Había sido un día muy largo para Serena: en menos de veinticuatro horas había allanado Hogwarts, robado una varita, estado a punto de morir asesinada por su exmarido, bebido hasta la inconsciencia y despertado en un box de urgencias con la noticia de que estaba embarazada. Y nadie había osado aún contarle lo que había hecho estando borracha.

Sirius se había ofrecido a acompañar a Amy al colegio, lo cual agradeció, porque prefería que su hija no la viera en ese estado. Pasó el día poniendo sus asuntos en orden por si Severus volvía a por ella, explicando lo ocurrido a la Orden del Fénix (dadas las circunstancias no podía denunciarlo a los aurores) y bebiendo café en casa de Alan y Álex. Cuando vió aparecer la cara de Sirius dentro de la chimenea del salón, supo que el día no daba visos de mejorar.

- Los dementores han atacado el colegio de Amy - explicó - y siguen por la zona. La he dejado con otra estudiante en tu casa, pero deberíamos ir cuanto antes. Si la situación empeora, no sé si Cagney podrá protegerlas.

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Efectivamente, no había podido.

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Cuando llegaron, su cerebro sólo procesó dos datos: marca tenebrosa, puerta abierta. Un segundo más tarde estaba en el piso de arriba, llamando a su hija a pleno pulmón.

Sirius entró tras ella, examinándolo todo detenidamente. Había sangre en la cocina, junto al fregadero. Un rastro de gotas salía de la misma, como si el herido hubiera sido trasladado en volandas. Serena dejó de gritar y él pudo oír un ligero ruido procedente del armario de debajo de la escalera.

Abrió la puerta con precaución, y se encontró con unos enormes ojos cansados y doloridos. La elfina aún tuvo fuerzas para dirigirle una mirada de reprobación. Sirius la sacó cuidadosamente del armario, donde al parecer había sido lanzada con muy pocos miramientos. Ya casi no sangraba, y su piel era de un verde pálido, casi amarillo.Tenía una herida profunda en el vientre y una brecha en la sien izquierda.

- Señora... Amy... lo siento...

Serena bajaba por las escaleras, pálida y silenciosa. Perdió el poco color que le quedaba al verlos.

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- ¿Ésta es la casa? - preguntó Jimmy, mientras se bajaba de la moto.

- Mierda - respondió Natalie, mirando fijamente la calavera luminosa y sin acordarse de apagar el motor.

Jimmy miró la casa. Algo parecía no estar bien, aparte de la iluminación: la puerta estaba abierta, y la ventana del piso de arriba rota. Empujó la verja del jardín y se paró en seco al reconocer uno de los cuadernos en espiral que su hermana utilizaba como diario. En medio del camino a la casa, abierto por la mitad y medio chamuscado, parecía haber salido despedido desde la ventana rota.

Lo recogió, y, tras leer la última página escrita, echó a correr hacia la puerta abierta.

- ¡ELLY!

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Sirius depositó a la elfina en los brazos de Serena, que ya estaba al borde de las lágrimas.

- Lo siento... señora... se las llevaron... no pude detenerlos...

Serena sacudió la cabeza.

- Hiciste lo que pudiste... Ahora guarda las fuerzas, tienes que salir de ésta... te llevaremos a San Mungo... te curarás...

La elfina sonrió ligeramente y negó con la cabeza.

- Por favor... no me dejes sola... por favor... - sollozó Serena.

Una manita verde limpió las lágrimas que resbalaban por la cicatriz de la mejilla derecha.

- Ha sido un honor servir a su familia...

Serena rechinó los dientes, pero la elfina apoyó la mano sobre sus labios, impidiéndole protestar.

- ... y también quererla.

La mano cayó de nuevo sobre su regazo.

- Todo... irá... bien...

Se estremeció ligeramente y murió. Sirius le cerró los ojos.

Serena se había quedado extrañamente silenciosa, y cuando levantó los ojos del cadáver, algo en ellos había desaparecido. Sirius notó cómo un escalofrío le recorría la espalda.

-oOo-

Jimmy había observado la escena desde el umbral la puerta. Había llegado justo a tiempo de oír que se las habían llevado. La mujer depositó al ser verde sobre el banco del recibidor y se volvió hacia él.

