Hola gente! Bueno mis queridas (o) y amadas (o) lectoras (o), admitámoslo en 99.9 por ciento de los que leen esto somos mujeres xD! pero por si acaso hay algún hombre, no quiero que se me vayan a ofender, ya estoy actualizando después de dos semanas y cachito, creo xD, este será el ritmo normal en el que actualizaré de este capi en adelante, a menos que algo inesperado surja... de nuevo -.-

Muchísimas gracias a la gente que leyó este fic - y muchas más a las que les dejaron revs, espero que este capi les guste y no confundirlos tanto n.ñ pero que le vamos a hacer la trama es confusa xD. Bueno, aquí les dejo el fic.

Disclaimer: Todos absolutamente todos los personajes pertenecen a su autora J.K. Rowling ¿ok?... yo solo los tomo prestados para escribir esto n.n…Pero no me demanden! TT.

Capítulo 3: Conociendo tu mundo

Empiezo a sentir su nerviosismo presentarse, pues ahora intenta separarse de mí levemente, pero tengo que mostrarle que yo soy todo lo que el necesita, que me desharé de todos sus problemas e incertidumbres. Tratando de que sea así, mi otra mano libera la suya, dirigiéndose a su cintura también, ahora rodeándolo con ambos brazos lo acerco lo más posible a mi cuerpo, profundizando el beso, el contacto, las emociones. Protegiéndolo de todo y de todos, esperando que se sienta seguro entre mis brazos. Se relaja una vez más, dejándose llevar por todo lo que siente, por todo lo que sentimos y deposita sus brazos alrededor de mi nuca, rodeando mi cuello, envolviendo mi alma.

Ahora que he probado sus labios no quiero que esto termine, pero el oxígeno se hace necesario, y lentamente me separo de él, solo un poco, para tomar aire y por fin mis ojos se abren, observándolo. Lo veo con amor, con un inexplicable cariño imposible de contener. Sus ojos aún cerrados, su respiración agitada, sus labios ahora profanados, sus brazos alrededor de mi cuello, tan perfecto, todo es tan perfecto.

Pero como cualquier cosa buena, nunca dura demasiado y para mi desgracia esta no fue la excepción. Un frío pegó con mi nuca al sentir que sus brazos me soltaban, lo miré a los ojos, los míos verdes, apasionados, desesperados, ansiosos por más; los suyos grises, misteriosos, imitando frialdad, ocultando cualquier otro sentimiento.

Me separó de él, primero de forma débil, lo dudó, después con gran fuerza, descargando toda su confusión en ello. Me alejó solo unos metros¡Tampoco soy tan débil!

-Potter, lárgate de aquí- sisea en una gran imitación de estar molesto, pero yo lo conozco, y eso no es enojo, su mirada está confundida es cierto, pero una gran parte de él lo disfrutó, no lo me puede engañar no a mi.

-Es Harry- le aclaro divertido por su actuación –Harry- le repito –y tú no quieres que me vaya- con su mirada trata de intimidarte, Draco ya deberías saber que tú mirada, de te mataré miembro por miembro, no funciona conmigo.

-¿Aparte de ciego estás sordo¡Te dije que te fueras!- su voz se eleva, pero ni así lograrás que me vaya mi querido príncipe de las serpientes –si crees que puedes humillarme estás muy equivocado ¡Potter!- me grita lo último¿Quién te está humillando? Ay Draco, creo que hay que hacerte entender de una u otra forma que estoy hablando enserio. Por esto último sonrío con malicia mientras me acerco una vez más a él. Retrocede en cuanto yo avanzo, tal como pensé, mi sonrisa triunfadora lo desconcierta, sabe que planeo algo, y al estar desarmado no puede hacer nada más que alejarse.

-Draco- le digo tranquilo y doy un paso más, él se aleja –dime- otro paso –Harry- otro más ¡perfecto! Tal como había calculado, mi lindo rubio cayó sobre la cama, estaba tan ocupado tratando de averiguar lo que tramaba que no se dio cuenta que lo dirigía justo ahí.

