Disclaimer: No, Ouran Koukou Host Club sigue sin ser mío. ¿Cómo lo habéis adivinado?

Tras la puerta...

by

Hikaru Kusanagi

Capítulo octavo: Fibra sensible.

El ambiente dulce y pacífico imperante en la antigua casa de té y en sus alrededores se vio alterado y absolutamente irreparable en cuanto aquél monosílabo hubo resonado en todo el lugar. Todos los presentes dejaron de hacer lo que tenían entre manos y se volvieron para mirar al centro de atención en ese momento: unos diabólicamente sonrientes hermanos Hitachiin y un alterado y sonrojado Tamaki.

-¿Qué?.¿Qué habéis dicho?

-Ya lo has oído, señor-respondieron los gemelos a una sola voz, mirándose de reojo entre sí-. Haruhi y Bossanova-cchi estaban paseando juntos.

-Y se les veía bastante tranquilos...-intervino Kaoru, encogiéndose de hombros.

-Y felices...-continuó Hikaru.

-Como una parejita que saliese a pasear en primavera entre los cerezos...

-Una pareja un poco rara, la verdad, pero sí que parecía una cita en toda regla...

Silencio otra vez. Un silencio sobrecogedor en el que se podía visualizar claramente la expresión de pánico del rostro del medio francés al oír las palabras "pareja" y "cita"... al principio, podría decirse que se había quedado petrificado. Los gemelos se miraron nuevamente. Su señor estaba completamente preparado para entrar en el modo "drama ON".

-¡Nooooo!.¡No puede ser!-completamente histérico, Tamaki se llevó las manos a la cabeza. Enseguida, por su desestructurada y fantasiosa mente comenzaron a pasar posibles momentos románticos y felices que Kasanoda y Haruhi pudieron compartir juntos... y empezó a echar humo por la cabeza. Las imaginarias risas de ambos no hacían más que alterarle.

Y entonces... y entonces es posible que Bossanova-kun se la llevase hacia un banco del parque... y que, aprovechando la ocasión, intentase... aprovecharse de Haruhi... de MI Haruhi...

En ese momento, el rostro del rubio sufrió una violenta transformación. De la melodramática melancolía pasó a un estado de furia ardiente y destructora. Se puso en pie y apretó los puños y dientes, mientras los demás a su alrededor le miraban entre confundidos y (en el caso de los gemelos y de Kyouya) divertidos. Incluso Honey, Mori y Anaïs, que habían permanecido alejados de toda la acción en general, se acercaron para ver qué ocurría.

-Ah... Tama-chan se ha enfadado...-dijo Honey, algo preocupado, abrazando a su conejito.

-¿Qué le pasa a Tamaki?-preguntó Anaïs, sorprendida... aquél estado en su primo no era usual, al menos, que ella tuviese conocimiento de ello. Mori, para tranquilizarla, le puso una mano en el hombro. Algo sobresaltada, se giró a verle.

-Enseguida lo sabremos.

-¡No puedo permitirlo!-exclamó Tamaki, aún en modo dramático-rabioso. Se giró y apuntó hacia Haruhi con el dedo índice.- ¡Haruhi!.¿Qué significa todo esto?.¡Exijo una explicación de tu frivolidad ahora mismo!

Las clientas de Haruhi miraron al presidente sobresaltadas, mientras que por el contrario Haruhi se volvió a verle con una impasibilidad y una parsimonia que contrastaba con la actitud del rubio.

-No entiendo de qué estás hablando, senpai-contestó ella, lo más tranquila que pudo... aunque, se podía ver que sentía una enorme incomodidad y verguenza ajena con todo aquello.

-¡Tu escapada con Casanova ayer!-exclamó él, aún apuntándola acusador, solo que comenzando a temblar de forma preocupante-. ¿Cuándo pensabas contármelo?.¿Es que no tienes consideración alguna? Y una cita, sin ir más lejos... ¡una cita!

