamas, sinceramente...No me hagas perder el tiempo-Kyouya bufó, y dirigió el dedo hacia el botón de cortar la llamada del móvil-. Que descanses.

-¡No!.¡Espera, no cuelgues!-la voz desesperada de Tamaki le hizo detenerse en seco-. Está bien, pero prométeme que no se lo dirás a nadie...

Una media sonrisa se dibujó en el moreno, que se subió las gafas. Un brillo se reflejó en el cristal de éstas..

-Muy bien, te lo prometo. Date prisa... que quiero irme a dormir...-dijo, tumbándose en la cama, y disponiéndose a escuchar lo que su atolondrado amigo había soñado. A medida que éste iba avanzando el relato, su sonrisa se iba ensanchando un poco más.

-Y... y eso fue lo que pasó...-finalizó Tamaki, por fin. Se sentó en su cama, inquieto.

-Ya veo... parece que Haruhi no es la única que tiene sueños indecentes aquí¿eh?

-¡Kyouya!-exclamó el rubio, algo ofendido y sonrojado-. ¡No he hecho nada indecente! Al final no ocurrió nada...

-Vale, vale... escucha, Tamaki, es sólo un sueño... no es para que te pongas así... no creo que vaya mañana Ranka-san a tu casa a castigarte por haber soñado que has estado a punto de besar a su hija...-Aunque sería divertido..., pensó, con una sonrisa malvada en los labios, imaginándose la escena...

-Ya, ya lo sé... pero eso no quita para que no pueda dejar de pensar en ello... Este sueño tiene que significar algo. Pero... ¿el qué?

-En eso, creo que no voy a poder ayudarte. Lo vas a tener que descubrir tú solo...

-¡Pero Kyouya...!

-¿Me has tomado por tu psicoanalista o algo así?-Kyouya interrumpió el lloriqueo de Tamaki, cortante. Se quitó las gafas-. Tú lo que necesitas es un psiquiatra más bien... Intenta pensar un poco por ti mismo, por una vez. No creo que sea tan complicado... -suspiró, al ver que al otro lado de la línea su amigo no decía nada-. Y mejor que pienses en ello mañana. Te veo capaz de darle vueltas al tema toda la noche...

-No es tan fácil de hacer...-murmuró el medio francés, haciendo circulitos con el dedo índice de su mano en las sábanas infantilmente.

-Claro que lo es, sólo entretén tu mente en otra cosa hasta que te venga el sueño...-el moreno empezaba a sentirse cansado de aquella conversación-. Mira... hablaremos mañana sobre el tema... ¿eso te tranquiliza?

-Bueno... un poco. Gracias, Kyouya...

-Vale, siendo así, nos vemos mañana. Y Tamaki...no se te ocurra volver a llamarme a éstas horas de nuevo, si es que aprecias tu vida...-oyó al rubio tragar saliva, nervioso-. Buenas noches.

-Bue...nas noches...-Tamaki oyó cómo su amigo colgaba al otro lado de la línea, antes de que él lo hiciera. Suspiró, dejando el móvil sobre su mesilla de noche... no creía poder ser capaz de volver a conciliar el sueño. Sin embargo, se volvió a meter entre las sábanas. Aunque le había dicho a Kyouya que no se lo dijese a nadie, tendría que hablar sobre el tema con otra persona... que se había comprometido a ayudarle respecto a eso. Pero eso sería después de que hablase con su amigo.

Mientras tanto, Kyouya también se preparaba para dormir, con una sonrisa en los labios... Sea lo que sea lo que le haya dicho Inoue-san a Tamaki... parece que ya está empezando a reaccionar. Ojalá sea cierto...


-Oh, no...-Al día siguiente, Takako, recien salida de la ducha y cubierta con una toalla, miraba la báscula sobre la que estaba con aprensión-. El mega helado que me tomé ayer y los pastelitos me han pasado factura...¡tres kilos más!

-No creo que sea a causa sólo de lo que te tomaste ayer...-respondió Haruhi, desde el salón, quien estaba haciendo limpieza-. Con lo que sueles comer normalmente, no me extraña que hayas subido de peso... Y hoy desayunaste pasteles, también...

-¡Esto no puede estar pasándome!-lloriqueó la morena de pelo largo. Haruhi miró hacia el baño con una gota en la sien-. Yo, que soy tan joven y tan bella... ¡no quiero ponerme gorda tan pronto!

-Pues no lo parece, la verdad...-dijo la chica Host, incómoda-. Haberlo pensado antes de arrasar con tantos dulces cada día y picar entre horas...

-No puedo seguir así...¡desde mañana, haré régimen!-decidida, Takako alzó su puño-. ¡Ya verás, báscula!

-Tampoco es para que te lo tomes así... que sólo has subido tres kilos...

-¡Con tres kilos se empieza! .¡Luego es un círculo sin retorno!-replicó la más mayor, bajándose de la báscula y comenzando a vestirse-. Claro, que tú eso no puedes saberlo... no sé cómo haces para estar tan delgada...

