Todos los personajes son creación del maestro Tolkien, menos Elenna, Fëfalas y Válandil.

Eldarion y Elenna

Los Últimos rayos de sol habían cesado de alumbrar la ciudad de Gondor. Era la víspera de un día grande, el tercer año de vida de Elenna La Risueña.

Aragorn se sentía muy afortunado por sus dos hijos: Eldarion, el primogénito y heredero al trono de Gondor. Era un niño muy observador. Podía pasarse horas observando las florecillas que se desprendían como copos de nieve del Árbol Blanco, viéndolas caer suavemente hasta posarse en la palma de su mano y allí inmóvil, permanecía con su peculiar mirada de asombro. Sus ojos azules brillaban alegres cuando se posaban sobre esta y otras maravillas de Gondor, al igual que cuando miraba a su padre, a su madre o a su hermana.

-Eldarion- Le llamó otra vez una voz suave y dulce.- Eldarion, ven un momento. Tengo que hablar contigo.

En seguida Eldarion se fue acercando a su madre.

-¿Si Nana (mamá)¿Qué quieres? Estaba practicando mi élfico...

-Lo siento Eldarion, es importante. Dime -dijo acariciándole sus cabellos rubios-¿te gustaría ver Rivendel?

-¿Rivendel¿Donde conociste a Ada (papa)?

-Exacto. Allí pase mucho tiempo rodeada por todas las personas que me enseñaron a apreciar la vida, la naturaleza el Amor...- Le contestó mirándolo fijamente a los ojos- Y sí, allí conocí a Ada.

- Y ¿Como era Ada?-Preguntó con su carismático tono de curiosidad.

- Pues Ada era... era un Hombre un Dúdenain, El heredero de Isildur, no mucho mas cambiado que ahora, fuerte, valiente, cariñoso, pero lo que mas me gustaba de el era su pasión por descubrir cosas.

- ¿Cómo yo Nana?- Le preguntó interrumpiéndola.

- Si como tú - Le contestó- Pero lo que hizo que me enamorase de él- Continuó hablando- Fué, que no se rendía nunca, asta conseguir lo que verdaderamente amaba, cosa que a mi me suponía una decisión muy...

-¿ Muy que?- Pregunto interesado, sentándose a su lado.

- Muy difícil mi rey, tuve que renunciar al Don mas preciado que tenía, La Inmortalidad- Le dijo con voz serena - Pero era tan grande lo que mi corazón sentía que no me importaba morir, para poder estar a su lado para siempre, vivir con él, tenerte a ti, cariño, y a tu hermanita, formar una familia y cuando el destino lo decida morir con él.

- Y... ¿ No dudaste en ningún momento d-de renunciar a ese Don? Porque a mi me encantaría ser inmortal-Continuó preguntándole.

- Claro que fue duro mi príncipe, sobre todo para tu abuelo, el me quiere tanto que, quería lo mejor para mí, y no se resignaba a tener que enterrarme algún día... quizás el Amor que tengo hacia mi Ada, eso fue lo que me hizo dudar.

- Nana, cambiando de tema. ¿El abuelo estará allí?

- El siempre está allí esperándonos... esperándome- Cuando dijo estas palabras, Eldarion observó como a su madre le brillaron los ojos, y una lágrima le caía por su delicada piel.

-Le echas de menos ¿Verdad?- Preguntó Eldarión limpiándole la lagrima a su madre.

- Si mucho, cariño, pero en esta vida no se puede tener todo- Dijo volviendo a sonreír- Hablando de tener, allí tengo algo para ti cariño, algo que fue mío y ahora quiero que tu lo tengas.

- ¿Que es Nana¿que es?- Sus ojos se le abrían tanto que parecía que se le iban a salir de la cara.

- Ya lo verás, mi pequeño curioso-Le contestó acariciándole las mejillas- Ya lo verás.

Por otro lado estaba Elenna, La Risueña. Ella era la viva imagen de su madre, con la exepción de sus ojos grises, los de su padre. Ella era curiosa, dulce, sensible...transmitía en su mirada toda la armonía elfica que poseía su madre. También poseía un poder de persuasión insólito en su edad, siempre conseguía engañar a su padre para conseguir lo que se proponía. Era rebelde, y un poco desobediente...y eso le encantaba a Aragorn.