Hábilmente me coloco sobre su cuerpo, y para el tiempo que él logra reaccionar yo ya lo tengo acorralado con ambas muñecas sujetadas. Malos reflejos, por eso eres cazador y no buscador Draco. Una sonrisa sincera se posa en mis labios y puedo ver como él intenta disimular el leve sonrojo que se apoderó de sus antes blancas mejillas, no puedo estar más feliz que en este momento, no tengo idea que es lo que le pase, pero aún con todo eso algo sigue claro, me quiere, ahora estoy completamente seguro.

Me acerco despacio a esa boca tan adictiva, él nota mis intenciones y por unos segundos trata de resistirse, pero su fuerza de voluntad no dura mucho, y al estar a escasos milímetros de su rostro ambos, no solo yo, ambos terminamos uniéndonos en un pausado beso. Puedo sentirlo, las dudas de hace un minuto ya no están, ahora solo se deja llevar. Sabe tan bien como yo que lo está disfrutando, tal como antes lo disfrutó, probablemente eso fue lo que lo asustó hace unos minutos, no esta acostumbrado a tanto contacto y menos de esta forma. No te preocupes Draco, iremos a tu ritmo, yo no tengo prisa mientras pueda estar a tu lado.

Durante pequeños segundos nos separamos solo para volver a comenzar, mis manos soltaron tus muñecas desde hace un buen tiempo, ahora tus finas manos descansan sobre mi pecho, mientras mis brazos te envuelven de forma sobre protectora, no quiero perderte, puede que sea por eso que lo hago. Un fuerte ruido interrumpe el silencio que teníamos, pero parece no importarte, y me dejas seguir dándote pequeños besos en tus labios, que son tan deliciosos como si fuera uno mucho más apasionado, y si a ti no te importa ¡pues a mi menos¡Sigamos con lo nuestro! Te presiono más contra mi cuerpo, se siente tan bien tenerte así de cerca, y nos refundimos en otro beso pero más largo que los anteriores, siento tu timidez, es probable que nunca hayas besado a nadie de esta forma, yo te enseñaré.

Pero mis lecciones son interrumpidas por una fría voz que conozco bastante bien¡acaso no podía venir en otro momento¡Se le ocurre venir en este segundo! Malvado. En serio¿¡Cómo osa interrumpir mi momento de gloria? Con desgano corto el exquisito beso que había comenzado, me levanto del cuerpo del rubio y con una mano lo ayudo a levantarse también, quedando los dos sentados sobre su cama, frente a ese ser ¡lleno de maldad que me interrumpió! Me mira de forma reprobatoria, después de unos momentos de análisis su rostro sin expresiones cambia, de forma muy drástica.

-¡Potter!- me llama bastante molesto y un tanto ¿sorprendido? - ¿creíste que con ese patético cambio de imagen pasarías inadvertido?- me pregunta con frialdad mi querido profesor de pociones. ¿Cuál cambio de imagen? Si siempre me veo así.

-Sin ofender profesor, mi imagen es la misma de siempre y ¿para qué quiero pasar inadvertido?- siseo confundido, a lo que Snape se molesta y sorprende más que antes. ¿Qué le pasa al mundo hoy?

-No te hagas el gracioso Potter, sabes perfectamente que no puedes estar aquí- me regaña, al tiempo que dirige una fría mirada de confusión hacia Draco –y me encantará llevarte a la oficina de Dumbledore por ello- sentencia con malicia. ¡Y yo que hice? Entiendo, besé al bello rubio junto a mi, pero no es para tanto ¿o si¡Severus nunca había sido tan duro conmigo!

-¿Cómo que no puedo estar en mi propio cuarto?- le pregunto indignado¡oigan es mi habitación¡Tengo derecho a venir y besar a quien yo quiera! Ok, tal vez lo último no, pero tengo derecho a estar aquí. Al elaborar la pregunta tanto Severus como Draco me miran extrañado. ¿Y ahora que dije?

