Cap. 2

El Castigo.

Sin poder sacarse esa imagen de la cabeza y con las manos apretando sus ojos hasta hacer que les dolieran, como si eso fuese a mitigar su dolor, aceleró tanto el ritmo de su caminata para salir a toda prisa del lugar donde empezó toda su desgracia, que ni cuenta se dio que la menor de los Weasley, es decir Ginny, venía frente a él, estaba distraída leyendo un libro, tampoco lo vio...ambos chocaron, Draco se tambaleó saliendo de sus pensamientos, y Ginny cayó al suelo junto con todo lo que llevaba en manos -Es que no te fijas por donde caminas Malfoy?...mira lo que has hecho!...- dijo la chica enojada y a la vez susurrando –Accio libros- acto seguido sus libros levitaron hacía ella. –Una traidora a la sangre como tú no merece pronunciar mi nombre Weasley, y la que no se fija eres tú!- respondió este mirándola con desprecio.

La chica ya estaba cansada de todo los insultos de Draco, su cara se estaba poniendo roja como un tomate y el chico percatándose de esto, siguió molestándola, -es que verdaderamente no sé como unos traidores a la sangre como tú y tus hermanos están en este colegio...y es más te molestes en levantarte por que al piso es donde perteneces- se burló.

-es q no sabes decir otra cosa q no sea eso?- dijo esta para distraerlo mientras sacaba su varita y gritaba –LOCOMOTOR MORTIS!-, En ese momento Malfoy sintió que sus piernas se ponían tan pesadas como una de las armaduras de acero macizo que rodeaban todo Hogwarts, no podía moverlas, - Aaaahh!- exclamó cayendo al piso...-Esto no se queda así Weasley!-Petrificus Totalus- gritó este enojado.

La chica cayó al suelo como cualquier otro de sus libros, inmóvil. –Y ahora qué harás?...jaja...nada...no puedes moverte. Ves como soy más inteligente.-

Harry y Hermione que habían escuchado la discusión y los gritos desde lejos corrieron en ayuda de su amiga, pero cuando llegaron al área de los hechos ya estaba allí la directora McGonagall mirando a ambos alumnos con una actitud desaprobadora, -Me decepciona su actitud chicos, por este comportamiento le restaré cincuenta punto a sus casas.

-no es just...- intentó decir Draco, pero la mirada que la directora le dio lo obligó a callarse.

-Finite Incanten- dijo ella muy calmada y ambos chicos volvieron a la normalidad, -señor Malfoy, señorita Weasley, acompáñenme expresó ella dando la vuelta lentamente y dirigiéndolos a su despacho.

Harry y Hermione se miraron en silencio por un momento, -que le habrá hecho el insoportable de Malfoy para haya reaccionado de esa manera?- cuestionó Hermione, su amigo no contestó en seguida; -no lo sé, pero se oía realmente molesta cuando le lanzó el hechizo...- en ese momento sonó la campana, -qué tenemos ahora Hermione?- sin pensar un solo segundo esta respondió –Defensa Contra las Artes Oscuras...Por cierto terminaste el ensayo que dejó Lupin?- El chico guardó silencio, lo que le dejó dicho a su amiga que la respuesta a su pregunta era una negativa.

En el despacho McGonagall les imponía un castigo a Ginny y a Draco, después de haber escuchado sus versiones acordó para sus adentros que ambos habían cometido una falta, - desde de que llegaron a este colegio siempre se encuentran en altercados que irrumpen la paz y armonía en Hogwarts. Ya hace tiempo que deberían haber olvidado esas riñas, tolerándose un poco más y comportándose como adultos.- Mcgonagall hizo una pausa en la que mira a ambos chicos por unos segundos, -en vista de que ustedes están renuentes a resolver sus problemas, considero mi deber darles un empujoncito hacia la solución del mismo. Olvidar antiguos resentimientos conlleva un proceso en el cual se debe de conocer a la persona, tratarla, ver más allá de los prejuicios y encontrar las múltiples cualidades que tiene esta, y si es posible, entender como esas cualidades pueden ayudarnos a ser mejores. Como ustedes no han sido capaces de hacer esto por su cuenta, yo me encargaré de que eso suceda.-

Ambos chicos estaban anonadados con la magnitud del discurso que habían escuchado. –Olvidar resentimientos? Ver cualidades? Disculpe directora pero no creo que eso sea posible.- Aunque no dijo nada Ginny pensaba exactamente lo mismo.

McGonagall llevó los chicos a la Sala de los Menesteres, la cual en esos momentos era un sito con dos cómodos muebles, una mesa con libros pergaminos y plumas, una chimenea, y un cuarto de baño.

-Aquí tendrán todas la comodidades que necesitan, diariamente aparecerán los resúmenes de las clases a las que asisten y las asignaciones que les dejan, inmediatamente los hagan y los pongan en la mesa desaparecerán y llegaran a manos de sus respectivos profesores, si quieren algo solo díganlo y aparecerá, siempre y cuando no sean personas, pero esa puerta no se abrirá hasta tanto no se lleven bien y no se hallan pedido una disculpa de corazón…ahh, se me olvidaba, los estaré vigilando y hay de ustedes si tienen una sola riña por mínima que sea.- los chicos estaban asombrados, boquiabiertos, no podían creer que tendrían que convivir uno con el otro, si no se podían ni ver. –Es injusto McGonogall!...- gritaron ambos, pero ya la directora había desaparecido tras la puerta hechizada.