- Mi hermana - se limitó a decir, cuando sus miradas se cruzaron.

Ella asintió con la cabeza y desvió la vista más allá de él, a través de la puerta.

Jimmy se volvió para ver un espectáculo inusual: el aterrizaje de media docena de escobas voladoras en el jardín de un semiadosado de los suburbios de Londres. Natalie, sin embargo, no parecía muy impresionada y observaba la escena sentada en la moto, con el casco sobre las rodillas.

- Sirius, tenemos visita. - anunció Serena.

Jimmy observó fascinado la transformación de Sirius. Se volvió hacia Serena, la cual se llevó el índice a los labios, pidiéndole discreción. Dos de los recién llegados se pusieron a interrogar a los curiosos, y el resto se dirigió a la casa. Una jovencita de pelo fucsia iba en cabeza. Tropezó con la alfombra de la entrada, y al extender las manos para recuperar el equilibrio, tiró al suelo un jarrón.

- Lo siento... yo... - se detuvo al ver a Hocicos y miró a Serena sorprendida.

- Deje el interrogatorio para luego, Tonks.- la chica se apartó a un lado, tumbando el perchero en el proceso, para dejar paso a un hombre alto, con la melena y los ojos de un león viejo. - Inspeccione el piso de arriba mientras yo hablo con la señora... Sna-

- Greenwood.

- ... Greenwood. Soy Rufus Scrimgeour, el nuevo ministro de magia - dijo, dándole la mano mientras se volvía hacia el otro auror - Dawlish, usted encárguese de la planta baja.

Serena permaneció en silencio, mirando inquisitivamente al ministro.

- Señora Greenwood. Vengo a tratar un asunto de gran importancia con usted. Pero antes, permítame darle una buena noticia. - sacó la cabeza por la puerta y le hizo señas a alguien para que se acercara.

Cuando ese alguien cruzó el umbral de la puerta, Serena se puso delante de Jimmy, agarró con la mano izquierda el pelo erizado del cuello de Hocicos, y con la derecha tanteó el paragüero hasta encontrar un mango hecho de lo que parecían dos dragones entrelazados. Lo empuñó con firmeza y apoyó el pulgar sobre el botón de apertura.

Viendo lo tenso de la situación, el ministro de apresuró a dar explicaciones. Aunque las mismas podían ser resumidas como maldición imperius rota por el shock al intentar matar a su ser más querido, filtro amoroso y mortífaga huida y responsable de todo lo anterior, el ministro, como buen político, lo convirtió en un discurso de diez minutos.

- ¿Y cómo pueden estar seguros de que no les engaña? - preguntó Serena, sin apartar la vista de Snape ni soltar el mango del paraguas. Hocicos gruñó ligeramente para expresar su acuerdo.

- Oh, por supuesto... En estos casos les hacemos pasar la prueba del Veritaserum. La versión no cambió ni un ápice.

Serena se permitió relajarse ligeramente. El hombre que se encontraba en el umbral de la puerta cruzó la distancia que los separaba en tres rápidas zancadas y la abrazó con fuerza. Jimmy vió cómo Serena soltaba definitivamente el paraguas, mientras sujetaba con más fuerza a Hocicos, que gruñía bastante ruidosamente mostrando los dientes.

-oOo-

Ellaine recuperó la consciencia un segundo antes de darse de bruces con el frío suelo de piedra de una celda. Tras el impacto, cerró los ojos de nuevo y dió un repaso a los últimos acontecimientos que recordaba.

Estaba escribiendo su diario en la habitación de Amy, mientras ésta dormía. Oyó estruendo en el piso de abajo, gritos, y luego silencio. Se quedó mirando la puerta, paralizada de miedo y desconcierto, hasta que ésta salió despedida con una explosión y cayó a sus pies. La habitación se llenó de humo y ella se desmayó sin motivo aparente. Soñó que volaba por un remolino de colores, con la mano pegada a lo que parecía ser un armadillo disecado, junto a Amy y a dos tíos encapuchados. Estaba claro: la habían drogado.