-No se que sea lo que te ocurra hoy Potter, pero sinceramente no me importa, a la oficina del director ¡ahora!- me grita bastante sacado de sí. Me levanto con fastidio y camino hacia la puerta, estando ya ahí me giro y le dirijo una última mirada al rubio, junto con una de esas sonrisas seductoras que me han hecho tan famoso. El no puede evitar sonrojarse levemente y desviar su mirada, no sin antes esbozar una muy tenue sonrisa que se que es para solo mí. Me doy por bien servido y salgo de la habitación.

-Severus- escucho hablar a Draco, si, estoy pegado a la puerta ¡déjenme ser! –te pido discreción en lo que viste- le dice de forma indiferente, pero yo se que está bastante nervioso.

-Yo solo vi que Potter se atrevió a venir hasta acá- ¡alabado sea Merlín! Guardará el secreto. ¿Cómo que me atreví¡Si aquí vivo! Escucho sus pasos dirigirse a la puerta así que me alejo de ella, justo al salir lo escucho decirle –hablaremos luego- después se para frente a mi y casi me empuja por las escaleras.

Salimos de Slytherin, ya afuera me atrevo a preguntarle, no es como si tuviera miedo o algo pero se veía bastante alterado y creo que ya se calmó, al menos un poco.

-Severus no entiendo porqué me llevas hasta allá- le pregunto confundido, se que ni a él le agrada Dumbledore y si planea olvidar lo que pasó con mi rubio, oh si porque ahora es MI rubio, no veo porque ir hasta allá.

-Para empezar Potter, no puedes llamarme Severus y estabas en una casa a la que no perteneces, cosa que está prohibida- me reclama, pero si yo voy en Slytherin! Y hace años que le digo Severus!

-Esta bien, profesor Snape¿cae en la cuenta de que estaba en mi casa?- le cuestiono, ya que parece haberlo olvidado, mejor le pregunto.

-¡Ya me harté de que no me tome en serio Potter! Así que hágase el favor de quedarse callado hasta que lleguemos con el director y le explique la razón de que un Gryffindor pise el suelo de Slytherin- ¡dijo Gryffindor! Yo no soy un Gryffindor! Nunca lo he sido y no quiero serlo! Pero antes de que yo empiece a reclamar, una voz se me adelanta.

-Profesor- llama la voz algo agitada de Draco, parece que venía corriendo –necesito que deje libre a Potter- le pide con seriedad –le explicaré mis motivos más tarde, pero por ahora le pido que lo deje ir- finaliza mirando a los ojos a su padrino, demostrándole que no está jugando.

Ante la petición de su ahijado, no pudo si no acceder, obviamente no lo hizo de buena gana, pero eso no quita el gran poder que tiene Draco sobre su padrino. Así que el profesor se retiró del lugar, lanzándome antes una mirada asesina en forma de despedida ¿y yo qué hice?

-Ni creas que esto se va a repetir- me dice el divino rubio tratando de sonar frío ¿Se supone que me crea eso?- no volveré a librarte de un castigo Harry- me aclara molesto, ja! Me dijo Harry, hoy es el día más feliz de mi vida! Aunque raro también.

-Tranquilo seguro Severus andaba de malas y por eso se puso así- le respondí con sencillez y con una gran sonrisa porque se preocupa por mi.

-No tengo idea que tengas hoy, pero no me interesa- me dice disimulando indiferencia- será mejor que te vayas a tu casa y evites problemas- con esto dicho parece dispuesto a irse. ¡Hasta cree que se va a ir así como así! Me salvó de un castigo, tengo que agradecerle ¿verdad?

Sin pensarlo mucho lo tomo de un brazo y lo acerco hacia mi, para después sujetar su cintura dispuesto a retomar lo que Snape interrumpió. El se acerca poco a poco, queriendo evitar, y a la vez no, lo que sucederá. Nuestros labios por fin se unen, en un pausado pero maravilloso beso que se que no olvidaré, y tu tampoco.

No tengo idea como, pero ya te tengo acorralado en una pared, sin posibilidad de que escapes. No se porqué tiendo a hacer eso, pero se que te gusta, sino ya me hubieras quitado de encima.