-Sólo estábamos paseando, no creo que haya nada de malo en eso-replicó ella, cortante y molesta, encarando a Tamaki-. Pero la verdad, no creo que ni sea de tu incumbencia, ni seas tú el más adecuado para ponerte a reprocharme nada... ¿tengo que recordarte qué estabas haciendo ayer al mismo tiempo que yo estaba fuera?

Un golpe bajo digno de Haruhi. Al oír aquello, Tamaki se calmó instantáneamente y la miró, sobrecogido y avergonzado, al tiempo que el sonrojo volvía a hacer aparición.

-Pero... ¡Pero no es lo mismo!-se apresuró a desmentir él, angustiado-. Yo sólo fui a hablar con Takako... ¡y eso fue lo único que hicimos!. ¡Nada más que eso!.¡Entre nosotros no hay nada!

-Pues en mi caso también fue así-le interrumpió Haruhi. No era la primera vez que discutían por un estallido así de Tamaki, pero sí que era la primera vez que se la veía tan irritada al respecto-. Sólo fue un encuentro casual. Te agradecería que no sobreactuases tanto los hechos, senpai. Es muy incómodo.

Las palabras de la morena, y el tono con el que las dijo, fue el golpe final que tiró la moral de Tamaki por los suelos. Incapaz de decir o hacer nada coherente por disculparse, apretó los labios, se dio la vuelta y se encaminó lentamente hacia un rincón, sintiendo que las tinieblas de su propia depresión comenzaban a hacerle mella y a absorberle. Entre tanto, los otros Hosts no perdían detalle de la escena.

-Haruhi-kun...-una de las clientas de Haruhi se giró hacia ella-. ¿Qué le pasaba a Tamaki-sama?.¿Por qué se puso así?

-No le deis importancia, chicas...-la chica Host trató de arreglar aquello, con una sonrisita aún incómoda-. Tamaki-senpai es así de exagerado con las cosas. No vive más que en su mundo, por lo que siempre suele estar equivocado en las teorías que hace cuando se trata de aplicarlas a cosas reales.-Aquellas palabras llegaron al rubio y le asaetearon como si fueran flechas-. No hay por qué preocuparse.

-Esa persona de la que estabais hablando...-la antigua alumna del Instituto Ouran alzó las cejas-. ¿Podría ser Kasanoda-kun?

-Sí, era ese mismo. Me lo encontré ayer y estuvimos paseando y hablando por aquí, recordando viejos tiempos-explicó ella, un poco más calmada-. Somos buenos amigos.

Las clientas asintieron y sonrieron embobadas, sobretodo aquella antigua alumna, que podía recordar la vez que Kasanoda había entrado al Host Club para intentar declararse a Haruhi, en vano, acabando como amigos... una sesión muy hermosa la que ofrecieron, sin duda. ¡Y Kasanoda era tan tierno! Ella siempre le había tenido miedo, pero gracias a aquello, obtuvo una nueva perspectiva del chico, que a raíz de aquello se volvió bastante popular entre las chicas que frecuentaban la Tercera Sala de Música. Haruhi volvió a servir té entre las clientas, pero una de ellas le detuvo.

-Ah... Haruhi-kun...-otra de las alumnas de la universidad Ouran, sonrojada, alzó ligeramente su mano cuando le tocó el turno de ser servida-. A mí me gustaría tomar café en vez de té, por favor... ¿es posible?

-¡Claro!-Haruhi retiró la tetera suavemente, y se preparó para levantarse, sonriendo-. ¿De qué tipo?

-Prueba el instantáneo...-la antigua alumna del instituto rió suavemente-. ¡Es extraño, pero es todo un clásico en el club!

-¿Instantáneo?-ante la cara de incertidumbre que aquella puso, las demás rieron, sobre todo las de la clase de Haruhi-. Bueno, está bien...-accedió, sin estar muy convencida.

-¡Que sean dos, por favor!-pidió la antigua alumna del instituto, aun risueña.