Cuando despertó de nuevo, se encontró sentada en el suelo, con la espalda apoyada contra una pared. Dos rostros la miraban con aprehensión: uno era el de Amy, y el otro, aunque desconocido, le resultaba tremendamente familiar. Además de ser clavadito al coronel Brandon de Sentido y Sensibilidad, eso sí, con el pelo largo. Y sucio.

- ¿Dónde...?

Amy aplaudió de alivio, y el señor le ofreció un cuenco con agua.

Ellaine cogió el cuenco y miró a la niña, que parecía muy contenta para estar encerrada en la celda del Conde de Montecristo.

- Éste - dijo Amy, sonriendo de oreja a oreja - es mi papá.

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Sirius observó horrorizado la capitulación de Serena. Snape empezó a acariciarle y besarle el rostro, y a ella le temblaron las rodillas.

El ministro de Magia carraspeó ligeramente y los tortolitos se separaron a duras penas, volviéndose hacia él. Snape rodeó los hombros de Serena con un brazo y le dedicó una sonrisa de suficiencia al perro.

- El otro asunto es algo más delicado. Se refiere a la niña.

- ¿Amy¿Saben dónde está?

- Por desgracia, todavía no. Pero nuestros espías nos han informado de que pretenden pedir un rescate por ella. - la mirada del ministro se hizo mucho más grave - No sé que puede tener usted que pueda interesarles tanto, señora, pero le ruego que se lo piense bien. Comprendo que nada es más importante para usted que su hija, pero si ayuda al que no debe ser nombrado a hacerse con el poder...

- ¿y mi hermana? - preguntó Jimmy, saltando por encima de Hocicos.

- Ah, sí. También mencionaron a una muggle.- el ministro le lanzó una mirada compungida - No sé qué pretenden hacer con ella.

-oOo-

Bueno, allá va otro capítulo... por fin... y he matado a un personaje... (como diría Moriarty¡ja je ji jo ju!)

Ya estoy instalada en el nuevo trabajo y parece que las cosas irán bien, así que organizándome como toca debería tener tiempo para esto. Sé que el capítulo es más corto de lo habitual, pero ésta es la parte más difícil de la historia y me está costando horrores, de manera que he preferido actualizar lo que tenía escrito por el momento que esperar a tenerlo todo "atado y bien atado".

Es gracioso, pretendía hacer protagonista de la historia a Harry, pero al final no he sido capaz... así que esto se ha convertido totalmente en un "Luna Nueva 2"... y Serena se ha convertido definitivamente en la reina de las Mary Sues en castellano. Qué le vamos a hacer. Al menos espero que lo paséis tan bien leyéndolo como yo escribiéndolo. Y ya sabéis: (cae de rodillas) reviiiiiiiews please! porfa plis!

Y mis agradecimientos a:

Tasha Dawn: Sí, el retraso es digno del Guiness ... y sólo vuelvo para fastidiar más, si cabe, a los personajes (todavía no puedo creer que esté escribiendo semejante dramón)

Wilbur: Wil!!!! me alegro de volver a verte por aquí! ... muchas gracias por dedicar una entrada de tu LJ a avisar de que había colgado otro capítulo. Espero que éste también te guste.

LeslieDali: Muchas gracias! Me alegro que te pareciera bien escrito, porque la verdad es que me siento más desentrenada...

Blackspirit

Lia Lerena

Khaly: Espero que hayan ido bien los exámenes... y no te preocupes por si el review es corto o largo. Su mera existencia ya me alegra el día!!!!

Randa1: Si te he de ser sincera, estuve a punto de dejar la historia definitivamente... pero al final, no pude. Muchas gracias por anunciarme por los foros!

Miri de Ar


EyvieHP: Como ves, al final se ha vuelto a centrar en ellos... supongo que no puedo evitarlo (quiero a Sevvy y a Serena como si fueran mis hijos XD... de hecho Serena es como si lo fuera, a fin de cuentas, la creé yo...). Las pastillas saldrán en el próximo capítulo... están siendo un poco problemáticas en lo que al argumento se refiere...

GRACIAS POR LEER!!!!