Lo que le hacía más feliz era pasear por los bosques, de la mano de su padrino Legolas, al que adoraba. Desde muy pequeña ella siempre esperaba con ansiedad la llegada de " Lelas " que es como ella lo llamaba. Y es que, aunque a Legolas siempre le habían gustado los niños, desde la primera vez que la tomo en sus brazos, había sentido algo especial, algo que no podía explicar...y desde entonces todas las semanas se la llevaba a dar una vuelta por el bosque o por el lago, mostrándole las maravillas que solo los elfos podían apreciar. Le enseño escuchar el susurro de los árboles, a ver las estrellas y las constelaciones, y a sentir la llamada del bosque. Y así, todas las semanas, la pequeña Elenna iba feliz, aprendiendo de Legolas, contenta de estar con él... hasta que un día no apareció.
Ese día Legolas debería haber aparecido y no lo hizo. La pequeña se quedó esperando, con el ceño ligeramente fruncido, todo el día, enfadada por la desaparición de "Lelas". Al final, Legolas apareció al día siguiente, molesto. Habían ocurrido problemas en el Bosque Oscuro con unos orcos, problemas que le habían impedido acudir a tiempo a la cita con su pequeña risueña...la cual bajaba en brazos de su madre por las escaleras, y a juzgar por su graciosa carita, ahora mismo no estaba muy contenta con él. Rápidamente la tomó en brazos y empezó a hablarle suavemente, tratando de explicarle el motivo de su tardanza a pesar de ser una niña tan pequeña.

-Ánin apsenë Elenna... (Perdóname, Elenna...)- dijo interrumpiéndose, al sentir como su pequeña manita tiraba de él.

-Lelas...Tawar (bosque)- dijo torpemente, agitando sus manitas.

-...¿Ta-Tawar?-preguntó incrédulo-¿quieres ir al bosque?

Ella asintió con la cabecita.

-Entonces, vamos.- Dijo montándola al caballo.- Ah, y Elenna no le tires de la crin al caballo...

- Mm, mm... mm - Le tiraba fuertemente.

- Bueno haz lo que quieras.- Se resignó Legolas, en esos momentos no se sentía con fuerzas suficientes como para alzarle el tono de voz...normalmente ella solía balbuzear algunas palabras, pero aquella vez había sido la primera que no tuvo que traducir al élfico o al oestrón y además había sido dirigida a él y eso hizo que a Legolas le brillasen los ojos.- Total, siempre lo haces.

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Aragorn se levantó inmediatamente después de haber escuchado ruidos en el cuarto de Elenna. Había pasado toda la noche despierto, preocupado, sin saber el motivo exacto. No estaba seguro de si era por el viaje de Arwen y Eldarion a Rivendel, o si era por las palabras de Faramir. Había tratado de no preocuparse en exceso, pero algo le hacía temer por la seguridad de su reino...

FLASH BACK

Mientras Arwen hablaba con su hijo y Légolas le enseñaba a Elenna los maravillosos rincones del bosque, Aragorn y Faramir comentaban los últimos acontecimientos...

- ... y eso fue lo que pasó- Dijo Faramir nervioso.

- Aunque no acabe de entender del todo lo de la pesadilla, quizás tengamos que pensar en aumentar la seguridad de Minas Thiriz; aunque si fuera por esos orcos, no sería necesario, ya sabes que ellos sin una cabeza pensante que los guíe, no tienen nada que hacer.- Le dijo Tranquilizándolo -¿Recuerdas el derribo del puente? Ni siquiera había agua en el río, todabia no se porque lo hicieron.

- Si, Aragorn pero eso no es todo, el otro día divisamos a unos veinte orcos, acercándose a las murallas, y por su puesto los abatimos a todos.

- ¿Y..?-Preguntó Aragorn.

- Por lo visto estaban transportando unos escudos y algunos pergaminos. Al acercarnos a la carga, observamos una especie de símbolo grabado en los escudos y en sus telas, y eso si que nos extrañó.- Respondió Faramir.

- Unos símbolos... si que extraño, y ¿Cómo eran los símbolos?

- Pues formaban... bueno mejor míralo tú, te he traído un pedazo de tela para que lo veas.- Contestó metiéndose la mano en su bolsa.

- Donde está... aquí.¿ Lo ves? forma un triángulo con el pico hacia abajo, y en su interior... parece como una Runa o un símbolo astronómico, no sé...

- Seguro que Gandalf sabría su significado- Dijo Aragorn asintiendo con la cabeza.

- Seguro que si- Afirmó también Faramir- Aunque los símbolos de las esquinas, parecen representar.

- Pues una lágrima, una hoja y un pájaro- Se adelantó Aragorn.

- Exactamente, el agua , la tierra, y el aire, esto me suena... esto me suena a magia.- Dedujo Faramir sobre la marcha, tocando con sus dedos el grabado.