Muy al contrario, al terminar el beso, por la falta de oxígeno, siento su cabeza recargarse en mi pecho y yo lo dejo, si él quiere y yo también ¿cuál es el problema? Lo abrazo cariño, apretando más su cintura contra mí. Y ya sea porque estaba muy ocupado en lo que hacía, o que Draco hace que yo no piense en nada más que en él o que estoy ciego y sordo, no noté que dos personas nos observaban sorprendidos. Al menos no hasta que una de ellas gritó horrorizada.

-¡Malfoy¡¿Qué le haces a Harry!- reprendió una castaña que identifico como mi secuestradora.

-Corrección querida ¿Qué le hago a Draco?- la corrijo entretenido, pero la expresión que ambos ponen lo es más, no se si por lo que dije o porque aún no lo suelto ¿y saben que? No pienso hacerlo. Pero al parecer alguien no comparte la idea, pues con cuidado trata de apartarlo de mí, obteniendo como resultado que lo pegue más a mi cuerpo.

-Estúpido Malfoy ya suéltalo!- grita esa cosa pelirroja mientras bruscamente lo separa de mi lado. ¡Quién se cree ese?

-Weasley no…- pero no dejo que Draco termine esa oración, no permitiré que se manche las manos con tan poca cosa.

-No vuelvas a tocarlo de esa forma- siseo molesto. Exacto! Si se mete con él, se mete conmigo!- y lo que haga o deje de hacer con Draco no es de tu incumbencia Weasley- pronuncio esto último con una frialdad que ni yo me la creo.

Entonces veo que soy el centro de atención, pues tanto los gryffies como la endemoniadamente sexy persona a mi lado me miran extrañados. ¿Qué tengo¿Por qué me ven así a cada rato?

-Esto no tiene sentido, me voy de aquí- sisea Draco tratando de no parecer confundido –Y Potter, aquí no pasó nada- sentencia para retirarse de forma veloz pero elegante. ¡Oh claro que pasó! Con esto me dispongo a seguirlo pero un par de brazos me detienen.

-Saben, he sido muy paciente con ustedes, pero si planean seguir vivos será mejor que me suelten- siseo molesto.

-Harry por favor escúchanos- me pide Granger con tal desesperación que no puedo negarme.

-Es Potter para ti, tienen un minuto- les otorgo fastidiado, imaginando que así me dejarán en paz y podré ir detrás del rubio.

El día de hoy estuvo bastante normal, no pasó nada relevante. Ya sabes, me levanté, pervertí a Draco con la mirada, lo toqueteé un poco "accidentalmente" oh cierto, y casi! Casi lo beso¿Puedes creerlo¡Te dije que lo lograría! Me falta tan poco para conquistarlo que ya lo siento mío… Releo estas palabras lo más rápido que mi vista me lo permite y siguen igual. Es entonces que recuerdo que el chico mencionado, o sea Malfoy, está junto a mi, muy cerca, lo más probable es que lo suficiente para que lea esto sin dificultad alguna.

Disimuladamente me fijo en el objeto de mi pensamiento y me percato, para mi pesar, que estoy en lo correcto, pues Malfoy lee sin cuidado el libro que tengo entre las manos, como si fuera lo más normal del mundo. Sigo su mirada temiendo que haya llegado a la misma línea del texto que yo, cosa que hace en el instante en que logro ubicar donde va.

Analizo su rostro, no me acostumbro a ver tantas expresiones en él, no es que sean muchas pero generalmente solo veo molestia o fastidio. Sus mejillas adquieren un poco de color, su mirada permanece igual pero lee un par de veces más tal como yo hice anteriormente. Me voltea a ver buscando mi mirada, que sin tardar mucho termina encontrando. Una seductora sonrisa escapa de sus finos labios y se abren para decir las palabras que me dejarán paralizado por unos minutos, mejor dicho por varios minutos.