-De acuerdo...-los labios de Haruhi se curvaron en media sonrisa. Sí que había llegado lejos la fama del café instantáneo...-. Enseguida vuelvo. Con permiso...-se levantó y tomó la bandeja vacía para ir a buscar aquél tipo de café, mientras sus clientas murmuraban admiradas acerca de ella y su supuesta "virilidad", y Tamaki en su rincón se lamentaba de su miseria y de la enorme metedura de pata que había cometido, al tiempo que interiormente maldecía a esos gemelos del demonio. Pero...

He aquí que una cáscara de plátano, yaciendo en el césped desde no se sabía donde ni desde cuándo (y mucho menos se sabía quién era el perpetrador de tal crimen), se interpuso entre el camino de la chica Host, la hizo resbalar y dio un traspié, soltando la bandeja y cayendo hacia atrás. Tamaki, advirtiendo el peligro que corría, y ante la mirada horrorizada de las clientas de los Hosts, olvidó su depresión y se precipitó hacia ella, causando un extraño efecto de cámara lenta al írsele acercando. No estaba tan lejos de donde estaba ella, así que finalmente pudo agarrarla por la cintura, impidiéndole que se cayera e hiciese daño, ya estando ésta muy cerca del suelo, y la enderezó rápidamente. Haruhi, sorprendida, se agarró instintivamente de las solapas de la chaqueta del rubio al verse en sus brazos. Sus miradas se cruzaron, en tanto que la bandeja a su lado caía haciendo un ruido sordo. Tanto los Hosts como las clientas se quedaron boquiabiertos, y éstas dejaron escapar una exclamación emocionada, rompiendo en aplausos.

-¡Haruhi¿Estás bien? Ten cuidado...-la expresión de los ojos azul violáceos de Tamaki daba a entender, sin duda alguna, que se había preocupado de verdad por ella. Haruhi aún estaba tratando de reponerse de la impresión y procesando mentalmente por unos segundos lo que acababa de ocurrir. Se sonrojó ligeramente, y trató de enderezarse ella sola y ponerse en pie para separarse de su senpai. Sin embargo, tardó bastante más en desviar su mirada de la suya.

-Sí... gracias...-murmuró, algo cohibida, agachándose para recoger la bandeja y poniéndose nuevamente en pie, continuando su camino como si nada hubiera pasado y dejando a Tamaki allí plantado, confuso e igualmente sonrojado, sin poder articular palabra alguna. Desde su lugar privilegiado, Kyouya sonrió.

-Vaya, vaya...-se ajustó las gafas-. Y aquí lo tenemos. Parece que tu estratagema empieza a dar sus frutos, Inoue-san...

-Eso parece...-asintió Takako, observando la escena pensativa-. Aunque... pese a que haya sido un avance, les queda mucho camino por recorrer. Haruhi debe de estar confundida ahora mismo, aunque ya haya empezado a manifestar celos. Y Tamaki, aunque sea por fin consciente de sus sentimientos por Haruhi... todavía necesita exteriorizarlos de forma apropiada hacia ella y a acercarse de forma que ella no se sienta acosada. Hay mucho trabajo que hacer...

-Pero es un progreso. Tengo que decir que no me esperaba tanta rapidez... -Kyouya se volvió hacia ella ligeramente, no sin quitar la atención del todo del lugar donde se sucedían los hechos. A Tamaki se le habían vuelto a acercar los gemelos y estaban molestándole, para variar, acerca de lo que acababa de ocurrir.

-Ni yo tampoco. Pero parece que ésto ya venía de antes... lo que ha ocurrido hoy simplemente ha sido la gota que derramó el vaso-Takako le devolvió la sonrisa-. A propósito, Kyouya-senpai¿quién es ese Casanova?