- Ahora si que cambia la cosa.- Dijo Aragorn preocupado.

- Deberíamos de informar ahora mismo de esto a los demás, pero sin exagerar la situación, tampoco nos conviene que, sea quien sea el creador de esos símbolos, nos vea en estado de alerta.

- Comparto tu opinión- le respondió Aragorn- toma las medidas que creas necesarias para la seguridad de Minas Tirith, pero hazlo con la mayor discreción posible...hay algo en todo esto que no me gusta...

-¿Sospechas de alguien?

-No estoy seguro.- Le respondió Aragorn. .- Pero sea quien sea el responsable de esto...debe de tener un gran poder.

-Un gran poder...-repitió para si, Faramir.

Por un momento Faramir dudó si añadir algo más, y cuando por fín se decidió a continuar, las grandes puerta de la sala se abrieron y alguien los interrumpió.

-Mi Señor-Saludó un guardia, inclinándose ante Aragorn- Mi Señor, la Dama Arwen quiere veros, es por algo de un viaje.

-¡Ah, si!-exclamó Aragorn-dile que pase.

Y con una nueva inclinación los volvió a dejar solos.

-Te ruego Faramir que no saques este tema delante de la Dama Arwen...no quiero preocuparla. Bastante tiene ya con el viaje hacía Rivendel...Luego continuaremos la charla-terminó Aragorn, al mismo tiempo en que Arwen aparecía por la puerta.

-Esta bien, Aragorn- Accedió Faramir, e imitando el gestó que segundos antes había hecho el guardia, hizo una profunda reverencia, para luego, irse.

Ese día, Aragorn y Faramir no volvieron a hablar del tema.

FIN DEL FLASH BACK

Aragorn se llevó una mano a la cabeza, preocupado, Se dirigió al cuarto de su pequeña, para comprobar de donde venían aquellos ruidos.
Todo estaba tan oscuro, que por unos instantes le dió miedo, un miedo extraño, un presentimiento que le rondaba continuamente en la cabeza.

- Amor mio, princesa.- Dijo Aragorn con cariño.- ¿Estás despierta, que te pasa¿No puedes dormir?

Elenna estaba llorando, un terrible sueño la hizo despertar encogiendo su corazoncito.

- ¡¡Ada, abázame!!.- Dijo con su vocecita entrecortada.

Ahí estaba, sentadita el la cama. Su pelo brillaba incluso con la luz de la antorcha, haciendo parecer que tenía una pequeña aureola en su cabeza. Con las manitas en sus ojos y con esa carita de pena que tantas veces le ponía a Aragorn, para que la cogiera en brazos.

- Si cariño, no te preocupes Ada está contigo, no debes temer nada, yo te protegeré siempre preciosa. Ahora duerme, yo me quedaré aquí.- Realmente si te temía algo, pero no sabía bien que. De lo que si estaba seguro es de que esa noche lo que mas le apetecía, era estar abrazado a su hijita, apretarla fuerte en sus brazos, cojer sus manos...

Y así se pasó toda la noche, obserbando a Elenna, observando su pelo, sus latiditos, su carita, sus grandes pestañas, sus preciosos ojos, que tanto decían sin tener que decir nada, aún estando cerrados.

- Te quiero Ada.- Dijo la pequeña, y a continuación, dió un pequeño suspiro y se quedó dormida, sintiendo la protección de su padre.

- Mañana tendrás muchos regalos, piensa en mañana preciosa, vendrá mucha gente para verte, estará tu padrino.- Le dijo al oido dándole besitos en el cuello.

- ¿Lelas?.- Dijo con su vocecita, volviéndose a dormir.

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"Belegaer".., el mar... grande , misterioso, hermoso, atraía la mirada del Elfo Sindar. Légolas, observaba con entusiasmo, aquel romper de las olas en la orilla, en la desembocadura Ethir Anduin. Allí le gustaba pasar las horas sintiendo el viento fresco en su rostro, y ese inconfundible perfume, que el mar, regalaba a los que contemplaban tan inmensa maravilla.
Portador de recuerdos sepultados, Atalantë, tanta sabiduría engullida, por este océano sagrado, el continente de Númenor, Beleriand, era tanto lo que se escondía en esas aguas, que no podía apartar la vista de ellas.