-Algún día lo lograrás Harry- mi cerebro se congela, la sangre deja de circular por mi cuerpo, y de repente mi corazón trabaja más de lo que ha trabajado en toda mi vida. Trato de controlarme ¿Qué me está pasando? No entiendo nada.

De pronto el chico junto a mi se levanta y me dice que ya es hora ¿ya es hora de qué? Al no saber que hacer solo atino a seguirlo cuando se detiene de golpe haciendo que casi choque con él. Me mira de arriba debajo de forma reprobatoria ¿y ahora qué? Sonríe con ternura cosa que jamás creí poder ver en mi vida. A diferencia de lo que imaginaba, esta sonrisa despide una calidez inexplicable y ese latido acelerado comienza de nuevo. Saca su varita y por instinto me alarmo, pero segundos después noto que mi vestimenta cambió, por unos jeans deslavados y una camiseta negra ajustada.

-Vámonos- pronuncia mientras sale del cuarto, y yo lo sigo al no entender que va a pasar ahora. No se porque, pero este mundo o realidad comienza a agradarme, bueno si se porqué, pero por el momento no lo admitiré.

Es extraño caminar tan cerca de mi enemigo de toda la vida sin lanzarnos maldiciones, hasta eso no se siente tan mal. ¡Yo no pensé eso! Creo que tanto tiempo aquí afecta mi cerebro, debo encontrar la forma de regresar, aunque primero debería averiguar como llegué.

Mis pensamientos se ven interrumpidos cuando una puerta se abre frente a mi, no supe ni en que momento salimos del colegio y ahora un elegante carruaje espera por ser abordado. ¿Qué me sorprende¿El elegante vehículo, no del todo¿el extraño conductor, tampoco¿Draco abriéndome la puerta con amabilidad y elegancia? Bingo¿Desde cuando digo bingo? No importa. ¡Draco está abriéndome a MI la puerta! Merlín lo llamé Draco!

Ante mi notoria inactividad el rubio asomó su cabeza para ver que era lo que pasaba y se quedó estático al igual que yo por unos segundos, aunque no por la misma razón. Cuando me di cuenta de esto mi mirada viajó hacia donde el la tenía posada y me quedé igual que él. Unos segundos después el rubio a mi lado reaccionó.

-Chicos ¿les importa?- les dijo a los dos castaños que estaban en su mundo y muy ocupados en sus asuntos.

Ambos se separaron al instante y yo no pude evitar reír levemente, hay que admitirlo no todos lo días pasa eso. Al principio solo había podido ver a uno de ellos, era Theodore Nott si mal no recuerdo el nombre, pero el otro estaba de espaldas a mí besándolo cosa que hacía imposible identificarlo. Cedric, no creía lo que mis ojos veían. Ahí estaba Cedric Diggory, que segundos antes besaba al otro chico como si la vida se le fuese en ello.

-Lo siento, no sabía que ya estaban aquí- se disculpó Diggory con una sonrisa, mientras se hacia a un lado para darnos espacio. A su lado un sonrojado Nott que trataba de disimularlo recargó su cabeza en el hombro de este.

Entramos al carruaje, segundos después otro castaño se unió y se subió junto con una pequeña maleta, Zabini. El era el que me había levantado hoy en la mañana. Sonreí amigable, aparentando que sabía perfectamente lo que pasaba. Aunque no tenía ni la más remota idea.

El viaje dio inició y extrañamente entre broma y broma me sentí bastante cómodo con esos cuatro. Parece que aquí somos grandes amigos. No pensé que fueran así, digo a Cedric ya lo conocía y se que es una buena persona, pero serpientes como Zabini y Nott. Es una gran sorpresa que sean tan divertidos y a (aquí te comiste una a) la vez pervertidos, pero que podía esperar, son slys al fin y al cabo. Hasta eso Draco es mucho más callado que ellos, no digo frío porque al menos aquí no lo es. Solo es un poco más reservado aunque también sabe bromear con ellos.

En fin, el viaje fue bastante divertido, me hizo sentir un poco menos fuera de lugar, lo que aún me tiene nervioso es que Zabini me miraba raro casi cada diez minutos, como si quisiera preguntarme algo pero no fuera el momento o más que nada el lugar.