-¿Te refieres a Kasanoda?-corrigió él, mientras tomaba un cuaderno vacío y empezaba a hacer misteriosas anotaciones-. Ritsu Kasanoda es un antiguo compañero nuestro de instituto, de la clase D, que estuvo en contacto con el Host Club y finalmente se hizo amigo y protegido nuestro. Con quien mejor se llevaba era con Haruhi. Pero, por parte de él,parece que no se quedó ahí...

-Hmm...-la chica alzó las cejas. No entendía eso de "clase D", pero sí lo que el Host de gafas pretendía decirle-. Así que Kasanoda... ¡estaba enamorado de Haruhi-chan! Y lo sigue estando todavía ahora...

-Eso es lo que parece... Kasanoda intentó, en el Host Club y delante de todas nuestras clientas, declararse a Haruhi. Pero falló estrepitosamente. Debo decir, además, que por unos eventos desafortunados, él conoce el secreto de Haruhi... claro que, le pedimos encarecidamente que no se lo contara a nadie.-los cristales de las gafas de Kyouya brillaron.

-Bueno... sea como sea, parece que la llegada de Casanova ha complicado las cosas...

-Sí, pero... ahora es mucho más interesante. ¿No te parece? -Kyouya volvió a sonreír, con un deje maléfico. Se llevó una mano al mentón-. A partir de ahora, ver cómo se suceden los acontecimientos será digno de ver.

Takako no comentó nada y se limitó a mirar hacia Tamaki, los gemelos y los demás hosts, nuevamente pensativa y algo preocupada. Mientras que Kyouya parecía divertido con la situación, para ella, el que un nuevo jugador en el intrincado juego del amor que ella había comenzado a entretejer era bastante problemático. No quería que terceros se interpusieran entre Haruhi y Tamaki, porque entonces sus planes de emparejarles se echarían por tierra. Debía encontrar alguna forma para dejar a ese Kasanoda fuera de juego. Y pronto.


-Ne, Hika-chan, Kao-chan... creo que esta vez os habéis pasado un poco con Tama-chan...-Honey, ya acabada la sesión del club y ya habiendo despedido a sus clientas hasta el día siguiente, regañaba a los gemelos con un dedito estirado. Miró hacia Tamaki, que había vuelto a aislarse en un rincón con una expresión más melancólica y solitaria que nunca-. Fijaos en lo triste que está. Disculpaos con él¿ne?

-Oh, vamos, Honey-senpai, no creo que sea realmente para preocuparse...-dijo Hikaru, cruzándose de brazos y mirando de reojo al presidente, para centrar la vista en el rubio más bajito-. Nuestro señor debería estar acostumbrado a cosas como éstas.

-Además, tampoco es para tanto...-corroboró Kaoru, también cruzándose de brazos-. Se las hemos jugado peores. Acabará levantando cabeza, seguro...

-Para empezar¿a vosotros quién os ha mandado meter las narices donde no os llamaban?-Haruhi, ya cambiada y lista para irse, miraba a los gemelos recriminatoriamente-. Como siempre, liándolo y tergiversándolo todo...

-Es que nos aburríamos-replicaron ambos a la vez, como la excusa más normal del mundo que explicaba todo. Se encogieron de hombros.

-Pero, la verdad es que ya empieza a ser repetitivo y aburrido que nos metamos con el señor... ¿no, Hikaru?

-Sí, un poco sí que empieza a ser cansado... tendremos que pensar otra estrategia...

Una gota de sudor y un tic en la ceja hicieron su irrupción en el rostro de Haruhi. Esos dos dan cada vez más miedo...

-A decir verdad, habéis arriesgado mucho la reputación del club, al montar aquél numerito enfrente de todas nuestras clientas... sobre todo delante de las de la universidad plebeya, que no están acostumbradas a nuestras formas...-intervino Kyouya-. Pero hay que reconocer, por otro lado, que la jugada os ha salido bien... al final, las clientas han salido encantadas, y eso se traduce en beneficios para nosotros...