-A lo mejor es que no trago tanto como tú...-poniendo los ojos en blanco, Haruhi siguió a su tarea, pasando un trapo por los muebles para quitarles el polvo.

-Sin embargo... ¡deberías comer más, Haruhi!-le reprendió-. ¡Así te vas a quedar en nada! Y ningún chico te va a querer así...

-¿Y yo para qué quiero que un chico me quiera?-contestó ella, encogiéndose de hombros-. Además... soy una Host¿recuerdas? Necesito llamar la atención de las chicas más bien...

-Pues claro que necesitas un chico... y yo sé de cierto rubio que quizás pueda satisfacer esa necesidad...-Takako esbozó una sonrisa maliciosa.

-¿Aún estás con eso? Desde que volviste de la cita con Tamaki-senpai, estás insoportable con el temita ese...

-Es un chico encantador, Haruhi... no se encuentran muchos así hoy en día¿sabes? Deberías fijarte mejor en lo que tienes a tu alcance...

-Pues si tan encantador es, quédatele tú...-Haruhi le miró de reojo, con cierta irritación.

-Uuuy... eso me ha sonado a celos...-Takako se giró, a medio vestir, aún manteniendo aquella sonrisa.

-¡Que no estoy celosa, te digo! No seas plasta...

La discusión quedó interrumpida por una llamada al timbre. Haruhi suspiró, dejando el trapo sobre la mesa.

-Ya voy a abrir yo...-dijo, desganada. Giró el pomo... y precisamente, a quien se encontró detrás de la puerta era Tamaki. Hablando del rey de Roma...

-Ha... Haruhi...-balbució el rubio, poniéndose colorado. Podía ser que hubiese oído la discusión desde detrás de la puerta... si era así, no podía culpar su sonrojo-. Buenas tardes...

-Buenas tardes, Tamaki-senpai... ¿qué haces aquí?-preguntó ella, con toda naturalidad. Desde el cuarto de baño, Takako asomó un poco la cabeza, sonriendo.

-Pues yo... es que yo...-el sonrojo y el nerviosismo del medio francés iban en aumento-. Pasaba por aquí y...

-¿...Quieres hablar con Takako?-interrumpió Haruhi, alzando una ceja-. Está en el baño ahora...

-Bueno, sí... en parte a eso venía... Necesito decirle algo... ¡Pero no pienses lo que no es, Haruhi!-exclamó, moviendo las manos para desmentir cualquier idea que pudiera estar haciéndose la chica-. También pasaba para... para ver como estabas...

-Pues... estoy bien...-dijo ella, observándole. El rubio estaba más alterado que de costumbre-. ¿Y tú, senpai?. ¿Ha pasado algo?

-¿Eh...?. ¡No, no! No ha pasado nada... ¡estoy bien!-aseguró éste, forzando un poco la sonrisa.

-Ya... ¿vas a pasar, o vas a quedarte ahi?-la morena le miró con desconfianza.

-Sí, sí... ahora entro-nervioso, Tamaki se agachó para quitarse los zapatos, y enderezándose, entró en el apartamento. Haruhi se hizo a un lado-. Con permiso...

Lo que hay que ver... Haruhi le observó de reojo, con una gota de sudor en la sien. ¿Por qué iba a estar celosa por éste tío? Es raro como él solo...

-¡Ah!. ¡Hola, Tamaki!-Takako salió del baño, ya vestida, saludándole alegremente. Llevaba una enorme sonrisa en los labios-. ¿Estabas buscándome?

-Hola, Takako...-saludó el rubio, dejando sus zapatos en un hueco vacío del zapatero. Haruhi miró a uno y luego a la otra.

-Vaya, con qué confianzas os tratáis ya, para haber pasado un día juntos...-comentó, con media sonrisa algo amarga. Ésto sobresaltó a Tamaki.

-¡Pero Haruhi!. ¡Que no te pienses lo que no...!

-Me voy a dar una vuelta-interrumpió ella, sacando sus zapatos y poniéndoselos-. Así habláis lo que tengáis que hablar y no os molesto...

-¡Vale!-sonriente, Takako se agarró al brazo de Tamaki, que estaba blanco completamente en ese momento, y le dijo adiós con la mano a su compañera de piso-. ¡Itterashai, Haruhi-kun!

-Hasta luego...-Haruhi cerró la puerta tras de ella, ante la consternación de Tamaki... que se había quedado con un brazo extendido hacia ella y sin habla.

-Haruhi...-dos lágrimitas asomaron a sus ojos, frustrado... se volvió hacia Takako, que ya le había soltado y seguía exhibiendo una sonrisa-. ¡No tenías que haber hecho eso! Ahora se va a imaginar cosas que no son...

-¡Déjala! Es mejor así...-la sonrisa de Takako se volvió maquiavélica. Ajustó sus gafas-. Si da muestras de celos ante una cosa así, es buena señal...