Al bajar una enorme, y con enorme me refiero a gigante, mansión nos dio la bienvenida. Seguí a Draco, si ya le digo Draco y se aguantan no quiero cavilaciones ahorita, a pocos pasos de distancia, tratando de no verme demasiado sorprendido por todo lo que veía. Entramos en la mansión y fuimos directo a las escaleras, Cedric y Theo entraron en una habitación a dejar las cosas que cargaban como si nada, Zabini en otra al lado de esta y yo solo seguí al rubio frente a mi, fue cuando me percaté de que era el único que no traía equipaje. ¿Debía traerlo? No tengo idea.

Al llegar a cierta habitación nos detuvimos, el rubio me abrió elegantemente la puerta permitiéndome entrar primero. Era demasiado grande. Las paredes en un verde claro, junto con las cortinas, detalles plateados, negros y de cristal cortado abundaban por toda la habitación. Dos camas frente a tres grandes ventanales adornadas con cojines que se antojaban muy suaves. Un escritorio, un extenso librero y dos armarios de la madera más fina que he podido ver.

-¿Quieres la de siempre?- me preguntó, y yo al no saber cual era la de siempre solo asentí esperando que diera una leve pista. Entonces Draco se dejó caer con cansancio sobre una de ellas, por lo cual la mía era la de la derecha cerca de la puerta.

Así que lo imité, el trayecto si bien había sido divertido también fue algo cansado. El me miró con curiosidad. ¿Hice algo mal? Esta pregunta me la hacía constantemente ya que no sabía como debía reaccionar ante nada.

-¿Harry estás seguro que no te pasa nada?- me preguntó mirándome fijamente, sentía que podía leer mis pensamientos con solo clavar sus orbes plateadas en mi.

-Si, tranquilo no me pasa nada, Draco- le respondí mintiendo una vez más, su nombre suena tan bien de mis labios que no podía creerlo.

-No me mentirías ¿cierto?- dijo al tiempo que se levantaba y se acostaba junto a mí.

-Claro que no- sonreí de una forma que ni yo sabía que podía ¿seductor? Nunca había sido seductor, siempre había dicho que yo era tierno pero de ahí a lanzar una sonrisa seductora tan slytherin. Aunque lo que a mi me sorprendió parece que a él lo tranquilizó.

Pasaron varios minutos en los que hablamos puras trivialidades, ya saben tareas, maestros, Quidditch. ¡Soy el buscador de Slytherin! Y Draco es el cazador, la verdad yo siempre creí que le quedaba mejor esa posición. Me alegra que mi amor por el Quidditch sea el mismo aquí y en cualquier otro universo.

No se como, o bueno si se como pero no me gusta admitirlo, nos fuimos acercando cada vez más conforme la plática avanzaba. Al grado de tener al rubio recargado sobre mi hombro, tal como Theo había hecho con Cedric, con la diferencia de que nosotros estamos acostados y ellos estaban sentados.

¿Y saben qué? Exacto, no me molesta. No me molesta en lo más mínimo. Se que es extraño, que debería hacerme las mil y una preguntas por ello pero no quiero. No tengo ganas de cuestionar todo lo que pasa en este mundo o lo que sea. Solo se que me agrada estar así y no pienso quitarme, ya reflexionaré después.

Este Draco es tan diferente, aunque en ciertos rasgos, (te comiste otra coma) bastante parecido, pero no, no es el mismo. El otro ni siquiera me dejaría acercarme a más de dos metros si no es para pelear y él en cambio me trata tan bien. Despide dulzura en todo su ser, aunque su mirada y rostro hagan creer lo contrario, de alguna forma se que no es así. No digo que este Draco sea un amor y puro cariño, pero transmite cierta calidez, que me envuelve queriendo que no se separe.