-... ¿Y quieres decir que más numeritos como éste van a darse todos los días?- incómoda, más gotas de sudor bañaron la frente de la morena, volviéndose a ver a Kyouya. Pues anda que éste...

-¿Tan extraño te parece, Haruhi?-el Host moreno se volvió hacia ella, sonriendo-. A veces hay que arriesgarse en pos del bien del club. Y si bien no suele ser lo habitual, a veces, lo imprevisto puede llevar a un éxito seguro... Nuestras clientas buscan sorpresas y nuevos retos; la monotonía se traduce en fracaso y pérdidas. Creí que después de todos estos años, habrías comprendido algo tan simple como esto...

-Lo que sí entiendo, Kyouya-senpai, es que después de todos estos años, sólo piensas de la misma forma para todo...-contestó Haruhi, cuya incomodidad iba en aumento.

-¿Y es que te parece mal?-colocándose las gafas, aquél volvió a prestar atención a un cuadernito que tenía entre manos-. Si gracias a mis gestiones y a mi forma de pensar el club se ha mantenido en pie¿por qué iba a cambiarla?

-Ya...-dejó escapar un suspiro, derrotada. Con argumentos aplastantes como esos, era caso perdido seguir discutiendo-. Quién me mandaría a mí volver a trabajar aquí... como algo como lo de hoy sea habitual, voy a tener que considerar el salir del club.

-¡NO LO HAGAS!-exclamaron Hikaru y Kaoru al unísono, alarmados y pegando un susto de muerte a Haruhi.

-Tú verás, Haruhi, pero si sales del club, las pérdidas serán enormes...-continuó Kyouya, tan indiferente como antes-. ¿Estás segura de ello, con la buena aceptación que has tenido éste año? Y además... hay que tener en cuenta otro aspecto.

-¿... Otro aspecto?-preguntó ella, confundida... Mori la llamó la atención picándole en el hombro y luego señalando al melancólico Tamaki.

-Él.-Fue lo único que dijo.

-En efecto, Mori-senpai tiene razón-dijo Kyouya, cerrando el cuadernito-. Como te vayas de aquí, la depresión de Tamaki será tan enorme que nos será imposible trabajar en condiciones, y con más pérdidas que añadir a nuestra cuenta. Sin contar lo que tendríamos que pagar en tratamiento médico... lo cual no nos sería muy barato, aunque trabajasen para mi familia.

-Pobre Tama-chan...

Ah... debí imaginármelo. De nuevo el tic en la ceja de Haruhi. Abrio la boca para decir que aquello no es que le importase mucho, pero por primera vez, se lo pensó mejor y la volvió a cerrar. Como diga eso, tal como está Tamaki-senpai, es capaz de hacerse el harakiri...

-Haruhi... yo creo que Kyouya-senpai tiene razón-Takako, que aún seguía allí con ellos al igual que Anaïs para ayudar al club a recoger y a dejarlo todo limpio, se situó al lado del Host con gafas, con una expresión tan parecida a la que tenía éste que a Haruhi le dio verdadero miedo-. Me he informado mucho y muy bien del club, y por lo que sé, lo que ha pasado hoy no es nada nuevo aquí... así que, con tanto tiempo que has pasado aquí con ellos, deberías estar acostumbrada¿no?-sonrió un poco-. Piensa en que han sido tus compañeros durante tres años, y en los buenos momentos que has pasado con ellos... porque seguro que los ha habido. Eso lo tuviste en cuenta cuando decidiste volver aquí¿verdad?

-Oye, Takako... ¿te importaría no hacer de la doble femenina de Kyouya mientras él está delante?-Haruhi, ignorando su pregunta, la observó, sintiendo escalofríos-. Da grima...

-Hm... ¿doble?-Kyouya volvió a alzar la vista, algo sorprendido y mirando a Takako de reojo.

-¿De qué estás hablando?- Takako miró a su compañera confundida, con una expresión tan inocente en su rostro que era casi imposible pensar que fuera fingida-. Pero si Kyouya-senpai y yo no nos parecemos en nada...