Pensativo ... con su mirada fija en el horizonte, daba las gracias a Ulmo, por poder pertenecer a esta tierra, azotada por tantas y tantas batallas. En su interior, brillaba la llama del amor, y se sentía muy dichoso de poder tener como mejores amigos a un Hombre y a un Enano. El destino era imprevisible, pero precioso a sus ojos. Légolas, fue la mejor elección del destino, el mejor padrino, que Aragorn y Arwen pudieron ofrecerle a su pequeña.
Su dulzura, su honestidad, su gran fuerza y resistencia, sus dotes mediadoras entre los pueblos, reconciliador de elfos y enanos, su amor a Gimli, y todas sus virtudes élficas, hicieron de él, la persona adecuada para Apadrinar a la preciosa Elenna.

Quizás, nunca se hubiera imaginado ser tan querido por tanta gente, quizás si nunca se hubieran enredado tanto los acontecimientos, jamás podría haber conocido a sus mas queridos amigos. Pero el destino, como siempre, navega al son que marca la música de los Ainur, la mas bella danza que se pudo escuchar jamás, la Danza de la Vida.

Relajadamente... sintiendo sus latidos junto a la seductora música del mar, empezó a recitar un cántico, que le transportaba inconscientemente a los brazos de su madre:

"" Nunca debes renegar por haber nacido porque tu inmortalidad perderá su sentido.
morirá tu sonrisa, el lenguaje de tu alma,
morirán tus sueños y tu esperanza...

¡¡Ven, pequeño de ojos efusivos!
Yo, te haré ver el Sol,
yo te haré sentir el Mar...

¡¡Verás que Ilúvatar, todo lo puede cambiar, que los acontecimientos siempre te harán madurar,
que el recuerdo te hará reir,
y que tus sueños se harán realidad!!

Abre tus alitas, pequeño hoja verde, y vuela conmigo,
que desde lo alto todo cobra sentido,
cierra los ojos y danza dormido,
¡¡Baila cariño, al son del destino!
Tus parpados se cierran y sientes mis latios,
¡¡Dame tu manita y sueña conmigo!
No te sorprendas, si algún dia, te escuece una herida,
¡¡Tú, tan solo, baila¡¡Mi niño!!, al Son de la Vida. ""

Mientras cantaba, los recuerdos de su infancia le invadían, la añoranza por sus seres queridos, algunos ya muertos en la Guerra del Anillo.

" Todo ha sido por algo", pensaba sonriendo, " ya comprendo a los mortales ", " su inquietud, su pasión ". " La Muerte... siempre presente, y a su vez la Vida...", " Siendo todo un ciclo imparable ". " Cruzando una y otra vez la frontera mágica del nacer... crecer... reproducirse... y morir ".

De repente una mano le tocó la espalda:

- Légolas- le llamó una voz dulce.- ¿Estás ahí?

- Si perdona, estaba escuchando el mar.- le contestó aturdido.- ¿Qué ocurre?

- Me han llegado rumores de la guardia de MInas Tirith.- le dijo preocupado Fëfalas.

- ¿Rumores¿Que tipo de rumores?.- -reguntó desconcertado

- Por lo visto se han encontrado algunos escudos, con un símbolo grabado, pero no estoy muy seguro, tu sabes como son las noticias, corren tanto como el viento...- -espondió Fëfalas obserbando los remolinos que se formaban en la arena.

- Pues habrá que asegurarse.- dijo frotándose los ojos,- Debería ir a Minas Tirith, y hablar con Aragorn, para verificar esos rumores.

- ¿No sería mejor mandar un mensajero?.- preguntó Fëfalas.

- No querido amigo, este tema prefiero tratarlo personalmente."A parte, así aprovecho y veo a mi pequeña Risueña" "Pasado mañana es su cumpleaños"- contestó recordando su carita.

- De acuerdo ¿Entonces partirás al amanecer?- preguntó de nuevo

- Si, y tú vendrás conmigo- respondió.- Ya es hora de que conozcas al Rey personalmente, por favor encargaté de avisar a los demás, diles que nos ha surgido un imprevisto. Mañana era el entrenamiento en el bosque, pon a Válandil al cargo.

- Eso haré Legolas, y gracias, para mí es todo un honor.- dijo ruborizado.

- Y para él también, créeme, querido Fëfalas.- le dijo cogiéndolo del hombro.- Él es mas sencillo de lo que parece, solamente impone un poco cuando se pone la corona.

Legolas y Fëfalas partieron al día siguiente hacia Minas Tirith.

NOTAS DE LOS AUTORES: Aquí os dejamos un segundo capítulo, no es gran cosa pero tengo que presentaros a los personajes, y sobre todo los lazos de amor que los une.
Gracias por sus RR sin ellos esto no sería posible.
Lekim Majere, Krissel Majere