Cosa que termina pasando pues me dice que es hora de comer, salimos del cuarto encontrándonos en el camino a los demás chicos. Bajamos hasta el elegante comedor donde la entrada ya nos esperaba. Una crema a la no se qué, me dijo Blaise riendo un poco. El caso es que se puede comer y estaba muy buena, claro que esto fue después de pasar por la horrible confusión de saber cuando usar cada cubierto. Dos cucharas, tres tenedores y cuatro cuchillos ¡Merlín! Cuanta complicación. Un plato fuerte le siguió y a este un delicioso pastel de nieve de chocolate.

Al aparecer todos voltearon a ver al rubio divertidos en cuanto el postre apareció y yo los imité para no levantar sospechas, el chico se dio por aludido y rodó los ojos.

-Si, yo dije lo que quería de postre- admitió y una leve risa salió de cada uno y yo solo sonreí al no entender el punto.

-Tu y esa obsesión por el chocolate- murmuró levemente Blaise mientras seguía riendo¿así que le gusta el chocolate? Interesante.

La tarde pasó sin más preámbulos y recogí toda la información que pude de cada uno, será bueno conocerlos si pienso pasar desapercibido un tiempo en lo que logro averiguar como regresar.

Platicamos de miles de cosas, jugamos Quidditch en el campo personal de la mansión Malfoy, me sorprendió ver que tenían ciertos juegos muggles como billar y pocker, aunque luego me di cuenta que eran mágicos a pesar de ser básicamente lo mismo. Descubrí que soy pésimo en las cartas y Draco sabe arrasar muy bien con la competencia en ello, pero en el billar me defendí más.

Tomé el té al atardecer, cosa que cuando dijeron que harían casi me río pero al ver la seriedad de todos preferí callar. Aprendí rápidamente los perfectos modales que todos usaban, me sorprendió ver a Cedric igual que ellos tan fino y elegante, pero me sorprendió aún más la relación de año y medio que llevaba con Theo.

La noche llegó pronto, cenamos y quedando en que al día siguiente recorreríamos Londres con los padres de Draco cada quien se fue a su habitación en aquella mansión. Me fui junto con Draco aún pensando en la maravillosa idea de salir con los tíos (o.o?) Lucius y Narcissa. Me estremecí cuando los oí mencionar, pero todos hablaron con tanta tranquilidad que me hizo pensar que tal vez aquí no querían matarme. Espero con todo mi pobre corazón que así sea.

Llegamos al cuarto y una pijama esta doblada sobre cada una de las camas, la mía verde y la de el bastante parecida pero en gris. Todavía no me acostumbro a ver tanto verde en todos lados pero he de decir que el color no me queda mal. Me voy a través de una puerta donde está el baño, dispuesto a lavar mi cara y relajarme. Pero cuando levanto la vista me topo con algo.

¡Ese no soy yo! Veo mí supuesto reflejo en el espejo de plata frente a mí, yo no soy así. Me paso una mano por mi cabello comprobando que soy yo el del reflejo y no alguien más. Mi cabello se ve desarreglado como siempre pero de una forma bastante atractiva, no llevo lentes y aún así veo a la perfección ¿cómo no lo noté en todo el día? Merlín que cambio, digo no es que me vea mal, de hecho me veo mucho mejor que normalmente, ya no parezco ese niño indefenso. Me agrada el cambio, de hecho cuando regrese cambiaré mi apariencia haber si puedo lograr verme así.

Salgo del baño con mi pijama ya puesta, y me topo con cierto rubio que está por terminar de cambiarse, solo le falta la playera y listo. Lo hace con una lentitud que es tan atrayente. Impulsado por mis emociones me acerco a él con paso firme, nunca antes me había sentido así. Su mirada se clava en la mía y yo se la retengo sin dejar de avanzar.

Continuará…


N.A.: Yeah! Oh si! Oh si! Tercer capi! Que felicidad -, bueno espero que les haya gustado el cap, porque la verdad a mi si. Poco a poco se irá entendiendo todo y ya veremos como terminará, pero para eso falta demasiado. Muchísimas gracias por leer! Sugerencias y/o comentarios ya saben que estoy para servirles solo dejen su review xD! Gracias a mi lectora beta: Addanight.