Jo que no...A la incomodidad y tensión del pensamiento de Haruhi se le unieron los gemelos, a los que tampoco se les había pasado aquél detalle, observando a ambos con cierto temor. Son como dos gotas de agua...¿seguro que Kyouya no nos ha estado ocultando que tenía una hermana no reconocida entre el populacho?

-Bueno... ya está bien por hoy-Haruhi suspiró cansada-. Yo me voy a casa. Necesito dormir un rato...

-Haruhi¿te importa si vas adelantándote?-preguntó Takako, sonriendo-. Yo todavía me voy a quedar un rato aquí...

-¿Y qué necesitas hacer aquí?-preguntaron los gemelos inquisitivamente.

-Aún me quedan asuntos por tratar en éste club-contestó ella, enigmática, volviendose a ver a Tamaki. A éste se le había acercado su prima, que ya había acabado de limpiar su parte y, preocupada, le preguntaba en francés si se encontraba bien-. Quizás tarde un rato.

Una sonrisa imperceptible se esbozó en el rostro de Kyouya al oír aquello, mientras que Haruhi, imaginándose a lo que ella se refería, se encogió de hombros y se dio la vuelta para salir de la casa de té. Tamaki diría lo que quisiera, pero era obvio que él y Takako estaban intimando mucho últimamente. Quizás... ¿demasiado?

-Como quieras. No te voy a esperar despierta...-contestó, sin evitar sonar algo amarga, aunque trataba de que no se notase que le afectase tanto... porque no le afectaba tanto¿cierto?-. Pasaoslo bien.

-¡Hasta mañana, Haru-chan!-Honey agitó la manita hacia ella, sonriendo. A su lado, Mori hacía lo mismo, aunque a su silenciosa y sobria manera-. Ten cuidado¿ne?

-¡Hasta mañana, Haruhi!-le despidieron Hikaru y Kaoru-. ¡A la hora de siempre, no lo olvides!

Tamaki, enfrascado en la conversación en francés con Anaïs y algo más tranquilo, no se dio cuenta de que Haruhi salía de la casa de té. Para cuando lo hizo, ella seguramente debía de estar abandonando el parque. Se sobresaltó y puso cara de angustia, lo cual hizo que Anaïs volviese a mirarle con más preocupación.

-¡Haruhi¿Dónde está?-preguntó, mirando a todas partes.

-Se acaba de marchar a su casa, cabeza de chorlito-contestó Kyouya, impasible-. Hace ya un poco de eso. Eres lento hasta para darte cuenta de una cosa así...

-¿Cómo querías que me diese cuenta si ni siquiera se había despedido de mí?-exclamó el rubio, poniéndose de pie de un salto. Volvía a estar bastante alterado-. ¡Una chica no puede andar sola por la calle de noche!.¿Cómo es que ninguno habéis salido a acompañarla?-fulminó a los otros Hosts con la mirada-. Debería daros vergüenza...-por la cara que puso la mayoría, se pudo revelar que no habían caído en ese detalle.

-Probablemente hubiese rechazado el que la acompañáramos-contestaron los gemelos a la vez, mirándose de reojo. Sabían de lo que hablaban-. Parece mentira que no la conozcas, señor.

-¡No es una excusa!.¡Esto es inaudito! Que os hagáis llamar Hosts y estéis tan tranquilos por lo que le pueda deparar a vuestra compañera ahí fuera...-decidido, Tamaki se encaminó hacia la puerta corredera-. ¡Espérame, Haruhi! Ahora papá va a buscarte...

-¡Espera un segundo!-exclamó Takako, yendo hacia él para detenerle.