-¿Celos..?-el rubio abrió mucho los ojos.

-Así es... me apuesto lo que quieras a que está hirviendo de celos ahora mismo, estoy segura...alégrate¿no querías eso?-se giró hacia él, que había vuelto a sonrojarse de nuevo.

-Bueno...

-Y dime, Tamaki-kun... ¿para qué querías verme?-preguntó ella, yendo a sentarse al sofá. El chico la siguió-. No será que estuviste pensando en la conversación de ayer...

-Más o menos...He tenido un sueño esta noche-confesó él, tomando asiento. Se llevó una mano a la cabeza-. Y ésta mañana he estado hablando con Kyouya sobre eso... quería comentártelo, por eso vine hasta aquí...

-¿Un sueño?. ¿Sobre Haruhi?-el rubio asintió-¿...Y bien?-Takako volvió a sonreír. Podía intuirlo... pero prefería oírlo por parte de él. Se avecinaban buenas noticias...

Tamaki agachó la cabeza. Sus mejillas estaban al rojo vivo.

-Creo...que tenías razón-confesó, en voz tan baja que era muy difícil oírle-. Estoy enamorado de ella.


Haruhi caminaba por la calle, mientras tanto... intentaba no pensar en nada en concreto. Le daba igual si a Takako le hacía tilín Tamaki o viceversa... no hacían mala pareja, eran casi iguales. Y por lo tanto, también le daba lo mismo que ya se tratasen ambos por el primer nombre. Conociendo a Tamaki, era algo que tenía que ocurrir tarde o temprano... era medio occidental, después de todo. Para él, parecía ser algo casi innato.

Suspiró, mirando al cielo. ¿De verdad le daba igual? Takako le había llenado tanto la cabeza de inverosimilitudes que estaba comenzando a confundirse... quizás aquello explicase la punzada que había sentido en el apartamento cuando había notado la familiaridad entre ellos. Había sido un error compartir piso con ella.

No puedo pensar en éstas tonterías... Takako es buena chica, pensó, mientras se encaminaba hacia el parque donde estaba la casa de té. Y si a ella le gusta Tamaki-senpai, está bien. No soy quién para meterme de por medio en una relación, y estoy segura de que ella tampoco lo haría.. Y a lo mejor estoy dando por supuestas las cosas. Puede que simplemente se hayan hecho muy amigos y punto. Miró hacia el frente, decidida. Ya está bien... Me he mudado para poder acabar la carrera de Derecho, y esa es mi prioridad. Lo del Host Club simplemente ha sido una coincidencia accidentada...

-¡Ah!-al estar inmersa en sus pensamientos, no se fijaba bien por donde iba, y se chocó con un traséunte... cayó al suelo-. ¡Lo siento mucho!

-Diablos... ya la gente no está a lo que est...-oyó al tipo quejarse, hasta que se interrumpió a sí mismo por algo. Haruhi alzó la vista. La voz se le hacía familiar...

Frente a ella, un chico de pelo largo y pelirrojo y cara tosca se le había quedado mirando con sorpresa.

-Fu... ¿Fujioka?-balbució, sonrojándose ligeramente.

Haruhi se quedó boquiabierta, reconociéndole al mismo tiempo...

Quien estaba frente a ella, era un antiguo estudiante del instituto Ouran y viejo amigo del Host Club... Ritsu Kasanoda.

CONTINUARÁ.


¡Aquí lo tenéis! Tamaki se ha dado cuenta por fin de lo que siente hacie Haruhi (de ahí el nombre del capítulo), y Haruhi empieza a tener sus dudas, pero ha aparecido un tercero en discordia... Ya dije que metería a alguien más de la trama original de Ouran. Kasanoda (o Bossa-nova, o Casanova... xD) es uno de mis personajes secundarios preferidos... y no hay que olvidar qué era lo que sentía por Haruhi¿verdad?. ¿Qué ocurrirá ahora? A ver si en el séptimo capítulo se puede aclarar un poco más el asunto... o, por el contrario, se complica aún más...

Estoy que no me lo creo...llevo tres capítulos seguidos. La musa de la inspiración ha vuelto a mí... O.o Y eso que yo creía que iba a tardar más, pero éste me ha salido casi sin pensarlo, en un solo día... A este paso, voy a llegar al final pronto... xD

Por cierto, en los comentarios del anterior capítulo se me olvidó decirlo... muchos decíais que Takako podría hacer una buena pareja con Kyouya. En principio, yo voy a concentrarme en el Tamaharu, pero... no sé, no sé, puede que acerque un poco a esos dos. Yo también he notado química entre ellos... pero, eso no se lo digais a Haruhi¿eh:P Aunque me focalizo en Haruhi, Tamaki, Kyouya y Takako, que sepáis que no me he olvidado de los otros... los pondré pronto por ahí ;).

Pues nada más... ¡gracias a los que me seguis!.¡No os olvideis de los reviews, pliz! Hasta el próximo capítulo n.n.