-Me temo que tú no puedes irte de aquí-dijo Kyouya, sin perder la calma ni un solo instante-. Inoue-san se ha quedado aquí expresamente porque quiere hablar contigo de algo. De lo contrario, ella no estaría aquí... Además, por lo que sé, éste es un barrio seguro, y el perímetro del parque está constantemente vigilado por mi guardia personal. No creo que a Haruhi vaya a sucederle nada. Pero si tanto te preocupa su seguridad, iré yo a acompañarla, a ver si todavía puedo alcanzarla.-mientras caminaba hacia la puerta, miró de reojo a los demás-. Y vosotros, deberíais marcharos también. Imagino que Inoue-san querrá hablarle a solas...

-¿Ehhh?-los hermanos Hitachiin pusieron cara de fastidio-. Pero no es justo...-era demasiado obvio que querían enterarse de la conversación.

-Vamos, id desfilando...-todavía enfadado, Tamaki les señaló la puerta. Miró especialmente con severidad a los gemelos-. Y mañana hablaremos. Que sepáis que lo que habéis hecho es inadmisible, no sólo como Hosts, sino compañeros y amigos suyos que sois.

Ante el tono recriminatorio del presidente del club, los cuatro Hosts no pudieron evitar sentirse culpables.

-Lo sentimos mucho, Tama-chan-se disculpó Honey, apenado-. No nos habíamos dado cuenta. Prometemos que no volverá a pasar¿ne?

-Sí, lo sentimos-añadió Hikaru, bajando la cabeza. Su hermano hizo otro tanto de lo mismo. Y aunque Mori no dijo nada, se le pudo adivinar en el rostro que compartía su arrepentimiento.

A Tamaki se le suavizó la expresión.

-Bueno, está bien-algo más tranquilo-. Nos vemos mañana. ¿Podríais llevar alguno a mi prima a la segunda mansión?

-Nosotros nos encargamos de eso¿ne, Takashi?-Honey miró a su primo, y volvió a sonreír cuando éste asintió con la cabeza. El más bajito de los Hosts se dio la vuelta y tomó de la mano a Anaïs, que le siguió algo sorprendida-. ¡Ven con nosotros, Ana-chan! Vamos a llevarte a casa-dijo, alegre de nuevo.

-Acordaos de cerrar vosotros bien la casa de té cuando salgáis-les recordó Kyouya, que ya se había puesto los zapatos y estaba llamando por su teléfono móvil a alguien. Probablemente para contactar con su guardia personal para que pudiesen localizar a Haruhi-. Hasta mañana.

Después de Kyouya, los demás fueron saliendo, uno por uno, hasta que finalmente quedaron únicamente allí Tamaki y Takako. El primero no dijo nada al principio, aún girado hacia la puerta corredera con la mirada perdida. Después, rompió el hielo.

-¿Qué querías decirme?-preguntó, aún con la mirada fija en la puerta.

-Quería hablar contigo acerca de tu comportamiento, Tamaki-contestó ella, acercándosele con una mirada seria. El rubio se giró a ella, algo sorprendido.

-¿Mi comportamiento?.¿Qué ocurre con él?

-¡Pues que tienes que corregirlo!-exclamó ella, haciendo sobresaltar al chico. Meneó la cabeza. Hasta de una cosa tan obvia no se daba cuenta...-. Haz el esfuerzo, al menos. Si no lo haces, Haruhi jamás se fijará en ti...-suspiró-. Escúchame; gracias a mi acción, he conseguido que Haruhi se sienta celosa y empiece a tomar algo de conciencia de la situación. Pero hay mucho que hacer todavía. El principal motivo por el que ella te rechaza es porque le pareces inmaduro.

-¿Inmaduro, yo?-El aludido se sintió algo herido en su orgullo.

-¡Sí, tú! Y haz el favor de no repetir las últimas palabras que digo-A Takako se le marcó una venita en la frente-. Mira, sé que una persona no puede cambiar de la noche a la mañana. Y no pretendo que tú lo hagas. Si quieres gustar a Haruhi, debes hacerlo siendo tú mismo. Pero lo que debes hacer es moderar tus formas tan exageradas... algo de lo que has hecho gala todo el día, por cierto.

Que me lo diga una chica que me abrazó en público gritando a voz en cuello y que a veces se pasa de entusiasta, es un poco... Tamaki la miró, con una ceja alzada y una gota de sudor cayéndole por la sien. Mientras, Takako seguía echándole el sermón.

-Veamos... quizás para Haruhi no lo sea, pero para los demás, que ella te gusta se nota a kilómetros. Y eso puede jugar mucho en tu contra¿entiendes? Trata de no ser tan obvio... modera un poco tus sentimientos, y no exageres las cosas. Quizás, de ese modo, puedas hacerte notar frente a Haruhi, si te muestras más calmado y más serio...¿recuerdas cuando le estabais pidiendo que volviese al club? Tú guardaste la compostura hasta que ella aceptó... eso le impresionó a ella.

-¿De veras?

-Creeme que sí. Yo estaba delante y vi su cara... Si puedes mostrarte así con ella, seguro que llamas su atención más que si montas escenas, ya que está acostumbrada a ver eso en ti... y al mismo tiempo, ayudará a que se acerque un poco más a ti...

El rubio se quedó pensativo, tomándose el mentón y sopesando las palabras de Takako... visto así, lo que ella proponía parecía tener mucha lógica. Y si eso hacía ganarle la atención y el respeto de Haruhi, entonces...

-De acuerdo...-asintió, con resolución firme-. Trataré de moderarme en mis formas, de ahora en adelante. Aunque sea por ella...

-¡Bien!-exclamó la morena de pelo largo, tomando las manos de Tamaki alegre y con los ojos brillantes. Atrás había quedado el semblante serio que había adquirido cuando le había estado echando la bronca. El medio francés alzó una ceja-. Esfuérzate¿ne, Tamaki-kun? Ya verás como así será tan sólo cuestión de tiempo que estéis juntos...

Tamaki se la quedó mirando unos instantes, todavía algo sorprendido del cambio de ánimo de su amiga... para después esbozar una sonrisa ligera.

-Sí... prometo que lo haré. Gracias, Takako-chan.

Entretanto, alguien que se suponía que no debía de estar allí todavía escuchaba la conversación que mantenían ellos dos. Anaïs, que se había escapado unos instantes de Honey y de Mori, escondida en las sombras para no hacer notar su silueta en los paneles de arroz de la casa de té, asimilaba lo poco que había entendido de todo aquello con su conocimiento de japonés, con el rostro desencajado.

Tamaki...

CONTINUARÁ.


Y otra jugadora ha aparecido en escena... la taciturna Anaïs que hasta ahora ha tenido poca implicación en la historia, parece que tiene aquí algo que decir también, ya que parece haberle afectado lo que ha oído en la casa de té... ¿Y ahora, cómo acabará esto¿Podrá Tamaki reprimir sus impulsos dramáticos por el bien de Haruhi? A ver qué cosas nos trae de nuevo el capítulo noveno...

¡Honto ni sumimasen! hace una reverencia Siento muchisimo haberme retrasado en escribir esto... pero ha sido difícil, sobretodo porque me he atragantado un poco con el final (gracias a Kiri-chan por sacarme del atolladero..)... y porque tampoco he encontrado mucho tiempo para escribir, con todo lo que han supuesto estas fiestas... Pero aquí lo tenéis, mi regalito de Navidad, con retraso, pero aquí por fin. Agradezco vuestra paciencia, de verdad.

No creo que hasta después de febrero saque el capítulo siguiente, ya que se me vienen los exámenes de la uni encima y no tendré tiempo para escribir... así que os pido que esperéis pacientemente una vez más por mí. No he tenido en ningun momento la intención de dejar de lado esta historia, y que a la gente le guste es un incentivo enorme para poder escribir. Pero hay veces en que una no puede apresurarse, por más que se quiera... n.nU

En fin, ya sabéis. Dejad muchos reviews, que los reviso todos los días... Gracias y hasta el próximo capítulo!